sábado, 23 de septiembre de 2017

LECTURAS - 10 de Abril de 1.970 - España


Agradecemos a Violeta Riscal el envío de esta revista. 
Habla, en persona,
SARA MONTIEL:
“No me considero actriz ni estrella; sólo soy una señora estupenda”

"Sara Montiel en persona" está triunfando en Barcelona, después de haberlo hecho en Madrid.

En el programa de su espectáculo teatral puede leerse: “Las valiosísimas joyas que luce en escena son todas de su propiedad y han sido compradas en…” Y aquí los nombres de Cartier, Val Cleef, Tiffani. Quizás algunos consideran un alarde de Sara Montiel dar amplio detalle de todo lo que posee: conjunto de perlas y brillantes, collar de rubíes y brillantes, collar con brillantes de veinte quilates, collar de ciento noventa y tres esmeraldas y dos mil brillantes… Todo, en Sara, es fabuloso. O eso parece. Con su bonita cara, su figura digna de Rubens y cuarenta y cinco millones en alhajas, recorre España.
-¿Estas joyas representan muchos años de trabajo?
-No. Significan que estuve casada dos veces. Son regalos de mis maridos. Para algo los he tenido. La pena es que sólo me casé en dos ocasiones…
-¿Lo lamenta?
-Hombre, en cuestión de alhajas todo es poco.
-¿No le importa casarse nuevamente con tal de aumentar la colección?
-Si el contrayente era tan espléndido como los anteriores…, no me molestaría casarme seis o siete veces.
-Y hablando de maridos. ¿Cómo va con el suyo? Porque la gente comenta…
-¿A cuál de mis dos maridos se refiere?
-Al actual.
-¡Ah! Pues bien. Normal. Nos tratamos con la cordialidad lógica de una pareja que lleva seis años de matrimonio.
-¿Y cómo se tratan un hombre y una mujer seis años después de la boda?
-Con cariño y respeto. El vulgo, la gente comenta que nos llevamos mal porque apenas nos ven juntos. Pero no se dan cuenta que él hace su trabajo y yo el mío en el teatro.


Sarita ha estado casada dos veces: primero con Anthony Mann, del que se divorció en 1.963. Y en 1.964 contrajo matrimonio con José Vicente Ramírez Olalla. 

Sinceridad no le falta. Eso nos anima a preguntarle su edad, y nos responde:
-Treinta y cinco años.
-¿Y -Scuántos han pasado desde “El último cuplé”?
-Trece; la hicimos en 1.957.
A ella le salen las cuentas. Pero nosotros estamos hechos un lío. Si ahora tiene la edad que confiesa, resulta que fue la primera “niña prodigio” del cine español. Porque en 1.947 coprotagonizó “Locura de amor” y anteriormente ya había hecho alguna que otra película, “Te quiero para mí”, “Empezó en boda”, “Bambú”, etc.
-Lo dicho. Tengo treinta y cinco años. El día que llegue a la cuarentena lo celebraré con una gran fiesta. Creo que lo importante es saber llevar la edad con belleza y juventud. Cuando se tiene mucho dinero, como en mi caso, no hay que temer el paso del tiempo.
-¿Le gusta tener “leyenda negra”?
-Hombre, sí… Sobre todo si está fundamentada en cosas auténticas.
-¿Usted es una estrella o una actriz?
-Sólo me considero una señora estupenda. ¿Actriz o estrella? No lo sé; pero algo debo tener para haber llegado hasta donde estoy. No olvide que nací en un pueblo… Creo que para esto se necesitan agallas por todas partes…, por no decir otra cosa que no le permitirían publicar. La gente habla, habla; dice, dice… Se empeñan en inventar cosas sobre mí.
-¿Y usted las acepta?
-¿Qué voy a hacer? Callarme. O pagar con igual moneda. Lo que más me fastidia es la hipocresía.
-¿Se atrevería a rodar con poca ropa para el cine?
-¿Por qué no? Otras lo han hecho; y tenían menos atractivos físicos. No olvide que soy muy profesional, lo he sido toda mi vida.


Sara Montiel en "Locura de amor", una de las primeras películas que interpretó y que le proporcionó gran fama. 


"El último cuplé" fue la producción que le proporcionó un éxito delirante, situándola en el pináculo de la gloria. 


1.970: Sara Montiel se decide a actuar cara al público con "Sara Montiel en persona", cantando canciones de ayer y de hoy. 

Entre la estrella y el informador ya hay confianza. Cuando se encuentra a gusto, Sara Montiel es un manantial de incesante diálogo. Nos anticipa que tiene en perspectiva cinco películas a filmar en los Estados Unidos e Inglaterra.
-Sé que no puedo compararme a Barbra Streisand, pero puedo hacer mis cosas. Ya saben, canción popular y moderna. La melodía vuelve a imperar y la canción sentimental es la que está pegando… ¿Por qué hago teatro? Era una deuda que tenía con  el público español; además, estoy muy satisfecha porque, gracias a mí, vive una serie de personas; me refiero a las familias de la gente que está en mi Compañía…
Sara Montiel o la humanidad. Alejada de “vedetismos” que sólo lograron perjudicarla, ha recapacitado y es más accesible. Quiere que la conozcan tal y como es.
-El ochenta por ciento de las mujeres hablan muy bien de mí. Y ya sabes, cuando una mujer elogia a otra es… porque no le queda más remedio. Y eso que mis películas siempre tenían calificaciones morales bastante altas. Ninguna bajó del 3-R. Claro, siempre hice papeles de señora estupenda…


EL RECORTE CCLX
Aunque le faltaban, todavía, dos películas por rodar, la diva, a principios de los '70, ya estaba dando un giro radical a su carrera. Eran los inicios de sus presentaciones en vivo y en los teatros. Este artículo del 25 de Julio de 1.970, revista Semana, muestra una de sus primeras presentaciones en salas de fiesta. 

EN SU PRESENTACIÓN EN MADRID, LUCIÓ DOS MODELOS DE DIOR Y UNO DE VARGAS
SARA MONTIEL
ahora en sala de fiestas
Sara Montiel se ha presentado, por primera vez, en una sala de fiestas. Obtuvo un gran éxito, cantando sus temas de siempre y otros nuevos. Se mostró muy elegante y bella. Sus declaraciones, sabrosas como siempre, las publicamos en la página siguiente. 

Sara Montiel, punto y aparte.
La “reina del cuplé”, la más internacional de nuestras estrellas, la siempre admirada, discutida y envidiada Sara Montiel, ha cubierto un jalón más de su ya dilatada y triunfal carrera artística: ha debutado en una sala de fiestas. El acontecimiento ha tenido lugar en un jardín de verano de Madrid. Sara, que se multiplica –es una mujer realmente infatigable-, hizo un alto en su gira de cinco meses (que, visto el éxito obtenido, se prolongará otros cinco) por los teatros de España, para afrontar la dura prueba de actuar en sala de fiestas. Pero Sara no estaba nerviosa. Había llegado en la víspera de su presentación, procedente de La Coruña. Sufrió la feroz acometida de la canícula madrileña.
-El calor me derrota –confesó.
Eran las tres y media de la tarde. Estaba recién levantada. Por la noche no había conseguido dormir. Sara vive en un ático que se asoma a la plaza de España; el sol cae en él a plomo.
-Pero usted, tranquila…
-Yo, tranquila; tranquila, siempre… -comentó, riendo.
Se presentaba por la noche. Todo estaba a punto. Sara tenía muy bien aprendida la “lección”.


-Dicen que Sara Montiel está acabada… -solté, de buenas a primeras.
-Dicen muchas cosas. Yo me río mucho, ¿sabe?
Objetivamente hablando, debo reconocer que Sara hace bien en reírse de los habituales comentarios de sus “antis”. He oído decir que en sus cinco primeros meses de gira teatral ha ganado más de cuatro millones de pesetas. Y de fuentes generalmente bien informadas procede este rumor; en diez meses de gira, Sara se embolsará la bonita cantidad de nueve millones de pesetas. Sara, pues, percibe sueldos “europeos”.
-¿Ambiciosa?
-En absoluto. Yo trabajo y cobro. Cada cual cobra lo que puede o lo que le dan. Si a mí me dan lo que pido…, por algo será.
Sara Montiel es, indudablemente, una diva. Una diva a la española, con las virtudes y defectos (que, a la larga, también suelen ser virtudes) de la raza. Pero diva, al fin y al cabo. Sin embargo, es amable, complaciente, atenta siempre con el periodista. La leyenda negra de su antipatía no pasa de ser eso: una leyenda.
-A veces sale a relucir mi temperamento, pero es cuando alguien viene a buscarme las cosquillas… Tengo que defenderme, ¿no?
El lenguaje de Sara, a veces, no es muy mesurado. Pero es que Sara es excesivamente sincera. De ahí que, en ocasiones, diga ciertas cosas tal como las piensa, sin pasarlas por el “túrmix” de la hipocresía. A Sara, realmente, hay que conocerla para comprenderla. Y a las personas como Sara Montiel, aunque más sencillas de lo que algunos suponen, no se las conoce en unos minutos.


-¿Es dictadora?
-Otro sambenito que me han colgado… Yo nunca tengo subordinados, sino personas que me ayudan. Me gusta trabajar en equipo. Ni soy ni quiero ser más que nadie. Lo que ocurre es que me conozco perfectamente; por eso, me gusta cambiar impresiones con mis directores, fotógrafos, modistas y demás colaboradores…
Sara jamás se sofistica. Es, siempre, más María Antonia Abad, la moza manchega que llegó un día –ya lejano- a Madrid, a conquistar laureles, huyendo de la mediocridad y la monotonía, que Sara Montiel, la mejor obra de aquélla. Apasionada, a veces desgarrada… Y es en estos momentos, cuando María Antonia – Sara es una embravecida mujer, cuando brotan de sus labios (sus mundialmente famosos y cantados labios) curiosos epítetos muy cervantinos, que en su boca, más que escandalizar, divierten.
-¿Qué echa en falta?
-Lo tengo casi todo… Bueno, no; miento. Me falta algo fundamental: un hijo. Todavía estoy a tiempo, pero…
Se ha puesto seria, melancólica. A Sara no le gusta hablar de su vida privada. No es por miedo al “qué dirán”; no es por hipocresía… Es que hay una Sara que prefiere seguir en su torre de marfil, a solas con sus sentimientos, con sus esperanzas e, incluso, con sus tristezas…
-Yo, mientras tenga salud, lo demás no me preocupa…
Realmente, hay algo que la preocupa un poquito… En verano no hay violetas.
-Esta noche voy a cantar “La violetera” y no podré repartir violetas entre el público… ¡Fíjate, qué pena!
Es bonito y saludable preocuparse en estos tiempos tan complejos, por un problema tan sencillo y romántico: la falta de violetas. Pero Sara ya había previsto la solución: repartirá claveles.


La "reina del cuplé" se ha presentado en una sala de fiestas. Sara sigue fiel a sí misma. En sus actuaciones y en sus declaraciones. 

Y así fue. Repartió claveles y el público la correspondió también con flores, en forma de piropos. Porque Sara sigue realmente bella. La fotogenia de Sara es asombrosa. Fotogenia, muy cuidada, es cierto, por ella misma y por quienes la rodean. Pero hemos llegado al “quid” de la cuestión: ¿qué hay del perímetro de Sara, del que tanto se viene hablando desde que inició su triunfal gira teatral? Tonto e inútil sería negar la evidente realidad: la silueta de Sara Montiel no está en su mejor momento. Sara es mujer de muy buen apetito; le encantan los platos más sabrosos de la cocina española, la gallina en pepitoria, por ejemplo. Está ahora menos gruesa que hace cinco meses, pero todavía tiene que adelgazar más. Sara lo sabe y en ello está. Claro está que esta mujer es un caso singular. Le basta con el sensual y melancólico decir de sus cuplés para seguir conquistando al público.
Sara, pues, triunfó. Después de veinte años de éxitos, los piropos del público la conmocionaron. Y ella correspondió con claveles, con besos, con expresiones de agradecimiento y alegría…


-¿Cuánto ha ganado esta noche? –pregunté, después, rompiendo el hechizo romántico y nostálgico creado por ella y sus canciones.
-Bastante…
-¿Cuánto le ha costado el vestuario que ha lucido esta noche?
-Ciento muchas mil pesetas.
-¿Y las joyas?
-Algo más, claro… Son tres juegos completos…
-¿A qué le han sabido los aplausos de esta noche?
-A gloria. Por cierto, los que, desde hace años, están cavando mi fosa, que sigan haciéndolo… ¡Así se entretienen!
-¿Sigue siendo la primera?
-A juzgar por los resultados artísticos y económicos, sí.
Lo dice con gran sencillez, sin aspavientos, absolutamente convencida.
-Dicen que su silueta…
-Bueno, dejémonos de garambainas –me interrumpe-. Quizá me sobren algunos kilitos… ¡Ya me los quitaré! Yo digo como el borracho del cuento, que dijo a la mujer fea que le increpaba: “¿Borracho yo? Sí, hija, sí. ¡Y tú, fea! Pero lo mío tiene cura…” ¿Me entiende? Lo que no tendría solución sería mi fealdad; pero, gracias a Dios, estoy de muy bien ver…
Un desplante “made in Sara”. Sara, Sara, Sara… Es “la Montiel”, porque esta mujer merece el “la”, tan simple y humilde, sólo reservado a las grandes e indiscutibles “estrellas”. Sara seguirá dando guerra durante mucho tiempo. Y su longevidad artística asombrará, a poco que comprenda que la buena cocina española tiene sus pros y sus contras.

Hebreo SAN MARTÍN
(Fotos: Urech)


LA FOTO CCLX



sábado, 9 de septiembre de 2017

CINELANDIA - 15 de Febrero de 1.969 - México


SARA MONTIEL
“LA JUVENTUD ACTUAL EXIGE SILENCIO”

Sara Montiel ha vuelto a firmar contrato con la productora S.F., Cesáreo González. Aún está “caliente” el pleito que la popular actriz y el ilustre productor (ya desaparecido) llevaron a los tribunales españoles. Como todos saben, Sara Montiel perdió aquel juicio contra dicha productora. Con ello, la bella “manchega” perdió la oportunidad de meter en su bolso la suma de 24 millones de pesetas. Pero como todo en la vida tiene remedio, la productora y Sara han vuelto a hacer las “pases”.
SARA EN LA LÍNEA
Sara Montiel es de las artistas que a veces se permite el lujo de aumentar algunos kilos demás. Hoy la he visto y he podido comprobar que nuevamente está tomando el camino de la línea perfecta. Ha perdido varios kilos. Y sus pómulos, esos que tan maravillosamente llenan la mirada de los espectadores, visitan de nuevo su rostro.
-¿Cuántas hora duerme Sara Montiel?
-Nunca menos de ocho.
-¿Aunque esté filmando?
-En ese tiempo es cuando más duermo. Del estudio me vengo a casa a dormir. Jamás hago vida social cuando filmo.
-¿Qué tipo de comida le va?
-Carnes desgrasadas, verduras y frutas.
-¿Pasa hambre?
-A veces, sí.
-¿Bebe alcohol?
-Una copa de vez en cuando.
-¿Hace ejercicios?
-Es lo primero que hago cuando me levanto. Es una de las cosas que más exige nuestra carrera.
-¿Le gusta permanecer en la casa… hacer vida hogareña?
-No. Soy muy bohemia. Me gusta ver amanecer en la calle. Oler el perfume de los jardines en las madrugadas. Ver cómo se despiertan las grandes capitales. Aunque no siempre lo puedo hacer.
Sara Montiel es una buena hija. Siente adoración por su familia. Los niños representan algo muy grande para ella. Cree en el espíritu. No conoce el miedo. Sería incapaz de matar un pollo, ni cualquiera otro animal.


Entre las personas que se encontraban en el aeropuerto de Barajas, esperando a la gran artista, estaban su madre y su marido Chente. 

‘LA JUEVENTUD ACTUAL EXIGE SILENCIO’
-¿Ha tenido amigos confidentes?
-Sólo uno.
-¿Será capaz de guardar un secreto?
-Hasta la tumba.
-¿Qué deporte le gusta practicar?
-La caza. Además soy muy buena. Jamás he salido a cazar sin que regrese con muy buen material.
Sara considera que está comenzando su carrera artística. Dice que tiene mucho qué aprender todavía. Cuando le pregunté si cambiaría su vida actual por la edad de 13 ó 14 años, me contestó:
-¡No, por Dios! A la edad de 13 años fui muy desgraciada. Hoy me considero una de las mujeres más felices del mundo.
-¿Qué opina de la juventud actual?
Sara me mira profundamente. Toma una expresión como de niña asustada. Me recordó a esas pequeñas que son llamadas por la maestra y le pregunta algo. Sara no sabe qué contestar. O quizá tiene miedo. Quizá piensa que la juventud actual es demasiado difícil de comprender.
-La juventud actual exige silencio…
-¿Sería “hippie”?
-Por unos minutos, sí. Es demasiado aburrido.
-¿Es ambiciosa?
-En mi trabajo, sí.
-¿Hasta el punto de ser mala compañera?
-Si defender los derechos que a una le corresponden es ser mala compañera, puede que lo sea.


“IRÍA A LA LUNA CON EL HOMBRE QUE AMO”
-¿Está conforme con la posición artística que tiene en España?
-No me quejo.
-¿Le gustaría dirigir en el cine?
-No. Tengo demasiadas cosas que me interesan mucho más.
“No estoy de acuerdo con los proyectos interplanetarios que tienen los hombres. Creo que existen muchas cosas en la tierra por descubrir, como por ejemplo, la ambición de los hombres y el porqué de las guerras. Creo que existan seres ultraterrestres. Si alguna vez fuera a la Luna lo haría acompañada por el hombre que ame”.
-¿Qué opina del hombre?
-Que cuando lo es, resulta maravilloso.
-¿Existe la maldad en él?
-Por supuesto, como la bondad.
Sara Montiel confiesa que se le ha hecho mucho daño. Y por eso sólo cuenta con dos o tres amigos. “He recibido malas acciones y traiciones de aquellos a quienes he ayudado mucho. Es lo que más me duele”. Pero a pesar de todo cree en la amistad. No se siente frustrada. Cuando comenzó a subir en su carrera tuvo muchos enemigos, pero dice que hoy tiene muchos más. “Muchos no perdonan que alguien triunfe”. Y es verdad. Sara Montiel es para España lo que es la B.B. para Francia. Ella es la artista que más divisas conquista para España. Ella es la más internacional. Es la que está en todas las carteleras del mundo.
-En quien confiaría más, ¿en un hombre o en una mujer?
-En un hombre.


En esta foto la vemos en la Plaza de España con su perrito. 

“NO ESTOY DE ACUERDO CON LA POLÍTICA DE FIDEL CASTRO”
La pintura es el arte que prefiere la Montiel aparte de su carrera. Muchas desconocen que esta artista es una acuarelista fabulosa. Pero no le gusta enseñar sus obras. Su casa la tiene decorada con verdaderas joyas pictóricas.
-¿Le gustaría debutar en un teatro como actriz dramática?
-No. Yo, si no canto, no soy feliz.
-¿Por qué no ha montado un espectáculo en Madrid a su medida?
-Porque no he tenido tiempo. Podría permanecer en Madrid dos o tres meses y a los empresarios no les conviene. Me quieren por lo menos por un año.
-¿Está consciente de que es la estrella máxima de España?
-No. Soy una artista que ha tenido suerte. Le gusto al público, nada más.
-¿Le gusta la política?
-Me preocupa precisamente por los tantos problemas que ocasiona.
-Si fuera la primera dama de una nación, ¿qué haría por el pueblo?
-Muchas cosas de las que aún no se han tocado. Una de ellas sería amparar a todas las madres solteras. Darle a sus hijos estudio y prepararlos para la vida de una manera que no tuvieran complejos.
Le asusta el futuro del mundo. Piensa que por culpa de algunos hombres habrá una tercera guerra mundial.
-Sara, yo fue testigo de su éxito en Cuba hace algunos años, ¿por qué no ha vuelto a aquel país?
-Porque no estoy de acuerdo con el régimen dictatorial de Fidel Castro.
-Pero usted ha estado en Rusia…
-Y estoy dispuesta a volver.
-Pero en Cuba funciona un régimen impuesto por Rusia.
-Pero Rusia es un país que no tiene mucho, o casi nada en común con nosotros los españoles. Todo lo contrario a Cuba. Cuba es España. El problema de los cubanos me duele y me afecta tanto como si fuera mío. Es distinto.
-¿Dónde le gustaría vivir fuera de su patria?
-En cualquier lugar del Caribe. Especialmente en la Cuba de antes.


En su repertorio cuenta con muchas canciones cubanas. Ha actuado en todos los países del Continente Americano y en casi toda Europa. Dice que en América la quieren tanto como sus paisanos. Se ha hablado mucho sobre su desaparición hace unos meses en México y de un contrato que no quiso cumplir con la capital azteca. A lo que ella responde: “Todo fue un mal entendido de mi representante de allá. Me propuso sin haber firmado y sin yo saberlo. No es cierto que yo haya incumplido. Soy artista por todos los costados. Sé lo que tengo que hacer”.
Cuando terminamos nuestra entrevista salimos a la calle con Sara. Le hicimos fotos. Comprendimos una vez más lo que esta mujer representa para el pueblo español. No tuvimos un momento de paz. En algunos sitios tuvimos que subirnos, salir de prisa, porque no nos permitían hacerle las fotos. Sara Montiel, es sin duda, la estrella máxima de España.

ROBERTO CAZORLA
Fotos: M. H. de LEÓN.




EL RECORTE CCLIX
Sara abandonó la década de los 60 con algún que otro conflicto: separación de Chente, pleito con Cesáreo González, el caos 'Tuset Street'. En esta sección de la revista Semana, de 6 de Mayo de 1.967, la diva se ¿sincera? con la publicación. 

EXAMEN DE CONCIENCIA
SARA MONTIEL

No es necesario hablar de sus éxitos, ni de su personalidad, ni de su hermosura. Basta con decir un nombre: Sara Montiel. Tampoco hablaremos de su demanda al productor Cesáreo González, pidiéndole veinticuatro millones de pesetas, porque ya se sabe todo en torno a este asunto. Sara está cansada.
-Han estado haciéndome un reportaje en color unos periodistas americanos. Es agotador. Además, el estreno de “Cárcel de mujeres” me dejó molida.
-¿A qué teme más: a asistir a uno de sus estrenos o a que la hagan un reportaje fotográfico?
-Al estreno, desde luego. Salgo ilesa de milagro. Me encontraba tan oprimida por el tumulto que pensé que me iban a romper algo.
-En el fondo, es agradable tal admiración.
-Eso sí. Yo siempre digo que moriré a consecuencia del amor de los demás.
-¿Recibe muchas cartas?
-De mis quinientas a dos mil semanales.
-¿Las contesta todas?
-Por supuesto. Contesto yo, contesta la secretaria de mi marido, contesta otra chica y otro chico, que es como mi secretario. Me escriben cartas muy emocionantes.
-¿De lugares muy apartados?
-Cientos de cartas de Ucrania, de Moscú, de La Habana, e incluso de Mongolia.


-¿Su mejor película y su mejor canción?
-Como película, “El último cuplé”; como canción, “Nena”.
-¿A qué tiene miedo durante los rodajes?
-A algún posible fallo técnico. Hacer una película es labor de equipo, es todo un engranaje. Si falla una pieza, trasciende en el resultado final.
-¿Cuál es la aspiración actual de Sara Montiel?
-Seguir haciendo cosas cada vez mejores, aprovechando la experiencia que dan las mal hechas.
-¿Qué películas de las suyas no volvería a hacer?
-Los “westerns” americanos. Bueno, sólo haría uno: “Veracruz”.
-¿Se considera una muer feliz?
-Feliz, feliz, nunca se es totalmente. Es necesario no serlo a ratos, para apreciar la felicidad cuando llega.


-¿Cómo se ve usted a sí misma?
-¡Muy mona! Creo que soy muy humana, con temperamento bastante fuerte, con mi personalidad.
-¿Le gusta o le molesta asistir a reuniones sociales?
-Me agrada asistir, sobre todo a reuniones culturales. Si no puedo hablar, al menos escucho y aprendo.
-¿Ha pintado usted estos cuadritos que vemos en las paredes?
-Sí. En mis ratos libres, aunque no tengo ni idea de dibujo, pinto algo. Lo que se me da bien es la asimilación de los colores.
-Se cuentan muchas anécdotas de su belleza desde que tenía catorce años. ¿Es cierto que llamaba la atención cuando iba por la calle?
-Era un verdadero espectáculo. La gente salía de las tiendas y comercios sólo para verme. A los catorce años pesaba sesenta y seis kilos, era tan alta como ahora y tenía una melena negra hasta la cintura.
-¿De dónde salió en nombre artístico de Sara Montiel?
-Lo de Sara, por mi abuela Sara María; lo de Montiel, por los Campos de Montiel.
-¿Es cierto que prefiere que la llamen Antonia Abad que Sara Montiel?
-Antonia soy más yo misma; Sara es otra persona distinta. Intento separar a toda costa mi persona de la personalidad artística.
-¿Cuál es su debilidad a la hora de vestirse con elegancia?
-Los zapatos y el peinado. Considero que una mujer elegante debe ir bien calzada y bien peinada. Los vestidos me gustan muy sencillos. Así destaca más la belleza natural.


-¿Sabe que, a veces, le adjudican muchos defectos físicos?
-¡Ya lo creo que lo sé! Se ha dicho que tengo las piernas torcidas, los dientes postizos, la nariz mal hecha. Incluso que mi cara no es mi cara.
-¿Le molesta?
-Mientras tenga este rostro y este espejo, donde me veo cada día y me digo: ‘Antonia, estás muy bien’, los comentarios me resbalan.
-Cuando se mira al espejo ¿cuál es la parte de su cara con la que se siente más satisfecha?
-Con la nariz, que es graciosísima.
-¿Qué opina de la coquetería en la mujer?
-Me parece estupenda. En la mujer es un atractivo más.
-¿Qué prefiere: esperar a su marido o que su marido la espere a usted?
-No me gusta en absoluto que me esperen. Tampoco esperar; pero entre las dos cosas, prefiero la segunda.
-¿Cuál es el recuerdo más bonito de su vida?
-Cuando yo era niña y mi padre me sentaba en sus rodillas para que le leyera el periódico. Entonces tenía cinco años, pero decían que leía muy bien.
-¿Le molesta que pregunten sus años?
-No.
-¿Cuántos años tiene?
-Un año menos que Liz Taylor, tres maridos menos que ella y dos años más que Brigitte Bardot.

Entrevista: FUENTES GUIO
Fotos: Larrú


LA FOCO CCLIX


Espectacular. 

martes, 5 de septiembre de 2017

FILMSKI - 20 de Marzo de 1.969 - Yugoslavia


Oni pricaju o sebi
SARITA MONTIEL

Zao mi je sto se uloge koje tumacim na filmu toliko razlikuju od moje uloge u privatnom zivotu. Dok sam na filmu uvek lepa, blistava, u raskosnim toaletama, cesto nesrecno zaljubljena, moja uloga u zivotu bitno se razlikuje.
Ne volim izlake, ne volim skupocene haljine. Uvek sam volela jednostavnost. Osim toga, imam tesko bolesnu majku pored koje provodim svaki delic svog slobodnog vremena. Moji obozavaoci se u pismima cesto zale sto u listovima retko nailaze na moje fotografije, dok slika nekih manje popularnih glumica ima u izobilju. Razlog je jednostavan: ja nikud ne izlazim. Ne posecujem ekskluzivne lokale, ne volim filmske premijere, ni hotele, ni prijeme. Nikada nisam dozvolila da mi pripisu flert s nekim od partnera ili prave afere oko mog imena.
Mnogi misle da sam razmazena zvezda, ali nema vece neistine od toga. Oni koji me poznaju cesto mi prebacuju da suvise radim, da nemam potrebnog odmora, da unistavam svoje zdravlje. Tacno je da radim i po cetrnaest casova dnevno, ali taj rad je moja jedina satisfakcija za prazni privatni zivot.
Nedavno sam se razisla s covekon koga sam voleta i ostala sama s majkom. Uvece, kada posle napornog snimanja dodem kuci, mene niko ne ceka. Zivim bez utehe i toplih reci, sama, melanholicna i zeljna vedrijih trenutaka.
Srecom, filmovi u kojima igram za trenutak razbijaju monotoniju moga zivota. U tim filmovima uvek sam u sredistu paznje: lepa, obozavana, zeljena, zena koja pati i zbog koje drugi pate. Svesna sam da su ti filmovi sentimentalni i melodramaticni, ali publika ih voli i zato se ne ljutim kada za mene kazu da sam glumica za publiku.
Ne krijem da bih zeleta da se okusam i u nekom znacajnijem filmsko, zadatku i tako najzad uverim kriticare da nisam samo lepa statua pred kamerama. Medutim, snimila sam vec suvise tih sentimentalnih filmova da bi se ijedan znacajniji reziser usudio da mi poveri slozenu, dramsku ulogu. Znam da takav trenutak nikada necu doziveti, ali sam se s tim vec pomirila.
Od svih partnera s kojima sam do danas radila u najvecem secánju ostao mi je Raf Valone, s kojim sam igrala u filmu “Prodavacica ljubicica”, Raf je divan partner, kolega kakav se samo moze pozeleti: pazljiv, galantan, uvek na usluzi. Trebalo je da snimimo I nastavak “Prodavacice”, ali ovaj projekat nikada nije realizovan.


EL RECORTE CCLVIII
1.969 fue un año clave para la estrella. La muerte de su madre, María, la marcó profundamente. Hasta el final de sus días dijo que la echaba de menos y que era la única persona a la que debía agradecerle algo. Su, todavía, no tan amiga Marujita Díaz, la invitó a sus 'Piedras Negras' para mitigar en algo la pena. Ambas artistas posaban así para la revista Semana en 1.969.


 AMIGAS DE VERDAD
MARUJITA DÍAZ HA INVITADO UNA TEMPORADA A
SARA MONTIEL
para que mitigara el dolor producido por la muerte de su madre

Malos vientos habían soplado cerca de Sara Montiel y Marujita Díaz hace algunos años. Hubo quien se empeñó en enfrentarlas y el veneno de los celos y las envidias flotaron sobre sus nombres. Mala cosa esta de los bulos mordaces. Pero ambas, en el fondo, seguían siendo buenas amigas. Y ahora que la desgracia ha llamado a la puerta de una de ellas, el compañerismo y la amistad se han dado la mano para ayudar a aquélla.
La inesperada muerte de la madre de Sara Montiel dejó abatida a nuestra estrella. Tras los funerales, Sara se recogió en un rincón de su piso madrileño, donde había vivido bellos momentos junto a la aurora de sus días. El dolor era fuerte. La casa se llenaba de recuerdos. Sonó el teléfono en un instante. Era de Marujita Díaz, que le invitó a pasar unos días, primero, en un chalet de la Costa del Sol y, luego, en el suyo de Madrid. Sara aceptó encantada. Se sobrepuso a sí misma, secó sus abundantes lágrimas y acudió a la llamada de su buena amiga, que deseaba consolarla a todo trance.


Marujita Díaz, junto a Sara Montiel. A las dos se les ha unido la madre de Maruja. Ambas han mitigado en parte el dolor que aflige a Sara estos días. 

AMBAS SE CONOCIERON A TRAVÉS DE LUPE SINO
Sara y Maruja han pasado unos días felices. Sara, aunque todavía viste de luto riguroso, ha superado esos primeros momentos tensos de amargura.
-Todo se lo debo a Maruja, a su madre y a mis hermanas Elpidia y María de los Ángeles. Si no hubiera sido por ellas, no sé que habría pasado. Quería demasiado a mi madre y no me acostumbro a haberla perdido repentinamente.
Importa ahora preguntar cuándo se conocieron ambas.
-Nos presentó Lupe Sino –recuerda Sara-. Eso fue en 1.956.
-¿Quién tiene más genio de las dos?
-Las dos tenemos un genio parecido –tercia Sara.
-Más que genio, temperamento –le secunda Marujita-. Gracias a eso hemos llegado tan alto. Bueno, yo diría que Sara me gana en una cosa: es coleccionista de billetes verdes. Yo me conformo con coleccionar sellos.
Es el primer atisbo de sonrisa. Las dos, frente al periodista, han escondido las garras afiladas de su habitual diálogo. Se miran sin malicia. No hay envidias ni divismos por medio. Al menos, si las hubiera, disimulan muy bien.
-Di –interviene Sarita- que harían falta muchos años para contar en reales lo que yo he ganado en el cine.


Sara, con dos peinados diferentes, sosteniendo entre sus brazos a "Rasputín", el perro propiedad de Maruja Díaz. 


SI ALGUIEN SE LO PROPUSIERA, TRABAJARÍAN JUNTAS
-Admitamos, en hipótesis, que Sara Montiel y Marujita Díaz encabezan juntas una película. Presumamos que un productor valiente, con los millones por delante, decide contratar a ambas. ¿Qué pasaría?
-No pasaría absolutamente nada. Vamos –resume Sara-, quiero decir que por nosotras no existirían dificultades de ningún tipo y el productor, aunque arriesgara sus buenos millones de pesetas, saldría ganando a fin de cuentas.
-¿Y qué película podríais protagonizar, de acuerdo con vuestro temperamento?
Sara lleva la voz cantante. Maruja casi le escucha embobada.
-“Fortunata y Jacinta”, si no fuera porque ya ha empezado a rodarse. O bien un papel de señorita de provincias. Cualquier papel. Ella de gitana y yo de sultana.
En seguida Sara aprovecha para elogiar a Marujita Díaz:
-La gente no conoce bien a Maruja. Yo le he conocido íntimamente estos días. Es una tragicómica fabulosa. ¡Con lo difícil que es hacer reír, llorando! Recuerdo “La cumparsita”, “Pelusa” o “La casta Susana”. Maruja estaba fenomenal como actriz y como mujer guapa que es. Pero ella es modesta y los productores no se han dado cuenta del talento que verdaderamente posee.
Maruja empieza a ruborizarse, y se defiende del siguiente modo:
-Hace tiempo que no hago cine… No sé por qué. Pero en teatro sí que soy la primera.
-¿En qué os parecéis?
-En la belleza (Sara).
-Y en que somos las dos tremendamente humanas (Marujita).
-¿Qué dices tú de Sara, Marujita?
-La conocí hace muchísimos años. Bueno, en el 1.956, pero no nos habíamos tratado bien hasta ahora. Es una mujer llena de humanidad, con un temperamento increíble y demasiado sincera; con una ternura arrolladora también, como me ha demostrado estos días que hemos convivido juntas. Como artista, no digamos. He visto sus películas no una, sino tres veces. Es nuestra primerísima estrella.
-¿Dónde te colocarías tú, Marujita?
-Detrás de ella. En mi estilo tragicómico, que por desgracia no se explota en España.


Maruja Díaz va a retornar al cine en breve; Sara Montiel se presentará en un teatro madrileño al frente de su propio espectáculo. Nuestras dos grandes estrellas han exhibido para nuestros lectores su elegancia y su espléndida fotogenia. 

LARGAS CONVERSACIONES
-¿Qué habéis hecho estos días?
-En Málaga, divertirnos y aquí, en Madrid, tener largas conversaciones. Hemos hablado de miles de cosas. Sin la madre de Maruja, sin ella y sin mis hermanas –vuelve a decirnos Sara- me hubiera vuelto loca estos días y se me hubiera hundido el mundo. Cuando la desgracia nos persigue, es cuando verdaderamente nos damos cuenta de los amigos que tenemos alrededor y los que son falsos. Maruja me ha demostrado ahora sentir hacia mí un gran cariño. Yo le correspondo igualmente. Y eso es lo que iba a decirte: que estos días hemos hecho de todo. Yo decía a Maruja: “¡Anda, mujer, cámbiate de peinado y ponte ese vestido que te va mejor!” Me gustaría tener de ella esa fuerza interior, ese optimismo, esos ojos que no están quietos nunca.
-Luego –interviene Maruja- es que tenemos unas hermanas sensacionales las dos. Tú, María Antonia (se dirige a Sara), tienes la suerte de tener a Elpidia y a Ángeles y yo a mi hermana mayor. Con ellas puede irse una tranquilamente a cualquier parte.
El clima entre Sara Montiel y Marujita Díaz, como verán, no podía ser mejor. Elogios mutuos, coincidencias, cambio de impresiones con acuerdo entre las dos. Así da gusto, ¡caramba! El periodista, en esta ocasión, testigo excepcional de este encuentro íntimo y amable, transcribió fielmente cuanto dijeron y se limitó a contemplarlas y a contar más tarde, frente a las cuartillas, los bombos y elogios que se dedicaron, creemos de todo corazón.
-Y además –cuenta una de ellas- hemos guisado algo en la cocina.
-Las almejas a la marinera que nos preparaste –recuerda Sarita- estaban deliciosas.
-Y los huevos con ajos que tú hiciste –retruca Marujita- , para chuparse los dedos.
-Pues pienso daros una sorpresa mayor: voy a prepararos cualquier día de éstos unas gachas con tortas de almorta, que son la especialidad de la Mancha. ¡Ya veréis!
Parte gastronómica de la entrevista a la hora en que debíamos estar almorzando. Sara y Marujita, decididamente, nos han abierto el apetito con la charla culinaria.
-Pero tampoco podemos ensayar todos los días el papel de ama de casa –explica Maruja- porque no tenemos tiempo. Hay mucha gente que piensa de nosotras que no sabemos planchar, coser o preparar una comida. Lo que ocurre es que no tenemos tiempo. Figúrate que hemos de estudiar un papel, asistir a una comida, recibir a los periodistas… Imposible. El cocido se nos estropearía siempre.
-Y a mí se me quemaría la ropa –sentencia Sara.
En esto, el reportero ni entra ni sale. Ellas mismas están confesándose frente a nosotros.
-Otra de las cosas que he advertido ahora –comenta Marujita Díaz- es que los vestidos de Sara me vienen a mí de maravilla.
-Sin embargo, los tuyos no me vienen a mí, Maruja. No tenemos el mismo tipo. O, mejor dicho: a ti se te adaptan mejor los trajes, sean de quien sean.


Sara en el dormitorio del piso de Marujita que ha ocupado durante unos días. 

PRÓXIMOS CONTRATOS
Marujita Díaz posa con una colección de vestidos de la próxima temporada, creados especialmente para ella por el modista Antonio Nieto. Son unos modelos alegres, de vivos colores; muy juveniles. Van desde un vaporoso traje, confeccionado con un gran pañuelo a un llamativo y vistoso vestido oriental, con reminiscencias de “Las mil y una noches”. Sara Montiel, en tanto, se nos muestra deportiva, con un conjunto de suéter y pantalón negro, que luego cambia por una minifalda. Sara, por el reciente luto, ha cerrado su guardarropa, prescindiendo de su variada y reciente colección de Vargas Ochagavía, que lució en Rusia.
Las fotografías están hechas en los diferentes rincones de la casa de Marujita Díaz. Una casa espléndida, de dos plantas, recientemente restaurada, con un bonito jardín y tres perros correteando por él. Los de color blanco son “Dardo” y “Rasputín”. “Dardo” ha sido cruzado con “Cuchi”, la perrita propiedad de Sara Montiel.
Sara Montiel tiene importantes proyectos artísticos. Primero, hacer otra película ambientada en la época de Goya, y luego, en enero próximo, presentarse en un teatro madrileño y luego en otro barcelonés, al frente de un gran espectáculo bajo el título “Sara Montiel en persona”. Sorpresas nos depara la popular estrella en este “show” musical, cuya coreografía será obra del argentino Ricardo Ferrante, con quien hemos completado el reportaje gráfico que ilustra el presente texto.


Ojos, flores, cuadros de vivos colores. Pie fotográfico que pudiera ser un esbozo poético. Sara Montiel recupera estos días la sonrisa. Ha de superar la desgracia familiar y seguir luchando por mantener en primer plano su arte. 

Marujita Díaz, tras presentar la temporada última la comedia musical “Caridad de noche”, estudia una ventajosa proposición cinematográfica, que le mantenga otra vez en candelero en las pantallas.
Terminó el encuentro entre Sara Montiel y Marujita Díaz. Un encuentro amable, salpicado de bromas. Maruja se queda en casa, preparando la decoración de una de sus habitaciones. Sara marcha al cementerio, a depositar unas flores sobre la tumba de su madre, cosa que hace a diario.

M. R.
(Fotos J. Torremocha)


EL RECORTE CCLVIII


Maravillosa.