domingo, 18 de junio de 2017

FOTOGRAMAS - 9 de Febrero de 1.968 - España


SARA MONTIEL:
“GRAU NO TIENE MUCHA PRÁCTICA, PERO ES UN CHICO QUE PROMETE”
EL “CASO” SARA MONTIEL – JORGE GRAU HA ESTALLADO DEFINITIVAMENTE. LA ACTRIZ – PRODUCTORA HA SUSPENDIDO EL RODAJE DE “TUSET STREET” Y DESPEDIDO A TODO EL EQUIPO, EXCEPTO A JORGE GRAU, QUE LEGALMENTE SIGUE ATADO A LA PRODUCTORA. GRAU AFIRMA ESTAR DISPUESTO A SEGUIR RODANDO. Y SE CONSIDERA, COMO DIRECTOR, RESPONSABLE DEL FILM. HE AQUÍ LAS DECLARACIONES DE AMBOS DESDE, DURANTE Y DESPUÉS DEL INICIO DE LAS HOSTILIDADES. 


Sara Montiel tiene un método particular para tratar a los periodistas. Sin duda es un sistema excelente, que durante largos años de experiencia le ha dado magníficos resultados. Pero todo se agota, y hasta los tejidos más resistentes acaban por romperse. Será por eso que la táctica de Sara, últimamente, está resultando fatal para la “estrella”. La irritación, la paciencia, tienen su límite.
La táctica de Sara es sencilla, elemental: la indiferencia, la pasividad. Sara ignora al periodista. En una entrevista, se limita a estar. Repite sus cuatro o cinco tópicos sobre su carrera, sus triunfos, su belleza, su dinero. Y se cierra para todo lo demás. El interés del periodista, el deseo de conocer a la artista por dentro, de descubrir su dimensión humana, se estrellan contra la barrera de bostezos, suficiencia, condescendencia y aburrimiento con que la Montiel se protege.
Sara Montiel ignora tanto al periodista –ahora hablo por mí misma- que se permite el lujo de recibirme en la cama, sin maquillaje, sin peluca, sin pestañas postizas, sin rimmel, sin nada, a la una de la tarde (naturalmente, antes se ha asegurado de que no me acompaña un fotógrafo, ni llevo una cámara japonesa oculta en la estilográfica). Ignora tanto al periodista, que no se molesta en pedirme que salga de la habitación cuando una enfermera le propina una inyección en salva sea la parte. Tal vez, en el fondo, espera que me muestre agradecida por haber contemplado salva sea la parte de Sara Montiel.
Mi entrada en la suite que la actriz ocupa en un hotel de Barcelona no es demasiado brillante. Una cosa negra y movediza se enreda entre mis pies. Es una perrita caniche, enana, con dos bolas rojas en el moño. Recupero el equilibrio y dejo que me guíen hasta la habitación. Desde el umbral echo una ojeada inquisitiva. Sólo después de haber escrutado todos los rincones me convenzo de que Sara está allí. Su madre, una mujer delgada y morena, presencia la entrevista.
-Hemos estado rodando últimamente de tres de la madrugada a diez de la mañana –se justifica Sara- necesito descanso.
Suena el teléfono. Lo coge y modula un “Aló” desfallecido. “¿Qué dices? ¡Ay, hija, déjalo que escriba! Todos sabemos cómo es Fulano… Sólo escribe bien de una si se le da dinero, y si no, también lo hace, esperando que algún día se le dé. ¡Déjalo que escriba!”
Cuelga y me mira sonriente:
-Mire, me alegro de que esté usted aquí, de que haya oído esto. Yo nunca he comprado a los periodistas, no necesito hacerlo.
Naturalmente, me doy por aludida. Ahora ya sé que Sara es insobornable. Me resigno y, con mi voz más dulce, pregunto:
-Sara, últimamente los periodistas no se portan bien con usted. Dicen que les cita a tal hora y no acude, que es usted exigente, irritante, poco amable, etcétera. ¿Qué le parece?
-Yo no tengo la culpa de que haya periodistas que se dicen amigos míos, y que luego, por la espalda, escriben poniéndome verde. No me preocupa. ¿Qué le vamos a hacer? Yo sigo siendo buena, buena con todo el mundo. Tengo la conciencia bien tranquila.
-Entonces, ¿no tienen razón?
-Son ellos los que me traicionan.
-¿Es cierto que entre Jorge Grau y usted han surgido discrepancias?
-¿Perdón?
Sara debe ser un poco dura de oído. Durante toda la entrevista se hace repetir las preguntas con un exquisito “¿perdón?” inquisitivo. Insisto:
-Dicen que usted y Grau se han peleado.
-Oh, no, por Dios. Nos llevamos muy bien.
-¿Es cierto que el rodaje de “Tuset Street” se ha interrumpido?
-Sí, claro, pero por culpa de la enfermedad de Patrick Bauchau. Ya sabe, le ha dado una hepatitis aguda y está en la clínica. Hasta que se reponga, habrá que suspender el rodaje.
Acto seguido me confiesa que está muerta de miedo, que el médico le ha recetado unas inyecciones para evitar contagios. “Como rodamos una escena de amor poco antes de que cayera enfermo…”
-¿Por qué eligió a Jorge Grau para dirigir “Tuset Street”?
-Me habían dicho que es un chico que promete mucho…
-¿Está contenta de él?
-Sí, lo hace muy bien. Un poco lento, ¿sabe? Pero es natural, porque no tiene mucha práctica en el oficio.
-¿Qué significa “Tuset Street” para usted?
-Es una película muy importante en mi carrera artística, y espero que también lo sea como productora.
-¿Cómo se porta con sus subordinados?
-Yo no tengo subordinados, sino gente que me ayuda, que se encarga de todo. Yo no me meto en nada.
-¿Qué opina de Teresa Gimpera?
-¿Perdón?
-Teresa Gimpera, que también actúa en “Tuset Street”. ¿La ve con posibilidades de llegar a gran estrella?
-¡Ah, sí! Claro, es una chica “muy puesta”.
-¿Qué le parecen las chisas de hoy, tan esbeltas, tan sofisticadas?
-Parecen hechas en serie. Como “peponas”.
-Y usted, ¿sigue algún régimen?
-No. Como de todo.
-¿Su plato favorito?
Sara mira a su madre, interrogativa. Su madre acude en su auxilio:
-¡Las albóndigas!
-Sí, pero, sobre todo, la gallina en pepitoria y el guisado de ternera…
-¿Pieles o joyas?
-Ni una cosa ni otra. No me gustan.
-Sin embargo, se la ve a menudo luciendo un visón…
-Hija, qué culpa tengo yo, si hace frío.
-¿Con qué director extranjero le gustaría trabajar?
-Con Leloc.
-¿Cómo?
-Sí, Leloc. “Ba-ba-da-ba-dá” –inicia la melodía de “Un hombre y una mujer”.
-¡Ah, Lelouch! ¿Y con qué actor?
-Admiraba mucho, muchísimo a Gary Cooper.
-¿Qué piensa de los “hippies”?
-Que son unos vagos simpatiquísimos.
Me olvidaba decir que, mientras contesta a mis preguntas, Sara tiene tiempo también de abril la correspondencia, leer los recortes que de ella se publican, acariciar a “Cuchi-Cuchi” y dar órdenes a las personas que tiene a su servicio. Tiene tiempo, también, para explicar a quienes la llaman por teléfono que está que se muere de miedo de coger la hepatitis de Patrick. De vez en cuando se dirige a su madre y suplica: “Dime que no, mamá, dime que no me pondré enferma”.
-Como mujer, ¿qué ha recibido de la vida?
-Muchas, muchas, muchas satisfacciones. Como mujer y como actriz. Ya lo ve usted, el público es maravilloso –sonríe ampliamente y repite-. El público sí que es maravilloso.
-¿Cree que su personaje, el de la artista que sufre, que triunfa, que canta, tiene todavía vigencia en 1.968?
-¿Perdón?
-¿Cree que al público le sigue gustando?
-Hija, le recomiendo que mire el control de taquilla. Mi personaje sigue dando dinero.
-Después de “Tuset Street”, ¿qué proyectos tiene?
-Iré al Teatro Bolshoi, de Moscú, para dar veintiún recitales. Y luego interpretaré otra película, dirigida por Ducio Tessari.
-¿También como productora?
-No quiero decir ni una palabra sobre esa película. Se sabrá a su tiempo.
Antes de irme una última tentativa:
-¿De verdad no tiene nada más que añadir?
-Nada. De mí se ha dicho ya todo, en realidad.
“Cuchi-Cuchi” me acompaña hasta la puerta.



Mi anterior entrevista con Sara Montiel tuvo efecto al día siguiente de “los hechos”, cuando una nota de agencia había comunicado la interrupción del rodaje. El silencio de Sara, en aquella ocasión, fue absoluto. No ocurre lo mismo cuando le telefoneo hoy, sábado, para pedirle una explicación. Las tajantes declaraciones de Grau han despertado su respuesta.
-¿Por qué se negó a hablarme de los verdaderos motivos de la interrupción de rodaje?
-¿Cómo que me negué? ¡Yo no sabía absolutamente nada!
-Pero, ¿habían discutido o no?
-¡Claro! Pero discutimos siempre: yo con él, él con los foquistas, todo el mundo con todo el mundo. Cuando se hace una película se sale a discusión diaria.
Sara está excitadísima:
-Las declaraciones de Grau me soprendieron. Con sus palabras está perjudicando los intereses de la productora.
-La productora es usted, ¿no? ¿Es verdad que le ha pagado seiscientas mil pesetas?
-Yo no sé nada. Telefonee a la oficina. Creo que alrededor de medio millón, pero le repito, no sé nada. Además, es un director muy caro.
-¿Caro?
-Sí, se ha gastado ya todo el dinero, toda la película virgen prevista.
-Él dice que usted es muy difícil, que tiene una fotogenia muy rara, que hay que rodar planos muy cortos.
-¡Me importa poco lo que él diga! –me ataja-. Ese señor puede decir lo que le parezca. A mí me importa muy poco que la gente diga que es Napoleón. ¡Yo soy Antonia Abad, modesta persona, y Sara Montiel, modesta actriz!
-Entonces, ¿tampoco es cierta su indisciplina? Él dice…
-¡Vuelvo a decirle que no me interesa lo que diga ese señor…! ¡Yo soy Sara Montiel, y ya he demostrado lo que soy capaz de hacer!
-¿Acudirá al plató cuando su presencia sea necesaria?
-Yo seguiré cumpliendo. Aunque mis relaciones con Grau, a partir de ahora, van a ser estiradísimas.
Tan estiradísimas que, dos horas después de hablar conmigo, Sara Montiel ha ordenado la suspensión definitiva del rodaje de “Tuset Street”, y ha despedido a todo el equipo, salvo a Jorge Grau, que continúa ligado por contrato hasta que la película sea terminada.

JORGE GRAU:
“Me he negado a firmar mi renuncia a terminar la película”.

-¿Cuál fue el motivo de que Sara Montiel se negara a continuar rodando?
-La discusión estalló cuando iba a filmarse un plano de Sara bailando sobre un pódium. Puse la cámara y el objetivo en la posición que consideraba adecuada, y ella dijo que con aquel objetivo y posición de cámara iba a quedar mal, y que no quería rodar. “Si alguien tiene que decir si queda bien o no, soy yo”, respondí. Y añadí que haríamos un ensayo. Lo hicimos, y comprobé que mis órdenes eran acertadas. Entonces me dijo: “Pues a mí no me retratas así. Tú no puedes hundir a Sara Montiel”.
-¿Le acusó de boicotearla?
-Me dijo que yo tenía intención de derribar el mito de Sara Montiel, y que ella no se dejaba derribar por nadie. Acto seguido se negó a seguir rodando y a hablar conmigo. Mandé como mediador al jefe de producción, a quien Sara dijo, para que me lo transmitiera, que mi deber era dejarme asesorar por el operador. Que no tengo derecho a opinar en cuestión de estética. Más tarde accedió a hablar conmigo y me repitió sus razones. Afirmó que debo obedecer a los operadores, porque “Tuset Street” es una película de Sara Montiel, y por lo tanto, se ha de cuidar a Sara Montiel por encima de todo.
-¿Qué le respondió usted?
-Le dije que, desde el principio, había estado clarísimo que “Tuset” es una película de Jorge Grau con Sara Montiel, como lo prueba el hecho de que su personaje no es el más extenso del fil, ni el único importante. “Nunca aceptaré hacer tu película”, respondió. Y nos dejó plantados. Tuvimos que suspender el rodaje. Para colmo de males, el médico nos anunció esa misma tarde que Patrick Bauchau había contraído una hepatitis aguda y debía ser internado con urgencia.
-¿Cuál es ahora la situación de la película?
-Está clarísimo que se trata de un caso de indisciplina por parte de Sara Montiel. Por lo tanto continuamos el rodaje de las secuencias en que ella no interviene, porque la película no puede detenerse por los caprichos de una de las actrices.
-¿Qué ocurrirá cuando le toque a Sara rodar?
-Yo la convocaré como he hecho siempre. Espero que, para entonces, haya recapacitado sobre su posición.
-¿Y sino recapacita?
-Creo que Sara  se dará cuenta de que su actitud es totalmente pueril, de que no tiene ninguna razón para desconfiar de mi buena fe ni de la del equipo. Por el contrario, tiene motivos más que suficientes para estar totalmente satisfecha de lo que se ha hecho con ella. En mi opinión, Sara reconsiderará su punto de vista y comprenderá que estar atada a unas palabras dichas en público es menos importante que tirar una película por la borda.
-¿Puede Sara, como productora del film, prescindir de sus servicios?
-Para hacerlo tendrían que existir motivos de tipo laboral. Su enfado se basa únicamente en un capricho personal. Sólo si demostrara que  no he cumplido con mi deber podría demandarme. Y eso no ha ocurrido.
-Dice que se le ha pagado alrededor de medio millón de pesetas…
-Hasta el momento sólo he recibido 200 mil pesetas del medio millón estipulado. El día de nuestra discusión, me exigieron que firmara mi renuncia a terminar “Tuset Street”. A cambio, se me pagarían inmediatamente las 300 mil restantes. Yo me negué. Soy el responsable de “mí” película.
-Sara le acusa de ser lento rodando. ¿Es cierto?
-Me sorprende esa afirmación, ya que según la gente que ha trabajado con Sara en sus anteriores películas está sorprendida de la rapidez con que filmamos. Piense que, para rodar “Samba”, el equipo estuvo tres meses en Río, y aún dos o tres semanas más aquí, a su regreso. Por regla general, el personal que trabaja con Sara ha de ser contratado por un periodo indefinido.
-¿En cuánto tiempo estaba previsto que se hiciera “Tuset Street”?
-De seis a ocho semanas. Al ritmo que íbamos hubiéramos podido acabar en diez. Ahora, entre unas cosas y otras, nos retrasaremos bastante. Y habrá que esperar a que Patrick se reponga.
-Antes de firmar el contrato, ¿puso usted condiciones a la actriz?
-Tuve una larga, sincera conversación con Sara. Lo primero que hice fue explicarle todas mis dudas, decirle que conocía su fama de mujer difícil, amiga de imponer sus criterios. Le dije todo cuanto me habían contado de ella, de su divismo. Que me habían dicho que era un loco al querer dirigir a Sara Montiel. También le dije que mi intención era demostrar a todos que existe otra Sara, una actriz desconocida y llena de sensibilidad.
-¿Qué le contestó ella?
-Me aseguró que, dos semanas después de empezar la película, yo le pediría perdón por haber dudado de ella.
-Hasta el momento del “choque”, ¿cuáles fueron sus relaciones con Sara en el plató?
-Muy claras. Siempre que surgía un problema, yo dejaba bien sentado quién es el director y quién tiene que dar las órdenes. Nunca he dejado que me colocaran un objetivo, sino que lo he elegido yo y lo he puesto yo. Sara ha acatado mis órdenes. Hasta ese día.
-¿Qué opina usted de Sara-actriz?
-Tiene una fotogenia muy difícil, pero importante, y como actriz no es, ni mucho menos, la nulidad que se decía, sino que da muy bien. Y ha respondido estupendamente a lo que he pedido de ella, ayudándome en muchas ocasiones a componer su personaje.
Después del despido del equipo hablo nuevamente con Grau:
-¿Qué cree que ocurrirá, ahora que Sara ha suspendido el rodaje?
-Lo ignoro. Yo sigo a disposición de la productora y estoy decidido a acabar el film cuando se me indique.
-¿Qué hará si Sara encarga la terminación a otro director?
-No puede hacerlo. La demandaría. La ley me apoya.

Entrevistas: MARUJA TORRES


EL RECORTE CCXLVII
El escandalazo Tuset, que contribuyó al buen resultado de taquilla, pasó las fronteras nacionales. La revista portuguesa Plateia, se hacía eco de la enemistad Montiel-Grau en su número de 19 de Marzo de 1.968.


SARA MONTIEL
fala das broncas provocadas pela rodagem de “Tuset Street”

Quando falámos pelo telefone com Sara Montiel, combinando o nosso encontró no día seguinte nos estúdios Balcazar de Barcelona, onde se rodava “Tuset Street”, estábamos longe de imaginar que seríamos os últimos representantes da Impresa a asistir aos últimos planos dirigidos pelo realizador Jorge Grau.
Dois días mais tarde, na verdade, rebentava a pequeña bomba: Jorge Grau abandonava as suas funcoes, paralizando totalmente a rodagem do filme. Correm, como é fácil de calcular, as maís diferentes versoes a respeito do que se passou. A versao que parece ser mais fundamentada é a de que Jorge Grau pretendeu usar uma luz que, por ser fortíssima, em nada favorecia Sara Montiel, assim como uma grande angular, que pior efeito provocaría.
Apercebendo-se, com a sua experiencia dos estúdios, de que o seu rosto sairia desfigurado nestes planos, Sara, -com boas palabras- pretendeu convencer Jorge Grau a nao querer deformá-la. Já bastaría a caracterizacao para diminui-la, e os efeitos fotográficos podiam ser dispensados.
O realizador fez valer os seus direitos e insistiu no seu criterio. Sara, que acumula neste filme as funcoes de produtora, nao deu o braco a torcer, e suspendeu as filmagens.
Vamos a recordar agora a nossa visita aos estúdio, quarenta e oito horas antes do rompimento entre a estrela e o realizador.
Eram aproximadamente cinco da tarde quando chegui ao estúdio acompanhado do fotógrafo José F. Puente. Rodava-se uma sequência bastante forte –razao por que havia pouca gente no estúdio, entre Sara e Patrick Bachau (marido, na vida real, de Mijanou Bardot, a irma de Brigitte). Sara vestia sòmente uma toalha a cobrir a sua fabulosa anatomía, em muito escassa proporcao. O cenário representava uma humilde habitacao. Numa cama, Patrick aguardava, deitado, que Sara viesse para os seus bracos. Jorge Grau ordenou um ensaio. Sara aproximou-se da cama a beijou Patrick suavemente. Ele, que fingia dormir, desperta suavemente. Um prolongado e apaixonado beijo poe ponto final na seguência.


Depois, enquanto os focos eran preparados para os planos marcados para a rodagem a seguir, Sara Montiel respondeu ao nosso questionário:
-Quanto custará “Tuset Street”?
-Uns 25 milhoes de pesetas, aproximadamente. É rodado em Panivision e em Tecnicolor.
-Que significa este filme na sua carreira?
-Serei uma Sara Montiel totalmente diferente da que fui até agora. E, claro, é a mina estreia como produtora.
-Que indumentária utiliza neste filme?
-Dezoito modelos exclusivos e dois biquinis.
-Teve problemas com a censura antes de comecar as filmagens, como consta?
-Tive, sim. Houve que modificar várias cenas, que nao mudaram, no entanto, a accao. Fica tudo igual.
Depois desta breve troca de impressoes, Sara voltou para junto dos focos. Nao pude voltar a contactar come la, depois do incidente que teve com Jorge Grau. Apurei, todavía, que ela dispensou definitivamente os servicos deste joven realizador, substituindo-o por Luís Marquina, mas pagando, da mesma forma, as 500 000 (quinientas mil) pesetas estabelecidas no contrato. Jorge Grau ficará ainda com a faculdade de assinar o filme, querendo, quando estiver completo.
As filmagens de “Tuset Street” deverao agora ser concluídas em Madrid. Sara continua a pôr muitas esperancas no éxito deste seu filme. Oxalá na noite da estreia se dê por compensada de todos os dissabores que tem sofrido.

Pelo nosso correspondente em Barcelona especial para a “Plateia”
FERNANDO  MORER  ALCÂNTARA


LA FOTO CCXLVII


Bauchau-Montiel y la famosísima escena de la Coca-Cola. 

domingo, 11 de junio de 2017

COLECCAO CINEMA - 13 de Julio de 1.967 - Portugal



(Pincha en las ilustraciones para ver más grande)









EL RECORTE CCXLVI
En 1.966 Sara Montiel rodaba 'La mujer perdida' y hacía su gira por los países del Este. Visitó Rumanía y actuó en Bucarest. La revista húngara Világ Ifjúsága recogía la noticia y llevaba a la estrella a su contraportada con fotografías del film. 



(Pincha para ver el artículo en su tamaño original)



LA FOTO CCXLVI


La mujer perdida, al fin, redimida. 


sábado, 27 de mayo de 2017

CINELANDIA - 1.966 - México


EL ALBUM DE
SARA MONTIEL
LOS CAMBIOS DE LA HERMOSA A TRAVÉS DEL TIEMPO

En un pueblo perdido de la Mancha, llamado Campo de Criptana, bajo un sol fuerte y amenazador que quema la tierra, nace Sara Montiel, cuyo verdadero nombre es María Antonia Abad Fernández. Su infancia es obscura, a veces triste, a menudo llena de ilusiones.
Sus padres eran modestos labradores, gente de campo, sencilla y llana como su tierra. Sara organiza funciones de teatro ante un público imaginario, con decorados surrealistas a base de viejas cortinas y carteles de publicidad cinematográfica, que arranca con sus compañeros de juego de las fachadas de las casas.
Ella sueña. Mira a lo lejos de aquel campo amarillo, dorado, donde Don Quijote había cabalgado siglos atrás en la inspiración de Cervantes. Aquellos viñedos que se recortan en el horizonte y comprende que le gustaría recorrer largos caminos en busca de nuevas rutas en donde cristalicen sus sueños.
Pero además, Antonia canta. Canta en las fiestas del pequeño colegio donde recibe elemental educación, canta en público en un festival y en una procesión, y es precisamente en ese momento que unos productores de Madrid la escuchan, la elogian, la animan y le aseguran que ella puede ser una “estrella de cine”. En aquel instante sólo sabe que son estrellas aquellas mujeres guapísimas que aparecen en los carteles de cine y ella, fallecido su padre, se encuentra humilde, sola, llena de ilusiones que cree difícil alcanzar. Sólo un hombre experto como Enrique Herreros acertó a “ver” las posibilidades de aquella chicuela anónima que va a Orihuela, que llega a Madrid y que toma parte en un concurso organizado por una productora fílmica. El periodista encuentra algo especial en la chica y la lleva a la compañía Filmófono que prepara Empezó en Boda. Y allí se inicia la gran carrera de la estrella.


1.María Antonia Abad Fernández debutó en la película Empezó en Boda, encarnando a una recién casada. El periodista Enrique Herreros la apoya, impulsa, corta las trenzas, cambia el color de sus cabellos, le maquilla los ojos y la bautiza como Sara Montiel: Sara por su abuela y Montiel por los campos de su patria chica.
2.Los comienzos fueron duros. El camino del cine es peligroso –“Pasé varios años con más ilusiones que trabajo. Me ofrecían papeles que no me permitían lucir. Llegué a desmoralizarme”.-dice la actriz.


3.En 1.949 aparece Juan de Orduña por primera vez en el camino de Sarita y nace Locura de Amor, una película que podía ayudarla mucho y así fue. Locura de Amor fue un gran éxito en todos los países de habla castellana y abrió las puertas de la fama a la manchega.
4.Poco después Sarita tomaba parte en El Capitán Veneno, de Luís Marquina, con Fernando Fernán Gómez. Con esta película, se despide de España y marcha a América en busca de nuevos horizontes.


5.En México, la Montiel debe empezar de nuevo. No se tienen en cuenta sus éxitos anteriores, ni el terrible suplicio de aquella quietud forzada. Y en 1.950 toma parte en la cinta de Stve Sekely, Furia Roja, al lado de Arturo de Córdova y Emilia Guiú.
6.Es elegida Reina de la Primavera de la Ciudad de México y toma parte en tres películas de Miguel Zacarías: Necesito Dinero, Ahí Viene Martín Corona y El Enamorado (1.951), con Pedro Infante. Viajes interminables por muchas repúblicas hispanoamericanas presentado sus películas.


7.Sarita toma parte en otras muchas películas mediocres durante ese período. Su nombre es conocido en el país, pero no suena con tonos estelares. Una de esas cintas es Cárcel de Mujeres (1.951), mediocre melodrama de Miguel Delgado, con Sarita, Miroslava y Katy Jurado en los estelares. Y en 1.953 tiene una parte importante en Reportaje, al lado de las figuras de moda del cine mexicano.


8.Siguen los filmes mediocres con Sara. Los personajes que se le encomendaban la iban esterotipando poco a poco. Una de esas cintas fue la comedia rural de Roberto Rodríguez Yo Soy Gallo Dondequiera, de Joaquín Cordero, rodada en 1.952.
9.Mal, y muy mal le iba a Sara en México. En 1.955 trabaja a las órdenes de Alfredo B. Crevenna en la versión fílmica de una novela de Spota, Donde el Círculo Termina, con Raúl Ramírez y Nadia Haro Oliva, que resulta un churro sin disculpas. Desalentada, Sara aceptó los llamados de Hollywood y se fue a incorporar el papel de india en Veracruz, otro churro sin disculpas.


10.En Hollywood no tiene fortuna como actriz pero hace muy buenos amigos entre los astros famosos. Yul Brynner la mima y la acompaña. Y Sara filma Serenata (1.955), con Mario Lanza y Joan Fontaine; Yuma, (1.956). Conoce al director Anthony Mann, el hombre con quien se casaría en Agosto de 1.957.

EL ALBUM DE SARITA


1.Regresa a su patria. Juan de Orduña está preparando El Último Cuplé, en medio de muchos obstáculos, pues el director carece de dinero y no encuentra quién lo aporte para que Sara haga de intérprete. Se habla de María Félix y otras importantes figuras, pero Orduña se niega a filmar la película sin Sarita. Se filma la cinta. La Montiel ha grabado las canciones ante el escepticismo de todos. Luego todos descubrirán en la voz de la manchega un nuevo matiz, un nuevo tono, un aire caliente y sensual.
2.El Último Cuplé (1.958) marca el triunfo definitivo de la actriz. La consagración. Nadie discute ya su categoría. Sarita casi no puede creerlo: pero, cuando retorna a Madrid es aclamada por la multitud que acude al aeropuerto a recibirla y siente en sus pulsos que la gloria que ella esperaba ha llegado por fin.


3.Juan Manuel Vida, director de la grabadora Gamma, le entrega un Disco de Oro. El Círculo de Bellas Artes la considera la mejor actriz del año. Y la revista Fotogramas la recompensa con su galardón a la mejor actriz. Por otro lado, la crítica hace pedazos El Último Cuplé, y juzga mediocre la voz y la capacidad interpretativa de Sarita.


4.Después de otro viaje a Hollywood vuelve a Madrid para rodar La Violetera, a las órdenes de Luís César Amadori. Con este filme vuelve a batir “récords” de taquilla y admiración. Y nuevos premios.
5.En 1.959 filma Carmen la de Ronda, con Jorge Mistral, Maurice Ronet y Amadeo Nazzari. Luego hace unos viajes al extranjero presentando su película y tiene fuertes disgustos con su marido, el director Anthony Mann, de quien se divorcia poco después.


6.En 1.960 filma Mi Último Tango y Pecado de Amor. Las dos fueron dirigidas por Luís César Amadori. El 21 de septiembre de ese mismo año, Sara firma un fabuloso contrato con Francisco Balcázar para filmar La Bella Lola, que la presenta en la época romántica de 1.830.


7.Sara está convertida en la actriz más popular y taquillera de habla española. El público no se muestra muy exigente con los temas de sus filmes, y exige su presencia. La cinta que sigue en la carrera de la actriz es La Reina del Chantecler, de Rafael Gil, con Alberto de Mendoza y Ana Mariscal.


8.El francés Henry Decoin la dirige en Bésame (Noches de Casablanca), al lado de Maurice Ronet, Franco Fabrizi, Gerard Tichy y José Guardiola. Es un melodrama amenizado con canciones modernas en la voz de la estrella.
9.En Junio de 1.964, Sarita se volvió a casar. La ceremonia tuvo lugar en Roma, capital del catolicismo, en la Iglesia de Montserrat, situada en el corazón de la parte antigua de la ciudad italiana. El esposo es el abogado y economista español José Vicente Ramírez Olalla. Sarita se casó con el traje ilustrado de la fotografía: vestido corto, de tul, de color ‘beige’, bordado con hilos de oro y plata.

SUS ÚLTIMAS PELÍCULAS


Samba (1.964) nos mostró a una Sarita Montiel en su mejor momento físico. Su pareja romántica fue Marc Michel. Los viejos cuplés de Sarita dieron paso a los ritmos tropicales de moda. Es un filme de Gonzalo Elvira y Cesáreo González.



Cada noche un amor (1.965) (La Dama de  Beyrut), coproducción hispano-franco-italiana, dirigida por Ladislao Vajda. Un reparto internacional apoya a Sarita Montiel: Giancarlo del Duca, Ferdinand Gravey, Magali Noel, Alain Soury, Gemma Cuervo, Chonette Lauret y Carlos Casaravilla.


Una Mujer Perdida (1.965), coproducción hispano-italiana, dirigida por Tulio de Michelli. El galán fue Giancarlo del Duca. También intervino Máximo Seratto. Trata de una pescadora italiana de la que se enamora un famoso escultor, también italiano, que desea le sirva de modelo para una escultura. La obra resulta premiada en una bienal que se celebra en Madrid, donde se producen una serie de incidentes con motivo de ese premio.

 LA PELÍCULA DE LA QUINCENA
CADA NOCHE UN AMOR
COPRODUCCIÓN HISPANO-FRANCO-ITALIANA
Argumento: Alfonso Balcázar, José A. de la Loma, Duccio Tessari.
Director: Ladislao Vajda.
En Eastmancolor.
Intérpretes: Sarita Montiel, Giancarlo del Duca, Ferdinand Gravey, Magali Noel, Alain Soury, Gemma Cuervo, Chonette Lauret y Carlos Casaravilla.


SINOPSIS:
Isabel, joven provinciana en su deseo de triunfar como cantante, cae en la garras de Omar, un tratante de blancas y junto con otras mujeres es llevada a Beyrut, donde las obligan a trabajar para un tal Bepo, jefe de la organización, en un cabaret donde son asignadas a supuestos empresarios.
Por un incidente hábilmente preparado, Isabel es despojada de dinero y pasaporte, y ante la amenaza de ser entregada a la policía, pues sus documentos son falsos, Isabel accede a ser llevada a un lugar conocido por La Villa, que resulta ser un lujoso lupanar, en el cual, la directora, Gloria, que es amante de Omar, la recibe de mala manera al darse cuenta de que su hombre demuestra ciertas preferencias por la muchacha.
Después de varias peripecias, Isabel es rescatada por un cliente de La Villa, conocido por Doctor Castelnov, quien se la lleva a París. A la llegada a París, Isabel vuelve a encontrarse con Francis, personaje que conoció en el recorrido que acabara llevándola al Líbano. Francis resulta ser hijo del Doctor Castelnov, y al igual que su padre, le declara su amor.
Entretanto, un elemento de la banda de Omar descubre el sitio donde se halla Isabel y da aviso a su jefe. Viéndose descubierta y ante la amenaza de Omar de dar muerte tanto al Doctor como a Francis Isabel finge una escena amorosa con Omar, la que es sorprendida por Francis, el cual, asqueado, se aleja del sitio donde sorprendiera a su amada en brazos de otro hombre.



El Doctor, ante los hechos, se da cuenta de que su verdadero papel no es el de ‘galán’ y se dispone a actuar, saliendo en busca de Omar, después de que Isabel le ha hecho confidencias en el sentido de que la vida de Francis peligra, pues la banda que controla Omar ha recibido instrucciones de asesinarlo. El Doctor llega hasta la habitación del hotel donde se encuentra hospedado Omar con intenciones de matarlo. Pero la fuerza y la juventud de Omar violentan la situación y el Doctor cae muerto con un tiro en el corazón.


Francis, que se resiste a admitir el cambio operado en Isabel, va hasta el lugar donde se encuentra escondida la banda de traficantes  y es recibido y maltratado por tan abrumadora mayoría, que en pocos minutos se deshace de Francis dándolo por muerto. Isabel, sabedora de lo ocurrido a Francis, promete a Omar que se irá con él siempre y cuando la vida de Francis sea respetada. Omar promete que antes de que salgan de viaje con destino a América la llevará a comprobar que Francis está a salvo. Y hacen una cita para el día siguiente en el hotel donde vive Omar. En tanto, el jefe de la banda, enterado por Gloria de los planes de aquél, da instrucciones a la banda de que liquiden a Omar. Francis, recuperado de la golpiza recibida descubre unos papeles que guardaba su padre en el escritorio y esto lo hace sospechar de que Isabel está fingiendo con el fin de alejarlo de Omar y su banda. Vuelve al cabaret donde Isabel ha sido contratada, a tiempo de escuchar una conversación entre Omar y la joven. Francis irrumpe en la habitación, y se inicia una pelea en la que aparentemente Omar domina a Francis, aprovechando esa ventaja para huir, aunque es perseguido de cerca por Francis. A las orillas del Sena, éste da alcance a aquél, entablándose una feroz lucha cuerpo a cuerpo que culmina con la muerte del traficante. La policía aprehende al resto de la banda –que fue la asesina de su compañero- y termina con ello la desventura de Isabel, quien en brazos de su amado, encuentra al fin la felicidad.



EL RECORTE CCXLV
Durante el rodaje de "La Dama de Beyrut" Sara concede una entrevista a la revista Dígame. Es el número de 10 de Agosto de 1.965. 


SARA MONTIEL
EN LA PEQUEÑA PANTALLA A TRAVÉS DE LOS RAYOS X
SENTIMENTAL, APASIONADA, DULCE, MAL GENIO (SEGÚN ELLA MISMA MANIFIESTA, ESTO NADA TIENE QUE VER CON EL MAL CARÁCTER) Y MIEDOSILLA… HE AQUÍ LA VERDAD DE SARA MONTIEL.

Hace millones de años desde el día –tristemente famoso- en que Adán y Eva tiraron la primera piedra por razones de vanidad y desde que el mito de la belleza subió de categoría. El cine aumentó, miles de años después, la creencia de que sólo los malos y las mujeres ruines podían ser feos.
Evidentemente, es un hecho patente que cuando existe el talento, la belleza no es lo principal. El caso especialísimo de Sara Montiel es punto y aparte. Conjuga admirablemente la belleza y el talento.
La miro a través del espejo, mientras da término a su maquillaje en la habitación del hotel donde se hospeda en Barcelona. La conocí hace ya algún tiempo; el suficiente para conocer ya sus reacciones, y, sin embargo, cada vez que la veo me parece conocerla por vez primera. Tal es su personalidad. Personalidad que a muchos intimida. Hoy la encuentro distinta. No es que propiamente Sara Montiel haya cambiado físicamente. Sus ojos, sus cabellos, su rostro hermoso, son los mismos. Pero hay en ella un aire más grave, que infunde un mayor respeto, marcando un lugar primerísimo en nuestra consideración. Elegante, sin excentricidades. Sencilla, sin falsa modestia. Así surge nuestra españolísima Sarita ante nuestros ojos.
Viste casi siempre de negro. ¿Por qué?
-En mi guardarropa predomina el negro. Tengo aproximadamente un centenar de vestidos de ese color. Me gustó vestir de oscuro desde que era niña.
-¿Es que acaso el color negro armoniza con tu espíritu?
-Puede ser que guarde una cierta relación conmigo misma, aunque nunca he acertado a explicármelo.
-Ni yo tampoco; tu carácter es comunicativo, alegre. Eres sociable y nada huraña.
-Bueno… -responde sonriendo la actriz-. También depende de la compañía; soy triste o alegre, comunicativa o reservada.


-¿Hay algo que desees mucho y todavía no hayas conseguido?
Sara une las manos como en una plegaria:
-No. Dios me ha dado la felicidad. Tanta, tanta, que a veces casi me parece que mi corazón va a estallar. Y lo gritaría al aire para que todos lo supieran y se alegrasen aquellos que de verdad me quieren. Conservo a mi madre conmigo y espero que me viva muchos años aún. ¿Qué más puedo pedir? Casi sería una ofensa a Dios pedirle más.
De improviso, Sara ha quedado silenciosa unos segundos. Se mira al espejo, como escrutándose a sí misma:
-Bueno… lamento que hasta ahora las noticias que han circulado sobre mi posible maternidad no hayan sido ciertas. Pero lo serán algún día. Siempre he creído que cuando algo se desea mucho y se pide con fervor desde lo más profundo del corazón se acaba consiguiendo.
En cualquier ocasión he podido comprobar que Sara no usa perfume alguno, y eso me sorprende en una mujer tan exquisitamente femenina como ella.
-Jabón y agua clara. No uso ni tan siquiera agua de colonia.
Le gustan, en cambio, las flores; en especial, las silvestres. Se queja ahora de que en Barcelona va casi sin zapatos por no disponer de tiempo libre para ir de compras. Curioso y raro, pero verdad.


Podría prescindir de cualquier objeto de su uso personal y sustituirlo por otro. Pero en lo tocante a las comodidades modernas…
-No podría pasarme sin teléfono. ¿Tú imaginas? ¿Qué haría yo sin él? Es un tirano, sí, pero también una ayuda incomparable.
Me hace casi sonreír esa Sarita tan espontánea, con esa naturalidad que ella derrocha, generosa, porque ahí precisamente radica el secreto de su éxito.
-¿Ha habido alguna circunstancia dentro de tu profesión que te haya molestado?
Sonríe pícara…, pícara…, pero yo no sé aún lo que ella va a contestar. Al final lo dice:
-En mil novecientos cuarenta y cinco interpreté en el cine mi primer papel, que era precisamente el de una colegiala. Pues bien; cuando esa película se estrenó, yo no conseguí verla porque era ‘no apta’ y no me permitieron la entrada.
Hace ya algunos meses, Sarita tuvo que someterse a un severo régimen para perder algunos kilos por exigencias de su última película: “La dama de Beirut”.
-¿Cuál es tu “menú” favorito, Sarita?
-¡Comer! Cuando se tiene buen apetito todo es delicioso. Afortunadamente, ya no sigo régimen, porque pasé un hambre…
-¿Tú sabes que estás considerada como una de las mujeres más guapas no solamente de nuestro cine, sino quizás del cine mundial?
-Bueno…, soy monilla…, pero sin llegar a tanto.
-¿Crees de veras lo que dices?
-¿Acaso no lo creen los demás?


-¿Qué opinas de la felicidad, Sarita?
-Que como se llegue a conseguir solamente un poquito –e indica con la mano un pedacito muy chiquitín- ya te pueden dar con un canto en los dientes. Esta es una expresión muy mía –termina, alegre.
-¿Te aterra pensar que un día –afortunadamente aún lejano- envejecerá tu rostro y tu figura?
-Como me considero un poquitín inteligente, creo que me conformaré tan ricamente. Por otra parte, la Naturaleza es muy sabia, y pienso que cada época, cada edad, tiene su encanto.
-¿Tampoco le temes a la muerte?
-Me haces cada preguntita… que se las trae. Yo creo que el temor a la muerte es una cosa calladita y silenciosa que todos llevamos adherida a nosotros mismos. Es el apego a la vida, el desear curarnos cuando estamos enfermos… O incluso ese temor que, al menos yo, experimentamos cuando tenemos que coger el avión.
Me enseña unas fotografías que últimamente le hicieron. Algunas las rechaza a un lado. No le agradan. Aquel no es su lado bueno. Esta mujer es fenomenal. En fotografía entiende tanto en la materia como un profesional. En publicidad, un prodigio, y como mujer de negocios…, sensacional. Todo de una talla.
Vuelvo con mi interrogatorio:
-¿Qué preferirías hacer: cantar y no actuar o actuar y no cantar?
-No se puede cantar sin actuar y sí, en cambio, actuar sin cantar. Yo canto, pero ante todo soy actriz.
-Y con mayúscula –añado yo.
-¿Y tu presentación en teatro?
-Tan pronto disponga de una poco de tiempo libre entre película y película. Aún no he terminado ésta y ya me están terminando el guión de la próxima, basado en la vida de Rita Luna.
-¿Con qué actor te has complementado mejor?
-Con Gary Cooper.
LA EMBAJADORA DE NUESTRO CINE ESPAÑOL ES, ANTE TODO, UNA MUJER EXQUISITAMENTE FEMENINA QUE DETESTA HABLAR DE SU RIQUEZA ACTUAL.


-¿Ensayas alguna vez frente al espejo?
-Sólo cuando tengo que interpretar una escena de enferma. Entonces sí, para ensayar la mirada, que debe dejarse como sin vida, apagada.
Me consta que Sara es un poquitín miedosa, aunque a ella el que se lo diga no la avergüenza.
-Soy muy femenina, y eso, el ser miedosas, forma parte de nosotras las mujeres. No es un miedo cerval a nada determinado, pero sí, por ejemplo, miedo a un simple ratoncillo que pudiera aparecer.
Por fortuna, no apareció.
-Si te dieran a elegir el interpretar en la pantalla la vida de un personaje histórico, ¿cuál escogerías?
-El de Catalina de Rusia.
Sara Montiel termina de retocar sus labios. Me doy cuenta de que la marca que usa es nacional y de un precio asequible a cualquier empleada. Tal vez muchas personas pensarán que el encanto de sus bonitos labios reside en el uso de un ‘rouge’ carísimo y de firma extranjera. Pues no, Sarita es española, y como se siente orgullosa de ello, usa productos de perfumería española.
Le pregunto cuánto dinero calcula habrá ganado desde que es actriz.
-No me gusta hablar de dinero, Maite. Me consta que hay personas que pasan apuros económicos, y hablar de mi riqueza actual me parece algo así como un despliegue de soberbia, y yo no lo soy.
Por esa su sencillez se hace precisamente admirable esta magnífica actriz. A mí me gusta escribir de ella. Porque la admiro como artista: única, indiscutible. Y porque la admiro doblemente como ser humano. Muchas veces, antes de conocerla, me había preguntado a mí misma cuál debía ser el secreto de Sarita para llegar al corazón de los públicos. Es ahora, cuando la conozco, cuando comprendo el impacto que causa, debido precisamente a mostrarse “al natural”. Los “efectos especiales”, en la pantalla. Fuera de ella, mujer. Muy Mujer. Así, con mayúsculas.

Por Maite MAINE
Fotos: José E. Puente


LA FOTO CCXLV


..."besos sin caricias yo voy dejando por ahí, bellas avaricias que están prohibidas para mí"...