lunes, 18 de mayo de 2015

CLIMA - 22 de Febrero de 1958 - España


La diva aparece sólo en la portada.

EL RECORTE CCXXIII
Un reportaje muy doméstico de la estrella en 1960. Todas las artistas de la época lo concedieron a la revista Ama. Este pertenece al mes de Mayo. Sara nos deleita con su plato estrella y confía a los lectores sus mañas en el hogar. 


“ANTES, TRABAJABA PARA COMER; AHORA, NO PUEDO COMER PARA TRABAJAR”
(SARA MONTIEL)
“Durante los primeros años de mi vida, mis platos fueron, en verdad, más que modestos”

La hora de echar cuentas... No sale. Hay que repasarlo todo... Hay que ajustar...


Con aire pensativo destapa la fuente cocinada.
Así se preparan las lechugas al jugo. ¡Son buenas!


Hay que partirlas en dos trozos, como puede verse.

 “Dime lo que comes y te diré quién eres” es la máxima que Sara Montiel, con gran acierto, ha mantenido siempre en cuanto se le habla de cuestiones de cocina…
La famosa artista cinematográfica se encuentra ahora en Madrid. Y en la castiza calle de San Bernardo tiene un precioso piso, en donde nos recibe con su característica simpatía. Y dispuesta a demostrarnos que su sentencia –ese “dime lo que comes…”, citado en primer lugar- es una verdad de gran tamaño.
Sara –ama de casa- va a hablar para nuestras lectoras. Con sencillez, con naturalidad y con una modestia digna de la mejor alabanza, como en seguida verán.
-¿Le agrada cocinar, Sara? –preguntamos.
-Sí, me gusta. Y en una época no muy lejana creí que sabía hacerlo bien. Después, al ir conociendo el buen arte de diversos cocineros, me di cuenta de que para guisar bien es preciso nacer y tener en cuenta muchísimas cosas…
-¿Y qué platos son los que prefiere preparar personalmente?
-No sé… Quizá aquellos que más les gusten a mis invitados, pues, desde luego, siempre me preocupan mucho los resultados de mis modestos platos.
-¿Modestos?
-Sí. Durante los primeros años de mi vida fueron, en verdad, más que modestos. Por eso tengo cariño y sé hacer bien esas cosas sencillas y baratas… Que, además, son muy buenas.


Y lavarlas bien, para que queden bien blancas.

“Lechugas al jugo”
Sara Montiel no tiene inconveniente en detallarnos uno de esos platos modestos.
-Probablemente -nos dice- , el que mejor preparo son “lechugas al jugo”.
-¿Cómo se hace?
-Tome nota. Se eligen ocho lechugas bien apretadas y con buen cogollo. Se quitan todas las hojas duras y esa piel amarilla que suele tener el troncho. Se lavan y blanquean durante unos diez minutos. Después se abren en dos partes, sin separarlas del todo y se condimentan con tres pizcas de sal para las ocho lechugas. Se ata cada una de ellas para volver a reunir las dos partes y echan todas en una cacerola de dos litros de capacidad. Se cubren de agua y se añaden dos tacitas de “consommé” del cocido y una cebolla con dos clavos de especia metidos en ella. Se tapa todo con un papel fuerte, de estraza, y se deja cocer durante un par de horas, a hervor muy lento. Después de cocidas se escurren sobre un paño, se desatan y se extiende cada pedazo separándolo del troncho. Se colocan dichos trozos en forma de corona sobre una fuente y se riegan con ocho cucharaditas de jugo de carne un poco rebajado. Y entre trozo y trozo de lechuga se ponen unas rebanadas de pan frito. El plato, además de no hacer engordar, es muy sabroso…
-Y económico, desde luego… ¿Podría decirnos, ahora, qué régimen de comida sigue?


La famosa artista prepara ahora un puré. Sonríe.
Prueba lo que guisa. Como las buenas cocineras.

Su régimen
El dedicarse al cine trae graves consecuencias en esto de la alimentación… Antes trabajaba para comer, y ahora no puedo comer para trabajar… Paradojas. En fin, mi régimen puede resumirse de la siguiente manera: una taza de té con poca leche y sin azúcar; un huevo hervido y mermelada, para el desayuno.
-¿Comida?
-Una toronja con un poco de azúcar. Un plato de verdura y carne a la parrilla.
-¿Merienda?
-Simplemente, un café o té solo.
-¿Cena?
-Merluza hervida con mucho limón y aceite crudo, y una manzana asada.
-¿Y sus gustos? ¿Le agrada comer de todo?
-Me agrada comer de casi todo. Sobre todo de aquello que no puedo comer…
-¿Lo que más le gusta?
-En el verano, el gazpacho andaluz muy frío. Casi nunca tengo apetito y eso me entra muy bien…
-¿Lo que menos?
-No me gusta nada la carne rellena, y en general todos los platos que lleven exceso de salsas o complicaciones.
-¿Algún palto que odie?
-El pulpo, porque es muy feo a la vista…


La inspiración puede encontrarse en un libro.


La cocina norteamericana
Como Sara Montiel ha vivido muchos años en Estados Unidos, puede hablarnos con autoridad sobre la cocina norteamericana. La artista, muy sensatamente, aclara:
-En Norteamérica hay muchos Estados. Y cada uno tiene, en la cocina, características distintas. No toda la gente come en plan de tortitas o “sandwichs”, como se ve en las películas… La comida de Carolina del Sur y de Nueva Orleáns, por ejemplo, es exquisita. Para mi gusto, la mejor de Estados Unidos.
-¿Qué plato norteamericano es el que más le agrada?
-El pavo relleno. Ya sabe que allí se celebra el Día del Pavo. Está muy sabroso.
-¿Qué lleva?
-Un relleno de ciruelas, maíz en dulce y varias clases de queso.
-Y… ¿lo que más le desagrada de la cocina de Estados Unidos?
-Los “perros calientes”, muy típicos en Nueva York, de los que sólo el nombre me da ya dentera…


Y limpia, con cuidado y gracia, todo lo que alcanza.

La cocina española
Y pasamos a la cocina española. Hablamos de las distintas regiones y de sus platos típicos Sara concreta:
-Hay dos cosas en España que me entusiasman: la paella de Levante y la butifarra con monchetas, de Cataluña. La pena es que este último plato lo tengo prohibido… ¡Hace subir de peso de una forma!
-¿Toma mucho dulce?
-Nada. No soy golosa. Un bombón de Pascuas a Ramos…

Los invitados
-¿Qué opina de los invitados a comer?
-Me agrada tener invitados en casa.
-¿Aunque sean muchos?
-Pues… hasta diez o doce, como máximo. Creo que es un arte saber atender a los invitados. Un arte, repito, en el que hay que cumplir cierto orden.
-¿Qué orden?
-Algo esencial que casi siempre se hace al revés en los convites. A mi juicio se deben presentar y servir los manjares más fuertes y sustanciosos los primeros, en razón inversa de los vinos, que deben comenzarse con los más ligeros y terminar con los de más aroma y fuerza. Esta última selección me crea siempre un problema, pues yo no bebo nada.


Sara Montiel se dispone a "entrar en acción".

-¿Qué menú elige usted para sus invitados?
-“Consommé”; pierna de cordero braseada, con puré de setas; ensalada y espárragos frescos; fresa con naranja, helado y quesos… Porque –no me acuerdo quién lo dijo- ya sabe usted aquello de que “postre sin queso es como una hermosa tuerta”.
-¿Es muy hogareña, Sara?
-Bastante. Me entusiasma colocar cualquier chuchería en la casa. Y, sobre todo, leer…
-¿Lo que menos le gusta del hogar?
-Echar cuentas…
Y, para terminar, la pregunta de siempre:
-¿Qué es, a su juicio, lo que nunca debe faltarle a una buena ama de casa?
-Femineidad y limpieza.
Sara Montiel –ama de casa- se ha sincerado para nuestra revista. Y con modestia nos ha enseñado también a hacer un auténtico plato económico.

A.B.
(Reportaje gráfico Barahona.)
Y AQUÍ, SU RÉGIMEN
DESAYUNO: Té con poca leche y sin azúcar; un huevo hervido, y mermelada.
COMIDA: Una toronja con azúcar; verdura, y carne a la parrilla.
MERIENDA: Café o té solo.
CENA: Merluza hervida con limón y aceite, y una manzana asada.


LA FOTO CCXXIII


Una triunfante Sarita Montiel, posa, sin reparo, en la cocina de su casa. Eran los 50... 

domingo, 10 de mayo de 2015

PICTUREGOER - 7 de Octubre de 1956 - Inglaterra


our cover girl…
SPEAKS HER MIND
The girl on the cover, Sarita Montiel, poses in the hay. But don’t be misled. Sarita in not only an outdoor girl.
The Mexican beauty, now making “Run of the Arrow” with Rod Steiger, likes life to be exotic and exciting.
She lives in an elegant Spanish house in Mexico, covers her swimming pool with flowers and sprays perfume on her pillows at night.
Excitement? She says she gets it all in her work.
Al twenty-three, a veteran of thirty Spanish and Mexican films, she burst into starring, roles in two Hollywood films, “Vera Cruz” and “Serenade”, without being able to speak more than a few words in English.


But she often cuts up rough –in broken English- about her Hollywood publicity label: “The Mexican Monroe”.
She’s outspoken, too, about men.
Mexican male stars, she says, “always kiss as though their wives were on the set watching”.
Her ideal choice of a husband is “over forty and ugly”. She hasn’t found him yet.
But she DOES get Rod Steiger in “Run of the Arrow”. It’s his first big romantic screen role AND he gets the girl.
That’s enough excitement for a girl in any language.
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EL RECORTE CCXXII
Probablemente las noticias y fotografías de este reportaje de Cine Mundo (5 de Junio de 1954) dejaron con la boca abierta a más de uno. Y es que, probablemente, muchos ni se acordarían de aquella muchachita que decidió emigrar a México en busca de un futuro mejor. ¡Y fíjense! ¡Estrella en Hollywood! Estos son los primeros ecos que llegaban a España de nuestra estrella. 

HOLLYWOOD
Oido en Beverly Hills
SARA MONTIEL
encabeza  el reparto femenino de “Veracruz” al lado de dos actors famosos, Gary Cooper y Burt Lancaster




Sara Montiel aparece en este fotograma con la belleza subyugante de la mujer española.

Un reciente triunfo en Hollywood de la estrella de la pantalla española Sara Montiel viene a identificarse a nuestro criterio de la absoluta necesidad de que las figuras de nuestros elencos adopten, al fin, la decisión, quizá heroica, según nuestro temperamento de personalidad arraigada a la tierra natal, de arrostrar nuevas aventuras para su arte. En la seguridad de que es éste uno de los más firmes y seguros caminos para triunfar. Y esto, claro, sin abdicar de la española personalidad ni desertar sino circunstancialmente de nuestro campo.
Y Sara Montiel, la bella Sarita Montiel, como familiarmente se la ha llamado siempre entre nosotros, acaba de aureolarse de nuevos triunfos al otro lado del mar; es decir, en la sede del cine por antonomasia, que es el siempre fabuloso y el eternamente sorprendente Hollywood. Encantados registramos este estupendo acontecimiento. Sara Montiel nos había dado ya pruebas en ocasiones distintas de sus grandes posibilidades. Actuó siempre con éxito en la pantalla española, pero sin que su actuación fuese precisamente un balbuceo –bien lejos, por cierto, de ello, lo que apuntaba con firmes rasgos del más seguro e inmediato triunfo-, sí, en cambio, es preciso considerar que los papeles que en sus films que interpretó aquí, no fueron nunca, por cierto, de la dimensión y calidad que su magnitud de verdadera estrella hubiese requerido.



Esta es otra actitud de Sarita Montiel. Ya están lejanos los tiempos en los que llegó de Valencia para iniciar aún tímidamente su carrera estelar.

La personalidad de Sara Montiel se acusa hoy, por el contrario, con más seguros y brillantes rasgos cuando, abandonando temporalmente nuestra patria, ha acudido a Hollywood para doctorarse en el difícil arte del estrellato. Sara Montiel ha sido, en efecto, en ocasión reciente, estrella en Hollywood de primerísima magnitud. Primero, por su propia personalidad aislada, como mujer elegante y bella y como artista indiscutible con indiscutibles cualidades de actriz dramática, tan importante para el cine como lo son, por supuesto, en el teatro. Aún en contra del limitado criterio de unos cuantos.
Sara Montiel ha sido, en efecto, estrella encabezando el reparto femenino de una gran película –“Veracruz”- al lado de personajes tan consagrados y aplaudidos en las pantallas de todo el mundo, como el veterano Gary Cooper y el moderno galán Burt Lancaster, que han servido esta actuación excepcional de Sara Montiel, que anota con este film de espléndido éxito en su hoja de servicios a la cinematografía una brillante puntuación.


Sara Montiel era la pequeña María Antonia cuando diableaba con la bicicleta.
Esta actitud alegre de niña que juega al aro ocultaba ya su ambición de estrella.

Sara Montiel ha emprendido una veloz carrera triunfal en esta nueva fase de su actuación y de aquella de sus primeras interpretaciones en España con papeles excesivamente modosos, si se nos permite la definición, ha saltado de pronto al gran escaparate de las rutilantes estrellas, que es decir a la verdadera admiración popular. Por otra parte, esta actuación al lado de Gary Cooper viene a ser como el punto de arranque de todas las nobles ambiciones a las que nos lleva el lógico deseo el triunfo artístico. Porque Sara acaba de firmar un contrato en exclusiva solamente para cine de habla inglesa y con la total libertad, por otra parte, para hacer cuantas películas desee en otros idiomas. Siempre, claro, para desenvolver sus actitudes con papeles estelares, dos por cada año.


Además de “Veracruz”, Sara Montiel ha realizado, según tenemos entendido, otras películas con galanes de la categoría de Glenn Ford, películas que han merecido el aplauso de toda América.


Este fenómeno, que recae hoy sobre nuestra artista, cuando se es española como ella, es decir, cuando se tiene temperamento de artista y, además, se es guapa (como Sara lo es), no tiene en principio nada de particular, aunque siempre es importante, en cambio, llegar a la decisión de emprender nuevos caminos dirigidos a la consecución de, verdaderamente, “llegar a ser”. Y Sara Montiel, si bien “fue”, actualmente “es”, y con más personalidad desde luego, que en sus comienzos.
A presencia de estas fotografías, nuestros lectores podrán considerar hasta qué punto de transformación, incluso de presencia, puede llegarse con el tesón de proponerse aquélla. Y Sarita Montiel lo ha conseguido, y sus triunfos en Méjico, hace ya varios años, como belleza representativa de la mujer española, y los que ahora renueva en los Estados Unidos, proclaman, en efecto, su indiscutible personalidad en todos los aspectos.


Esta era la fisonomía de Sarita en sus primeros tiempos cinematográficos: lejos del triunfo de hoy.

Norteamérica ha hecho de Sara Montiel en estos últimos tiempos su estrella favorita, y la mecánica de la publicidad no da abasto a reproducir las fotografías que esta predilección por la estrella, fenómeno general, que alcanza a todo el mundo diverso y numeroso de espectadores, requiere. CINE MUNDO habló en sus comienzos de las brillantes perspectivas que apuntaban luminosas para la vida artística de Sara Montiel. Hoy, cuando nos llegan los ecos de sus nuevos triunfos en los Estados Unidos, no dudamos en recogerlos aquí para aquellos que la conocimos y, muy especialmente, para los muchos admiradores que Sarita, nos consta, dejó en España.



Sara, al lado de Marta Toren, cuando estuvo en Méjico. Entonces acababa de salir de una enfermedad que no le restaba, sin embargo, optimismo.




EL RECORTE CCXXII


Toda una diva, nuestra Sara Montiel, en su época hollywoodiense.

viernes, 1 de mayo de 2015

PRIMER PLANO - 22 de Octubre de 1950 - España




Esta chicuela, que tan sonrientemente se entrega al deporte náutico, es Sarita Montiel. El retrato no es de hace una década, ni mucho menos. Sarita Montiel, en 1940, no cuenta más que diez años, y es absolutamente desconocida en el ambiente cinematográfico. Llega a él cuando acaba de cumplir los quince. Vencedora en un certamen, en el que todos convienen en que esta señorita es muy guapa, tiene mucha expresión y habla, canta y baila con muy buen arte; es contratada para el primer papel de Empezó en boda, película que dirige Rafael Matarazzo. Sarita hace en esa cinta un papel de recién casada, y esto le agobia mucho. Estima que no hay recién casadas tan jóvenes. Pero lo cierto es que ella hace la ficción con mucho garbo y que con esa película empieza a ser difundido su nombre entre elogios. Está ya vibrando en su torno una popularidad que, rápidamente, ha de hacerse más y más resonante. ¡Señorita Montiel, hay que retratarse! Y la señorita Montiel opta por la fotografía deportiva, recuerdo de sus primeros pasos entre la popularidad.

GRAN GALA EN EL ESTRENO DE
“DON JUAN”
Con el estreno de “Don Juan” el cine español ha vivido un día de júbilo extraordinario, porque extraordinaria es esta película, dirigida por Sáenz de Heredia y producida por Chapalo Films. El entusiasmo del público se desbordó al final de la proyección, premiando con unánime aplauso las excelencias de esta película que distribuye Cifesa y que ha sido refrendada por el público español con el mismo entusiasmo que obtuvo en la Biennale de Venecia.
En las fotografías que ofrecemos se recogen distintos grupos de personalidades que asistieron a este sensacional estreno de “Don Juan”.


José Luís Sáenz de Heredia, director de "Don Juan", aparece aquí muy bien situado entre su bella esposa y la deliciosa Sarita Montiel.


Señoras de Sáenz de Heredia (don Isidro y don José Luís). José Luís Sáenz de Heredia y Sarita Montiel. Vean el rostro satisfecho del director de "Don Juan".


Enrique Herreros, Sarita Montiel y Manolo Morán con su señora, asistentes a este nuevo clamoroso triunfo del cine nacional.


Sarita Montiel y Sáenz de Heredia hacen una apuesta para ver quién de los dos se pone más feo. Sarita perdió, naturalmente, la apuesta. 


EL RECORTE CCXXI
Aquello que comenzó en Empezó en boda terminó haciendo de Sara Montiel una artista única y una estrella mundial. A principios del nuevo milenio ella, aún, sentía el ánimo de seguir en la brecha. Cargada de proyectos e ilusiones concedía esta entrevista a la revista Lecturas. Era Julio de 2001. 

SARA MONTIEL,
eternamente joven
“Mientras tenga voz y físico voy a dar guerra”


Con 30 años, en "El último cuplé", uno de sus grandes éxitos.

Se ha cortado su larga melena y ahora luce un aspecto mucho más juvenil, con el pelo de color rojizo y muy a la moda. Y es que Sara Montiel se adapta sin dificultad a los tiempos que corren y los años para ella (tiene 73) no son ningún impedimento a la hora de llevar adelante sus proyectos.
La artista no sólo prepara un nuevo espectáculo musical, que se estrenará el 10 de septiembre en Barcelona, sino que también está ya metida de lleno en su segundo libro de memorias “Sexo es vivir”, que, a buen seguro, igual que el primero, traerá polémica.
En esta extensa entrevista, Sara nos habla de su nuevo libro, sus proyectos, sus hijos y del amor, algo que nunca ha faltado en su vida y que es para ella el “motor” que la mueve. La actriz y cantante nos recibe luciendo un largo vestido blanco, estampado con dibujos peruanos, impecablemente maquillada y con sus largas uñas. Un pequeño caniche negro corretea por el salón, trepa desafiante a los sillones y lanza divertidos ladridos a su dueña. Sara le da órdenes en inglés y su mascota las cumple a rajatabla.
La artista, que tiene una espectacular casa hecha a su medida, se sienta cómodamente y coquetea con la cámara, a la que mira desafiante, cumpliendo a la perfección con su papel de diva.


En su casa, Sara nos recibió con un largo vestido blanco estampado con dibujos peruanos e impecablemente maquillada.



En la terraza y el salón, con su perrita. "Los años no son impedimento para hacer lo que quiero".

“Siempre he sido yo quien ha dejado a los hombres”
-Pasan los años y usted sigue estupenda…
-No se equivoca. Estoy que no paro… Para mí los años no son un impedimento para hacer lo que quiero. Me pasa como a mi hermana, a los 89 años parece una jovencita y está más ágil que yo… No sé cómo lo hago: duermo muy poco, trabajo mucho porque soy demasiado exigente, pero, eso sí, me cuido extremadamente.
-Ahora prepara nuevo espectáculo, un segundo libro y no para de viajar de aquí para allá…
-Sí, el espectáculo musical se estrena el 10 de septiembre en Barcelona, el libro está en su fase inicial y de él no quiero hablar de momento porque es una sorpresa.
-Usted ha tenido una vida muy intensa y fama de rompecorazones, ¿algún hombre la ha dejado?
-Jamás, jamás. Siempre los he dejado yo y no me pregunte por qué… no lo sé. Le digo algo: los catarros me duran como los amantes… una eternidad. No me puedo quitar de encima a los hombres, aunque con los que he tenido relaciones, la pasión me ha durado bastante. Siempre mis relaciones han sido antes de casarme, “durante”, jamás. En eso, soy una mujer de un solo hombre; nunca he sido capaz de estar con dos a la vez.
-El hombre de su vida ha sido Pepe Tous, ¿verdad?
-Pepe y Severo Ochoa. Los dos. Pueden decir lo que quieran, pero soy la más indicada, la única que sabe muy bien lo que existió entre Severo Ochoa y yo. Eso lo supo mi marido en cuanto nos conocimos, siempre he sido totalmente transparente.

“Muchos de mis amigos me llaman ‘la bruja’”
-¿No pesa ahora la soledad?
-¡Qué me dice! Ahora mismo tengo dos velas encendidas, si una se apaga, ahí está la otra. Uno es Giancarlo, con el que llevo treinta y nueve años de muy buena relación. Nos queremos mucho y somos todo: compañeros, amantes, amigos…
-¿Y el otro?
-Aún le tengo que conocer, pero sé que va a llegar. Lo sé. No soy supersticiosa, pero muchos de mis amigos me llaman la “bruja”, y por algo será. Todo lo que vaticino, se cumple.
-Ahora está de moda poner un cubano en su vida, ¿usted lo haría?
-De hecho, he tenido a más de un cubano comiendo en la mesa de mi casa. A mí me gustan los cubanos, los americanos, españoles y chilenos. Me gustan todos, pero no hasta el punto de meterlos en mi apartamento y convivir con ellos. Mientras mis hijos estén conmigo, prefiero mantener las relaciones fuera y no dentro…
Su hija Thais, de 22 años, termina cuarto curso de Derecho, Zeus, de 18, finaliza el COU. Una se dedicará a las Relaciones Internacionales, el otro a la Informática. A Sara no le da miedo que sus hijos se independicen. “Somos una familia y estamos muy unidos –dice-. Mis hijos tienen libertad absoluta y yo confío en ellos. Cuando se vayan será para casarse, o a lo mejor a otro país para perfeccionarse en sus respectivas carreras. Los echaré de menos, pero tendré una absoluta tranquilidad. Sé cómo han sido criados y la clase de personas que son”.


Recuerdos y fotos de su carrera y de su querido Pepe Tous, fallecido hace casi nueve años, están presentes en todos los rincones de su hogar. "Trabajo mucho y duermo poco", asegura Sara, que luce unas larguísimas uñas.

“Voy a ser la abuela más permisiva del mundo”
-¿Su hija es su mayor crítica?
-No, mi hija no tiene nada que ver con el mundo del espectáculo, no le gusta esto y, aunque es muy lista, no se mete en mi trabajo. Parece mentira que sea adoptada, porque somos muy iguales.
-¿Qué sucederá cuando un chiquitín se le suba a la falda y le llame abuela?
-¡Me encantaría! Aunque mis hijos ya podrían ser mis nietos. Lo tomaría maravillosamente bien, ya que me encantan los niños. Le voy a confesar algo: siempre he dicho que los padres son para educar y los abuelos para malcriar. Yo estaría entre los segundos. Sería la abuela más permisiva del mundo. También la más feliz y orgullosa.

“Cuando no esté en condiciones, diré adiós”
-Mientras llega ese momento, sigue dispuesta a dar mucha guerra, ¿no?
-Mientras tenga esta voz, este físico y esta cara sí estoy dispuesta a dar guerra. El día que comience a dolerme todo, cuando no esté en condiciones de presentarme frente al público, yo misma diré adiós. Cuando llegue ese momento no voy a encerrarme a llorar, ni a apelar a los recuerdos, ni a vivir del pasado. Jamás miro hacia atrás. Sí al presente y al futuro.





Premiada por la Universidad y querida por el público
La artista manchega fue distinguida recientemente con el título de Miembro Honorífico del Claustro Universitario de las Artes de la Universidad de Alcalá de Henares. Arriba, la actriz firma autógrafos a unas admiradoras a su llegada a la localidad de Frailes de Jaén, donde asistió a la presentación del rodaje del documental "Rewind. El último cuplé", que protagonizará la propia Sara Montiel.


LA FOTO CCXXI


La actriz, fotografiada por Gyenes, en los comienzos de su carrera profesional. Bellísima. 

martes, 7 de abril de 2015

EXTRA VOZ - 14 de Abril de 2013 - España


La diva que se fumó la vida
SARITÍSIMA,
el placer superlativo
Hay vidas que chorrean exceso. La de la Montiel tiene mucho de quijotesco. Una mujer bestialmente bella que brilló en los ojos de Gary Cooper sin renunciar a la campechanía de llamarse Antonia. Los gallegos que la conocieron, entre ellos sus biógrafos, la retratan para Extra Voz como una estrella muy cercana a la tierra.
Por Sandra Fanigas
Sara Montiel no tiene un goya en su estantería (ni lo va a tener), así que ahora que todo el cine español llora su muerte y elogia su vida glamurosa de estrella campechana es buen momento para recordar sus uñas en garra verde esmeralda y su pelo rojo satén en posición de ataque. Un estilo tecnicolor que espantó tanto en su última etapa a los biempensantes como su cubano de adjetivo gay. Ella se lo fumó, o lo esfumó, como a todos los hombres que pasaron por su vida, poniéndose por delante con el buen humor de quien maneja los hijos, “catacatapún, puncandela, arsa pa’arriba, polichinela”, de las marionetas.
Eso solo les pasa a las mujeres pantera, que nacen bestialmente bellas, y se van al otro mundo como animales heridos por exceso. Con el haber mucho más suculento que el debe en la contabilidad íntima y la lozanía superlativa de nacer Antonia y morirse Saritísima. O érrima. Saritérrima, guapérrima, estrellérrima, libérrima. Un sufijo culto para una Aldonza Lorenzo pobre, con esa línea fuga manchega que separa realidad y ficción en un susurro de viento solano o almodovariano. Y que cuando sopla a favor transforma molinos en gigantes y mesoneras en estrellas de Hollywood. Hay mucho de quijotesco en la vida de Sara Montiel, de cuyo nombre conviene acordarse, porque María Antonia Alejandra Vicenta Isidora Elpidia Abad Fernández (Campo de Criptana, 10 de marzo de 1928) fue mujer de pueblo antes que mito. Y ese carnal popular la hizo universal por instinto y belleza. “Yo soy una mujer normal, bueno, normal no”, se escupió como epitafio quien heredó los ojos verde aceituna de su padre, labrador, además del gusto por el teatro.
Quizá por eso, por criarse en la carencia, se refugió en la demasía del sueño y le tocó el destino en suerte. No solo la descubrió la casualidad por cantarle al Cristo de la Caída, sino que su analfabetismo fue protegido por los mejores intelectuales a los que se entregó en alma… y cuerpo para salvarse del folclor: “Mihura me hizo mujer, pero no quiso casarse conmigo. Era muy mayor y yo muy joven. Pero fue él quien me recomendó irme a México y de ahí a Hollywood”, confesó la Montiel en sus memorias.
“Te llamarás Sara como la de la Biblia, porque me recuerdas a ella”, la modeló Enrique Herreros. Dalí, Miró, León Felipe, Alberti… todos se han fotografiado a su lado en un placer estilístico que alivió a la actriz del complejo de no saber leer y escribir hasta los 21 aun cuando poseía una inteligencia de superviviente. Con la misma lucidez que Sancho advertía a don Quijote, Antonia refraneaba a Sara en su camino a lo imposible y las dos convivieron en unidad mítica. Por eso, cumplido el sueño de mirarse en los ojos de Gary Cooper, la fantasía y la realidad se apoderaron una de la otra sin que el espectador pudiese discernir la ficción de una vida construida de mentiras y verdades como solo sabe un personaje.


¿SALVÓ A JACKIE KENNEDY?
Sara Montiel, según ha contado la artista, salvó a Jackie Kennedy de morir en un avión cuando estalló la ventanilla del aparato y ella puso el bolso para protegerla: “Thank you, miss Mann”, fue el agradecimiento de la americana para la Montiel, que ya estaba casada con An-tho-ny. Aunque peor suerte corrió James Dean, con quien ella dijo haber tenido una relación que se terminó en aquel Richtersveldt Desert poco después de despedirse de ella. “Se hizo un traje a medida, y de alta costura”, declaraba Alaska, quien grabó con ella Absolutamente, “una palabra que la define como ninguna”. “Ha sido valiente –continúa- y le ha dado igual lo que se considerara políticamente correcto. Se inventó un tipo de mujer muy poco común. Desde pequeña he sentido aversión por las cantantes que hacer florituras con la voz, ella impuso una forma de cantar muy personal”.
¿Pero quién quiere cantar si se murmura el pecado? Sus labios en O turbaron con hipnosis de cuplé cada vez que ella musitaba “écha-te”. “Era un fenómeno –cuenta Xosé Ramón Goyoso -. A Luar ha venido en varias ocasiones. Siempre con su séquito de gran estrella: el peluquero, la que le planchaba el vestido… Pero ha sido generosísima. La primera vez que le dije que cantase en gallego, ella me contestó: ‘Nunca en la vida’. Pero le enseñé una grabación de una película suya en la que cantaba Lonxe de Marín y se puso a ello con voluntad férrea. Y cantó, vaya si cantó: desde entonces la repetía cada vez que venía. En una ocasión nos apareció con la media con la intención de ponerla en la cámara para favorecerse. Y nosotros le insistimos en que no hacía falta, pero se salió con la suya”.

FIEL A LA CAJA AZUL DE NIVEA
La belleza devoró a la actriz, que a punto estuvo de generar un colapso en urgencias cuando, harta de que le preguntaran por su secreto de hermosura, espetó en la tele que se daba “un baño en una bañera llena de alcohol de 90 grados”. Fiel a la lata azul de Nivea, se emperró en deshacer el misterio en sus últimos años con maquillaje crepuscular a lo María Félix. Como una doña sin amo, pero con joyas y perro.
“Ella presumía de sus novios y de hacer lo que le daba la gana. Cuando llegó a Santiago para dar el pregón en 1988 –cuenta José Luís Lola, concejal de Cultura de entonces- fuimos a cenar y empezó a contarnos su amor por Severo Ochoa y su relación con Hemingway. Le encantaba. Era muy sexy y muy cercana, de diva no tenía nada. Recuerdo que al bajar del avión estaba preocupada porque había oído que había mucho revuelo político por dar el pregón en castellano y me dijo: ‘A mí se me dan muy bien los idiomas. Si tú me ayudas, lo digo en gallego’. Y así fue. Leyó un pregón preciso en un gallego perfecto”.

EN CASA DE KARINA FALAGAN
Losa confiesa en exclusiva una anécdota que le contó la Montiel aquella noche: “Ella iba mucho a Vigo entonces, era muy amiga de Karina Falagan y un día le pidió que la acompañase a comprar encaje en Camariñas. Pero Karina se negó: ‘Una cosa es que estés en mi casa y otra que salgas conmigo por Vigo. ¡Si soy una puta!’. ‘Sí, pero eres mi amiga’, le respondió Sara, y se fueron juntas a comprar encaje…”.
Ese desdoblamiento de corazón abierto ha sido una constante que han alabado los que la han rodeado y que sus biógrafos, los gallegos José Aguilar y Miguel Losada, destacan por encima de cualquier otra virtud.
La Sara de andar por casa se deshizo en deseos de parir, pese a once abortos, uno rondando la cincuentena: “He perdido cuatro hijos en dos años y medio. Pero el doctor dice que puedo ser madre. Que no debo desesperar… ¡Y no desespero!”, confiesa en el libro de los autores gallegos. Y no lo hizo. Sus hijos adoptados, Thais y Zeus, llegaron con la estabilidad del hombre que más le ha durado (27 años), Pepe Tous, y que supo adorarla como una diosa sin apretar demasiado el lazo. Ella, que fue india sioux, se encargaba de fumar el placer mientras él le encendía el cigarro. Ese fue su mejor papel. Y ha interpretado cientos.
Precisamente a un gallego de Láncara debió su acogida y proyección en Hollywood, cuenta Xosé Manuel Rodríguez desde la delegación de La Voz en Ourense. Francisco Fouce, Frank Fouce en su vida americana, fue uno de los hombres más influyentes de la época en el sector cinematográfico y contaba con una red de teatros entre ellos el famoso Million Dólar Theatre. Gracias a su apoyo, según el director de cine Ismael González (O Carballiño, 1939), que ha tratado a la actriz hasta el fallecimiento de esta, fue como Sara Montiel empezó a trabajar en Estados Unidos. “La proyección de Cárcel de mujeres en el teatro de Frank Fouce propició que la conocieran varios cazatalentos y que la contrataran en películas como Veracruz, donde rodó en compañía de Gary Cooper y Burt Lancaster”.
Es probable, como dicen algunos cronistas, que Sara Montiel, auténtico pibón patrio, fuese demasiado para España. Pero se bebió el mundo y su vida fue “marvelous” como ninguna, pese al frikismo torero del final. Con ella se cierra una estirpe genial de estrellas capaces de reírse de sí mismas. “Sara, ¿pieles o joyas?”, preguntó la periodista. “Ni una cosa ni la otra, no me gustan”. “Sin embargo se la ve a menudo luciendo un visón…”. “Hija, qué culpa tengo yo si hace frío”.


UNA VIDA EN TECNICOLOR
Sara Montiel fue una mujer "sin amo", pero con joyas y perro, que presumió de amores. El más grande e imposible, según la actriz, fue Severo Ochoa. Se casó cuatro veces, con el productor Anthony Mann, con el empresario Chente Ramírez, con el empresario Pepe Tous y con el cubano Tony Hernández.

Mi primera vez (y la última) con Sara
Por Victoria Toro
“No te puedes imaginar lo que ha sido, no dejamos de recibir llamadas de todo tipo pidiéndonos que, por favor, les hagamos un hueco”. Eso me contó a finales de abril del año pasado Lola Suárez, responsable de prensa del Instituto Cervantes en Nueva York, sobre la actuación que el 4 de mayo iba a protagonizar allí Sara Montiel. Ese mismo 4 de mayo esta corresponsal pudo comprobar a qué se refería Lola. Era la una de la tarde cuando llegó la Montiel, ella sola ante un auditorio que solo había estado tan lleno el día que Vargas Llosa dio su primera conferencia de prensa tras recibir el Nobel, y no más de la una y cinco cuando tenía a todos los corresponsales de medios españoles y latinoamericanos mirándola embobados y dispuestos a aplaudir, algo que los periodistas hacemos rarísima vez. Porque que aquella mujer contaba eran historias fascinantes. Historias de su vida pero con protagonistas que el resto solo hemos visto en las películas o en los libros: Marilyn Monroe, Arthur Miller, Billie Holiday o María Félix fueron desfilando por el auditorio del Cervantes de la mano de Sara Montiel. Lo que contó la Montiel era una vida como muy pocas, contada sin ninguna afectación y con un humor que solo nace de una poderosísima inteligencia. Lo que nos mostró Sara Montiel aquella mañana, un mal momento para ella porque, según aseguró, “carburo poco por la mañana, yo soy más de noche”, fueron las razones que la llevaron a convertirse en la estrella que fue: una belleza sorprendente y una inteligencia que debió de enamorar aún más que su espectacular físico. Cenas en casa de Marilyn; la negativa del maitre del Foru Seasons de dejarlas sentar a ella y a Billie Holiday porque esta era negra, y la bronca que montó la Montiel; un encontronazo con la policía porque en una joyería dudaron de que los brillantes como garbanzos de sus anillos fueran suyos; la presión que sufrió por parte de la familia de Anthony Mann cuando a este le dio un infarto para que se casara con él; el hambre y la miseria en La Mancha y su persecución a María Félix para conocerla… No sé qué pensarían los demás pero no creo que fuera muy distinto de lo que pensé yo: “Lo que debe de ser esta mujer cuando carbure del todo…”. 


EN PERSONA
“Tenía una vitalidad alucinante”
Por Beatriz Pallas
En persona, Sara Montiel era “una mujer con una vitalidad alucinante, no se cansaba nunca”. Así la recuerda el ferrolano José Aguilar, autor de una biografía sobre la actriz. La primera vez que la entrevistó, hace 16 años, se aproximó con la idea de que se encontraría con una diva: “Me quedé impactado de lo guapa que era, y a la vez, de lo cercana y lo normal que se mostraba en el trato. Su personalidad era única”.
De las tres películas que hizo en Hollywood, Veracruz, Yuma y Dos pasiones y un amor, queda “una impronta que la hacía diferente”. “Pero no sabía inglés, leía sus diálogos fonéticamente, por eso regresó encantada cuando El último cuplé y La violetera funcionaron tan bien en España, porque ella ya era una estrella internacional, algo complicadísimo por entonces”, relata el biógrafo, que, ante las comparaciones que se han hecho estos días entre su aventura americana y la de Penélope Cruz, sostiene que son casos distintos. “La belleza de Sara Montiel no la ha tenido Penélope Cruz –argumenta- . Sara marcó una época y ha sabido prevalecer cuarenta años después de dejar el cine, cuando llegó el destape y ella no tuvo necesidad de hacerlo”.
Defiende Aguilar que su extraordinaria belleza eclipsó su talento: “Durante los años que estuvo en México hizo películas como Cárcel de mujeres donde demuestra un impresionante registro dramático”. Igual que la imagen pública que se inventó en sus últimos años ocultó a la gran estrella que un día fue.


FOTO DE FAMILIA
La actriz, junto a sus dos hijos y Pepe Tous, que contribuyó a mantener el aura de la diva.

PILAR EYRE – Periodista y escritora
“Sara Montiel no hacía punto de cruz, se movía siempre como una estrella”
Por Ana Abelenda
Se fue con la maleta hecha, dejando una bandada de anécdotas al vuelo. Tendía a las alturas, donde llegó a perder un millón de dólares que se evaporaron al abrirse la ventanilla de un avión, según contó la musa del cuplé a varios periodistas. Sara Montiel era “una mujer fantasiosa. Y en las distancias cortas, muy simpática”, afirma Pilar Eyre, autora de La soledad de la reina. ¿Pero qué hay del rey? “Solo me consta que Olghuina de Robiland (una de las supuestas amantes de don Juan Carlos) cuenta en sus memorias que él había llegado a ligarse a Sarita Montiel. Andrew Morton, que ha recogido esta historia, habla de una supuesta aventura en los Montes de Toledo”. Dejando a un lado Ladies of Spain, la manchega que valió lo que el oro de Moscú murió por la boca varias veces antes de emprender el último viaje. En su funeral de Madrid al cielo, significaron su emoción Marujita Dían y Giancarlo Viola, quién declaró, un día después del deceso de la actriz, haber sido el amor de su vida. “Unos comediantes”, a juicio de Pilar Eyre.
-Sara Montiel dejó escrito que su gran amor fue Severo Ochoa y que, en los cincuenta, estuvieron juntos cuatro años.
-El biógrafo de Severo Ochoa, Marino Gómez Santos, siempre lo negó.
-Ochoa era un hombre felizmente casado.
-Pero se quedó viudo y no fue a por ella.
-¿Era la violetera tan libre como dicen?
-A ella y a su primer marido, Anthony Mann, no los recibían en ningún hotel de Madrid porque no estaban casados por la Iglesia. Luego, estuvo 14 años atada a Chente (separada pero casada con él, al que se unió en 1964). Eran otros tiempos. Ella no podía ni abrir una cuenta corriente sin permiso. Era millonaria, pero no libre para disponer de su fortuna.
-Poderosa y fascinada por la cultura…
-No tenía ni un pelo de tonta. Me dijo varias cosas de mujer a mujer. Tenía un saber de cosas prácticas y una gran psicología para la vida diaria. También una fortuna en arte. Camarasa, Roca Fuster, Dalí… Podía contarte la historia de cada uno de sus cuadros.
-Murió en casa. ¿Llegó a cumplir con el arquetipo de ángel del hogar?
-¡No! Ese fue quizá el papel que asumió su tercer marido, Pepe Tous. A ella no le gustaba cocinar ni hacía punto de cruz. Era una estrella y así se movía siempre. Pepe Tous ayudó a mantener ese entourage.
-El aura de artista de Hollywood.
-Fue más que artista, cupletista, que era otra cosa. Aunque ella llegó a decirme: ‘Ya sabes, Pilar, que ser cupletista aquí es ser putiplista’.
Otra de las declaraciones de impacto de la Sara en grado sumo fue: ‘La mujer debe ser puta por bondad’. Del mito de Mae West al estigma de María Magdalena.


EL RECORTE CCXX
Aquí la crónica de un momento que nunca hubiésemos querido que llegase. Revista Hola, 24 de Abril de 2013. 


 COCTEL DE NOTICIAS
En el sentido adiós que sus hijos, Thais y Zeus, y su amigo Giancarlo Viola dieron a la actriz.
SARA MONTIEL
HOMENAJEADA POR LA CIUDAD DE MADRID

El cortejo fúnebre en la plaza de Callao, de Madrid, donde se proyectó una de las películas más conocidas de la actriz: "La violetera".

El mundo de la cultura y, en especial, del cine y la música, llora la muerte, repentina e inesperada, de la gran actriz Sara Montiel, una de las mayores leyendas de la escena española, fallecida el pasado 8 de abril. Tenía ochenta y cinco años y, a lo largo de su carrera, interpretó cerca de medio centenar de películas en España y Estados Unidos y numerosos discos, que le hicieron merecer no solo innumerables premios y homenajes, sino también el respeto y la admiración de todo el mundo.
Instalada su capilla ardiente en el tanatorio de San Isidro, de Madrid, los restos mortales de la artista fueron trasladados al día siguiente, 9 de abril, en un emotivo cortejo popular que recorrió las calles principales del centra de la ciudad y puso de manifiesto el cariño y la admiración que el pueblo entero sentía por ella, al cementerio de San Justo, donde, según manifestó en vida, quería reposar para siempre junto a su madre, María Vicenta, y su hermana Elpidia, fallecida hace siete años.


Marujita Diaz, también visiblemente afectada por la pérdida de su amiga. "Éramos como hermanas", declaró. 

GIANCARLO: “DESEO ENCONTRARME DE NUEVO CONTIGO ALLÁ DONDE ESTÉS”
Acompañada en su último paseo por sus hijos, Thais y Zeus, que mostraban en sus rostros las huellas del trance que estaban viviendo, así como por su hermana Ángeles y otros familiares y amigos, en el camposanto, abarrotado de gente que la recibió entre aplausos y vítores, aguardaba su llegada uno de sus últimos amores, el actor italiano Giancarlo Viola, quien, desolado por la pérdida y sin poder contener el llanto, llevaba en sus manos una rosa roja para quien fuera su gran amor, a la que conoció durante el rodaje de “La dama de Beirut”. Tras ser oficiado un responso, al que asistieron, entre otros, Marujita Díaz, también viviblemente afectada, los restos mortales de Sara recibían cristiana sepultura en el panteón de la familia, mientras la hija del poeta Ramón Alarcón recitaba los versos de “La sirena” y Giancarlo Viola –“Giancar”, como lo llamaba cariñosamente la actriz- se despedía de quien fuera su “gran amor” con un cálido abrazo al féretro y sentidas palabras: “Sara, eres la persona que más me ha ayudado… Eras mi gran amor. Lo único que deseo es encontrarme de nuevo contigo allá donde estés”.


Thais y Zeus junto a su tía Ángeles (así dice la revista pero en realidad es Nela Andino), hermana de Sara Montiel.


El emotivo encuentro y abrazo del hijo menor de la actriz con Giancarlo Viola, quien, roto de dolor, se despidió de quien fuera su "gran amor" con un conmovedor abrazo al féretro.



Texto: ENRIQUE J. SUERO
Fotos: SÁNCHEZ ESPEJO / F. JUNCO / J.I. VISERAS / AGENCIAS


LA FOTO CCXX


Sara, siempre serás la única...