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viernes, 17 de enero de 2020

Zedals Llama - 1.959 - Israel


El título de la revista, escrita en hebreo, viene a traducirse como "Zedals Llama". La diva aparece solo en la portada. 


EL RECORTE CCCXXXII
La revista Cinespaña, junio de 1.959, dedica este artículo a Sara Montiel en pleno rodaje de "Carmen, la de Ronda". 


Una estrella
Sara
MONTIEL

En la serranía de Ronda –una de las más pintorescas ciudades de la Baja Andalucía- entre picos agrestes donde hacen nido las águilas, bajo un cielo azul y transparente, se está rodando los exteriores de “Carmen, la de Ronda”, adaptación libre de la novela de Próspero Merimée, que relata las aventuras y desventuras de una mujer para quien el amor estaba prohibido.
Y allí, frente a la inmensidad, está Sara Montiel, en estos momentos la primera estrella del cine hablado en castellano. Mira el cielo, desmenuza un clavel rojo y reventón entre sus largos dedos, no sonríe, entorna la mirada y de cuando en cuando se mira las rayas de su mano izquierda: esa mano donde está escrito su Destino: “Amarás a los hombres y los hombres te amarán… pero os destruiréis mutuamente”.
Pero ella no intenta leer su Destino en relación con Carmen; ella está leyendo su pasado. Ese pasado de hace muy pocos años todavía cuando se llamaba María Antonia Abad y vivía modestamente por tierras de Levante. Ese pasado triste y oscuro que hoy se mezcla con un presente lleno de éxitos, de aplausos, de contratos fabulosos, de gloria. Ese presente que comenzó hace dos años –o algo menos- con una película titulada “El último cuplé”, con la que batió todos los records de taquilla habidos y por haber. Una película que resucitó toda una época: la de los cuplés, esas cancioncillas tristonas y sentimentales que hicieron furor allá por el final de la primera guerra.


Hasta “El último cuplé”, ¿cuál había sido la vida de Sara Montiel? Un continuo batallar a la caza y captura de un buen papel. Un debut afortunado como protagonista de “Empezó en boda”; un papel sensacional en “Locura de amor”; una buena intervención en “Mariona Rebull” y luego una serie de insípidos personajes donde sólo tenía que lucir su cara bonita de mujer joven. Hastiada de la mediocridad se marcha a Méjico, para representar a España en las Fiestas de Primavera. Allí de nuevo la ruleta de su suerte marca número bueno: la eligen Reina, la firman un contrato y debuta, junto a Arturo de Córdova y Verónica Lake, en “Furia Roja”. Película tras película, hasta veinte; pero la misma historia de España se repite en Méjico. Siempre es lo mismo: la heroína buena, la chiquita joven, la ingenua sentimental… o la fatal con complejos. Pero el papel, el gran papel soñado, no llega.
Hollywood llega sin embargo. Los productores de “Veracruz” buscan a una mujer guapa, con rasgos exóticos, buena actriz. Sara Montiel se somete a una prueba y Gary Cooper y Burt Lancaster dicen al unísono: “Esta es la mujer”. Se marcha a la Ciudad del Cine: es agasajada, fotografiada, buscada por los “caza talentos”, asediada por una pléyade de “cinematografistas” que intentan lanzar una nueva estrella. Se estrena “Veracruz” y la película es un éxito total. La Warner le ofrece un papel en “Serenade”, junto a Mario Lanza y Joan Fontaine. La intérprete genial de “Rebeca” desaparece ante la belleza de la Montiel. Después “Run of the Arrow”, junto a un “Kazanista”, Rod Steiger. Y después…


Muchas proposiciones pero ninguna interesante. En una película, a Sara Montiel le exigen que enseñe muchas piernas y poco talento; en otra, que vaya con un tipo de letra inferior a la protagonista. En la jungla hollywoodiana Sara Montiel no puede ser una excepción. Ha tenido éxito y todos intentan despedazarla. Y en ese momento, le llega una proposición de su Patria: rodar “El último cuplé”.
-Pero si yo canto muy poco…-comenta.
Después del estreno del film se venden más de un millón de discos con las canciones de la película. Su voz ronca, sensual, apasiona a todos los públicos de España e Hispanoamérica. Más que cantar dice, musita, suspira. La noche del estreno de la película, en el horizonte surge una nueva estrella con luz propia: Sara Montiel. Y ahora, ya nadie intenta despedazarla. Se escribe para ella, se produce para ella, se piensa para ella. Benito Perojo rompe el fuego contratándola para cuatro películas consecutivas. Pero antes de empezar la primera tiene que volver a Hollywood. No para hacer un film, sino para casarse. Para matrimoniar con un gran director: Anthony Mann, el hombre que mejor conoce el “western” y que se enamoró de Sarita cuando rodaba “Serenade”.
“La violetera” es su segunda película en esta su cuarta etapa. Bate los records de “El último cuplé”. Junto a la película realiza una gira por el Continente Americano y levanta oleadas de admiración y cariño. Rendida, casi enferma, tiene que regresar a Hollywood y, en su casa de California, bajo el cielo caliente y frente al mar azul, dejar pasar el tiempo. De pronto, la llamada de Madrid. “Carmen, te espera…” Ella entorna los ojos, piensa. Carmen, un personaje fuera de serie: una mujer carne y pecado, pasión y fuego, amor y locura. Quizá en aquel momento piensa en Raquel Meller, en Rita Hayworth o en Sofía Loren, que también sueña con ser Carmen. Vence la fatiga, levanta el ánimo, dice adiós a las cálidas costas californianas y surca de nuevo el Atlántico. Se fue rubia –ese es su color-, pero vuelve morena-rojiza; se marchó pálida y vuelve tostada; sobre sus ojos había una mirada triste y ahora hay un brillo de pasión. La mujer que creó y recreó Próspero Merimée está dispuesta a vivir de nuevo su historia de amor ante las cámaras.


Y la vive. Ahora está en Ronda, frente a un cielo azul donde las notas negras de los cuervos lo oscurecen de cuando en cuando. Ella levanta la cabeza y ve el signo fatídico. Luego la inclina lentamente sobre su mano izquierda y ve las rayas de su mano: “La raya de la vida, de la muerte, del amor…” Pocos minutos después cae en los brazos de Don José (Maurice Ronet) o se deja besar desesperadamente por Antonio (Jorge Mistral). Da lo mismo. Ella canta en los “tablaos”, bajo los faroles de gas: unas canciones calientes y sensuales, unas canciones que hablan de amor, de pasión, de locura.
Sara Montiel, luego, desaparece. Huye. Se desvanece en la sombra del hotel. A la puerta cientos y cientos de admiradores le gritan, le piden una foto o un autógrafo. Pero ella no quiere salir. Prefiere tumbarse, mirar el cielo, respirar hondo y sonreir pensando en su pasado. Un pasado que también estaba escrito en la palma de su mano…pero que las fuerza de los acontecimientos ha borrado totalmente.
Y ahora, en la baja Andalucía, quemada por un sol de verano, envuelta en unas ráfagas de aire caliente, Sara Montiel vive el momento presente. El gran momento de una gran actriz. Sara, Carmen, Ronda… la leyenda ha cobrado realidad.

ALFREDO TOCILDO


LA FOTO CCCXXXII


Una escena de "Carmen, la de Ronda" con Maurice Ronet. 

sábado, 2 de febrero de 2019

CINESPAÑA - Diciembre de 1.961 - Francia



La diva aparece solo en la portada y contraportada. 


EL RECORTE CCCXIV
La revista Tele Indiscreta, en su número 16 al 22 de Febrero de 1.985, traía como inéditas estas fotografías de la actriz de su época méxico-americana. Las acompañan un texto que resalta la importancia de la estrella a lo largo de toda su carrera hasta aquel momento. 

LAS FOTOS NUNCA VISTAS DE SARA MONTIEL

El tiempo no pasa para Sara Montiel, que todavía conserva intacta su belleza y el innegable “sex-appeal” que la convirtieron en la primera diva del “star-system” nacional, de la mano de Juan de Orduña.
Esta semana, la noche del lunes, por la Segunda Cadena, TVE nos ofrece una de sus películas, “Don Quijote”, en la que aparece junto a otros dos nombres importantes de la cinematografía española, Rafael Rivelles y Fernando Rey.
En Sara podemos destacar el enigmático magnetismo de los Piscis que atrae poderosamente, sin opción de sustraerse a su influjo. Su extraordinaria sensualidad la convirtió en la estrella española preferida por Hollywood, en una época en la que lo nuestro pasaba en la Meca del cine prácticamente inadvertido.


Hollywood también supo apreciar la gran belleza y la enorme sensualidad de la actriz española, comparándola con nombres tan famosos como Elizabeth Taylor y Ava Gardner. 


Pocas veces se ha producido en nuestro país un fenómeno como el de Sara, que ha sabido mantenerse en la cima durante años y que en la actualidad sigue atrayendo multitudes, tal como ha quedado demostrado con su último espectáculo, “Nostalgias”, que ha obtenido un clamoroso éxito durante todo el tiempo que se ha mantenido en cartelera en un conocido teatro madrileño. Y lo más sorprendente es que Sara sigue triunfando con sus canciones de siempre, con su estilo de toda la vida, sin necesidad de cambios de imagen ni otras cosas parecidas.


París le ofreció hace aproximadamente un año un cálido y sentido homenaje, porque también allí, el paraíso de los artistas, es reconocido  el talento de Sara Montiel. Y París, precisamente, escogió la estrella este año para descansar unos días antes de emprender una gira por Norteamérica que tendrá una duración de tres meses, durante los cuales Sara pisará los escenarios de los más importantes teatros de Puerto Rico, Santa Cruz, Boston, Filadelfia, Washington, Nueva York, Chicago, Los Ángeles, San Francisco, San Diego, San Antonio, Houston, Nueva Orleáns y Miami, recogiendo los aplausos de miles de personas que saben valorar el talento y el arte de nuestra Sara Montiel, uno de los rostros más bellos que ha tenido el cine mundial.

Marta de la Vega


LA FOTO CCCXIV


Otra foto de aquella maravillosa sesión.