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jueves, 20 de junio de 2024

MI VIDA - 8 de julio de 1966 - Chile


SARITA MONTIEL

TRIUNFÓ EN RUMANÍA

Durante el mes que estuvo repartió trescientas  mil fotos


La llegada de Sarita Montiel a Rumanía fue espectacular. Las calles y las tiendas mostraban carteles con el rostro de la cantante y actriz española. Todos sabían que llegaba "la española de la voz maravillosa". En la fotografía Sarita no puede subir a su auto porque el público quiere saludarla de cerca. 

BUCAREST.- Por vez primera desde hace treinta años una artista española, residente en España, ha triunfado plenamente en la República Democrática Popular de Rumanía. Nadie recuerda en Bucarest un triunfo como el de Sara Montiel, la “estrella” nacida en el corazón de la Mancha de Don Quijote y Sancho Panza, en los Campos de Criptana.

Por vez primera en la historia artística de la República Popular, una “estrella” de la canción logró llenar durante treinta días consecutivos un teatro, el Teatro Nacional, de cuatro mil localidades, sin más espectáculo que una voz, la única voz española conocida en este país que se alza al otro lado del “telón de acero”.

SARA, “PRODUCTO” PARA LA EXPLOTACIÓN

Sara Montiel ha sido uno de los primeros “productos” de exportación española en las tímidas y paulatinas relaciones comerciales entre España y Rumanía. Al igual que ocurre en otros muchos países del mundo, sobre todo en América Latina, Sara Montiel es uno de los productos más cotizados de España y la única estrella de su cine que ha logrado el espaldazaro mundial con sus películas y sus canciones.

Y fueron precisamente estas películas, como “El último cuplé”, “La violetera”, “Carmen, la de Ronda” y otras, las que desde hace años lograban triunfar plenamente en Rumanía despertando la admiración de los públicos de las ciudades rumanas que abarrotaban día a día las salas de espectáculos donde esos films se proyectaban.

Este éxito llevó al Estado rumano, único empresario den la República Popular, a pensar en serio en la posibilidad de contratar a la famosa “estrella” del cine y la canción españoles. 


Todas las noches, cuando se dirigía desde el hotel, donde se alojaba, hacia el Teatro Nacional, una multitud que esperaba horas bajo el frío, se lanzaba hacia su encuentro para que firmara autógrafos. En la foto, Sarita firma autógrafos vigilada por un policía. 

Y hace ya más de dos años que comenzaron las gestiones, que se vieron coronadas con el éxito al permitir las autoridades españolas que Sara Montiel pudiera actuar ante el público rumano.

Nada más hacerse pública la noticia en Bucarest, las localidades del Teatro Nacional quedaron agotadas, obligando a la empresa a pedir a la cantante y “estrella” que prorrogara su primitivo contrato de siete días en otros siete más y luego en otros siete, hasta completar cuatro semanas, improrrogables por propia decisión de Sara ante otros compromisos  anteriormente contraídos en España y sobre todo, ante la imposibilidad de prolongar por más tiempo su estada en Rumanía, por tener que preparar su gira por los países hispanoamericanos, que iniciará próximamente.

Ello ha hecho que millares y millares de rumanos, que durante semanas y semanas habían aguardado pacientemente la oportunidad de poder oír a Sara Montiel “en persona”, se quedaran sin más consuelo que verla cuando entre una apretada fila de público se dirigía diariamente desde el hotel al Teatro para actuar.


Una de las visitas que más impresionó a los rumanos fue la efectuada al mercado popular. Compró frutas y verduras típicas del país. Dos hombres con gorros de piel la admiran. Sarita se habría quedado más tiempo en ese país, pero no pudo porque  tiene otra serie de compromisos. 

ENTRADAS EN EL “MERCADO NEGRO” CIENTO POR CIENTO DE SU VALOR

A los pudientes de este Estado “democrático” no les quedó más remedio que adquirir las localidades en el mercado negro, en el que la cotización de las entradas adquirió cien veces su valor. Se llegaron a pagar hasta 400 escudos por una localidad de general.

Todo este éxito reflejado de tarde en tarde por la prensa española, fue el que nos llevó a tomar un avión para comprobar en Bucarest por nuestros propios ojos el éxito de quien hasta ahora es la primera “estrella” del cine y de la canción española.

La primera sorpresa fue comprobar que en un país que no mantiene relaciones diplomáticas con España se había puesto de repente de moda en todas las clases sociales de Rumanía. Por doquier, carteles con el rostro de Sara y banderas españolas en los alrededores del Teatro, en el hotel y en las calles de Bucarest.

El nombre de Sara Montiel era ya una garantía para poder moverse libremente por doquier.

Toda la ciudad, una ciudad de millón y medio de habitantes, hablaba de nuestra “estrella”. Unos presumiendo de haber podido oírla cantar; otros, los más, doliéndose de no haberlo podido conseguir. 


Por primera vez desde hace treinta años una artista española triunfa en Rumanía, una de las Repúblicas Populares que están tras la Cortina de Hierro. Su voz y su presencia volvieron locos a los rumanos. 

Pero siempre quedaba el consuelo de intentar conseguir una fotografía de Sara con su autógrafo. Para ello no había más remedio que montar guardia a la puerta del hotel donde desde el amanecer hasta altas horas de la madrugada, miles de personas aguardaban pacientemente a que la “estrella” entrara o saliera siempre escoltada por la admiración de los rumanos.

Trescientas mil fotografías ha distribuido Sara entre los rumanos en el mes que ha permanecido en Bucarest y otras tantas han sido distribuidas por editores que vieron desde el primer momento el negocio en la edición del rostro de Sarita.

EL PROBLEMA DE LOS DÓLARES

Ciento ochenta mil pesetas -15 millones- ha cobrado diariamente Sara Montiel por actuar en Bucarest, cantidad jamás igualada por ningún otro artista de los muchos que han desfilado por el Teatro Nacional. Pero el abono de esta cantidad planteó no pocos problemas al Estado por un lado y a Sara por otro.

Aunque en principio estaba estipulado que esta cantidad había de ser abonada en dólares, surgieron posteriormente problemas a causa de la escasez de divisas que existe en Rumanía.


Con un profundo respeto y mucha admiración, Sarita Montiel recorre un maravilloso templo ortodoxo. Le gustó mucho Rumanía, pero no se quedó más tiempo porque está lista para iniciar una gira por Latinoamérica. Es muy posible que pase por Chile. En Rumanía compró una colección de obras de arte porque parte de sus ganancias se las pagaron en la moneda de ese país, la que no se puede cambiar ni en los bancos suizos. 

Por ello, no hubo más remedio que llegar a un acuerdo ante el temor de quedarse sin las pocas que el gobierno rumano guarda como oro en paño. ¿Solución? Pagar a Sara Montiel sus honorarios, mitad en dólares y mitad en “leis”, moneda del país que no se cotiza ni siquiera en los bancos de Suiza. Pero no había otra solución. Sarita comprendió que el público no tenía la culpa y se merecía una concesión por parte de ella.

¿Qué hacer con aquella moneda? No había más remedio que gastarla en Bucarest. ¿En qué? La verdad es que había muy poco que comprar. Rumanía es un país eminentemente agrícola, donde es muy difícil gastar mil quinientos dólares.

No hubo más solución que adquirir obras de arte, iconos y esculturas del arte rumano, cuya salida y debido a estas circunstancias fue autorizada por el Gobierno de manera excepcional.

Pero el éxito estaba ya conseguido y había merecido la pena. Por vez primera, una estrella española lograba el más fabuloso éxito conseguido por artista alguno tras el “telón de acero”. 


En una de las tantas manifestaciones de que fue objeto, vistió el traje nacional rumano, con el que aparece en la foto. Abajo, en medio de un grupo de jovencitas, también con el traje típico rumano, anota la letra de las canciones que más gustaron en ese país. 



Nada menos que con "Miss Rumanía" aparece la cantante española Sarita Montiel. Se hicieron muy amigas. En la foto de abajo, una monja le ha pedido un autógrafo y ella accede de buen gusto. Varias monjas y sacerdotes llegaron hasta el Teatro Nacional durante el mes que duraron sus actuaciones. 



Correspondencia de JAIME PEÑAFIEL



EL RECORTE CCCLXII

... y Sara volvió a Rumanía en 1997, como la gran estrella invitada al programa "Sorpresa, sorpresa". Justo es decir, también, que la muerte de la diva tuvo una amplia cobertura en este país. La revista "Hola", en uno de sus números de 1997, contaba así la participación de la actriz en este programa. 


La popular actriz recibió en Madrid el premio a la amistad rodeada por su hija, Tahis, y numerosos amigos

SARA MONTIEL

Se reencontró con un antiguo amor durante un programa de la televisión rumana en el que ella fue la estrella


Sara Montiel rodeada por su hija y los amigos que participaron en su homenaje, entre ellos, la popular bailarina María Rosa, Paquita Rico, Luís Aguilé, José Luís López Vázquez y Esperanza Roy. 

Sara Montiel fue aclamada por el público rumano cuando acudió como invitada especial a una versión del programa “Sorpresa, sorpresa”, que también se emite en el país centroeuropeo. La popular cantante y actriz se hizo muy popular en Rumanía durante la década de los sesenta a partir de sus películas y a raíz de dos visitas que realizó al país. Aunque ella era la protagonista de la sorpresa principal del programa, también se vio sorprendida cuando se reencontró con un antiguo amor rumano, que acudió al plató con la que ahora es su esposa y su hija de trece años. Sara vivió un momento muy emotivo cuando Andrea Marín, la presentadora, anunció la presencia del actor, quien charló animadamente con la actriz.


Sara, que llevaba unas originales medias con dibujos geométricos, con Thais tras recibir el premio.

Por otra parte, y tras regresar de tierras rumanas, Sara recibió el premio a la amistad en el transcurso de una cena-homenaje celebrada en el teatro Kapital, de Madrid, en la que estuvo rodeada por su hija, Thais, así como por numerosos rostros populares, entre ellos, Paquita Rico, la bailarina María Rosa y Luís Aguilé.

-Sara, ¿cómo te encuentras?

-Muy bien. Divinamente. Feliz de poder estar aquí con mis amigos y con mi hija Thais.

-¿Estás enamorada?

-Sí, lo estoy. De Giancarlo… de la vida, de las cosas hermosas, de mi familia…

-¿Cómo surgió la idea de viajar a Rumanía para participar en un programa de televisión?

-Porque Larazov sabe que yo en Rumanía soy la “karrol”, como me llaman allí, la reina, y al igual que se sucede en Rusia, soy muy conocida. Estuve dos veces en Rumanía hace muchos años y desde entonces me siguen. 


Sara Montiel, durante su actuación en la televisión rumana. 

-¿No fue una petición de una persona en concreto, sino que fue un obsequio al público?

-Sí, y, además, yo también recibí una sorpresa, porque avisaron a un actor de teatro clásico que conocí cuando estuve en Rumanía y me dieron la sorpresa, porque él me esperaba con un ramo de flores en el escenario. Fue muy agradable, porque fue un antiguo amor que tuve. El momento fue muy tierno, ya que me recibió junto a su mujer y su hija de trece años. 


Sobre estas líneas, momento en que la artista es sorprendida por un antiguo amor rumano, actor de teatro clásico, que acudió a los estudios de televisión para darle una sorpresa. 

J. CALLEJA Y EUROPA PRESS REPORTAJES



LA FOTO CCCLXII


Sara Montiel en Bucarest (Rumanía) rodeada de fans (1966).

viernes, 29 de diciembre de 2023

DIEZ MINUTOS - 27 de septiembre de 2002 - España


entrevista diez

Por Rosa Villacastín

Fotos: Fernando Roi

Sara Montiel

“Tony me hace el amor porque le gusta; lo siento, lo palpo”


ESTRICTAMENTE PERSONAL

Datos personales: María Antonia Abad Fernández nació en Campo de Criptana, Ciudad Real, el 10 de marzo de 1928.

Su familia: Ha tenido tres maridos: Anthony Mann, Vicente Ramírez y Pepe Tous, con el que adoptó dos hijos: Thais y Zeus.

Sus comienzos: Con 15 años ganó un concurso de nuevas actrices. Inició su carrera en 1944 y en los 50 se fue a México, donde el éxito le abrió las puertas de América.

Sus éxitos: Triunfó con “El último cuplé”, “La violetera”, “Mi último tango” y “La bella Lola”.


Sara y Tony forman una pareja atípica por la diferencia de edad y por la condición de cubano de él. Pero no más atípica que la de algunos prohombres que se han enamorado de mujeres a las que doblan la edad. Lo que ocurre es que mientras a los primeros se les envidia a Sara se le critica como si hubiera cometido el peor de los crímenes. Y lo hace gente que ella consideraba amigos, gente a la que, según dice, ayudó en momentos difíciles de su vida, amigas que odian todo lo que huele a la Cuba de Castro. Hablé con la actriz en su casa y tengo que decir que la encontré más preocupada por la repercusión que todas estas cosas puedan tener en el entorno de Tony, en Cuba, que por ella, que está acostumbrada a ponerse el mundo por montera.

-Antonia, ¿si fuera hombre se la criticaría por haberse enamorado de uno mucho más joven?

-No, porque hay muchos hombres mayores que yo que están casados con mujeres muy jóvenes y no se les critica para nada. Si fuese hombre sería más fácil.

-¿Está realmente enamorada de Tony?

-Claro; si no, no estaría con él.

-¿Qué es lo que le gusta de él?

-Su manera de ser, su franqueza, que es muy puro, educado, muy trabajador y tiene mucho sentido de la responsabilidad porque mantiene a su hija y a su madre. La familia está con él como loca porque para ellos es lo más; sus amigos, que tiene muchos, también lo quieren. Y yo lo quiero porque me ha gustado como persona y me ha conquistado como hombre.

-¿No le preocupa la diferencia de edad?

-No tengo ningún complejo de años ni de nada. Paso de eso. Lo que no quiero es morirme porque me gustaría estar un poquito más de tiempo en la tierra para ver a mis hijos colocados y disfrutar un poco más del amor. Pero no tengo complejo de tener 74 años y que él tenga 39.


Cada objeto de la casa de Sara, en el centro de Madrid, donde nos recibió, tiene una historia. La artista ha vivido mucho y quiere disfrutar lo que le queda. 

-¿Y si Tony estuviera enamorado del mito y no de la mujer?

-Antes de conocernos le decía por teléfono que yo era Antonia (él siempre me llamaba Sarita y de usted), y que él estaba enamorado de Sara Montiel. Él me decía que estaba enamorado de Sara porque no conocía a otra pero que el día que me conociese sería para él Antonia. Yo le decía que cuando me conociese debía pensar que era Sara Montiel, pero también Antonia y que tenía 73 años, que no era la mujer de 30 años que veía en las películas.

-¿Qué pasó cuando se vieron la primera vez?

-Al día siguiente de conocernos fuimos de excursión a Segovia y a Campo de Criptana, a conocer a mi prima y el molino en el que está mi museo. Lo pasamos muy bien y, cuando volvíamos, me puso su mano en la pierna y yo en la suya; así fuimos todo el viaje. Luego me fui a Nueva York con mi hija y él me esperó hasta que regresé. Dos días antes de que él se fuera para Cuba mi amiga Cari Antón nos dejó su apartamento y ahí empezó el amor.

-Cuando se enteró su hija de lo que estaba pasando, ¿qué le dijo?

-Se lo conté cuando nos fuimos a Nueva York. Pensó que estaba loca, porque era más joven que yo, pero que era algo temporal.

-¿En algún momento se le pasó por la cabeza que se estuviera aprovechando de usted?

-No, porque inmediatamente fui a una persona muy allegada a mí y le pedí que se enterase de quién era porque lo conocía muy poco, sólo de las llamadas de teléfono y de los pocos días que había estado en España. A los pocos días llamé y me dijo que era un chico intachable, un hombre muy majo, muy tranquilo, que llevaba 14 años en la escuela de cine y que en La Habana lo conocía por el teatro universitario que él hacía. Entonces me quedé tranquila.

-¿Lo hizo por la mala fama que tienen los cubanos?

-Lo hice porque no lo conocía bien. Por desgracia, lo han metido en el mismo saco. Yo no hablo de Dinio ni de nadie porque no los conozco. A mí ni me han hecho nada. Pero Tony no tiene nada que ver con ningún Dinio, ni con ningún Pepe, ni con ningún Luís.

-Se dijo que se habían casado en secreto.

-Eso fue culpa de la prensa; no fue nuestro.


(Pincha en la foto para ver el original)

-Su hija hizo unas declaraciones muy fuertes en Canal Sur. ¿No le dolió?

-Me disgusté muchísimo. Me tuvieron que ingresar en el sanatorio por una subida de tensión. Entonces mis hijos ya tenían amueblado su apartamento y se iban a mudar el mismo día que Thais cumplía años.

-¿La mudanza fue por culpa de Tony?

-Ellos no querían estar en la casa con él. No es normal que yo haya vivido cuatro años con Giancarlo y que tuviera que irme a un hotel a acostarme con él. Tengo una casa, que es mía, y me tenía que ir con Giancarlo a un hotel.

-Muchas mujeres se preguntarán al oírla que por qué no se sacrificó por sus hijos.

-Hay mujeres que pensarán eso, pero no me importa. Yo viví nueve años con el padre de mis hijos y todos los mallorquines me dieron la espalda. Si yo hubiera hecho caso de eso no hubiera estado viviendo tan felizmente con mi marido; pero tuve que esperar nueve años para que me anularan el matrimonio, poder casarme, ser feliz 22 años y poder adoptar a mis hijos. ¿Por qué tengo que renunciar ahora a este amor? No tiene nada que ver este amor con el amor de mis hijos. Yo a mis hijos no los voy a dejar en la calle. Viven mejor que yo. Yo les pago el apartamento, la comida, el vestuario, los estudios. Mis hijos me salen por 600.000 pesetas al mes.

-¿Habla con ellos?

-¡Sí, claro que sí! Ellos, mientras esté aquí Tony, no vienen, pero yo voy a su casa y hablamos mucho por teléfono.

-¿Cuántos amigos le han dejado por Tony?

-Mis amigos entrañables están a mi lado.

-¿Ninguno le ha dicho que se ha vuelto loca?

-No. Han conocido a Tony y me conocen a mí y saben que yo no estoy loca ni he perdido los papeles. Tengo la cabeza muy bien puesta. He cumplido diez años de viuda. Sólo voy a vivir una vez y quiero aprovechar la vida. Tengo un matrimonio fracasado que me duró un mes pero el primero me duró siete años y el último 22 años. ¿Por qué voy a renunciar al amor?

-¿Le duelen las cosas que se dicen de ustedes?

-No me duelen las cosas que se dicen de mí. No me importa que me digan que estoy loca, que a mi edad no debería hacer esas cosas. Yo soy una persona con una mentalidad abiertísima y si viviese en Estados Unidos no pasaría nada. Me duele lo que se dice de Tony porque no es verdad. Él venía con muchas ganas de conocerme a mí y la tierra de sus abuelos, porque todos eran canarios, y se ha encontrado con muchas críticas.

-De Tony se ha dicho que es homosexual.

-Sí, le han llamado homosexual, chulo, ladrón, que es espía. Han dicho de todo.

-¿Es cierto que se estaba poniendo las camisas de Pepe Tous?

-Es una falta de respeto por parte de Mariñas, porque Jesús fue un gran amigo de Pepe y es muy amigo mío. Menos mal que mis hijos saben que yo no tengo ropa de su padre. La repartimos entre sus amigos en cuanto se murió. Lo que tengo son sus cenizas. 


A sus 74 años, Sara, que posa sonriente con uno de sus perritos, afronta una nueva etapa de su vida, una de las más felices. 

-Hablemos de su futuro.

-Al futuro sólo le pido salud. A mí no me gusta molestar a nadie.

-¿Es cierto que se van a casar en la catedral de La Habana?

-En enero, pero todavía no tenemos fecha. No sabemos si será el 15, el 22, 24 o el 3. Lo que sí sabemos es que vamos a casarnos por la Iglesia, porque va a ser por la Iglesia.

-Y después de la boda ¿vivirán en Madrid o en Cuba?

-Yo soy como las soldaderas mejicanas en la época de la revolución, que iban detrás de sus hombres llevándoles la comida y las balas para que cambiaran la cartuchera. Yo voy a ser la soldadera; iré detrás del hombre.

-O sea, que les veremos menos en España.

-Pues sí, sí.

-¿Invitará a sus hijos?

-No es que los invite; es que quiero que vayan, pero eso lo tienen que decidir ellos.

-Siempre ha sido una mujer muy adelantada a su tiempo. ¿Le abrieron los ojos en América?

-Pues imagínese lo que fue con un León Felipe abriéndome los ojos y un Severo Ochoa también. Sé que han dicho que lo de Seve es mentira pero me da igual. No se divorció de su mujer por mi madre, porque ella dijo que nuestra relación era imposible.

-¿Por qué lo ha dicho después de tanto tiempo?

-Lo íbamos a contar los dos, pero Seve no se atrevió. Lo llevamos muy en silencio pero los amigos de Madrid sí lo sabían.

-¿No le ha traicionado al hacer público algo que el Nobel quería mantener en secreto?

-No. Él, en vida, no quería que se contara pero teníamos amigos que lo sabían. Cuando nos conocimos él no era conocido ni yo tampoco; no éramos nadie. Pero, claro, a los nueve años le dan el premio Nobel y se convierte en lo que fue y yo hago “El último cuplé” y me convierto en “premio Nobel” también.

-¿Pepe fue el hombre que más feliz la hizo?

-Sí, aunque son historias diferentes. El otro día le regalé a Tony un reloj Cartier con brillantes que era de Tony Mann. Él me dejó muchas cosas en el testamento.

-O sea, que se llevaba bien con él.

-Muy bien. Nosotros salimos de divorciarnos y de ahí nos fuimos a casa y estuvimos viviendo juntos un año más.

-¿Por qué se divorció?

-Él no quería salir nunca de noche, ya lo habían hecho todo, y yo empezaba.

-¿Por qué no se casó con Giancarlo?

-Porque su mujer no le dio el divorcio.

-¿A estas alturas usted necesita casarse?

-Yo no me iba a ir a vivir a un hotel con él. Además tengo a mis hijos.

-En esta relación, ¿cuál de los dos está más enamorado?

-Él, porque yo lo quiero de muchas maneras y él me quiere de dos.

-Explíquese.

-Yo lo quiero de muchas maneras y él está enamorado de mí como Antonia y como Sara. Me aporta serenidad. La convivencia es fácil con él. Mis hermanas están enloquecidas con él y ya llevamos cuatro meses conviviendo.

-¿E ilusión?

-Sí, porque yo no tengo futuro; tengo presente. Me da mucha ilusión como mujer y a mí también me gusta que el hombre me halague y que el hombre, cuando me hace el amor, me lo haga porque le gusta. Y yo lo palpo, lo siento, sé cómo me hace el amor. A estas alturas, con 74 años y la experiencia que tengo de hombres, tendría que estar borracha para que me dieran gato por liebre.

 

INTIMÍSIMO

Sara Montiel


¿Blanca y radiante irá la novia?

No, aunque yo voy de blanco todo el verano. Soy una enamorada del blanco y negro.

¿Usted renueva alguna vez el vestuario?

Depende; me encariño mucho con las prendas.

¿Qué tendría su fondo de armario?

No lo sé; lo tengo todo mezclado. Soy muy loca en el vestir.

¿Le gusta provocar?

No, pero me gustan las prendas que les abren la mente a las personas porque muchos viven en la antigüedad.

Sin duda, es usted una mujer valiente y llena de proyectos porque está preparando un libro sobre el sexo.

Sí, sobre el sexo en las décadas de los 40 o 50. En esa época no sabían lo que era el sexo. Hacían “chun-chun” y ya está. Los hombres estaban “acojonados” porque era todo tabú.

¿Y las mujeres?

Todavía peor. Las mujeres se ponían un camisón con dos agujeros arriba y un agujero abajo y aquí estoy para lo que usted quiera.

¿Si en la cama funcionan es más fácil la convivencia?

Sí; puede que en la cama sean más fuerte que tú y ahí tienes una compensación. Pero, por regla general, he tenido suerte con los hombres. Al segundo marido lo borro, pero luego conocí a Giancarlo y viví siete años con él.

Con Tony, ¿cama grande o separada?

Ahora dormimos en camas separadas porque así, cuando se va, duerme mi hermana en la misma habitación, pero en Cuba en cama grande. Con Tony me he acostumbrado a dormir sin luz porque antes siempre dormía con la luz encendida.

Dicen que en las relaciones hay uno que ama y otro que se deja querer.

Es verdad, pero sólo en algunos momentos. A veces uno de los dos tiene más carácter; a veces el hombre no manda en la casa pero sí en la cama, y eso es muy importante.

¿Ha amado más de lo que la han amado?

He amado mucho y he sido amada mucho. He tenido suerte.

 

Tony Hernández:

“Si yo fuera maricón no me casaría con Sara”

El novio de Sara Montiel es cubano, tiene 39 años y una hija de once. Trabaja como operador de vídeo en la escuela de cine de San Antonio de Baños, Cuba y, aunque gane mucho o poco dinero, está cansado de que lo insulten y le echen en cara que su amor por la artista es interesado.


Sara Montiel y Tony Hernández siguen ilusionados con la idea de casarse el próximo  mes de enero en la catedral de La Habana. 

Tony Hernández saltó a la fama hace 18 meses, cuando se dio a conocer como el novio de Sara Montiel, un mito con el que soñó desde niño y que hoy bebe los vientos por él, pese a la diferencia de edad -35 años- y de estatus social. El próximo enero, Tony y Sara se casarán en la catedral de La Habana, pero hasta entonces su vida será un continuo vía crucis.

-Tony, ¿por qué cree que se ha criticado su relación con Sara?

-Por envidia.

-¿Sólo por eso?

-A veces he querido echármelo todo a la espalda, pero es muy duro, pues la mayor ofensa que le pueden hacer a un hombre es llamarle maricón. Eso no sólo lo dicen en televisión, sino en Internet, gente como Karmele Marchante. Internet llega al mundo entero y me está perjudicando a mí, a mi hija y a mi familia. Me da vergüenza porque no es verdad. Si lo fuera no me casaría con esta mujer porque… ¿para qué?

-Sabiendo que le iban a insultar, aceptó ir al programa “Abierto al anochecer”, donde tuvo una trifulca con Karmele Marchante.

-Porque quiero que el público me vea como soy. Por donde voy, la gente se queda alucinada conmigo porque tengo encanto personal y ve mi sinceridad. Todas las amistades de Sara me tienen un cariño enorme. ¡Hasta la familia de Pepe Tous! Yo pensé que la familia de Pepe no me querría ver, pero me recibió con una cena. Yo nunca he dado un escándalo, no he salido desnudo en una revista. En un año y pico se deberían dar cuenta de que no soy lo que dicen por ahí.

-Con el corazón en la mano, ¿se casa por interés o por amor?

-Por amor. Yo no vine a conocerla por ningún interés, sino porque la adoraba. Quiero que todos lo tengan claro. Sus hijos también. Yo no vengo aquí por su fortuna. Nunca he tenido nada, pero tampoco me ha faltado nada.

-Sara le dobla la edad.

-Nunca me ha importado; tampoco me había enamorado hasta ahora de una mujer mayor; aunque desde niño sabía que las mujeres maduras se enamoraban de mí. A mí nunca me han gustado las mujeres mayores, pero ella es un caso excepcional. Lo nuestro es un cuento de hadas hecho realidad.

-¿Qué es lo que más le gusta de ella y lo que menos?

-Lo que menos es que no me deja dormir por la noche porque enciende la luz y pone la radio muy alta. Pero, realmente, es muy dulce conmigo.


"Estoy pagando un precio muy alto por estar con esta mujer, por quererla"

-¿Habrá boda en enero?

-Nosotros no hemos negado nunca que nos casábamos por la Iglesia. Pero quiero dejar claro que la decisión de casarnos la tomó Sara.

-Después de la boda, ¿se vendrá a vivir a España?

-Podría venirme, pero nunca he querido dejar Cuba porque mi familia, mis costumbres y mi casa, que es mía, están allí. Si algún día surge algo relacionado con mi trabajo, que yo venga y vaya, entonces podría estar un tiempo aquí y un tiempo allá.

-¿No quiere depender económicamente de Sara?

-A mí me gusta ganar mi dinero y tengo mi trabajo, gane poco o mucho. Pero nunca he pasado ese hambre que dicen que los cubanos pasamos. Todo el que trabaja come. Allí sin comer no se acuesta nadie.

-Su vida, desde que la conoció, ha dado un giro de 180 grados.

-¡Sí! Y estoy pagando un precio muy alto por estar con esta mujer, por quererla.

-¿Usted de quién está enamorado, de Sara o de Antonia?

-De Sara y de Antonia. La quiero de muchas maneras. La amo como mujer y la sigo admirando y respetando como Sara Montiel.



EL RECORTE CCCXLIX

 La primera Navidad de Sara con Tony trajo muy buenos deseos para el 2002. Así aparece en este pequeño reportaje de la revista Hola de enero de 2002. Lo que vino después.... todos lo sabemos. 

Entrar en casa de Sara Montiel es hacerlo en un lugar lleno de armonía. Todo gira en torno a ella y, sin embargo, es la mujer que se oculta detrás de la artista, Antonia, quien está pendiente de todo y de todos. Recibe las visitas, atiende a su hermana, Elpidia; intercambia gestos y palabras de amor con Tony y sonríe al ver a su ahijada jugar con sus estuches de maquillaje.

No hay nervios en el ático situado en pleno corazón de Madrid, a pesar de que ese día se celebra un acontecimiento muy especial. Apenas quedan cuarenta y ocho horas para que Tony abandone nuestro país y regrese a su Cuba natal, pero no ha querido marcharse sin dejar constancia del amor que siente por ella. Acaban de estrenar el nuevo año y los dos se sienten ilusionados ante el porvenir. Y es que tanto el uno como el otro esperan mucho de este 2002 recién estrenado.


Arriba, Sara Montiel y Tony Hernández posan, en el salón del ático madrileño de la artista, con Elpidia, la hermana de Sara (a la izquierda de la foto), y Estrella, la madre del joven operador de cine que vino con su hijo desde Cuba para conocer a Sara. Abajo, momento en que Tony, hoy divorciado, coloca en el dedo de Sara su anillo de casado. 


UNA PEQUEÑA SORPRESA

Tony ha organizado una pequeña gran sorpresa para su novia. Elpidia, la hermana de Sara, se ha arreglado para la ocasión, y también Estrella, la madre de él. Ambas han sido sus cómplices y le han ayudado a guardar el secreto de esta sencilla pero importante reunión familiar. Sara llega al salón y se encuentra con Tony. Recibe de sus manos un ramo de rosas rojas y después la invita a brindar en copas de plata con una botella de champán.

Entonces, la artista recibe de manos de Tony una pequeña caja en forma de corazón que hace sonar una melodía al abrirse. Dentro hay una alianza, el anillo de casado que Tony, hoy divorciado, que se lo regalaba a Sara.

“Es un anillo –dice Tony- como símbolo del profundo amor que siento por ti. No quería marcharme a Cuba sin dejar sellada nuestra relación de esta manera, porque quiero que sepas que me siento totalmente comprometido contigo”.



LA FOTO CCCXLIX


Sara Montiel y Tony Hernández en el Hotel Nacional de Cuba en 2002. Mítico hotel donde la artista figura en el panel de personas ilustres que lo visitaron. 
(Foto: Agencia EFE)

viernes, 22 de diciembre de 2023

SEMANA - 2 de febrero de 1994 - España


¡Primer bombazo del año!: la famosa estrella manchega dice que va a casarse con el actor Giancarlo del Duca a los 17 meses de quedarse viuda

Historia sentimental de

Sara Montiel

ante su anunciada cuarta boda


Este es el espectacular cartel de "La mujer perdida", que Sara Montiel y Giancarlo del Duca protagonizaron en 1966, cuando vivían también fuera de la pantalla una apasionada relación.


Sara dejó a Giancarlo cuando conoció a Pepe Tous, el gran amor de su vida. Vemos a la pareja el día de su boda, celebrada en Palma de Mallorca, en julio de 1979, cuando ya llevaban nueve años de unión.

El nuevo año nos ha traído el anuncio de una noticia que ha causado una profunda impresión: Sara Montiel ha dicho que se casa con Giancarlo del Duca, actor y manager italiano. El anuncio de esta nueva boda ha provocado sorpresa, ya que sólo han transcurrido diecisiete meses desde la muerte de Pepe Tous y durante ese tiempo han sido frecuentes las ocasiones en que Sara ha manifestado que en su existencia habría para siempre el gran vacío dejado por la desaparición de quien ella hablaba como el gran amor de su vida.

Sara Montiel y Giancarlo del Duca se conocieron cuando ambos rodaron “La dama de Beirut”, a las órdenes de Ladislao Vadja y, según la propia Sara, vivieron una larga relación sentimental que duró hasta que ella conoció a Pepe Tous.

Ahora, tantos años después, Giancarlo ha reaparecido en la vida de Sara, quien parece decidida a contraer un nuevo matrimonio, que sería el cuarto, aunque manifiesta que Pepe ocupará siempre un lugar primordial en su corazón.

Sara tiene dos hijos, a los que adora, pero siempre ha sido una mujer apasionada y temperamental. Los hijos ofrecen una serie de grandes satisfacciones, pero ella misma ha manifestado poco después de la muerte de Pepe Tous que la sociedad es lo más espantoso que ha tenido que afrontar.

Giancarlo parece ser la persona adecuada para ofrecerle afecto y compañía. Tiene algunos años menos que Sara, quien cumplirá sesenta y seis el próximo 10 de marzo, pero ambos se conocen muy bien y la famosa estrella piensa que él es la persona ideal para encajar en esta nueva etapa de su vida y que también podría servir de gran ayuda a sus hijos, aunque, por supuesto, nunca podrá ocupar el puesto de su padre.

Nacida en la localidad manchega de Campo de Criptana el 10 de marzo de 1928, María Antonia Abad Fernández –el auténtico nombre de Sara Montiel- llegó a Madrid en 1944, al enterarse de que Cifesa, la productora española más importante de entonces, buscaba rostros nuevos. En aquella época, Sara era una belleza graciosa y vivaz, que no pasó inadvertida, y ese mismo año participó en su primera película.

Aquella jovencita no tardó en convertirse en una preciosa y sensual mujer, que obtuvo su primer gran éxito con “Locura de amor”, donde encarnó a la mora Aldara. Siguieron otros títulos, pero Sara Montiel se mostraba impaciente y cansada de personajes secundarios, y se marchó a América, donde ya era muy conocida. 


Sara en un momento de su boda con José Vicente Ramírez Olalla, celebrada el 2 de mayo de 1964 en la iglesia de Montserrat, en Roma. Este matrimonio sólo duró un año.


Una feliz imagen familiar que desgraciadamente ya no se repetirá: Sara Montiel y Pepe Tous con su dos hijos, Thais y Zeus. Nada hacía presagiar entonces la prematura desaparición del recordado Pepe Tous. 

ANTHONY MANN: EL BRILLO DE HOLLYWOOD

En México rodó numerosas películas de tinte folletinesco, tan del gusto de la época. Un cazatalentos de la United Artists se fijó en aquella belleza morena y salvaje y en 1954 Sara llegó a Hollywood, donde entró por la puerta grande.

Primero fue “Veracruz”, junto a Gary Cooper y Burt Lancaster, y seguirían “Serenade” y “Yuma”. Sara se había convertido en una estrella, y precisamente durante el rodaje de “Serenade” conoció al que sería su primer marido, el director de cine Anthony Mann. Él era ya un hombre maduro que quedó deslumbrado ante la juventud, belleza y temperamento de Sara. Para ella, Anthony Mann significó su entrada en el mundo del estrellato y conocer en todo su esplendor la Meca del cine.

Terminaron casándose en 1957, y poco después de su boda, Sara volvió a España, donde Juan de Orduña le ofrecía protagonizar “El último cuplé”. Poco podía imaginar Sara que aquella película sería definitiva en su vida y en su carrera.

Después de sus triunfos en Hollywood, el éxito de “El último cuplé” –que sigue figurando en la lista de películas más taquilleras de la historia del cine- significó convertirse en la máxima estrella del cine español.

El nuevo rumbo que había tomado su carrera significó también el alejamiento de Anthony Mann, con quien Sara estuvo a punto de tener su primer hijo. Se encontraba ya en avanzado estado de gestación cuando sufrió un accidente. Fue intervenida quirúrgicamente, pero no se pudo salvar la vida del bebé. Fue la primera gran frustración de Sara, quien, a pesar de sus deseos, nunca llegaría a tener hijos propios.

JOSÉ VICENTE RAMÍREZ OLALLA, SOLO UN AÑO DE CASADOS

Fue en 1960 cuando Sara Montiel y Anthony Mann se divorciaron, aunque ella siempre guardaría un bonito recuerdo de su primer marido, quien también fue un poco padre y Pigmalión.

Cuando se produjo su divorcio de Anthony Mann, Sara se encontraba en la cúspide del estrellato, viviendo la que sería su década dorada en el cine. Se sucedían las películas puestas a su exclusivo lucimiento como actriz y cantante, y justo es reconocer que Sara llenaba la pantalla como pocas. Belleza y fotogenia no siempre van unidas, pero en el caso de la Montiel formaban un matrimonio perfecto: pómulos altos, ojos oscuros y seductores y boca sensual, los primeros planos de Saritísima son ya legendarios.

Sara era una mujer querida y deseada, pero para sorpresa de todos fue a enamorarse de un completo desconocido hasta entonces: José Vicente Ramírez Olalla, alto ejecutivo de una empresa automovilística. Ella, que había vivido en una sociedad de mentalidad más abierta, como la norteamericana, habría deseado casarse por lo civil. Sin embargo, terminó cediendo a los deseos de su madre –a quien adoraba- y del propio Chente –como era conocido familiarmente-, y la pareja contrajo matrimonio religioso el 2 de mayo de 1964, en la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, en Roma.

Sara expresó su deseo de formar una familia, pero prácticamente desde el principio tuvo claro que su matrimonio con Ramírez Olalla estaba condenado al fracaso. Apenas un año después de la boda, llegaba la separación, y Sara Montiel explicó en su momento que la causa de ese nuevo fracaso se debía a que Chente quería que ella abandonara el cine, algo a lo que no estaba dispuesta bajo ningún concepto, pues consideraba que había trabajado muy duro para alcanzar un puesto de privilegio y no podía echar por la borda tantos años de esfuerzo y sacrifico.

Sara prosiguió durante unos años su carrera triunfal con películas como “Carmen la de Ronda”, “La reina del Chantecler” o la ya mencionada “La dama de Beirut”, donde conoció a Giancarlo del Duca, quien era el protagonista masculino.

Con el paso de los años, la carrera cinematográfica de Sara fue decayendo, pues el género que ella cultivaba empezaba a no interesar comercialmente. La estrella se encontraba en un momento muy delicado de su trayectoria artística cuando le surgió un contrato para actuar en Palma de Mallorca. Era el 28 de febrero de 1970 y en el aeropuerto palmesano de Son San Juan la esperaba con un ramo de flores el empresario: Pepe Tous. Poco podía imaginar Sara el giro que su vida daría tras este primer encuentro. 


Sara, bellísima, en su época de esplendor en el cine. Pocas actrices han llenado la pantalla como ella, y sus primeros planos, como el que vemos en la foto, forman ya parte de la historia del cine español. 

PEPE TOUS, SU TABLA DE SALVACIÓN

Pepe Tous pertenecía a una querida y prestigiosa familia mallorquina de periodistas. Atractivo, gran conversador y caballeroso, estaba considerado como uno de los solteros de oro en los ambientes sociales de la isla.

Años después, Pepe Tous confesó que aquel 28 de febrero llegó al aeropuerto muy preocupado, pues le habían dicho que Sara se comportaba como una diva a la antigua usanza. Sin embargo, aquel primer encuentro resultó muy cordial, y Pepe Tous se encontró efectivamente ante una estrella, pero también ante una mujer necesitada de cariño y consejos.

La relación laboral no tardó en dar paso a la sentimental. Pepe Tous se entregó por entero a Sara. Dejó su actividad como periodista y empresario teatral para dedicarse en cuerpo y alma a Sara y encauzar su carrera artística.

Lejos ya del cine, para Sara Montiel se inició otra etapa muy fructífera con sus actuaciones en directo y programas de televisión. Volvía a ser una gran estrella y contaba además con el amor y la lealtad de Pepe Tous. Con la franqueza que siempre ha hecho gala, Sara ha reconocido en numerosas ocasiones que Pepe Tous fue su tabla de salvación.

Junto a él vivió también momentos amargos. En 1975 volvió a ver frustradas sus ansias de ser madre. Se encontraba en un teatro madrileño cuando tuvo que ser trasladada urgentemente a la clínica. Sara era consciente de que sería muy difícil que tuviera ya hijos propios, aunque a la salida del hospital dijo: “Nadie se muere de pena”. Una frase rotunda que resumía su forma de ver la vida. 


THAIS Y ZEUS: YA ERAN UNA FAMILIA

Sara Montiel y Pepe Tous tuvieron que esperar unos años hasta que ella obtuvo la nulidad eclesiástica de su matrimonio con Ramírez Olalla y pudieran plantearse la boda. Sin embargo, antes llevaron a cabo otro proyecto que vino a llenarles de felicidad.

En la primavera de 1979, la pareja presentaba orgullosa a su hija adoptiva, Thais, una niña que había nacido en Brasil, cuya madre murió al poco de dar a luz. Ya eran una familia, y Sara Montiel y Pepe Tous fijaron ese mismo año la fecha de su boda. El 31 de julio se casaron y bautizaron a Thais.

Sara Montiel sentía que por fin había triunfado como artista, mujer y madre. Iniciaron los trámites para una nueva adopción, y en el verano de 1983 presentaron a Zeus. Nada parecía faltarles. Los niños crecían sanos y felices, su matrimonio funcionaba a las mil maravillas y Sara seguía triunfando en primera línea. Exultante de felicidad, Sara hablaba así de su marido:

-Pepe Tous lo significa todo para mí; el amor, la seguridad, la amistad, el compañerismo. Es un marido estupendo y un padre admirable. ¡Bendigo el día que le conocí! Es mi tercer marido, y dicen que a la tercera va la vencida. Con él he conocido el auténtico amor.

Sin embargo, nada dura eternamente, y la vida volvió a mostrar su lado amargo.

“¡NO PUEDO CREER QUE HAYAS MUERTO!”

En la primavera de 1992 empezaron a circular preocupantes noticias sobre el estado de salud de Pepe Tous. Sara salió al paso diciendo que a su marido le habían operado, pero que su recuperación era satisfactoria. Sin embargo, la realidad era bien distinta. Pepe Tous estaba herido de muerte. El 25 de agosto de ese mismo año Pepe Tous decía adiós para siempre, y su muerte llevó a Sara a un estado en el que se mezclaban el dolor y la desesperación. Los restos mortales de Tous fueron incinerados en Barcelona y posteriormente se produjo el patético regreso de Sara a Palma de Mallorca, abrazada al recipiente de porcelana que contenía las cenizas de su marido, llorando desconsoladamente y diciendo una y otra vez: “¡No puedo creer que hayas muerto!”

En una emotiva y dolorosa ceremonia, fue Sara quien esparció las cenizas de su marido en el mar, cumpliendo así la última voluntad de Pepe Tous. La vuelta a casa, a la normalidad, resultó muy penosa:

-He perdido al amigo, al ser amado, al compañero, al padre de mis hijos… ¡a mi gran amor! En mi vida va a quedar un enorme vacío hasta el resto de mis días.

Así se expresaba Sara Montiel pocas semanas después de la muerte de su marido. Aseguraba que no era cierto que la vida sigue, pero la realidad no tardó en imponerse. Pepe Tous le dijo antes de morir que ella debía seguir adelante, luchar por los hijos y seguir trabajando. Sara se incorporó a su trabajo en la serie de televisión “Ven al paralelo”, aunque aseguraba que su tristeza era infinita:

-Me falta Pepe, y ya nada será igual para mí. Sólo mis hijos podrán aliviarme de tanta tristeza.

Las primeras Navidades sin Pepe fueron terribles, y Sara dijo que la soledad, la falta de su marido, era lo más angustioso que había tenido que afrontar nunca y que sus noches eran eternas, llorando a lágrima viva por el ser amado que ya no estaba junto a ella. Incluso recientemente dijo que estaba pensando vender la casa de Palma de Mallorca porque en ella todo le recordaba a Pepe y cada día resultaba más difícil vivir allí.


Hace diecisiete meses Sara Montiel era una mujer desolada por la muerte de su marido. Con sus hijos como testigos, cumplió el último deseo de Pepe y arrojó sus cenizas a su querido mar Mediterráneo. 


GIANCARLO DEL DUCA

Es posible que Sara haya encontrado en Giancarlo el hombro amigo en el que apoyarse y encontrar fuerzas para seguir adelante. La soledad es muy dura, sobre todo cuando se pensaba envejecer junto al que considerabas el gran amor de tu vida.

Es cierto que Sara y Giancarlo se conocen a la perfección desde hace muchos años y que el reencuentro con un antiguo amor siempre renueva ilusiones. Por otra parte, Sara dice que sus propios hijos la han animado a seguir adelante con estos planes de boda.

Así nos encontramos a una Sara Montiel próxima a cumplir sesenta y seis años y parece dispuesta a iniciar una nueva etapa sentimental de su vida a los diecisiete meses de la desaparición del inolvidable Pepe Tous.

 

E. M.

 

Se produjo el pasado verano en el programa “Esta es su vida”

Así fue el reencuentro entre

Sara Montiel

y su futuro marido,

Giancarlo del Duca

*Durante estos meses, Giancarlo ha volcado todo su cariño en Sara, ganándose también el afecto de Thais y Zeus


Sara Montiel se llevó el pasado verano una gran alegría cuando vio en el plató de "Esta es su vida" a Giancarlo. Fue un reencuentro sumamente emotivo para ambos y los vemos bajo estas líneas con otro gran amigo de Sara como es Vicente Parra. 


El destino tiene en ocasiones inesperadas piruetas que provocan giros trascendentes en las vidas de algunas personas. Esto es lo que le sucedió a Sara Montiel cuando el pasado verano coincidió en un plató de televisión con Giancarlo del Duca, el hombre con quien ahora ha anunciado que va a casarse.

Sara había sido invitada por el gran periodista y presentador Ricardo Fernández Deu para que fuera la protagonista de “Esta es su vida”. La invitación prácticamente coincidía con el primer aniversario de la muerte de Pepe Tous y, aunque la famosa estrella sabía que viviría momentos de gran emoción, aceptó.

Sara Montiel, quien sólo en ocasiones límites como fue la muerte de su marido deja traslucir con toda su fuerza los sentimientos que la embargan, apareció rutilante en el plató con un espectacular conjunto de lamé, guapísima y con la emoción bailándole en la mirada.

Con el verbo cálido que le caracteriza, Ricardo Fernández Deu fue desgranando los momentos más importantes en la vida de Sara y por el plató fueron apareciendo las personas que habían tenido un papel primordial en la existencia de nuestra internacional manchega. Sus hijos, familiares, amigos y compañeros del calibre de Vicente Parra –tan unido a Sara- o Paco Morán vivieron con ella una jornada inolvidable. 


Así se anunció en Argentina "La dama de Beirut" que allí se tituló "Cada noche un amor". Más de treinta años después, Sara y Giancarlo reviven la historia de amor que mantuvieron entonces dentro y fuera de la pantalla. 

EL REENCUENTRO

Para la propia Sara constituyó una agradable sorpresa y una gran alegría ver aparecer a Giancarlo del Duca, el atractivo actor italiano con quien treinta años atrás había protagonizado dos películas de éxito, como “La dama de Beirut” y “La mujer perdida”, y con quien además había vivido una hermosa relación sentimental que había finalizado cuando Sara conoció a Pepe Tous.

Con Ricardo Fernández Deu como testigo, Sara y Gianca, como ella le llama, recordaron ante las cámaras detalles y anécdotas inolvidables del tiempo en que estuvieron juntos.

Durante un tiempo en que Sara estuvo junto a Pepe Tous, ambos habían visto a Giancarlo en algunas ocasiones y el actor fue una de las primeras personas en llamar a Sara cuando se produjo el fallecimiento de Pepe. Eran contactos ocasionales en los que ambos refrendaban el afecto que les unía.

Sin embargo, sería el programa “Esta es su vida” el que provocara un renacimiento en la relación entre Sara y Giancarlo. Primero fue el compartir hermosos e inolvidables recuerdos. Giancarlo se dio cuenta de la necesidad que Sara tenía de cariño y atención y con total lealtad y honestidad volvió a ofrecérselos a la mujer que tanto había amado.

Lentamente ambos se fueron dando cuenta de que entre ellos volvía a crecer el amor, con la fuerza y la serenidad que sólo se alcanza en la madurez. Para Sara, sentirse nuevamente querida y admirada significó su renacimiento como persona y como mujer. Volvía a sonreír y a tener esperanzas en el futuro, y sus hijos no tardaron en darse cuenta de lo beneficioso que para su madre resultaba la compañía de Giancarlo. 


Sara Montiel y Giancarlo del Duca en un momento de su participación en el programa acompañados en la fotografía por Ricardo Fernández Deu, presentador de "Esta es su vida".


Familiares y amigos se reunieron en torno a Sara aquel inolvidable día entre los que vemos a sus hijos, Thais y Zeus, a Vicente Parra y Paco Morán y, cómo no, a su querido Giancarlo. 

UNA NUEVA ETAPA

Los tres habían sufrido mucho con la muerte de Pepe Tous y para Thais y Zeus resultaba muy doloroso ver tan triste y abatida a su madre, cuando ella sólo les había ofrecido alegría. Con total naturalidad han aceptado la presencia de Giancarlo, quien lógicamente siente un gran afecto por los niños, les ha ofrecido su apoyo incondicional, aunque también les ha dejado claro el respeto que siente por la memoria de su padre y que nunca podrá ocupar su puesto.

Sara ha valorado en cuanto merece la paciencia y el respeto que Giancarlo ha mostrado en estos meses. Para él significa recobrar en plena madurez al que ha sido el gran amor de su vida. Para ella, la oportunidad de afrontar nuevamente la vida con amor y alegría.

Sin duda es una bella historia de amor entre dos personas maduras que saben muy bien lo que quieren. Sara Montiel no podrá olvidar nunca a Pepe Tous ni ésa es la pretensión de Giancarlo, pues él mismo sabe que ha sentimientos y vivencias que nada ni nadie pueden borrar. Ahora, con todo ese bagaje de experiencias y cariño mutuo, Sara y Giancarlo inician una nueva etapa que todos deseamos que sea feliz y duradera. Han anunciado su boda y ojalá sea un día muy feliz.



EL RECORTE CCCXLVIII

 Lo de Sara y Giancarlo fue un amor de idas y venidas durante las dos últimas décadas de vida de la artista. Este recorte de Hola, septiembre de 1998, nos cuenta una de las muchas reconciliaciones que tuvieron. 


Posó en su casa con su hija Thais, que pasó el verano estudiando en Estados Unidos

SARA MONTIEL

“He vuelto con Giancarlo, pero no nos vamos a casar”


Sobre estas líneas, Sara Montiel, que se recupera de la doble fractura que sufrió en su hombro, posa en su casa con su hija Thais, que pasó todo el verano en Estados Unidos haciendo un curso especial en la Universidad de Georgetown.

Aunque convaleciente aún de su rotura de hombro, Sara Montiel se encuentra con más energías que nunca. Después de más de cuarenta años en los escenarios y en el cine, Sara no se cansa. No quiere retirarse, admite que le gusta su profesión y que aún tiene mucho que dar.

Toda una madraza, Sara nos recibió en su casa en compañía de su hija Thais, a quien no ha podido ver en todo el verano. La joven, de diecinueve años, vive volcada en su carrera y estuvo en Estados Unidos, donde hizo un curso en la Universidad de Georgetown. Sara nos contó sus impresiones y sus proyectos.

-Sara, en primer lugar, ¿cómo te encuentras del brazo?

-Mejor, pero todavía no estoy recuperada del todo. Tengo una doble fractura y aunque ya no llevo venda, los médicos me han dicho que repose otros diez días más.

-Estarás recuperada entonces para tu vuelta al trabajo el día uno de octubre.

-Claro. Presento “Sara Montiel, en concierto” en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, pero no es un concierto propiamente dicho. Se divide en cuatro bloques de canciones. Cantaré salsa, boleros, tangos y cuplés.

-Sara, después de tantos años trabajando, ¿no has pensado alguna vez: “Ahora lo voy a dejar y me voy a dedicar a mí”?

-No, porque a mí me gusta mucho lo que hago. Los artistas amamos mucho nuestro trabajo y no lo vemos como tal.


La actriz y cantante en el salón, donde nos dijo: "El gran amor de mi vida ha sido Pepe Tous, pero con Giancarlo Viola estoy muy bien". 

DE NUEVO ENAMORADA

Está, dice, de nuevo enamorada, y el afortunado vuelve a ser el italiano Giancarlo Viola, un antiguo amor que el destino ha querido unir de nuevo. Sara no quiere boda, pero admite que como le ha insistido tanto no ha podido resistirse.

-¿Qué significa para ti Giancarlo?

-Giancarlo para mí fue un hombre con el que hace treinta y tres años compartí mi vida. Vivimos juntos ocho años, pero luego nos separamos y ahí fue cuando encontré a Pepe. A los diez meses de morir Pepe apareció de nuevo Viola y estuvimos juntos un año.

-¿Por qué os volvisteis a separar?

-“Gianca” no tenía el divorcio, aunque vive separado de su mujer desde hace mucho tiempo, por eso volvimos. Pero después yo quise mantenerme al margen, por eso me retiré.

-Se dice que te separaste porque mintió a tus hijos.

-Hombre, relativamente. Él simplemente les hizo creer que estaba divorciado y no era cierto. Yo lo sabía.

-Sara, es la tercera vez ahora. ¿No te da miedo?

-No. El que la sigue la consigue, y él lo ha conseguido. Me ha estado insistiendo mucho y al final he caído. No tengo miedo, porque tampoco me planteo nada serio. No pensamos casarnos.

-Define a Giancarlo.

-Es muy buena persona, le quiero mucho. Esta última vez ha insistido muchísimo e incluso llamó a todos mis amigos para que me convenciesen. Además se lleva muy bien con mis hijos, es muy cariñoso.

-¿Cómo vais a compaginar vuestras vidas con el trabajo?

-Lo haremos como podamos. Lo que sí es seguro es que vendrá a casa a pasar las Navidades.


Sara y su hija Thais, de quien nos dijo: "Tiene diecinueve años y está en la edad adecuada para enamorarse", a la vez que añadía: "Yo no soy para nada una madre absorbente". 

TODA UNA MADRAZA

-Hace poco se dijo que tu hija tenía novio.

-Son compañeros de clase y salen a la cafetería de enfrente a tomar café. No es su novio.

-En el caso de que tuviese, ¿cómo reaccionarías?

-Es normal que tenga novio. Tiene diecinueve años y pienso que está en la edad adecuada. Es lógico que se enamore.

-¿Te consideras una madre absorbente?

-No, para nada. Yo del doy libertad absoluta, lo único que me preocupa es la noche; me gusta que vaya siempre acompañada.

 

P. T. I.

Fotos: J. R. HERNANDO

(EUROPA PRESS REPORTAJES)



LA FOTO CCCXLVIII


Sara Montiel, de nuevo enamorada de Giancarlo Viola, en 1998.