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sábado, 20 de julio de 2024

MAÑANA - 18 de mayo de 1968 - México


SARA MONTIEL

¿UNA ACTRIZ EN DECADENCIA?

¿Cuáles son sus defectos, cuáles sus debilidades, cómo en su vida privada? La “Manchega” habla a MAÑANA.


En el cuarto de siglo que lleva actuando ante los públicos de todo el mundo, Sara Montiel ha logrado alcanzar una categoría poco común.

En esos veinticinco años, la popularidad  de Sara ha traspasado las fronteras, y su belleza –todavía lozana- conquista aún admiradores.

A pesar de que esa categoría le ha dado fama y dinero, Sara está inconforme. Tras su hermoso rostro y sus ojos expresivos, esconde un deseo, una esperanza: seguir en la brecha, como ella misma dice.

Admirada y aplaudida, también ha sido blanco de críticas acerbas y de ataques fundados o infundados. Lo cierto es que sigue incólume y cabalga aún en el grupo de los célebres con más vigor que en los tiempos en que fue una de las artistas más hermosas de Europa y mejor pagadas del cine de América Latina.

¿Cuáles son sus defectos?, ¿cuáles sus debilidades?, ¿cómo es su vida privada?, ¿qué es lo que anhela?, ¿qué es lo que piensa de sí misma?

Sara es diferente a la “Sara Montiel” que muchos se han formado en su mente, y a la vez, es diferente a la María Antonia Abad que en 1933 vio la primera luz en La Mancha, tierra de El Quijote.

Fue el propósito de conocer mejor a la auténtica Sara Montiel el que nos hizo concertar una entrevista con ella durante un intermedio del show que hace en el centro nocturno El Patio.


Canta desde que tenía diez años.

Cuando la vimos salir rumbo al escenario para presentarse ante el público, iba demasiado nerviosa. Se le notaba en su rostro afligido y en sus manos que temblaban como si fuesen las de un niño que se ha espantado por algo.

Le comentamos eso y ella respondió:

-El artista que no se pone nervioso no es artista. El artista tiene que tener inquietudes y creo que esas inquietudes son los nervios.

-Yo al público le tengo miedo. Porque tengo sentido de la responsabilidad. Ahora, si saliera yo a cantar sin haberme preparado antes, le tendría poco respeto a la gente que viene a ver el show. La cosa es cantar bien y no salir a atropellar las notas musicales.

-Psicológicamente ¿cómo podría definirse?

Balbucea…

-Bueno, eso es muy difícil. Sólo puedo decirle que entre la María Antonia Abad que bautizaron hace treinta y cinco años y la Sara Montiel que tiene usted enfrente, hay mucha diferencia.

-María Antonia es una mujer sencilla, amable, sentimental (como que es de Piscis,) con un alto sentido de la justicia y la sabiduría, más rica en virtudes, muy mona, más humana. Sara es muy diferente, es solamente un personaje menos humano que María Antonia.

Luego dice que Sara Montiel asusta a esa María Antonia un tanto tímida y con muchos defectos.

-Creo que la única relación que hay entre María Antonia y Sara Montiel es el físico. Fuera de eso ninguna más.

-¿Cuáles son sus defectos?

Lanza una mirada de sorpresa-admiración, inclina la cabeza un poco y piensa por algunos segundos.

-Bueno… mi defecto principal es creer en el amor.

¡Cómo, esta mujer que ha sido amada por varios hombres y que se dice muy sentimental tiene como defecto creer en el amor!, pensamos.

-Sí. Yo sin amor no vivo, y digo que es un defecto porque –hijo mío- se lleva uno en esta vida cada decepción que una se queda traumatizada. Yo he tenido muchas decepciones, pero no importa, yo sigo en la brecha.


Tengo 35 aunque digan que tengo 99.

-¿Usted cree que se ama una o más veces?

Y suelta la respuesta rápidamente anteponiéndole una admiración:

-¡Hijo mío!, se ama varias veces, se ama toda la vida. No seríamos humanos si no lo hiciéramos, seríamos… seríamos… seríamos como somos.

Calla como arrepintiéndose de su respuesta contradictoria y nos mira a la cara. No se decide a rectificar.

Dijo que tenía varias debilidades y una de ellas es el hombre.

-¿Cómo definiría al hombre?

-Pues como un hombre muy hombre… como dijo Unamuno, todo un hombre.

-¿Y ese todo un hombre cómo debe ser para usted?

Balbucea nuevamente.

-Todo un hombre es un hombre bueno, inteligente, sabio y con algunos defectos.

En el rostro no se le notan arrugas ni tiene huellas de las plastas de maquillaje que muchas otras, para ocultar el paso del tiempo, se untan para aparecer jóvenes.

-¿Cuántos años lleva actuando?

-Empecé a la edad de 10 años, tengo 35 de edad aunque la gente crea que tengo 90. Hay algunas artistas que me ganan en edad… y en hijos. Por ejemplo, ahí tiene a la Sofía Loren que tiene 36 años y a la Taylor 37.

-¿Tiene hijos?

(Está casada con un español de nombre José Vicente Ramírez Peláez, que el licenciado y economista).

-No.

-¿Le gustaría tenerlos?

-Sí.

-¿Tendrá?

-Espero que sí.

Y suelta una carcajada.

-¿Cuánto gana usted por actuación?

Se nos queda mirando, piensa un poco, voltea para sonreír al fotógrafo que va a imprimirle una placa, y responde:

-No sé cuánto. Yo sólo me preocupo de las canciones.

-¿Estudió canto alguna vez?

-Nunca.

-¿Heredó la vocación artística?

-En mi familia, como se dice en España, yo fui la única “gargantona”.

-¿A qué edad empezó a cantar?

-A los cinco años, cuando canté para un grupo de señores una canción que se llama… que se llama… que se llama La Nana.

-¿Su primera actuación en cine?

-Cuando tenía 11 años, en una película en donde la hacía yo de colegiala.

-¿Qué películas suyas le han gustado más?

-Ninguna. Claro, hay secuencias que hice bien.

-¿No tiene preferencia por ninguna?

-Bueno sí. Por La Violetera y El último cuplé.

-¿Cuántas películas hizo aquí en México?

-En México radiqué en los años cincuentas y tuve oportunidad de hacer varias. Después emigré a los Estados Unidos y filmé algunas que por cierto no me gustaron.

-Aquí en México filmé con Pedro Infante, que en paz descanse, y con Agustín Lara.

Añade:

-De México guardo un cariñoso recuerdo, poque en mi vida artística sus gentes desempeñan un papel muy importante.

¿Por qué entonces no había venido? Se decía que tenía problemas migratorios y que los empresarios ya no se fijaban en ella porque no había cumplido con contratos firmados. En suma, porque –dicen- era irresponsable.

-No había venido porque los empresarios y yo no nos poníamos de acuerdo. Ellos me daban una fecha que les parecía buena, pero para mí era mala. Yo les daba otra y no se ponían de acuerdo. Hasta que por fin… y aquí me tienen.


¿Principal defecto? Creer en el amor.

La acompañan el compositor español Solano, su representante en América Latina Claudio González, y una señora de nombre Inés Gómez Duque que le sirve de maquillista y que lo mismo es su secretaria que su enfermera.

Actuará en el centro nocturno alrededor de dos semanas y después viajará a la provincia para presentarse personalmente en teatros.

-Mucha gente que me quiere y que es de provincia no puede venir a México por muchos motivos, por eso yo voy a ellas.

-¿Cómo es su carácter?

-Muy sentimental. Me da por llorar mucho…

-Eso quiere decir que no es feliz.

-Bueno… sí lo soy o al menos trato de que la gente que me rodea lo sea. Lloro porque las penas deben desahogarse pero también llorar es perder el tiempo y no, eso no lleva a nada.

-¿Cómo fue su infancia?

-Triste y alegre al mismo tiempo.

-¿Por qué?

-Triste porque cuando yo tenía la edad de 12 años murió mi padre, y alegre porque era yo libre en aquel pedazo de tierra que teníamos y en donde yo podía correr, hacer travesuras, reír sin que nadie me dijera nada, y hacer lo que se me antojara.

-¿Económicamente?

-Pobres… bueno, no pobres porque mi padre mi padre labraba la tierra y siempre nos daba de comer y con eso éramos felices.

-¿Se considera bella?

-Eso que lo digan los que me conocen, pero de todos modos, me planto ante el espejo para delinearme muy bien los jojos, maquillarme la boca y ponerme estas pestañas postizas.

-Muchos dicen que usted es muy vanidosa.

-Eso es falso, aunque viéndolo bien la vanidad es muy mona.

-¿Le gustan los halagos?

-Es lógico que a las mujeres le gusten los halagos.

-¿Qué clase de mujer es usted?

-Una mujer muy sencilla que odia a las que nacen vanidosas.

-¿Qué opina sobre lo que dicen, que usted ya en decadencia?

-Yo canto como siempre he cantado, con la misma calidad. Aunque le voy a aclarar que de pequeña cantaba mejor.

-¿Qué cosas le gustan más en esta vida?

-El sol… la gente… los hombres.

-¿Qué clase de papeles le gustan más?

-Los dramáticos y algunos cómicos.

Sara sonríe a cada contestación, veía constantemente la grabadora, volteaba hacia el fotógrafo y permanecía con las piernas cruzadas. La minifalda le subía unos veinte centímetros arriba de la pantorrilla.

-¿Piensa filmar en México?

-Mi deseo es ese, pero quisiera que fuera una película que, como dicen aquí, tuviera gran impacto. Que fuera un trancazo, un verdadero trancazo.

-¿En dónde radica?

-En todo el mundo.

-Mi pregunta no es ésa. Quiero decir en dónde está su casa.

-En la Plaza de España número 11, Madrid. Su casa.

-Por último señora, ¿cuándo piensa dejar de actuar?

-Hasta cuando me muera. Mi meta no está definida. Por ejemplo, ahí tenemos a Picasso con 85 años y sigue dando batalla y yo soy más guapa que él. ¿O lo dudan?

Sara Montiel es así, así reacciona, así responde, así piensa, es su vida, así lo ha sido.

¿Realmente es una actriz que va en “picada”?



EL RECORTE CCCLXIII

¿Por qué desde que se fuera a Hollywood nunca más regresó a México hasta el 68? Eso ella lo sabría. La cosa es que el público mexicano pudo verla por última vez en 1997. Aquí una crónica del Heraldo de México, 19 de octubre de 1997, de lo que fue su presentación en el Teatro Alameda. 


Sara Montiel

cumple el compromiso de su leyenda como eterna seductora

Por Mauricio Peña


A Sara Montiel le dijeron antes de viajar de Madrid a México, que las dos presentaciones que habría de realizar en su nueva visita a nuestro país, ya estaban con boletaje vendido, porque el público tenía gran curiosidad por verla, y ella respondió quizá con ese tono sensualón, que tiene para cantar los cuplés: “¡Uhm, sí! A mí sólo me gusta actuar en funciones que ya están llenas”.

Así comenzó su reencuentro con México, “que llevo siempre en el corazón”, y con el público que la hemos seguido desde siempre en el cine y escuchando sus discos.

Está-bamos allí, sentados frente al escenario del Teatro Alameda, para admirar a una leyenda viva, Saritísima, la Sara Nacional, S.M. Montiel (Su majes-tad…), y dispuestos a gozar hasta la última gota de ese brebaje que sólo las diosas del escenario pueden escanciar.

“Para ustedes los mexicanos siempre seré Sarita”, nos dice al aparecer con un abrigo de armiño de gran fantasía y un turbante de pedrería que una dama dignificada tal vez se atrevería a portar cualquier día de la semana, para que todos se desmayaran en su oficina. Sara Montiel es fiel a su mito, y no puede menos que hacer una aparición apabullante caminando en forma sensual, ¡aunque tenga 70 años!, “lo escucharon ustedes muy bien: siete cero”, confiesa su edad, sin reticen-cias.

En el primer bloque de sus canciones, se incluyen algunas de sus películas más famosas, y ella picarescamente salpica con un poco de anécdotas que rodean la magia del cine, que ha ejercido desde aquel debut suyo en el cine español, en “Locura de amor”, con Aurora Bautista y Fernando Rey, y en las comedias escapistas del franquismo como “El vuelo del Clipper”, y perfeccionado posteriormente en las cintas mexicanas y hollywoodenses.

La artista está arropada con un vestuario de altura de su fama, trajes rojos como llamaradas o elegante terciopelo negro, pero también se viste con sus canciones más famosas y con la sensualidad desbordante de alquien que más que cantar, platica las canciones, con un dejo de erotismo sugerente, que no ha dejado de tener impacto por lo menos en cuarenta años, cuando se elevó a la categoría de mito, gracias a “El último cuplé”.


Sara Montiel se hace acompañar por un físico culturista en el momento de una de sus interpretaciones de canciones sugerentes de su repertorio. (Foto de Carlos Báez)

Como lo hacen las grandes vedetes, Sara Montiel no puede evitar en determinado momento de su espectáculo, el contacto cercano con el público masculino.

Así veíamos que lo hacía María Conesa, aunque ya fuera una anciana, bajaba del escenario con unas tijeras en la mano, ¡a cortar corbatas!, “para que vayas y le digas a tu mujer lo que te ha hecho la Conesa!”

La Montiel ejercita otro tipo de agresividad sexual, y se sienta en las piernas de algunos de sus admiradores, cuando se pasea micrófono en mano entre la butaquería.

Canta “¡Echa… té!”, que cuenta la historia interminable de una camarera que aparte de servir el té, atiende a los caballeros de los salones secretos.

El momento culminante llega cuando Sara Montiel canta acompañada de un mariachi.

Los temas elegidos no son muy folclóricos: “Mil besos”, “Perfidia”, pero igualmente se los aplaudimos, y cierra su actuación con “Tu nombre era México”, una canción que ella misma compuso al calor de ese recuerdo perenne de nuestra tierra.



LA FOTO CCCLXIII 


Como siempre, rodeada de fans y firmando autógrafos durante su estancia mexicana de 1968.

jueves, 20 de junio de 2024

MI VIDA - 8 de julio de 1966 - Chile


SARITA MONTIEL

TRIUNFÓ EN RUMANÍA

Durante el mes que estuvo repartió trescientas  mil fotos


La llegada de Sarita Montiel a Rumanía fue espectacular. Las calles y las tiendas mostraban carteles con el rostro de la cantante y actriz española. Todos sabían que llegaba "la española de la voz maravillosa". En la fotografía Sarita no puede subir a su auto porque el público quiere saludarla de cerca. 

BUCAREST.- Por vez primera desde hace treinta años una artista española, residente en España, ha triunfado plenamente en la República Democrática Popular de Rumanía. Nadie recuerda en Bucarest un triunfo como el de Sara Montiel, la “estrella” nacida en el corazón de la Mancha de Don Quijote y Sancho Panza, en los Campos de Criptana.

Por vez primera en la historia artística de la República Popular, una “estrella” de la canción logró llenar durante treinta días consecutivos un teatro, el Teatro Nacional, de cuatro mil localidades, sin más espectáculo que una voz, la única voz española conocida en este país que se alza al otro lado del “telón de acero”.

SARA, “PRODUCTO” PARA LA EXPLOTACIÓN

Sara Montiel ha sido uno de los primeros “productos” de exportación española en las tímidas y paulatinas relaciones comerciales entre España y Rumanía. Al igual que ocurre en otros muchos países del mundo, sobre todo en América Latina, Sara Montiel es uno de los productos más cotizados de España y la única estrella de su cine que ha logrado el espaldazaro mundial con sus películas y sus canciones.

Y fueron precisamente estas películas, como “El último cuplé”, “La violetera”, “Carmen, la de Ronda” y otras, las que desde hace años lograban triunfar plenamente en Rumanía despertando la admiración de los públicos de las ciudades rumanas que abarrotaban día a día las salas de espectáculos donde esos films se proyectaban.

Este éxito llevó al Estado rumano, único empresario den la República Popular, a pensar en serio en la posibilidad de contratar a la famosa “estrella” del cine y la canción españoles. 


Todas las noches, cuando se dirigía desde el hotel, donde se alojaba, hacia el Teatro Nacional, una multitud que esperaba horas bajo el frío, se lanzaba hacia su encuentro para que firmara autógrafos. En la foto, Sarita firma autógrafos vigilada por un policía. 

Y hace ya más de dos años que comenzaron las gestiones, que se vieron coronadas con el éxito al permitir las autoridades españolas que Sara Montiel pudiera actuar ante el público rumano.

Nada más hacerse pública la noticia en Bucarest, las localidades del Teatro Nacional quedaron agotadas, obligando a la empresa a pedir a la cantante y “estrella” que prorrogara su primitivo contrato de siete días en otros siete más y luego en otros siete, hasta completar cuatro semanas, improrrogables por propia decisión de Sara ante otros compromisos  anteriormente contraídos en España y sobre todo, ante la imposibilidad de prolongar por más tiempo su estada en Rumanía, por tener que preparar su gira por los países hispanoamericanos, que iniciará próximamente.

Ello ha hecho que millares y millares de rumanos, que durante semanas y semanas habían aguardado pacientemente la oportunidad de poder oír a Sara Montiel “en persona”, se quedaran sin más consuelo que verla cuando entre una apretada fila de público se dirigía diariamente desde el hotel al Teatro para actuar.


Una de las visitas que más impresionó a los rumanos fue la efectuada al mercado popular. Compró frutas y verduras típicas del país. Dos hombres con gorros de piel la admiran. Sarita se habría quedado más tiempo en ese país, pero no pudo porque  tiene otra serie de compromisos. 

ENTRADAS EN EL “MERCADO NEGRO” CIENTO POR CIENTO DE SU VALOR

A los pudientes de este Estado “democrático” no les quedó más remedio que adquirir las localidades en el mercado negro, en el que la cotización de las entradas adquirió cien veces su valor. Se llegaron a pagar hasta 400 escudos por una localidad de general.

Todo este éxito reflejado de tarde en tarde por la prensa española, fue el que nos llevó a tomar un avión para comprobar en Bucarest por nuestros propios ojos el éxito de quien hasta ahora es la primera “estrella” del cine y de la canción española.

La primera sorpresa fue comprobar que en un país que no mantiene relaciones diplomáticas con España se había puesto de repente de moda en todas las clases sociales de Rumanía. Por doquier, carteles con el rostro de Sara y banderas españolas en los alrededores del Teatro, en el hotel y en las calles de Bucarest.

El nombre de Sara Montiel era ya una garantía para poder moverse libremente por doquier.

Toda la ciudad, una ciudad de millón y medio de habitantes, hablaba de nuestra “estrella”. Unos presumiendo de haber podido oírla cantar; otros, los más, doliéndose de no haberlo podido conseguir. 


Por primera vez desde hace treinta años una artista española triunfa en Rumanía, una de las Repúblicas Populares que están tras la Cortina de Hierro. Su voz y su presencia volvieron locos a los rumanos. 

Pero siempre quedaba el consuelo de intentar conseguir una fotografía de Sara con su autógrafo. Para ello no había más remedio que montar guardia a la puerta del hotel donde desde el amanecer hasta altas horas de la madrugada, miles de personas aguardaban pacientemente a que la “estrella” entrara o saliera siempre escoltada por la admiración de los rumanos.

Trescientas mil fotografías ha distribuido Sara entre los rumanos en el mes que ha permanecido en Bucarest y otras tantas han sido distribuidas por editores que vieron desde el primer momento el negocio en la edición del rostro de Sarita.

EL PROBLEMA DE LOS DÓLARES

Ciento ochenta mil pesetas -15 millones- ha cobrado diariamente Sara Montiel por actuar en Bucarest, cantidad jamás igualada por ningún otro artista de los muchos que han desfilado por el Teatro Nacional. Pero el abono de esta cantidad planteó no pocos problemas al Estado por un lado y a Sara por otro.

Aunque en principio estaba estipulado que esta cantidad había de ser abonada en dólares, surgieron posteriormente problemas a causa de la escasez de divisas que existe en Rumanía.


Con un profundo respeto y mucha admiración, Sarita Montiel recorre un maravilloso templo ortodoxo. Le gustó mucho Rumanía, pero no se quedó más tiempo porque está lista para iniciar una gira por Latinoamérica. Es muy posible que pase por Chile. En Rumanía compró una colección de obras de arte porque parte de sus ganancias se las pagaron en la moneda de ese país, la que no se puede cambiar ni en los bancos suizos. 

Por ello, no hubo más remedio que llegar a un acuerdo ante el temor de quedarse sin las pocas que el gobierno rumano guarda como oro en paño. ¿Solución? Pagar a Sara Montiel sus honorarios, mitad en dólares y mitad en “leis”, moneda del país que no se cotiza ni siquiera en los bancos de Suiza. Pero no había otra solución. Sarita comprendió que el público no tenía la culpa y se merecía una concesión por parte de ella.

¿Qué hacer con aquella moneda? No había más remedio que gastarla en Bucarest. ¿En qué? La verdad es que había muy poco que comprar. Rumanía es un país eminentemente agrícola, donde es muy difícil gastar mil quinientos dólares.

No hubo más solución que adquirir obras de arte, iconos y esculturas del arte rumano, cuya salida y debido a estas circunstancias fue autorizada por el Gobierno de manera excepcional.

Pero el éxito estaba ya conseguido y había merecido la pena. Por vez primera, una estrella española lograba el más fabuloso éxito conseguido por artista alguno tras el “telón de acero”. 


En una de las tantas manifestaciones de que fue objeto, vistió el traje nacional rumano, con el que aparece en la foto. Abajo, en medio de un grupo de jovencitas, también con el traje típico rumano, anota la letra de las canciones que más gustaron en ese país. 



Nada menos que con "Miss Rumanía" aparece la cantante española Sarita Montiel. Se hicieron muy amigas. En la foto de abajo, una monja le ha pedido un autógrafo y ella accede de buen gusto. Varias monjas y sacerdotes llegaron hasta el Teatro Nacional durante el mes que duraron sus actuaciones. 



Correspondencia de JAIME PEÑAFIEL



EL RECORTE CCCLXII

... y Sara volvió a Rumanía en 1997, como la gran estrella invitada al programa "Sorpresa, sorpresa". Justo es decir, también, que la muerte de la diva tuvo una amplia cobertura en este país. La revista "Hola", en uno de sus números de 1997, contaba así la participación de la actriz en este programa. 


La popular actriz recibió en Madrid el premio a la amistad rodeada por su hija, Tahis, y numerosos amigos

SARA MONTIEL

Se reencontró con un antiguo amor durante un programa de la televisión rumana en el que ella fue la estrella


Sara Montiel rodeada por su hija y los amigos que participaron en su homenaje, entre ellos, la popular bailarina María Rosa, Paquita Rico, Luís Aguilé, José Luís López Vázquez y Esperanza Roy. 

Sara Montiel fue aclamada por el público rumano cuando acudió como invitada especial a una versión del programa “Sorpresa, sorpresa”, que también se emite en el país centroeuropeo. La popular cantante y actriz se hizo muy popular en Rumanía durante la década de los sesenta a partir de sus películas y a raíz de dos visitas que realizó al país. Aunque ella era la protagonista de la sorpresa principal del programa, también se vio sorprendida cuando se reencontró con un antiguo amor rumano, que acudió al plató con la que ahora es su esposa y su hija de trece años. Sara vivió un momento muy emotivo cuando Andrea Marín, la presentadora, anunció la presencia del actor, quien charló animadamente con la actriz.


Sara, que llevaba unas originales medias con dibujos geométricos, con Thais tras recibir el premio.

Por otra parte, y tras regresar de tierras rumanas, Sara recibió el premio a la amistad en el transcurso de una cena-homenaje celebrada en el teatro Kapital, de Madrid, en la que estuvo rodeada por su hija, Thais, así como por numerosos rostros populares, entre ellos, Paquita Rico, la bailarina María Rosa y Luís Aguilé.

-Sara, ¿cómo te encuentras?

-Muy bien. Divinamente. Feliz de poder estar aquí con mis amigos y con mi hija Thais.

-¿Estás enamorada?

-Sí, lo estoy. De Giancarlo… de la vida, de las cosas hermosas, de mi familia…

-¿Cómo surgió la idea de viajar a Rumanía para participar en un programa de televisión?

-Porque Larazov sabe que yo en Rumanía soy la “karrol”, como me llaman allí, la reina, y al igual que se sucede en Rusia, soy muy conocida. Estuve dos veces en Rumanía hace muchos años y desde entonces me siguen. 


Sara Montiel, durante su actuación en la televisión rumana. 

-¿No fue una petición de una persona en concreto, sino que fue un obsequio al público?

-Sí, y, además, yo también recibí una sorpresa, porque avisaron a un actor de teatro clásico que conocí cuando estuve en Rumanía y me dieron la sorpresa, porque él me esperaba con un ramo de flores en el escenario. Fue muy agradable, porque fue un antiguo amor que tuve. El momento fue muy tierno, ya que me recibió junto a su mujer y su hija de trece años. 


Sobre estas líneas, momento en que la artista es sorprendida por un antiguo amor rumano, actor de teatro clásico, que acudió a los estudios de televisión para darle una sorpresa. 

J. CALLEJA Y EUROPA PRESS REPORTAJES



LA FOTO CCCLXII


Sara Montiel en Bucarest (Rumanía) rodeada de fans (1966).

sábado, 1 de abril de 2023

ESPECTÁCULOS - jueves, 16 de octubre de 1997 - México

 


Prodigiosa memoria femenina

24 Horas en la vida de

SARITA MONTIEL

Por Juan CERVERA

El telespectador pudo ver y escuchar a la artista repasar emocionada capítulos definitorios de su vida y carrera, que tuvo en 1957 con “El Último Cuplé”, uno de sus momentos más esplendorosos


Sarita Montiel... una Diva Memoriosa.

Sara Montiel, puro en mano y lanzando bocanadas de humo al rostro de Abraham Zabludovsky, estuvo en 24 Horas rindiendo culto, como es común entre la gente del espectáculo, al pobre dios Ego. Presumió de todo y, la verdad sea dicha, para su edad, a cinco meses de cumplir los setenta años, disimula divinamente sus arrugas. Así es Sarita. Ella vino al mundo bajo el signo de Piscis un 10 de marzo de 1928 en Campo de Criptana, Ciudad Real. Su nombre es Antonia Alejandra Sara Elpidia Abad Fernández. De niña estuvo interna en un convento de dominicas y luego en el Jesús María de Orihuela. Fue descubierta por Vicente Casanova. Debutó en el cine en 1944 como María Alejandra. Por consejo de Enrique Herrero cambió de nombre y pasó a ser Sara Montiel a partir de 1950. De ahí para el cielo, aunque tuvo que esperar siete años, pues no fue sino hasta que filmó “El Último Cuplé” que dio su definitivo trancazo en 1957. Desde entonces fue Sarita y las pudo en grande hasta el día de hoy, que sigue viviendo de las restas de aquella fama.

En 24 Horas, heredera de su propio mito, fumó y recorrió los días de Piel Canela en Cuba, allá en la casa de los Gómez Mena, amigos de Hemingway, el de “El viejo y el mar”, en que se aficionó al puro. Dijo que se fuma dos al día, y tres si está de buenas, como fue la noche del martes en 24 Horas, pero que no se traga el humo. Jactanciosa diría que ella puso de moda fumar puros en España. Mentira, desde mucho antes las gitanas andaluzas ya fumaban puro, y otras mujeres, en especial de las llamadas de la vida alegre. 


Recordó, al pasar fragmentos de las películas que hizo aquí con Pedro Infante, como “Necesito Dinero”, al ídolo. Dijo que fueron únicamente amigos, de amoríos nada en absoluto. También dedicó un recuerdo al Piporro cuando pasaron secuencias de “Martín Corona”. Dijo que al verse en las viejas películas se ve como otra persona. Recordó “El Último Cuplé”, que lo hicieron, en un acto atrevido y sin dinero. La suerte nadie sabe por dónde puede llegar, al igual que la desgracia. Afirmó que en amores le ha ido de perlas: -Tuve tres maridos y otros amores- declaró a Abraham, que muy gentil le encendió el puro para que continuara en plan de chimenea. Sarita, imponente aseguró que ahora tiene tres hombres que la solicitan al unísono “y tiene que elegir”. Uno, al que sólo acepta como amigo, ya está descartado. La lucha está entre los otros dos. Está por verse quién será el triunfador. Al hablar Abraham del amor y el dinero, Sarita puso los puntos en las íes determinante:

-El dinero no creo que sea importante para el amor.

Dijo la verdad, pero hoy pocos entienden en ese campo la verdad del amor. Sarita, milagrosamente sí. Eso nos gustó mucho. Ahí su ego se evaporó en las mieles del romance. ¿Qué sería de la vida, por dinero que tuviéramos, sin una gota de amor real, es decir, del que no se compra? Lo que se compra es transacción, el amor no tiene precio. Lección de Sarita, que hay que escuchar en esta hora de mercaderes ciegos.

Volvió a inflarse de ego y habló de su reciente triunfo en España en una plaza de toros de La Mancha, su tierra natal, que se llenó, para verla y escucharla, hasta la bandera.

Recordó que desde hace años no ha venido a México, pero que sigue conservando su nacionalidad mexicana. Dijo ser mexicana desde 1951: -México es mi segunda patria.

Anunció que estará el viernes y el sábado en el Teatro Alameda I, y que será algo distinto donde nadie se aburrirá. Prometió bajar del escenario y meterse entre el público donde se sentará en las rodillas de los caballeros. ¿Cuánto cuestan las localidades de primera fila? No sabemos, aunque sí conocemos a varios amigos dispuestos a empeñarse con tal de conseguir una de esas localidades.

El éxito de Sara Montiel en el Teatro Alameda, sentimos, va a ser de órdago. Lamentamos que su temporada sea de apenas dos días. Ojalá se prolongue, sea un buen alimento para su ego y un placer para sus admiradores y admiradoras, que en México somos muchos. 


Echa el humo. Y los recuerdos. A borbotones.


Ve un hijo como su guardaespaldas. "Él me cuida".

¡Hola, Quintana! ¡Quihubas Montiel!

Fuma puro y canta su último cuplé

Excepcional entrevista y semblanza de la Saritísima. Los hombres la miran y se enamoran. Será que sólo ven los ojos y las domingas (pechos). Habla de sus hijos, “podrían ser mis nietos”. Define es de un solo hombre, siempre; pero hoy tiene tres pretendientes. Le pesa el recuerdo del perfecto esposo que era Pepe. Nos adelantamos dándole el programa de sus dos conciertos en México. Hoy es la invitada de honor de Maxine Woodside en el octavo aniversario de “Todo para la mujer”, por la XEDF. La pasará contenta y feliz.

Por Alma Elena QUINTANA

Fotos: Raúl Campos


Tiene una enorme seguridad. El poder sexual.

Llegó de buen humor. Las miradas se posaron; algunas en sus anillos cuajados de brillantes y esmeraldas… Las de los caballeros buscaban las “domingas”, como Sarita le dice a sus pechos. Pero la Montiel llegó de largo, de blanco y con mucho garbo. La intuimos por el olor a habano. Fuma de a de veras, de los puros gruesos aunque dice no se traga el humo. Moisés Castañeda, su más ferviente admirador mexicano, trae en su portafolios las fotos de Thais y Zeus, los hijos adoptivos de Sarita a quien tomó hace 12 años cuando Pepe aún vivía y Fanny Schatz, la representaba; vino a México al Teatro de la Ciudad. Se agolpan tantos recuerdos de fan que apenas él puede hablar. Sarita Montiel habla del poco tiempo que tiene que estar en México, y de lo mucho que quería hacer una función extra, una tercera función para los damnificados del huracán “Paulina”. Que tendría que ser el domingo o el lunes pues la próxima semana empieza sus galas por España.

Y habla de la muerte con toda tranquilidad y hasta arranca las risas.

-No me gustaría morir como María Luján (la diva de “El último cuplé”) ni como Sara Montiel. A todos nos preocupa la muerte y el que diga no es un farsante, yo con más motivo porque tengo hijos pequeños, he cumplido 69 años y Dios mediante (10 de marzo) llegaré a los 70, siete cero- enfatizó y siguió hablando.

-Pero tengo mis hijos muy pequeños, que podrían ser mis nietos; mi hijo tiene 14 y mi hija 18. Yo quiero vivir mucho tiempo, pedirle a Dios que me dé salud por lo menos para colocarlos un poquito en la vida, que es difícil, pero yo procuraré mientras viva ayudarles y estar muy pendiente de ellos.

Sara habló de lo que le gustaría que le pasara.

-Querría volver a México el próximo año y hacer una buena telenovela, estar seis u ocho meses trabajando aquí, porque no es por nada, ni les doy coba, pero adoro a México, me trae magníficos recuerdos y yo me encuentro aquí como si fuese mi casa, porque es mi segundo país, mi segunda patria. 


Tenemos tiempo para fumar. Dos al día. Con eso basta. 

El fan Moi pregunta por los hijos: ¿tienen que ver con las artes? Los reporteros aún se ríen porque Sara dijo que se acababa de dar una restirada de cara y no podía reírse mucho.

-Mi hijo Zeus canta divino, pero puede ser bombero, torero ojalá. Así me sacaba para adelante, como le digo –hijo mío, eres mi futuro. Mi hija estudia leyes y económicas, quiere entrar al cuerpo diplomático, habla 7 idiomas, ha sido en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, licenciada en inglés y en literatura inglesa y es erudita en Shakespeare, todo a los 18 años de edad que tiene.

Lo dice con orgullo y su mirada brilla. De su hojo también se toma su tiempo para hablarnos y hasta nos canta.

-Me lo encontré un día frente al televisor cantando un comercial. Tiene un ritmo bárbaro, pero ahora sólo lo escucho cantar en la regadera porque es muy introvertido, no salió tan bueno para los estudios como la hermana, que es una fuera de serie, pero tiene unos ojos más grandes que los zapatos, y es guapísimo y mide 1,82, con catorce años, yo le llamo mi guardaespaldas y mi camionero.

Nos ve con el puro en la mano, brilla su uña azul, la verde, la naranja.

-Sí, dime cariño.

Súper su pregunta: Háblenos, Sarita, de cómo se conquista a un hombre.

-Ay, hija mía, no lo sé; yo tengo un éxito con los hombres, pero de siempre, hija mía, yo no sé qué les doy, porque no les doy nada, nada más que me miran y ya se enamoran y yo también. Pues mira es que estoy viva; puedes tener 20 años y no estar viva, puedes tener 40 y estar muerta por dentro y yo con la desgracia que he tenido con Pepe, que me ha sido muy difícil superarla porque tuve un marido maravilloso, un compañero sensacional, creo que siempre he tenido una fuerza interior que me ayuda a salir adelante, estoy y he estado siempre muy viva, no viva de viva, sino viva por dentro o sea con vida.


Ella indica a Supersu fácil método de seducción-

Estuvo a punto de casarse hace dos años, pero no le convino y decidió no hacerlo.

-Estoy enamorada de tres de diferente manera. A ver si me explico, porque yo soy mujer de un solo hombre, no soy de varios, nunca lo he sido ni lo seré, porque he nacido así, pero tengo tres hombres. Tengo un político con el que anduve un año y medio, terminamos a medias el verano pasado; nos estamos dando tiempo porque él es muy conocido, es viudo como yo y mira que no sólo hemos estado jugando a las cartas.

Se ríe, pícara.

Filmó 14 películas en México, con: Pedro Infante, Joaquín Cordero, el Piporro, Manolo Fábregas, Raúl Ramírez, Agustín Lara y Katy Jurado. En Moi se agolpan las historias: “Ahí viene Martín Corona”, “El enamorado”, “Necesito dinero” (en donde Pedro la llama Zapatitos), “Donde el círculo termina”, “Piel Canela”, “Cárcel de Mujeres”. Don Miguel Zacarías logra los mejores close ups de Sara Montiel en blanco y negro. Filmo 3 en Hollywood: “Serenata”, con Mario Lanza y Joan Fontaine. “Veracruz” con Gary Cooper; y “Yuma”. Todo esto antes de los éxitos de “El último cuplé”, “La violetera”, “Pecado de amor” que le dio el cine español. Lleva grabados 64 discos y adelanta que el próximo será de canciones eróticas, muy sensuales para su voz. Prometió sorpresas para su recital en el teatro “Alameda” este fin de semana, pero aquí les adelantamos el programa: “La violetera”, “Nena”, “Polichinela”, “Fumando espero”, “El Relicario”, “El tiempo pasará”, “Bésame mucho”, “Amado mío”, “Atrévete otra vez”, “A media luz”, “Nostalgias”, “Bolero triste”, y “Tu nombre era México”, que es un homenaje a México.


A esta mujer le vamos a proponer todo. Todo lo bueno.

Moi descubre una mentirilla. Sara dice que ella compuso el tema para su segunda patria. En verdad se la dio María Ovelar para el disco “Purísimo Sara”. Pero se lo perdona y corre por su autógrafo, en sus álbumes en los que hay recortes de “Cinelandia”, “Cine Avance” y “Cine Novelas”, que editaban Guillermo Vázquez Villalobos y Raúl Velasco, novatos del periodismo entonces. Hay historia y recuerdos, amiga. 



EL RECORTE CCCLXXVIII

La última gira de la actriz se produjo en 2012. Fue llevada a Estados Unidos por el Instituto Cervantes de Nueva York. A su vuelta se enfrentó con los temas que la acompañarían en el último año de su vida. Una semblanza de todo aquello encontramos en este artículo de la revista Pronto, 19 de mayo de 2012.


SARA MONTIEL:

“Jennifer López ha contactado conmigo para llevar mi vida al cine”


La veterana artista pronunció una conferencia en el Instituto Cervantes de Nueva York. 

Acaba de volver de una gira musical por Estados Unidos y Sara Montiel se ha encontrado con varios frentes abiertos que aclara en exclusiva para nuestra revista. El primero se refiere a ese próximo juicio que la enfrentará en junio con su exadministrador, Francisco Fernández, al que acusa de “haberme estafado millones de euros”.

-¿Cuántos millones?

-No sé la cifra exacta, pero es mucho dinero. Y estoy dispuesta a llegar hasta el final.

-Ese hombre asegura que gastabas demasiado, más de lo que ingresabas…

-Que diga lo que quiera, es mentira…

-Pues dice que le has hundido la vida.

-Seguro que le he deshonrado, ja, ja, ja. Mira, no tengo el menor miedo a ese juicio porque estoy en posesión de la verdad. Y creo en la Justicia.

-También afirma que en tu testamento solamente le dejas a tus hijos los pisos, pero no joyas ni cuadros.

-Vaya tontería. ¿Es que ha leído ese hombre mi testamento? Es hablar por hablar. Me da copletamente igual lo que diga ese señor. Lo único cierto es que mis hijos son mis herederos universales y se lo van a quedar todo.

“He tenido amantes, pero ninguno se llama Juan Carlos de Borbón”

-También dice que te pierde la ambición.

-Vaya, claro que me pierde la ambición, pero en el trabajo y en la vida.

-Una noticia buena: Jennifer López quiere interpretar la vida de Sara Montiel en una película de Hollywood.

-Sí, es algo que sé desde hace tiempo. Es más, ella y su gente se han puesto en contacto conmigo para comprar los derechos de mi biografía. Y en eso estamos conversando. Será una producción muy importante, pero muy costosa.

-¿Es cierto que en este último viaje tuyo a América, JLo quiso verte?

-Esa era su intención, pero en el último momento no se pudo desplazar desde Los Ángeles hasta donde yo me encontraba, en Nueva York.

-¿No os conocéis personalmente?

-Claro que la conozco, a ella y a su familia, desde hace años. Es una actriz estupenda, que canta, baila, interpreta, tiene un cuerpo sensacional… Haría muy bien de Sara Montiel.

-La revista “Paris Match” te atribuye una curiosa relación con el rey don Juan Carlos…

-¿Curiosa? ¿Tienen pruebas de ello? Pues voy a ser muy clarita: yo no he estado enrollada con el Rey en mi vida. He tenido amantes maravillosos, pero ninguno se llamaba Juan Carlos de Borbón.

-¿Vas a poner una querella?

-Es mejor no hacer caso a las habladurías y a las mentiras. A mi edad, no merece la pena.

-¿Cómo te ha ido la gira americana?

-Maravillosamente bien. Me han premiado, me han aplaudido mucho y me he sentido muy querida por todo el mundo. Estoy contentísima. Ahora estoy pendiente de otra próxima gira, esta vez por Perú, Chile y, posiblemente, Argentina.

 

TEXTO: JOSÉ DE SANTIAGO

FOTO: GTRES


LA FOTO CCCLXXVIII


Sara Montiel en México. Año: 1997.