sábado, 28 de septiembre de 2013

ANTENA SEMANAL - 4 de Agosto de 1991 - España


Vida de la nueva Lady España (I)
Sara Montiel
LA PEQUEÑA MARIA ANTONIA
El éxito ha llevado a esta actriz nacida en Campo de Criptana, Ciudad Real, a triunfar en otros países y otras tierras. La inolvidable intérprete de ‘El último cuplé’ es noticia de nuevo ante su inminente elección como Lady España. Antena Semanal ofrece aspectos inéditos y personales de la vida de esta mujer bella por excelencia, que cuenta con miles de admiradores que tararean sus canciones de ayer y hoy y recuerdan sus éxitos en el mundo del cine y del espectáculo.

Manchega internacional, pocas cosas quedan por decir y menos demostrar de la valía de esta mujer magnífica, polifacética y sensual. Su proclamación como Lady España 1991, un galardón con el que han sido honradas mujeres como Nuria Espert, Tita Cervera o la duquesa Cayetana de Alba, supone un reconocimiento a una trayectoria artística que ya ha dejado el nombre de Sara en muchos corazones. Mujer sin edad –uno de sus mejor guardados secretos- , actriz, cantante y lo que se tercie, este premio hace saltar una vez más su nombre a la palestra de la actualidad. A sus –dicen- 63 años, hoy como ayer, Sara Montiel sigue en la brecha.
En la calle General Peñaranda de Campo de Criptana, provincia de Ciudad Real, en pleno corazón de La Mancha, María Antonia Abad Fernández vino al mundo un 10 de marzo de 1928. Su padre, Isidoro Abad, era un real mocetón que conquistaba a las mujeres con tan solo mirarlas, de ahí que antes de marcharse a cumplir con sus deberes militares se enredase en lazos amorosos con una muchacha llamada Loreto Gómez, a la que dejó embarazada.
En la mili, Isidoro se enteró de que su hijo había nacido muerto. Ya de regreso en su pueblo, el mocetón se casó con su novia, más por complacer a su familia y a la de ella que por gusto propio. Durante los pocos años que duró el matrimonio, la felicidad fue completa; tuvieron tres hijos, pero las complicaciones del último parto acabaron con la vida de la esposa.
Se quedó, pues, Isidoro Abad, El Duerme, viudo y con tres niños de corta edad. Las dificultades propias de aquellos años de revueltas y paro obrero se hicieron aún más penosas ante la angustiosa necesidad de atender correctamente a sus retoños ahora que la madre no estaba para darles el cariño y la dedicación necesarios. Isidoro, agobiado antes las obligaciones, decidió buscar una mujer con la que casarse, para que cuidase no sólo de sus hijos sino también de él. Y la encontró en Argamasilla. Se llamaba María Vicenta Fernández, era soltera y tenía un hijo de diez años, fruto del forzamiento sufrido por parte de uno de los caciques del pueblo.
María Vicenta, conocida con el sobrenombre de La Peinadora, por dedicarse a peinar y cortar el pelo a las mujeres de Argamasilla, era una mujer de gran belleza y con un corazón de oro, a la que todos apreciaban. Por eso no es extraño que verla Isidoro y enamorarse locamente de ella fuese todo uno. Y un buen día se casa con ella en secreto y regresa al pueblo con la nueva esposa.


Sara ha sido musa de artistas y modelo de inspiración de pintores y escultores. 

Las cosas, sin embargo, no resultaron como él deseaba. Su madre, a la que la vida había tratado con suma dureza, no podía admitir en su casa a una nuera que tenía un hijo de soltera. Aún así, merced a las súplicas de Isidoro, transigió bajo la condición de que no tuviese más descendencia. Así le practicaron un aborto. De nada valió que María Vicenta llorara y suplicara. Su suegra se mantuvo inflexible: ‘Lo pactado es lo pactado. Estás en mi casa por mi hijo, pero no quiero un nieto tuyo’.
María Vicenta fue sometida a un ancestral sistema abortivo que le costó la vida a millares de mujeres: la introducción de una planta abortiva, el perejil, en la vagina. En una habitación desconocida, sujetada por un grupo de mujeres sobre una cama desvencijada, María Vicenta contempló la labor de aquel grupo de señoras con estupor y, simplemente, se dejó hacer.
El dolor es lacerante y sus gritos suenan desgarradores en la estancia. Sufre hemorragias, convulsiones… hasta se queda sin sentido. Cuando vuelve en sí, ‘ya está todo hecho’. Al rato regresa, con el rostro blanco como la cera, a Campo de Criptana, acompañada por su madre política, una mujer envejecida prematuramente por el abandono de su marido, una mujer que es posible que la odie a muerte.
Ya en casa, enfrente de su marido, una mirada de dolor e impotencia se cruza entre ambos: ‘No hay nada que hacer, todo está perdido’, parece decirle ella. La ilusión del nacimiento de aquel hijo parece haberse desvanecido. Pero la vida sigue y hay que afrontarla con todas las penurias e infelicidades.
Pasan las semanas y un día, cuando Isidoro llega a casa, es llamado sigilosamente por su mujer. ‘Isidoro –dice emocionada María Vicenta, señalándole el estómago-, aquí hay algo que se mueve’. Y es que, una vez más, el método del perejil, que tan mal rato la había hecho pasar, había fallado. Aquello, que ellos consideraron como un signo de que Dios quiere que ese hijo nazca, les hace ser fuertes. Y cuando la madre de Isidoro monta en cólera por el fallo de sus propósitos, su hijo le planta cara y le dice: ‘Madre, el niño va a nacer, se ponga usted como se ponga’.
No es un niño el que nace, sino una chiquilla maravillosa, de grandes ojazos, que, con el tiempo, se convertirá en un mito de la cinematografía hispana: María Antonia Abad Fernández, más conocida como Sara Montiel.
La pequeña Antonia, menuda y dicharachera, va creciendo sana y fuerte. Parece como si todos los hados del destino se hubiesen confabulado para proteger y cuidar a aquella muñeca a la que una abuela torturada por los sufrimientos trató de negar el derecho a la vida. Los primeros años de Antonia transcurren en un ambiente pobre, pero feliz. Ella sólo se da cuenta de que tiene unos padres maravillosos que la adoran. Es la niña mimada de la casa y de sus otras hermanas, Elpidia y Ángeles, fruto del anterior matrimonio de su progenitor.
 “Yo era muy alegre y cantarina –dice Sara-. Tenía muy buena memoria y cantaba todas aquellas canciones que oía en la radio. Era muy intuitiva y me hacía mis versiones particulares. La gente me decía: ‘Ahí está cantando la hija de Isidoro El Duerme. ¡Qué bien lo hace la condenada!’ Y así era. Yo tenía muy buen oído musical y eso me serviría muchos años después para llegar a triunfar en el mundo de la canción con mi voz”.
Las relaciones de los padres de Antonia con su abuela siguen, a pesar de los años, tensas. Sara recuerda a su abuela –que fallecería nonagenaria- como “una mujer autoritaria, muy hermosa, que había sufrido mucho a raíz del abandono de su padre cuando era niña y después al convertirse en sedimento de la amargura de su madre”.
Cuando Antonia cuenta siete años, sus padres, buscando nuevos horizontes para su vida, abandonan Campo de Criptana y se trasladan a Orihuela, en Alicante. Allí Isidoro Abad encontrará trabajo como encargado de unos almacenes de venta de vino al por mayor. Primero se van él y su hijo mayor, y a renglón seguido, Antonia y su hermana Elpidia.
María Vicenta, la madre, se queda en Campo de Criptana con sus otros dos hijos y la espera de dar a luz. Tuvo otro niño, al que bautizarán con el nombre de Tomás, y que fallecería en Orihuela a los once meses de edad, recién comenzada por aquel entonces la Guerra Civil española.
En Orihuela, patria chica del gran poeta Miguel Hernández, comienzan los años adolescentes de María Antonia Abad. No pudo disfrutarlos demasiado debido a una guerra irracional que acabó con la vida de más de un millón de españoles y de la que ella, como otros tantos niños, fue testigo presencial.
En la ciudad alicantina, María Antonia canta para los soldados del Frente Popular y para las Brigadas Internacionales. En su casa ayuda a los suyos y le escribe a su hermano José, que a sus quince años está en el frente, con la denominada ‘quinta del biberón’. Cuando éste regresa a Orihuela para disfrutar de cualquier permiso, María Antonia es la encargada de despiojarlo y de lavarle la ropa llena de sudor y polvo.
Un día, Antonia, que se encuentra en su casa lavando ropa, siente un gran jolgorio en la calle. “Al principio me asusté –recuerda- , creyendo que ocurría algo grave, pero muy pronto me di cuenta de que era algo diferente, porque las lágrimas de las mujeres se mezclaban con las risas de los hombres. Un grito de júbilo se escapó de docenas de gargantas: ‘¡La guerra ha terminado!’. Yo me sumé a aquella alegría sin saber a ciencia cierta en aquellos momentos su verdadero significado. Cuando mi padre me lo explicó, entonces sí que salté de contento, ya que ello significaba que mi hermano José volvería a casa”.


La pequeña Antonia, aquí con dos añitos de edad, era una chiquilla fotogénica y llena de vida.

María Antonia, recién llegada a Madrid, comenzó a promocionarse con el nombre de María Alejandra. 

El final de la guerra lo celebra la familia Abad yendo al cine. Asisten en el Novedades a la proyección de un filme protagonizado por la bellísima y exótica actriz mexicana Dolores del Río. La experiencia hace a Sara “soñar de verdad. Pensé que yo también podía ser protagonista de una historia como aquella. Y me vi convertida en una estrella de la talla de aquella maravillosa mujer que era Dolores del Río. Creo que viendo aquella película se fraguó mi destino artístico”.
A los trece años, María Antonia Abad se convierte en mujer y se enamora. Él se llamaba Rodolfo y era hijo de los marqueses de Arneve. “Entre nosotros –puntualiza la actriz- sólo hubo un beso, símbolo de un amor todo pureza, como puede serlo el de los adolescentes que comienzan a despertar a la vida. Por lo bonito que fue aún lo recuerdo con cariño y nostalgia”.
Las cosas no transcurren demasiado bien para Isidoro Abad en la postguerra. Además, para colmo de males, enferma y el dinero se acaba, con lo que, una vez más, la penuria hace acto de presencia en la familia. María Antonia, que sigue cantando estupendamente y cuenta con el apoyo de sus vecinos y amigos, decide, pese a su juventud, probar fortuna en el mundo de la canción para ayudar económicamente a su familia.
“Como a mí me gustaba mucho el flamenco –apunta la estrella- , que muy pocas personas saben que yo comencé cantando flamenco, cantaba por soleares, seguiriyas, martinetes y tarantos. Es decir, por el cante grande. Aprendí unas saetas y en aquél  primer año que se celebró la Semana Santa en Murcia me presente a cantarlas. La gente decía: ‘Pero, ¿quién es esa niña?’ ‘Es la del Isidoro’. Y así, un poco por necesidad, y otro poco por capricho, seguí cantando hasta el año 44, en que se celebró el concurso de Cifesa en Madrid”.
María Antonia viaja a la capital de España representando a Alicante. El concurso tiene lugar en el parque madrileño de El Retiro y la manchega se lo lleva de calle y gana. El premio consiste en estudiar en el Conservatorio, dirigido a la sazón por Ana Martos, y 500 pesetas mensuales.
“Ese dinero –explica María Antonia- se lo mandaba, por supuesto, a mis padres, porque yo me quedé en Madrid, viviendo en casa de don Ángel Ezcurra y doña Pura Carrillo, que fueron los que me llevaron a Valencia primero y a Madrid después y a los que quise como a unos verdaderos padres”.
Un día aparece en una revista ilustrada una fotografía de María Antonia Abad hecha por Gyenes y todo el mundo se pregunta quién es aquella escultural muchacha de ojos verdes y pecho que comienza a apuntar opulencia. Cuenta la actriz que, gracias a esa pequeña publicidad, comenzó su ascendente carrera artística.


En Campo de Criptana, la casa donde nació Sara tiene una lápida conmemorativa en su fachada. 

“Me llamaron de Filmófono –dice- porque se dijeron: ‘Si es como aparece en la fotografía, nos sirve para una película’. Por poco no les sirvo, por ser menor de edad y tener que representar el papel de una mujer enamorada, ya que la censura era muy drástica para estas cosas. No olvidaré nunca que me llevaron a casa de Rosa Zabala, me cambiaron el tono del pelo y me enseñaron a vestirme y a utilizar zapatos de tacón. Permisos a mis padres, a mis padrinos, recomendaciones de todo el mundo… Y, por fin, hice la película. Se titulaba ‘Empezó en boda’, con Fernando Fernán Gómez, muy jovencito también y tan buen actor como ahora. De ahí pasé al cine, definitivamente; fui haciendo papelitos, unas veces mejores y  otras peores, hasta que en 1948 me encomendaron el personaje de la princesa Aldara en ‘Locura de amor’.
Sus padres, que han vuelto a Campo de Criptana, acuden a Madrid al estreno de la cinta. Por entonces, María Antonia deja el piso de los Ezcurra y se instala en otro, propiedad de éstos, en la plaza de Callao, con Fina, la chica que don Ángel y su esposa han puesto a su disposición para cuidar de ella.


En su adolescencia, la belleza de la manchega sirvió para que la contrataran para su primera película importante. 

Por estos tiempos surge en su vida Quique Herreros, auténtico Pigmalión de artistas. No le gusta para nada el nombre de María Antonia Abad o el de María Alejandra, que utilizó anteriormente en una película. Le busca otro que le resulte más sonoro. Un día, leyendo un libro, saltó de sopetón y le dijo: “Ya te he encontrado apellido artístico, Montiel. Suena magníficamente. Ahora me falta el nombre”.
Y en otra ocasión hojeando la Biblia, le dice: “No busquemos más, aquí está tu nombre, Sara. Sí, a partir de ahora te llamarás Sara Montiel y, si me haces caso, el mundo pronto comenzará a hablar de ti”.


Las representaciones de Sara en el escenario siempre han estado cargadas de fuerza, sensualidad y una presencia arrolladora. 


Quique Herreros, pigmalión de artistas, fue quien sustituyó el nombre artístico de María Antonia por el de Sara Montiel. 

Cuando todo se presenta ante Sarita Montiel hermosamente prometedor, sus bellos ojos vuelven a anegarse de lágrimas. Una puñalada trapera de la vida se hunde profundamente en su corazón: su bienamado hermano José, aquel que siendo un niño de quince años había luchado en la guerra, aquel que llegaba a su casa lleno de piojos y con el uniforme manchado de barro y sangre, fallecía víctima de una enfermedad que cercenaba en aquellos tiempos de pobreza la vida de muchos jóvenes: tuberculosis. José no pudo ver triunfar a su hermana.

Texto: ANGELA MARISCAL
Fotos: EFE y ARCHIVO


En este mismo número de la revista aparece un reportaje titulado "A toda máquina. Así son los yates de los famosos". Nuestra estrella es incluida. Esto es lo que aparece de ella:


UNA LADY ESPAÑA MUY MARINERA
Hace escasas fechas se conoció la noticia de que Sara Montiel iba a ser la nueva ‘Lady España’, sucediendo así en la lista de esta prestigiosa nominación a la gran actriz Nuria Espert. Sara posee un yate anclado en el Puerto de Mallorca, su residencia habitual. Suele navegar en familia, junto a Pepe Tous y sus hijos.


EL RECORTE CXXXVI
En realidad el título de 'Lady España' no fue para nuestra diva sino un reconocimiento más. Esó sí, venía en una época de enorme popularidad para ella: 'Sara y punto', 'Ven al paralelo'.... y los sonados homenajes en Campo de Criptana y en Madrid por la Academia de Cine. Ella se prestó a posar para la revista Lecturas, en su número de 17 de Enero de 1992, con los trajes típicos regionales de España. Vean que todos le sientan bien....


La artista posó en exclusiva con distintos trajes populares
SARA MONTIEL
una “Lady” para todos los españoles
Sara derrocha alegría y buen humor a pesar del cambio continuo de trajes complicados y difíciles de manejar. Son servidumbres de la fama que conlleva el ser “Lady” España y representar en su persona a las mujeres de este país. Algo que Sara hace con un orgullo y una satisfacción que se le nota en la mirada.

El pasado día 21 de noviembre, la actriz y cantante Sara Montiel fue nombrada “Lady” España. Con motivo de tan importante acontecimiento, la artista nos recibió en su casa y posó vestida con diferentes trajes regionales como símbolo de las tierras a las que por un año representará conforme al galardón recibido.
De los muchos trajes regionales y típicos de España algunos no son lucidos por Sara, debido a diversas razones. Asturianos, vascos, riojanos o canarios no pueden ver vestida con sus trajes a Sara Montiel aunque también los lleva en su corazón. No obstante los que sí están son una buena muestra de la inmensa variedad, riqueza e imaginación que ponen en los vestidos los artesanos españoles.

Sara luce una figura envidiable
Como se aprecia en las imágenes, la nueva “Lady España” luce una figura envidiable. Explica que ha adelgazado 16 kilos –su peso actual de de 57-, que usa la talla 42 y que se siente en forma.
-Sara, ¿qué ha supuesto este galardón, uno más en tu carrera?
-El nombramiento de “Lady España” me ha dado mucha energía y quiero dar las gracias a todos lo que me votaron. Siempre he dicho que los premios quiero recibirlos en vida, y soy de las que reconocen que es importante sentirse homenajeado. Este galardón, en concreto, me ha hecho muy feliz porque contiene un significado no sólo profesional, también humano, como mujer, esposa, madre, artista…
Le pedimos a Sara que, a medida que posa con cada traje, nos mencione qué recuerdos le trae cada uno, ya que, según sus palabras: ‘Conozco España palmo a palmo, de Norte a Sur y de Este a Oeste, he actuado por toda la geografía, por eso, es un orgullo poder pasear el título de “Lady España”.


MANCHEGA
“¡Qué puedo decir de este traje si La Mancha es mi tierra! Soy manchega por los cuatro costados. Mamá nació en Argamasilla de Alba, que es ‘ese lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme’, que decía El Quijote. Yo nací en Campo de Criptana, pueblo del que soy hija predilecta. El Ayuntamiento me cedió un molino de cinco siglos de antigüedad y allí tengo mi museo. Me es difícil hablar de mis raíces, pero sé que todos los que me vean vestida de manchega me entenderán”.


GALLEGA
“A Galicia voy todos los veranos a casa de unos amigos. Es una tierra mágica, la conozco muy bien. Allí he rodado ‘La mujer perdida’ y ‘Esa mujer’; he actuado en casi todas las localidades. Este vestido es sobrio y luminoso, me encanta el contraste del color burdeos con el negro, y la blusa tan sencilla y tan bonita. Incluso no se me dan mal las muñeiras”.

LAGARTERANA
“¡Fíjate en la riqueza de este traje, en los bordados dorados, en el rojo vivo del paño de la falda, en los avalorios…! Tiene un atractivo enorme, me siento muy favorecida con él. Es una obra de arte. Los bordados son a mano, como hacían las lagarteranas, que vendían sus trajes típicos por los pueblos”.


GOYESCA
“Como su propio nombre indica, es el traje de la época de Goya, mi pintor preferido, el mejor que ha existido y existe. Es el vestido que utilizaba el pueblo, por eso me identifico con este traje tan hermoso, porque yo también soy una mujer de tierra adentro, con orígenes humildes”.


MALLORQUINA
“Vestirme de mallorquina es algo que me hacía especial ilusión no sólo por estar casada con un mallorquín, sino porque vivo a caballo entre esa maravillosa isla de Mallorca y la ciudad de Madrid. El vestido resulta elegante y favorecedor al rostro porque aniña la cara y me veo con una expresión muy dulce”.


EXTREMEÑA
“Creo que este hermoso traje refleja perfectamente el carácter de los extremeños, que son personas gentiles, amables, y muy cariñosas. Me encanta el contraste entre la oscuridad del vestido y los vivos colores del sombrero. La última vez que estuve en Extremadura fue hace dos años, durante el rodaje de la película ‘Esa mujer’, y no estoy de acuerdo con quienes dicen que es una tierra olvidada: todo el que conozca sus paisajes no podrá olvidarlos jamás”.

MADRILEÑA
“¡Hombre! Si yo soy la violetera, qué más voy a decir. Este vestido me viene como anillo al dedo. Con él me hice famosa en el mundo entero, creo que vestida de chulapa he contribuido a una parte de la historia del cine que recuerdo con la mayor de las alegrías. Madrid es también mi ciudad favorita, la que más quiero, y la mujer madrileña, de la que llevo con orgullo el traje, es una mujer castiza e irrepetible”.


CATALANA
“Siempre he amado a Cataluña y me he sentido en ella como en casa, y cuando estrené allí ‘Sara més que mai’ (Sara más que nunca) en el 86, me siento agradecidísima con la gente que tan bien se ha portado conmigo y nunca olvidaré las atenciones que tuvieron para con mi persona en el trágico incendio del hotel en mayo del 87”.


MAÑA
“Este traje es precioso, me gusta el escote triangular, el tejido tan suave, las flores de colores bordados sobre negro. De Zaragoza tengo buenos recuerdos; cuando se estrenó ‘El último cuplé’ fue tanta la expectación, que hasta el entonces príncipe Juan Carlos, que estudiaba allí, pidió permiso para venir a verme”.


VALENCIANA
“Desde que en marzo de 1977 me hicieran Fallera de Honor del Pilar quería volver a ponerme este traje tan rico y espectacular, el traje de la huerta, para devolver el honor que me hicieron entonces. No hay una sola mujer a la que no le siente bien este traje con su alegría y feminidad”.

ANDALUZA
“Siempre he dicho que me gustaría estar vestida de sevillana todo el día y saber cantar flamenco. Nunca olvidaré la canción de ‘La caracola’, que canté hace tiempo por soleares a la guitarra. El traje de andaluza es uno de los más hermosos que existen en el mundo.
Laura Domingo
Fotos: EFE


LA FOTO CXXXVI


Nuestra "Lady España" 1991, nuestra adorada estrella, madura y bella, fotografiada a finales de los '80.


martes, 24 de septiembre de 2013

PRONTO - 27 de Septiembre de 1986 - España


ISABEL PANTOJA Y
SARA MONTIEL
PELEADAS POR SUS HIJOS
Isabel Pantoja ha tenido un verano repleto de galas. Ya a punto de terminar su gira y deseando retirarse a su refugio de ‘La Cantora’ para descansar junto a su familia, viajó a Palma de Mallorca, donde tenía firmado un contrato. Isabel apareció cansada y con pocas ganas de hablar porque todavía no está recuperada del agotamiento que sufrió este verano y que la obligó a suspender algunas galas. Durante su estancia en la Isla de la Calma, la Pantoja fue atacada por algunos periodistas, que la acusaron de cobrar más dinero por sacar a su hijo al escenario. Isabel, indignada, dijo que nunca se aprovecharía de su hijo para ganar más dinero: ‘No sé por qué la gente se mete conmigo cuando aquí mismo, en Palma de Mallorca, hay una señora que saca continuamente a sus hijos en el escenario y en cambio nadie le ha dicho nada. Yo saco a mi hijo porque el público me lo pide, pero ahora mismo lo he dejado en mi casa de Madrid que es donde él tiene que estar. Lo que pasa es que no puedo estar mucho tiempo sin ver a mi hijo y a veces me lo llevo de viaje, pero que quede bien claro que mi hijo es lo más importante de mi vida y que los que dicen lo contrario mienten descaradamente’.
Naturalmente, estas acusaciones por parte de la Pantoja iban dirigidas a Sara Montiel, que reside habitualmente en la isla. Puestos al habla con la famosísima artista, nos declaró, entre carcajadas, que tanto ella como Pepe Tous, su marido, se habían reído muchísimo cuando se enteraron de las declaraciones de la tonadillera.
-No sé por qué se ha metido con nosotros esa señora si no nos conoce de nada. Pasamos muchísimo de ella, tanto como persona, como artista –dijo Pepe Tous.
La popular pareja se enteró de los agresivos comentarios de la Pantoja a través de unos periodistas amigos suyos que entrevistaron a la conocida cantante.


Sara Montiel y Pepe Tous han manifestado que no entienden el porqué de los ataques de la Pantoja porque no la conocen de nada y piensan que es muy aficionada a 'montar números'.

-Me importa un comino lo que pueda decir esa viuda. Siempre está montando números. Primero, cuando se casó con Paquirri, iba diciendo que había llegado virgen al altar, ¿pero qué se habrá creído? Luego, desde que se quedó viuda, se ha montado un tinglado de padre y muy señor mío con su pena, penita, pena, y ahora que la atacan lo único que sabe hacer es meterse con los demás para que la dejen en paz. ¡Eso ya lo podía haber pensado antes, que la gente no es tonta! –replica Sara, con énfasis-. A mí me hace mucha gracia que una niña que lleva cuatro días cantando quiera compararse conmigo, que llevo treinta años paseando mi nombre por todo el mundo. ¡Ya veremos a ver dónde está ella dentro de treinta años!
La verdad es que tanto Sara como Pepe Tous no han querido darle excesiva importancia al asunto, ya que saben que últimamente Isabel Pantoja se está metiendo con todo el mundo, con Carmina Ordóñez, con Lolita, con Rocío Jurado…
-Eso que dice de que nosotros sacamos a nuestros hijos al escenario es verdad, pero siempre ha sido porque ellos han querido, especialmente Zeus, al que le encanta hacerlo, pero nunca les hemos obligado y tú me dirás, a estas alturas, si yo necesito sacar a mis hijos para hacerme famosa –sigue diciendo Sara.
Naturalmente, a pesar de no darle excesiva importancia a estos comentarios, la verdad es que el matrimonio Tous se siente un poco dolido, especialmente por sus hijos.
-Yo creo que esa señora debería tomar ejemplo de María Jiménez o Concha Bautista, que han sufrido tragedias tan grandes como la suya y que en cambio nunca las han utilizado para ganar más dinero o vender más discos.


Es lógico que el matrimonio Tous se haya molestado por los comentarios que ha hecho Isabel Pantoja, pero también es cierto que la popular viuda de Paquirri ha sido constantemente atacada por sacar a su hijo al escenario, cuando otras personas también lo hacen y se encuentra natural. Maribel no puede evitar que tanto el público como la prensa estén pendientes de ella y eso ha podido motivar que, a veces, sus palabras se hayan utilizado de forma errónea.

G. O.


EL RECORTE CXXXV
Cierto que Sara Montiel sacó al escenario a la pequeña Thais desde que la adoptó. Pero cierto es también que ella no criticó nunca a ninguna artista por hacer lo mismo. En este recorte de la revista Pronto, 3 de Octubre de 1980, se nos detalla el papel de la pequeña en el show de su famosísima madre. 

 SARA MONTIEL
NO QUIERE MAS NIÑOS
THAIS, SU UNICA HIJA FIGURA ESTELAR DE SU ESPECTACULO

‘Fotos no, fotos no’. Con estas palabras nos recibió Thais la hija de Sara Montiel y Pepe Tous cuando nos vio aparecer con la cámara en las manos.
Está tan harta de que la hagan fotos, que es verdadera fobia la que tiene a los fotógrafos –nos comenta Sara Montiel mientras se prepara para salir a escena.
Pero a pesar de sus primeros recelos, a los pocos minutos de estar junto a la pequeña ya se había hecho amiga nuestra y nos contaba mil historias en su ‘lengua de trapo’.
-¿Por lo que veo, Sara, la niña es un encanto?
-Pues, no es porque sea mi hija, pero ya lo véis. Enseguida toma confianza con cualquiera y no es de las niñas que se pasan el día llorando ni dando la lata. Además es una artista estupenda, todos los días la saco al escenario y ella también colabora en el espectáculo.
Efectivamente, en uno de los momentos de la obra, Sara saca a la pequeña Thais al escenario y ésta hace las delicias del público presentando a Jorge Sepúlveda y a Lorenzo González, o haciendo un gesto característico con la mano para decir que Chicho Gordillo está un poco loco.
-¿Es cierto que vais a adoptar otro niño?
-No, no es cierto. Eso ha sido una cosa que se ha publicado, pero sin ningún fundamento real, como tantas otras.
-Bueno, pero eso no implica que tal vez más adelante no lo hagáis, ¿no es así?
-No, no, con Thais tenemos suficiente. Con ella nos basta y nos sobra, la niña ha colmado nuestra felicidad y no necesitamos de ningún otro niño.


Sara asegura que ha sido un gran acierto decidirse a adoptar a Thais y que todos los matrimonios sin hijos deberían hacer lo mismo. De todos modos a ellos les basta con la niña. 

-Sara, ¿piensas que ha sido un acierto para vuestro matrimonio el adoptar a Thais?
-Sí, claro, para toda pareja el tener un hijo es un vínculo más para fortalecer esa relación y pienso que aunque el niño sea adoptado, se le quiere tanto o más que si fuese propio.
-¿Entonces tú está en desacuerdo con esas personas que no pueden tener hijos y se niegan en rotundo a adoptar uno?
-Lo de menos es que el niño sea adoptado o no, lo importante es tenerlo y quererlo con todas tus fuerzas. Todos los matrimonios que no pueden tener niños deberían adoptar uno.


-¿Son complicados los trámites de adopción?
-Como todas las cosas burocráticas, lo son.
-¿Por qué elegisteis Brasil para adoptar a Thais?
-Porque resulta más fácil y sobre todo más rápido que en España. Y tanto Pepe como yo deseábamos tenerlo cuanto antes.
Nos despedimos de Thais y de Sara deseándoles tanto éxito en el terreno personal como en el profesional.

JOSÉ LUÍS CABA


LA FOTO CXXXV


La diva, en una pose clásica, con  traje de espectáculo. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

DON AMIGOS - Febrero de 1983 - España


TRAS DOCE AÑOS SIGUE MUY ENAMORADA DE PEPE TOUS. SU OTRA GRAN ILUSIÓN ES TENER UN HIJO VARÓN
SARA MONTIEL
Nació para triunfar y ha triunfado. Tiene los ojos demasiado bonitos. Tiene unos labios insinuantes que dibujan con facilidad la más bonita de las sonrisas. Es inteligente. Es una buena madre. Está enamorada. Su internacionalidad ha cruzado todas las fronteras. Sus películas se han visto en Japón y en Estados Unidos. Un día… cuando quiso, llegó a Hollywood y volvió a llenar su maleta de éxitos. 

-¿Cuántos años llevas con Pepe Tous?
-12 años y es lo único que importa para mí. Nos queríamos igual que antes de casarnos que ahora. Fue perfecto desde que empezamos a vivir juntos.
-¿Es importante para ti el matrimonio?
-Lo importante es el amor, pero hay circunstancias en que es mejor tenerlo todo legalmente clarificado de cara a las demás personas que forman el núcleo familiar.
-¿Qué es Pepe Tous para ti?
-Tardé en encontrar esta persona ideal con la que compartirlo todo, pero valía la pena. Es un hombre estupendo y vivir a su lado es una maravilla.
-¿Qué significa tu hija para ti?
-Mi hija significa proyectar las ilusiones y las esperanzas de otro ser. Tuve muchos abortos intentando conseguir tener un hijo y cuando conseguimos tener a nuestra Thais fue como lo más bello e importante de mi vida. Además, siempre he intentado ser tan buena madre para ella como mi madre lo fue para mí.


-¿Te gustaría que tu hija fuera artista como tú?
-Me gustaría que fuera actriz o cantante. Ello me haría muy feliz.
-¿Qué te falta para sentirte feliz?
-Ya soy feliz. Pero mi gran ilusión es tener un hijo varón.
-¿Te encuentras sola alguna vez?
-Ahora, con mi hija y mi esposo, la verdad es que no me encuentro sola, pero cuando me sentía triste o deprimida lo mejor era refugiarse en un libro, en la música o algo que te hiciera vibrar. La soledad es, algunas veces, la falta de cosas con que llenar nuestro tiempo.
Cuando terminó la función, su hija se acurrucó entre sus brazos. Ella se quitó los zapatos y la pequeña empezó a acariciar los pies de su madre, ‘mamá, ponte guapa’, estaba a su lado acariciándola.


Cuando una estrella llega al cenit de su carrera como Sara, acostumbrada a ser una persona tremendamente sencilla, humana, delicada y comprensiva. Cuando ya se ha quitado las plumas y las lentejuelas, cuando el teatro se ha quedado en silencio y los leones en oscuridad; mamá Sara con sus dos grandes amores Thais y Pepe se mezcla en la calle con la gente… entre la vida.
Detrás de esta gran artista hay una madre inigualable, una esposa sin par, una mujer ‘maravillosa’.

María Gasull



EL RECORTE CXXXIV
El hijo varón llegó en aquél año de 1983. Con Zeus, Sara Montiel lograba el gran sueño de su vida: formar una familia estable, y con ella, alcanzar la estabilidad personal. Estas son las primeras fotografías de Zeus publicadas en la revista Lecturas el 8 de Agosto de 1983. 

Primeras fotos de Thais con su hermano Zeus
La primera hija de Pepe Tous y Sara Montiel ha acogido a su hermano con gran entusiasmo y desde que el pequeño Zeus se encuentra en casa, Thais, cumpliendo con su papel de hermana mayor, ya ayuda a su madre en los cuidados del nuevo miembro de la familia. 

Thais, dándole el biberón a su hermano. Desde que el pequeño ha entrado a formar parte de la familia, Thais no le pierde de vista. 


Una bonita fotografía del pequeño Zeus con su hermana Thais. La hija mayor del matrimonio Tous-Abad cumplió 4 años en marzo. 


Siguiendo la tradición y el deseo de su madre, Thais viste de blanco y rosa. 


La primera hija de los Tous, se muestra en todo momento muy cariñosa con Zeus. 


Sara, Pepe, Zeus y Thais, fotografiados en un ángulo del salón de su hogar. 

Hacía casi dos años que Thais esperaba y deseaba la llegada de un hermanito. Pepe y Sara se lo habían prometido y a ella no se le iba la idea de la cabeza. ¡Y, por fin, lo tiene en casa! ‘Una estrella cayó del cielo y me dejó a Zeus’, repetía Thais una y otra vez a sus padres cuando, paseando por el jardín de su casa de Mallorca, encontró a su hermano entre las plantas, recostado en su cuco.
Desde aquel día, la primera hija de Pepe Tous y Sara Montiel, que cumplió los cuatro años el pasado 3 de marzo, ha asumido a la perfección su papel de ‘hermana mayor’. No pierde de vista a Zeus. Le mira, le contempla, la toma entre sus brazos y hasta ayuda a su madre a darle el biberón.


La familia al completo, en la terraza de 'Na Burguesa', su casa mallorquina. Como recordarán, Zeus fue adoptado por Sara y Pepe en Santo Domingo. El pequeño nació el 21 de mayo de 1983. 


Thais, con el niño en su regazo. La niña está contentísima de tener a Zeus quien, como vemos, se encuentra muy a gusto con su hermana. 

Pepe, Sara y, sobre todo, Thais, están más que contentos con la llegada de Zeus. Los cuatro forman una familia feliz y unida.

Fotos: Gumer Fuentes


LA FOTO CXXXIV


Sara Montiel vestida con un traje de espectáculo. Foto atípica de la diva en los '80.