miércoles, 12 de septiembre de 2018

ANTENA SEMANAL - 24 de Agosto de 1.986 - España


“Cumbre” mallorquina de las familias Tous – Montiel
y Marsó – Velasco
“El verano es de nuestros hijos”
Fue algo fuera de lo corriente descubrirles paseando por los alrededores de Formentor. Una inusual imagen que ofrecían los Tous – Montiel y los Marsó – Velasco. Y es que ambas familias son asiduas de la isla de Mallorca. Allí estaban con todos sus hijos, cinco chavales tan revoltosos como entusiastas del agua. Tanto Sara como Concha interrumpieron algunos días sus actividades profesionales para dedicarse por completo al papel que más les entusiasma: el de esposas y madres. Aunque el trabajo esperaba, en Brasil y Madrid, a la vuelta de la esquina. 

Ni siquiera para dos mujeres el temperamento de Concha Velasco y Sara Montiel era fácil controlar a los cinco chavales. Aquel día el cielo mallorquín se había levantado ligeramente brumoso y la mar estaba encrespada, por lo que la alborotada chiquillería no podía bañarse. Y por más que entre súplicas y falsos lloriqueos pedían “sólo un chapuzón, porfa”, la voz de mando de Concha o Sara les llamaba al orden.
-Parece mentira lo que les hace sufrir tener la playa tan cerca y no poder bañarse. Los días en que no bajan al mar no hay quién les sujete.
Las familias Tous y Marsó han pasado, juntas, unos días de vacaciones en Mallorca. Para los primeros es, además, lugar de residencia: habitualmente viven en su casa de Palma, pero los períodos de vacaciones son mucho más agradables, a decir de Sara, en Pollensa. Los Marsó disfrutan de su segundo veraneo en el cabo de Formentor.
-Así que no estamos exactamente juntos dice Pepe Tous-, pero procuramos vernos de vez en cuando. Concha y Paco son grandes amigos nuestros y con ellos tenemos la oportunidad de disfrutar fuera de los ambientes de trabajo y de bullicio, porque a ellos también les gusta la tranquilidad en vacaciones. Además, los chicos se lo pasan en grande todos juntos en la playa.


Allí estaban los cinco, algo más sosegados ya por la promesa de unos helados que les hizo Sara. Manolo, que ya tiene nueve años; Paquito, de siete, y Diana –fruto de un anterior matrimonio de Paco-, de doce, en el “equipo” Marsó, rivalizaban en energía y entusiasmo con Thais y Zeus Tous. Y mientras las dos familias se acercaban al restaurante del hotel, Paco Marsó se adelantaba para pedir una mesa lo bastante grande como para albergar a los nueve miembros de tan numerosa “familia”.
El accidente de Manolo
Concha iba escoltada por sus dos jovencísimos caballeros. Uno de ellos, Manolo, cojeaba ligeramente, a raíz del accidente en que acabó una de sus travesuras.
-Ocurrió en Madrid, unos días antes de venir de vacaciones. Como no puede parar, al intentar subirse a un árbol, no sé cómo, se clavó una astilla en una pierna. Total –suspira Concha-: quince puntos de sutura. Ahora está todo pesaroso, porque no puede hacer esquí acuático, que le gusta tanto. Pero es que si se le moja la herida, nunca vamos a conseguir que se le cierre.
Vacaciones, pase lo que pase
Concha ha interrumpido su trabajo en la comedia musical “Mamá, quiero ser artista”, que representaba con gran éxito en Madrid, para tomarse unas vacaciones y poder estar con su marido y sus hijos.
-Trato de vivir intensamente con ellos los pocos días libres que tengo al año. En verano es cuando mejor puedo hacerlo. Yo me lo he propuesto desde hace algunos años: pase lo que pase, interrumpo mi actividad y nos vamos todos de veraneo. Este es el segundo en Mallorca, una isla que me fascina, por su sol y sus aguas transparentes. Hemos venido buscando la tranquilidad y sentirnos muy unidos en todo momento.
Al acabar las vacaciones, Concha volverá a los escenarios madrileños, y el año que viene recorrerá diversas provincias españolas con “Mamá, quiero ser artista”.
Este es uno sólo de sus proyectos. Los hay más ambiciosos, aunque también más a largo plazo. Concha Velasco, siguiendo el ejemplo de algunos de sus compañeros de profesión, quiere ser directora de cine, aunque confiesa que, por el momento, no se encuentra preparada.
-No pierdo la esperanza. Llevo muchos años en este mundillo, los suficientes para haber aprendido muchas cosas.


Sara vuelve a América
La que no puede quejarse por falta de expectativas, ni a corto ni a largo plazo, es Sara Montiel. A ella le viene de perilla este descanso -“merecidísimo”- , porque casi acaba de llegar de una gira por diversos países de Latinoamérica. “Y dentro de poco, en cosa de una o dos semanas, vuelvo a cruzar el charco para reaparecer en Brasil. Además he firmado unas treinta actuaciones en varios Estados de Norteamérica. ¡Estoy que no paro!”.
Y eso no es todo. Porque en el capítulo de consideraciones también hay una oferta norteamericana para protagonizar un serial melodramático al estilo “Dinastía”.
-Claro que eso ya son palabras mayores, que hay que estudiar con mucho cuidado. Porque supondría pasar allí un año entero y hay que pensar en los niños, en el colegio… Y a mí, el estar separada de ellos tanto tiempo se me iba a hacer muy cuesta arriba. ¡Ya veremos qué pasa!
También tiene Sara una oferta española, un papel “muy a mi medida”, en una película. Y es que, como ella dice y repite, ahora están más de moda las “señoras maduritas, como Joan Collins, Tina Turner…, incluso las abuelas. Porque, ¿qué me dices de los espléndida que está Jane Wyman en ‘Falcon Crest’?.
El mejor papel de sus vidas
La gente que pasaba junto a la mesa en que el grupito saboreaba las delicias mallorquinas, se sorprendía agradablemente al ver juntas a estas dos estrellas que representaban buena parte de lo mejor que se ha hecho en España en el campo de la interpretación. Y es que ambas estaban encarnando algo poco habitual para el gran público: el papel de madres.
-¿Tan difícil es organizar un hogar?
-Fácil no es –responde Concha- , al menos en mi caso. Pero hay que organizarse para que las cosas salgan bien. Nuestro trabajo nos obliga a tener un horario muy raro, que no suele coincidir, claro, con el de los niños. Eso hace que nuestro esfuerzo por estar junto a ellos sea mayor. Algunas veces hay que privarse de cosas que te gustan, incluso de horas de sueño.


Sara asiente mientras controla la comida de su hijo Zeus. “Por eso en vacaciones preferimos sitios tranquilos y poco mundanos, por los niños. No nos apetece nada la vida nocturna de los padres de moda. Las vacaciones son, por completo, de nuestros hijos”.
-Pero, inexorablemente, se acaban y hay que volver –apostilla Concha-. Yo tengo que hacerlo antes que el resto de la gente, para preparar y ensayar de nuevo. La compañía tiene que estar a punto en septiembre. En fin, siempre nos quejamos de que las vacaciones son cortas”.
Pero, al menos durante la entrevista concedida a ANTENA SEMANAL, nadie quería pensar en la vuelta. Mallorca es su felicidad.

Javier G. RANGEL
Fotos: COLPISA


EL RECORTE CCXCV
Para la artista todo era poco respecto a sus hijos. Siempre procuró para ellos lo mejor. En este reportaje de la revista Lecturas, 28 de Enero de 1.987, la vemos volcada con Thais en sus clases de equitación. 

SARA MONTIEL
quiere convertir a su hija en una amazona olímpica

Sara y su hija Thais en sus respectivos caballos. 

Desde hace dos meses, la pequeña Thais Tous Abad, hija de Sara Montiel, es una de las alumnas de la escuela de equitación de Palma de Mallorca. Thais es una amazona de instinto, como la han calificado sus profesores, lleva el caballo dentro y sabe cómo contactar con el animal en tan sólo dos meses de clases. Thais, a sus siete años, lo tiene todo muy claro, una buena mañana llegó a casa y le dijo a su madre: “Mama, quiero aprender a montar a caballo”…


Thais con atuendo de amazonas. 


Sara a caballo con su hijo Zeus, que en mayo cumplirá cuatro años. 


Sara y Thais con el pequeño Zeus. Los profesores de equitación de la niña comentaron a sus padres que tenía grandes aptitudes para montar a caballo y que, entrenándose a fondo, podría participar en la Olimpiada del 92.


Thais, de siete años, en una de sus clases. La niña asiste a la escuela de equitación en Palma de Mallorca. 

Al día siguiente, Sara y su marido, Pepe Tous, llevaban a su hija al club de equitación de Mallorca y la apuntaban a un curso, en principio de dos horas a la semana. Pero después de las seis primeras clases, Eduardo, uno de los profesores de la niña les llamaba y les decía:
-Thais es una amazona en potencia, debe dedicar más tiempo a montar, es rápida y aprende fácilmente, lo lleva en el cuerpo. Si se la entrena duro, me atrevería a decirles que su hija podría participar en las próximas con el equipo juvenil de equitación en las próximas Olimpiadas del 92…
-Como puedes imaginar, al principio nos lo tomamos un poco a broma, pero la verdad es que Thais ha ido día a día respondiendo mejor y en pocas clases, pasó de estar con los más pequeños, al grupo de los de quince años, aunque ella sólo tiene siete –explica orgullosa Sara.


Thais con su caballo y con su hermano Zeus. Al principio la niña asistía a clase dos veces por semana, pero ahora se entrena con más frecuencia. 


A Zeus le encanta ir a ver a su hermana a la escuela de equitación. 

Mientras charlamos con Pepe Tous fuimos testigos de la clase de Thais. En su grupo hay diez alumnos más y ella, a pesar de ser la más pequeña, está totalmente integrada, monta con estilo, firme y erguida sobre su montura, las piernas prietas y las riendas sueltas.
-Thais, ¿de quién fue la idea de aprender a montar? –preguntamos a Thais en un descanso.
-Fue mía, me encantan los caballos. Mi madre monta muy bien, ella sabe montar a pelo y me cuenta cosas sobre los caballos, la he visto en fotos que hay en casa y pensé que yo quería aprender a montar como ella.
-¿Qué le dices a tu caballo?
-Le cuento cosas, mientras damos la clase. Y me entiende, es muy amigo mío…
-Thais, ¿Quiénes sois las mejores de la clase?
-Otra niña y yo; a las dos nos gusta mucho montar y cuando domine perfectamente el caballo, le pediré a mi madre que me compre uno. A mi madre le encanta montar, como a mí y viene a dar una clase a la semana. Cuando monte tan bien como ella, nos iremos a dar paseos por el monte que está cerca de casa…


Thais durante uno de sus entrenamientos. 


Sara Montiel y Pepe Tous con sus hijos. La popular artista es una gran amazona y su hija la admira mucho por ello. "Mamá monta muy bien, ella sabe montar a pelo y me ha contado muchas cosas sobre los caballos", dice Thais. 

-Thais, ¿te gustaría participar en la Olimpiada del 92?
-Me gustaría mucho. Me han dicho mis profesores, Eduardo y David que si trabajo duro, podré hacerlo y al menos lo voy a intentar…
Sara acompañó a su hija, a lo largo del recorrido que nos sirvió para hacer nuestro reportaje. Las dos, madre e hija, comentaban cosas y se reían como dos buenas amigas; Sara no disimula ni un instante su orgullo de madre, coloca el pelo de Thais y corrige su estilo en todo momento, ilusionada con la idea de que su hija llegue a ser una amazona olímpica.

PALMA DE MALLORCA. Maika Vergara
Fotos: Broder Press


LA FOTO CCXCV


Imponente Sara. 

viernes, 7 de septiembre de 2018

EL MÓN - 4 de Abril de 1.986 - España


(La revista está escrita en catalán)

SARA MONTIEL
Li deiden “La Muñeca”. Més tard seria “La Princesa”. Va a arribar al món a las sis del matí del dia 10 de març de fa 58 anys al Camp de Criptana, provincia de Ciudad Real, i ho va fer de natges i per pura casualitat. “Al ventre de la meva mare es forjaven dues vides i la dona que la va fer abortar no ho va saber veure”. Batejada Saritísima per un català, ha vingut ara al Victòria Sara més que mai. Per alguns, la decadencia és com l’or vell i en darrer terme, divina o no, amb el públic Sara fa el que vol. Paraula. 

-És veritat que a vostè li van posar Sara perquè a algú li recordava la Sara de la Bíblia?
-Sí. A mi em van posar Sara per això i perqué la meva ávia materna es deia Sara María. I Montiel pels camps de Montiel.
“El Duerme” ja era vidu amb tres fills quan va conèixer la que seria mare de Sara Montiel: María “La Peinadora”, una dona bellíssima, soltera i amb un fill de deu anys. Sara –batejada amb els noms de María Antonia Alejandra- era una porcellana en miniatura que creixia al ritme de la miseria, de les peles de taronja de la guerra civil a la xocolata de postguerra, aliena al dia en què, espantada pel símil i amb carona de girasol, reconeixería els ulls del seu pare en els de Gary Cooper. Ja a la seva familia abundaven els noms de batalla, sempre amb article, d’una Espanya fosca: les seves cosines, “La Guapa” i “La Culos”, les seves germanes La Elpidia i La Ángeles, els seus germans El Antonio i el José. Antoñita, nena de nàcar, aprenia aquest vessant humà que dóna l’escassetat i que ja no l’abandonaria mai més.
-Diuen que vostè no abandona mai els seus amics perquè no ha oblidat que ho va pasar molt malament.
-Sí, Els meus amics són part important de la meva vida pequè els escullo jo. Sóc realment lleial, és cert.
-Un d’aquests amics seus és Terenci Moix. Ell va començar la seva biografia. Per què no la va acabar?
-És que no podía. Tenia massa feina i a més a més… viatja sempre a Egipte, sempre a Egipte, sempre a Egipte! Llavors van cridar José Martí Gómez per veure si ho podía fer. I ho va fer molt bé.
-Terenci Moix té dues dives: Núria Espert i Sara Montiel.
-Sí, però jo crec que ara s’ha inclinat més per Núria Espert i ha abandonat Sara Montiel. M’està posant les banyes amb ella.
-És cert que quan es va escriure la seva biografia vostè va oblidar deliberadament citar dos homes que la van estimar?
-Bé, hi ha coses que cal ocultar, i que s’han de quedar per sempre dins.
-No ho dirà.
-No.
-Vostè creu en la reencarnació.
-Jo crec que ja hem viscut abans i que tornem a viure després. Jo m’ho crec, de veritat, que tenim moltes vides.
-I què va ser Sara Montiel abans de ser Sara Montiel?
-Doncs m’imagino que jo era una peça rara, una mena de bestiola molt estranya, amb un sentit especial de la música, el ritme i la pintura. Jo hauria volgut ser pintora o una gran ballarina de ballet.
-Ho va intentar algun cop?
-Sí, però molt malament, és clar. Malgrat això, la pintura, per exemple, em fa ser sensitiva.
Els quadres de Vincent van Gogh sempre més li han recordat els solcs rectilinis que llaurava el seu pare a la terra més àrida de La Manxa. Sara somriu però no riu mai –un vell costum, un llast d’una diftèria que als quatre anys li va fer caure la primera dentadura- però avui Sara utilitza a la perfecció l’art del divisme i el tempo lento i ja ho diu tot pels ulls atrapats entre el postís i el llapis, no li cal més que presentar-se d’escultura encerada i caminar. Li vessa la maternitat per la retina a una dona que ha sofert onze avortaments a la seva vida.
-Si li pregunto pels seus fills s’embalarà…
-Els meus fills están molt bé, ja els veus per aquí amb mi. La meva fila ha complert 7 anys, està molt… formaleta, porta uns estudis avançadíssims al Col-legi Anglés. I el nen té dos anys i mig. És més baby, més, parla molt poc, s’avergonyeix de moltes coses, plora, és molt nenet i en canvi la meva Thais quan tenia onze o dotze mesos ja sortia a escena a dir bon dia i allò d’ “em dic ThaisTousAbad”. Tenen un carácter completament diferent. La meva filia el té molt fort i s’ha de vigilar molt amb el que es parla davant d’ella perquè tot ho agafa. És massa llesta.
-No, sí jo nomès volia preguntar-li d’on vénen aquests noms: Thais i Zeus. Quan vostè va fer Locura de amor va dir que si mai tenia una filla li posaría Aldara, com la protagonista.
-Bé, nosaltres sóm molt admiradors de Grècia. He llegit molt de teatre grec i mitología grega i, a més, hi anem molt, a Grècia. Em va seduir el nom de Thais, “la deessa de l’amor”, i de Zeus “el Déu de Déus, el Déu de l’Olimp”.
-Els seus fills poden amb vostè.
-Som dos flams, el meu marit i jo. Volem ser durs i no ens surt. Ara a la nena li he portat una professora d’anglès, que està continuament amb nosaltres, perquè no perdi el curs. I el quatre de maig ja haig de ser a Mèxic. I el setembre, nou espectacle.


-És una persona intuïtiva?
-Per damunt de tot.
-I malévola?
-No, el que passa és que pressento el futur. Sóc una espècie de médium.
-Ha tingut alguna experiencia d’aquest tipus?
-Sí i si em preguntes pel momento actual, igual que he pressentit desgràcies en molts moments de la meva vida, ara noto que ja ve tot bè, ara ja…
Potser ja mereixia aquesta treva perqué Sara Montiel ha patit la intensitat a cavalcades quan encara no podía asimilar-la: als 13 anys el primer jurament d’amor, a sang, com el pacte gitano, uns quants records desconnectats del Novedades, les monges dominiques, la visita a un presoner moribund –Miguel Hernández- i als 14 anys una saeta escoltada a l’atzar per Ángel Ezcurra qui des d’aquell momento, captivat per “La Princesa”, es converteix en el seu protector i la porta a viure amb la seva familia a València per preparar-la artísticament. Ja als 16 anys surt a la portada de la revista “Semana” i, en veure-la, un escriptor vol conèixer-la. És Azorín.
-A aquestes alçades, les critiques de prensa li dolen o ja no?
-Que no em dolen? Aprenc cada vegada més.
-Per exemple, la crítica d’ “El País” de l’altre dia assegurava que vostè ja només utilitza el seu valor de mite.
-Jo només llegeixo “El Periódico” i “La Vanguardia”. I l’”Avui”.
-I per què el nom d’aquest espectacle, Sara més que mai?
-Aixó ho va proposar la Núria Feliu i tenia raó: aquest és un espectacle de Sara més que mai, perquè és bilingüe. Jo l’entenc, el català i hi canto, en català. És el mínim que puc fer.
-Una cançó en català.
-Rosor, Rosor.
-Què és el que més li agrada de l’home català i què és el que més la sulfura?
-D’entrada el que saps d’un català és que quan es dóna –quan es decideix-, es dóna totalment. És un home molt sincer, és un home treballador i molt, molt responsble.
-Vostè ha tingut dos Pigmalions: un escèptic autor de teatre, membre de la Real Academia Española de la Lengua i un poeta sexagenari boig per vostè.
-Miguel Mihura i León Felipe, encants.
-Pero vostè no ha fet mai aquest paper? S’ha atrevit a profetitzar amb algú més jove?
-Vaig predir-li a Ornella Mutti, quan tenia dotze anys, a Itàlia, que ella tindria possibilitats de ser una gran actriu. Només tennia dotze anys, eh? Llavors! I en tenia 16 quan va venir a Espanya i li vaig anar a dir: “tu seràs una dona que farà créixer la seva personalitat al costat del triomf”.


-A quin vici no renunciaria mai?
-Vici que tingui ara?... ara ho haig de dir… el treball, que ara ja s’ha convertit definitivament en això.
-Sabria viure sense treballar?
-No, però en un futur m’hauré de retirar igual que el torero deixa de torejar.
I arriba Mèxic, tè 22 anys, i amb Mèxic al caos: roda catorze pel·lícules en quatre anys –la primera, Furia Roja- treballant deu hores diàries. Després, a la festa d’un famós periodista del “New York Times” coneix Richard Barrymore, “el primer cop que vaig fer l’amor. Me’n vaig enamorar com una imbécil” i Sara era ja una institució i a poc a poc l’ambrosia de la fama, la Fox, la Metro i la Warner, va calar fons. El somni americà permetia anar per damunt dels núvols, coneixent Greta Garbo i Alfred Hitchock i aquesta ha estat una arma eterna i lícita d’utilitzar de Saritísima. No tothom por incloure dins la seva vida sentimental Gary Cooper, Ernest Hemingway, i James Dean, i a sobre conèixer Cecil B. de Mille i Marilyn Monroe.
-Aquí té bona part del seu álbum fotogràfic. Esculli les fotografíes que li portin un record especial.
-A veure! Tota aquesta vida que he viscut tan intensament i amb tanta sort, és cert, perquè jo vaig arribar a ser famosa mundialment als 27 anys, amb El último cuplé. Altres, com Julio Iglesias es fan famosos als 42 anys i aquest és el meu avantatge.
Pepe Tous entra al camerino i demana una pausa. Falten deu minuts per sortir a l’escenari davant un públic endiumenjat i en un espectacle divers: segons Sara, Núria Feliu canta el jazz com ningú i Joan Monleón és un actor que fa de tot, a més de disfressar-se de fallera. Els catorze músics de l’orquestra es preparen i des d’allí es calquen les llumetes d’un vesturari preciós de Christian Dior i Saint Laurent. Sara Montiel immutable, s’atura davant una fotografía grisosa i ampliada.
-Aquesta foto l’estimo molt perquè estic amb Marlon Brando, ens estem prenent un gelat. Aquell dia recordó que em va convidar a l’estudi i vaig estar amb ell tota la tarda. Era, és, un home meravellós, un home intel·ligent. Aquí jo intentaba que parlés español, i ell en sabia bastant perquè havia fel Zapata.
-I aquesta fotografía amb Tony Mann? Vostè s’hi va casar “in articulo mortis”.
-Me’n recordó moltíssim. Era el meu primer marit, que va morir, un home al qui vaig estimar molt fins que em vaig quedar vidua i llavors vaig trovar el pare de Thais i em vaig casar amb ell. Veritat, carinyo?
-(Thais s’acosta a la seva mare i li diu a cau d’orella: “Explica-li que tu vas tenir tres marits, explica-li”).
-Sí, sí. El segon va ser un español economista i el tercer el pare de Thais. Ah, mira, en aquesta fotografía estic amb el ballarí Antonio, i aquí amb la Natalie Wood.
-Però algún cop s’ha enamorat d’algun desconegut?, d’algú del públic?
-Em vaig enamorar d’un home italià qu era, bé, que és, engyner de mines i per poc m’hi caso. Vam mantener set anys de relacions.
-Què tenia Pepe Tous quan el va conèixer que no tenien els altres homes?
-Que ja abans era l’home de la meva vida, després va ser l’home de la meva vida i ara és l’home de la meva vida. Ens vam trovar l’any 70, recordó el dia exacte, el 28 de febrero, i ja portem setze anys junts, quan va néixer Thais ens vam casar per poder donar-li un cognom i la resta ha consistit a estat junts.


-Creu que amb el temps han canviat molt les tècniques de seducció?
-Joc crec que sí. Per desgracia ens hem fet més freds, i fins en el cinema es nota. La violencia és la plaga, la gen tés menys sentimental, però jo no he pogut encara deixar de seho. He estat sempre extemadament sensible.
Ho ha dit tot amb pressa i amb una amabilitat contiguda, sense deixar de projectar aquesta llum blanca, que és cert que du a la calç dels ulls. És com si digués: “Sara pot donar la sorpresa en qualsevol momento”, igual que la va donar l’any 1957 amb una pel·lícula rodada en condicions ínfimes, una pel·lícula plena de boirina i entrebancs en la qual no creia ningú. Va ser El último cuplé i va batre el rècord més alt taquilla, fins llavors mai aconseguit a Espanya.
-Moltes generacions joves ja no coneixen res de vostè. Li dol?
-No hi ha més remei. Fa vint anys jo era una Sara Montiel fent pel·licules importantíssimes pels homes i les dones que ara en tenen quaranta. Els que em coneixen de veritat passen dels quaranta anys. Llavors, quan veig gent jove en el públic m’adono que m’estan descobrint en aquell precis moment i noto que els puc agradar malgrat que no canti els temes actuals que els arriben directament al cor. Però canto cançons d’amor. I l’amor és internacional. Aquí tens el Frank Sinatra que amb setanta anys encara està cantant les “seves”.
-Imagini’s que és el primer cop que veu Sara Montiel. Que no sap res d’ella. En què es fixaria més: en la cantant, en el carácter o en el cos?
-En una altra cosa: en una personalitat unívoca. Mira, jo puc cantar a la meva manera, puc actuar amb lliure voluntat però queda clar que no m’assemblo a ningú. Molt al contrari, vaig marcar una época, un estil, i després altres han aterra ton jo era.
-Hi ha algú que l’hagi imitat bé?
-Sí, aquells que no s’han limitat a copiar sinó a considerar-me ídol. Igual que va ser per a mi Ingrid Bergman, quan jo era menuda. Jo volia ser com ella.
-I tot aquest amor que vostè transmet als transvestits?
-Això és un misteri que he comentat moltíssims cops amb el meu marit, amb els meus amics metges, amb advocats i el que més ens soprèn és que no és un fenomen d’aquí sinó que em passa arreu del món. Vaig a Los Ángeles, em presento al Bellas Artes de San Francisco, vaig a Rússia, vaig a Mèxic i allí están ells, els gais.
-No en trova el motiu, encara?
-Que els agrado tant que voldrien ser com jo. I me n’orgulleixo, d’ells.
-Però vostè ara ha canviat físicament. L’any passat va aprimar-se vint-i-dos quilos. Ells no deuen preferir la Sara d’abans?
-No, no, ells sempre volen veure’m sense arrugues. Jo sóc una dona que de natural ja no tinc arrugues, ja em veus, malgrat que ara porti més maquillatge pels llums dels cànons de l’escenari, que es mengen molt el color. Però he passat molta gana per aprimar-me, és cert.
-La maquilla algú?
-Mai. Sempre em maquillo jo sola.
-Hi ha alguna cosa que li faci por?
-Home, la mort, indiscutiblement. Encara no entenc això de deixar la teva gent, la gent que estimes, i des que tinc els meus fills el que voldria és viure molt temps, per veure’ls créixer, veure’ls de nuvis. A veure si arribem a temps.
Es posa els anells, deliciosament hebraitzada, com aquella Sara del Génesi, dona d’Abraham, estéril fins que tres àngels van prometre-li descendencia en plena vellesa. Ella sí que va viure cent vint-i-set anys i va deixar l’herència histórica de la magnificiència. I veient aquesta Saritísima pentinar-se davant el mirall, qualsevol diría que hem tornat a la terra de Canaà.
Sara pot estar tranquil·la. S’està guanyant la immortalitat des que la censura va tallar-li la seqüencia del Fumando espero i des que gràcies a El último cuplé moltes parelles van posar el nom de Sara a la seva primera filla. Després de La Violetera ja n’hi havia una autèntica fornada. Avui Sara a Mallorca, encara atrinxera molts secrets i encaixa moltes males interpretacions de la seva vida. Demana un bombó per aclarir la veu. Al fons se sent Thais parlant en anglès amb la seva baby sister i tot el marbre montelià s’aixeca de la cadira enfundat en un vestit d’arestes i argent.
-Què és el que aconsegueix fer-la plorar?
-L’angoixa de veure una persona que per vellesa s’ha de morir, com ara en tinc dues molt a la vora… que están molt malament. A més, saps?, encara hi ha una cosa pitjor: dues persones molt joves que també estan malaltes. Això m’afecta.
-Creu en l’eutanàsia?
-La llàstima és que sols si la visquéssim l’entendríen.
-Es penedeix d’alguna de les coses que ha fet?
-Estic convençuda que si tornés a néixer, fins i tot les coses que més m’han fet dubtar les tornaria a fer. No em penedeixo de res.

 FOTOS ANNA BOYÉ


EL RECORTE CCXCIV
En 1.986 sucede un gran acontecimiento familiar: Sara y Pepe deciden bautizar al pequeño Zeus, que contaba con tres años de edad. Así lo recogía La Revista en su número de 25 de Agosto de 1.986. 

El escenario fue una ermita cercana a Campo de Criptana, su tierra natal
SARA MONTIEL
bautizó a su hijo multitudinariamente
Zeus, padre de los dioses griegos, fue el nombre que Sara Montiel y Pepe Tous eligieron para su segundo hijo adoptivo. Como tal divinidad, fue bautizado en una ermita manchega de Campo de Criptana población próxima al pueblo natal de la famosa artista. La ceremonia conmovió a la familia que tuvo que retrasar la celebración. 

Sara Montiel y su esposo, Pepe Tous, celebraron con una emotiva ceremonia el bautizo de su pequeño Zeus. El niño, que cuenta tres años de edad, aún no había podido recibir este sacramento y Sara quiso que fuera en Ciudad Real, concretamente en Campo de Criptana, su pueblo natal, la localidad elegida para esta familiar celebración.
Un alto en las galas de la popular cantante desplazó al matrimonio Tous y a sus dos hijos, Thais y Zeus, a la villa manchega donde se reunirían con otro manchego de pro, Luís Cobos, que ofrecía un concierto de españolísima música… Luís y Sara, paisanos y amigos, compartieron esa noche del sábado nueve de agosto los aplausos del público que abarrotaba la sala, ya que Luís invitó a nuestra cantante a salir al escenario: “La Violetera” y “Nena”, fueron los títulos con los que el público fue sorprendido.


El retraso del bautizo de Zeus, que ya cuenta con tres años, se ha retrasado debido al continuo trabajo de su madre, una de las figuras codiciadas de nuestro país. No por ello se ha olvidado la pareja de cumplir con el bautismo. 



El bautizo de Zeus, el hijo pequeño de Sara Montiel y Pepe Tous, fue emocionante. Una entrañable fiesta rodeó el religioso acontecimiento entre paisanos de la maravillosa artista. 


Luís Cobos, Angélica (la cantante alemana que le acompaña constantemente) y Sara y Pepe comentaron después la gran alegría que era recibir el cariño y el aplauso de todos los vecinos de Campo de Criptana.
Así como el músico invitó a Sara a compartir su actuación, el matrimonio Tous no fue menos cariñoso y le invitó al bautizo de Zeus, al que también fue Angélica. El domingo, después de un largo y reparador sueño, los dos hijos de Sara, Thais y Zeus, charlaron largamente con sus padres que les explicaban lo que ese día debía significar para toda la familia.


Un acogedor encuentro ofrecido por otro ilustre manchego, Luís Cobos, hizo que la celebración adquiriera un auge emocionante. La invitación del compositor internacional colmó los deseos del público asistente. Todo quedó en casa. 



PADRINOS FAMOSOS
Naturalmente que para el neófito todo estaba lleno de sorpresas y no comprendía bien la animación que se había despertado en torno a él.
A las seis y media de la tarde, y en la ermita de San Gregorio cercana a Campo de Criptana, llegaba toda la familia a bordo de un Volkswagen rojo alquilado… el aplauso querido de familiares, amigos y paisanos les recibió. La ceremonia fue oficiada por el padre Francisco Boluda, perteneciente a la parroquia del pequeño pueblo de Arenales de San Gregorio. Sara no pudo satisfacer su deseo de bautizar a su único hijo varón en su pueblo natal ya que en este pueblo sólo se ofician bautizos los últimos domingos de cada mes.
El pequeño Zeus tuvo como padrinos al representante de Sara y una íntima amiga de la familia, Jaime Borrás y Mercedes Rodríguez. La coral de Santa Cecilia puso la música en esta ceremonia religiosa que duró una hora aproximadamente.
Después de la ceremonia charlamos con Sara que nos contó lo feliz que era para todos ellos este día y narró con gracia algunas anécdotas de este día tan especial, protagonizadas por Zeus.
-Sara, ¿qué es lo que explicasteis a Zeus para que comprendiera lo importante de este sacramento?
-Pues mira, desde el primer día le fuimos explicando al niño lo importante que era esta ceremonia y cada uno de los pasos de los que consta… también le dijimos que esto se hacía para que Jesús le quisiera más.
Pero al final, el niño se puso nervioso y lloró un poco y le dimos un chicle para que se calmara y se distrajera un poco. Lo cierto es que hacía mucho calor en eta tierra mía.


La familia se relajó durante breves instantes en el transcurso de la concurrida celebración. Y es que la apoteósica fiesta popular agotó a todos. Al fondo la localidad de Campo de Criptana, en plena Mancha. 


LLOROS EN EL BAUTIZO
-¿Cómo es que habéis tardado tanto tiempo en bautizarle?
-Ha sido el trabajo la causa de todo este retraso, pero he decidido anular un compromiso y hacerlo porque creo que era muy importante para Zeus y, por supuesto, para todos nosotros.
-Tu hija mayor, Thais, ya tiene siete años, ¿cómo ha asumido esta ceremonia?
-También se cansaba mucho y se ponía nerviosa. Sobre todo las fotos la molestaban; la he tenido que explicar que igual que yo voy al teatro a trabajar, aunque haya un día que no me apetezca o esté cansada, los fotógrafos tienen que cumplir con su obligación y hacernos fotos.
Después de la ceremonia toda la familia y los invitados celebraron una gran fiesta en el casino de Campo de Criptana, allí estaba invitado todo el pueblo y todo el pueblo asistió. Más tarde los más íntimos brindaron con champagne en un molino propiedad de un amigo de Sara, convertido en bodega.
Una gran tarde de chocolate para los más pequeños y una típica comida manchega con riquísimos quesos de la localidad fueron algunos de los platos típicos con los que los Tous obsequiaron a sus amigos el día del bautizo de Zeus Tous Montiel.

Concha PARADA
Fotos: Andrea SAVINI


LA FOTO CCXCIV


Clásica foto de espectáculo de Sara en los '80.

miércoles, 29 de agosto de 2018

CASA VIVA - Febrero de 1.983 - España


EN CASA DE…
SARA MONTIEL
CON SABOR A CUPLÉ
Sólo ella puede permitirse el lujo de ser “camp” sin pasar por “retro”; sólo ella puede hacer que un viejo cuplé siga sonando como si el tiempo se hubiera parado; sólo Sara Montiel es Sara Montiel en todas partes: dentro y fuera de su casa, en el escenario, en las revistas y en la intimidad. Su imagen no es producto del marketing. Años ha tenido para forjar poco a poco su simbología personal, y ya está por encima de portadas, de grabaciones más o menos sofisticadas y de declaraciones más o menos explosivas. 

Basta contemplar los doscientos metros cuadrados de su apartamento para comprender que no hay barreras entre lo que ella representa en los escenarios y lo que en realidad es. Y si tras franquear el hall se pasa al salón, el visitante notará que le invade una especie de nostalgia endulzada por una tonadilla popular. Todo en esta pieza parece recordar tiempos de cupletistas famosas que siguen viviendo en la persona de Sara Montiel. En este salón una pieza con dos alturas, conseguidas tras cerrar parte de la terraza, donde antes había una pequeña piscina. Tonos plata y terciopelos rojos resaltan aquí y allá. En la primera altura, los ojos van directamente hacia un retrato de Sara pintado por Roca Fuster. Representa a cuatro mujeres: una niña, una mujer, una cupletista y la muerte. Los colores suaves y difusos y la disposición de las figuras recuerda aquellos lienzos de Julio Romero.


SALÓN
El papel plateado de las paredes sirve de marco a una decoración en la que la nostalgia “camp” se acerca al estilo “art nouveau”. Moqueta negra sobre el suelo que recoge las pinceladas cálidas del terciopelo rojo de los sillones en el salón. Presiden la estancia un retrato de Sara Montiel pintado por Roca Fuster y un busto de la artista, obra de Collaud, que sirvió para la película “La mujer perdida”. En las demás paredes cuadros de Toni Ribera, Eduardo Naranjo, Segrelles, Emilio Grau, etc. En el lado opuesto de este ambiente hay otro formado en torno a una mesa redonda con tapa de mármol de Carrara y varias sillas Chippendale lacadas en rojo. Aquí las obras que decoran las paredes son de Dalí, Zuloaga y Soler Jove.



“LA MUJER PERDIDA”
Frente al retrato de Sara hay un piano blanco que hace de mesa para una especie de bazar exótico o modernista. Sobre la superficie blanca, acompañado por multitud de objetos de cristal de estilo Art Nouveau o Art Dèco –en su mayoría regalos de gente que conoce la debilidad de Sara por estos estilos- hay un busto de Sara realizado por Collaud Varela. También es ésta una figura que emerje en la habitación y que en realidad tiene una historia trivial: para la película “La mujer perdida” se necesitaba una escultura, y el artista hizo ésta en alabastro. Finalizado el rodaje, la obra quedó en manos de Sara.




AIRES MODERNISTAS
No son éstos los únicos retratos de Sara que decoran la habitación; por lo menos otras dos obras alternan en el salón con pinturas de Mont, Vitín Cortezo, Grau, José Díaz, Naranjo, Segrelles, escuela de Goya, Ramón Casas y anónimo. Hay incluso uno de esos cuadros sin firma que dejaron testimonio para épocas posteriores de las torturas de la Inquisición.
Papel de color plata en las paredes; moqueta negra, espejo de anticuario, un biombo chino bastante antiguo, un sofá de piel blanca y otro de terciopelo rojo, mesa lacada en negro y oro, alfombra de Afganistán, puerta lacada en relieve con figura trabajada en madera y marfil… Todo crea un ambiente que en el dormitorio adquirirá aires netamente modernistas. Allí, en efecto, la escena parece dispuesta para el toque de magia; la habitación podría haber sido copiada de un álbum wildeano para recrear ese gusto por lo sensorial, ese afán por dar satisfacción a los placeres estéticos. El dormitorio es una pieza alargada con techo abovedado. Una pared de espejo la recorre de punta a punta y pasa al lado de una cama estilo imperio cubierta de rosa y lacada en oro. También las cortinas son de color rosa, y rosa es igualmente el tono de un sofá frente al cual hay una mesa exagonal de mármol y madera. Sofá, mesa y una butaca de terciopelo, forman corro alrededor de una chimenea de mármol blanco con vetas grises y piedra viva del Pedregal. En el lado contrario de la habitación hay un rincón donde las reminiscencias modernistas se hacen deliciosas: es un tocador negro con flores que se apoya contra el espejo; lo rodean un mueble de cajones y muchos pequeños objetos que saturan todos los espacios. Recuerda un camerino de otros tiempos. En distintos lugares de la gran habitación cuelgan pinturas que cuadran perfectamente con el ambiente que las rodea: un desnudo de los años 20, obra del catalán Pere Pruna, esmaltes de Luís Fernando Carrasco y un dibujo de Ramón Casas.



TELAS Y PAPELES DE MIAMI
La decoración ha sido obra de Sara Montiel, y aunque Pepe Tous ha colaborado, no cabe duda de que fue ella la que decidió el aire que debía tener cada una de las habitaciones. En esta casa, que fue de su madre, Sara ha vuelto a construir su propio mundo: “Aquí he pasado muchos años de mi vida con mi madre; es una casa a la que quiero mucho. Mi madre la vendió a una sociedad y yo la volví a recuperar alquilándola. Hace seis meses que la hemos decorado de nuevo entre Pepe y yo. Trajimos las telas y papeles de Miami. Antes teníamos todas las paredes enteladas, pero como está cerrada parte del año, se acumulaba mucho polvo y decidimos poner papel”.



DORMITORIO Y TOCADOR
Una pared de espejos estilo “art nouveau” recorre el dormitorio de punta a punta. El techo de la habitación es abovedado. La cama es de estilo imperio tapizada en rosa y con adornos dorados. A sus pies se inicia un pequeño ambiente de conversación. En el extremo opuesto tiene Sara su rincón más personal. Allí, una gran mesa lacada en negro y con adornos florales apoyada en una pared cubierta por un espejo, sustituye al tradicional tocador.

Reportaje: ANA ALONSO MARTÍNEZ
Fotos: MARÍA PEREZ SEOANE


EL RECORTE CCXCIII
Daba igual Madrid que Palma de Mallorca, Barcelona o Miami. Los Tous - Abad supieron hacer de cada rincón un hogar para sus queridos Thais y Zeus. Lo demuestra este reportaje de La Revista con fecha 8 de Septiembre de 1.986. 

Sólo realiza breves salidas de su casa de Palma
SARA MONTIEL
no quiere abandonar su refugio dorado
El corto recorrido que separa el norte de la isla de la capital, Palma, supuso el final de las vacaciones de la familia Tous. A Sara cada vez se le hace más difícil viajar y salir de España porque Thais y Zeus, sus pequeños, constituyen el centro de su vida, “y ahora es cuando más me necesitan”, dice. Por eso prefiere quedarse en su refugio dorado. 

Una vez terminadas las vacaciones estivales Sara Montiel, y Pepe Tous regresaron a su casa de Palma de Mallorca con sus hijos Thais y Zeus, con el fin de preparar el nuevo año escolar de los niños, pues a partir del mes de septiembre se incorporan a una nueva escuela inglesa en la ciudad de Palma.
La familia Tous-Montiel ha repartido sus vacaciones entre un chalet situado a orillas del mar, en Pollensa, al norte de la isla de Mallorca, y el pueblo natal de Sara, Campo de Criptana, en Ciudad Real.
Pepe y Sara llevan más de dieciséis años juntos y se sienten más enamorados que nunca. Así lo comenta la artista:


PAREJA ROMÁNTICA
-Somos una pareja de románticos, estamos más enamorados que unos adolescentes, porque nosotros estamos ya en una edad en la que valoramos mucho más las cosas, y percibimos más los detalles de nuestra relación.
Gran parte de esta unión está motivada, según confiesa la pareja, por sus dos hijos adoptivos, Thais y Zeus, que son el centro de atención de la casa.
-Tenemos que estar todo el día pendientes de ellos porque son, sobre todo Zeus, un verdadero terremoto –bromea Sara mientras observa a su hijo que juega con una taza de porcelana china.
Los Tous viven en una preciosa casa situada en el punto más alto de la montaña Na Burquesa, frente a la preciosa vista que ofrece la bahía de Palma. Está repleta de obras de arte, preciosos juegos de porcelana china y diversas esculturas, así como valiosos jarrones de todos tipos y formas.
-Los niños andan siempre correteando por la casa y nunca han roto nada –comenta Sara echando una tierna mirada a su hijo-. Ellos son la base de nuestra felicidad.


La familia Tous - Montiel al completo, en un rincón de su casa mallorquina, desde donde se divisa una extraordinaria panorámica de la ciudad y su bahía. El chalet decorado por la propia Sara, está situado en una zona privilegiada de Palma. 


SUPEDITADOS A LOS HIJOS
No hay más que ver a Pepe y a Sara cuando están con sus hijos para ver que todo está supeditado a esas dos pequeñas criaturas, así nos lo explica Sara:
-Gracias a ellos nuestra relación como pareja es completa, ellos nos han llenado la vida de ilusión, y todo lo que hacemos, tanto en nuestro trabajo como en casa es con más dedicación.
Zeus, como se recordará, fue bautizado recientemente en el pueblo natal de Sara, y es ya un crío de tres años con unas imparables ganas de jugar.
-No puedo entender de donde sale la energía de estos chicos… no paran nunca –comenta Sara, sorprendida -, Thais, al ser un poco mayor se está más quieta, sin embargo, el pequeño es imparable.
Thais es una niña simpática, que delata en sus ojitos una fuerte personalidad y una inteligencia despierta. La niña, ha oído a sus amigos decir que el hijo de Ángel Cristo y Bárbara Rey, que recientemente debutó en el circo, cobra por su trabajo, con lo cual ella exige una compensación económica por posar en las fotos.


Sara, que se define como una auténtica madraza, se ocupa de Thais y de Zeus, unos niños con una vitalidad sorprendente. La familia se encuentra nuevamente en Mallorca donde preparan el curso escolar de los hijos. 


LABOR DE MADRE
Sara y Pepe acaban de pasar un período de descanso, pero ellos nunca dejan de trabajar. Pepe atiende sus negocios donde quiera que esté. Él es accionista de una empresa periodística, fundada en 1893 por su abuelo, en la que figuran dos periódicos y dos emisoras de radio, y a la vez es propietario de uno de los bingos más importantes de Palma de Mallorca y de un teatro, en el cual conoció a Sara hace dieciséis años, cuando fue contratada para actuar allí.
Por su parte Sara se prepara para sus actuaciones, sin olvidarse de su labor de madre –“Aunque sea por teléfono”- comenta ella pensando en su próxima gira en el continente americano, prevista para septiembre y octubre.
-A primeros del mes que viene me voy a Brasil donde tengo varias galas en Brasilea, Belo Horizonte, Sao Paulo y Río de Janeiro. En noviembre me voy a Buenos Aires y a Caracas.
-¿Y cuando vas a ver a los tuyos?
-En anteriores ocasiones los niños viajaban conmigo, pero ahora ya tienen edad para ir los dos al colegio, por lo tanto, voy a ser yo quien venga a verles. Voy a pasar las navidades en casa y ya en febrero emprenderé la gira por Norteamérica. Voy a actuar en más de nueve ciudades de Estados Unidos, empezando por Miami, pasaré por Los Ángeles y terminaré en Nueva York.

DEJAR LOS ESCENARIOS
-Sara, ¿piensas apartar alguna vez los escenarios de tu vida?
-No puedo, es algo que llevo dentro. Por lo único que renunciaría a actuar sería por mis hijos, pero de momento no es necesario. Puedo combinar mi papel de madre con mis actuaciones perfectamente.
No hace falta recordar el éxito alcanzado en sus actuaciones anteriores en América, donde, por ejemplo, en Lincoln Centre de Nueva York, se agotaron las entradas varios días antes de la gala.


Cuando Sara habla de vida profesional surgen insistentemente nombres de ciudades de América.
-¿Cuándo piensas presentarte de nuevo al público español?
-Será, seguramente para finales de año que viene. En estos momentos estoy trabajando en un proyecto de una obra musical que la está escribiendo Arteche, un genial autor teatral, para reaparecer en Madrid, como digo, el año próximo.
-El programa profesional de Sara es muy extenso, pero ¿no te aparta mucho de tus hijos?
-Bastante, aunque siempre mantengo contacto con ellos. En realidad me cuesta mucho decidirme, porque siempre suponen viajes, y eso impide estar con mis hijos.
El pensamiento de los Tous gira siempre en torno a sus pequeños “dioses”, como así los llaman:
-Es ahora cuando más nos necesitan –concluye Sara.

Pepe BOSCH

LA FOTO CCXCIII


Pose clásica en la Sara de los '80.