Mostrando entradas con la etiqueta Carmen la de Ronda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carmen la de Ronda. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de mayo de 2024

LECTURAS - 15 de julio de 1960 - España


SEÑORA MANN – SARA MONTIEL – MARÍA ANTONIA ABAD

Con veinte maletas y treinta y seis vestidos

SARA MONTIEL

ha emprendido de nuevo el camino de América

Actuará en Buenos Aires, Montevideo, Puerto Rico y Sao Paulo, lo que la tendrá alejada unos cuantos meses de su patria.

Asegura que la mayor satisfacción que le han proporcionado sus triunfos es la seguridad de tener a su madre tranquila y feliz.

Una entrevista de PEDRO LUÍS CAMPOS TEJÓN


Sarita, en sus preparativos para el viaje, no se olvida de incluir en su equipaje un buen número de sus fotografías, pues sabe bien le serán solicitadas por sus admiradores.

Lo primero que echo de ver, en Sara Montiel, apenas llevo hablando con ella unos minutos, es una faceta interesantísima y posiblemente desconocida por el gran público: su fidelidad a las personas y cosas ligadas a otros tiempos en que el éxito, la fama y la popularidad parecían metas inaccesibles: cuando no era más que María Antonia Abad Fernández, una chiquilla que de Orihuela llegara a Madrid dispuesta a echarle coraje a la lucha y a llegar arriba confiando en su belleza y, sobre todo, en su vocación; un hombre para ella desconocido, llamado Enrique Herreros, la descubrió –a través de una portada de “Semana”- para nuestro cine, y la situaba, con papeles cada vez más importantes, en nuestros “platós”. El nombre de Sarita Montiel comenzó a cotizarse en aquellos primeros años –“Te quiero para mí”, “Empezó en boda”, “El viajero del Clipper”, “Mariona Rebull”, “Confidencia”, “Alhucemas”, “Vidas confusas”, “Don Quijote de la Mancha”, “Locura de amor”, “El capitán Veneno”…-, pero Sarita Montiel siguió al lado de quien la lanzara. Y hoy, al cabo de varios años, y cuando las más dulces mieles del éxito llegaron a sus labios, ella sigue junto a la familia Herreros, como sigue idolatrando su patria chica –Campo de Criptana, donde acaba de estrenar un hotel-como sigue considerándose carne de los suyos. No es muy frecuente, porque el desagradecimiento, el olvido, el egoísmo, se adueñan fácilmente de quienes habiendo comenzado como ella, desde un modesto principio, llegan arriba.

Pero este introito, quizá demasiado largo, roba espacio a la entrevista celebrada a vuelapluma, cuando Sara está a punto de tomar el avión que se la llevará a Buenos Aires como primera etapa de este viaje profesional.

-¿Países que recorrerá?

-Realmente, eso no se sabe nunca. En principio, tengo contratos firmes para Buenos Aires, Montevideo y Puerto Rico. Probablemente también visite Santiago de Chile y San Pablo… Luego, a lo mejor surgen otros. Depende de las oportunidades que se ofrezcan. Es como la duración. Más o menos pienso estar algunos meses, pero en esta aventura, que supone toda presentación lejos de la patria, no se sabe cómo responderá el público.

-¿Le causa miedo su debut en Buenos Aires?

-No, miedo no. Curiosidad, nerviosismo, puede. El éxito de la artista está determinado, muchas veces, por imponderables imposibles de prever.

-¿Qué le gustará más traerse de este viaje: un éxito artístico o uno económico?

-En realidad, van unidos. A la actriz le satisface el artístico, pero éste suele aparejar el otro. Y aunque el dinero no lo es todo en la vida… es una parte muy importante.

-¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha proporcionado su dinero?

-Una, sobre todas las demás: tener a mi madre tranquila y feliz; pensar que si antes no tenía para aceite o pan, ahora tiene para cremas y vestidos.

-¿La acompañará?

-Suele hacerlo. En este viaje no es posible.


Sara Montiel durante la charla que sostuvo con nuestro colaborador unos días antes de su partida.

-¿Y su marido? ¿Irá con usted?

(Sara Montiel está casada con el director cinematográfico norteamericano Anthony Mann, al que conoció cuando la dirigía en “Dos pasiones y un amor”).

-No. Empieza dentro de unos días “El Cid”, y le resulta imposible.

-¿De qué está usted arrepentida, profesionalmente?

-De nada. Las películas malas (he hecho bastantes, no crea) me sirvieron, al menos, para conocer mis propios fallos y no repetirlos.

-Cuando usted regresó de Méjico y Norteamérica para hacer “El último cuplé”, nadie creía que fuese capaz de cantar…

-Ni de cantar –me interrumpe, vivaz- ni de otra cosa. Todos creían que yo no sabía hacer nada de nada.

-¿Podrá usted hacer otra película del éxito popular de “El último cuplé”?

-Ya la hice; por lo menos, fuera de España, “La violetera” tuvo bastante más éxito. Contra tres semanas de la primera en Río de Janeiro, hay que oponer veintiocho de la segunda.

-Su extraordinaria popularidad, ¿hasta dónde la halaga y hasta dónde le molesta?

-Me va usted a creer insincera, pero es la verdad: no me molesta nunca. Yo uso gafas negras por la sencilla razón de que me molesta el sol, no porque pretenda pasar inadvertida. Me gusta que me reconozcan, y agradezco cuanto el público hace por demostrarme simpatía. La popularidad, no lo olvide, es el termómetro de la cotización artística.

-¿Sigue usted pensando, como hace cuatro años, que a la Prensa deben ustedes el ochenta por ciento de su carrera, de su vida profesional?

-¡Desde luego!


La voz de Sarita Montiel ha dado la vuelta al mundo cantando esos cuplés españoles que llenaron una época. Por haber alcanzado la cifra de un millón en la venta de sus discos, le fue concedido un premio consistente en un Disco de Oro.

No cabe duda. Porque si pensara lo contrario, no me habría recibido, como no hubiera recibido a otra colega que está esperando a que yo termine, y como no habría atendido a dos o tres llamadas, también de compañeros, durante la conversación. El trajinar de visitas es continuo mientras dura nuestra charla. Sara Montiel –rubia ahora, con un sencillo traje-sastre veraniego, fumadora y locuaz-, está disimulando, no me cabe duda, un gran cansancio.

-¿Cuesta mucho trabajo preparar una “tournée” como esta?

-¡No me hable! Sobre todo, de modistas.

-¿Qué equipaje lleva Sara Montiel a Buenos Aires?

-Unas veinte o veinticinco maletas. Treinta y seis trajes, mitad verano y mitad invierno, porque pasaré por las dos estaciones.

-¿Arriesga usted mucho, económicamente hablando?

-No, no. No soy Empresa, sino actriz contratada. Me lleva Luís César Amadori a uno de los mejores teatros de la capital argentina. Pero hay que cuidar mucho los detalles cuando se presenta una en una ciudad de cinco millones de habitantes.

-¿Teme usted a las huellas dejas allí por otras estrellas españolas?

-No, en absoluto. Por ejemplo, Conchita Piquer, que siempre fue un ídolo mío, armó un alboroto hace unos cuantos años. Pero yo llevo mi propia personalidad y estilo.

-¿Echa usted algo de menos en la vida?

-Creo que no, porque lo que más quiero en el mundo, que es mi madre, la tengo conmigo, sana, contenta y feliz.



Arriba: Campo de Criptana, la tierra donde vio la luz primera Sara Montiel, entonces María Antonia Abad.
Abajo: Sarita con su esposo Anthony Mann, en uno de los Festivales de Cine de Venecia.

-Pensando en lo que ya dejó atrás, ¿cree usted que la audacia le conviene a las estrellas de cine?

-A las estrellas de cine y a los representantes comerciales. Nadie puede triunfar sin ser audaz, quedándose en un rinconcito, esperando de los demás lo que debe salir de uno mismo.

-La actriz alcanza su puesto, ¿llegó al summun en cuanto a conocimientos o debe seguir estudiando?

-Yo atiendo al refrán: “a la cama no te irás sin saber algo más”. Y tengo una gran curiosidad por todo, y de todo quiero aprender siempre algo.

-No cabe duda de que, hoy por hoy, está usted encasillada en un tipo de personaje. ¿Le agrada?

-No. Lo que pasa es que hay que saber aprovechar el momento, el sitio en que a una la coloca el público, juez inapelable. Pero como toda actriz que se precie de serlo, quisiera otros personajes. Siempre soñé con, por ejemplo, María Estuardo. Una mujer que tiene ese formidable contenido humano, sería un personaje cinematográfico maravilloso. Como ve, por completo alejado de mi línea actual.

Enciende un cigarrillo y habla momentáneamente de no sé qué con el fotógrafo. Aprovecho para fijarme en ella. ¿Se parece a la Sara Montiel que vemos en la pantalla? Sí, naturalmente. Pero la encuentro… ¿cómo diría? Más humana, más simpática, más sincera que en sus personajes de ficción. Observo su perfil y pienso en que resulta una fabulosa verdad, pero que parece mentira, esto de que haya seres que salten así, en el breve lapso de unos años, de una esfera a otra, de la modestia de la fama, de la pobreza (Sara Montiel tiene a gala el haber sido una niña pobre), a la fortuna. Un millón seiscientas mil pesetas le valió “El último cuplé”. Las posteriores habrán incrementado, me figuro, esa cifra. Y, sin embargo, Sara Montiel se diferencia muy poco de María Antonia Abad, sobre todo, según confiesa, cuando se enfada.

-¡A mí que no me joroben…!

Y no resulta ordinaria, sino graciosa, por espontánea, esta frase en sus labios. Por cierto, hablando de éstos, observo una cosa curiosa. Cuando el fotógrafo se dispone a disparar su “flash”, un leve, imperceptible movimiento de su boca, transforma a Sara que tengo a mi lado en la Sara que he visto en la pantalla.

-La fama ¿proporciona más amigos que enemigos?

-Aparentemente, al menos, amigos. Pero cualquiera sabe la verdad.

-¿Vivirá usted ya siempre en España?

-Ese es mi deseo.

-En este viaje, ¿no hará cine?

-No puedo, aunque quisiera. Tengo comprometidos los años sesenta y uno y sesenta y dos en España. 


Sara conversa con Benito Perojo en la fiesta en que fue galardonada con el Disco de Oro.

Y quedan muchas, muchas cosas en el bloc de notas, pero el espacio impuesto se acaba. A decir verdad, y por el trabajo que me costó concertar esta entrevista, tenía otra idea de Sara Montiel. Quizás, en el fondo, fuese un poco predispuesto en contra suya. El resultado es que me ha conmovido su sinceridad y su espontaneidad. Bastante más que su belleza, con ser mucha.

-¿Vive usted en estrella?

-A ratos. Pero siempre me siento muy dueña de mí misma. A mí, por lo menos, no me ocurre eso de perder independencia por culpa de la fama. Sé vivir sola y con gente alrededor.

-Última pregunta: ¿ha tenido usted ocasión de ayudar a alguien, dentro del cine?

-He hecho lo que he podido.

La respuesta es modesta. Pero alguien que está con nosotros me muestra un disco, en el que se lee: “Grabado por Sara Montiel a beneficio de los actores ancianos acogidos en el Instituto Cervantes”. Y ese alguien me informa de que no es ésta, ni mucho menos, la única obra meritoria realizada por ella en beneficio de los menos afortunados. Y me parece adivinar, bajo la espesa capa de maquillaje, que se ruboriza cuando le pregunto si el éxito de sus películas se debe exclusivamente a ella.

A estas horas, Sara estará en Buenos Aires, adonde ha ido, sin que me lo haya confesado –las cosas se ven-, segura por completo de su triunfo. Al regreso seguiremos charlando para ustedes.

 

P.L.C.T.


EL RECORTE CCCLX

La presentación de Sara Montiel en Buenos Aires fue mítica pero no la única ni la primera. En 1958 se presentaba en Cuba. Así recogía la revista Primer Plano, 5 de octubre de 1958, su partida y llegada a la isla. 



(Pincha en la foto para verla más grande)

"LA VIOLETERA" RUMBO A LA HABANA
Se marchó SARA para cumplimentar el más fabuloso contrato que se ha firmado en la televisión cubana. Dentro de este mes volverá la Montiel para ser "CARMEN, LA DE RONDA". Una producción de BENITO PEROJO que distribuirá DIPENFA, S.A.


(Pincha en la foto para verla más grande)

SARITA MONTIEL LLEGÓ A LA HABANA
Estas son las primeras fotografías de la llegada de Sarita Montiel a La Habana, donde se le ha tributado un apoteósico recibimiento. En la capital cubana va a actuar en la televisión. Un numeroso público que la esperaba en el aeropuerto la recibió con grandes muestras de simpatía 
(Fotos Torremocha)


LA FOTO CCCLX


Sara Montiel en La Habana (Cuba) atiende a sus admiradores. 

sábado, 23 de marzo de 2024

FILMAYER INFORMA - junio de 1959 - España


NOTICIAS

SARA MONTIEL, ha puesto punto final a “CARMEN LA DE RONDA”, cuyo rodaje terminó después de tomar los bellísimos exteriores en Ronda. Sara, que está guapísima en su papel, mantiene el rango de primerísima estrella de nuestro cine en este nuevo alarde de canciones, de luz y de color. 




“CARMEN, LA DE RONDA”…

FINAL DE RODAJE

Más que todos los comentarios, ahí están los primeros fotogramas de “CARMEN LA DE RONDA”, cuya elocuencia reafirma que nos encontramos frente a una auténtica superproducción española de gran espectáculo, majestuosa, rica en encuadres y de colorido, como jamás se ha logrado igualar en nuestro cine.

A “LA VIOLETERA”, sigue ahora Sara Montiel con “CARMEN LA DE RONDA”, superándose a sí misma tanto en belleza como en expresión. Un selecto repertorio de canciones populares subraya los grandes atractivos de esta producción dirigida por Tulio Demicheli, en la que comparten los méritos interpretativos con Sara Montiel, Jorge Mistral, Maurice Ronet, Amadeo Nazzari y otras figuras de rango universal.

“CARMEN LA DE RONDA” es aventura y amor, espectáculo grande que nos ofrece esta versión libre de la vida de la heroína creada por Próspero Merimée.

Un nuevo triunfo de Sara Montiel, que llega a nuestras pantallas con esta producción española presentada por Filmayer, S.A.


Dos artistas de fama internacional, Sara Montiel y Amadeo Nazzari, en un plano de "CARMEN LA DE RONDA" cuyo rodaje ha terminado en estos días.


Una canción en los labios y un clavel rojo que habla de aventuras. (Fotos: Simón López)


EL RECORTE CCCLVI
El 25 de enero de 1959, el periódico norteamericano San Francisco Examiner, recogía esta nota informativa que anunciaba la partida de Sarita Montiel a España para rodar "Carmen, la de Ronda". 


MEXICAN CARMEN

Exotic Sarita Montiel, known for her role in the motion picture “The Last Song”, is leaving for Spain to star in a new film versión of “Carmen” for her own Company. Open arms extended Sarita on her recent South American tour persuaded the Latin beauty to do Bizet’s work. Later this year she will star in Universal-International’s motion picture of the John MacPartland novel, “Ripe Fruit”. The novel was adapted for film by Phil Yordan and will be directed by her hubby, Tony Mann.



LA FOTO CCCLVI 


Maravillosa foto promocional para "Carmen, la de Ronda". Fotografía de Simón López.

domingo, 10 de marzo de 2024

COLLECTION MON AMOUR - 10 de agosto de 1959 - Francia

 


(Pincha en las imágenes para verlas en grande)

















































SARITA

Montiel

la nouvelle Carmen



Entre deux séquences de La Violetera dont certaines scènes d'extérieur ont été tournées place du Tertre, Sarita s'est fait "croquer" par un rapin de la Butte.


L’ANNEE 1957 a vu l’apparition d’une étoile cinématographique de premiére grandeur: Romy Schneider.

L’annee 1958 a marqué le départ d’une nouvelle grande star internationale: Sarita Montiel.

Le paralléle entre ces deux actrices s’arrête là. Pour le reste, elles sant aussi dissemblables qu’il est posible de l’être.

Si Romy Scheneider est la joliesse blonde, la pureté, la spontanéité, Sarita Montiel, c’est la beauté brune, ardente, la fougue. Dés qu’elle parut sur l’ecran –ce tut au Mexique- dès qu’elle chanta et dansa, le public fut séduit.

A son douxième film, ce fuit littéralment du delire. Elle es tactuellement la plus grande vedette spagnole et même une vedette de classer internationale, puisquielle a tourné egalement a Hollywood.

Elle est venue à Paris, il y a quelques mois, pour terminer les extérieurs de son dernier film en compagnie de Raf Vallone, Frank Villard et Robert Pizani. Nous l’avons rencontrée à cette occasion, place du Tertre, à Montmartre et nous avons bavardé entre deux prises de vue. Le soleil était heureusement de la partie et notre entretien fut des plus chaleleureux.


Raf Vallone, qui va prochainement reprendre à l'écran le rôle qu'il a créé dans Vu du pont, est, avec Frank Villard, son partenaire dans La Violetera.


Sur la Butte, Sarita-Violetera, devenue une grande vedette, vient retrouver ses souvenirs de petite marchande de fleurs, pauvre...

Elle est, dit-on pour les artistes, le modèle rèvé. Ceux de la Place du Tertre, n'ont pas hésité à profit cette réputation...

Ses jambes au galbe parfait, sont la réplique latine de celles de Marlène Dietrich.

Sarita Montiel est une vedette aussi charmante que belle. Physiquement, elle est grande, mince, souple, avec des yeux ardents et des cheveux sombres. Le type même de l’Espagnole fougueuse, dinamique et passionnée.

-Je ne suis à Paris que pour deux jours seulement, m’a-t-elle expliqué, pour tourner quelques raccords de mon film La violetera, Je regrette beaucoup de ne pouvoir y rester plus longtemps, car j’adore París. Mais j’espère y revenir bientôt.

-Pour tourner un film?

-Peut-être.

Elle est née un 6 mai à Campo de Criptana, en Espagne. Campo de Criptana est, détail amusant, le village où l’illustre écrivain Cervantès a fait naitre don Quichotte. Son nom véritable est Antonia-Maria Abad. Elle a été découverte au cours d’une procession religieuse par un imprésario, qui lui donna sa première chance en la faisant engager pour tourner dans un film mexican.

Elle en tourna plusieurs au Mexique, puis elle fut finalemente engagée à Hollywood.

Là, ce fut le grand départ.


Dans La Violetera, Sarita met à profit ses dons de danseuse et de chanteuse, qu'elle exploita déjà avant de débuter à l'écran.

Elle tourna d’abord un rôle très important dans Vera Cruz, aux côtes de Gary Cooper et Burt Lancaster… et ensuite Sérénade, avec Mario Lanza et Joan Fontaine. Son metteur en scéne était le réputé Antony Mann. Elle l’épousa. Puis rentra en Espagne, auréolée de tout l’éclat d’une grande vedette.

Un producteur espagnol lui confía alors le rôle principal de Valencia, ce film inspiré de la célèbre chanson-marche de José Padilla, quif ut un succès aux environs de 1925. Il tient l’affiche depuis plus d’un an, á Madrid…

Ce triomphe sans précédent incita les producteurs à renouveler ce coup de maître. Ils ont demandé à Sarita Montiel de tourner La Violetera…

-Quel est le sujet de ce film?

-Je suis une petite vendeuse de fleurs qui aime un Grand de’Espagne. La vie nous sépare. Je me découvre une joile voix et je viens tenter ma chance à Paris. Là, j’erre, miserable en proie aux méchancetés des imprésarios… jusqu’à ce que je retourne en Espagne, où je trouve enfin l’amour et le bonheur. Ce film a bien failli ne pas se terminer…

-Pourquoi?

-A cause de Raquel Meller, qui habite actuellement au Portugal. La grande chanteuse a prétendu que ce film retracait l’hostoire de sa vie. Elle a même fait saisir les bobines du film. Mais, finalement, tout s’est arrangé.

Après avoir applaudi Sarita Montiel dans Valencia et La Violetera, nous pourrons bientôt l’applaudir également dans Carmen, qu’elle vient de tourner avec Maurice Ronet dans le rôle de don José.

 

Max Hamel.


Ce film fut son premier grand rôle dramatique, emploi qu'elle retrouva dans Carmen, où Maurice Ronet joue le ròle de Don José.

Avec bonne grâce elle s'est soumise aux chasseurs d'autographes parisiens, ravis de trouver une vedette si compréhensive.

Sarita aime le footing et, "c'est à Paris, ditelle, qu'il prend toute sa valeur."


EL RECORTE CCCLIV
Una entrevista a los tres grandes protagonistas de "El último cuplé" en la que muestran sus expectativas sobre el film. Es de la revista Fotogramas (1957).

Diecisiete minutos con

“El último cuplé”

La artista (Sarita Montiel) y el empresario (Armando Calvo), en un amor imposible con canciones de hace medio siglo

por JOSÉ ANTONIO LOREN


Sarita Montiel y Armando Calvo, la pareja central de "El último cuplé".

En un “plató” de Orphea se están filmando las secuencias de “El último cuplé”, cinta retrospectiva que nos remonta a medio siglo en los tiempos del mundialmente famoso y siempre popular “Relicario” y que, dirigida por Juan de Orduña, interpretan Sarita Montiel y Armando Calvo.

Otro aliciente cinematográfico del film, aparte de aquella música pegadiza, animosa y recordada, es el tecnicolor puesto al servicio de la experta experiencia de Orduña y del atractivo de Sarita.

CINCO MINUTOS CON JUAN DE ORDUÑA

Resulta un tanto problemático y un mucho difícil conseguir un aparte con estos tres personajes. Localizado el director entre los bastidores, nos dice:

-La acción de “El último cuplé” se desarrolla en tres épocas: 1910, 1919 y 1927 ó 28.

-¿Cuál es la mejor?

-Cada una tiene su encanto.

-¿Y su dificultad?

-La ambientación.

-¿Atractivo personal?

-El que sea mi primera película en color.

-¿Después de cuántas?

-Veinticinco.

-¿Por qué no se había atrevido antes?

-Por no haberse presentado la ocasión.

-¿Luego?

-Tengo en proyecto una cinta de tipo goyesco, “La Tirana”, interpretada por la mayoría de los actores que intervienen en el “cuplé”.

-¿Le va este equipo?

-Sí, estoy encantado.

-¿En qué basó la elección?

-Siempre había pensado en Sarita; hablé con ella, leyó el guión y firmó el contrato.

-¿Ventajoso?

-Para ella muchísimo; para mí, de momento, no; hasta ver el resultado.

-¿Cuál es su factor primordial, época, acción o música?

-Glosa la canción del medio siglo; es, sin serlo, la biografía de cualquier canzonetista de ayer, la Fornarina, la Raquel…

-¿Dónde ha rodado los exteriores?

-En Madrid, Andalucía y la Plaza de Toros Las Arenas de Barcelona.

-¿Su pretensión?

-Conseguir una película que agrade al público y que tenga dignidad.

-¿Algún temor?

-Que pueda haberme equivocado.

-¿Exigencia máxima del público?

-El tema; si realmente es de interés, centra al espectador en la acción y prescinde de los accesorios.

-Económicamente, ¿cuál de sus películas recuerda con más satisfacción?

-“Locura de amor” y “Agustina de Aragón”.

-¿Responden Sarita y Armando a sus exigencias?

-Sí, plenamente.

-En esta película todo “rueda” bien…


Sarita Montiel y Matilde Muñoz Sampedro, en una escena del film. 

SIETE MINUTOS CON SARITA MONTIEL

En el “plató” esperan a la “estrella”. Todos esperamos a Sarita. Alguien sale con dirección a la sala de maquillaje, diciendo:

-Me ordenan que vaya a ver cómo está Sarita. ¡Como si no lo supiera!

Poco después aparece, radiante y simpática. Viste un apretado traje encarnado y cubre sus hombros con un echarpe gris y blanco a rayas listadas. Orduña dice “que está muy bien”. Alguien silba. Se sienta en un rincón y ensaya un breve diálogo con una pequeña que, en la película, “quiere ser como ella”.

-¿Le va el papel?

-Sí, estoy bastante compenetrada; es un personaje que me gusta mucho.

-Explíquemelo.

-Es una mujer con gran vocación artística, que lo deja todo por su arte: amor, juventud, felicidad…, y cuando se hace mayor se encuentra sola y comprende que el amor es lo principal.

-¿Qué pensó cuando leyó el guión?

-Creí inmediatamente que podría ser una gran película.

-¿La hacen?

-Ponemos cuanto está de nuestra parte y creo que será una obra excelente.

-¿Es la primera vez que canta ante las cámaras?

-En España, sí; pero en Méjico ya he hecho dieciocho películas.

-¿Por qué aquí no y allí sí?

-Bueno, antes de irme también lo había hecho, pero menos.

-¿Cómo y cuánto?

-Dentro de la canción moderna, en “Se le fue el novio”; y también el aria de no sé qué ópera. Luego en “Vidas confusas”; en fin…


Sarita Montiel, nuestra estrella internacional, junto al torero y actor Enrique Vera, otro de los intérpretes de la película. 

-¿Qué tal le fue su marcha a México?

-Muy beneficiosa; allí no pasé inadvertida…

-¿Es obligado pasar el charco?

-El artista no debe tener fronteras.

-¿Cómo la recibieron?

-Maravillosamente; me conocían por “Locura de amor” y me trataron como a una reina.

-¿Resentida con el cine español?

-Al contrario, le debo mucho.

-Aclare lo dicho antes.

-Aquí me “lanzaron” y allí me reconocieron.

-¿Quedó decepcionada?

-Sí, un poco.

-¿Qué hará después de “El último cuplé”, Sarita?

-Una película con Orson Welles y Clark Gable, en Londres, y luego “La Tirana”, bajo la dirección de Juan de Orduña.

-¿Cuál es su artista predilecta?

-Ingrid Bergman.

-¿Le gustaría ser como ella?

-Actuar como ella, pero es tan difícil…

-¿Por qué puntualiza?

-Estoy contenta de ser como soy.

-¡Nos lo creemos…!

Y CINCO MINUTOS CON ARMANDO CALVO

Traje oscuro, gabán claro, cabellos grisáceos, maquillaje perfecto, son las características aparentes de Armando Calvo, el “empresario”.

Armando me dice:

-Estoy muy contento porque creo que puede ser una película interesante y original; no es un tema muy tratado y está bien realizada.

-¿Dónde radica la originalidad?

-Es la historia de dos personajes en tres épocas y en torno a “cuplés” de hace medio siglo tan famosos como “El relicario”, “Nena”, “La violetera” y otros, unos ocho o nueve.

-¿Juega la cinta con esta influencia musical?

-Se plantea la historia en torno al “cuplé”, a la artista y al empresario. Yo soy el empresario.

-¿Bueno…?

-Mucho, un caso especial… Pago las nóminas, no debo nada y defiendo a Sarita y el “cuplé”…

-¿Y qué pasa luego?

-Dicen que se van a casar, pero no se cansan. Ella se dedica a su arte, y a él le queda el consuelo de que puedan seguir admirándola.

-¿Le gusta el final?

-Creo que es el que debe tener la película. 


Sarita Montiel y José Moreno bailan un castizo chotis de comienzos del siglo en "El último cuplé".

-¿Se encuentra como empresario?

-Cuando vea el film terminado podré opinar con mejor conocimiento de causa.

-Filmando, ¿qué le parece?

-Me va bien; pero si lo digo, empezarán a pedirme dinero…

-¿Lo mejor de la película?

-Tiene momentos muy buenos, casi una continuidad. Está muy bien dirigida por Orduña; nadie se imagina cómo canta Sarita, aparte de que es muy buena actriz…

-¿No es una cinta más…?

-En absoluto; esto sí que puedo asegurarlo. Que guste o no, tenga éxito o no, ya es otra cuestión, pero no es una película más.

-¿Está Sarita en su papel?

-Va a ser una sorpresa.

-¿Y usted?

-Voy a ver si soy el primer sorprendido.

-¿Es mejor ser empresario que actor?

-En esta película, sí.

-¿Es mejor ser artista del cine español que empresario?

-He estado tanto tiempo ausente, que lo desconozco.

-¿Por qué ha venido de Méjico?

-Para filmar este “cuplé” y “El escándalo”, en tecnicolor.

-¿Lo bueno y lo malo que ha hecho y visto Armando Calvo?

-Personalmente, “El escándalo” y “Los últimos de Filipinas”, estando entre las ocho mejores de las treinta y cinco filmadas, “El último cuplé”. Como espectador, la versión de “Hamlet” de Laurence Olivier, que puede seguirse con el ejemplar. Y también “Cyrano de Bergerac”…

-Se va al clásico…

-Es la fuente de inspiración.

-¿Ha pensado en dirigir en vez de ser dirigido?

-Por ahora pienso en continuar al pie del cañón.

Los focos se han encendido y se arma el revuelo de costumbre. Me anticipo al rodaje, y al salir me digo: “¡Corten!”, en espera de que Cifesa nos presente la película en las pantallas españolas.

 

José Antonio LOREN


LA FOTO CCCLIV


Sara Montiel en una escena de "El último cuplé" (1957). Interpreta "La madelón", primera canción en francés de nuestra estrella.