martes, 28 de octubre de 2014

CINE EN 7 DIAS - 27 de Noviembre de 1971 - España


SARA MONTIEL
-BARDEM Y YO NO SOMOS “NORMALES”
-CADA PELICULA ES UN RETO
-SIN EL AMOR NO HAY VIDA
-EL PUBLICO ME HA HECHO.


La mujer y la actriz, en varios momentos de una misma jornada: mientras firma autógrafos, en el cine donde se proyecta su última película; durante nuestra conversación, a la que asiste Vicente Parra.

Una niña de Campo de Criptana, Ciudad Real. Una niña de cinco años. La gusta, claro está, jugar con las muñecas, pero, además, hace algo que a todos asombra y divierte: juega al teatro. Un mantel, una sábana, todo la viene bien para disfrazarse, inventando gracias y monerías, y risas, y llantos; menuda, inquieta, en lo que apunta como su verdadera razón de ser: la interpretación.
Cinco añitos. Casi nada. Y, con el tiempo, casi todo. Ella, aquella niña, que hoy es nada menos que Sara Montiel, lo recuerda ahora.

DEL SUEÑO A LA REALIDAD
Muchos sueños desde entonces. Sara confiesa que se han hecho realidad en gran medida.
-Sería injusta si dijese otra cosa. Soñé mucho, es cierto. Pero me siento satisfecha de mi vida artística. Ahora mismo, con “Varietés”, la taquilla tiene la palabra. Llevamos más de siete semanas en Madrid y no digamos lo que ha gustado en Barcelona, en Valencia y en Zaragoza…
“Varietés”. Sara Montiel, del brazo del director Bardem. Una “mezcla” que sorprendió a no pocos cuando anunciaron el rodaje del film. Sara sonríe.
-Yo se lo pedí a Bardem. No somos “normales”. Me interesaba la experiencia. Él nunca había hecho una película musical. Yo, por mi parte, no había tenido un director como él. Y ya ve: ha salido “Varietés”.
Nosotros recordamos aquello de que “los polos opuestos se atraen” y Sara asiente, complacida.
-Tenía que salir bien. Yo puse mucha confianza en esta película y creo que representa un paso importante en mi carrera.


“HACER LA AMERICA”
Frase muy de allí, del otro lado del “charco”. Eso de “hacer la América” es dar ese paso arriesgado, llegando al continente americano para poner una pica en Flandes, y valga el trasiego geográfico.
Sara Montiel es un verdadero ídolo en Hispanoamérica. Nos consta. La reposición actual de películas como “El último cuplé”, “Carmen la de Ronda” o cualquier otra película de Sara, incluso las citadas, que son ya dos “clásicos” en la carrera de esta “estrella”, supone un lleno en cualquier sala cinematográfica en los hermanos países de América. Se trata de una popularidad sin tiempo. Como si acabase de nacer, en ese punto de milagro auténtico, cuando un público se entrega con ese inapelable “porque quiero”, “porque me gusta” y “porque me da la gana”.

PUBLICO EN LOS ARBOLES
Fue en Yecla. El pueblo se encontraba celebrando sus fiestas y el alcalde quiso tirar la casa por la ventana. Para Sara es algo realmente inolvidable.
-Vino a verme el alcalde de Yecla y me habló con mucho entusiasmo.
-Figúrese, Sara. Son las fiestas del pueblo y yo he prometido que usted estará allí, en Yecla.
-¿En qué teatro?
-En el parque del pueblo, para que quepan todos.
-Bueno, pero es que yo… ¿Y qué quieren que haga?
-Quieren verla. Eso es todo.
-¿Verme?
-Sí. Eso es. Usted va, la ven y ya.
Sara Montiel fue a Yecla. No podía faltar a una cita tan importante, tan llena de ilusión, de fervor, de cariño por parte de aquellas buenas gentes que sólo querían eso: verla. Y la vieron y la escucharon, porque Sara cantó allí, en el parque del pueblo.
-Lo que no pudo pensar el alcalde de Yecla es que se “volcaron” de todos los pueblos vecinos. ¡Qué gentío! Los que mejor vieron el espectáculo fueron los que sacaron localidad “de árbol”.
Sí. Podían haber colgado el cartel de “no hay árboles”, porque en todos los del parque de Yecla había florecido un público entusiasta y tarzanesco, para ver a Sara…

HABLANDO DE AMOR…
¿Y por qué no? El amor salta, surge en la conversación, como quien no quiere la cosa. ¿Por qué no recibirlo como se merece? Habíamos hablado del amor por el trabajo, del amor al público… Y el amor, el otro, ese que…
-Sencillamente, creo que no se puede vivir sin el amor. Pero, cuidado… Quiero decir amor. Ese amor que es la suma de muchas, de muchísimas cosas. Sí. Creo en el amor, y vivir… es amar.


AYER, HOY Y MAÑANA
Sara Montiel es y ha sido siempre la realización de un proyecto. Cada hora de su vida ha estado apoyando un vivo deseo de hacer “algo más”.
-Tengo varios proyectos. Como siempre, tardo en decidirme, porque quiero estar segura. Cine, desde luego. Sobre todo hay una cosa que… Pero todavía no. A lo mejor un día de éstos les doy la noticia. Estoy muy ilusionada.

HASTA PRONTO
Nos despedimos de Sara Montiel. Es el hasta pronto que todos le decimos al salir de un cine en cuya pantalla acaba de vivir la imagen de esta “estrella”. Hasta pronto, porque estamos seguros de la nueva cita, en otro cine, otro día, siempre con la renovada emoción de lo que no queremos dejar de ser: público. Igual que ese que en Yecla supo subir a los árboles para ver a Sarita…

Por EDUARDO PAGES


EL RECORTE CXCVI
Si la entrevista de C7 días hubiese continuado en el tiempo, bien podría haber relatado Sara su visita a la prisión de Palma de Mallorca y haberla incluido dentro de su anecdotario personal. Esta es la crónica de la revista Lecturas en 1983. 

SARA MONTIEL
se encontró con su mayordomo infiel en la cárcel
La popular cantante ofreció recientemente un recital en la prisión de Palma de Mallorca ante la presencia de 240 reclusos que la aplaudieron a rabiar. Entre ellos se encontraba su antiguo mayordomo, acusado de haber robado a la artista varias y valiosas joyas. 

Sara Montiel abrazó y habló con su ex mayordomo diciéndole que ella ya le había perdonado. 


Sara fue muy efusiva con los reclusos. Bailó entre ellos, se sentó en las rodillas de algunos y fue muy aplaudida en todo momento. También la piropearon.


La artista invitó a bailar a un recluso, considerado peligroso, en un momento de su actuación, cuando interpretaba un tango. Al final, le besó sonoramente. 


Sara en un momento de su brillante actuación en la cárcel de Mallorca.
La actriz posando en una puerta de rejas de la prisión de Palma. 

Sara Montiel ofreció a los presos de la prisión Provincial de Palma de Mallorca un recital por espacio de una hora en el que interpretó unas quince canciones de todas sus épocas. Su show estuvo marcado por el entusiasmo del público, que coreaba sus obras, daba palmadas, piropeaba a la artista y aplaudía a rabiar al término de cada actuación. La nota destacable del mismo tuvo lugar cuando Sara divisó entre las últimas filas al que había sido su mayordomo durante algo más de año y medio, y que actualmente está acusado del robo de un anillo valorado en casi cinco millones además de otras joyas de menor valor pertenecientes a la artista, José Marotto Avil, de cuarenta años de edad, no quiso perderse la actuación de Sarita, y aunque en un primer momento intentó pasar desapercibido, después respondió al abrazo con el que le obsequió la cantante y casi entre sollozos le dijo: “Lo estoy pasando mal. He estado en la enfermería y… no me hago a la idea de estar aquí. Sara… te quiero y te querré siempre. Espero que me perdones porque ha sido la torpeza más grande que he hecho en mi vida”. Sarita, visiblemente emocionada le aseguró: “Yo te perdono José, pero por favor no lo hagas más”. También le dio un efusivo beso diciendo que era de parte de su hija Thais, de cinco años de edad.


Sara actuó por espacio de una hora e interpretó varias de las más conocidas canciones de su repertorio como: "Fumando espero", "Toda una vida"...

Más tarde, Sara nos explicó que José Marotto había entrado a su servicio por una agencia de contratación de personal en Barcelona, y que a lo largo de todo el tiempo que estuvo en su casa de Mallorca, Na Burguesa, nunca había tenido ninguna queja grave. La artista notó la desaparición de sus joyas durante los meses de junio y julio, cuando estaba por la península realizando galas veraniegas. Su mayordomo sufrió por aquél entonces un ataque de anginas, y para evitar un posible contagio que afectara a los hijos del matrimonio Tous, Sara le pidió a José que se trasladara a otro hospedaje hasta que se curara. Al principio, nadie en la casa se preocupó por la tardanza del regreso del mayordomo, pues todo el mundo sabía que mantenía relaciones amorosas con una azafata de una compañía. Pero, al echar en falta el anillo valorado en casi cinco millones, y al no haber ninguna señal que indicara que se había forzado alguna puerta o ventana, en “Villa Thais” se empezó a sospechar del mayordomo y dieron parte a la policía. Esta localizó a José y en su poder se encontró una papeleta de empeño que correspondía al valioso anillo, por el cual sólo le habían ofrecido 75.000 pesetas.


Sarita causó furor entre la población reclusa, quien la aplaudió a rabiar durante toda su actuación y se ganó la simpatía y el entusiasmo de todos.


Los presos de la cárcel de Palma participaron en todo el show coreando sus canciones y siguiendo el ritmo con palmas. También charlaron con la cantante.

Volviendo al patio de la prisión, Sara le dijo al mayordomo infiel que cumpliera su condena, y que si algún día quería volver a reincorporarse a su servicio podía hacerlo cuando quisiera. Estas palabras no sólo conmovieron a José sino también a todos los presos, en cuyos rostros se reflejaba la emoción. Sarita se había ganado la admiración de todos ellos, no sólo por su buen cantar y su saber estar en el escenario, sino también por la manera de tratar a un tipo de público tan especial y que nunca antes había conocido.
Sara fue uno más entre ellos. Invitó a un recluso –considerado altamente peligroso- a bailar un tango, y después de dio un sonoro beso. Se mezcló entre todos ellos, se sentó en la rodilla de varios, incluso de dos o tres a la vez. Entre aplausos y sonrisas, los reclusos la piropeaban gentilmente, y hacían comentarios del tipo “Está muy buena esta mujer”, o “es mucho más simpática al natural que en el cine”…


Sara Montiel se sentó en las rodillas de varios presos e incluso encima de algunos de ellos a la vez.


La cantante fue obsequiada con flores, juguetes, y una placa de recuerdo.

Su marido Pepe Tous, sentado entre el público sonreía sin cesar al ver la admiración que causaba su mujer.
Al finalizar la actuación, la población reclusa obsequió a Sara con un ramo de flores, varios juguetes para sus hijos y una placa que decía: “Hoy, que sentimos la alegría de compartir una hora contigo, queremos dedicarte nuestro cariño y admiración”.
Un gesto realmente bonito.

Fotos: Toni Monka


LA FOTO CXCVI


La estrella en otro momento de su actuación en la cárcel de Palma de Mallorca.

Porque siempre apoyaste el proyecto.
Porque iniciaste una maravillosa colección.
Porque diste a conocer a "la Sara" estrellísima.
Porque trascendiste el universo "Sara" y formaste parte importante de la intimidad.
Porque desde aquél encuentro estuviste siempre en lo bueno, en lo malo y en lo regular.
Erika, prima... ¡Que en paz descanses!

(Ha fallecido Erika Comellas, creadora de visitingsaramontiel. Nuestro más sentido pésame a todos sus familiares y amigos)

viernes, 24 de octubre de 2014

GARBO - 10 de Noviembre de 1971 - España


SARA MONTIEL:
“mi cuerpo sólo es importante de garganta para arriba”
“EL CINE DE ‘DESTAPE’ NO ME VA. MI PUBLICO TIENE BASTANTE CON MI CARA”

Este otoño-invierno puede ser como un nuevo “Último cuplé” en la carrera de Sara Montiel. Tras un “stop” inteligente y prudencial –la manchega necesitaba enderezar su vacilante quehacer cinematográfico-, los vientos vuelven a soplar favorablemente para el corazón y el trabajo de la “estrella”. Lo que Sara ha hecho, lo que es, lo que representa, está siendo reivindicado. Ya no hay chacota al hablar de la Montiel, ojo. La película que hizo con Bardem -¡pásmense ustedes!- bate récords de taquilla en casi toda España. Una vida nueva empieza para ella. A los cuarenta y pico, tras el impacto de “Varietés”, Sara Montiel punto y aparte.
-¿Qué si mi momento actual es mejor que cuando “El último cuplé”? Te diré… Yo diría que es diferente. En estos doce años han pasado muchas cosas: lanzaron la bomba atómica, el hombre llegó a la Luna, ya se sabe lo que hay en otros planetas. Yo me encuentro mucho mejor.
-Oiga, que la bomba atómica fue en el año cuarenta y cinco y de “El último cuplé” acá han pasado casi quince…
-Es igual.

¿QUIEN DIJO QUE SOY UNA MUJER AGRESIVA?
No acusa al despiste. Vive su mundo. Le basta y le sobra para subsistir. Cuando Emilio Romero afirmó que Sara era un mito nacional, no se equivocaba. Es como Manolo Benítez ante los toros y Raphael en la música. Ella compendia las mejores virtudes, los grandes defectos de nuestro pueblo. Tiene genio, temperamento, constancia, orgullo y cabezonería. Es vehemente, irresoluta, desconcertante. Tiene instinto, raza y personalidad.
-Algunos afirman que soy una mujer agresiva. ¿Agresiva yo…? Vamos. Claro está que si alguien viene a comerme, no voy a quedar con los brazos cruzados. Lógico es que tenga genio y personalidad para los que tratan de embestirme. Con la mayoría procuro –y creo que lo consigo- quedar educada y tratable. Soy una mujer normal, créelo. Normal y sincera. ¡Ay, esto de la sinceridad me va muy mal! Bueno, sincero, lo que se dice sincero de la cabeza a los pies no lo es nadie. A la hora de la sinceridad soy normal, porque sigo creyendo que toda la gente es estupenda.
-¿Habla demasiado?
-No peco por exceso. Soy sincera porque digo las cosas sinceramente. Y es que no sé mentir.
-¿Nunca?
-Hombre, sólo digo la mentira piadosa, la que tienes que decir para no resultar impertinente. Tendría que nacer de nuevo para saber mentir.


"Soy barro maravilloso dispuesto a ser moldeado por cualquiera"
"Cuando deje de ser guapa me dedicaré a dirigir teatro"

AFIRMA QUE ES FIEL A SU MARIDO
-¿Cómo le va el matrimonio? Porque la gente dice…
-Sé, ya sé todo lo que se comenta. Son habladurías, chismes de los periodistas. Incluso han llegado a publicar que pensaba casarme de nuevo. ¡Qué barbaridad…! Yo soy fiel a mi marido. Yo respeto mucho a mi marido. Pero también hay otras personas que me estiman y quieren. Pero, repito: soy casada, respeto a mi marido y soy feliz con él. Y cuidado con lo que digan; porque yo hablo un castellano muy claro que no se presta a dobles intenciones. También quiero tener mi vida privada. Todo el mundo la tiene, ¿no? Me gusta que se ocupen de mi carrera y de mi vida íntima. Pero cuando me hacen preguntas fuera de lugar, contesto o no. Cuando veo un león con ganas de lastimarme, entonces me pongo agresiva. Pero no siempre estoy como algunos pretenden hacer creer a sus lectores.
Lo están comprobando: es más inteligente de lo que muchos –y muchas- piensan. Ha tenido baches artísticos. Son lógicos en una carrera tan prolongada. Pero supo, sabe rectificar a tiempo. En ocasiones juega con sus palabras. Alguna de sus entrevistas podría figurar en una antología del disparate. Pero si ahondásemos cada palabra y llegáramos a una disección verbal, acabaríamos desembocando en la genialidad.
-Hemos hablado de mi marido “así” como por encima. ¿Sabes que no me gusta eso de marido a secas? Lo de marido-marido queda muy vulgar. Por eso digo siempre que tengo un marido que, además, es amante. Sí: mi amante marido. Yo soy la amante esposa o la esposa amante.
Se le calculan doscientos millones de ganancias. Pueden ser muchos o pocos, según se mire. En joyas tiene invertidos más de cuarenta. Más que de brillantes y esmeraldas, prefiere alardear de ser cliente de Cartier o Tyfannis.

PIDIO A BARDEM QUE LA ACEPTASE COMO MERITORIA
-Cuando me pregunta si las joyas que llevo son falsas, contesto con un “Toda mi persona es falsa: hasta la piel. Cada mañana paso dos horas estirándola”. ¡Claro que tengo joyas buenas! De algo tiene que servirme haber tenido dos maridos.
Noviembre marca una nueva faceta en su carrera. Inquieta ella, no quiere ponerse ante la cámara sino detrás. Y piensa subordinarse a las órdenes de Bardem como una simple ayudante de dirección.
-Le pedí que me aceptase como meritoria y contestó encantado. Cobraré el sueldo normal, aparte dietas y gastos de hotel. Rodaremos en Las Palmas y la película estará protagonizada por Omar Shariff y James Mason. En la historia están mezcladas varias narraciones de Julio Verne.
-¿Se pone a las órdenes de Bardem para aprender o con la única intención de comprobar lo mucho que sabe sobre el cine?
-Este trabajo no resultará nuevo para mí. En Hollywood estuve siete años “script” de Anthony Mann, mi primer marido. Por ahí van diciendo que lo sé todo sobre técnica cinematográfica. ¡Qué más quisiera…! Me limito a conocer mi oficio, como tú debes saber el tuyo. Hay que estar enterado de lo que haces, ¿no? Yo nunca me impuse a ningún director. Soy un barro maravilloso dispuesto a ser moldeado por cualquiera.
-Por una temporada –no sabemos si corta o larga- verá el cine desde otro ángulo. Ya no será la “estrella”. ¿Qué es una “estrella”?
-Una señora guapa, una personalidad equis.
-¿Y una actriz?
-Una buena intérprete que casi nunca llega al público. Yo estoy más cerca de la “estrella”. Las dos cosas son difíciles de lograr.


"Le pedí a Bardem que me aceptase como meritoria, cobrando el sueldo de una operaria". Después de "Varietés", ¿qué nuevo fruto dará la unión profesional Bardem-Montiel?

CUANDO SEA FEA, DIRIGIRA TEATRO
-El día que se retire, ¿piensa dedicarse a la dirección?
-Es un supuesto muy lejano. Sólo puedo anticiparte que cuando deje de ser guapa, me dedicaré a dirigir teatro. Creo que puedo hacerlo muy bien.
-¿Su fama como regidora llegará a desbancar la que tiene como mujer imponente?
-No lo creo. Es otro trabajo diferente, aún en el caso de que dirigiese cine. No puede compararse en popularidad. El director está detrás de la cámara, su físico nunca llega al gran público. La gente puede conocer el nombre de Fellini o Visconti, pero no tiene idea de si son señores feos o guapos.
-En “Varietés” exhibe su anatomía generosamente. ¿De los cuarenta para arriba… es necesario el destape?
-Bueno, yo no tengo cuarenta sino treinta y siete. De todas formas, te contestaré: desnudarse únicamente es necesario cuando la “estrella” del filme no sirve para otra cosa. El cine de “destape” no me va. Yo soy otra cosa. Yo no tengo que desnudarme porque tengo suficiente con enseñar de la garganta para arriba.
-¿El resto no le importa? ¿Tan poco valora sus curvas?
-No pueden compararse con la cara. Es lo más importante de mi persona.
-¿Y qué me dice del alma, de los sentimientos, del corazón?
-Hombre… Eso todavía es más importante. ¿De qué te sirve una cara bonita si tienes la cabeza hueca? Sería horrible tener únicamente un rostro hermoso. Lo importante es no estar mal y tener algo dentro. El que aseguró que la cara es el espejo del alma, sabía un rato.
Pero mucho menos que Sara Montiel, ¿no les parece? Menuda labia.


JESUS MARIÑAS


EL RECORTE CXCV
"Varietés" se rodó y se estrenó. Y constituyó un nuevo éxito profesional para nuestra estrella, que por aquellos inicios de los '70 estaba comenzando ya el que sería su último perfil artístico. Así se intuye en este número de Ama con fecha primera quincena de Febrero de 1971.


SARA MONTIEL
VERSION 71
RODARA CON BARDEM LA PELICULA “VARIETES”
PREPARA UN PROGRAMA DE TELEVISION CON CATORCE CANCIONES

Llegó de Méjico hace pocos días. Sara Montiel ha dejado en tierras aztecas un contrato para rodar una película fabulosa y… doce kilos de peso. Una cura de reposo y un régimen severísimo han obrado la transformación. La Sara que tengo ante mí, vestida con un conjunto de pantalón y casaca de lanilla negra, el pelo negro, suelto y lacio, caído sobre los hombros, y los ojos “supermaquillados”, tiene una figura esbelta, que se parece más a la guapa actriz de los tiempos en que rodó “El último cuplé” que a la estrella que hace poco recorrió cantando los escenarios españoles, con aires de “señora estupenda” envuelta en blondas, encajes de chantilly y trajes de 70.000 pesetas atestados de pedrería.
Sarita tiene en España noticia cinematográfica. Una película con Bardem, nada menos. Y sus admiradores se preguntan: ¿Encajará en el estilo de este director? ¿No tenemos a la vista otro “drama” parecido al que ocurrió en el rodaje de “Tusset Street”, cuando Jorge Grau intentó cambiar el estilo tradicional de la estrella? Sara sale al paso de estos rumores con su espontaneidad rápida, casi agresiva:
-No, no. Bardem es el director con más talento que he conocido, y Grau es terriblemente malo. No se pueden comparar. Bardem está entre los mejores directores europeos.
Se sienta en el mullido sofá del cuarto de estar. “Cuqui”, la perrita color chocolate, la perrita meliflua de las uñas pintadas, salta impaciente entre los cojines.
-Cuéntame cómo va a ser tu nueva película.
-Se llamará “Varietés” y empezará el rodaje en marzo. Es una película totalmente musical: la historia de una cantante. El guión está terminado y es precioso. Escogí como director a Bardem porque es sensacional, muy humano, ¿sabes? Además, somos amigos de siempre. Su padre y su madre han intervenido en dos películas mías.
-¿Crees que te has encasillado definitivamente en un tipo de películas?
-No, porque en la variación está el gusto. Todo el mundo me concibe cantando y por eso canto. A mí lo que más me gusta es cantar, aunque sea una estrella y no una cantante. Canto con mi estilo, suavemente, de forma dramática. Mi éxito está en que yo llegué a la canción cuando todo el mundo creía que triunfar consistía en dar más gritos que nadie. Yo interpreto canciones de amor, sobre todo. Cosas bonitas y románticas. Yo no canto canciones protesta porque vivo muy bien en mi país y no tengo nada de qué protestar; el que no viva bien que se marche.



Sara Montiel, luciendo un elegante abrigo midi, con adornos de piel de foca, y un suntuoso vestido azul con flecos y bordados de pedrería.

-¿Y el contrato que has firmado en Méjico?
-Es para una película que se va a rodar en el setenta y uno. He ido con mi abogado para formalizar el contrato. Va a ser una película por todo lo alto, que dirigirá Roberto Gabaldón. Tiene un presupuesto de ochenta millones de pesetas, y es histórica. Yo haré de una mujer que Felipe II manda como embajadora a Méjico para espiar al virrey.
-¿Qué opinas del cine español?
Sara se yergue en su sillón y, con sus ademanes expresivos y su gesto que oscila entre la gran diva y la aguerrida moza manchega, contesta:
-Sensacionalmente bien. Hay directores fabulosos. Ayer estuve con un gran amigo mío, Carlos Saura. Cuando nadie le conocía yo sabía ya que era un chico que prometía, y ya ves se me equivoqué.

MILLONARIA
En el magnetófono, rompiendo su sonido entre los cientos de “bibelots”, cojines y figuritas del cuarto de estar, suena el último disco de Sara. Su voz, profunda, de matices entrañables, se desparrama en el ambiente: “Cuando se quiere de veras, como te quiero yo a ti”. Es su último “long-play”, que Sara califica con su adjetivo favorito: “sensacional”. En el terreno de la canción también tiene noticia. Prepara un “show” musical para Televisión Española. Catorce canciones y un nuevo y fabuloso vestuario. Todavía recordamos, hace ya mucho tiempo, una vez que Sara cantó en TVE. Su madre estaba entre el público y la artista se dirigió hacia ella y le dedicó una canción. Mucha gente criticó esta actuación “fuera de programa”, pero los que la conocen saben que en estos arranques de sentimental sinceridad se encuentra una de las facetas más destacadas de la personalidad de Sarita.


Una simpática expresión de Sara en su "nueva versión 71".

-¿Por qué apareces en televisión con tan poca frecuencia?
-Porque cuanto menos se la ve a una, mucho mejor. Está demasiada gente quemada. No quiero dar nombres, pero hay unos cuantos cantantes importantes que, a pesar de todo, ya no son ninguna novedad. He aparecido en Televisión Española sólo dos veces, en el año sesenta y en el sesenta y dos. Ahora, voy a ir porque ya estaban casi molestos conmigo. Yo no estoy quemada en ningún sitio. Tampoco en el cine, por eso hago sólo una película al año.
-Sara, ¿tú crees que eres una persona difícil de manejar?
-No, ¡qué va! Se equivocan al verme tan sofisticada o con una manera de ser fuerte; bueno…, enérgica sí lo soy, pero al mismo tiempo no soy nadie; quiero decir que no me como a la gente cruda. Es que conocer a la gente es muy difícil. ¡Si ni siquiera nosotros mismos nos conocemos!
-Tú estás considerada como una estrella millonaria. ¿Vas a ganar mucho dinero en tu nueva película?
-De momento, no te puedo decir cifras, porque es una coproducción y no cobraré hasta que se estrene, pero yo soy la estrella española que da más dinero a los productores. Si yo me he hecho millonaria, ellos muchísimo más. Perojo, Elvira, Cesáreo González… han ganado mucho dinero conmigo. ¡Sí, las mías son las películas más comerciales que existen! Sólo Sara Montiel puede permitirse el lujo de escoger temas, rechazar guiones y ganar, a pesar de todo, muchos miles de duros en cada película.
-Seguramente, “El último cuplé” fue uno de tus papeles más cotizados.
-En “El último cuplé” no me pagaron nada, precisamente. Sólo cien mil pesetas.
La luz de la tarde se cuela por la habitación, en penumbra… En el cuarto de estar del piso de la plaza de España aumenta cada año el número de “bibelots” de todos los estilos, que se apiñan, como asfixiándose, por los rincones. Unos fotógrafos llegan para fotografiar a la estrella, para la portada de uno de sus discos. Sara me cuenta que, como las grandes actrices americanas, ella tiene también sus fotógrafos particulares. Sara conoce, mejor que nadie, el gesto que da la auténtica belleza de su perfil, y dirige hasta el último golpe de “flash” que disparan sobre su rostro, por el que el tiempo parece no pasar nunca. Nadie como ella para tramar trucos publicitarios. Sara siempre pisa fuerte. Cuando es la superestrella y también  cuando es, sencillamente, María Antonia Abad, la chica de Campo de Criptana que ha llegado a la cima sin olvidarse nunca de los suyos.


Sara tararea una de sus canciones sentada en el piano de su casa.

Sara, que no ha encontrado la verdadera felicidad en el amor, se vuelca en el cariño hacia los suyos: sus hermanos, sus sobrinos. La muerte de su madre fue el momento más difícil de su vida. En su conversación la recuerda constantemente. Y cuando la fiebre del cine, de los contratos y de las canciones le deja unos días libres acude con frecuencia al cementerio para dejar un ramo de flores sobre la tumba de su madre.

SIEMPRE EN FORMA
Se ha puesto un pantalón y un suéter de canalé marrón, con un ancho cinturón de ante. Sara quiere demostrar ahora que aquellos comentarios negativos que circularon sobre su figura fueron humo de pajas solamente.
-Los kilos de más no tienen importancia. Eso se quita en una temporada, y en paz. Paso un hambre horrible, pero es algo que, al fin y al cabo, tiene arreglo. Pasa como en el chiste del borracho que iba por la calle y una chica fea se le acercó y le llamó ¡borracho! Y entonces el hombre contestó: “Sí, pero eso se quita”. Con los kilos ocurre lo mismo, se quitan. Lo demás es lo que queda.


En el tocador de su cuarto, adornado con figurillas y "bibelots" orientales, los favoritos de la actriz.

-¿Sigues un régimen muy severo?
-Cómo sólo ciento cincuenta gramos de carne a la plancha, sin sal, al mediodía, y otros tantos por la noche y una taza de café aguado, con sacarina. Nada más. Con este régimen he adelgazado doce kilos en un mes. Tomo unas pastillas que matan el hambre, y muchas vitaminas; pero, claro, sólo puedo hacer estas cosas en las temporadas de descanso. Cuando trabajo es imposible. Seguiré así hasta el día primero del próximo mes. Después, tendré un régimen, pero más flojito: nada de sal, poco líquido, nada de pan, y no me dejan comer verduras. Mi peso normal es de sesenta kilos; ahora peso cincuenta y ocho, pero antes de la película pienso quedarme en cincuenta y cuatro.
“Cuqui” salta impaciente entre los almohadones. Se ha hecho tarde. Sara seguiría hasta el infinito con su caudalosa conversación, en la que se mezclan los dos aspectos de su personalidad: la gracia desgarrada y chispeante de moza manchega y la diva siempre en pose cara a la galería.


Un momento de la entrevista. Sara lleva un jersey de canalé negro y sostiene en sus brazos a su perrita "Cuqui".

ECRIBE: JOSEFINA FIGUERAS
(FOTOS ROBERTO)


LA FOTO CXCV


Nuestra Saritísima en su "Varietés". 

sábado, 18 de octubre de 2014

CARTELERA BAYARRI - 12 al 18 de Mayo de 1969 - España




EL RECORTE CXCIV
La revista Fotogramas, en su número de 13 de Diciembre de 1968, ofrecía una primera impresión sobre el que sería el próximo film de la estrella. 

La última película de la Montiel
SARA,
COMO SIEMPRE

"Esa mujer". Con Sara, el director Mario Camús y el actor Hugo Blanco. 


Sara Montiel, la de ayer y la de hoy. La que implantó un estilo nuevo –la mujer “sexy” que no se avergüenza de serlo- y abrió mercados y conquistó fronteras para el cine español, como se ha venido diciendo desde que “El último cuplé” nos la revelara. Sara, con su estilo inmutable, labios sensuales, canciones de alcoba y escote generoso, tules negros y penetrante perfume a violeta. La Sara Montiel de siempre acomete ahora una nueva aventura cinematográfica que está, como todas las suyas, cuajada de incidencias sentimentales, de drama, de desgarro, de pecado y de arrepentimiento. Bajo la batuta de Mario Camús, director especialista en Raphael, Sara rueda ahora “Esa mujer”, con guión de Antonio Gala y Vizcaíno Casas, y la interpretación, junto a ella, del ruso Ivan Rassimov, de Hugo Blanco, Patricia Nigel, Ricardo Díaz, Manuel Otero, Fernando Hilbeck, Marco Davó, William Layton, etcétera. La historia de “Esa mujer”: Soledad Romero Fuentes –Sara-, acusada de homicidio, después de una vida licenciosa y con una hija de dieciocho años, acabará sus días en un convento. 





Comparen esta fotografía, perteneciente al film "Esa mujer", que actualmente rueda Sarita Montiel, con las restantes instantáneas que ilustran estas páginas, correspondientes a sus películas anteriores. Un mismo estilo, una misma actitud, una misma Sara. La Sara Montiel de siempre. 


LA FOTO CXCIV


"Contigo aprendí, que existen nuevas y mejores emociones..."

martes, 14 de octubre de 2014

PLATEIA - 28 de Mayo de 1968 - Portugal


La diva aparece sólo en la portada. 


EL RECORTE CXCIII
¿Qué más decir sobre "Tuset Street"? Aquí una noticia más de la gran polémica. Pertenece a un número de la revista Lecturas en 1968. 


SARA MONTIEL
rueda –sin Jorge Grau- nuevas secuencias de “Tuset Street”



En esta serie de fotografías, recogemos unos planos de Sara Montiel, en la fase de reanudación del film “Tuset Street”, en los Estudios de cine madrileños, después del incidente surgido entre la primera actriz del film, Sara Montiel, y el que fue director del mismo, Jorge Grau. Como es sabido, éste abandonó la dirección por poseer, en cuanto al film, una idea que no coincidía con la de Sara. Se rumorea, con cierta base de fundamento, en los medios cinematográficos de Madrid, que muy en breve Sara Montiel hará su presentación en un teatro del Paralelo barcelonés, contratada por el empresario catalán Joaquín Gasa, y en un espectáculo montado especialmente para ella, con toda clase de lujos. 





(Fotos Mondial Press).


LA FOTO CXCIII


"Quiero que vivas sólo para mí.... frenesí..."

viernes, 10 de octubre de 2014

FILMSKI - 4 de Junio de 1964 - Yugoslavia


La estrella aparece sólo en la portada. 


EL RECORTE CXCII
Este año se celebran los 50 años del film "Samba". En este recorte se nos ofrece una semblaza sobre la película. 

“SAMBA”
Dirección: Rafael Gil
Guión: José L. Rubino y J.M. Arozamena
Coproducción brasileño-española
REPARTO
Laura y Belén: S. Montiel
Juan: Fosco Giachetti
Assis: Carlos Alberto
Paulo: Marc Michel


Río de Janeiro. El clima lujurioso de la gran urbe brasileña es capaz de alentar los sentimientos más incomprensibles. Sólo así se explica que don Juan, un viejo millonario senil, crea que la bella Laura permanece a su lado por amor. Laura es una famosa cantante que triunfa en los escenarios cariocas, triunfo alentado en parte por la poderosa influencia de su protector. A don Juan, por otra parte, su enfermizo amor por Laura le ha alterado las facultades mentales. Es así que, poco a poco, se ha convertido en el juguete de una caterva de inescrupulosos delincuentes que viven de su dinero. Pero él no se da cuenta de nada, sólo tiene ojos para Laura y lo que ella dice es ley para él. Por eso, el día que descubre que la joven se ha enamorado de su sobrino Assis y que ambos están a punto de fugar juntos, toma una terrible y desesperada decisión. Se hace presente en el camarín de Laura, el rostro desencajado, esgrimiendo un revólver:
-Me has traicionado, Laura… Tú que me debes todo. Pero no te saldrás con la tuya: ¡prefiero verte muerta antes que en los brazos de otro!...
Y sin dejarla reaccionar, sus ojos inyectados clavados en los aterrorizados de la muchacha, descarga el cargador del arma sobre su cuerpo. Laura se desploma sin vida. Los malvivientes que rodean al millonario han presenciado el crimen. Comprenden que de descubrirse, don Juan irá a la cárcel y entonces adiós a su dinero. Por eso resuelven hacer desaparecer el cadáver y ocultar el hecho a la policía:
-¡Laura no tenía familia… nadie preguntará por ella! A Assis será fácil convencerlo de que se ha escapado.
-El viejo callará. Está loco pero no tanto como para consentir en ir a dar con sus huesos en la cárcel.
Y el crimen queda impune. Sin embargo, las cosas no se desarrollan como quienes lo ocultaron imaginaban. La muerte de Laura lleva a extremos peligrosos la locura de don Juan. Se trata ahora de evitar que su enajenación mental alcance extremos que obliguen a internarlo. Esto obligará a nombrar un tutor para sus bienes e internarlo. Esto obligará a nombrar un tutor para sus bienes y –otra vez- los parásitos que lo rodean se verán obligados a renunciar a los sucios y pingües negocios que realizan a la sombra del prestigio del millonario. Ocurre entonces un hecho providencial que podría ser la salvación. Todo depende de cómo se maneje el asunto:
-No me van a creer: la semana pasada, paseando por Copacabana, conocí a una muchacha que es la copia fiel de Laura. Es una rústica y vive en los morros, pero estoy seguro que convenientemente acicalada nadie sería capaz de distinguir a una de otra. Se llama Belén…


Belén es, en efecto, una bella muchacha de pueblo. Hasta ahora ha llevado una vida apacible y toda su atención se centra en Paulo, su novio, con el que piensa casarse muy pronto. Su simpleza, sin embargo, la hace fácil presa de quienes quieren convertirla en una “doble” de Laura y llevarla junto a don Juan. Ya le han anunciado a éste que Laura no ha muerto, que sólo la hirió en su arrebato y que la muchacha está dispuesta a volver a su lado. En su locura, sobre todo cuando conoce a Belén, don Juan lo acepta todo. Ahora el único escollo lo representa Paulo, ya que a Belén han logrado convencerla con la fábula de que don Juan es un pobre viejo que se ha vuelto loco con la muerte de una hija que era idéntica a ella. La amenaza basta para Paulo.
-Si no desapareces de la vida de Belén, te la devolveremos… ¡muerta!
Y Paulo se aleja. Desolada por lo que cree una prueba de desamor. Belén se enreda aún más con los malvivientes. Ha caído en una trampa y ya le resultará muy difícil escapar de ella.
En esos días comienza el fabuloso Carnaval de Río. Los delincuentes conciben, entonces, una original manera para contrabandear piedras preciosas:
-Haremos de Belén la futura “Reina del Carnaval” y la vestiremos como tal. Es decir, que necesitará un fabuloso atuendo que, pienso, tendrá que ser bordado en pedrería…
El plan es muy sencillo. La futura reina del Carnaval será presentada en el extranjero. Su vestido, en lugar de estar bordado con piedras de fantasía, llevará engarzada una fabulosa fortuna en gemas legítimas. Una manera sencilla y exenta de riesgos para sacar las piedras del país.


Don Juan, ya un títere definitivamente en manos de los contrabandistas, acepta sumarse al ilícito manejo. Belén, por su parte, no puede optar: es virtual prisionera de ellos y su vida depende de que los acompañe en sus designios. Sin embargo, los delincuentes no cuentan con un tercer elemento en este juego. Se trata de Assis, quien permanece engañado respecto a la verdadera identidad de Belén. Enterado de los proyectos de la banda y temiendo por la vida de quien cree es Laura, pone a la policía en conocimiento del plan.
Todo parece marchar sobre ruedas y Belén, rodeada por los miembros de la banda, se apresta a subir al avión que la conducirá al exterior. Es entonces cuando hace su aparición en el aeropuerto, la policía. Los delincuentes no acatan la orden de rendición y se genera un nutrido tiroteo. Belén, aterrada en medio de la escaramuza, corre peligro de muerte. Assis, arriesgando su vida, se lanza en medio de la batalla y logra rescatarla. Desde lugar seguro siguen el curso de los acontecimientos, viendo como, uno a uno, los bandidos van cayendo bajo las balas de la justicia. Cada uno que muere es un nudo que se desata en torno a Belén, que siente como si estuviera saliendo de una pesadilla.


Todo ha terminado. Belén confiesa a Assis que no es Laura sino Belén, una simple muchacha a la que arrastraron mediante engaños a esa sórdida aventura. Assis vuelve entonces a experimentar el dolor de saber definitivamente muerta a la que por un momento creyó haber recuperado:
-En fin… En estos tiempos resulta difícil creer en milagros y en realidad aún no había podido convencerme del todo de que Laura estaba de nuevo junto a mí… Algo me decía que tanta dicha ocultaba algo terrible.



Conmovida ante su dolor, Belén no se resigna a abandonarlo. Sin embargo, su corazón sigue aún perteneciendo a Paulo, al que empero todavía cree un ingrato. Pero Assis la ayuda a tomar una decisión: debe volver junto a Paulo, él está seguro de que el joven la sigue queriendo y que en su alejamiento deben de haber tenido mucho que ver los canallas que rodeaban a don Juan. Belén también lo cree así y corre en busca de Paulo. Desde lo alto de un morro ésta le ve llegar y corre a su encuentro… Mientras se acercan uno a otro. Paulo piensa: “¡Qué bella es!... ¿Por qué no puede ser en verdad la reina del Carnaval?” Y así será. Belén concursa y entre centenares de bellas postulantes su gracia y belleza la consagran. Pletórica de felicidad, siente que definitivamente la pesadilla ha quedado atrás…


LA FOTO CXCII


Sara Montiel con Marc Michel en "Samba".