jueves, 26 de diciembre de 2024

LECTURAS - 17 de abril de 2013 - España


Luís Pliego

Director

Sara vuelve al firmamento

“Le prometí a mi madre que no sería nunca ni una fulana ni una borracha. Sólo cumplí lo segundo, porque debo reconocer que siempre he sido un poco casquivana”, me dijo Sara Montiel la última vez que la entrevisté. La gran diva del cine español había cumplido 75 años y acababa de publicar un tomo de memorias sexuales que levantó bastante polémica. Sara siempre tuvo claro que cuando dejan de hablar de ti se muere un poco. Por eso fue muy generosa cuando le pedí que me diera un buen titular. “Pon que a mi edad todavía aprendo cosas del sexo”, me contestó, consciente de que así conseguiría más espacio en el periódico en el que yo trabajaba entonces. Con la noticia de su muerte, seguiremos hablando de ella y le rendiremos los homenajes que quizá ya debería haber recibido porque Sara ha vuelto a su lugar natural: el firmamento.


SARA MONTIEL

MUERE A LOS 85 AÑOS

Lágrimas por una gran estrella

Sus hijos, Thais y Zeus, recibieron el cariño de muchos amigos de la actriz manchega que acudieron al tanatorio a despedirla

Vivió brillando como una gran estrella. Y se fue tranquila, sin poder despedirse de nadie, pero cerca, muy cerca de los suyos. Sara Montiel moría el lunes 8 de abril en su casa de Madrid a los 85 años. Por la mañana, mientras el sol brillaba en la capital, su corazón se apagaba para siempre en brazos de su hija, Thais, y la noticia corría como la pólvora. Había  muerto la gran diva del cine español y todos querían decirle adiós. Amigos, familia y admiradores no tardaron en desfilar por la capilla ardiente del tanatorio de San Isidro. No pudieron ver a Sara, ya que por expreso deseo de la actriz su cuerpo no iba a ser expuesto, pero todos le dijeron adiós. Emocionadas vimos a Marujita Díaz, Norma Duval, Encarnita Polo, Loles León y Conchita Bautista, que recordaba la amistad que la unía a Sara: “Éramos amigas. Se nos ha ido una estrella. Me quedo con el cariño que siempre me ha tenido”, decía. Una de las primeras en llegar fue Natalia Figueroa con su nuera, Amelia Bono, que dieron el pésame a los hijos de la actriz en nombre de Raphael, de gira. Bibiana Fernández recordó con un punto de humor la figura de Sara. “Era muy coqueta, yo me he maquillado en su honor”, dijo la actriz. “Aquí venimos a reírla”, añadió Loles León. Y entre todos, sus hijos, Zeus (29) y Thais (34), que destrozada no logró mediar palabra. Sí lo hizo Zeus, agradeciendo a todos el cariño recibido. “Espero que todo el mundo se lleve un buen recuerdo de mi madre”, dijo.

UNA HERENCIA INCIERTA

Ahora les toca seguir solos, sin mamá. Por el momento, algunos han apuntado ya que Sara Montiel ha muerto arruinada. Se contaba que llegó a tener una casa en cada manzana del barrio de Salamanca de Madrid, pero que tantos años sin trabajar y la crisis la obligaron a deshacerse de todo. Quizás hoy sus hijos no vayan a heredar más que deudas. Con el tiempo se verá.

Por S.Quiroga

 

SARA MONTIEL

Vivió, soñó y fue libre

Con la marcha de la actriz desaparece una de las grandes leyendas del cine universal

por Bob Pop


“Yo tengo mucho miedo a la muerte y solo el pensar que puedo reencarnarme me consuela. He amado y sigo amando los amaneceres, los paseos por las calles desiertas, el perfume de las flores o el verdor diverso de las plantas. He gozado acariciando rocas y hombres, bañándome en cualquier mar o sintiendo en mi piel un placer sensual. ¿Cómo pensar que todo eso se acaba, se corta, se rompe cuando uno muere?”

Sara Montiel en sus ‘MEMORIAS’ publicadas en LECTURAS


Cómo pensar que todo eso se acaba, se corta, se rompe cuando uno muere?” decía Sara Montiel en el primer capítulo de sus Memorias, publicadas por LECTURAS EN 1983. Fue hace 30 años, cuando la actriz visitaba la redacción barcelonesa de esta revista para contarle su historia al maestro del periodismo José Martí Gómez, que durante 25 semanas fue escribiendo los recuerdos de una mujer que, entonces, aún necesitaba demostrarse algo: “Ser una actriz de teatro dramático. Y lo seré. Por la memoria de León Felipe”. Así terminaban ‘Las memorias de Sara Montiel’. Y sin haber aprobado esa asignatura ha acabado, a los 85 años, su vida. Hoy, ese logro no es tan importante, porque Sara consiguió casi todo lo que se propuso y vivió a su manera: “Me juré no tener ningún amo; ser pájaro libre, y lo he cumplido”.

María Antonia Abad, nacida el 10 de marzo de 1928 en un lugar humilde de Campo de Criptana (Ciudad Real) fue tan libre como para vivir todas las vidas posibles, como para hacerse un nombre en la historia del cine –Sara, por la bíblica esposa de Abraham y Montiel por la tierra que la vio nacer- y poner a grandes hombres a sus pies. Literalmente: el dramaturgo Miguel Mihura adoraba verla caminar descalza por su casa, aunque prefirió sacrificar ese deleite por el futuro de Sara. Fue el escritor quien la empujó a viajar a México, donde conocería al poeta León Felipe, el hombre que la llamaba “pies bonitos”, y que se encargaría de educarla y protegerla al otro lado del océano.


La actriz aprendió a cantar en un colegio de monjas de Alicante y debutó en el cine con 16 años.


Sara nació en 1928 en Campo de Criptana (Ciudad Real). En la foto con 14 años en el Retiro (Madrid).

DE MÉXICO A HOLLYWOOD

Sara Montiel llegó a México tras una breve carrera cinematográfica en España y en el país norteamericano se consagró como una estrella en más de una decena de películas antes de dar el salto a Hollywood en 1954 donde rodaría ‘Veracruz’, con Gary Cooper y Burt Lancaster y ‘Serenade’ (1956), dirigida por Anthony Mann, que se convertiría en su primer marido. Durante este rodaje entabló amistad con Liz Taylor y James Dean, que filmaban ‘Gigante’ en el plató contiguo. “¿Qué sientes cuando amas?”, le preguntó un día Sara a James Dean. “Que estoy vivo”, respondió él. 


En 'Pecado de amor', rodada en 1961, interpretaba a sor Belén, una monja que había sido cabaretera.


Se convirtió en un mito erótico tras rodar 'El último cuplé' en 1957.


Su foto con James Dean es la última del actor antes de su muerte.


Sara fue muy amiga de la hija de Alfred Hitchock, Patricia.


'Varietés', rodada en 1971, fue su penúltima película. Tres años después, Sara abandonó el cine.


Con Gary Cooper rodó 'Veracruz', aunque en el rodaje se hizo muy amiga de Burt Lancaster.


Sara Montiel ha sido portada de Lecturas en numerosas ocasiones. Su belleza, la sensualidad de su voz y su cuerpo, la convirtieron en el mito erótico de una España ahogada por el franquismo.

“EL ÚLTIMO CUPLÉ”

“Será el éxito de una mujer”, aseguró Lola Flores tras el estreno de ‘El último cuplé’. 1957 en España tiene un nombre: Sara Montiel”, decía el telegrama del director Juan de Orduña que llegó a la mansión que Sara Montiel compartía con Anthony Mann en Hollywood. “En la misma calle en la que vivíamos Tony y yo residían muchos famosos: Joan Collins, Bárbara Stanwwyck, Mel Ferrer y Audrey Hepburn…”recordaba Sara años más tarde a propósito de su vida en Hollywood. Una vida doméstica sobre la que la manchega, años más tarde, ilustraría a su amigo Terenci Moix con una historia desternillante que el escritor relataba siempre que tenía ocasión, tal como hoy  aún recuerda su gran amigo Boris Izaguirre. Contaba Terenci que rememoraba Sara: “Teníamos una muchacha hebrea en el servicio. Una muchacha que cantaba maravillosamente y que nos tenía enamorados con su voz. Un día me acerqué a ella y le pregunté: ‘Muchacha hebrea, ¿qué canción es esa tan hermosa que cantas?’ y ella me respondió: ‘Es una canción que he compuesto yo, señora, se llama ‘People’.” “¡Sí!” –remataba Terenci en éxtasis- “según Sara, esa muchacha hebrea sería después conocida como Barbra Streissand”.


Sara le robó el corazón a hombres como Severo Ochoa, Miguel Mihura o Mario Camus. 

LA MEJOR PAGADA DEL MUNDO

Sara regresó a España, tras el enorme éxito de ‘El último cuplé’, se convirtió en la actriz mejor pagada del mundo (un millón de dólares por película), se separó de Anthony Mann y se volvió a casar con José Vicente Ramírez Olalla, ‘Chente’, un matrimonio que apenas duró dos meses.

Tras numerosos éxitos en España, Sara abandonó el cine en 1973 tras ‘Cinco almohadas para una noche’, una película que anunciaba el tímido inicio de la moda del ‘destape’ y de la que Sara no se sentía especialmente orgullosa, si bien hay algo de aquel filme que no olvidaría jamás: “El sonido de la última claqueta siempre se queda grabado en el corazón”. 


Sara y su tercer marido, Pepe Tous, en 1985 junto a los dos hijos que adoptaron: Thais y Zeus.


Su primer marido, Anthony Mann, la esperaba en el aeropuerto de Madrid en 1960.


En 1964 con 'Chente', su segundo marido.


En 2002 se casó con el cubano Tony Hernández.

LA FELICIDAD CON PEPE TOUS

En 1979, tras diez años de convivencia con Pepe Tous y después de haber adoptado a su primera hija, Thais (1979), Sara Montiel y Pepe Tous se casaron. Cuatro años más tarde, en 1983, adoptarían a su segundo hijo, Zeus. Durante esos años de armonía, Sara se entregaría al teatro y a la televisión como protagonista de espectáculos musicales donde seguiría inventando una voz personal, y desgranando sus historias de Hollywood. Todo cambió en 1992 con el fallecimiento de Pepe Tous. Todo había cambiado a su alrededor, y Sara no lo supo hasta entonces, cuando no tuvo más remedio que enfrentarse a un mundo del que Tous siempre la había protegido.


Impuso sus reglas a los fotógrafos para ser retratada sin arrugas.


En 1974 recibió un emotivo homenaje en Campo de Criptana y lució una imagen muy manchega.

INVENTOS, SUEÑOS, VIDA´

“Pero, ¿qué invento es esto?”, fue la frase antológica que pronunció Sara a las puertas del registro civil la misma mañana de su boda con Tony Hernández, en el otoño de 2002. Una frase icónica que, más allá de las chanzas que provocó, podría ser la pregunta perfecta para responder a Sara: “Sara, ese invento eres tú. Y tú, Sara Montiel has sido un invento maravilloso”.

Tras su muerte, en su casa por la mañana, tranquila y en brazos de su hija Thais, desaparece la narradora que mejor supo inventar su propia historia, la Sherezade que nos tuvo hechizados con sus recreaciones, la mujer que ya no podrá contarse y que, allá donde esté ahora, reencarnada como ella quería o quién sabe cómo, no tendrá que enfrentarse a las historias de otros sobre ella.


Participó como reina mora en la fiesta de la Virgen del Esclavo, en la Isla de Tabarca (Alicante).


Sara era una mujer coqueta. Cuidaba su imagen y nunca salía a la calle sin maquillar.

“A veces me digo a mí misma: ¡Qué tontos, qué inmensamente tontos hemos sido todos dejando que nos destruyesen todo un mundo de sueños!” (‘Las memorias de Sara Montiel’, publicadas por LECTURAS a lo largo de 1983).

 

Fotos: Archivo



EL RECORTE CCCLXXIX

Lo cierto es que, desde que la diva falleciera, no ha habido año que con algún u otro motivo, alguna revista haya recogido algún reportaje dedicado a ella. En este caso, la revista Lecturas, 15 de abril de 2020, hacía un recorrido por los hombres de Sara. 



Sara Montiel nació en 1928 en Campo de Criptana (Ciudad Real) en el seno de una familia humilde. No pudo tener estudios, pero con el tiempo se convirtió en la primera española en triunfar en Hollywood. Falleció el 8 de abril de 2013 por una insuficiencia cardíaca.

SE CUMPLEN SIETE AÑOS DE SU MUERTE

Lo que Sara nunca contó de sus grandes pasiones

Años antes de morir, la diva se sentó con Lecturas para relatar sus memorias y destapar los secretos de alcoba de sus amantes, como James Dean o Gary Cooper


Aprendió a leer a los 16, dos años antes de debutar en el cine.


Sara fue descubierta por el escritor Miguel Mihura, el hombre que la enseñó a leer y que, pese a tener 24 años más, fue su primer amante. "Los chicos de mi edad me parecían mocosos", dijo.

El 8 de abril se cumplen siete años de la muerte de la irrepetible Sara Montiel. El que fuera el rostro más bello del cine español se fue a los 85 años reconvertida en la diva gay más transgresora. Fue una superviviente desde su nacimiento en 1928 en el seno de una familia pobre. Cuando su madre supo que estaba embarazada de ella se vio obligada a abortar, pero no sabía que esperaba gemelos. Solo le quitaron una placenta y la actriz se salvó. Que Antonia Abad –así la bautizaron- naciera fue un milagro. Quizá por esto, su filosofía de vida siempre fue reírse de todo.


Sara se estrenó en Hollywood con la película 'Veracruz' (1954), protagonizada por Gary Cooper, con quien tuvo un romance.


'Yuma' (1957) fue una de las producciones americanas más célebres de Sara. En ella, interpretaba a una india muy sensual y soñadora. En el reparto, la acompañaron Rod Steiger y Charles Bronson.


Sara pudo haber muerto en el accidente que le costó la vida a James Dean. "Habíamos quedado en hacer juntos el viaje", contó. Esta fotografía es de dos días antes de la tragedia.

ADELANTADA A SU ÉPOCA

Su belleza hipnótica la convirtió en icono sexual. Su mérito fue inmenso cuando debutó en el cine. Miguel Mihura le había enseñado a leer muy poco antes, a los 16 años. El escritor fue su primer amor. Sara hablaba de él con mucha pasión. “Fue el hombre que me hizo mujer, le volvía loco en la cama y lo dejaba como un trapo”, confesó. En 1950, dio el salto a México y, tras rodar trece largometrajes, desembarcó en Hollywood para gran preocupación de su madre. “Le dije: ‘No te preocupes, tu hija no va a ser ni borracha ni puta. No he sido borracha, y lo otro… bueno, un poquito solo”, afirmaba entre risas. La Montiel fue muy sexual, una mujer adelantada a su época. Su carácter indomable conquistó a los hombres más atractivos, también a los más cultos. Fue el caso del Nobel Severo Ochoa, con el que vivió una pasión clandestina porque él estaba casado. “Él fue sexo, me gustó nada más verlo”, afirmó para disgusto de algunos. En 1953, mantuvo un tórrido idilio con Hemingway en Cuba. Él fue el responsable de la afición de Saritísima a los cigarros habanos. “Sentí una mezcla de admiración y deseo sexual. Me llevó a su casa e hicimos el amor”, confesaba.


Sara se casó en cuatro ocasiones. Solo renegaría de su segundo marido, un industrial español con el que solo duró dos meses.

CONQUISTÓ HOLLYWOOD

Sara Montiel fue la primera actriz española en triunfar en Hollywood y llegó a ser la mejor pagada al firmar un contrato de un millón de dólares tras el éxito de taquilla de ‘La violetera’. En 1954, rodó ‘Veracruz’ con Burt Lancaster y Gary Cooper, con el que mantuvo un apasionado romance. “Hicimos el amor sin amarnos, pero deseando el contacto físico intensamente”, relató a LECTURAS. Su romance con James Dean marcó a Sara. El actor posaba con ella en la última foto que se hizo antes de morir. “Hicimos el amor. Dos días después se mató”, afirmó para estupor de algunos que, por la comentada homosexualidad del actor, veían imposible aquel romance. 


Su primer marido fue el director de cine Anthony Mann que la dirigió en 'Serenade'. Estuvieron seis años juntos.


En 1964, se casó con el industrial José Vicente Ramírez Olalla. Duraron dos meses. "Fue un error. Quería que dejara mi carrera", dijo Sara de él.

CUATRO MATRIMONIOS

Sara Montiel fue la más deseada. Fue muy libre y vivió el amor como quiso. Dio el ‘sí, quiero’ cuatro veces. Athony Mann fue su primer marido. Se enamoró locamente de ella y se casaron en 1957. Tras seis años de amor, aquello terminó. José Vicente Ramírez García-Olalla, con el que se casó en 1964, fue el único hombre del que ella no quería hablar. Su matrimonio apenas duró dos meses. “Fue un error. Quería que dejara mi carrera”, confesaba con rabia. El gran amor de su vida llegaría con Pepe Tous. Tras diez años de noviazgo, se casaron en 1979. Cuatro años antes se había retirado del cine y confesaba que el destape le parecía vulgar. Esos años se dedicó a la música y formó una familia. Tous y Sara adoptaron a sus hijos Thais y Zeus y fueron muy felices hasta que la muerte de Pepe, en 1992, los separó. Una profunda tristeza invadió a la actriz. La Montiel no pudo tener hijos biológicos. Fue uno de sus grandes sufrimientos, que afrontó con su sentido del humor característico. A los 70 años, declaró con ironía: “Hasta ahora he tenido once abortos”.


Fue amante del premio Nobel Severo Ochoa, que estaba casado, y de Hemingway, que la aficionó a los habanos.

Y LLEGÓ EL ESCÁNDALO

El escándalo llegó a su vida cuando conoció al cubano Tony Hernández, con el que se casó en 2002 –ella tenía 74 años y él 36-. Descubiertos por la prensa tras organizar una boda semiclandestina en el ayuntamiento de Majadahonda, Sara pronunció su mítica frase: “Pero ¿qué invento es esto?”. Pretendía pasar desapercibida, entre otras cosas, para que nadie pudiera boicotear el enlace. No pudo ser, y la polémica fue brutal. Fueron momentos muy tristes para ella. Sus hijos no aceptaron esa relación. Y Sara sufrió lo indecible. A los 9 meses del enlace, presentó la demanda de divorcio. No podía soportar estar lejos de Zeus y Thais. La manchega universal no volvió a enamorarse, aunque vivió la vida con una intensidad que quemaba. Sara Montiel fue pura leyenda y pasión hasta el final. 


Encontró la estabilidad con el empresario y periodista mallorquín Pepe Tous. Se casaron en 1979, tras diez años de noviazgo, y adoptaron a Thais y Zeus. Pepe murió en 1992.


Boda bajo sospecha. 
*38 años de diferencia. A Tony Hernández no le importaba la edad de Sara Montiel porque era su ídolo desde niño.
*Reproches en los platós. Los rumores de montaje asediaron aquel breve matrimonio. Tras el divorcio, recorrieron los platós cruzando ataques.


Sara finiquitó su polémico matrimonio con Tony Hernández a los nueve meses porque Zeus (37) y Thais (41) no lo aprobaban, y no soportaba estar lejos de sus hijos. 

Por Martina Ataun

Fotos: Agencias



LA FOTO CCCLXXIX


Con la sonrisa de Sara nos despedimos hasta 2028 (DM) para celebrar el centenario del nacimiento de la diva. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario