sábado, 9 de septiembre de 2017

CINELANDIA - 15 de Febrero de 1.969 - México


SARA MONTIEL
“LA JUVENTUD ACTUAL EXIGE SILENCIO”

Sara Montiel ha vuelto a firmar contrato con la productora S.F., Cesáreo González. Aún está “caliente” el pleito que la popular actriz y el ilustre productor (ya desaparecido) llevaron a los tribunales españoles. Como todos saben, Sara Montiel perdió aquel juicio contra dicha productora. Con ello, la bella “manchega” perdió la oportunidad de meter en su bolso la suma de 24 millones de pesetas. Pero como todo en la vida tiene remedio, la productora y Sara han vuelto a hacer las “pases”.
SARA EN LA LÍNEA
Sara Montiel es de las artistas que a veces se permite el lujo de aumentar algunos kilos demás. Hoy la he visto y he podido comprobar que nuevamente está tomando el camino de la línea perfecta. Ha perdido varios kilos. Y sus pómulos, esos que tan maravillosamente llenan la mirada de los espectadores, visitan de nuevo su rostro.
-¿Cuántas hora duerme Sara Montiel?
-Nunca menos de ocho.
-¿Aunque esté filmando?
-En ese tiempo es cuando más duermo. Del estudio me vengo a casa a dormir. Jamás hago vida social cuando filmo.
-¿Qué tipo de comida le va?
-Carnes desgrasadas, verduras y frutas.
-¿Pasa hambre?
-A veces, sí.
-¿Bebe alcohol?
-Una copa de vez en cuando.
-¿Hace ejercicios?
-Es lo primero que hago cuando me levanto. Es una de las cosas que más exige nuestra carrera.
-¿Le gusta permanecer en la casa… hacer vida hogareña?
-No. Soy muy bohemia. Me gusta ver amanecer en la calle. Oler el perfume de los jardines en las madrugadas. Ver cómo se despiertan las grandes capitales. Aunque no siempre lo puedo hacer.
Sara Montiel es una buena hija. Siente adoración por su familia. Los niños representan algo muy grande para ella. Cree en el espíritu. No conoce el miedo. Sería incapaz de matar un pollo, ni cualquiera otro animal.


Entre las personas que se encontraban en el aeropuerto de Barajas, esperando a la gran artista, estaban su madre y su marido Chente. 

‘LA JUEVENTUD ACTUAL EXIGE SILENCIO’
-¿Ha tenido amigos confidentes?
-Sólo uno.
-¿Será capaz de guardar un secreto?
-Hasta la tumba.
-¿Qué deporte le gusta practicar?
-La caza. Además soy muy buena. Jamás he salido a cazar sin que regrese con muy buen material.
Sara considera que está comenzando su carrera artística. Dice que tiene mucho qué aprender todavía. Cuando le pregunté si cambiaría su vida actual por la edad de 13 ó 14 años, me contestó:
-¡No, por Dios! A la edad de 13 años fui muy desgraciada. Hoy me considero una de las mujeres más felices del mundo.
-¿Qué opina de la juventud actual?
Sara me mira profundamente. Toma una expresión como de niña asustada. Me recordó a esas pequeñas que son llamadas por la maestra y le pregunta algo. Sara no sabe qué contestar. O quizá tiene miedo. Quizá piensa que la juventud actual es demasiado difícil de comprender.
-La juventud actual exige silencio…
-¿Sería “hippie”?
-Por unos minutos, sí. Es demasiado aburrido.
-¿Es ambiciosa?
-En mi trabajo, sí.
-¿Hasta el punto de ser mala compañera?
-Si defender los derechos que a una le corresponden es ser mala compañera, puede que lo sea.


“IRÍA A LA LUNA CON EL HOMBRE QUE AMO”
-¿Está conforme con la posición artística que tiene en España?
-No me quejo.
-¿Le gustaría dirigir en el cine?
-No. Tengo demasiadas cosas que me interesan mucho más.
“No estoy de acuerdo con los proyectos interplanetarios que tienen los hombres. Creo que existen muchas cosas en la tierra por descubrir, como por ejemplo, la ambición de los hombres y el porqué de las guerras. Creo que existan seres ultraterrestres. Si alguna vez fuera a la Luna lo haría acompañada por el hombre que ame”.
-¿Qué opina del hombre?
-Que cuando lo es, resulta maravilloso.
-¿Existe la maldad en él?
-Por supuesto, como la bondad.
Sara Montiel confiesa que se le ha hecho mucho daño. Y por eso sólo cuenta con dos o tres amigos. “He recibido malas acciones y traiciones de aquellos a quienes he ayudado mucho. Es lo que más me duele”. Pero a pesar de todo cree en la amistad. No se siente frustrada. Cuando comenzó a subir en su carrera tuvo muchos enemigos, pero dice que hoy tiene muchos más. “Muchos no perdonan que alguien triunfe”. Y es verdad. Sara Montiel es para España lo que es la B.B. para Francia. Ella es la artista que más divisas conquista para España. Ella es la más internacional. Es la que está en todas las carteleras del mundo.
-En quien confiaría más, ¿en un hombre o en una mujer?
-En un hombre.


En esta foto la vemos en la Plaza de España con su perrito. 

“NO ESTOY DE ACUERDO CON LA POLÍTICA DE FIDEL CASTRO”
La pintura es el arte que prefiere la Montiel aparte de su carrera. Muchas desconocen que esta artista es una acuarelista fabulosa. Pero no le gusta enseñar sus obras. Su casa la tiene decorada con verdaderas joyas pictóricas.
-¿Le gustaría debutar en un teatro como actriz dramática?
-No. Yo, si no canto, no soy feliz.
-¿Por qué no ha montado un espectáculo en Madrid a su medida?
-Porque no he tenido tiempo. Podría permanecer en Madrid dos o tres meses y a los empresarios no les conviene. Me quieren por lo menos por un año.
-¿Está consciente de que es la estrella máxima de España?
-No. Soy una artista que ha tenido suerte. Le gusto al público, nada más.
-¿Le gusta la política?
-Me preocupa precisamente por los tantos problemas que ocasiona.
-Si fuera la primera dama de una nación, ¿qué haría por el pueblo?
-Muchas cosas de las que aún no se han tocado. Una de ellas sería amparar a todas las madres solteras. Darle a sus hijos estudio y prepararlos para la vida de una manera que no tuvieran complejos.
Le asusta el futuro del mundo. Piensa que por culpa de algunos hombres habrá una tercera guerra mundial.
-Sara, yo fue testigo de su éxito en Cuba hace algunos años, ¿por qué no ha vuelto a aquel país?
-Porque no estoy de acuerdo con el régimen dictatorial de Fidel Castro.
-Pero usted ha estado en Rusia…
-Y estoy dispuesta a volver.
-Pero en Cuba funciona un régimen impuesto por Rusia.
-Pero Rusia es un país que no tiene mucho, o casi nada en común con nosotros los españoles. Todo lo contrario a Cuba. Cuba es España. El problema de los cubanos me duele y me afecta tanto como si fuera mío. Es distinto.
-¿Dónde le gustaría vivir fuera de su patria?
-En cualquier lugar del Caribe. Especialmente en la Cuba de antes.


En su repertorio cuenta con muchas canciones cubanas. Ha actuado en todos los países del Continente Americano y en casi toda Europa. Dice que en América la quieren tanto como sus paisanos. Se ha hablado mucho sobre su desaparición hace unos meses en México y de un contrato que no quiso cumplir con la capital azteca. A lo que ella responde: “Todo fue un mal entendido de mi representante de allá. Me propuso sin haber firmado y sin yo saberlo. No es cierto que yo haya incumplido. Soy artista por todos los costados. Sé lo que tengo que hacer”.
Cuando terminamos nuestra entrevista salimos a la calle con Sara. Le hicimos fotos. Comprendimos una vez más lo que esta mujer representa para el pueblo español. No tuvimos un momento de paz. En algunos sitios tuvimos que subirnos, salir de prisa, porque no nos permitían hacerle las fotos. Sara Montiel, es sin duda, la estrella máxima de España.

ROBERTO CAZORLA
Fotos: M. H. de LEÓN.




EL RECORTE CCLIX
Sara abandonó la década de los 60 con algún que otro conflicto: separación de Chente, pleito con Cesáreo González, el caos 'Tuset Street'. En esta sección de la revista Semana, de 6 de Mayo de 1.967, la diva se ¿sincera? con la publicación. 

EXAMEN DE CONCIENCIA
SARA MONTIEL

No es necesario hablar de sus éxitos, ni de su personalidad, ni de su hermosura. Basta con decir un nombre: Sara Montiel. Tampoco hablaremos de su demanda al productor Cesáreo González, pidiéndole veinticuatro millones de pesetas, porque ya se sabe todo en torno a este asunto. Sara está cansada.
-Han estado haciéndome un reportaje en color unos periodistas americanos. Es agotador. Además, el estreno de “Cárcel de mujeres” me dejó molida.
-¿A qué teme más: a asistir a uno de sus estrenos o a que la hagan un reportaje fotográfico?
-Al estreno, desde luego. Salgo ilesa de milagro. Me encontraba tan oprimida por el tumulto que pensé que me iban a romper algo.
-En el fondo, es agradable tal admiración.
-Eso sí. Yo siempre digo que moriré a consecuencia del amor de los demás.
-¿Recibe muchas cartas?
-De mis quinientas a dos mil semanales.
-¿Las contesta todas?
-Por supuesto. Contesto yo, contesta la secretaria de mi marido, contesta otra chica y otro chico, que es como mi secretario. Me escriben cartas muy emocionantes.
-¿De lugares muy apartados?
-Cientos de cartas de Ucrania, de Moscú, de La Habana, e incluso de Mongolia.


-¿Su mejor película y su mejor canción?
-Como película, “El último cuplé”; como canción, “Nena”.
-¿A qué tiene miedo durante los rodajes?
-A algún posible fallo técnico. Hacer una película es labor de equipo, es todo un engranaje. Si falla una pieza, trasciende en el resultado final.
-¿Cuál es la aspiración actual de Sara Montiel?
-Seguir haciendo cosas cada vez mejores, aprovechando la experiencia que dan las mal hechas.
-¿Qué películas de las suyas no volvería a hacer?
-Los “westerns” americanos. Bueno, sólo haría uno: “Veracruz”.
-¿Se considera una muer feliz?
-Feliz, feliz, nunca se es totalmente. Es necesario no serlo a ratos, para apreciar la felicidad cuando llega.


-¿Cómo se ve usted a sí misma?
-¡Muy mona! Creo que soy muy humana, con temperamento bastante fuerte, con mi personalidad.
-¿Le gusta o le molesta asistir a reuniones sociales?
-Me agrada asistir, sobre todo a reuniones culturales. Si no puedo hablar, al menos escucho y aprendo.
-¿Ha pintado usted estos cuadritos que vemos en las paredes?
-Sí. En mis ratos libres, aunque no tengo ni idea de dibujo, pinto algo. Lo que se me da bien es la asimilación de los colores.
-Se cuentan muchas anécdotas de su belleza desde que tenía catorce años. ¿Es cierto que llamaba la atención cuando iba por la calle?
-Era un verdadero espectáculo. La gente salía de las tiendas y comercios sólo para verme. A los catorce años pesaba sesenta y seis kilos, era tan alta como ahora y tenía una melena negra hasta la cintura.
-¿De dónde salió en nombre artístico de Sara Montiel?
-Lo de Sara, por mi abuela Sara María; lo de Montiel, por los Campos de Montiel.
-¿Es cierto que prefiere que la llamen Antonia Abad que Sara Montiel?
-Antonia soy más yo misma; Sara es otra persona distinta. Intento separar a toda costa mi persona de la personalidad artística.
-¿Cuál es su debilidad a la hora de vestirse con elegancia?
-Los zapatos y el peinado. Considero que una mujer elegante debe ir bien calzada y bien peinada. Los vestidos me gustan muy sencillos. Así destaca más la belleza natural.


-¿Sabe que, a veces, le adjudican muchos defectos físicos?
-¡Ya lo creo que lo sé! Se ha dicho que tengo las piernas torcidas, los dientes postizos, la nariz mal hecha. Incluso que mi cara no es mi cara.
-¿Le molesta?
-Mientras tenga este rostro y este espejo, donde me veo cada día y me digo: ‘Antonia, estás muy bien’, los comentarios me resbalan.
-Cuando se mira al espejo ¿cuál es la parte de su cara con la que se siente más satisfecha?
-Con la nariz, que es graciosísima.
-¿Qué opina de la coquetería en la mujer?
-Me parece estupenda. En la mujer es un atractivo más.
-¿Qué prefiere: esperar a su marido o que su marido la espere a usted?
-No me gusta en absoluto que me esperen. Tampoco esperar; pero entre las dos cosas, prefiero la segunda.
-¿Cuál es el recuerdo más bonito de su vida?
-Cuando yo era niña y mi padre me sentaba en sus rodillas para que le leyera el periódico. Entonces tenía cinco años, pero decían que leía muy bien.
-¿Le molesta que pregunten sus años?
-No.
-¿Cuántos años tiene?
-Un año menos que Liz Taylor, tres maridos menos que ella y dos años más que Brigitte Bardot.

Entrevista: FUENTES GUIO
Fotos: Larrú


LA FOCO CCLIX


Espectacular. 

martes, 5 de septiembre de 2017

FILMSKI - 20 de Marzo de 1.969 - Yugoslavia


Oni pricaju o sebi
SARITA MONTIEL

Zao mi je sto se uloge koje tumacim na filmu toliko razlikuju od moje uloge u privatnom zivotu. Dok sam na filmu uvek lepa, blistava, u raskosnim toaletama, cesto nesrecno zaljubljena, moja uloga u zivotu bitno se razlikuje.
Ne volim izlake, ne volim skupocene haljine. Uvek sam volela jednostavnost. Osim toga, imam tesko bolesnu majku pored koje provodim svaki delic svog slobodnog vremena. Moji obozavaoci se u pismima cesto zale sto u listovima retko nailaze na moje fotografije, dok slika nekih manje popularnih glumica ima u izobilju. Razlog je jednostavan: ja nikud ne izlazim. Ne posecujem ekskluzivne lokale, ne volim filmske premijere, ni hotele, ni prijeme. Nikada nisam dozvolila da mi pripisu flert s nekim od partnera ili prave afere oko mog imena.
Mnogi misle da sam razmazena zvezda, ali nema vece neistine od toga. Oni koji me poznaju cesto mi prebacuju da suvise radim, da nemam potrebnog odmora, da unistavam svoje zdravlje. Tacno je da radim i po cetrnaest casova dnevno, ali taj rad je moja jedina satisfakcija za prazni privatni zivot.
Nedavno sam se razisla s covekon koga sam voleta i ostala sama s majkom. Uvece, kada posle napornog snimanja dodem kuci, mene niko ne ceka. Zivim bez utehe i toplih reci, sama, melanholicna i zeljna vedrijih trenutaka.
Srecom, filmovi u kojima igram za trenutak razbijaju monotoniju moga zivota. U tim filmovima uvek sam u sredistu paznje: lepa, obozavana, zeljena, zena koja pati i zbog koje drugi pate. Svesna sam da su ti filmovi sentimentalni i melodramaticni, ali publika ih voli i zato se ne ljutim kada za mene kazu da sam glumica za publiku.
Ne krijem da bih zeleta da se okusam i u nekom znacajnijem filmsko, zadatku i tako najzad uverim kriticare da nisam samo lepa statua pred kamerama. Medutim, snimila sam vec suvise tih sentimentalnih filmova da bi se ijedan znacajniji reziser usudio da mi poveri slozenu, dramsku ulogu. Znam da takav trenutak nikada necu doziveti, ali sam se s tim vec pomirila.
Od svih partnera s kojima sam do danas radila u najvecem secánju ostao mi je Raf Valone, s kojim sam igrala u filmu “Prodavacica ljubicica”, Raf je divan partner, kolega kakav se samo moze pozeleti: pazljiv, galantan, uvek na usluzi. Trebalo je da snimimo I nastavak “Prodavacice”, ali ovaj projekat nikada nije realizovan.


EL RECORTE CCLVIII
1.969 fue un año clave para la estrella. La muerte de su madre, María, la marcó profundamente. Hasta el final de sus días dijo que la echaba de menos y que era la única persona a la que debía agradecerle algo. Su, todavía, no tan amiga Marujita Díaz, la invitó a sus 'Piedras Negras' para mitigar en algo la pena. Ambas artistas posaban así para la revista Semana en 1.969.


 AMIGAS DE VERDAD
MARUJITA DÍAZ HA INVITADO UNA TEMPORADA A
SARA MONTIEL
para que mitigara el dolor producido por la muerte de su madre

Malos vientos habían soplado cerca de Sara Montiel y Marujita Díaz hace algunos años. Hubo quien se empeñó en enfrentarlas y el veneno de los celos y las envidias flotaron sobre sus nombres. Mala cosa esta de los bulos mordaces. Pero ambas, en el fondo, seguían siendo buenas amigas. Y ahora que la desgracia ha llamado a la puerta de una de ellas, el compañerismo y la amistad se han dado la mano para ayudar a aquélla.
La inesperada muerte de la madre de Sara Montiel dejó abatida a nuestra estrella. Tras los funerales, Sara se recogió en un rincón de su piso madrileño, donde había vivido bellos momentos junto a la aurora de sus días. El dolor era fuerte. La casa se llenaba de recuerdos. Sonó el teléfono en un instante. Era de Marujita Díaz, que le invitó a pasar unos días, primero, en un chalet de la Costa del Sol y, luego, en el suyo de Madrid. Sara aceptó encantada. Se sobrepuso a sí misma, secó sus abundantes lágrimas y acudió a la llamada de su buena amiga, que deseaba consolarla a todo trance.


Marujita Díaz, junto a Sara Montiel. A las dos se les ha unido la madre de Maruja. Ambas han mitigado en parte el dolor que aflige a Sara estos días. 

AMBAS SE CONOCIERON A TRAVÉS DE LUPE SINO
Sara y Maruja han pasado unos días felices. Sara, aunque todavía viste de luto riguroso, ha superado esos primeros momentos tensos de amargura.
-Todo se lo debo a Maruja, a su madre y a mis hermanas Elpidia y María de los Ángeles. Si no hubiera sido por ellas, no sé que habría pasado. Quería demasiado a mi madre y no me acostumbro a haberla perdido repentinamente.
Importa ahora preguntar cuándo se conocieron ambas.
-Nos presentó Lupe Sino –recuerda Sara-. Eso fue en 1.956.
-¿Quién tiene más genio de las dos?
-Las dos tenemos un genio parecido –tercia Sara.
-Más que genio, temperamento –le secunda Marujita-. Gracias a eso hemos llegado tan alto. Bueno, yo diría que Sara me gana en una cosa: es coleccionista de billetes verdes. Yo me conformo con coleccionar sellos.
Es el primer atisbo de sonrisa. Las dos, frente al periodista, han escondido las garras afiladas de su habitual diálogo. Se miran sin malicia. No hay envidias ni divismos por medio. Al menos, si las hubiera, disimulan muy bien.
-Di –interviene Sarita- que harían falta muchos años para contar en reales lo que yo he ganado en el cine.


Sara, con dos peinados diferentes, sosteniendo entre sus brazos a "Rasputín", el perro propiedad de Maruja Díaz. 


SI ALGUIEN SE LO PROPUSIERA, TRABAJARÍAN JUNTAS
-Admitamos, en hipótesis, que Sara Montiel y Marujita Díaz encabezan juntas una película. Presumamos que un productor valiente, con los millones por delante, decide contratar a ambas. ¿Qué pasaría?
-No pasaría absolutamente nada. Vamos –resume Sara-, quiero decir que por nosotras no existirían dificultades de ningún tipo y el productor, aunque arriesgara sus buenos millones de pesetas, saldría ganando a fin de cuentas.
-¿Y qué película podríais protagonizar, de acuerdo con vuestro temperamento?
Sara lleva la voz cantante. Maruja casi le escucha embobada.
-“Fortunata y Jacinta”, si no fuera porque ya ha empezado a rodarse. O bien un papel de señorita de provincias. Cualquier papel. Ella de gitana y yo de sultana.
En seguida Sara aprovecha para elogiar a Marujita Díaz:
-La gente no conoce bien a Maruja. Yo le he conocido íntimamente estos días. Es una tragicómica fabulosa. ¡Con lo difícil que es hacer reír, llorando! Recuerdo “La cumparsita”, “Pelusa” o “La casta Susana”. Maruja estaba fenomenal como actriz y como mujer guapa que es. Pero ella es modesta y los productores no se han dado cuenta del talento que verdaderamente posee.
Maruja empieza a ruborizarse, y se defiende del siguiente modo:
-Hace tiempo que no hago cine… No sé por qué. Pero en teatro sí que soy la primera.
-¿En qué os parecéis?
-En la belleza (Sara).
-Y en que somos las dos tremendamente humanas (Marujita).
-¿Qué dices tú de Sara, Marujita?
-La conocí hace muchísimos años. Bueno, en el 1.956, pero no nos habíamos tratado bien hasta ahora. Es una mujer llena de humanidad, con un temperamento increíble y demasiado sincera; con una ternura arrolladora también, como me ha demostrado estos días que hemos convivido juntas. Como artista, no digamos. He visto sus películas no una, sino tres veces. Es nuestra primerísima estrella.
-¿Dónde te colocarías tú, Marujita?
-Detrás de ella. En mi estilo tragicómico, que por desgracia no se explota en España.


Maruja Díaz va a retornar al cine en breve; Sara Montiel se presentará en un teatro madrileño al frente de su propio espectáculo. Nuestras dos grandes estrellas han exhibido para nuestros lectores su elegancia y su espléndida fotogenia. 

LARGAS CONVERSACIONES
-¿Qué habéis hecho estos días?
-En Málaga, divertirnos y aquí, en Madrid, tener largas conversaciones. Hemos hablado de miles de cosas. Sin la madre de Maruja, sin ella y sin mis hermanas –vuelve a decirnos Sara- me hubiera vuelto loca estos días y se me hubiera hundido el mundo. Cuando la desgracia nos persigue, es cuando verdaderamente nos damos cuenta de los amigos que tenemos alrededor y los que son falsos. Maruja me ha demostrado ahora sentir hacia mí un gran cariño. Yo le correspondo igualmente. Y eso es lo que iba a decirte: que estos días hemos hecho de todo. Yo decía a Maruja: “¡Anda, mujer, cámbiate de peinado y ponte ese vestido que te va mejor!” Me gustaría tener de ella esa fuerza interior, ese optimismo, esos ojos que no están quietos nunca.
-Luego –interviene Maruja- es que tenemos unas hermanas sensacionales las dos. Tú, María Antonia (se dirige a Sara), tienes la suerte de tener a Elpidia y a Ángeles y yo a mi hermana mayor. Con ellas puede irse una tranquilamente a cualquier parte.
El clima entre Sara Montiel y Marujita Díaz, como verán, no podía ser mejor. Elogios mutuos, coincidencias, cambio de impresiones con acuerdo entre las dos. Así da gusto, ¡caramba! El periodista, en esta ocasión, testigo excepcional de este encuentro íntimo y amable, transcribió fielmente cuanto dijeron y se limitó a contemplarlas y a contar más tarde, frente a las cuartillas, los bombos y elogios que se dedicaron, creemos de todo corazón.
-Y además –cuenta una de ellas- hemos guisado algo en la cocina.
-Las almejas a la marinera que nos preparaste –recuerda Sarita- estaban deliciosas.
-Y los huevos con ajos que tú hiciste –retruca Marujita- , para chuparse los dedos.
-Pues pienso daros una sorpresa mayor: voy a prepararos cualquier día de éstos unas gachas con tortas de almorta, que son la especialidad de la Mancha. ¡Ya veréis!
Parte gastronómica de la entrevista a la hora en que debíamos estar almorzando. Sara y Marujita, decididamente, nos han abierto el apetito con la charla culinaria.
-Pero tampoco podemos ensayar todos los días el papel de ama de casa –explica Maruja- porque no tenemos tiempo. Hay mucha gente que piensa de nosotras que no sabemos planchar, coser o preparar una comida. Lo que ocurre es que no tenemos tiempo. Figúrate que hemos de estudiar un papel, asistir a una comida, recibir a los periodistas… Imposible. El cocido se nos estropearía siempre.
-Y a mí se me quemaría la ropa –sentencia Sara.
En esto, el reportero ni entra ni sale. Ellas mismas están confesándose frente a nosotros.
-Otra de las cosas que he advertido ahora –comenta Marujita Díaz- es que los vestidos de Sara me vienen a mí de maravilla.
-Sin embargo, los tuyos no me vienen a mí, Maruja. No tenemos el mismo tipo. O, mejor dicho: a ti se te adaptan mejor los trajes, sean de quien sean.


Sara en el dormitorio del piso de Marujita que ha ocupado durante unos días. 

PRÓXIMOS CONTRATOS
Marujita Díaz posa con una colección de vestidos de la próxima temporada, creados especialmente para ella por el modista Antonio Nieto. Son unos modelos alegres, de vivos colores; muy juveniles. Van desde un vaporoso traje, confeccionado con un gran pañuelo a un llamativo y vistoso vestido oriental, con reminiscencias de “Las mil y una noches”. Sara Montiel, en tanto, se nos muestra deportiva, con un conjunto de suéter y pantalón negro, que luego cambia por una minifalda. Sara, por el reciente luto, ha cerrado su guardarropa, prescindiendo de su variada y reciente colección de Vargas Ochagavía, que lució en Rusia.
Las fotografías están hechas en los diferentes rincones de la casa de Marujita Díaz. Una casa espléndida, de dos plantas, recientemente restaurada, con un bonito jardín y tres perros correteando por él. Los de color blanco son “Dardo” y “Rasputín”. “Dardo” ha sido cruzado con “Cuchi”, la perrita propiedad de Sara Montiel.
Sara Montiel tiene importantes proyectos artísticos. Primero, hacer otra película ambientada en la época de Goya, y luego, en enero próximo, presentarse en un teatro madrileño y luego en otro barcelonés, al frente de un gran espectáculo bajo el título “Sara Montiel en persona”. Sorpresas nos depara la popular estrella en este “show” musical, cuya coreografía será obra del argentino Ricardo Ferrante, con quien hemos completado el reportaje gráfico que ilustra el presente texto.


Ojos, flores, cuadros de vivos colores. Pie fotográfico que pudiera ser un esbozo poético. Sara Montiel recupera estos días la sonrisa. Ha de superar la desgracia familiar y seguir luchando por mantener en primer plano su arte. 

Marujita Díaz, tras presentar la temporada última la comedia musical “Caridad de noche”, estudia una ventajosa proposición cinematográfica, que le mantenga otra vez en candelero en las pantallas.
Terminó el encuentro entre Sara Montiel y Marujita Díaz. Un encuentro amable, salpicado de bromas. Maruja se queda en casa, preparando la decoración de una de sus habitaciones. Sara marcha al cementerio, a depositar unas flores sobre la tumba de su madre, cosa que hace a diario.

M. R.
(Fotos J. Torremocha)


EL RECORTE CCLVIII


Maravillosa. 

lunes, 28 de agosto de 2017

SEMANA - 3 de Julio de 1.965 - España

(Agradecemos el envío de esta revista a Violeta Riscal)
93.000.000 DE PESETAS PARA
SARA MONTIEL
“¿No dicen por ahí que estoy acabada? A ver qué artistas españoles o no españoles han visto juntos esos millones”

En las esquina encontré a mi amigo García.
-Voy a entrevistar a Sara Montiel.
-¿A Sara? Pero, ¿tú crees que a estas alturas tiene algo nuevo que decir?
Mi amigo García insistía.
Mi amigo García se quedó refunfuñando. Somos como somos y no hay quien nos cambie. Ella se llama Sara –realmente, María Antonia-, y no Elizabeth, Gina o Shirley. Se apellida –Abad, según la partida de bautismo-, libre de “kas” y uves dobles, palabra que nos trae el recuerdo de los molinos manchegos y no de las brumas de Manhattan. Somos como somos y…
-Buenas noches. A ver si estamos fresquitos… Es terrible. No puedo instalar aire acondicionado por culpa de la sinusitis que tuve el año pasado. Y este piso es un ático… Habrá que beber algo fresco, ¿no?
Es ella. María Antonia Abad. Es ella. Sara Montiel. Mi intención, al menos, es entrevistar a María Antonia. A ver qué me cuenta de Sara Montiel, a la que un día España proclamó su máxima “estrella”. Yo creo que lo sigue siendo, por dos razones fundamentales; primera: Sara sigue en forma; segunda: no hay segunda clasificada; el pelotón entrará en la meta a muchos minutos de la primera clasificada.
EL JUEGO DE LOS MILLONES
Nos hemos sentado en un mullido sillón. Hubiéramos preferido una humilde silla de madera. Las humildes sillas de madera dan menos calor que los lujosos sillones. Pero el piso de Sara Montiel no es humilde; eso sí: es sencillo, muy sencillo.
-Sara, sin rodeos. Quiero una noticia rotunda que explique, sin necesidad de más palabras, su actual posición en el cine español.
La “estrella”, que se cubre con un coloreado albornoz hawaiano, se me queda mirando. Sara tiene este año una mirada profunda, indagatoria, ligeramente irónica, de suficiencia… ¿Este año?
-Todavía estará fresca la firma que he estampado al pie de mi último contrato. Noventa y tres millones de pesetas por tres películas.
Se me queda mirando. (Ya he descrito antes la mirada de Sara).
-¡Sí, sí, millón y medio de dólares! Dólares de verdad, ¿eh? Me gustaría saber qué otras actrices cobran esas cantidades salvo Sofía Loren o Elizabeth Taylor… ¡si es que lo cobran, que tendría que verlo!
Efectivamente: estoy ante María Antonia Abad. Estoy ante la manchega avasalladora, espontánea, sincera, que se muestra tal como es, no tal como ella, quizás, quisiera ser  o como algunos –que prefieren los barnices artificiales- quisieran que fuera.
-¿No tiene usted miedo a confesar, tan abiertamente, esa fabulosa cantidad de pesetas?
De nuevo se me queda mirando. ¿Ustedes recuerdan los primeros planos de Sara Montiel en sus películas? Pues, así.
-¿Lo dice por…?
-Sí, lo digo por…
-Pues no, aunque la verdad es que me “brean”. Tengo uno o dos, o no sé si cinco abogados para resolver esos problemas. Pero no es eso. Si hablo de dinero es porque sé que es un lenguaje que todo el mundo entiende. ¿No dicen por ahí que estoy acabada? Pues a ver qué artistas españoles o no españoles han visto juntos esos millones de pesetas…
-¿Usted los vio juntos anteriormente?
-Así, así…


HA CAMBIADO
A Sara Montiel la encuentro cambiada. La última vez que la vi la encontré en baja forma física. Y lo escribí en algún sitio. Estaba pálida, tristona y, lo que es peor, tratando de mostrarse alegre. Y eso lo hubiera conseguido Sara Montiel, que es una actriz excelente, digan lo que digan sus detractores. Pero no María Antonia Abad, que es como es por la gracia de Dios.
-¿Cuál será la primera de esas tres películas?
-Una que rodaremos en diversas ciudades de Italia. Se titula “Rita Luna” y es la historia de una mujer española muy famosa, que cantaba y que triunfó. Se casó con un señor muy importante, que estaba paralítico. Los hombres asediaban a Rita… Es una historia muy bonita, muy conmovedora…
-María Antonia: yo quiero saber si Sara Montiel piensa seguir cantando…
Me mira como preguntando: “¿Pero qué dice este hombre?”
-Seguiré cantando, pero no cuplés. Quizá canciones más modernas. ¡O cuplés de nuevo, caramba! ¿Por qué voy a dejar de cantar si cantando gano dinero? Además, ni los productores ni los distribuidores quieren que deje de cantar… A ver: ¿cambiaría El Cordobés los toros por el fútbol?
Sí, la encuentro cambiada. Profundamente cambiada. Sara está más guapa, más sonriente… Tiene más majestad. La encuentro más tranquila, más centrada. Creo que está dispuesta a iniciar el mejor camino de su vida. Sentimentalmente ya dio los primeros pasos, seguros, sin titubeos, prometedores… Su carrera artística también ha desembocado en una vereda más clara, mejor orientada… El gran director Ladislao Vajda le tendió la mano. Ahora un contrato de altos vuelos…
-Sara: ¿desde cuándo es usted millonaria?
Sara está esta noche dispuesta a contestar a todas mis preguntas. Pero yo no pienso aprovecharme para acorralarla. Es una amable conversación, sin peores intenciones.
-Le diré algo. Cuando hice “El último cuplé”, sólo me pagaron las dietas en Barcelona: trescientas pesetas diarias. Pero era una película que no quería dejar de hacer… Tenía fe en el asunto, en los cuplés, en el director… Por otra parte necesitaba hacer algo, sembrar para recoger…
-¿Cuáles eran sus necesidades en aquellos momentos?
-Todas.
SUS PRIMEROS PASOS
Nos encontramos en el piso de la calle de san Bernardo. Aquí vivió Sara de soltera. Ahora es el piso de su madre. Sara –los señores de Ramírez Olalla- tiene un buen piso en la plaza de España. Y un magnífico hotel en la ciudad residencial de La Florida.
-Luego llegó “La violetera”… ¿Pudo usted exigir?
-¿Exigir? Ni exigir ni elegir. Era eso o nada. Me dieron cien mil pesetas por “La violetera”. ¡Yo no sé la de millones que habrá dado esa película!
Hice varias películas más para la misma productora. Había un contrato por medio… “Carmen, la de Ronda”, “Mi último tango”, “Pecado de amor”… El productor se aprovechó… Sí, sí, me dieron cuatro perras por unas películas que resultaron comercialísimas. Bueno, y me han dejado algo a deber…
No hay rencor en las palabras de Sara Montiel. Ni odio. Ni nada que se le parezca. Estoy convencido de que Sara –María Antonia, desde luego, sí- es una chica excelente. Eso: una chicha que llegó de un pueblo de la Mancha con el hatillo al hombro. Un hatillo cargado de ilusiones y de buena fe. Porque… ¡la buena fe que ha derrochado María Antonia Abad por esos mundos”
-Y luego llegó “La bella Lola”…
-Significaba el cambio de productora. Nacía una nueva Sara Montiel. Ya me dieron una cantidad más razonable que, posteriormente, ha ido aumentando. No en vano mis películas dan cada vez más dinero ¡Y yo no soy tonta!
-¿El señor Ramírez Olalla supervisa los contratos de Sara Montiel?
-¡Naturalmente! Los hace mi abogado, pero los supervisa Chente. Bueno, y yo superviso los suyos… “Oye, Antonia, qué te parece …?”
Los señores de Ramírez Olalla: un matrimonio bien avenido. Ella hace películas; él se dedica a la construcción. Hoy en Madrid, mañana en Dakar, pasado en Grecia…
-Quién gana más dinero, ¿su marido o usted?
-Ahora él. A pesar de los noventa y tres millones… ¡Soy una pobrecita a su lado! Yo hago películas y él construye internacionalmente…
Bueno, pues a pesar de todo –ceros y más ceros-, los Ramirez Olalla no veranean este año. Algún chapuzón que otro en su piscina de La Florida y pare usted de contar.
-Yo hago una sola película al año, pero la preparo concienduzamente. Son cuatro meses de rodaje y tres de preparación, que dirijo personalmente. Según el director y los guionistas me pasan las secuencias, yo busco las canciones más adecuadas. No es tarea fácil. Hay que tener mucho ojo para elegir canciones que “peguen”. Después, ponte a elegir el vestuario, los colores, las telas… En Madrid, en Roma, en París… Que si los zapatos, que si la pedrería… Luego vienen los ensayos en casa, con el director. Antes de rodar la película grabo las canciones en París, porque, hijo, tienen un sonido… ¡que para qué! Y al fin, empezamos la película.
Me fijo en Sara. Está sin pintar, sin maquillar, sin arreglar… María Antonia, pues, se sigue mostrando tal cual es… ¡porque puede!
-Artísticamente me encuentro sensacional. Y físicamente… Ni me pinto, ni falta que me hace. Y sin ninguna pata de gallo, aunque hay quien cree que soy mayor que mi madre.
Sonríe triunfante. Se queda satisfecha María Antonia después de “despacharse a gusto”. Se recuesta y se me queda mirando, expectante, como preguntando: “¿Vale?”
-¿Tiene amigos?
-Sí, los tengo. Pero yo digo que los que valemos algo siempre tenemos enemigos. Lo que no sé es la razón porque yo sólo hago una película al año, de forma que no robo nada a nadie… No sé… Eso sí: cuando mis enemigos vean mi última película me van a echar alquitrán a la cara…
-¿Dirigirá usted algún día sus películas?
-Tengo talento para que me dirijan; no para dirigir… Pero como una no es tonta, pues opina un poquitín.
-¿Qué tal se explotan sus últimas películas?
-Superiormente. De “Samba” se han hecho ochenta y cinco copias, que ya son copias, sobre todo teniendo en cuenta que son en color y cada una de ellas cuesta 25.000 pesetas. “El último cuplé” sólo se lanzó con una copia…


QUIERE TENER HIJOS
Un ratito a confidencias nunca viene mal. Creo que debemos contrarrestar, suavizar, disimular el torbellino de millones en que nos hemos metido. Y a María Antonia la pregunto:
-¿Feliz del todo?
-Soy muy feliz. Tengo a mi madre, a mi marido… No tengo a mi padre, que murió cuando yo tenía doce años, pero como si lo tuviera. Cada dos noches sueño con él. Le veo, hablamos…
Sara se ha puesto seria. Sus ojos brillan de felicidad. Me habla quizá infantilmente, pero con una enorme carga de emotividad.
-Recuerdo el último sueño. Yo estaba vestida, no sé para qué. Mi padre me dijo: “Antonia: no me gustas con ese vestido verde. Ponte el amarillo”. Y ayer, efectivamente, me puse el amarillo…
-¿Le asusta el paso de los años?
Ha sido un relámpago difuminado… Pero he visto en los ojos de Sara una ligerísima ráfaga de temor, de preocupación… o han sido visiones mías…
-No me asusta el paso de los años. Todos nos hacemos viejos, ¿no? Es un problema que todos hemos de padecer… Bueno, realmente no sé si será un problema…
-¿Qué desea tener que ahora no tenga?
Le sale del alma:
-Hijos. Los que vengan. Sé que los productores se asustarían, pero…
-¿Qué piensa cuando recuerda su niñez?
-Éramos muy pobres, muy humildes… ¡Muy honestos, eh! No me gustaría que volviera lo de antes.
-¿Está harta de algo?
-De comer, desde luego, no. ¡La línea, hijo, la línea! Estoy harta de que algunas personas me digan: “¿Qué hace usted para conservarse tan bien?”

Hebreo SAN MARTÍN
(Fotos Julián Torremocha)


EL RECORTE CCLVII
Como leíamos en la revista Semana, a poco más de un año de casarse con José Vicente Ramírez Olalla, el balance que la estrella hacía de su matrimonio y de su carrera era muy positivo. Un año de felicidad que comenzaba en Roma el día de sus nupcias. Este es el reportaje que publicaba Hola sobre el enlace en su número de 9 de Mayo de 1.964. 


SARA MONTIEL
SE CONVIERTE EN LA SEÑORA DE RAMIREZ Y GARCÍA DE OLAYA
La boda se celebró en la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, de Roma
La actriz, que quiso dar a la ceremonia una severa seriedad, se sintió profundamente conmovida al ser recibida por el Santo Padre

Sara Montiel, acompañada de su prometido, José Vicente Ramírez y García de Olaya, a su llegada a Roma. 

Sin inmutarse lo más mínimo, ante el asedio impertinente de fotógrafos y operadores, empeñados en no perderse detalle, y con el dominio que da el oficio, Sara Montiel, María Antonia Abad Fernández para el Registro Civil, más guapa que nunca, y vistiendo un elegante conjunto de encaje de oro y plata, firmado por Pierre Balmain –dos mil dólares-, ha recibido –el pasado sábado-, arrodillada junto a José Vicente Ramírez y García de Olaya, la bendición nupcial, ante el altar mayor de la iglesia española de Roma, de la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat. El abad mitrado de la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, dom Justo Pérez de Urbel, amigo de los novios, llegó ex profeso de España para oficiar la misa de velaciones y el rito matrimonial, cumpliendo así su amistosa promesa de meses atrás.


La actriz y su marido sentados en la Vía Venetto.


El matrimonio contempla el Coliseo y el Arco de Constantino.

Sara, con su padrino y cuñado don Luís Ramírez y García de Olaya, se presentó a las puertas del templo, enclavado en la vía de Montserrato, en un rincón de la ciudad vieja, a dos pasos del Tíber, con sorprendente puntualidad. Nadie hubiera dicho que estaba levantada desde las seis de la mañana, hora en que abandonó, apresuradamente, su “suite” del Excelsior, para ir a confesar a una iglesia cercana. Poco después de esa hora comenzó la ronda de los fotógrafos y operadores por los pasillos del hotel. Se habían dado cita allí las revistas y los semanarios más famosos del mundo –desde “Life” a HOLA- para captar la salida de la actriz, camino de la iglesia. Sarita comenzó a vestirse, sin nervios, ayudada por su doncella Irene, que a última hora había cambiado el buquet de violetas, escogido de la tarde antes, por otro de orquídeas, para evitar el fácil recuerdo de una de las películas más celebradas de aquélla.


Sarita Montiel dirigiéndose al altar del brazo de su padrino y cuñado, don Luís Ramírez y García de Olaya. 


Sarita, ya ante el altar con su prometido, en el momento en que va a dar comienzo la ceremonia.


Los nuevos esposos estrechan sus manos ante el altar de Nuestra Señora de Montserrat.

En la puerta del templo esperaba el novio, que hasta aquel instante desconocía cuál era el equipo elegido por Sara, a pesar de que él mismo lo había recogido en París, bien encerrado en una caja a propósito. Una vez ante el altar –por expreso deseo de Sara no hubo música de órgano,  ni marcha nupcial-, la pareja y los padrinos tomaron asiento, para escuchar la plática del abad dom Justo. A continuación, y tras las obligadas preguntas que el rito impone, dio comienzo la misa de velaciones, durante la cual comulgaron los novios.
En el presbiterio tomaron asiento, en el lugar de honor, el embajador de España en el Qirinal, señor Sánchez Bella, acompañado de su esposa. En el lado de la Epístola se acomodaron los testigos de la ceremonia: vizconde de Tuy, marqués de Santa Rita, don Emilio de la Guarda y el doctor Azcona.
Siempre seguida por el relampagueo de los  flash y los focos cegadores de NO-DO, los novios pasaron a la sacristía, donde firmaron el acta matrimonial. En breves minutos, y en una dependencia aneja, Sara cambió su atuendo de novia por un severo traje negro, de ceremonia, y cambió su monumental pamela por la tradicional mantilla negra española, para acudir, en unión de su esposo, a la audiencia privada que les había concedido Su Santidad Pablo VI y que para nuestra actriz –según confesó después- ha sido el acontecimiento más emocionante de su vida.


Don José Vicente Ramírez y García de Olaya haciendo su entrada en el templo dando el brazo a la madre de Sarita Montiel, madrina en la ceremonia. 


La famosa actriz en otro momento de la ceremonia de su enlace matrimonial en el templo romano de Nuestra Señora de Montserrat. 


Los novios reciben sus alianzas matrimoniales. Ofició la ceremonia el abad mitrado del Valle de los Caídos, dom Justo Pérez de Urbel.

El Papa retuvo a la feliz pareja durante más de quince minutos. Regaló a Sarita un rosario de oro y a José Vicente una medalla del Concilio. Además se interesó por los proyectos de la actriz.
Después, al mediodía, en la intimidad, con los familiares, llegados para la boda, y un reducido grupo de amigos, Sara y José Vicente se reunieron a almorzar en el Gran Hotel.
Hasta su partida para Nueva York, vía Este –Sarita tenía el propósito de pasar por Moscú, para ver si podía cobrar lo que “allí” le deben por sus películas y sus discos-, el matrimonio tuvo sobrado tiempo de pasear por Roma y de posar para los fotógrafos en los obligados rincones de los itinerarios turísticos, incluido la Fontana de Trevi, donde, tanto Sarita como su marido, arrojaron la moneda, con la ilusión de volver, sin tanta prisa, a la Ciudad Eterna.


Momento en que los contrayentes reciben la Sagrada Comunión.




Después de contraer matrimonio, Sarita Montiel depositó su ramo de orquídeas en la tumba de Su Majestad el rey don Alfonso XIII.

“Es posible –me explicó Sara- que haga aquí una película, si llegamos a un acuerdo con los productores… Se trata de una versión de la vida de Claretta Petacci. El guión está hecho y ha sido sometido a la aprobación de la familia”.
El propósito de Sara es, como se ve, seguir trabajando en el cine, aunque desviándose un poco del cuplé. “Como en mis otras películas –me aclaró- en adelante compartiré la responsabilidad y el riesgo o la fortuna de producción. Aparte de la película sobre Claretta Petacci, tengo otras dos más en cartera”.


Ataviada con un severo traje y con la mantilla española, los nuevos señores de Ramírez se dirigen al Vaticano, donde fueron recibidos en audiencia privada por Su Santidad el Papa. 


ROMA (Especial para HOLA, de nuestro corresponsal
FRANCISCO NARBONA).


LA FOTO CCLVII


La diva en un evento. Eran mediados de los '60...