sábado, 14 de septiembre de 2019

PRONTO - 13 de Febrero de 1.993 - España


ENTREVISTA EXCLUSIVA
SARA MONTIEL
SUFRE UNA GRAVE DEPRESIÓN
LA POPULAR ARTISTA NO HA CONSEGUIDO RECUPERARSE AÚN DE LA MUERTE DE SU AMADO PEPE TOUS, OCURRIDA EL PASADO 25 DE AGOSTO. SUS DOS HIJOS, EL TRABAJO Y EL CARIÑO DE LOS AMIGOS NO HAN SIDO SUFICIENTES PARA LEVANTARLE EL ÁNIMO, POR LO QUE HA NECESITADO PONERSE EN MANOS DE MÉDICOS QUE LA TRATAN CON ANTIDEPRESIVOS Y CURAS DE SUEÑO. 

Desde que el pasado 25 de agosto falleciera Pepe Tous, Sara Montiel se encuentra inmersa en una fuerte depresión. A pesar de los esfuerzos que la popular actriz hace para superar su tristeza y para mostrarse con una sonrisa en los labios, su mirada no puede disimular que el recuerdo de quien fue su marido sigue en su memoria.
Ni el continuo trabajo en televisión, ni la presencia de sus hijos, ni la ayuda intensa y desinteresada de sus amigos consiguen que la queridísima Sara Montiel vuelva a ser la de antes. Por esta razón, ha decidido ponerse, por fin, en manos de unos especialistas y someterse a un tratamiento para superar su tristeza.
Todos sabíamos que Sara Montiel estaba pasando por un mal momento y que hacía grandes esfuerzos por superarlos, pero nunca pudimos imaginarnos que la situación era tan dura para ella. Tanto que ha visto que sola no puede salir de ello.


Sigue tratamiento médico con curas de sueño y antidepresivos
-¿En qué consiste este tratamiento?
-Voy dos veces a la semana a un centro donde con medicamentos me someten a una cura de sueño de veinticuatro horas. Durante los últimos cuatro meses no he podido dormir, como máximo dormía dos horas al día. Los últimos quince días, me parece que he dormido siete horas como mucho en total. Esto me había producido unos desequilibrios muy fuertes. Lo notaba en que me sentía muy cansada, estaba mal de los nervios y tenía taquicardia. También debo tomar antidepresivos.
-Todos sabíamos que estabas triste, pero que no era tan grave.
-He perdido un marido y éramos un matrimonio muy raro, porque estábamos muy unidos. Hay pocos matrimonios en España que estén tan unidos como estábamos nosotros. Cuando Pepe murió, toda la gente del pueblo, la gente sana, lo sintió. Conocidos o desconocidos me llamaban para hacerme llegar su pena, hubo gente que viajó desde América para poder asistir a su incineración. Fue una muerte muy sentida para todos, ¡imagínate para mí! Desde el 25 de agosto en que se murió no he levantado cabeza aunque he intentado sobreponerme en el trabajo.
-También te costó mucho superar la muerte de tu madre.
-Yo siento mucho estas cosas. ¡Qué más quisiera yo que ser diferente y poder superarlo más fácilmente! La muerte de mi madre me costó años superarla. Suerte que sé que el tiempo amaina los disgustos y las tragedias.
-¿Este golpe ha sido más fuerte?
-Es que yo a Pepe lo adoraba, le quería con locura como compañero, como amigo, como novio, como amante, como marido y como padre.
-¿Por qué has intentado mantener en secreto que estabas tan mal?
-No me gusta contar mis cosas ni mis penas, sería ridículo. Como yo hay miles de viudas que pasan por el mismo dolor y reaccionan como yo. Algunas, por suerte, lo superan mejor, pero yo estoy así y ¡qué le puedo hacer!


Sara Montiel había encontrado en Pepe Tous al compañero ideal. Perderle le ha supuesto un trauma más grande que la muerte de su madre. 

A Thais le ha costado mucho superar la muerte de su padre
Por suerte, Sara Montiel tiene a su alrededor grandes amigos que se preocupan constantemente de ella. También tiene a sus hijos, que son su verdadera razón de vivir. Seguramente, de no haber sido por los pequeños Thais y Zeus, Sara habría sobrellevado muchísimo peor tan dramático trance. Ellos han sufrido silenciosamente la pérdida del padre, pero con su ingenuidad y su ímpetu juvenil le están dando a su madre las fuerzas suficientes para seguir luchando. Y conforme vayan creciendo, Thais y Zeus serán los mejores amigos de Sara, el apoyo moral y la compañía que ella había encontrado en Pepe.
-¿Cómo te encuentran Thais y Zeus?
-A Thais le ha costado mucho. Es muy duro para una niña de 13 años perder a su padre y despedirse de él sabiendo que nunca más lo va a ver. Los pobres sufren mucho cuando me ven llorar. Los médicos me han ordenado que no llore nunca delante de ellos. Me lo han prohibido, me han dicho que no puedo hacer esto con ellos, porque no les ayuda nada. Los pobres hacen lo posible para animarme.
-¿Cómo han reaccionado tus amigos?
-No sé que habría hecho sin ellos. Tengo amigos que no me dejan ni a sol ni a sombra. Una amiga mía de Miami incluso se ha venido a España y no piensa dejarme hasta que esté mejor. Cuando estoy en Barcelona, ella está en Palma con los niños. Pepe y yo éramos muy amigos de ella y su marido. Ahora, fíjate, he dejado mi piso de Barcelona y me he instalado en casa de otra amiga, en la misma ciudad, porque no quiere que me quede sola.


Desde que murió su marido, Sara apenas duerme y los antidepresivos le han hecho engordar un poquito. 

La artista ha engordado unos kilos desde el drama familiar
-¿Cómo vas reaccionando con el tratamiento?
-Como te he dicho, estoy haciendo una cuera de sueño y tengo que tomarme antidepresivos. Esto ha provocado que me engordara unos kilos, porque producen retención e líquidos. Pero nada que no pueda recuperar pronto.
A pesar de la dureza del momento por el que pasa Sara Montiel, su determinación por superarlo se demuestra en su decisión de no dejar de trabajar. E incluso en los instantes más difíciles, su programa de “Ven al Paralelo” ha seguido adelante con sus golpes de humor, que tanto le deben costar interpretar.
-¿Te ha ayudado el trabajo a olvidarte un poco de la muerte de Pepe?
-Ha sido difícil. Pepe se murió en agosto y el programa tenía que volver a rodarse en septiembre. Por suerte, pudimos retrasarlo hasta noviembre. Pero, aún así, ha sido difícil. Cada dos por tres tienen que llamarme la atención porque se me nublan los ojos o se me ponen tristes. Mi encanto artístico siempre ha residido en los ojos, porque los tengo pícaros y sensuales, sin ellos no soy nada. Continuamente tenemos que parar la grabación para intentar ponerme más alegría en los ojos… ¡y no sé cómo hacerlo!


Su última pena se produjo cuando conoció la muerte de Audrey Hepburn.
-Me habían ocultado su muerte, porque se ha muerto de lo mismo que mi marido, de un cáncer de colon con metástasis en el hígado y yo viví durante tres meses esta enfermedad. Cuando lo supe me puse a llorar.
-Todos deseamos que superes pronto este duro golpe.
-Espero que pase, es una lucha contra el tiempo. Nadie se muere de dolor, eso ya lo sé. Pero quiero que mi dolor siga siendo lo máximo privado posible.

TEXTO: MÓNICA COSTA TRACHSEL (EUROPA PRESS)
FOTOS: EUROPA PRESS Y TONI DUEÑAS


EL RECORTE CCCXIX
La muerte de Pepe Tous supuso para la actriz el fin de una etapa y el comienzo de otra. Era el inicio de su otoño existencial y artístico. Tal fue el golpe que tuvo que abandonar su casa palmesana. Así lo contaba la revista Lecturas en su número de 22 de Junio de 1.994. 

SARA MONTIEL
abandona su maravillosa casa de Mallorca
Tras más de veinte años viviendo en la isla y a punto de cumplirse el segundo aniversario de la muerte de su marido, Pepe Tous, la actriz ha decidido marchar a la capital para alejarse de los recuerdos y pasar más tiempo junto a sus hijos.
“Sin Pepe, vivir aquí ya no tiene sentido”


En una imagen retrospectiva junto a su difunto marido, Pepe. En esta casa Sara vivió momentos de gran felicidad junto al que fue su gran amor. 

Sara Montiel nos recibe en su residencia de Palma de Mallorca luciendo un veraniego conjunto en blanco y el pelo negro con un corte muy juvenil y favorecedor. Está bellísima a pesar de que sus ojos, esos hermosos ojos que ha inmortalizado el cine, transmiten una mirada tristísima que nunca habíamos visto en ella.
Hay cajas por todas partes. El ambiente propio de una mudanza próxima se respira en este espléndido ático con vistas a la bahía palmesana que posee la artista. Pocos podían pensar cuál iba a ser el final de esta casa cuando fue adquirida por la artista y su malogrado esposo, Pepe Tous, en 1987.
Y es que Sara Montiel abandona Palma de Mallorca después de vivir veinte años en la isla. La pérdida de Pepe y la necesidad de estar más tiempo con sus hijos han motivado esta decisión.


La actriz en uno de los rincones de su hogar. "Estos dos años sin Pepe han sido muy difíciles. Fueron veinticuatro años maravillosos junto a él". 

Doloroso adiós a Palma de Mallorca
Dentro de tan sólo unos días Sara cerrará, no únicamente la puerta del hogar donde fue muy feliz junto a sus hijos y esposo, sino también una etapa de su vida dominada por el recíproco amor hacia Pepe Tous, de cuyo fallecimiento se cumplirán el próximo 25 de agosto dos años.
-¿Por qué te vas de Palma?
-La razón es que mis hijos están aquí siempre solos. Yo viajo constantemente a la península y, aunque tengo personas muy buenas a su cuidado, ellos y yo necesitamos estar juntos. Por otra parte, esta casa sin Pepe ya no tiene sentido. En Madrid sé que puedo volver en coche o en tren y no tengo que someterme exclusivamente a los aviones para estar con ellos.
En el dormitorio de Sara todavía están guardadas en un jarrón parte de las cenizas de Pepe Tous, y su despacho se mantiene exactamente igual a como él lo dejara hace dos años. Nada ha cambiado. Quizás por esa razón, Sara necesita abandonar el hogar que compartió durante tantos años con él.


Sara junto a una de las fotografías de Pepe Tous que hay por toda la casa. El próximo 25 de agosto se cumplirá el segundo aniversario de su muerte. 

-Te va a costar dejar esta casa…
-Pues sí, son muchos recuerdos. Vivimos durante cinco años en ella y en cada rincón está el alma de Pepe, todas las cosas que montamos juntos. Hemos sido muy felices aquí.

Imborrables recuerdos de Pepe Tous
-¿Qué recuerdas con especial cariño del tiempo que vivisteis aquí?
-Veo a Pepe colgando los cuadros o colocando aquí o allá su colección de licoreras, porque le gustaba mucho el cristal… No es una exageración si te digo que he sido siempre muy feliz en esta casa con mis hijos y mi marido.
-Esto significa empezar una nueva vida.
-De alguna forma sí, porque mis hijos van a ir en Madrid a un nuevo colegio, como es lógico. Pero por otra parte volveremos a nuestra casa de Madrid, la casa de siempre, y en ese sentido no será tan diferente. En cualquier caso, ahora nos trasladaremos al piso de Vicente Parra, que es como un hermano para mí, ya que el nuestro está alquilado y hasta enero no podremos habitarlo.
-Este es también el primer verano desde que murió Pepe que habéis estado en Palma.
-Sí. El año pasado creí más conveniente irnos a Miami porque Pepe murió, como sabes, en agosto, y quise estar el aniversario de su muerte lejos. Zeus lo pasó realmente mal, le afectó muchísimo, es muy introvertido y no podía exteriorizar sus sentimientos. Tuvimos que pedir ayuda a un especialista, afortunadamente ahora está mejor.


De su hija, la actriz afirma orgullosa que es una persona muy madura y que sabe lo que quiere de la vida. 

“Llevé muy mal la muerte de mi marido”
-¿Cómo han sido estos dos años sin él?
-Mal, y sigo mal. Porque cuando quieres a alguien tanto no se puede olvidar, ni muchísimo menos. Y cuando apareció Gianca el año pasado de nuevo en mi vida, me hizo mucho bien, ya que es muy buena gente y me ayudó a sobrellevarlo. Yo el año pasado estuve muy mal, llevé muy mal la muerte de Pepe.
-Sin embargo, no lo parecía…
-Es que tengo mucho amor propio y prefiero no exteriorizarlo. Quizá sea por mi orgullo, pero paso mis momentos difíciles, como todo el mundo.
-¿Cómo recuerdas el tiempo que compartisteis juntos Pepe y tú?
-Fueron veinticuatro años maravillosos. He estado muy mal acostumbrada en el amor.
-Muchas personas se preguntarán por qué razón, si no puedes olvidar la pérdida de Pepe Tous, hace tan sólo unos meses decías que te ibas a casar con Giancarlo.
-Lo nuestro fue el reencuentro de dos antiguos amores, de dos amigos. Gianca llegó en un momento en que yo estaba muy mal, él es un hombre muy dulce y fue muy bueno con mis hijos y conmigo. Se juntó todo, un antiguo amor, la necesidad de amortiguar el dolor, su compañía… Lo que ocurre es que contra la muerte no puedes hacer nada, tienes que seguir viviendo y aceptarlo. Conchitín Márquez Piquer, que es amiga mía, me decía cuando estaba más desesperada: “El tiempo amainará el dolor, porque de dolor nadie se muere”, y tiene razón. El propio Pepe me dejó escrita una carta en la que me decía que rehiciera mi vida.


Sara y sus hijos vivirán en la casa que Vicente Parra tiene en Madrid hasta que puedan disponer de la suya, ahora alquilada. 

“Gianca me llama por teléfono con frecuencia”
Sin embargo las cosas no salieron como pensaba la pareja, y hace tan sólo unos meses la actriz rompió su relación sentimental con Gianca.
-¿Piensas que no estabas preparada para otra relación?
-Al principio se trataba de retomar una amistad. Esto fue en mayo. Después las cosas cambiaron cuando vino aquí en Navidades. Yo estaba más tranquila en esas fechas en relación con la muerte de Pepe, porque no es sólo que necesites a una persona a la que quieres y no está contigo, sino que además es que se ha muerto. Y superar la muerte de alguien a quien amas es durísimo.
-¿Has vuelto a hablar con Gianca?
-Sí, me llama con frecuencia. Él quiere volver, pero yo he tomado una decisión que es definitiva. Por supuesto seguimos siendo amigos, porque yo le tengo mucho aprecio.
-Pareces una mujer que necesita ser siempre amada.
-Sí, pero eso no significa que pueda olvidar a Pepe. Va a ser muy difícil que haya un hombre que pueda desplazarle en mi corazón.
-Quizá te sientes sola…
-Tengo a mis hijos y a mi trabajo. También a las personas que me aprecian, pero íntimamente y como mujer me siento sola. Pero tengo la sensación de que el destino va a dar una vuelta, una vuelta para bien.
-¿Qué proyectos tienes, Sara?
-Por primera vez voy a actuar en directo ante el público desde que murió Pepe. Tengo una gira de galas por España y después iré a Buenos Aires y otras ciudades para cantar. De regreso tengo una serie de conciertos en teatros con el nombre “Amados míos”, que presentará Vicente Parra y en el que tendremos varios números juntos.
-¿Qué esperas del futuro?
-Que mis hijos tengan salud, suerte con sus estudios y sacarlos adelante, porque dentro de nada yo seré una viejita muy guapa –bromea- pero una viejita al fin y al cabo… -reflexiona pensando en alto-. Lo demás no importa, a la mujer la dejo aparte. Yo puedo tener una aventura sentimental o un “affaire”, pero lo importante son mis hijos.


La actriz vive volcada en sus dos hijos, Thais, de 15 años, y Zeus, de 11. "Ellos, ahora, son lo más importante que existe en mi vida". 

Su hija Thais ha sido su gran ayuda
-Supongo que en la pérdida de Pepe, tu hija Thais, por lo que tiene de mujer, ya de adolescente, te habrá ayudado muchísimo.
-Sí, ella es una persona muy centrada, una joven madura que sabe lo que quiere de la vida. Desde que tiene 8 años quiere ser abogada internacional y convertirse en diplomática, y está en ello. En sus estudios va muy bien, siempre saca sobresalientes. Somos amigas y tenemos una gran confianza.
-¿Cómo es el estado de tu alma?
-Es muy difícil de explicar, porque de haberlo tenido todo, de que me lo resolvían todo, ahora tengo yo que decidir, ya sean los temas de los bancos, ya sean los relativos a las sociedades que tenía mi marido. La verdad es que he tenido muchos problemas porque han sido “leoninos” con nosotros, y claro, de una mujer viuda y sola se pueden aprovechar personas que no tienen escrúpulos. El estado de mi alma es de decepción y de soledad interna, aunque voy superando ese sentimiento con el tiempo y la ayuda de mis amigos y, sobre todo, de mis hijos. Los dos –refiriéndose nuevamente a Pepe- éramos uno, y es como si te rompieran por la mitad cuando la mitad de ti te falta.
-¿Y el futuro?
-Seguir con el camino de la vida.

PALMA DE MALLORCA. Eva Celada
Fotos: José Luís Yuste


LA FOTO CCCXIX


lunes, 9 de septiembre de 2019

MI FAMILIA Y YO - Febrero de 1.990 - España


SARA MONTIEL
Placer sensual a los 62 años
Tiene 62 años sí. Pero eso es algo que sólo se deduce “haciendo números”. Sin embargo, verla y escucharla sugiere e insinúa… ¡Lo que siempre provocó!: Sensualidad, erotismo, belleza y fascinación. Es ella. Es Sara Montiel, la Reina del Cuplé. También es Antonia Abad. Es madre y señora. Es mujer y mito. Es auténtica voluptuosidad. Pero, mejor que nos lo cuente ella… con toda sinceridad. 

Me cita en los estudios Buñuel de televisión. Está grabando la serie “De cine”, en la que ella es la única protagonista. Entre toma y toma, aprovechando pequeños descansos, Sara Montiel se deja entrevistar.
Así es que, sin retocar el maquillaje, vista de muy cerca, yo puedo observar las huellas que el paso del tiempo han dejado en un rostro que fue perfecto.
Está guapa la Montiel. De acuerdo, lleva pestañas postizas. Y mucho maquillaje. El necesario para soportar la luz de los focos. Pero así, vista de cerca, muy de cerca, continúa siendo una mujer guapa. ¿Qué hay bisturí? ¡Pues claro! Pero tampoco tanto como se dice. Los rasgos de Sara Montiel continúan siendo los que fueron. Esos pómulos, esa nariz, esa boca y un poco más abajo, lo que ella llama “mis domingas”. Viéndola ahora junto a mí, relajada, conversando amigablemente, comprendo que el censor de hace 33 años comentara antes de usar las tijeras: “Demasiado sofá y demasiada señora”, al contemplar a Sara cantando “Fumando espero”. No se equivocó. Por lo menos en lo que se refería a la señora.


Contra todo pronóstico, María Antonia Abad Fernández vino al mundo a las 6 de la mañana del 10 de marzo de 1928 en Campo de Criptana, provincia de Ciudad Real.
Isidoro Abad, viudo y con tres hijos, se casó con María “la peinadora” una mujer guapísima, madre soltera, que aportaba al matrimonio un hijo de 10 años. Eran tiempos de penuria y no había sitio para una boca más que alimentar. Por eso, cuando la nuera sintió los primeros mareos, la suegra la llevó a abortar. Según la partera, todo se había perdido. Pero venían gemelos. Y gracias a eso, la niña pudo ver la luz. La que más tarde se convertiría en Sara Montiel nació de nalgas y con dos placentas, pero nació.
Su madre la llamaba “muñeca” y su padre “princesa”. La menor de cuatro hermanos, recuerda su infancia como una época feliz.



De jovencita tuvo un "traspiés" en el escenario. Fue su primer paso hacia la fama... La niña nació con estrella. Sara, la gran Sara de Montiel ya nació con "cachet".


RECUERDOS DEL AYER
“Mira, es una cosa curiosa. Miro hacia atrás y no puedo decirte que tenga un mal recuerdo de mi niñez porque yo fui una niña feliz. Tuve unos padres tan maravillosos que, pasando hambre, yendo a la huerta a coger raíces, a robar fruta, verdura, que mi hermana y yo arrancábamos las acelgas, las patatas, lo que podíamos… Pues no puedo decir que yo de pequeña deseara algo que no pudiera conseguir. Fui muy feliz con mis padres, porque tengo de ellos el recuerdo de que eran dos personas maravillosas. Y mira, un vestido que me hiciera mi madre con una sábana, que nos llevaba siempre impecables, parecíamos muñecas. Mi madre era una artista con la aguja.”
Elpidia, Ángeles, Antonio y José, los hermanos de María Antonia.
“Tal y como me ves ahora, -y Sara Montiel tiene un aire a lo Bogart, sombrero y gabardina para cantar “El tiempo pasará”-, así era mi hermano José. Guapísimo. Llamaba la atención. Murió de tuberculosis con 22 años. Y Antonio murió el año pasado. Ayer precisamente estuve con sus hijos, encantadores. Somos una familia muy unida. Formamos un auténtico clan. Somos muy entrañables y nos queremos mucho. Eso es lo que yo quiero inculcar en mis hijos. Respetar a todos, tratar de ayudarnos unos a otros, de estar pendientes… Yo sé que ahora no se vive como antes, que todo ha cambiado, pero el sentimiento no es diferente”.
De la mano de su padre vio por primera vez el Mediterráneo, una experiencia inolvidable. “Mi padre me llevó a Alicante cuando yo era muy pequeña. Y en una curva del tren, apareció el mar. Me impresionó tanto, que desde entonces yo no puedo vivir sin él. Lo necesito. Me gusta tenerlo cerca. Y es curioso, porque yo soy mujer de tierra adentro”.


¡Quién se lo iba a decir a ella cuando era pequeñita! ...Nació en un lugar perdido de La Mancha y acabó codeándose con las estrellas más influyentes de Hollywood. 



Sara, Sarita, La Montiel... Hombres de cine pasaron por sus brazos... Mujeres sencillas soñaron con meterse en su piel... Ella fue, y es, única: ¡Sara Montiel!

Crecía bellísima. Con unos ojos, una boca y unas curvas que no dejaban indiferente a nadie. Para colmo, tenía desparpajo y cantaba. ¿Qué otra cosa podía ser, sino artista? Una Semana Santa en Orihuela, a donde se había trasladado a vivir la familia, María Antonia canta una saeta con tanto sentimiento que, desde un balcón, Ángel Ezcurra, presidente de la Asociación de la Prensa de Valencia y propietario de Radio Mediterráneo, quiere conocerla. Fue verla y hacerse cargo de ella. La familia Ezcurra se compromete a cuidar a la niña y a pagarle los estudios.
Cuando menciono el nombre de Ángel Ezcurra me dice: “Un hombre divino. Mi padrino del alma”. Pero en el hogar de los Ezcurra, María Antonia fue la Cenicienta. Siempre tuvo muy claro que con ella estaban haciendo caridad. Y eso, a los 15 años, se mire como se mire, es un trago.

EL TRASPIÉS DE LA SUERTE
Se presenta a un concurso nacional para jóvenes cantantes. El presentador era Boby Deglané y en el jurado estaban Amparo Rivelles, Fernández de Córdoba y Alfredo Mayo. La chica está tan nerviosa que cae de bruces en el escenario. La gente se ríe de su traspiés. Pero canta y gana el primer premio.


Sara, mujer manchega, supo conquistar corazones tan ansiados como los de Gary Cooper o Burt Lancaster. Corrían los años 50. 

Conoce a Miguel Mihura, autor teatral, “Miguel fue para mí, pues el cambio de niña a mujer. Yo llegué a él siendo muy pequeña y luego le traté mucho. Fue el primero que me enseñó a leer”. Durante 5 años sería su Pigmalión. El fundador de “La Codorniz”, contemplaba cómo aquella crisálida se convertía en mariposa. A través de Mihura conoce a Juan de Orduña. “Juan era un amor. Me hizo las primeras pruebas cinematográficas cuando yo tenía 13 años, en Barcelona, y mira por dónde, tendría que ser  el director que me daría el éxito de mi vida con “El último cuplé”. Juan era un hombre sensible, con una educación extraordinaria, con una gran cultura. Musicalmente era una gozada hablar con él, era un hombre, en fin, para el que me faltan palabras. Maravilloso”.

VETE A AMÉRICA
Eso le decía Mihura, que conocía como ninguno este país y las oportunidades que podría tener una mujer como María Antonia del otro lado del Atlántico. Por cierto, que ya no se llamaba María Antonia sino Sara Montiel tal y como dijo Enrique Herreros, “Te apellidarás Montiel, por los campos en que has nacido y de nombre Sara. Te pareces a Sara, la de la Biblia”. En 1950 Sara Montiel está en Méjico rodando “Furia Roja”. Allí conoce a León Felipe, otro hombre decisivo en la vida de Sara. “Él me abrió las puertas del mundo. Me enseñó a conocer la vida. ¡Es tan difícil de explicar! Significó mucho, muchísimo en mi vida. Recuerdo que me decía que yo era un animal de escena. Que hiciera teatro, que pisara un escenario.”
De Méjico a Nueva York para cantar en el teatro Puerto Rico. Y allí conoce a Richard Barrymore: “Richard, un hombre que fue importante en mi vida en un momento dado, pero que después desapareció. Sí, fue el primer hombre de mi vida”.
En tierras mejicanas conoce a Juan Plaza, un líder del Partido Comunista que está refugiado en Méjico. “Tuve con él unas relaciones muy íntimas y por tener ideales políticos, cosa que yo nunca he tenido, porque aunque soy abierta a todo nunca he pertenecido a ningún partido, no pudo ser. Estuve a punto de casarme con él, pero no pudo ser. No. Me desilusionó muchísimo y no pudo ser. Juan fue también un hombre muy importante en mi vida, mucho”.


Los grandes mitos del momento caían rendidos ante la belleza de aquella mujer española. 



HOMBRES DE CINE
Hay nombres en la vida de Sara Montiel que harían palidecer de envidia a muchas biografías ilustres. Voy citándolos y ella, que recobra el hilo de la conversación entre toma y toma de televisión, que parece no saber lo que es el cansancio, tiene para todos una frase amable, un toque de ternura, como si el paso del tiempo hubiera borrado los perfiles duros de todos ellos.
Diego Ribera: “Le traté mucho. Era un refunfuñón y no quería a los españoles. Un día le dije, pero bueno, ¿tú no te llamas Diego Ribera? Pues tampoco es que seas checoslovaco, hijo. Era un hombre muy interesante, mucho”.
Ernest Hemingway: “Fue una belleza conocerle. Algo increíble. Era un personaje maravilloso. ¿Sabes? Yo fumo puros por él. A su lado conocí Cuba. Yo iba a rodar exteriores a La Habana y le conocí. A mí me llamaba “la bella segoviana” porque él donde más estuvo fue en Segovia y de alguna manera, para él España era Segovia”.
Gary Cooper: “Un señor. Un hombre galante. Un caballero”.
Burt Lancaster: “Le adoro. Entonces y ahora”.
James Dean: “Tuvimos un pequeño flirt. Éramos de la misma edad. Yo estuve con él dos días antes de que se matara. Lo curioso es que yo iba a ir con él en el coche, pero me tuve que quedar en los estudios de la Warner porque teníamos que repetir unas secuencias, de lluvia, también con otro desaparecido, Mario Lanza. Si hubiera ido, me habría matado. James corría mucho y ese día iba sin gafas a pesar de que era miope…”
Anthony Mann: “Con Tony tuve un flechazo maravilloso. Yo lo admiraba de antes de conocerle, cuando vi una película suya. Le conocí rodando “Serenade”. Fue un flechazo. Para los dos. Yo le quise muchísimo porque fue un hombre maravilloso conmigo. Nos divorciamos al cabo de seis años y seguimos siendo amigos entrañables. Yo creo que el problema que hubo entre nosotros es que había una gran diferencia de edad. Yo empezaba a vivir y él estaba ya en la recta final”.
Se casan en la habitación de un hospital, “in articulo mortis” mientras Tony se recuperaba de un ataque al corazón. Sara se convertía así en la mujer de un famoso director de cine, pero no acababa de probar las mieles del éxito. La cámara se enamoraba de aquel rostro y perfecto y George Cukor decía por aquella época: “las tres mujeres más bellas del cine son Liz Taylor, Ava Gadner y Sara Montiel”.
“Sara ven. Tengo dinero para la película”, decía el telegrama enviado por Juan de Orduña a América.
Comienza el rodaje de “El último cuplé” en septiembre de 1056. Sara tiene 28 años. Y aquella película, rodada con pocos medios, se convierte de la noche a la mañana en la película más taquillera de la historia del cine español.
Lo de que Sara cantara tuvo su miga. Primero que no, luego que tal vez y finalmente, y por falta de presupuesto, ya que estaba, que cantara como buenamente pudiera.
Se enfrentó solita a los coros del Liceo barcelonés y al mismísimo director de orquesta, el maestro Solano. Cantó “Nena” dos tonos más bajos. Hizo lo mismo con “Clavelitos” y con “Valencia”. Solano comentó “¡Vamos a terminar todos bajo el piano!”. Pero Sara no se inmutó. “Si quieren cantar, amóldense a mi estilo. Y si no, canto sin coros”.




Tres hombres, tres compromisos: Anthony Mann, primer marido "in articulo mortis"; Chente, un error de soledad; Pepe Tous, el hombre definitivo en la vida de Sara. 

ANIMAL ERÓTICO
Pero ahí quedó la voz de Sara. Voz de puro habano, de hembra que sabía por intuición lo que tenía que decir y cómo decirlo. Había nacido un mito. Así de simple.
De la noche a la mañana, aquel animal erótico estaba en la mente de todos. Las mujeres cantaban sus canciones. Imitaban su forma de moverse, su forma de hablar, de fumar… Los hombres soñaban con ella. Se suceden las películas y los comentarios. Bastaba poner en cartel el nombre de Sara Montiel para que la película fuera un éxito de taquilla. “La violetera”, “Carmen, la de Ronda”, y muchas más. Empezaba a decirse que era una devoradora de hombres, que tenía una vida disoluta, mucho que ocultar, romances, duelos, intentos de suicidio… Sara quería salvar un matrimonio que hacía aguas.  “Empezaba a notarse mucho la diferencia de edad. Tony y yo nos divorciamos tras seis años de matrimonio”.
Apareció Mario Montuori del que Sara me dice ahora “fue un amor un poco desasosegado. Un hombre al que admiro, que como pintor y como artista es maravilloso. Un excelente fotógrafo, una persona maravillosa…”
Y José Vicente Ramírez García, Chente. Segundo marido de Sara Montiel. “Un buen hombre. Me equivoqué al casarme con él y él al casarse conmigo. Nos equivocamos, pero por eso no nos dejamos de hablar, de tener una relación amistosa. Cuando lo veo, me alegra verle bien, y a él lo mismo. Nos respetamos mutuamente”.


Dos imágenes inolvidables de Sara Montiel. En "La violetera", junto a Raf Vallone, y a la derecha en un inimitable papel de mujer fatal, la célebre María Luján de "El último cuplé".


Y Giancarlo Viola. “Fue el amor tormentoso de mi vida. Duró siete años el romance, con rupturas, reconciliaciones… Yo dejé a Gianca por Pepe”.
-¿Cuando le viste, te cantaste aquello de “Es mi hombre”?
-“Sí, sí, lo tuve clarísimo. Parece que le estoy viendo ahora mismo, al pie de las escalerillas del avión, con un ramo de flores… Él era empresario del teatro donde yo presentaba mi espectáculo “Sara Montiel en persona”, en Palma de Mallorca. Y, desde que lo vi, bueno, nos vimos, supe que él era el hombre de mi vida. Y eso que venía conmigo Gianca. Nos conocimos el 28 de febrero, y me  fui a vivir con él en agosto, porque yo estaba haciendo gira por España. Pepe me telefoneaba continuamente y vino a Sevilla a verme. Nos vimos unas horas y nos declaramos. Yo, entre otras cosas, no había roto todavía con Gianca. Pero es que yo nunca he sido mujer de dos hombres. Y tampoco mujer que engaña. Si engañas al hombre es que no lo quieres y por lo tanto ¿para qué lo tienes a tu lado?”.

PEPE TOUS, LA UNIÓN SÓLIDA
-¿Vivías con Gianca en Roma?
-“Sí. Él se había divorciado de su mujer para casarse conmigo, pero yo tenía que pedir la anulación, porque en España no había divorcio y yo me había casado con Chente por la iglesia. La cuestión es que yo no tenía muy claro que Gianca fuera el hombre de mi vida. Le quería, sí, pero no acababa yo de tenerlo claro… En cambio con Pepe, lo tuve clarísimo. Bueno, el caso es que nos juntamos los tres en Burgos y Pepe le dijo a Gianca que yo le abandonaba para irme con él. Fue muy desagradable porque Gianca no se lo esperaba”.


Sara y Pepe llevan 20 años juntos. Aquella unión que nació a contrapelo para el público “otro capricho de Sara”, dijeron, es sólida. ¿El secreto? “Quererle, respetarle, ser muy amiga de la persona a la que amas. Ser muy amigos, amantes maravillosos, marido y mujer, compañeros, ser padres y no perderse nunca el respeto”.
La maternidad tardó en llegar para Sara Montiel. Ella siempre quiso tener un hijo del hombre al que amaba, pero la naturaleza le negaba ese don. Un total de once abortos dan una idea de hasta dónde deseaba Sara ser madre.
-¿Qué sentiste la primera vez que tuviste a Thais en tus brazos?
-“Eso es que no se me olvidará jamás. Ni se puede expresar, ni se puede definir. Es un sentimiento, una alegría, un algo que te inunda y es difícil de explicar”.
-¿Qué es ser madre?
-“Significa aquello que tú amas de verdad, que te quedas totalmente al margen, nada para ti, todo para aquella criatura. Es la generosidad, la entrega total al hijo. Es no pensar en ti para pensar en el otro”.
Thais tiene 10 años y Zeus 6. Dos hijos adoptados para el matrimonio formado por Pepe Tous y Sara Montiel. Una familia, con sus más y sus menos, como todas.
“Thais se parece más a mí. Tiene un temperamento muy fuerte y luego, no es nadie. Se le pasa, te pide perdón… Parece que la he parido yo. Y Zeus, pues es todavía muy pequeño. Con 6 años está cambiando, haciéndose más abierto, menos retraído”.
-¿Qué te gustaría que heredaran tus hijos?
-“Yo para ellos quiero lo mejor. Inculcarles como a mí me inculcaron mis padres, un respeto por sus mayores. Así serán unos árboles derechos”.
-¿Les das un azote de tanto en tanto?
-“Si se lo han ganado, sí. Pegarles les pego poco, pero algún que otro castigo, pues sí. A Thais la he llegado a castigar a estar en su habitación, sin venir a la playa en verano con nosotros. Contestó mal a su padre y yo la castigué. Le dije que se pensara bien y meditara lo que le había hecho a su padre, que era contestarle y levantarle la voz, dos cosas que no se pueden hacer”.
-¿Sabes concinar?
-“Pues mira, sin saber cocinar, te digo que como yo siempre tengo hambre y nunca como, por no engordar…”.


COCINA Y DIETA
-¿Vas picando?
-“No, no, sencillamente no como. Y entonces, a mis hijos, lo que más les gusta es la paella que hace su madre. Cuando voy a Palma los fines de semana me dicen que tengo que hacerles esa paella maravillosa que me sale tan bien. ¡Figúrate, yo me pongo de hueca que no veas! Y la verdad es que me sale buena”.
-¿De quién es la receta?
-“Nada de recetas. A ojo de buen cubero”.
-¿Qué te da miedo?
-“Pues que mi marido y yo somos muy mayores para pensar que a nosotros nos pase algo y dejemos a los niños tan pequeños. Yo lo único que deseo es tener salud para verlos crecer. Por lo demás, no le tengo miedo a nada”.
-¿A qué has renunciado?
-“A los viajes. Aunque me paguen en oro digo que no. Me llamaron para hacer algunos capítulos de “Dinastía”. Yo tenía que estar allí mucho tiempo. No te dejan salir. Ni puedes viajar, ni nada. El Seguro te impide moverte de allí. Y dije que ni hablar. Cambiar a mis hijos, trastornarlos, ni hablar. Que no.”
Sara no tiene grandes vicios. Fuma algunos puritos al día. No prueba gota de alcohol y no come por no engordar. En cuanto a sus virtudes, ella considera que el ser sincera, abierta, a la buena fin, no ser rencorosa, perdonar y olvidar, lo son. Adora a los animales. Su casa ha sido lo más parecido a un zoo. Hasta las serpientes ejercen cierta fascinación en ella.
Su color, el blanco. La música preferida, toda. Como poeta, León Felipe. Escritor favorito, Camilo José Cela. Y como hombre… Pepe Tous.
Sara Montiel, esta mujer que veremos en las pantallas de la televisión, que asombrará a todos por sus espléndidos sesenta y dos años, que volverá a poner la boca como sólo ella sabe ponerla cuando dice “hombre”, “amor”, “pasión”, podría estar agotada tras una sesión como la de esta tarde.
Un técnico comenta, viéndola en la pantalla, quieta, esperando las instrucciones del director: “Da gusto trabajar con ella. Es una profesional. Es auténtica”.
Y cuando hacen una pausa, ella se retoca el maquillaje, un brochazo aquí, otro allá. Luego quiere ver los planos. Cuando Sara dice sí, es que realmente la toma es inmejorable.
-¿Qué te hace ruborizar?
-“El ridículo de los demás. Siento eso que se llama vergüenza ajena cuando veo que alguien mete la pata o hace algo ridículo. Lo paso fatal. Sudo, me pongo roja… Y luego, sonrojarme, como mujer, si un hombre joven me dice un piropo. Soy muy femenina y aún asumiendo mi edad, cuando un hombre joven me dice algo agradable, noto que se me sube el color a la cara. Me sonrojo. No lo puedo evitar”.
-¿Tú número de la suerte?
-“Bueno, yo no suelo jugar. Me gusta el bingo, para distraerme de tanto en tanto, pero sí tengo un número de la suerte y es el 36. Debe tener alguna relación conmigo ese número, porque cuando tenía 36 años, en Las Vegas, jugando al 36, me cayeron 36.000 dólares. Por regla general, cuando he ido a cenar al casino, el 36 muy rara vez que no cayera”.


Cuando había perdido la esperanza de ser madre, pudo llamar hijos suyos a dos niños. Atrás quedaban las lágrimas y la frustración de once abortos. 

Sara no quiere terminar la entrevista sin mencionar a Pepe.
“Llevamos 20 años juntos y no podemos vivir el uno sin el otro. Te lo digo totalmente en serio. Es una vergüenza”.
-No. Es estupendo que os pase.
-“Mira, no puedo hablar con él porque el teléfono está en el piso superior, hay que salir, detener todo el trabajo y en fin, que es un engorro. Pero si no, estaríamos colgados del teléfono, contándonos muchas cosas. Pepe y yo no hemos agotado todavía el caudal de cosas que tenemos que contarnos. Yo sin él no puedo vivir y él sin mí tampoco”.
-¿Lo más importante en la vida de Sara Montiel?
-“El último cuplé”.
-¿Y en la vida de María Antonia Abad?
-“Primero mi familia, la que tuve. Siempre estuvimos muy unidos, muy pegados a nuestros padres. Y ahora, la que he formado junto a Pepe. Mis dos, Thais y Zeus y mi marido y por supuesto es muy importante para mí tener salud para continuar disfrutando junto a todos ellos”.

Texto: Mayte Díez
Fotos: Diux, EFE, Archivo Vendrell, Europa Press


EL RECORTE CCCXVIII
Probablemente el momento más difícil de la pareja Tous-Montiel fue el escándalo por la adopción de Zeus. Así recogía la revista Lecturas, en uno de sus números de Marzo de 1.992, la comparecencia de la famosa pareja en los juzgados de Alicante. 

Actuaron como testigos en un juicio a cinco mujeres implicadas en la 
compra-venta de niños
SARA MONTIEL
Y PEPE TOUS:
“Queremos colaborar con la justicia”
“Estamos muy tranquilos” aseguraron Sara y su marido, padres de Zeus, tras el juicio celebrado en Alicante. Durante la vista se acusó a María Iranzo de haber cobrado importantes sumas de dinero al haber actuado como intermediaria entre las familias adoptivas y las madres biológicas. 

Contestó a las preguntas de los numerosos informadores a la salida del Juzgado alicantino. 

El pasado 10 de marzo en la Audiencia Provincial de Alicante, se celebró el juicio contra tres mujeres acusadas por presunto delito de compraventa de niños. El juicio, que ha quedado visto para sentencia, se celebró a puerta cerrada y en él participaron como testigos la actriz Sara Montiel y su marido Pepe Tous, ya que la acusación mantiene que la popular pareja está implicada en el caso. El fiscal Miguel Gutiérrez acusa a María Iranzo Gascón, una de las mujeres juzgadas, de actuar como intermediaria entre las familias adoptivas y las madres biológicas en la venta de cinco niños, entre ellos Zeus, el hijo adoptivo de Sara Montiel y Pepe Tous. Según Gutiérrez los niños fueron vendidos por cantidades que oscilan entre las 300.000 y las 900.000 pesetas y que nada de este dinero llegaba a las madres naturales, pues María Iranzo se quedaba con él.
La acusada, María Iranzo, niega haber recibido pago alguno de Sara y por su parte, tanto la actriz como su esposo, manifestaron ante el Tribunal no haber entregado cantidad alguna por la adopción de su hijo, salvo los costes de viaje y estancia en Palma de Mallorca a María Iranzo y sus dos hijos cuando le trajeron al pequeño.


Sara bromeando con los informadores: la artista no ha perdido su humor. 

De las cinco mujeres acusadas inicialmente dos han fallecido y una de ellas no compareció en la Audiencia a causa de una enfermedad.
La asistencia de Sara Montiel y Pepe Tous a este juicio centró toda la atención de los medios informativos, Sara y Pepe se dejaron fotografiar pero en ningún momento accedieron a hacer ningún tipo de declaración. Solamente dijeron: “Lo que deseamos es colaborar con la justicia”.
Horas más tarde la popular pareja, celebraba en el café del teatro Arnau del Paralelo barcelonés el 64 cumpleaños de Sara en la compañía de todos los artistas invitados a la grabación del televisivo “Ven al paralelo”.
Mientras Sara Montiel recibía las felicitaciones de la prensa y de los asistentes, y explicaba los regalos que había recibido, su marido Pepe Tous, accedía a hacer para LECTURAS las primeras declaraciones sobre el juicio de Alicante.


En el teatro Arnau celebraron el 64 cumpleaños de Sara compañeros como doña Adelaida, Bibi Andersen y Joan Gimeno. 

-Mira, mi mujer y yo estamos muy tranquilos con este tema. En primer lugar porque no tenemos nada que ver y en segundo lugar porque tanto María Antonia como yo siempre hemos estado dispuestos a colaborar con la justicia. Y eso es lo que fuimos hacer a la Audiencia Provincial de Alicante. Quiero dejar claro que nuestra asistencia fue solamente en calidad de testigos.
-¿Cuándo se hará público el veredicto?
-No lo sé; ha sido un juicio a puerta cerrada y ha quedado visto para sentencia. No puedo añadir nada al respecto.
-¿Sara y tú no estáis preocupados?
-En absoluto. En estos momentos nuestra única preocupación es que nuestros hijos sigan también como están.


Sara, que grababa uno de los programas de TVE "Ven al Paralelo", se vio sorprendida por el pastel y la fiesta que Pepe le había preparado.


-¿Qué le habéis regalado a Sara tú y los niños?
-Los niños le han enviado unos ramos de flores preciosos, ya que a mi mujer le encantan las flores y yo le regalé un vestido de noche que le gustó mucho.

BARCELONA, Chelo García-Cortés
Fotos: Lluís Bou


LA FOTO CCCXVIII


La diva interpreta el "Polichinela" en "Sara y punto".