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sábado, 4 de mayo de 2024

LECTURAS - 15 de julio de 1960 - España


SEÑORA MANN – SARA MONTIEL – MARÍA ANTONIA ABAD

Con veinte maletas y treinta y seis vestidos

SARA MONTIEL

ha emprendido de nuevo el camino de América

Actuará en Buenos Aires, Montevideo, Puerto Rico y Sao Paulo, lo que la tendrá alejada unos cuantos meses de su patria.

Asegura que la mayor satisfacción que le han proporcionado sus triunfos es la seguridad de tener a su madre tranquila y feliz.

Una entrevista de PEDRO LUÍS CAMPOS TEJÓN


Sarita, en sus preparativos para el viaje, no se olvida de incluir en su equipaje un buen número de sus fotografías, pues sabe bien le serán solicitadas por sus admiradores.

Lo primero que echo de ver, en Sara Montiel, apenas llevo hablando con ella unos minutos, es una faceta interesantísima y posiblemente desconocida por el gran público: su fidelidad a las personas y cosas ligadas a otros tiempos en que el éxito, la fama y la popularidad parecían metas inaccesibles: cuando no era más que María Antonia Abad Fernández, una chiquilla que de Orihuela llegara a Madrid dispuesta a echarle coraje a la lucha y a llegar arriba confiando en su belleza y, sobre todo, en su vocación; un hombre para ella desconocido, llamado Enrique Herreros, la descubrió –a través de una portada de “Semana”- para nuestro cine, y la situaba, con papeles cada vez más importantes, en nuestros “platós”. El nombre de Sarita Montiel comenzó a cotizarse en aquellos primeros años –“Te quiero para mí”, “Empezó en boda”, “El viajero del Clipper”, “Mariona Rebull”, “Confidencia”, “Alhucemas”, “Vidas confusas”, “Don Quijote de la Mancha”, “Locura de amor”, “El capitán Veneno”…-, pero Sarita Montiel siguió al lado de quien la lanzara. Y hoy, al cabo de varios años, y cuando las más dulces mieles del éxito llegaron a sus labios, ella sigue junto a la familia Herreros, como sigue idolatrando su patria chica –Campo de Criptana, donde acaba de estrenar un hotel-como sigue considerándose carne de los suyos. No es muy frecuente, porque el desagradecimiento, el olvido, el egoísmo, se adueñan fácilmente de quienes habiendo comenzado como ella, desde un modesto principio, llegan arriba.

Pero este introito, quizá demasiado largo, roba espacio a la entrevista celebrada a vuelapluma, cuando Sara está a punto de tomar el avión que se la llevará a Buenos Aires como primera etapa de este viaje profesional.

-¿Países que recorrerá?

-Realmente, eso no se sabe nunca. En principio, tengo contratos firmes para Buenos Aires, Montevideo y Puerto Rico. Probablemente también visite Santiago de Chile y San Pablo… Luego, a lo mejor surgen otros. Depende de las oportunidades que se ofrezcan. Es como la duración. Más o menos pienso estar algunos meses, pero en esta aventura, que supone toda presentación lejos de la patria, no se sabe cómo responderá el público.

-¿Le causa miedo su debut en Buenos Aires?

-No, miedo no. Curiosidad, nerviosismo, puede. El éxito de la artista está determinado, muchas veces, por imponderables imposibles de prever.

-¿Qué le gustará más traerse de este viaje: un éxito artístico o uno económico?

-En realidad, van unidos. A la actriz le satisface el artístico, pero éste suele aparejar el otro. Y aunque el dinero no lo es todo en la vida… es una parte muy importante.

-¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha proporcionado su dinero?

-Una, sobre todas las demás: tener a mi madre tranquila y feliz; pensar que si antes no tenía para aceite o pan, ahora tiene para cremas y vestidos.

-¿La acompañará?

-Suele hacerlo. En este viaje no es posible.


Sara Montiel durante la charla que sostuvo con nuestro colaborador unos días antes de su partida.

-¿Y su marido? ¿Irá con usted?

(Sara Montiel está casada con el director cinematográfico norteamericano Anthony Mann, al que conoció cuando la dirigía en “Dos pasiones y un amor”).

-No. Empieza dentro de unos días “El Cid”, y le resulta imposible.

-¿De qué está usted arrepentida, profesionalmente?

-De nada. Las películas malas (he hecho bastantes, no crea) me sirvieron, al menos, para conocer mis propios fallos y no repetirlos.

-Cuando usted regresó de Méjico y Norteamérica para hacer “El último cuplé”, nadie creía que fuese capaz de cantar…

-Ni de cantar –me interrumpe, vivaz- ni de otra cosa. Todos creían que yo no sabía hacer nada de nada.

-¿Podrá usted hacer otra película del éxito popular de “El último cuplé”?

-Ya la hice; por lo menos, fuera de España, “La violetera” tuvo bastante más éxito. Contra tres semanas de la primera en Río de Janeiro, hay que oponer veintiocho de la segunda.

-Su extraordinaria popularidad, ¿hasta dónde la halaga y hasta dónde le molesta?

-Me va usted a creer insincera, pero es la verdad: no me molesta nunca. Yo uso gafas negras por la sencilla razón de que me molesta el sol, no porque pretenda pasar inadvertida. Me gusta que me reconozcan, y agradezco cuanto el público hace por demostrarme simpatía. La popularidad, no lo olvide, es el termómetro de la cotización artística.

-¿Sigue usted pensando, como hace cuatro años, que a la Prensa deben ustedes el ochenta por ciento de su carrera, de su vida profesional?

-¡Desde luego!


La voz de Sarita Montiel ha dado la vuelta al mundo cantando esos cuplés españoles que llenaron una época. Por haber alcanzado la cifra de un millón en la venta de sus discos, le fue concedido un premio consistente en un Disco de Oro.

No cabe duda. Porque si pensara lo contrario, no me habría recibido, como no hubiera recibido a otra colega que está esperando a que yo termine, y como no habría atendido a dos o tres llamadas, también de compañeros, durante la conversación. El trajinar de visitas es continuo mientras dura nuestra charla. Sara Montiel –rubia ahora, con un sencillo traje-sastre veraniego, fumadora y locuaz-, está disimulando, no me cabe duda, un gran cansancio.

-¿Cuesta mucho trabajo preparar una “tournée” como esta?

-¡No me hable! Sobre todo, de modistas.

-¿Qué equipaje lleva Sara Montiel a Buenos Aires?

-Unas veinte o veinticinco maletas. Treinta y seis trajes, mitad verano y mitad invierno, porque pasaré por las dos estaciones.

-¿Arriesga usted mucho, económicamente hablando?

-No, no. No soy Empresa, sino actriz contratada. Me lleva Luís César Amadori a uno de los mejores teatros de la capital argentina. Pero hay que cuidar mucho los detalles cuando se presenta una en una ciudad de cinco millones de habitantes.

-¿Teme usted a las huellas dejas allí por otras estrellas españolas?

-No, en absoluto. Por ejemplo, Conchita Piquer, que siempre fue un ídolo mío, armó un alboroto hace unos cuantos años. Pero yo llevo mi propia personalidad y estilo.

-¿Echa usted algo de menos en la vida?

-Creo que no, porque lo que más quiero en el mundo, que es mi madre, la tengo conmigo, sana, contenta y feliz.



Arriba: Campo de Criptana, la tierra donde vio la luz primera Sara Montiel, entonces María Antonia Abad.
Abajo: Sarita con su esposo Anthony Mann, en uno de los Festivales de Cine de Venecia.

-Pensando en lo que ya dejó atrás, ¿cree usted que la audacia le conviene a las estrellas de cine?

-A las estrellas de cine y a los representantes comerciales. Nadie puede triunfar sin ser audaz, quedándose en un rinconcito, esperando de los demás lo que debe salir de uno mismo.

-La actriz alcanza su puesto, ¿llegó al summun en cuanto a conocimientos o debe seguir estudiando?

-Yo atiendo al refrán: “a la cama no te irás sin saber algo más”. Y tengo una gran curiosidad por todo, y de todo quiero aprender siempre algo.

-No cabe duda de que, hoy por hoy, está usted encasillada en un tipo de personaje. ¿Le agrada?

-No. Lo que pasa es que hay que saber aprovechar el momento, el sitio en que a una la coloca el público, juez inapelable. Pero como toda actriz que se precie de serlo, quisiera otros personajes. Siempre soñé con, por ejemplo, María Estuardo. Una mujer que tiene ese formidable contenido humano, sería un personaje cinematográfico maravilloso. Como ve, por completo alejado de mi línea actual.

Enciende un cigarrillo y habla momentáneamente de no sé qué con el fotógrafo. Aprovecho para fijarme en ella. ¿Se parece a la Sara Montiel que vemos en la pantalla? Sí, naturalmente. Pero la encuentro… ¿cómo diría? Más humana, más simpática, más sincera que en sus personajes de ficción. Observo su perfil y pienso en que resulta una fabulosa verdad, pero que parece mentira, esto de que haya seres que salten así, en el breve lapso de unos años, de una esfera a otra, de la modestia de la fama, de la pobreza (Sara Montiel tiene a gala el haber sido una niña pobre), a la fortuna. Un millón seiscientas mil pesetas le valió “El último cuplé”. Las posteriores habrán incrementado, me figuro, esa cifra. Y, sin embargo, Sara Montiel se diferencia muy poco de María Antonia Abad, sobre todo, según confiesa, cuando se enfada.

-¡A mí que no me joroben…!

Y no resulta ordinaria, sino graciosa, por espontánea, esta frase en sus labios. Por cierto, hablando de éstos, observo una cosa curiosa. Cuando el fotógrafo se dispone a disparar su “flash”, un leve, imperceptible movimiento de su boca, transforma a Sara que tengo a mi lado en la Sara que he visto en la pantalla.

-La fama ¿proporciona más amigos que enemigos?

-Aparentemente, al menos, amigos. Pero cualquiera sabe la verdad.

-¿Vivirá usted ya siempre en España?

-Ese es mi deseo.

-En este viaje, ¿no hará cine?

-No puedo, aunque quisiera. Tengo comprometidos los años sesenta y uno y sesenta y dos en España. 


Sara conversa con Benito Perojo en la fiesta en que fue galardonada con el Disco de Oro.

Y quedan muchas, muchas cosas en el bloc de notas, pero el espacio impuesto se acaba. A decir verdad, y por el trabajo que me costó concertar esta entrevista, tenía otra idea de Sara Montiel. Quizás, en el fondo, fuese un poco predispuesto en contra suya. El resultado es que me ha conmovido su sinceridad y su espontaneidad. Bastante más que su belleza, con ser mucha.

-¿Vive usted en estrella?

-A ratos. Pero siempre me siento muy dueña de mí misma. A mí, por lo menos, no me ocurre eso de perder independencia por culpa de la fama. Sé vivir sola y con gente alrededor.

-Última pregunta: ¿ha tenido usted ocasión de ayudar a alguien, dentro del cine?

-He hecho lo que he podido.

La respuesta es modesta. Pero alguien que está con nosotros me muestra un disco, en el que se lee: “Grabado por Sara Montiel a beneficio de los actores ancianos acogidos en el Instituto Cervantes”. Y ese alguien me informa de que no es ésta, ni mucho menos, la única obra meritoria realizada por ella en beneficio de los menos afortunados. Y me parece adivinar, bajo la espesa capa de maquillaje, que se ruboriza cuando le pregunto si el éxito de sus películas se debe exclusivamente a ella.

A estas horas, Sara estará en Buenos Aires, adonde ha ido, sin que me lo haya confesado –las cosas se ven-, segura por completo de su triunfo. Al regreso seguiremos charlando para ustedes.

 

P.L.C.T.


EL RECORTE CCCLX

La presentación de Sara Montiel en Buenos Aires fue mítica pero no la única ni la primera. En 1958 se presentaba en Cuba. Así recogía la revista Primer Plano, 5 de octubre de 1958, su partida y llegada a la isla. 



(Pincha en la foto para verla más grande)

"LA VIOLETERA" RUMBO A LA HABANA
Se marchó SARA para cumplimentar el más fabuloso contrato que se ha firmado en la televisión cubana. Dentro de este mes volverá la Montiel para ser "CARMEN, LA DE RONDA". Una producción de BENITO PEROJO que distribuirá DIPENFA, S.A.


(Pincha en la foto para verla más grande)

SARITA MONTIEL LLEGÓ A LA HABANA
Estas son las primeras fotografías de la llegada de Sarita Montiel a La Habana, donde se le ha tributado un apoteósico recibimiento. En la capital cubana va a actuar en la televisión. Un numeroso público que la esperaba en el aeropuerto la recibió con grandes muestras de simpatía 
(Fotos Torremocha)


LA FOTO CCCLX


Sara Montiel en La Habana (Cuba) atiende a sus admiradores. 

domingo, 21 de octubre de 2018

DISCOFILIA - Abril de 1.958 - España


Sara Montiel
sensación del momento

No vamos a tener la absurda pretensión de presentar a Sara Montiel ante nuestros lectores. El cine, la prensa y la radio se han encargado ya de hacerlo hasta la saciedad y, en todo caso, nuestra pobre literatura no puede competir con esas imágenes de la encantadora artista, que tenemos el gusto de ofrecer a la admiración de todos. Estas fotografías les permiten hacerse una idea de cómo es Sara Montiel. Guapa, simpática, con unos ojos tremendamente expresivos, que dicen “Mimosa”… y muchas cosas más, y otra serie de atributos que justifican plenamente su éxito.



En su presencia, arrolladora, lo mejor que podemos hacer es eclipsarnos de un modo completo. Y así, es Sara quien habla:
“Empecé a hacer cine hace ya mucho tiempo, allá por el año 1944, siendo yo una chiquilla. La película era “Te quiero para mí solo”, dirigida por Ladislao Vajda, y yo no era “todavía” Sara Montiel. Nombre que estrené el mismo año con “Empezó en boda”, de Rafael Matarazzo. Desde entonces, hasta un total de 40 películas, 16 de ellas españolas y las restantes norteamericanas y mejicanas.
No es que de una manera concreta me moleste que me llamen Sarita –diminutivo que se ha utilizado mucho y que, hasta cierto punto, me rejuvenece-, pero hay que tener en cuenta que, en el momento actual, soy ya una señora casada, y el apelativo queda un poco fuera de lugar.
La idea de que yo cantara cuplés se le ocurrió a Enrique Herreros, mi gran amigo y mentor. Cuando nos presentaron el guión de “El último cuplé” y vimos que la protagonista había de cantar una serie de canciones, él expresó la convicción de que yo misma podía hacerlo. Los resultados están a la vista.
Más maestros de canto han sido los conocidos músicos Solano y García Segura, que me han servido de guías en mis interpretaciones, pero me atrevo a asegurar que yo también he puesto bastante de mi parte.
Con todos mis respetos para las cancionistas de principio de siglo, a quienes no he tenido, en realidad, ocasión de conocer, no he pretendido imitar a ninguna de ellas. Yo me he creado una forma –que parece no haber disgustado al público- con la que creo no ofender a nadie y que ha contribuido también a la definición de mi personalidad artística.
Como es natural, mi película preferida es “El último cuplé”, ya que ha sido la que mayor fama me ha dado en España y fuera de nuestro país. Y cifro esperanzas en “La Violetera”, en la que hemos puesto nuestras mejores ilusiones y todo nuestro empeño cuantos hemos intervenido en ella.
“La mejor película del año”, según dictamen del Sindicato Nacional del Espectáculo, la “Placa de Oro”, por haberse proyectado la película en Méjico durante más de medio año, sin interrupción, son distinciones realmente satisfactorias. Como lo es el hecho de que mis discos hayan sido los de mayor venta en España, hayan alcanzado cifras “record” en Méjico, Cuba y Argentina y se vendan en grandes cantidades en los Estados Unidos. Aunque las satisfacciones producidas por la venta de discos en toda América sea de orden puramente moral, ya que, por ellas, no ha llegado a mí ni un solo céntimo.
No me queda más que dar las gracias a los aficionados españoles y de todo el mundo, que tanto me han distinguido, y expresarles mi deseo de que, como hasta ahora, me sigan dedicando sus preferencias.



DISCOGRAFÍA DE SARA MONTIEL
EL ÚLTIMO CUPLÉ.- El relicario; Ven y ven; Balancé, balancé; Clavelitos; Tú no eres eso; La nieta del Carmen; Nena; Valencia; Fumando espero; Sus pícaros ojos; La Madelon.
Con acompañamiento de orquesta.  COLUMBIA, CCLP 31.005
EL ÚLTIMO CUPLÉ.- Tú no eres eso; La nieta del Carmen; Nena; Balancé, balancé.
Con acompañamiento de orquesta.  COLUMBIA, SCGE 80054
EL ÚLTIMO CUPLÉ.- Clavelitos; Sus pícaros ojos; Valencia.
Con acompañamiento de orquesta.  COLUMBIA, SCGE 80055
EL ÚLTIMO CUPLÉ. – El relicario; Fumando espero; Ven y ven; La Madelón.
Con acompañamiento de orquesta.  COLUMBIA, SCGE 80056


Dos hombres afortunados: Don Benito Perojo, el conocido director y productor de películas, y don José Manuel Vidal, director de "Hispavox", tienen la suerte de acompañar a Sara Montiel. 


LA VIOLETERA.- La violetera; Mimosa; Flor de té; Bajo los puentes de París; Rosa de Madrid; Frou frou; Mala entraña; El polichinela; Es mi hombre; Tus ojitos negros; Cuore ingrato; Agua que no has de beber; La violetera ( bis).
Con acompañamiento de orquesta (Quintero y Segura).  HISPAVOX, HH 1114
LA VIOLETERA.- La violetera; Bajo los puentes de París; Mimosa; Flor de té.
Con acompañamiento de orquesta (Quintero y Segura).  HISPAVOX, HH 1751
LA VIOLETERA.- El polichinela; Frou, frou; Agua que no has de beber; Cuore ingrato.
Con acompañamiento de orquesta (Quintero y Segura). HISPAVOX,  HH 1752
LA VIOLETERA.- Mala entraña; Es mi hombre; Tus ojitos negros; Rosa de Madrid.
Con acompañamiento de orquesta (Quintero y Segura). HISPAVOX,  HH 1753


EL ÚLTIMO CUPLÉ (película sonora).
Clavelitos; Sus pícaros ojos; Valencia; La machicha.
Sara Montiel acompañada de piano y orquesta.
1 disco 17,5 cm., 45 rev. p/m.-COLUMBIA, SCGE 80055
Esta película protagonizada por Sarita Montiel, ha hecho regresar al plano de la actualidad musical a un género tan viejo como querido: el “cuplé”. Las más atractivas melodías de principios de siglo, con sus textos llenos de picante gracia, su incomparable colorido, su cortejo de evocaciones y su capacidad de nostalgia, han irrumpido de nuevo en la historia de la música ligera con un ímpetu y energía arrolladores. Aceptado íntegramente por la juventud, el resucitado mundo del “cuplé” camina ahora codo con codo con las últimas creaciones de las orquestas y de los cantores de nuestros días.
¿Cuáles han sido las causas que han determinado este resurgir? En medio de un clima favorable a las cosas de los viejos tiempos –las vestimentas, los gustos, infinidad de manifestaciones artísticas, la fuerza de los grandes creadores ya lejanos de la juventud y adornados de una personalidad mucho más elevada que la de los de las últimas generaciones-, las desterradas canciones han cobrado vigencia gracias, indudablemente, al trabajo de una artista de colosal magnitud. El nombre de Sarita Montiel ha llevado a cabo el milagro. Una larga fila de títulos con una música tan atractiva como inspirada, nos han sido servidas en unas interpretaciones magistrales, unas traducciones sencillamente maestras. Y así, junto a aquellos para quienes el “cuplé” representa un trozo inolvidable de su existencia, una época llena de tiernos recuerdos; junto a los que han visto en él la estampa de sus años mejores, caminan hoy infinidad de jóvenes, sugestionados, auténticamente ganados por el brillo de un arte, siquiera breve, mucho más sólido y profundo, lleno de mayores encantos y vida que la música ligera de sus contemporáneos. Buena prueba de ello está en el “record” batido por la primera tirada de los títulos grabados por la protagonista de “El último cuplé”: 30.000 ejemplares, una marca difícilmente  comparable.
Se recogen en el presente disco varios títulos que un día alcanzaron la popularidad máxima: “Clavelitos”, “Sus pícaros ojos”, “Valencia” y la alegre y bullanguera “Machicha”. En todos vive con apasionamiento de artista auténtica cada frase, cada palabra. El acento, la intención, el clima son logrados por ella con una maestría impropia de quien no ha vivido el género en su propio ambiente.
Si un día alguien se preocupara de escribir, con detenimiento y auténtico interés, la historia del “cuplé”, tendría, necesariamente que dedicar un capítulo especial a esta insigne artista, alma del resurgimiento de un género tan evocador como sugestivo.

R. F. de L.


LA VIOLETERA (película sonora).
El polichinela; Frou, frou; Agua que no has de beber; Cuore ingrato.
Sara Montiel con acompañamiento de orquesta (Quintero-Segura).
1 disco 17,5 cm., 45 rev. p/m. – HISPAVOX, HH 1752
Beethoven, 500 ejemplares; Renato Carosone; 3.000; Sarita Montiel, 60, 70 80.000. ¿Para qué la crítica? Porque las consecuencias y las razones de esta realidad social, más que musical pueden y deben estudiarse. Pero el hecho está ahí, incontrovertible. ¿Es que Sarita dice lo antiguo con acentos nuevos? ¿Es que es muy guapa y la audición hace recordarla? ¿Es  que “aquellos tiempos” son “estos”, y entonces, Dios nos coja confesados? Los arreglos de Segura y Quintero son buenos; las melodías originales… larán, larán. El registro excelente. Las carpetas abundantes en reproducciones multicolores de Sarita –bien es verdad que no en sus “momentos” de la Plaza de Tirtre, extraordinariamente “expresivos”. Y el resultado, definitivo: Sarita Montiel gana a Juan Sebastián Bach por ochenta mil discos contra quinientos. Esto sí que es ser campeona de la Liga y un poco más. 


EL RECORTE CCCI
Con 'El último cuplé' y después 'La Violetera', Sara forjó su propia estrella y llevó a la eternidad los cuplés que interpretó en ambos films. Aquí una secuencia simpática de Primer Plano en su número de 22 de Diciembre de 1.957. 



SARITA MONTIEL
CANTA PARA PRIMER PLANO
 “EL POLICHINELA”

(Música)
Entre los paisanos y los militares,
me salen a diario novios a millares,
como monigotes vienen tras de mí
y a todos los hago que bailen así:
REFRÁN
Cata.., catapún…
Catapún… pun… candela.
¡Arza p’arriba, polichinela!
Cata.., catapún…
Catapún… Catapún…
¡Como los muñecos en el pim… pam… pum..!
(Música)
Hay un viejo loco que lo traigo frito
y para que baile tiro del hilito,
y aunque se resiste sin querer saltar,
lo hace muy contento si me oye cantar:


REFRÁN
Cata.., catapún…
Catapún… pun… candela.
¡Arza p’arriba, polichinela!
Cata.., catapún…
Catapún… Catapún…
¡Como los muñecos en el pim… pam… pum..!
(Música)
Hay un señorito de esos calaveras,
de esos que se pintan lunares y ojeras,
que al verme en la calle, ir con seis o más,
siempre dice: ¡Ay, nena, que asediada estás!...
REFRÁN
Cata.., catapún…
Catapún… pun… candela.
¡Arza p’arriba, polichinela!
Cata.., catapún…
Catapún… Catapún…
¡Como los muñecos en el pim… pam… pum..!


LA FOTO CCCI


Clásica imagen de la diva en 'La violetera'.

domingo, 18 de febrero de 2018

ESPECTÁCULO - Mayo de 1.957 - España


La diva solo aparece en la portada. 

SARA MONTIEL FIRMA CON BENITO PEROJO
La guapa y famosa estrella de nuestro cine Sara Montiel ha firmado un importante contrato con el productor Benito Perojo para hacer cuatro películas. En la foto aparecen la actriz y el productor instantes después de la firma del trascendental contrato.
La primera película que rodará Sara Montiel será “La violetera”, bajo la dirección de Luís César Amadori que comenzará en el próximo septiembre una vez que la estrella haya terminado sus compromisos en Hollywood.

(Foto Saiz)


EL RECORTE CCLXXV
Hasta que llegaron los fabulosos contratos, Sara Montiel tuvo que irse de España en busca de un futuro más prometedor. En estos años es cuando rueda sus películas en México y Hollywood.... Luego vino el 'Cuplé', y el éxito absoluto. En 1.997 se presentaron en VHS sus mejores filmes aztecas. Así recogió la noticia la revista Diez Minutos en Diciembre de aquel año. 

Sara presentó en vídeo sus mejores películas mexicanas
“Mi belleza me impidió conseguir buenos papeles dramáticos”
Rememoró sus felices momentos en el país azteca

Toda una vida. Han pasado casi 50 años desde que Sara se hiciese en México el cartel delante del que posa y el momento en que se tomó esta foto. La belleza y la sensualidad de Saritísima la convirtieron en una leyenda viviente. 

Vestida de encajes, transparencias y brillos, con lentillas verdes y fumándose un puro, Sara Montiel apareció espectacular en la Sociedad General de Autores, en Madrid, donde se presentaban en vídeo sus mejores películas mexicanas.
-¿Por qué te fuiste de España tras rodar “Pequeñeces” y “Locura de amor”?
-Porque aquí sólo me daban papeles pequeños. Mi belleza era un impedimento para que me ofrecieran papeles dramáticos. Miguel Mihura me aconsejó que me fuera a México porque estaba más cerca de Hollywood.


Fiel a su costumbre, Sara se fumó un puro en la presentación de sus filmes mexicanos. 

-¿Qué tal el salto a Hollywood?
-Los de la Warner me vieron en “Cárcel de mujeres” y a continuación rodé “Vera Cruz”, con Gary Cooper y Burt Lancaster.
-¿Qué tal tu relación con el austriaco Nicolás Slamezka?
-Es un amigo con el que, de vez en cuando, juego a las cartas.


Sara recibió una placa con las carátulas de sus películas mexicanas. 

A Sara le espera un 1998 repleto de proyectos. En febrero regresará a México donde tiene contratadas varias actuaciones y le han ofrecido una serie de cien capítulos. TVE también le ha ofrecido una serie. Sara tiene que decidir.

Agustín Trialasos
Fotos: Antonio Cuenca


LA FOTO CCLXXV


Muy sensual en los '50. Otra de Ibáñez. 

domingo, 8 de enero de 2017

CINE MUNDO - 22 de Junio de 1957 - España


DUELO A ESPADAS
Entre dos guapas del cine español

Benito Perojo, Sara Montiel y el director argentino César Amadori, después de la firma del contrato por el que la estrella española actuará, a las órdenes del segundo, en "La violetera". 


El pasado sábado, Benito y Carmen Perojo ofrecieron una brillante fiesta en su residencia, con motivo de la firma del contrato de Sara Montiel. Hubo flamenco y “show” improvisado a base del bailarín Antonio, Carmen Sevilla, Sara Montiel, Emma Penella, Aurora Bautista, Mary Santpere y Conchita Bautista. Antes, las dos estrellas de Perojo, Carmen y Sara, habían contenido a base de espada… para terminar de una vez con una serie de rumores totalmente infundados. La única verdad es ésta: que el cine español, en estos momentos, empuja en todas las pantallas; que nuestras estrellas conquistan mercados a diario, y que el éxito espera a todos a la vuelta de la esquina. Y el que no piense así, peor para él…


Fotos: Basabe y Sáiz.


Sara Montiel y Carmen Sevilla frente a frente, en un duelo a espadas... para terminar con los rumores de una vez para siempre. 


Canción mejicana por la guapa Sara Montiel.


Sara Montiel y Aurora Bautista, triunfadoras un día en "Locura de amor", se encuentran de nuevo y recuerdan tiempos pasados. (Lo que no es obstáculo para que se conserven bellas). 


EL RECORTE CCXXXI
Contratos millonarios, películas exitosas y una Sara Montiel estrella del cine español como ninguna. Hoy parece olvidarse todo aquello. De la Academia del Cine Español Sara solo recogió la Medalla de Oro que se le otorgó en la primavera de 1997. Así lo relataba la revista Hola. 


 SARA MONTIEL
RECIBIÓ EL GRAN HOMENAJE DEL CINE ESPAÑOL

Sara Montiel en el momento de recibir la medalla de oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España de manos de su presidente, el director de cine José Luís Borau. 

La querida y gran actriz Sara Montiel vivió hace unas noches algunos de los momentos más emotivos de su vida. El cine español le rindió el gran homenaje que sobradamente merecía durante una brillante velada celebrada en los salones del hotel Ritz, de Madrid, en la que se dieron cita más de trescientas personalidades del mundo de las artes, y Sara tuvo que sobreponerse a la emoción en más de una ocasión al escuchar las palabras que le dirigieron. Todos los asistentes eran amigos, compañeros y admiradores suyos y ninguno de ellos se quiso perder la gran oportunidad de estar junto a Sara en una ocasión tan especial.
El momento crucial de la noche, que coincidió, por cierto, con el cuarenta aniversario del estreno de una de sus películas de más éxito, “El último cuplé”, tuvo lugar cuando el director de cine José Luís Borau, presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España, le hizo entrega de su medalla de oro. Entonces los aplausos llenaron la sala y Sara Montiel hubo de sobreponerse para dar las gracias a todos con palabras entrecortadas y llenas de emoción.


Sara entre el director Luís García Berlanga y el actor José Sacristán. 

Llegó Sara al Ritz luciendo un vestido negro de noche en terciopelo y gasa y un deslumbrante collar de esmeraldas, en compañía de su hija, Thais, muy guapa y elegante –su hijo, Zeus, no pudo estar presente, según dijo, por encontrarse estos días en plenos exámenes-, y allí se encontraban para recibirla un sinfín de famosos.  Entre ellos cabe citar a Concha Velasco, Luís García Berlanga, José Luís López Vázquez, Terenci Moix, Juanito Navarro, Pedro Almodóvar, Francisco Umbral, Pepe Rubio, Rosa Valenty, Massiel, Norma Duval, Esperanza Roy, José Sacristán, Manuel Zarzo, Aurora Bautista, Loles León, Elena Benarroch, Pedro Olea, Carmen Alborch, Miguel Ángel Cortés y José Bono. “Ha sido una noche inolvidable y llena de emociones, porque se ha tratado de un homenaje de mis compañeros”, dijo Sara al finalizar la velada.


Mostrando el galardón recibido junto a su hija, Thais.


Fotos: AGENCIAS


LA FOTO CCXXXI


Pasados los rumores y las desavenencias provocadas por "La violetera", Sara y Carmen siempre parecieron más o menos amigas. Décadas después la segunda visita a la primera.