viernes, 3 de julio de 2015

CINÉ RÉVÉLATION - 1 trimestre de 1959 - Francia






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EL RECORTE CCXXX
Pasados casi los 60 años del El último cuplé, algunos sitúan otras películas en los anales de la historia del cine español como las más vistas por encima del emblemático film de la diva. Puede ser, pero lo dudamos. Ni entonces había los medios de ahora para controlar al público, ni ninguna otra película ha tenido jamás el impacto social y popular de El último cuplé. En 1985 la revista Interviú contaba con una sección llamada Anecdotario del cine español. Este es el número dedicado a la película. 


ANECDOTARIO DEL CINE ESPAÑOL / 30
Entre ruiseñores y cuplés
Los productores-tenderos del cine español acaban de descubrir un filón inagotable. O dos, mejor dicho, porque como ya se sabe que las desgracias nunca vienen solas, las dos desgracias de nuestra cinematografía, por las alturas de 1956, fueron El pequeño ruiseñor y El último cuplé. El ruiseñor era, como se dijo en la anterior entrega, el pequeño Joselito, que tenía por entonces diez delicados años y a quien había descubierto Antonio del Amo, para su bien económico y su ruina artística.
Tras el descomunal triunfo comercial de El pequeño ruiseñor en España e Hispanoamérica, la lista de interpretaciones de la ornitológica criatura se incrementa a toda velocidad y hay ruiseñores cada tres o cuatro meses y durante cuatro o cinco años: hasta que el paso implacable de cronos (y ustedes dispensen) hace que el chico vaya haciéndose mayor y se acabe el momio. Que, por supuesto, ha sido imitado por otros astutos productores, de forma que se ponen de moda las películas con infantes; si bien, ninguno alcanza el impacto del fundador de la serie.


El último cuplé comenzó produciéndolo su director, Juan de Orduña. Era un guión de Arozamena y Más-Guindal, con muchísimos play-backs que recogían los mejores números del que fue llamado género ínfimo, sin razón, porque las músicas tienen calidad y muchas letras están sobradas de gracia. Lo interpretaba Sara Montiel, que acababa de regresar de América tras dilatada ausencia. Aunque allí ha hecho mucho cine, incluso en Hollywood (Veracruz,  con Gary Cooper y Burt Lancaster), carece aquí de interés comercial.
Orduña encuentra dificultades económicas durante el rodaje de la película. Le fallan los capitalistas; los expertos opinan que ni el tema ni el reparto pueden importar al público. Entonces, CIFESA, que no olvida el mucho dinero que le dio a ganar el director de Locura de amor, le echa generosamente una mano y le compra la película por tres millones de pesetas. Gracias a eso puede terminarse; los cerebros de la productora valenciana no se recatan en decir que semejante muestra de gratitud va a costarle un dinero a CIFESA.
Se estrena El último cuplé en Madrid y, efectivamente, los primeros días parece que le dan la razón a los agoreros: el cine está medio vacío. Pero, ¡ah, los misterios de la pantalla! De pronto, al público le entra una irrefrenable nostalgia por las canciones de la belle epoque y se encandila con la belleza, entonces ciertamente deslumbrante de la Montiel, y comienza a llenar la sala. También gusta muchísimo la forma cómo Sara dice esas canciones; que en un principio se pensó fueran interpretadas por otra persona, que debió doblarla en los play-backs. Aunque, finalmente, se impuso el tesón de Enrique Herreros, el representante de la estrella y las cantó ella misma.
En resumen: El último cuplé se mantuvo en el local de estreno, Rialto, de Madrid, ¡325! días consecutivos, batiendo con exceso todos los records hasta entonces conocidos. Dio millones, no sólo en toda España, sino en Hispanoamérica, especialmente en Méjico. Y consagró a la Montiel, convirtiéndola en la tercera gran estrella popular del cine español (antes, Imperio y Aurora), con mucha mayor duración que éstas en la fama, porque ahí sigue todavía. Y sin apearse del repertorio que la encumbró.
Como es natural, el apoteósico triunfo de la película desató la inevitable serie de continuaciones. La misma Sara, ahora dirigida por el argentino Luís César Amadori, hizo en seguida La violetera, otro exitazo impresionante. Mateo Cano y José L. Merino dirigieron en colaboración Aquellos tiempos del cuplé, con Lilian de Celis, la magnífica tonadillera que había sido, en puridad, quien puso de moda el género, a través de un programa de radio con ese mismo título. Padecimos casi al mismo tiempo La corista, Júrame, Miss Cuplé, … y después del cuplé, Carmen la de Ronda, La Tirana, La reina del Tabarín… Cuplés y más cuplés; cuando parecía que el repertorio estaba extinguido, Arozamena encontraba nuevos cantables. Y a seguir exprimiendo el limón.


Fernando Vizcaíno Casas


LA FOTO CCXXX


Sara Montiel y Armando Calvo en una escena de El último cuplé. 

sábado, 27 de junio de 2015

CARTELERA TURIA - del 20 al 26 de Diciembre de 1976 - España


ENTREVISTA A
SARA MONTIEL
Advertí a Sara de que en la presente entrevista alguna pregunta podría parecerle algo impertinente.
Pero Sara acepta el desafío y sale airosa, y en alguna respuesta incluso se permite el lujo de darme una pequeña lección al castigar con sutileza mi molesto aire de superioridad.
En mi descargo diré que este aire de superioridad era una de las reglas del juego, para que la entrevista llegase a tener ‘carne’.
Si esto se logra, el mérito es de Sara y de su muy apreciable sinceridad.
-Sara, varias veces has manifestado tus deseos de hacer un cine mejor, de montar espectáculos teatrales radicalmente alejados de tus espectáculos musicales. ¿Por qué todo eso no se cumple?
-A veces porque pienso que sería una estupidez por mi parte destruir una personalidad que es la que me ha dado fama; si soy un mito, como dicen, es porque soy Sara Montiel, así, con mis virtudes y mis defectos, pero más popular que ninguna otra. ¿Por qué voy a cambiar entonces? Otras veces, porque lo que me ofrecen ‘nuevo’ para hacer está muy por debajo de lo peor que hasta ahora haya podido hacer. Sí, estoy dispuesta a hacer un cine mejor, pero que me traigan el guión mejor, el equipo técnico mejor y el director mejor. Ahora bien, hacer de conejillo de indias para que otros hagan sus primeros o últimos pinitos, francamente no me interesa. Y, además, hay tantas cosas en el mundo que no se cumplen, mucho más importante que los buenos o malos propósitos de Sara Montiel…
-¿No crees que tu imagen artística está necesitando una renovación real? Y al decir renovación no hablo de ponerse una peluca de rizitos o adelgazar más o menos.
-El día que en una actuación mía personal  no hay público, el día que un nuevo disco de los míos no se venda, el día que el espectador no se interese por una de mis películas, el día que dejen de llamarme para ofrecerme contratos, desde España o desde el extranjero, este día pensaré, ante la evidencia de las pruebas, que mi imagen artística actual ya no interesa y, a lo mejor, me preocuparé en ofrecer una nueva imagen o simplemente me iré tranquilamente a mi casa, a mi querida Mallorca; me dedicaré a viajar, en plan de turismo, a pintar, a cuidar mi jardín, a leer intensamente… y los que vengan detrás que apechuguen, que yo empecé a trabajar a los ocho años, así como lo oyes, a los OCHO años, y aún no he parado.
-No entiendo por qué en un momento crítico de tu carrera cinematográfica te atreviste a hacer 5 ALMOHADAS PARA UNA NOCHE (Lazaga). ¿En qué medida fuiste responsable de aquello?
-Primero: tenía una especia de compromiso moral con el productor y no era justo que rechazara su oferta. Segundo: el guión, dentro de su frivolidad o poca consistencia, como le quieras llamar, tenía sobre el papel cierta gracia. Tercero: como cualquier otro españolito de este país, yo también tengo que trabajar para vivir. Cuarto: reconozco que después la película fue un petardo, pero también ha hecho petardos Chaplin, por ejemplo, “La Condesa de Hong Kong” y nadie se ha roto las vestiduras. Pero aquí parece ser que sólo se fijan en lo que hace la Montiel, los petardos de los demás no cuentan. Es un honor para mí. Gracias.
-Muchos creen que en tus actuaciones personales, entrevistas, etc., vendes una imagen hecha a base de guasa, divertido ingenuismo o declaraciones bastante disparatadas, a la manera de una Mae West celtibérica. ¿Hay algo de cierto en eso?
-Hombre, creo que tengo mi propia personalidad y algunas veces no niego que me sitúo por encima y soy capaz de tomarle el pelo al más pintado, simplemente haciéndome la tonta. Ya ves, a mí me encanta que me tomen por tonta, hasta en esto soy distinta. Tengo un gran respeto para Mae Wet y para todos los tontos inteligentes del mundo.
¿Cuándo nos contarás la verdad de tu etapa mejicana y holliwoodense, de tus relaciones con los intelectuales españoles exiliados? Se dice que podrías escribir unas intensas memorias de esa época.
-Ya estoy escribiendo esas memorias. Ya hay un enorme montón de cuartillas llenas de mis recuerdos, de mis experiencias… Sólo te diré que lo poco o mucho que sé, mí preparación, se la debo a los intelectuales españoles exiliados con los que tuve ocasión de entablar una excelente amistad, desde León Felipe a Max Aub. Y ellos me decían que jamás cambiara mi imagen artística ante el público; este consejo me lo daban cuando ya se había estrenado “El último cuplé”. A lo mejor, los pobres, estaban equivocados…
-Últimamente han sorprendido bastante algunas declaraciones tuyas, políticamente liberales, así como tu actuación solidaria en la huelga de los actores del año pasado. ¿Has evolucionado ideológicamente o es que antes preferías callar?
-Yo nunca me he callado con respecto a esto, ni antes ni ahora. Buena prueba de ello la pueden dar mis buenos amigos Vázquez Montalbán y Paco Umbral, que me han entrevistado ‘antes’ y lo publicaron, el primero en 1965 y Paco también ‘antes de…’.
-¿Qué opinas de la época franquista?
-Un retraso más y muy importante que añadir al tradicional retraso de nuestro país con el resto de Europa. Los sistemas inquisitoriales han conducido a nada bueno, y nosotros venimos arrastrando el fantasma de la Inquisición, por uno u otro motivo, desde la época de los Reyes Católicos, que es el arranque de todos nuestros males y retrasos.
-¿Te parece que la reforma política es excesiva, correcta o insuficiente?
-De momento me parece insuficiente y creo que esta opinión la comparte la inmensa mayoría del país. Pero quiero pensar que existe buena voluntad por parte de todos, del actual gobierno y de toda la oposición, ultras aparte, para llevar la nave a buen puerto.
-¿Has tenido experiencias homosexuales? ¿Caso de haberlas tenido, las confesarías en esta entrevista o las negarías?
-No las he tenido, algunas proposiciones que me han hecho en este sentido las he rechazado, no por cuestiones de principios, de moralidad o de prejuicios, sino simplemente porque a mí otra señora no me resuelve el problema; el hombre sí que me lo resuelve. Caso de haber tenido alguna relación en este sentido no creo que tuviera inconveniente en confesarlo.
-¿Por qué crees que tienes tanta audiencia entre el público ‘gay’?
-Supongo que porque se identifican con mi imagen artística, es muy humano, me parece muy natural y me satisface.
-¿Te presentarías a hacer una película-reportaje sobre tu vida, a la manera de El DESENCANTO? Es decir, con un auténtico strip-tease moral.
-Categóricamente ¡Sí!
-Por último, Sara, ¿no estarás un poco cansada de que te tengan que fotografiar siempre bella, por tu lado bueno, de tener que hacer películas iguales unas a otras, de tener que parecer eternamente joven y atractiva? ¿No es un poco esclavizante todo eso?
-El dar esta imagen al público no es en absoluto esclavizante para mí. Sara Montiel y María Antonia Abad son dos personas completamente distintas, que se respetan mutuamente, que no interfieren una en otra. Para Sara Montiel no existe nada esclavizante, salvo la censura. Para María Antonia existen muchas cosas esclavizantes en este país, por ejemplo, que no exista el divorcio y un largo etcétera y etcétera. Lo que más me cansa es que me hagan siempre las mismas preguntas, cosa que por lo menos no ha sucedido en esta entrevista. Algo es algo. Gracias.


RAFA MARI


EL RECORTE CCXXIX
Después de "5 Almohadas para una noche", la vida profesional de Sara se reparte entre proyectos cinematográficos que no llegan y su consolidación definitiva en los teatros. Esto es lo que contaba ella a la revista Lecturas en su número de 22 de Julio de 1976.


SARA MONTIEL:
“SI ANTES ME TENÍAN ENVIDIA, IMAGÍNATE AHORA, QUE PESO 50 KILOS…”
La actriz está preparando un espectáculo para presentarse en Madrid la próxima temporada y después marchará a América para realizar una gira de tres meses de duración.

Sara Montiel ha adelgazado nada menos que veinte kilos. Con su nueva silueta está dispuesta a reincorporarse de lleno al trabajo. Entre sus proyectos está el rodaje de dos películas, el montaje de un espectáculo teatral y una gira por América. 

Presentar a Sara Montiel resultaría casi una perogrullada. Como gran mito de nuestro cine, de ella se sabe todo, y quizá, justo es reconocerlo, no se sepa nada. Saritísima siempre resulta interesante porque sus contestaciones nunca dejan de ser sorprendentes, noticiables, reflejo de su fuerte y marcada personalidad.
-¿Cómo se encuentra Sara con catorce kilos menos?
-No son catorce, son veinte los kilos que me he quitado de encima y me encuentro, como puedes ver, fabulosa.
-Pero perder tantos kilos debe producir ciertos trastornos.
-En absoluto, si se hace bajo un buen método, con fuerza de voluntad y sin prisas.
-¿Cuánto pesas ahora?
-Ni más ni menos, cincuenta kilos.
-Algunas compañeras te tendrán envidia…
-No sé qué decirte, supongo que sí, pero esto no es nada nuevo porque son muchos años de ser Sara Montiel, de mantenerme, y esto aquí no te lo perdonan. Y si me tenían envidia de gordita, imagínate ahora que estoy delgadita.
-¿Sabes, exactamente, de qué te tienen envidia?
-Quizás una de las cosas que les causa más envidia es que sólo hago lo que me gusta y deseo hacer, y este es un privilegio que sólo tenemos las estrellas.
-Pero las estrellas también se equivocan.
-Qué duda cabe… Nadie es perfecto, todo el mundo se equivoca en algo, y yo no todo lo que hago es perfecto, pero sólo hago lo que quiero hacer, lo que a mí me gusta, me equivoque o no. Y esto que antes de hacer algo me lo pienso un rato largo, no soy de las que dicen que sí en seguida, al contrario. Yo sé de algunas que se autocalifican de estrellas, que aceptan hacer una película sin ni siquiera haber leído el guión. Van a salto de mata, sin parar, sin dejarse perder ni una. En su caso me parece muy bien que lo hagan, pero mi caso, afortunadamente, no es como el suyo.


En estas fotografías vemos a Sara Montiel en dos rincones de su casa de Na Burguesa, en Mallorca, donde vive desde hace algunos años. 


-¿Te consideras distinta?
-Si no fuera distinta no sería Sara Montiel, sería una más del montón.
-¿De quién desconfías?
-De las que dicen no haber roto jamás un plato, de las que se hacen pasar por santas, por víctimas…

“CONFÍO EN MI INSTINTO”
-¿En quién confías?
-En mi instinto, en mi radar y en algunos amigos inteligentes.
-Siempre te ha gustado frecuentar los ambientes intelectuales.
-Sí, se aprende más al lado de un León Felipe, de un Max Aub, de un Camilo J. Cela, de un Umbral o de un Moix, que al lado de un patán, por mucho dinero e influencia que pueda tener este patán. Los hay que se divierten alrededor de una mesa de juego, pero yo lo paso mejor de charla con escritores y médicos, escuchándoles y aprendiendo.
-¿Qué opinas del erotismo?
-Me parece muy bien, requetebién. Me considero una mujer erótica cien por ciento y la “Enciclopedia del erotismo”, de Camilo José Cela, es algo que le estaba haciendo mucha falta a este país, hasta ahora tan triste y místico, tan sin sexo.
-Entonces no te importaría salir desnuda en una película.
-Si fuera dirigida por un director inteligente, con sensibilidad, en absoluto, no tendría reparo alguno en salir desnuda.
-¿Cómo vas a pasar este verano?
-Como siempre, trabajando, pero sin prodigarme, ya que estoy estudiando los primeros tratamientos de unos guiones para dos películas que, si nos salen redondos, voy a empezar a rodar dentro de unos meses. También estoy preparando un próximo espectáculo con el que quieren que inaugure un nuevo teatro en Madrid. Pepe Tous está ahora en conversaciones con la empresa del local para puntualizar todos los extremos. Y por si fuera poco, tengo que cumplimentar un contrato para una gran gira que tengo pendiente en los Estados Unidos.
-¿Cómo será su gira por Norteamérica?
-Será a base de volver a presentarme en el famoso Lincoln Center, de Nueva York, que abarroté la última vez que actué allí, y después seguir hacia Filadelfia, Miami, donde tengo un sensacional club de ‘fans’, Tejas, Los Ángeles, San Francisco y terminar en Chicago.
-¿Estarás mucho tiempo ausente de España?
-Sí, calculo que esta gira me hará permanecer por lo menos tres meses y después otro mes y pico más para actuar en Puerto Rico, República Dominicana, Méjico, Venezuela, Brasil y Argentina.


"Si no fuera distinta a las demás, no sería Sara Montiel, sería una más del montón...", afirma nuestra popular Saritísima. 

-¿Cómo se puede compaginar tanto trabajo y tantos proyectos?
-Este es precisamente mi problema, porque, además, como ya te he dicho, a mí no me gusta trabajar a destajo. Pero yo planifico las cosas a dos años vista. Si empiezo por el rodaje de una película lo más probable es que a continuación haga la temporada teatral y para finales del próximo año la gira por América.
-Con tu nuevo espectáculo teatral, ¿piensas presentarte en Barcelona?
-Indudablemente, con todos mis espectáculos siempre he actuado en Barcelona. “Saritísima” lo estrené en el Teatro Victoria. Bajo ningún concepto aceptaría hacer teatro si no fuera a base de venir a Barcelona. Yo adoro a esta ciudad y a su público. Para mí, Barcelona es tanto o más importante que cualquier capital europea.
-Pero no todo el mundo piensa como tú, pues cada vez vienen menos Compañías a Barcelona.
-Mira, lo que no puede ser es presentar en Madrid un espectáculo de tal manera con menganito y fulanito, que son conocidos, y luego pretender ir a Barcelona con algo parecido, pero no igual, sin menganito y fulanito. Claro, el público de Barcelona ya está cansado de que le den gato por liebre y no quiere ir a ver a sustitutos, por muy buenos que éstos puedan ser. Al público de Barcelona no se le puede engañar, y la prueba es que cuando se presenta algo como es debido el público de Barcelona responde maravillosamente, por lo menos así lo ha hecho siempre conmigo.
Sara Montiel, incansable, esbelta, delgadísima, siempre en la brecha, está en mejor forma que nunca y desplegando una gran actividad profesional que muy pronto el público podrá constatar, teatral y cinematográficamente.


 T. P.
(Fotos J. Mª. Castellví)



LA FOTO CCXXIX


Una imagen transitoria de nuestra Sara a finales de los '70.

viernes, 19 de junio de 2015

SÁBADO GRÁFICO - 9 de Agosto de 1969 - España


UN VIAJE TRIUNFAL ROTO POR LA DESGRACIA
SARA
EN MOSCÚ

Nadie se preocupe; no ha sido Sara la que rompiera la gran campana del Zar.


En la fiesta de Uniespaña, Sara interpretó "Fumando espero".


Ritmos "beat" entre Sarita y un actor soviético.


Junto a las figuras del bajo relieve del monumento a la Areonaútica del Espacio.


La actriz refleja su imagen en un charco (también en Moscú hay socavones). Tras ella, la catedral de la Asunción.

Invitada especialmente por el Comité organizador del Festival de Cine que recientemente se ha celebrado en Moscú, Sara Montiel ha pasado unos días en la capital de la URSS. Nuestra primera estrella, que goza de gran popularidad allí, ha recibido continuas muestras de simpatía y cariño, tanto de las personalidades cinematográficas soviéticas, así como de la gente sencilla que, a través de sus recorridos por las calles de Moscú, se acercaban a pedirle autógrafos. Sarita, aprovechando este viaje y el marco del Festival Internacional, presentó en Moscú su película “Esa mujer” y tomó contacto directo para trabajar en producciones de más allá del telón de acero.
Sara, por una desgracia familiar, tuvo que abandonar antes de tiempo la URSS para regresar al lado de su madre, aquejada de una penosa enfermedad. La fortuna no fue favorable en este caso a Sara Montiel, y, aunque llegó a Madrid con tiempo para ver a su madre con vida, poco después se ha visto privada de ella para siempre.
Sara, que idolatraba a su madre, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida; aún así, consciente de su profesionalidad, ha tenido la gentileza de recibirme para relatarme parte del viaje a tierras moscovitas.
-¿Cómo te han recibido allí, Sarita?
-Maravillosamente bien. Nada más bajar del avión me pusieron a mi entera disposición tres intérpretes: dos chicas (Tania y Delia, ambas estudiantes aventajadas de castellano) y un hombre, Wladimir, periodista y profesor de nuestro idioma. Según lo que yo precisara o donde quisiera ir, podía elegir a cualquiera de ellos para que me acompañara…
-¿Qué opinas de los rusos en general?
-Son personas muy serias de entrada, pero luego campea en todos ellos una humanidad aplastante. Quizá el detalle que más llama la atención a cualquier occidental es su tremenda buena fe y su falta de malicia y picardía. Todos ellos son cordiales, amables y con un gran sentido práctico.
-¿Me hablas de tu popularidad allí?
-Muchas veces lo he comentado aquí y la gente no acababa de creerlo. Cualquier persona que haya estado ahora allí podrá haber comprobado que mi popularidad en la Unión Soviética es mayor que la de muchas estrellas internacionales. En esto de la popularidad, Sofía Loren y yo nos hemos llevado la palma, y fuimos, en compañía de la actriz rusa más importante, las encargadas de entregar los premios del Festival Cinematográfico el día de la clausura. Yo no pude hacerlo, ya que momentos antes recibí un telegrama comunicándome la gravedad de mi madre, y, claro, volé a España en el primer avión que pude tomar.


Ante el hotel Rusia, donde se hospedó, con capacidad para seis mil clientes.


Palacio del Festival con Julián Mateos y el intérprete. Entre Sarita y Julián, detrás, se ve a Ana Mariscal.


Paseo por la plaza Roja de Moscú. Al fondo, el Kremlin.



En la Avenida de los Cosmonautas, junto a las estatuas de Gagarin, Valentina Tereshkova, Titov y Komarov.

-¿Qué otros actores y actrices se hallaban allí?
-Muchos, tales como Marina Vlady, Mónica Vitti, Maximilian Schell, Alberto Sordi, Melina Mercouri, etcétera.
-¿Qué película tuya fue la primera que se dio a conocer en la Unión Soviética?
-“La reina del Chantecler”. Ahora se empieza a proyectar “Mi último tango” y pronto pasará a las pantallas de todo el país “Esa mujer”. También me dio una gran popularidad el programa de televisión en color que se dio la noche de fin de año de mil novecientos sesenta y siete, donde yo tuve un cometido estelar.
-¿Rodarás alguna película con producción o coproducción soviética?
-Sí, “Catalina la Grande”, con la Unión Soviética, y otra, a decidir, con Polonia.
-Háblame de lo que te decían las gentes del pueblo cuando te reconocían por las calles.
-Me decían piropos en ruso y frases de mis cuplés en castellano. Se acercaban a mí y me decían cosas tales como, por ejemplo: “Nena, me decías loco de pasión”, “Fumando espero al hombre que yo quiero” y “Pisa morena, pisa con garbo”. La mayoría de ellos ignoraban lo que estaban diciendo y repetían las frases por las canciones, pero sin saber exactamente la traducción.


Entre el actor italiano Alberto Sordi y Hugo Ferrer.


Sarita Montiel con el joven protagonista del musical "Oliver Twist".



Con dos militares en la Plaza Roja.

-Como turista, ¿qué es lo que más te llamó la atención?
-El Museo de los Zares, donde contemplé una puerta de oro macizo y una esmeralda tan grande como un plato de postre. También las estrellas que coronan el edificio del Kremlin me maravillaron, ya que están hechas de rubíes, con iluminación. Ten en cuenta que cada una de estas estrellas tiene un tamaño casi como la fuente madrileña de la Cibeles…


TRIALASOS


EL RECORTE CCXXVIII
No fue menos sonada su gira por Sudamérica en 1968. ¿Qué hubiese pasado si la diva regresara a México tras el triunfo del cuplé y La Violetera? Quizá nos hayamos perdido la que, sin ninguna duda, sería la mayor de sus apoteosis. Pero bueno, fueron 12 años de espera con un regreso que trajo mucha cola... Aquí sólo unos apuntes de la propia Sara para la revista Lecturas en su número de 13 de Septiembre de 1968. 


SARA MONTIEL
NARRA INCREIBLES ANÉCDOTAS DESPUÉS DE SU ÚLTIMA JIRA POR SUDAMÉRICA

Sara llegó esplendorosa. Vestido y medias de color verde y un inmenso muñeco que le regalaron momentos antes de subir al avión y al que ella llama, el “Rápido González”.
Su llegada, anunciada para las ocho de la mañana, se pospuso hasta las tres menos cuarto de la tarde. Sara descendió del avión muy cansada y con un gran susto en el cuerpo.
-A poco de sobrevolar Santo Domingo me pareció como si chocáramos contra una pared. Era una nube que nos dio tres sacudidas de espanto.
Sara, minifaldera ella, sonriente ella, abraza a su marido Chente, que también estuvo a primera hora en Barajas. Cambian impresiones…
-He venido con unos días de retraso porque estuve esperando a una amiga íntima española que venía a España a ver a su hija interna en un colegio madrileño. He trabajado mucho y en todos los lugares se han portado de maravilla conmigo. En Méjico, Miami, Puerto Rico, Santo Domingo. De verdad he trabajado tanto que me he dado la “gran paliza”.
-Sara, ¿qué ha sucedido con tu supuesta hija?
-Es curioso. Ya estoy acostumbrada a que me cuelguen padres, tíos… Hace años fue un señor en Lima que afirmó “ser el padre a quien yo había abandonado y que estaba sin dinero para volver a España”. Ahora es una española que asegura ser mi hija.
Sara se ríe, al tiempo que cruza las piernas y prosigue:
-¡Cómo va a ser hija mía si ella tiene treinta y un años y yo treinta y cinco…! No sabía que una mujer pudiera tener un hijo a los cuatro años. Claro que como soy tan extraordinaria, tan fuera de serie, eso podría suceder…
-Mi “hija” –continúa- quiso montar una buena publicidad a mi costa. Es bailarina en una sala de fiestas.
Doce años hacía que Sara no volvía a Méjico. Doce años y los mejicanos la recordaban. El Patio, Radio Centro y el canal 13 de televisión vieron de sus triunfos.
-Yo soy la misma y no puedo cambiar. Todo el mundo me reconoce por dondequiera que vaya. En Méjico mis películas están constantemente en cartel.
Sara Montiel, María Antonia Abad, tuvo también sus pequeños problemas de contratos.
-Me demandaron por incumplimiento. Pero la culpa no fue mía, sino de mi representante mejicano. Él había hecho un acuerdo verbal sin contar para nada conmigo. Yo no tuve culpa alguna.


Sara Montiel, a su regreso de la jira por Sudamérica, fue recibida en el aeropuerto de Barajas por numerosos periodistas, así como por su madre, con quién aparece en la foto. 

Sara, por donde quiera que va, deja tras sí la admiración, el escándalo publicitario. Sara se ríe de todo ello. No le preocupa lo más mínimo. Sara asegura que sólo tiene un defecto grande.
-Confío mucho en los amigos, pero no me importa, sigo creyendo en ellos. La amistad es tan bonita…, aunque luego te engañen…
Sara abraza a su madre. La señora no se quiere quitar las gafas; sólo tiene ojos para su hija…
-Mamá –dice Sara- , quítate esos cristales y sonríe. ¿No ves que estamos en familia?
La familia éramos muchos periodistas y más admiradores. Sara no suelta de sus brazos su “Speedy González”. Le preguntamos por la Olimpiada, por los disturbios estudiantiles…
-Todo está en orden. El día 1º de septiembre el Presidente se dirigió al pueblo y aseguró que toda diferencia estaba ya resuelta y que Méjico acogerá a la Olimpiada como se merece una manifestación deportiva de tal categoría. La verdad es que Méjico sigue preciosísimo…
-¿Y ahora, Sara…?
-Dormir, descansar hasta que me pase el susto del vuelo. Luego haré una película cuyo título provisional es “El cielo y la tierra”. Haré el papel de una monja. El año que viene volveré a Méjico para hacer una coproducción.
La Sara minifaldera y sonriente. La Sara vestida de color esperanza está nuevamente entre nosotros.


Texto: ALFONSO LAVANDEIRA
(Fotos: FÉLIX GÓMEZ)


EL RECORTE CCXXVIII


La diva en una foto clásica de finales de los '60. Era la época de "Esa mujer".

sábado, 13 de junio de 2015

CORREO DE LA RADIO - Agosto de 1965 - España

(Agradecemos a Violeta Riscal el envío de esta revista)

FIN DE SEMANA EN PALMA CON
SARA MONTIEL
Carta de
JAVIER DURAN

SARITA MONTIEL

Hola, amigos de “C-R”, siempre, en casi todos mis viajes, escribía las impresiones, que después de publicaban en estas páginas. Bueno, en las otras; porque la revista cambió su presentación, y desde entonces yo no había podido escribir ni una sola carta. Hoy vuelvo, con gran placer y emoción por mi parte, porque además de celebrar la nueva vida de nuestra “vieja Correo de la Radio”, he de narrar uno de los fines de semana más emocionantes e inolvidables, sino el que más, de mi vida privada:
VIERNES, 2 de Julio. –Llego al aeropuerto de Prat de Llobregat, para marchar a las 5,40 a Palma de Mallorca. Pero, vaya, el vuelo se suspende y se suspende, iniciándose una serie de retrasos que llegan a durar media hora.
A los primeros que encuentro son a AUGUSTO ALGUERO, su hermana Rosa, y JOSE GUARDIOLA. El que va a viajar es Augusto.
-¿Dónde marchas?
-A Holanda, con mi esposa… Vamos a actuar en un programa extraordinario de televisión, en color.
-¿Y tus proyectos? –le pregunto a Guardiola.
-He interrumpido la gira que estaba haciendo con mi espectáculo “J. G. 65”, para cumplir con una serie de galas que tengo firmadas para este verano… En otoño lo reanudaré.
Por el hall del aeropuerto está BAHAMONTES. Busca la cabina telefónica, o la tabacalera, o el bar, o algo.
Llega DOMENICO MODUGNO, en compañía de su pianista y de su acordeonista:
-¿A dónde marcháis?
-A Alicante… Tenemos dos galas en “El Gallo Rojo”.
-¿Qué es lo último que has hecho en Italia?
-Un tele-film que va a competir en un Certámen: “Scaramouche”, que he rodado con Carla Gravina, Raffaela Carrara… y una española muy guapa y saladísima.
-¿Es…?
-Encarnita Polo.
Por fin llega el momento del despegue, y después de una hora de vuelo, aterrizamos en Palma de Mallorca.
Voy inmediatamente a “Jartan’s” es una nueva sala de fiestas, que permanecerá abierta en verano y en invierno. Los preparativos para la inauguración de mañana son realmente apremiantes, que si la iluminación, que si el aire acondicionado… Mientras tanto se realizan los ensayos…


SARITA MONTIEL

SARITA MONTIEL está más que superguapa, superguapísima; con ella ha venido también su esposo, Sr. Ramírez Olalla; el Sr. Garea, director de Ediciones Hispavox, su peluquera, Esther Martín, cuyo nombre hemos visto en tantos films, y el Mtro. Solano, inseparable compañero, en las jiras por América, de Sara, y autor de éxitos tan resonantes mundialmente como “Sortija de oro”, “El porompompero”, “A tu vera”, “Yo llevo luto por ti”, etc.
SABADO, 3. – Hace calor… bastante calor… Menos mal que en la piscina del Hotel Cristina… Palma se está así de bien… Encuentro a ALBERTO CORTEZ, acompañado de su esposa y unos familiares. A Alberto, ya le llaman por estas tierras “the King”, (el rey).
-Voy a hacer cine a Portugal –me explica.
-Sí, ya lo había leído en la prensa francesa… Se trata de “Lisboa antigua”, ¿no es así?
-En efecto. El film cuyo reparto encabezan Aznavour, Sylvie Vartan y Rita Pavone… Mi cometido en la cinta es exclusivamente como cantante.
-¿Cuándo piensas volver a tierras africanas?
-Posiblemente después de la filmación en Lisboa.
También veo al Sr. ALFONSO, director general de discos Belter, con su esposa, y su encantadora hijita María Teresa.
Por la noche llegamos a la sala de fiestas alrededor de la una. Allí se había operado un milagro, es pocas horas todo funcionaba a la perfección, y el night club era realmente atractivo, muy decorado, personal, elegante… Después del “show” de atracciones hubo un ligero descanso; tras del cual un locutor salió a la pista a anunciar la atracción máxima, pero he aquí que en nuestra misma mesa se encontraba el magnífico locutor de televisión JOSE LUIS URIBARRI, al descubrirlo el locutor de la sala le cedió gentilmente el micrófono, y José Luís, rodeado de aplausos subió al escenario, con pocas y elegantes palabras presentó a Sarita…
Con los compases de orquesta de “La violetera”, apareció “La bella Sara” con un modelo “Dior” rojo, bordado en oro, obsequio de la esposa del secretario del rey Hussein de Jordania (mientras Sarita rodaba en Beyrouth los exteriores de “La dama de Beyrouth”, ahora con un nuevo título: “Cada noche, un amor”). Cantó en primer lugar “Es mi hombre”; después se disculpó por el calor que hacía en el escenario, y se secó un lagrimón negro que le caía a causa de la sinceridad que había puesto en la interpretación. El público se encontraba realmente subyugado por sus palabras:
-¿Por qué nos pondremos las mujeres “rimmel”? –dijo con su gracia proverbial, y añadió: Las pestañas son mías.
A continuación interpretó del film “Noches de Casablanca”: “María Dolores”, después “Sus pícaros ojos”, y a continuación explicó:
-De la película que nadie quería que interpretara, la canción que nadie quería que cantase; la escogí yo misma, porque me gustó mucho, y sigue siendo mi preferida: “Nena”.
Tras su grandiosa interpretación hizo ademán de retirarse, aquello parecía Troya, aplausos a rabiar (si a su salida habían estado cerca de veinte minutos aplaudiendo con frenesí, ahora no parecía que la cosa iba para menos), gritos de “¡guapa!”, de “¡viva!”, de “¡bravo!”, de “¡otra!”… Sarita volvió a salir al escenario y declaró que se cambiaba de vestido y volvía con el público. Todos se sintieron felices.
Actuó un “ballet” argentino. Y de nuevo apareció Sarita, todavía mucho más guapa (aunque parezca imposible), con un modelo, también ceñido, negro, bordado en “pailletes” y pedrería, de Balenciaga. Interpretó en primer lugar el tango “Yira, yira”; después “A media luz”, seguidamente “Fumando espero”, y para cerrar la segunda parte de su actuación, un número del film “Samba” interpretado en portugués, “La noche de mi amor”, que realmente llegó a superentusiasmar.
Al salir por tercera vez, llevaba un traje también ceñido, azul, bordado en blanco, modelo Dior. Cantó como nadie y como nunca, un número moderno, del que explicó:
-Es de los que más me gustan, y jamás me lo han dejado interpretar en el cine… “Mil besos”.
Después dio vida, de nuevo, a “La violetera”, una violetera que repartía claveles (no se había encontrado ni un ramillete de violetas en toda Palma), bajando a la pista, cerca del público, que la contemplaba embelesado, atónito, entusiasmado… Iba interrumpiendo el número para dirigirse personalmente a quienes cogían agradecidos los claveles que ella obsequiaba.
-“Je suis francais” –dijo un señor.
-Lo siento –aclaró Sarita, muy simpática, después de darle su clavel-, pero “je ne parle le francais”; solamente “le” spagnol, y “per un miracle”.
-Todavía se me ha quedado algo de mi estancia en Méjico –dijo a un señor mejicano-. Es la palabra “ahorita”… y “ahorita” mismo le doy su clavel.
Fue la violetera más bella, de ojos más cautivadores, la más escultural, inteligente y maravillosa que haya conocido jamás la melodía del maestro Padilla.
Apenas se podía retirar, los aplausos no la dejaban hablar, el público se puso en pie, nadie se cansaba de aplaudir más y más; los extranjeros gritaban “¡olé!”, y los españoles “¡bravo!”, mientras Sarita, agradecida, repetía en palabras mudas; “¡gracias, gracias, gracias!”.
Después el espectáculo fue su camerino; un espectáculo realmente digno de verse, completamente inundado; Sarita había cobrado 420.000 pesetas por su actuación, y la entrada al local equivalía a unas mil pesetas, había unas chicas, por autógrafos que para poder ver de cerca a su ídolo, se habían gastado los ahorros de una buena temporada, pero eran bien felices…
La salida a la calle fue de apoteosis, más de dos mil personas esperando, a pesar de ser las tres de la madrugada; más de media hora para llegar junto al “Mercedes” que tenía que conducirla de nuevo al hotel; y teniendo en cuenta que se contaba con la escolta de la policía…
Al llegar al hotel hubo una cena fría; Sarita no estaba cansada, siguió explicando curiosas anécdotas de su vida artística, de “El último cuplé”, de los discos…


DOMINGO, 4.- Por la mañana estuvimos en la playa, Sarita tuvo sesión de fotografías, pues eran varias agencias europeas que se habían desplazado hasta el hotel para recoger sus impresiones y su incomparable fotogenia… A todo esto, la puerta del hotel tenía que estar constantemente vigilada, puesto que la multitud reunida constantemente allí, deseaba en todo momento colarse por si se podían acercar a nuestra primerísima estrella.
Al finalizar el almuerzo le fue ofrecida a Sarita una tarta con una caracola de oro, como agradecimiento de la ciudad por el honor dispensado.
Los primeros en despedirse fueron los Sres. Alonso, que tenían que estar esa misma noche en Barcelona.
Alrededor de las once de la noche comenzaban a bajar todos los equipajes; todavía encontré en el comedor a QUIQUE ROCA, con su esposa y el matrimonio CORTEZ, con el pianista y compositor WILLY RUBIO. Quique prepara sorpresas para finales de año… El Mtro. SOLANO es ahora el encargado de presentar  a PAQUITA RICO en los escenarios madrileños… Todavía quedaba la última sonrisa de SARITA… Y el adiós a Palma, a este fin de semana, sin duda el más feliz para mí, de estos últimos años…

JULIO 1965, JAVIER DURAN


EL RECORTE CCXXVII
"La Dama de Beirut" este año cumple 50 años. En esta entrevista de la revista Ondas de 1965, la propia estrella nos hace una síntesis del film. 


SARA
NO SE SEPARA UN SOLO MOMENTO DE SU MARIDO: “NOS HEMOS PROMETIDO VIAJAR Y ESTAR JUNTOS SIEMPRE”


Sara Montiel no se separa de su esposo, a pesar de que ha de rodar muchas secuencias con un nuevo y apuesto galán. 

El protagonista masculino es Giancarlo Deluca, que tiene un extraordinario parecido con Marcelo Mastronianni, y que puede convertirse en su sucesor.
-¿Cómo es el argumento, Sarita?
-Un día en Barcelona, un hombre, que parece un empresario, ofrece trabajo a Isabel, una muchacha que trabaja en un cabaret. Las promesas son brillantes y la joven ni siquiera lo piensa. Poco después parte Isabel con varias chicas más, en barco, para Beiruth, donde les han prometido que harán de ellas grandes actrices. Las ilusiones de las muchachas se van reflejando a lo largo de la travesía. Isabel –que soy yo- destaca sobre todas.
Surge entonces el galán, interpretado por Giancarlo, que a primera vista, se enamora de Sarita, digo de Isabel. Al llegar a Beiruth descienden del barco y las chicas tienen un día de asueto. Jean Claude –que este es el nombre de Giancarlo que utiliza en la película- e Isabel lo pasan juntos. Después se alejan.
-Comienza entonces –sigue Sara- la congoja y el drama. El empresario que llegó a Barcelona no era tal empresario, sino un traficante de carne humana. Por medio de convencimientos y cuando no amenazas, obligan a las chicas a recluirse en una casa de “diversiones”, donde tienen a su cargo “complacer” a los grandes e importantes clientes. Isabel –yo- se niega, lucha por rebelarse, sintiéndose engañada, pero al fin, a fuerza de golpes y más duras amenazas, hacen de ella una chica más.
Así, humillada, la joven Isabel, con ilusiones de estrella, comienza a vivir  una nueva vida. Surge el primer “cliente”, un hombre sexagenario, que se enamora locamente de la chiquilla. Ella le cuenta su caso, y él se propone ayudarla, pidiéndole a cambio su amor. Sarita se lo niega. Pero al fin… como era de esperar, surge de nuevo el galán, que resulta ser hijo de este primer “cliente” sexagenario. Termina claudicando el padre y dando el espaldarazo a su hijo, cuando comprende que los dos jóvenes se quieren. Con el valor del joven y el dinero del viejo, consiguen librar a Isabel del traficante de blancas, para que el film termine en un largo beso de felicidad.
-Me ha gustado mucho el guión. Comprendo que es algo meloso, pero yo soy así, sencilla y sentimental. Isabel, en la película, es una muchacha encantadora.


La última película de Sara Montiel ha tenido un marco evocador: París y la Torre Eiffel. 

-¿Y en la realidad?
-¡Oh!... Cambia todo.
-¿Preferiría entonces, ser Isabel?
-No, no, yo siempre he querido ser Sarita, para después, sobre el celuloide, no ser sólo Isabel, sino muchas más, todo cuanto a los guionistas se les ocurra.
Sarita es feliz. La película es de su entero agrado y lo habrá hecho como siempre, suponemos.
-Y Chente, ¿qué opina, cómo no se ha separado de ella?
Y el marido, orgulloso de permanecer al lado de su esposa, por respuesta sonríe.
-Nos hemos prometido no separarnos nunca. Iremos juntos a todos los sitios…
Naturalmente, cuando el rodaje termina y con él la ficción, Sarita vuelve a ser sólo de Chente y Giancarlo Deluca se vuelve a su Italia, a protagonizar otro film, a ser nuevamente el amante de otra gran mujer, que poco después le abandonará para marchar con su verdadero marido.
Cosas del cine…

JOSE ANTONIO VALVERDE



LA FOTO CCXXVII


Espectacular en "La dama de Beirut"