viernes, 21 de febrero de 2020

NUESTRO CINE - Mayo de 1.968 - España


La revista contiene una amplísima entrevista a Jorge Grau. La diva aparece solo en la portada. 


EL RECORTE CCCXXXVII
La polémica de Sara Montiel y Jorge Grau durante el rodaje de "Tuset Street" hizo correr ríos de tinta en periódicos, semanarios, revistas... y todo tipo de medio informativo. En esta ocasión recogemos uno de los artículos que Semana, de 1.968, le dedica al asunto. 

PRIMERO SE TIRARON LOS TRASTOS A LA CABEZA: LUEGO HICIERON LAS PACES
SARA
MONTIEL
y su director se ponen “verdes”

Escándalo cinematográfico, bomba artística en Barcelona, noticia del ámbito nacional por la popularidad de su protagonista. El rodaje de “Tuset Street” ha sido supendido, anunciaron los diarios de la Ciudad Condal. Entre Sara Montiel, protagonista y productora, y Jorge Grau, director y guionista, habían surgido diferencias, problemas, el chispazo definitivo que había encendido los ánimos… y que –debemos confesarlo a fuer de sinceros- se esperaba desde la primera vuelta de manivela. “Tuset Street” trataba de enfrentar dos mundos, dos mentalidades, dos formas de ser: de un lado, el submundo del cuplé con un ambiente sórdido y decadente. Por el otro, lo “ye-yé”, lo “in”, la música estridente, el estilo Carnaby en la forma y en el fondo de un sector juvenil.


La película continuará rodándose en la barcelonesa calle Tuset Street, como si el incidente entre Sara Montiel y Jorge Grau no hubiera existido. 


JUSTIFICACIÓN DE JORGE GRAU
-Conocía la fama de Sara y la temía. Ella se ofreció para protagonizar y financiar mi película; yo no fui a buscarla. Todos sabíamos que Sara está acostumbrada a imponer su criterio artístico. Yo no estaba dispuesto a aceptar su voluntad y se lo dije. “Dentro de un par de semanas tendrás que pedirme perdón por esas palabras”, replicó. Y se portó muy bien durante cuatro semanas. Pero…
-¿Qué?
-Al estar filmado unas escenas en la “boite” Boccaccio surgió el problema. Coloqué la cámara para rodar un plano y ella indicó que prefería hacerlo de otra manera. “Tal y como lo quieres –indicó- mi imagen no saldrá perfecta.” Insistí, rogándole que lo comprobara. Y se negó. Decía que la estaba retratando mal. “No conseguirás destruir el mito de Sara Montiel”, añadió.
Y se  paralizó el rodaje. Durante cuarenta y ocho horas, la Prensa anduvo detrás de la estrella, toda vez que Grau manifestó que estaba dispuesto a mantener su posición.
-Estuvo a punto de echarlo a rodar, a renunciar y dejar que otro acabara el film. Pero después de ver la proyección me convencí de que Sara sale estupenda como actriz y “vedette”. Ahora prefiero quemar la película. Y no aceptaré otra cosa que terminarla a mi manera. Lamento lo ocurrido, pero es culpa de Sara. Mientras se limitó a cumplir, todo iba como la seda. Pero debió de sentir esa irrefrenable necesidad de llamar la atención que tienen todas las estrellas.


Sara Montiel saliendo de uno de los "drugstores" de Tuset Street. En los escaparates hay muestras de los "posters", nueva moda de carteles decorativos. 


Sara rodeada de algunos de los actores que intervienen en la película, en la que es protagonista y productora. La expectación en la calle hace que algunos obreros detengan su trabajo para admirar a la estrella. 


SARA TAMBIÉN HABLA CLARO
El mutismo de Sara cedió ante el nombre de SEMANA.
-¿Qué nos dice de todo el problema?
-Al director de mi película le gusta la publicidad. Quiere hacerse famoso a mi costa. Y me parece bien porque está favoreciendo el lanzamiento de mi película. Cuando asistía a una representación de ópera, me enteré de lo que iba manifestando. Me pareció un disparate.
-¿Y lo que dijo de su físico?
-Tonterías, hijo, tonterías. Todo falso. Peso 55 kilos y mido un metro setenta centímetros. ¿Cree usted que estoy mal? La película continuará su rodaje normal. Solo estoy disgustada por lo que ha dicho del público. No, no pienso ni quiero cambiar de director. A Grau le pagué bien. Demasiado para un director desconocido hasta ahora. No, no consiento que ofenda a los espectadores. La película continuará normalmente. Se lo aseguro.


Dos escenas de la película. En una de ellas, Sara se enfada con uno de los músicos. En la otra fotografía, figura también Luís G. Berlanga, el gran director de cine, que intervino aquí como actor. 


A última hora nos llega la noticia de que Sara y Grau han hecho las paces. ¿Para siempre? Ya veremos, porque, en todo caso, hay que reconocer que los escándalos durante un rodaje se convierten en publicidad eficaz y divertida, de impacto seguro.

Jesús MARIÑAS
(Fotos Cid.)


LA FOTO CCCXXXVII


Emblemática escena de "Tuset Street".

viernes, 14 de febrero de 2020

LA FAMILIA - 1 de Julio de 1.963 - México


Nuestra Portada
La preciosa actriz del cine hispano Sarita Montiel luce esplendorosa en una de sus última películas. 

SARA MONTIEL
La hermosa estrella de voz dulce, es uno de los pilares más fuertes en que descansa el Cine Español. 

En su larga carrera en el cine ha protagonizado más de treinta películas. Sin embargo su éxito empezó realmente cuando volvió a España después de haber trabajado para el cine mexicano y para Hollywood en muchas cintas. “El último cuplé”, que filmó en 1957 con Armando Calvo y bajo la dirección de Juan de Orduña, fue la película que marcó el inicio de la etapa brillante de su carrera. A partir de entonces sus triunfos se han eslabonado en forma consecutiva y asombrosa. Los temas de sus filmes varían muy poco. Pero lo esencial en ellos es la voz y el rostro de Sarita. Además canta precisamente las canciones que el público desea oír y que en su voz adquieren un encanto especial, sobre todo las melodías de antaño. Se podría afirmar que Sarita Montiel es el prototipo de la mujer de principios de siglo. El atuendo de esos tiempos realza su belleza en mayor grado que la moda moderna. El mérito de los productores españoles es haber descubierto en ella esa personalidad y ubicar la mayor parte de sus cintas en esa época.
Sara Montiel, como casi todas las grandes estrellas, tuvo un origen humilde. Sus padres fueron modestos labradores, gente de campo sencilla y honesta. Sara nació en Campo de Criptana, un pueblecillo de La Mancha. Allí vivió cuando aún se llamaba María Antonia Fernández Abad.
Campo de Criptana queda lejos en el recuerdo. También se han desvanecido los sueños de María Antonia en los viñedos de La Mancha. En ese entonces soñaba en la gloria, en la fama. Pero sólo soñaba. Nadie imaginaba ver en aquella chiquilla a la estrella más popular y de mayor personalidad del cine español.


MAURICE RONET, galán de la guapa actriz española, en una escena de su más reciente película: "Bésame". Han formado pareja en dos anteriores: "Mi último tango" y "Carmen la de Ronda". 

Pero un hombre tuvo fe en ella: Enrique Herreros. Fue una corazonada. Enrique Herreros preparaba la filmación de “Comenzó la Boda” y le dio la oportunidad. Él mismo fue quien le cambió el nombre. Sara le pareció más interesante que María Antonia. En cuanto Montiel, es un homenaje a los campos de su patria chica.
Tuvo que luchar duro en sus comienzos. Pasó varios años con más ilusiones que trabajo. Le ofrecían papeles en los que no tenía oportunidad de lucimiento. Todo eran promesas. Sara empezó a desmoralizarse y se sintió tentada a olvidar sus sueños de gloria.
Pero un día conoció a Juan de Orduña. No sabía que ese hombre haría cambiar su destino. Era el año de 1040, y Orduña iba a iniciar la película “Locura de Amor”. Tuvo fe en aquella jovencita de grandes ojos y sonrisa contagiosa, encomendándole un papel estelar. Era una cinta que habría de ayudarla mucho.
La cinta se convirtió no sólo en el primer gran paso en la carrera de Sarita, sino un gran paso del cine español. “Locura de Amor” es considerada una cinta clásica de la cinematografía de su país.
Sara filmó otras películas más, pero no obtuvieron ni remotamente el éxito de “Locura de Amor”. Decidió entonces abandonar España. Marchó a América en busca de más amplios horizontes. No le importaba empezar de nuevo.


EL MÉRITO de los productores españoles es haber descubierto en ella esa personalidad: la mujer de principios de siglo.

Llegó a México y su belleza atrajo la atención de los productores. Fue elegida “Reina de la Primavera”. Inmediatamente después trabajó al lado del entonces primer galán mexicano Arturo de Córdova, en “Furia Roja”. Enseguida la contrataron para dos películas más: “Ahí viene Martín Corona” y “El Enamorado”, ambas con Pedro Infante. En esa época, Pedro se había colocado como el charro-cantante más querido del público. Ambos formaron una pareja que llenó de oro las taquillas. Sin embargo, Sara Montiel no había logrado colocarse como primerísima figura. Era una artista conocida, popular y admirada por el público, pero nada más. No había logrado escalar el lugar de los consagrados.
Hollywood, adivinando en ella los perfiles de una gran estrella, la contrató para filmar al lado de dos figuras internacionales: Burt Lancaster y Gary Cooper. Fue una prueba difícil para ella, pero salió airosa. “Veracruz” logró el éxito que sus productores esperaban. A raíz de ello, Sara fue conocida en muchos países. Después intervino en “Serenata” y en “El vuelo de la Flecha”. Eran los años de 1955-56. En “Serenata” la dirigió Anthony Mann, con quien contrajo matrimonio dos años más tarde (1957). Entonces regresó a España. Pero más que actriz española era un producto de Hollywood. Y no fueron pocos los que pensaron que Sarita Montiel no tenía nada que hacer en el cine español.
Pero el regreso a su país no pudo traerle mejores consecuencias. Juan de Orduña pensó rápidamente en ella para “El último cuplé”. Orduña sabía que Sara cantaba y quería explotar esa faceta en la que ningún productor había reparado. Ante el escepticismo de todos, Sara grabó las canciones de la película. “La verdad es que todos pensábamos que Juan de Orduña estaba loco y se exponía al ridículo al hacer cantar a Sara Montiel”, dice un técnico que presenció el rodaje.
Pero se produjo el milagro. Un milagro que sólo Orduña esperaba. Sara causó impacto. Todos coincidían en que su voz era distinta, con un matiz nuevo, cálido, sensual.
El día que se estrenó en Madrid “El último cuplé”, el éxito no tuvo precedentes. Había llegado por fin el triunfo definitivo para aquella joven que tan ansiosamente lo había buscado. Nadie le discutía ya su primacía. Sara era la primera figura femenina del cine español. La mejor. Su cinta se eternizaba en las carteleras. El público le rendía el más grande homenaje a que puede aspirar una estrella. Y el Círculo de Bellas Artes le otorgó la Medalla de Oro como la actriz más destacada de ese año (1957).
Esa cinta había de ser el principio de una serie de éxitos impresionantes en los que ella jamás había soñado.


SARA MONTIEL y Reginald Kernan, uno de sus galanes en "Pecado de Amor", que como todas sus cintas anteriores, obtuvo un gran éxito. 

“La Violetera” volvió a conmocionar a sus admiradores. Durante año y medio un cine madrileño (El Rialto) exhibió consecutivamente ambas películas.
En 1959 se apuntó otro triunfo con “Carmen la de Ronda”. Aunque, si hay que ser sinceros, no era igual a los anteriores. Sin embargo, en esa ocasión le fue entregado “El Disco de Oro” por los récords de venta de los discos de sus canciones.
En 1960 Luís César Amadori –que ya entonces se había convertido en su director de cabecera-, la dirigió en “Mi último tango”. Con el mismo director filmó el año siguiente “Pecado de Amor”. Ambas producciones fueron las más costosas realizadas hasta entonces por el cine español. Jamás productor alguno se había aventurado a invertir veinte millones de pesetas en un filme. Sin embargo, el nombre de Sara Montiel fue garantía suficiente para que los productores se embarcaran en tal aventura con la seguridad de ver duplicado lo invertido.
En 1962 Sara filmó dos películas: “La Bella Lola” y “La Reina del Chantecler”. Su última cinta “Bésame” (1963) se estrenará pronto. El público la espera con impaciencia. Sus admiradores se han multiplicado y seguirán aumentando mientras su belleza y su arte permanezcan a la altura que ha sabido alcanzar. Muchos triunfos le esperan aún. Porque Sarita Montiel, aquella chiquilla que soñaba con la gloria, la ha alcanzado convirtiéndose en la estrella más deslumbrante de la cinematografía española.


EL RECORTE CCCXXXVI
Aquí una breve nota de la revista Lecturas, 1.964, donde se apunta  la repercusión de "Noches de Casablanca" .



Ha obtenido un gran éxito en el pabellón español de la Feria de Nueva York la película de Sara Montiel “Noches de Casablanca”. Todas las mujeres imitan la forma de peinarse, se arreglarse y el gesto de Sarita.


LA FOTO CCCXXXVI


Una escena de "Noches de Casablanca". En México "Bésame". 

viernes, 7 de febrero de 2020

CINEMA REPORTER - 1.963 - México


No veremos más películas de
SARA MONTIEL

Sus películas son las más taquilleras en todos los países de habla española y sin embargo...

Si las cosas no cambian de aquí a unos meses, lo más probable es que no veamos en México más películas de Sara Montiel.
No vendrán a nuestras salas las cintas más taquilleras en el mundo de habla española porque una disposición de la Secretaría de Industria y Comercio, tendiente a favorecer a nuestros laboratorios y, por lo tanto, a los técnicos mexicanos que laboran en ellos, va a crear tan serios problemas a esta clase de cintas que, por lo menos en mucho tiempo, no va a ser posible el cumplimiento de esa disposición oficial, bien intencionada y justa pero, a lo que parece, no muy meditada que digamos.
Sara Montiel no hace nada más que películas a colores. Pero las películas de Sara Montiel, por la demanda que tienen en nuestro mercado, para ser bien explotadas, necesitan 50 o 60 copias. Y ahí está el problema.
En México, evidentemente, tenemos laboratorios para revelar películas a colores y para hacer las copias necesarias; pero nuestros laboratorios apenas si tienen la capacidad suficiente para atender las necesidades del cine nacional –que tendrá que volver por sus fueros en fecha inmediata- con la urgencia y efectividad que se requiere. Si a este trabajo, como consecuencia de la citada disposición gubernamental, añadimos el que supone hacer todas las copias, en blanco y negro o a colores, de todas las películas extranjeras que entren a nuestro país, ¿no será peor el remedio que la enfermedad? ¿No llegará el día en que haya tanto trabajo por hacer, y tantas películas sin las copias necesarias para su explotación, que los cines se van a ver en dificultades para programarlas?


...acaso "La Reina del Chantecler" sea la última de esta artista que veamos en México. 

Desde luego, esas 50 o 60 copias a colores de cada película de Sara Montiel van a ser un problema, el gran problema. Tan problema que acaso sea “La Reina del Chantecler” la última cinta de la estrella española que veamos en mucho tiempo. Y en verdad que los cinéfilos de nuestro país lo van a sentir. Porque Sara Montiel, como lo ha demostrado estos días con los grandes taquillazos en los tres cines de la capital donde se exhibe este filme, es una estrella consentida del público de México, al que le llega muy hondo y del que tendrá que separarse, ahora sí, “por causas ajenas a su voluntad”.


EL RECORTE CCCXXXV
Estos eran los proyectos de la actriz a finales de 1.967, mientras en Rusia se proyectaba "La reina del Chantecler". Así se lo contaba a Pueblo en su número de 22 de septiembre de 1.967. 

“ME VOY A RUSIA”
“QUIEREN QUE HAGA ‘CATALINA DE RUSIA’”
“He pasado mis vacaciones en Somalia (África)”
En Moscú triunfa ahora “La reina del Chantecler”

Este que ahora termina ha sido un verano importante y decisivo en la carrera artística de Sara Montiel. Tras la borrasca de su pleito con el productor Cesáreo González, ha seguido la calma, una calma propicia a la meditación y al estudio de nuevas metas y proyectos cinematográficos, una calma de la que ha surgido –¡oh, el increíble mundo de los negocios cinematográficos!- una paz, un tratado de no beligerancia y amistad entre los dos grandes de nuestro séptimo arte. Así, de esta manera, Cesáreo González y Sara Montiel, ya están en plenas negociaciones para hacer juntos una película que, si Dios quiere, se llevará a cabo próximamente, si es que los rusos de la U.R.S.S. no se quedan –como quieren- con nuestra estrella. Lean, lean…
Sara padece estos días un catarro fenomenal. Acaba de regresar de las vacaciones y pasa la mayor parte del tiempo en casa, con los amigos. Su madre está en cama, víctima de otro catarro. El “dichoso cambio del tiempo” es el que ha de cargar con todas las culpas de tanto constipado.
Sara ha pasado un veraneo feliz, un veraneo internacional, por lo mucho que ha viajado.
-He pasado un mes de vacaciones en África, en Somalia. Fui allí con un matrimonio americano amigo mío, que me había invitado. Él dirige el hospital más importante de aquella nación. Se trata de un país tremendamente bello y hermoso.
De allí marchó a Dakar. Dio por terminadas sus vacaciones en África para saltar en vuelo directo a la Costa Azul y a Blarritz, en donde completó, con varias semanas de estancia, su temporada de reposo.
Sara ha vuelto radiante y más bella –si cabe- que nunca. Como una colegiala, se enfrenta ahora a una serie de proyectos amontonados, que aguardan cola a la puerta de su casa para ser resueltos.
-Lo mejor de mis vacaciones –me comenta Sara- es que me he puesto en el peso ideal. Aquí estoy de nuevo con mis cincuenta y seis kilos. Creo que ahora no podrán meterse conmigo las malas lenguas.


ASÍ SE HICIERON LAS PACES
Sara está esbelta; pero esto no es una novedad, porque siempre lo estuvo. Lo que de verdad es importante es que Sara revise estos días toda una serie de proyectos definitivos en su carrera. Rumores corrían por Madrid de que Cesáreo González y Sara Montiel habían iniciado –tras la ruptura de relaciones y el posterior pleito- nuevas, sólidas y firmes negociaciones; y como ésta es una de las principales razones que nos han llevado hasta el domicilio de la estrella, se lo preguntamos.
-Sí, es cierto –nos responde-, Cesáreo y yo estamos de nuevo en negociaciones para hacer una película juntos.
Era cierto. El dúo que batió récords de taquilla, y que los sigue batiendo en el extranjero, era mucho asunto para que desapareciera.
-Pues sí; los negocios son los negocios, y la vida da muchas vueltas. El cine y las cosas del cine son así. Si el contrato era bueno, no veía la razón de no iniciar unas negociaciones.
-Entonces todo lo pasado, ¿pasado?
-¡Hijo mío, todo en este mundo pasa, y mucho más rápido de lo que queremos. Lo pasado, pasado está!
Las negociaciones se encuentran muy avanzadas. El guión de la película está siendo terminado y Sara espera que se lo entreguen dentro de unas pocas semanas para seguir adelante con la película.
-¿Cuál es el tema del film?
-El argumento se desarrolla en la época actual. Sé que es un buen tema para una cinta “con garra”. Todo esto es lo que puedo decir hasta el momento.
Firmada está, pues, la paz. Ha sido un acercamiento sin publicidad, sin fotógrafos, sin grandes titulares –salvo estos- que descubren los hechos. Las cosas así están bien hechas.
-La taquilla, amigo mío –me dice Sara-, es la taquilla, y ésta es la que manda en el cine. Ahora se están proyectando mis películas en Rusia.


A LA CONQUISTA DEL PÚBLICO RUSO
Allí baten –estos son nuestros informes fidedignos- todos los récords de taquilla. Resulta noticiable que de repente los rusos, el pueblo ruso, descubra a nuestra españolísima Sara Montiel.
-Ahora, en los cines de Moscú están poniendo “La reina del Chantecler” y pronto van a poner “La dama de Beirut” y “La mujer perdida”. Con “La Violetera” obtuvieron el mayor de los éxitos.
Las películas de Sara no sólo se exhiben en la actualidad en Moscú, sino en las cincuenta ciudades más importantes de la U.R.S.S. En Gorki, en Leningrado, San Petesburgo…, y copan con sólo su anuncio el entusiasmo de la masa soviética.
-Ahora me voy a Moscú –nos explica Sara-. Los responsables del cine soviético me han hecho una importante oferta. Ellos quieren rodar en colaboración con Occidente un espectacular films que se llamará “Catalina de Rusia”, basada en la vida de Catalina la Grande.
El proyecto se haría en combinación de la cinematografía rusa y la U.A. americana, que ha propuesto a Marlon Brando como protagonista de la empresa.
-En Moscú se celebrarán las conversaciones, y si la oferta interesa de verdad –que no es sólo la parte económica la que interesa- la aceptaré sin duda.
Estos son los proyectos en cuanto al extranjero; pero en la España que está a la vista y por la que pisamos y vivimos todos los días…
-A esa España y a sus gentes las quiero más que a nadie. Para España tengo un montón de proyectos. Además del de Cesáreo González tengo un ofrecimiento para hacer “Doña Bárbara” y varias más con otras productoras y, por último, otra de mis ilusiones: producir yo mis propios films. Creo que de esta manera podré elegir los guiones que más me guste llevar a la pantalla e interpretar.
-Pero producir no es fácil.
-Lógicamente yo montaría mi propia productora y elegiría a los mejores técnicos y asesores para que trabajaran en ella.
***
Sobre la plaza de España caen las luces de la noche. Los ruidos de las máquinas y de los tractores que pican la tierra para ultimar un aparcamiento subterráneo que va a tener por sombrero a la mismísima estatua de Cervantes, apenas si llegan hasta la terraza de Sara, que va a dar a la popular plaza madrileña. Una vez hechas las paces con Cesáreo, finalizadas las vacaciones, emprendidos e iniciados los nuevos proyectos de la temporada, sólo queda curar este catarro que apenas si le permite hablar.

Escribe: JOSÉ ANTONIO PLAZA


LA FOTO CCCXXXV


Una escena de "La reina del Chantecler".

sábado, 1 de febrero de 2020

LES FILMS DU COEUR - 5 de Abril de 1.964 - Francia


(Pincha en las imágenes para verlas en grande)





























EL RECORTE CCCXXXIV
La revista Fotogramas, 19 de Enero de 1.962, se hacía eco de lo que hizo el malogrado actor italiano, Antonio Cifariello, a su llegada a Barcelona para el rodaje de "La bella Lola". 


ANTONIO CIFARIELLO
SABE DE BARCELONA MÁS QUE LOS BARCELONESES
ANTONIO CIFARIELLO ha venido a España para interpretar, con Sara Montiel “La bella Lola”. Gran “gourmet”, aprovecha sus viajes para hacer inventario de los mejores platos de la cocina internacional. Y enamorado de Barcelona, nos la descubre en este reportaje en su aspecto menos conocido: el del buen comer.
Decir que el otro día llegó a Barcelona Antonio Cifariello, actor italiano, de quien sí se ha hablado mucho, se hablará aún más, para actuar codo a codo con Sara Montiel, en la interpretación de “La bella Lola”, puede que no tenga mayor importancia como noticia que lo de certificar su confirmación. Pero añadir que para quienes quisieron servirle de guía en la vieja ciudad se convirtió él en guía, y descubriendo aspectos más que inéditos a los que imaginaban sabérsela de memoria, ya es cosa que escapa a lo normal, y es eso precisamente lo que me mueve a darle a la pluma un mínimo quehacer.
Porque resultó así. Como, poco más o menos, ocurre con todo recién llegado, se le habló de nuestras ruinas recién estructuradas o reconstruidas: de nuestras murallas, tan romanas como las de la propia Roma; de nuestro gótico, más puro que el de la lle de France, aunque –esta observación se le ocurrió al más erudito de los nuestros- no tan suntuoso como el del milanesado; de nuestro renacimiento con la casa del Arcediano, y aún de nuestro barroco, con la fachada de Belén.
Se lo conocía todo tan de memoria que a alguien se le ocurrió, para abrir al “impasse” del diálogo una salida airosa, preguntarle si, para continuarlo, no le parecía sugestivo el que nos sentásemos en torno a la mesa de un restaurante en donde se comiese bien.
-Pues sí. Pero a condición de que sea yo quien les lleve.
Doy como posible el que alguno de los amigos que le rodeábamos en aquel momento estuviese en antecedentes. Pero doy como cosa más cierta el que en la mayor parte de nosotros su réplica produjo un verdadero desconcierto. Desconcierto que se multiplicó cuando, al ver que no se le ponía el menor reparo, añadió:
-Pero antes me gustaría llevarles al lugar en que se vende el mejor, más variado y más fresco pescado del mundo.
Y como todos andábamos de sorpresa en sorpresa, el que nos encontrásemos sin imaginarlo en el mercado de la Boquería –realmente uno de los mercados más impresionantes del mundo, no según nosotros, sino según lo que vienen a verlo, y que –dicho sea de paso- debiera ser declarado monumento de interés turístico internacional-, ya no extrañó nada. No sé, a decir verdad, si el atún, la langosta, el lenguado, las anclas que, una hora más tarde, se nos servían en un restaurante de Barceloneta, eran exactamente los mismos que en el mercado había elegido él. Pero, observando a Cifariello, que los saboreaba con un deleite casi metafísico, yo diría que sí.


Porque –esto pudimos aclararlo en tanto cenábamos- resulta que Antonio Cifariello es uno de los hombres más importantes de la televisión italiana, para la que pasa la mitad de su vida dándole la vuelta al mundo para recoger documentales a diestro y siniestro de esto y aquello, y se sirve del tiempo que le queda libre para descubrir lo que de más vivo hay en cualquier parte (lo mismo en Marsella que en Shanghai): los mercados, los lugares en donde se sirve lo que se vende en los mercados y las fórmulas que se emplean para que lo que se vende en los mercados, y se come en las “trattorie”, se convierta en cosa que se recuerda toda la vida, para bien o para mal. Me quedé con ganas de preguntarle si conocía el secreto de la langosta con pollo. Pero si no lo hice fue porque yo tampoco conozco exactamente la auténtica receta y no hubiese podido rectificarle.
Resulta, pues, y todo esto lo fuimos deduciendo con bastante facilidad en tanto saboreábamos esa langosta con etcétera, que Cifariello puede aspirar como pocos al “cordon bleu”. Y es que no sólo colecciona recetas culinarias de alta cocina, sino que las pone en práctica, y, para no olvidarlas, incluso cuando no está en su casa, procura como ha hecho aquí (que ha alquilado un apartamento frente al hotel Ritz), cocinar por su cuenta. Y como no es avaro en nada, lo es menos de sus conocimientos culinarios, y no hace plato si no es para que lo compartan sus amistades.
Por lo demás, Cifariello es ya un español honorario, no sólo en razón de sus conocimientos turísticos, sino también de su calidad de actor. Destacó en el inolvidable –para los pocos que lo vimos- “Carrusel napolitano”, cinta que dio pie a “Vacaciones en Mallorca” –en donde descubrió la famosa sopa de almendras-, a “Margarita se llama mi amor” –que le permitió descubrir el “cocidito madrileño”-, “Las señoritas del 09”, y otras y otras, siempre con sus consecuencias culinarias.
Ahora, como por lo menos permanecerá de dos a tres meses cerca del mercado de la Boquería, es de esperar que nos entere a sus amigos de la mejor fórmula de conseguir un “remesco” sin que el estómago se resienta. Prometemos traspasársela a ustedes, si es que la consigo; pero –se comprende que por motivos de galantería- después de haberla hecho degustar a Sarita Montiel, a Germán Cobos, a Luisa Maholi, a Frank Villard, sus compañeros de aventuras en “La bella Lola”… Y también a Alfonso Balcázar, quien, en fin de cuentas, es el hombre que ha hecho posible que Antonio Cifariello nos descubra Barcelona desde la más sugestiva de sus alturas: la de su cocina.

TEXTO: J. RUIZ de LARIOS
FOTOS: F. BEDMAR


LA FOTO CCCXXXIV


Una escena de "La bella Lola".