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jueves, 26 de diciembre de 2024

LECTURAS - 17 de abril de 2013 - España


Luís Pliego

Director

Sara vuelve al firmamento

“Le prometí a mi madre que no sería nunca ni una fulana ni una borracha. Sólo cumplí lo segundo, porque debo reconocer que siempre he sido un poco casquivana”, me dijo Sara Montiel la última vez que la entrevisté. La gran diva del cine español había cumplido 75 años y acababa de publicar un tomo de memorias sexuales que levantó bastante polémica. Sara siempre tuvo claro que cuando dejan de hablar de ti se muere un poco. Por eso fue muy generosa cuando le pedí que me diera un buen titular. “Pon que a mi edad todavía aprendo cosas del sexo”, me contestó, consciente de que así conseguiría más espacio en el periódico en el que yo trabajaba entonces. Con la noticia de su muerte, seguiremos hablando de ella y le rendiremos los homenajes que quizá ya debería haber recibido porque Sara ha vuelto a su lugar natural: el firmamento.


SARA MONTIEL

MUERE A LOS 85 AÑOS

Lágrimas por una gran estrella

Sus hijos, Thais y Zeus, recibieron el cariño de muchos amigos de la actriz manchega que acudieron al tanatorio a despedirla

Vivió brillando como una gran estrella. Y se fue tranquila, sin poder despedirse de nadie, pero cerca, muy cerca de los suyos. Sara Montiel moría el lunes 8 de abril en su casa de Madrid a los 85 años. Por la mañana, mientras el sol brillaba en la capital, su corazón se apagaba para siempre en brazos de su hija, Thais, y la noticia corría como la pólvora. Había  muerto la gran diva del cine español y todos querían decirle adiós. Amigos, familia y admiradores no tardaron en desfilar por la capilla ardiente del tanatorio de San Isidro. No pudieron ver a Sara, ya que por expreso deseo de la actriz su cuerpo no iba a ser expuesto, pero todos le dijeron adiós. Emocionadas vimos a Marujita Díaz, Norma Duval, Encarnita Polo, Loles León y Conchita Bautista, que recordaba la amistad que la unía a Sara: “Éramos amigas. Se nos ha ido una estrella. Me quedo con el cariño que siempre me ha tenido”, decía. Una de las primeras en llegar fue Natalia Figueroa con su nuera, Amelia Bono, que dieron el pésame a los hijos de la actriz en nombre de Raphael, de gira. Bibiana Fernández recordó con un punto de humor la figura de Sara. “Era muy coqueta, yo me he maquillado en su honor”, dijo la actriz. “Aquí venimos a reírla”, añadió Loles León. Y entre todos, sus hijos, Zeus (29) y Thais (34), que destrozada no logró mediar palabra. Sí lo hizo Zeus, agradeciendo a todos el cariño recibido. “Espero que todo el mundo se lleve un buen recuerdo de mi madre”, dijo.

UNA HERENCIA INCIERTA

Ahora les toca seguir solos, sin mamá. Por el momento, algunos han apuntado ya que Sara Montiel ha muerto arruinada. Se contaba que llegó a tener una casa en cada manzana del barrio de Salamanca de Madrid, pero que tantos años sin trabajar y la crisis la obligaron a deshacerse de todo. Quizás hoy sus hijos no vayan a heredar más que deudas. Con el tiempo se verá.

Por S.Quiroga

 

SARA MONTIEL

Vivió, soñó y fue libre

Con la marcha de la actriz desaparece una de las grandes leyendas del cine universal

por Bob Pop


“Yo tengo mucho miedo a la muerte y solo el pensar que puedo reencarnarme me consuela. He amado y sigo amando los amaneceres, los paseos por las calles desiertas, el perfume de las flores o el verdor diverso de las plantas. He gozado acariciando rocas y hombres, bañándome en cualquier mar o sintiendo en mi piel un placer sensual. ¿Cómo pensar que todo eso se acaba, se corta, se rompe cuando uno muere?”

Sara Montiel en sus ‘MEMORIAS’ publicadas en LECTURAS


Cómo pensar que todo eso se acaba, se corta, se rompe cuando uno muere?” decía Sara Montiel en el primer capítulo de sus Memorias, publicadas por LECTURAS EN 1983. Fue hace 30 años, cuando la actriz visitaba la redacción barcelonesa de esta revista para contarle su historia al maestro del periodismo José Martí Gómez, que durante 25 semanas fue escribiendo los recuerdos de una mujer que, entonces, aún necesitaba demostrarse algo: “Ser una actriz de teatro dramático. Y lo seré. Por la memoria de León Felipe”. Así terminaban ‘Las memorias de Sara Montiel’. Y sin haber aprobado esa asignatura ha acabado, a los 85 años, su vida. Hoy, ese logro no es tan importante, porque Sara consiguió casi todo lo que se propuso y vivió a su manera: “Me juré no tener ningún amo; ser pájaro libre, y lo he cumplido”.

María Antonia Abad, nacida el 10 de marzo de 1928 en un lugar humilde de Campo de Criptana (Ciudad Real) fue tan libre como para vivir todas las vidas posibles, como para hacerse un nombre en la historia del cine –Sara, por la bíblica esposa de Abraham y Montiel por la tierra que la vio nacer- y poner a grandes hombres a sus pies. Literalmente: el dramaturgo Miguel Mihura adoraba verla caminar descalza por su casa, aunque prefirió sacrificar ese deleite por el futuro de Sara. Fue el escritor quien la empujó a viajar a México, donde conocería al poeta León Felipe, el hombre que la llamaba “pies bonitos”, y que se encargaría de educarla y protegerla al otro lado del océano.


La actriz aprendió a cantar en un colegio de monjas de Alicante y debutó en el cine con 16 años.


Sara nació en 1928 en Campo de Criptana (Ciudad Real). En la foto con 14 años en el Retiro (Madrid).

DE MÉXICO A HOLLYWOOD

Sara Montiel llegó a México tras una breve carrera cinematográfica en España y en el país norteamericano se consagró como una estrella en más de una decena de películas antes de dar el salto a Hollywood en 1954 donde rodaría ‘Veracruz’, con Gary Cooper y Burt Lancaster y ‘Serenade’ (1956), dirigida por Anthony Mann, que se convertiría en su primer marido. Durante este rodaje entabló amistad con Liz Taylor y James Dean, que filmaban ‘Gigante’ en el plató contiguo. “¿Qué sientes cuando amas?”, le preguntó un día Sara a James Dean. “Que estoy vivo”, respondió él. 


En 'Pecado de amor', rodada en 1961, interpretaba a sor Belén, una monja que había sido cabaretera.


Se convirtió en un mito erótico tras rodar 'El último cuplé' en 1957.


Su foto con James Dean es la última del actor antes de su muerte.


Sara fue muy amiga de la hija de Alfred Hitchock, Patricia.


'Varietés', rodada en 1971, fue su penúltima película. Tres años después, Sara abandonó el cine.


Con Gary Cooper rodó 'Veracruz', aunque en el rodaje se hizo muy amiga de Burt Lancaster.


Sara Montiel ha sido portada de Lecturas en numerosas ocasiones. Su belleza, la sensualidad de su voz y su cuerpo, la convirtieron en el mito erótico de una España ahogada por el franquismo.

“EL ÚLTIMO CUPLÉ”

“Será el éxito de una mujer”, aseguró Lola Flores tras el estreno de ‘El último cuplé’. 1957 en España tiene un nombre: Sara Montiel”, decía el telegrama del director Juan de Orduña que llegó a la mansión que Sara Montiel compartía con Anthony Mann en Hollywood. “En la misma calle en la que vivíamos Tony y yo residían muchos famosos: Joan Collins, Bárbara Stanwwyck, Mel Ferrer y Audrey Hepburn…”recordaba Sara años más tarde a propósito de su vida en Hollywood. Una vida doméstica sobre la que la manchega, años más tarde, ilustraría a su amigo Terenci Moix con una historia desternillante que el escritor relataba siempre que tenía ocasión, tal como hoy  aún recuerda su gran amigo Boris Izaguirre. Contaba Terenci que rememoraba Sara: “Teníamos una muchacha hebrea en el servicio. Una muchacha que cantaba maravillosamente y que nos tenía enamorados con su voz. Un día me acerqué a ella y le pregunté: ‘Muchacha hebrea, ¿qué canción es esa tan hermosa que cantas?’ y ella me respondió: ‘Es una canción que he compuesto yo, señora, se llama ‘People’.” “¡Sí!” –remataba Terenci en éxtasis- “según Sara, esa muchacha hebrea sería después conocida como Barbra Streissand”.


Sara le robó el corazón a hombres como Severo Ochoa, Miguel Mihura o Mario Camus. 

LA MEJOR PAGADA DEL MUNDO

Sara regresó a España, tras el enorme éxito de ‘El último cuplé’, se convirtió en la actriz mejor pagada del mundo (un millón de dólares por película), se separó de Anthony Mann y se volvió a casar con José Vicente Ramírez Olalla, ‘Chente’, un matrimonio que apenas duró dos meses.

Tras numerosos éxitos en España, Sara abandonó el cine en 1973 tras ‘Cinco almohadas para una noche’, una película que anunciaba el tímido inicio de la moda del ‘destape’ y de la que Sara no se sentía especialmente orgullosa, si bien hay algo de aquel filme que no olvidaría jamás: “El sonido de la última claqueta siempre se queda grabado en el corazón”. 


Sara y su tercer marido, Pepe Tous, en 1985 junto a los dos hijos que adoptaron: Thais y Zeus.


Su primer marido, Anthony Mann, la esperaba en el aeropuerto de Madrid en 1960.


En 1964 con 'Chente', su segundo marido.


En 2002 se casó con el cubano Tony Hernández.

LA FELICIDAD CON PEPE TOUS

En 1979, tras diez años de convivencia con Pepe Tous y después de haber adoptado a su primera hija, Thais (1979), Sara Montiel y Pepe Tous se casaron. Cuatro años más tarde, en 1983, adoptarían a su segundo hijo, Zeus. Durante esos años de armonía, Sara se entregaría al teatro y a la televisión como protagonista de espectáculos musicales donde seguiría inventando una voz personal, y desgranando sus historias de Hollywood. Todo cambió en 1992 con el fallecimiento de Pepe Tous. Todo había cambiado a su alrededor, y Sara no lo supo hasta entonces, cuando no tuvo más remedio que enfrentarse a un mundo del que Tous siempre la había protegido.


Impuso sus reglas a los fotógrafos para ser retratada sin arrugas.


En 1974 recibió un emotivo homenaje en Campo de Criptana y lució una imagen muy manchega.

INVENTOS, SUEÑOS, VIDA´

“Pero, ¿qué invento es esto?”, fue la frase antológica que pronunció Sara a las puertas del registro civil la misma mañana de su boda con Tony Hernández, en el otoño de 2002. Una frase icónica que, más allá de las chanzas que provocó, podría ser la pregunta perfecta para responder a Sara: “Sara, ese invento eres tú. Y tú, Sara Montiel has sido un invento maravilloso”.

Tras su muerte, en su casa por la mañana, tranquila y en brazos de su hija Thais, desaparece la narradora que mejor supo inventar su propia historia, la Sherezade que nos tuvo hechizados con sus recreaciones, la mujer que ya no podrá contarse y que, allá donde esté ahora, reencarnada como ella quería o quién sabe cómo, no tendrá que enfrentarse a las historias de otros sobre ella.


Participó como reina mora en la fiesta de la Virgen del Esclavo, en la Isla de Tabarca (Alicante).


Sara era una mujer coqueta. Cuidaba su imagen y nunca salía a la calle sin maquillar.

“A veces me digo a mí misma: ¡Qué tontos, qué inmensamente tontos hemos sido todos dejando que nos destruyesen todo un mundo de sueños!” (‘Las memorias de Sara Montiel’, publicadas por LECTURAS a lo largo de 1983).

 

Fotos: Archivo



EL RECORTE CCCLXXIX

Lo cierto es que, desde que la diva falleciera, no ha habido año que con algún u otro motivo, alguna revista haya recogido algún reportaje dedicado a ella. En este caso, la revista Lecturas, 15 de abril de 2020, hacía un recorrido por los hombres de Sara. 



Sara Montiel nació en 1928 en Campo de Criptana (Ciudad Real) en el seno de una familia humilde. No pudo tener estudios, pero con el tiempo se convirtió en la primera española en triunfar en Hollywood. Falleció el 8 de abril de 2013 por una insuficiencia cardíaca.

SE CUMPLEN SIETE AÑOS DE SU MUERTE

Lo que Sara nunca contó de sus grandes pasiones

Años antes de morir, la diva se sentó con Lecturas para relatar sus memorias y destapar los secretos de alcoba de sus amantes, como James Dean o Gary Cooper


Aprendió a leer a los 16, dos años antes de debutar en el cine.


Sara fue descubierta por el escritor Miguel Mihura, el hombre que la enseñó a leer y que, pese a tener 24 años más, fue su primer amante. "Los chicos de mi edad me parecían mocosos", dijo.

El 8 de abril se cumplen siete años de la muerte de la irrepetible Sara Montiel. El que fuera el rostro más bello del cine español se fue a los 85 años reconvertida en la diva gay más transgresora. Fue una superviviente desde su nacimiento en 1928 en el seno de una familia pobre. Cuando su madre supo que estaba embarazada de ella se vio obligada a abortar, pero no sabía que esperaba gemelos. Solo le quitaron una placenta y la actriz se salvó. Que Antonia Abad –así la bautizaron- naciera fue un milagro. Quizá por esto, su filosofía de vida siempre fue reírse de todo.


Sara se estrenó en Hollywood con la película 'Veracruz' (1954), protagonizada por Gary Cooper, con quien tuvo un romance.


'Yuma' (1957) fue una de las producciones americanas más célebres de Sara. En ella, interpretaba a una india muy sensual y soñadora. En el reparto, la acompañaron Rod Steiger y Charles Bronson.


Sara pudo haber muerto en el accidente que le costó la vida a James Dean. "Habíamos quedado en hacer juntos el viaje", contó. Esta fotografía es de dos días antes de la tragedia.

ADELANTADA A SU ÉPOCA

Su belleza hipnótica la convirtió en icono sexual. Su mérito fue inmenso cuando debutó en el cine. Miguel Mihura le había enseñado a leer muy poco antes, a los 16 años. El escritor fue su primer amor. Sara hablaba de él con mucha pasión. “Fue el hombre que me hizo mujer, le volvía loco en la cama y lo dejaba como un trapo”, confesó. En 1950, dio el salto a México y, tras rodar trece largometrajes, desembarcó en Hollywood para gran preocupación de su madre. “Le dije: ‘No te preocupes, tu hija no va a ser ni borracha ni puta. No he sido borracha, y lo otro… bueno, un poquito solo”, afirmaba entre risas. La Montiel fue muy sexual, una mujer adelantada a su época. Su carácter indomable conquistó a los hombres más atractivos, también a los más cultos. Fue el caso del Nobel Severo Ochoa, con el que vivió una pasión clandestina porque él estaba casado. “Él fue sexo, me gustó nada más verlo”, afirmó para disgusto de algunos. En 1953, mantuvo un tórrido idilio con Hemingway en Cuba. Él fue el responsable de la afición de Saritísima a los cigarros habanos. “Sentí una mezcla de admiración y deseo sexual. Me llevó a su casa e hicimos el amor”, confesaba.


Sara se casó en cuatro ocasiones. Solo renegaría de su segundo marido, un industrial español con el que solo duró dos meses.

CONQUISTÓ HOLLYWOOD

Sara Montiel fue la primera actriz española en triunfar en Hollywood y llegó a ser la mejor pagada al firmar un contrato de un millón de dólares tras el éxito de taquilla de ‘La violetera’. En 1954, rodó ‘Veracruz’ con Burt Lancaster y Gary Cooper, con el que mantuvo un apasionado romance. “Hicimos el amor sin amarnos, pero deseando el contacto físico intensamente”, relató a LECTURAS. Su romance con James Dean marcó a Sara. El actor posaba con ella en la última foto que se hizo antes de morir. “Hicimos el amor. Dos días después se mató”, afirmó para estupor de algunos que, por la comentada homosexualidad del actor, veían imposible aquel romance. 


Su primer marido fue el director de cine Anthony Mann que la dirigió en 'Serenade'. Estuvieron seis años juntos.


En 1964, se casó con el industrial José Vicente Ramírez Olalla. Duraron dos meses. "Fue un error. Quería que dejara mi carrera", dijo Sara de él.

CUATRO MATRIMONIOS

Sara Montiel fue la más deseada. Fue muy libre y vivió el amor como quiso. Dio el ‘sí, quiero’ cuatro veces. Athony Mann fue su primer marido. Se enamoró locamente de ella y se casaron en 1957. Tras seis años de amor, aquello terminó. José Vicente Ramírez García-Olalla, con el que se casó en 1964, fue el único hombre del que ella no quería hablar. Su matrimonio apenas duró dos meses. “Fue un error. Quería que dejara mi carrera”, confesaba con rabia. El gran amor de su vida llegaría con Pepe Tous. Tras diez años de noviazgo, se casaron en 1979. Cuatro años antes se había retirado del cine y confesaba que el destape le parecía vulgar. Esos años se dedicó a la música y formó una familia. Tous y Sara adoptaron a sus hijos Thais y Zeus y fueron muy felices hasta que la muerte de Pepe, en 1992, los separó. Una profunda tristeza invadió a la actriz. La Montiel no pudo tener hijos biológicos. Fue uno de sus grandes sufrimientos, que afrontó con su sentido del humor característico. A los 70 años, declaró con ironía: “Hasta ahora he tenido once abortos”.


Fue amante del premio Nobel Severo Ochoa, que estaba casado, y de Hemingway, que la aficionó a los habanos.

Y LLEGÓ EL ESCÁNDALO

El escándalo llegó a su vida cuando conoció al cubano Tony Hernández, con el que se casó en 2002 –ella tenía 74 años y él 36-. Descubiertos por la prensa tras organizar una boda semiclandestina en el ayuntamiento de Majadahonda, Sara pronunció su mítica frase: “Pero ¿qué invento es esto?”. Pretendía pasar desapercibida, entre otras cosas, para que nadie pudiera boicotear el enlace. No pudo ser, y la polémica fue brutal. Fueron momentos muy tristes para ella. Sus hijos no aceptaron esa relación. Y Sara sufrió lo indecible. A los 9 meses del enlace, presentó la demanda de divorcio. No podía soportar estar lejos de Zeus y Thais. La manchega universal no volvió a enamorarse, aunque vivió la vida con una intensidad que quemaba. Sara Montiel fue pura leyenda y pasión hasta el final. 


Encontró la estabilidad con el empresario y periodista mallorquín Pepe Tous. Se casaron en 1979, tras diez años de noviazgo, y adoptaron a Thais y Zeus. Pepe murió en 1992.


Boda bajo sospecha. 
*38 años de diferencia. A Tony Hernández no le importaba la edad de Sara Montiel porque era su ídolo desde niño.
*Reproches en los platós. Los rumores de montaje asediaron aquel breve matrimonio. Tras el divorcio, recorrieron los platós cruzando ataques.


Sara finiquitó su polémico matrimonio con Tony Hernández a los nueve meses porque Zeus (37) y Thais (41) no lo aprobaban, y no soportaba estar lejos de sus hijos. 

Por Martina Ataun

Fotos: Agencias



LA FOTO CCCLXXIX


Con la sonrisa de Sara nos despedimos hasta 2028 (DM) para celebrar el centenario del nacimiento de la diva. 

sábado, 12 de octubre de 2024

SÁBADO GRÁFICO - 3 de junio de 1967 - España


“¿EL PLEITO CON CESÁREO GONZÁLEZ? POCO IMPORTA.

¿ES QUÉ NO SABÍAN LO QUE YO GANO? SOY, CON LIZ TAYLOR, SOFÍA LOREN Y MARLON BRANDO, LA FIGURA MÁS COTIZADA DEL MUNDO”.

“ME HICIERON MILLONARIA, PERO YO HICE MÁS MILLONARIOS A CESÁREO, A PEROJO Y A ELVIRA”

“VOY A HACER UNA PELÍCULA A LA URSS. ALLÍ HE CONSEGUIDO OTROS 600 MILLONES DE ESPECTADORES. SOY MÁS CONOCIDA QUE EL KREMLIM”


El sombrero, el bastón y el abrigo en el perchero. La frase con la que comienzo esta crónica –o fe casi notarial de una entrevista- puede parecer el título de una canción “beat”. O, tal vez, la nominación de una comedia norteamericana al uso. Es, sin embargo, la definición de una gran y doble personalidad ante la que me encuentro. Voy en busca de Sara Montiel y me recibe Antonia Abad Fernández, natural de la Mancha, en bata, sin maquillar y enseñando a bailar “surf” a un sobrino suyo. Que entre ellas dos –Sara y Antonia- hay diferencia, aunque usted no lo piense así. Las dos lo saben. Por eso se respetan. Y hasta se admiran. Sin quitar ni una coma, reproducimos las manifestaciones de la actriz, bajo su responsabilidad.

“De quien estoy verdaderamente satisfechísima es de Antonia. Sara es otra persona. Es, no sé, más extraña, quizá más resabiada. Antonia me parece una mujer maravillosa. Tonta, tonta perdida, porque se cree todo lo que le dicen y luego resulta que es mentira. Sara es más difícil de engañar. Por muy lista que resulte, me gusta más Antonia. Es más cordial, más entrañable, más estupenda. Las cosas que pueden parecer pedantes son las que dice Sara. ¡Pobrecita Antonia! ¡Me da una lástima! Es muy sincera, muy rica, muy mona, muy familiar, muy afectiva y muy sensible. A Sara hay que perdonarle porque ha luchado mucho; le dieron golpes fuertes y se hizo dura. Gracias a Dios la va salvando el que, dentro de ella, continúa Antonia. La frontera entre las dos es la cámara cinematográfica. No es que ante ella Sara sea Sara. Como es buena actriz, interpreta siempre papeles de diferente manera. Cuando salgo de rodar, en mi casa y fuera de mi casa, soy Antonia Abad Fernández. Y no me pongo ni uno solo de los vestidos que Sara se pone en sus películas. Los regalo. Mi vestuario es completamente distinto.”

“Para las películas, generalmente, me visten todos. Dior en las cosas modernas. Me va mucho. Balmain me gusta en lo serio. Balenciaga, en lo negro.”


En una ocasión –hace ya mucho tiempo- Sara se presentó en TVE. Su madre estaba entre los espectadores. La artista le dedicó una canción. Esa sinceridad fue interpretada de diferentes maneras. Criticada negativa y positivamente. ¿Fue Antonia la que tuvo aquel impulso de naturalidad?

“¡Qué orgullo para Sara tener madre y dedicarle lo que canta! Yo pongo delante a mi madre. Después lo demás: marido, hijos…, casa, carrera, dinero, ¡lo primero del mundo! Después, los hijos. A mí me gustaría tenerlos.

Antonia va al cine. Se encuentra con Sara Montiel en las carteleras. La reconoce. Y… “A veces se asusta. No por los temas de sus películas, porque hasta ahora la censura no me ha dejado hacer cosas excesivas. No soy solamente yo su víctima, porque corta a todo el mundo las alas artísticas. No, nadie crea que es problema de ropa más o menos, porque a mí no me apetece quitármela. Nunca salí desvestida en las películas. Otras…, sí. La censura que yo sufro es de tipo literario. Ahora estoy tratando que me dejen pasar una comedia de Alberti. Y otros temas que me han echado atrás.”


SARA MONTIEL Y SUS TEMAS

Tal vez muchos ignorasen que Sara Montiel toma parte activa en la elección de los temas. “Es que a mí me gusta leer. Desde los cinco años, época en la que ya me gustaba cantar y leer, me enteraba de lo que decían los periódicos. Se los leía en voz alta a mi padre… Tal vez, por desgracia, no haya tenido una cultura, porque tuve que trabajar desde el primer momento. Tengo treinta y cuatro años de edad. No me importa decirlo, porque me encuentro perfectamente bien. Vamos, eso me parece cada vez que me miro ante un espejo. Bueno, a lo que íbamos, desde los once años me he visto obligada a ganarme la vida. En el cine. Empecé a esa edad. Y ya desde entonces mandaba quinientas pesetas mensuales a mi padre para ayudar a los gastos de una familia muy humilde. Haber contribuido para que todos saliesen adelante es mi mayor orgullo… ¿Hablábamos de los temas? Pues claro que opino sobre ellos, aunque a veces tenga que ajustarme a las exigencias del productor… Por regla general, oigo, veo y callo. Callo…, a veces. Y si hablo es para elegir el tema con el director y el productor. Claro que, en definitiva, éste lleva las de ganar, como ha ocurrido recientemente con Cesáreo González. Lo que nos ocurrió es que no estuvimos de acuerdo en la mayor parte de las cosas de la película que yo debía rodar en Méjico. Yo ponía mis condiciones. No hubo acuerdo y sí pleito. Que él ganó en primera instancia. Veremos lo que pasa ahora. Ganar o perder a veces es lo de menos. ¿No han perdido sus pleitos esos obreros del Norte que vivieron unos conflictos laborales?”

Esos temas de las películas de Sara Montiel a veces reciben la “acusación” de concesiones excesivas a los gustos populares:

“Ciertamente que alguna de las cosas que hay dentro de mis películas yo, por mi gusto, no las hubiese hecho. Pero no hay que quitar la razón al público, que es quien exige que los temas sean así. Y que es más inteligente de lo que uno cree. A los espectadores no les pones la pistola al pecho para que acudan a una película o a sentarse en el patio de butacas de un teatro. Van a ver, a su elección, a Lola Flores o a Victoria de los Ángeles. A mí, desde luego, me gustaría que los temas fuesen lo mejor posible. Por ejemplo, esa “Gitanilla” que voy a hacer en Rumanía. Adaptada, naturalmente, por Rafael Alberti y por un gran poeta rumano. Tratará de la liberación de Rumanía, tras la invasión de los turcos. Y la haremos de acuerdo con los gustos de hoy. Porque, de ajustarnos a cómo fue escrita, no habría quién la aguantase, por muy Miguel de Cervantes que se llame el autor del relato.”


La primera película que hará Sara Montiel –recién llegada de sus actuaciones en América Latina- estará dirigida por Dulio Tessari. Es para ella uno de los mejores directores del momento actual. Los escenarios exteriores serán Cannes, San Remo, Mónaco y el norte de Italia. Después rodara en Madrid. Más tarde marchará a Rumanía para hacer el film ya anunciado.

“Allí me encuentro como en mi tierra. Los rumanos, como los polacos, como los húngaros, son gentes excelentes y con muchas afinidades con nosotros.”

TRAS EL “TELÓN”

Me parece ridículo seguir llamando a las fronteras de los citados países el “telón de acero”. Pero es lo convencionalmente aceptado. Y sigamos la rutina.

“Yo no los he descubierto. Ellos son los que me descubrieron a mí. Se pasaron todas mis películas, y en la Unión Soviética creo que soy más famosa que el Kremlin. Incluso más que en Occidente. Les gusta el género musical que yo cultivo. Y allí voy a hacer, con producción totalmente soviética, “La Malibrán”, la historia de una española del siglo pasado que se ve envuelta, como protagonista importante, en la Rusia de los zares. Canto en ruso –idioma que estoy aprendiendo poco a poco- y en español.”

Para Sara Montiel el mercado del “telón” ha significado ponerla en cabeza de los actores universales. Cuando menos, en número de espectadores que la siguen.

“Actualmente solamente existen cuatro figuras universales que tengan la máxima cotización. Son Sofía Loren, Marlon Brando, Liz Taylor y Sara Montiel. A nuestra cotización no ha llegado nadie todavía. Si se especula con millones de otros artistas, esas especulaciones responden a una publicidad, a unas combinaciones de las que pocas cosas sé. A mis tres compañeros de cotización les aventajo en el mercado de habla castellana. ¡Nada menos  que doscientos cincuenta millones de personas! En cuanto al público de habla inglesa, sé que ellos gozan de más popularidad que yo. Pero ahora he de añadir los seiscientos millones de personas de la Unión Soviética. Ellos no cuentan con ese público. Por lo tanto, les aventajo.”


EL TEATRO

Sara está deseando presentarse en teatro.

“Verás: es para tener un mayor contacto con el público. Para que los espectadores me vean, personalmente, de una vez y para siempre. Y a ver si se disipa esa leyenda que mis “amigos” han hecho circular: que soy fea, bajita, con un ojo de cristal, una pierna ortopédica, un brazo artificial… Y, personalmente, para mí sería una gran satisfacción encontrarme con un teatro lleno de gente. Están allí sentados, pendientes de lo que va a cantar, hacer o decir el artista. Y yo soy artista. ¡Muy artista! Aunque he nacido dentro de una familia que no tiene nada que ver con el arte de la dicción. Yo ya he tenido una pequeña experiencia teatral en América y una experiencia más grande en Rusia. Actué en un teatro de Moscú, con siete mil espectadores y una boca de escenario de treinta y cuatro metros.”

Después me explica por qué va retrasando tanto su presentación ante el público español: “En los lugares a que me refiero voy por dos, tres o un máximo de diez días. Aquí me exigen una temporada completa, con tres meses en Madrid, dos en Barcelona… Para permitirme ese lujo tendría que tener un mínimo de dos películas “enlatadas”. No puedo salir al escenario y estar pendiente del rodaje del día siguiente. Esa duplicidad es no estar ni en una cosa ni en otra.”

Nunca hará una comedia musical. Cuando menos, éste es su criterio de hoy.

“Si me presento, lo haré como lo hice siempre: con un ‘show’ al estilo de los norteamericanos, como los hace Frank Sinatra, Sammy Davis y tantos otros.”

Un día le gustaría hacer una película sin canciones “dentro”. No puede permitirse ese lujo.

“Los distribuidores, los exhibidores y los productores dicen que no. Al parecer, el público me quiere cantando. Y yo con el público soy sincera. Porque él es quien paga y el único que tiene derecho a exigir a la artista. Yo he procurado darle lo que quiere. Canto en cada película, lo cual no impide que me permitan ser actriz. Se se mete uno dentro de la canción es que es actriz. Y yo he nacido cómica. Emplazo a alguien que me diga que no se emocionó, aunque sea un poco, cuando yo canto “Nena” en “El último cuplé”. ¡El público tiene derecho a todo!”

Ese público ha vivido el ya citado pleito de Sara Montiel con Cesáreo González. Ella no cree que el fallo, de momento desfavorable, le haya podido perjudicar. Ni beneficiar.

“¿Es que no sabía todo el mundo que yo, desde hace mucho tiempo, gano esos veinticuatro millones por película? Más los tantos por ciento. Yo no tengo culpa de que los productores se hagan millonarios gracias a mí. Si a mí me han hecho millonaria, ellos salieron con doble ventaja en millones. Perojo, Cesáreo y el mejicano Elvira se hicieron millonarios gracias a Sara Montiel. Puede que tuviesen ya millones. Pero lo cierto es que conmigo los aumentaron. ¿Cuándo iban a ‘manejar’ películas tan comerciales como las de Sara Montiel? ¡En su vida se habían visto en otra!”

María Antonia tiene en Sara Montiel a una actriz comercial. ¿Por qué no produce ella misma sus películas?

“Porque es otra cosa. Muy compleja. Yo soy únicamente artista. Mi trabajo me lo compran, yo lo vendo y ellos ganan. Producir es una cosa fría, de calculadores. Y yo no lo soy. Soy artista.”

(No acepta que sus recientes películas hayan bajado en producción de dinero en taquilla. “Ahí están las relaciones oficiales de control de taquilla que demuestran que son los filmes que más dinero dan. Podrían decaer, dentro de unos años, en un diez por ciento. Pero esas “bajadas” tardan mucho en acontecer.”)


LA MUJER Y LA POPULARIDAD

Antonia es sincera. Sara procura serlo. Por ejemplo cuando habla de su manera de cantar.

“Yo no me llamo cantante. Canto con mi estilo y como puedo. Creo que mi éxito ha sido que llegué “diciendo” la canción y en tono suave, cuando todo el mundo creía que cantar era dar más gritos que nadie. Canté con más tono, dramáticamente, interpretando…”

“La popularidad –asegura- no me molesta en absoluto. Lo peor es que no permita que la artista tenga una vida privada. Ya no me preocupa lo que digan: si salgo, porque salgo. Si subo a un burro, porque subo, y si bajo de él, porque bajo. Para salir al paso de tantas cosas habría que utilizar una pistola. No quiero pegarle un tiro a los demás; pero que conste que yo tampoco pienso pegármelo.”

Ella cree que la mujer tiene mucho que hacer en todas las actividades humanas.

“Puedo hablarte de política si lo prefieres. Me interesa mucho. Y las mujeres cada vez van incorporándose más a la política. ¿Qué soy yo? ¡Monárquica, desde luego que no! ¡En estos tiempos monárquica! ¿Republicana? Vamos a encontrar una expresión más adecuada: demócrata, ¡liberal! La democracia pura me encanta… Un sistema como el de Estados Unidos, pero interpretado perfectamente.”

Después me aclara que todas estas consideraciones son producto de la intuición. De una Antonia sincera. O una Sara irresistible.

 

ANTONIO D. OLANO



EL RECORTE CCCLXXIII

La última gran polémica en la que se vio envuelta la diva fue con su administrador en 2010. En este Interviú, de 30 de agosto a 5 de septiembre de 2010, Francisco Fernández daba su propia versión. Como fuere, el administrador fue condenado por la justicia después de morir nuestra Sara. 


Desmontando a

Sara

ANUNCIÓ QUE SU ADMINISTRADOR LE HABÍA ROBADO 9 MILLONES, PERO LE DEMANDÓ SOLO POR 335.000 EUROS. EL JUEZ PIDE A LA ARTISTA LAS PRUEBAS

Fue en televisión y a bombo y platillo. Sara Montiel acusó a su hombre de confianza, Francisco Fernández, de llevarse 9 millones de euros. Al final, ante la justicia solo le pide cuentas por 185.000 euros de unas galas y 150.000 de una póliza de crédito. Su administrador asegura que se destinaron a costes de espectáculos y pago de deudas. La batalla sigue y la artista está citada en el juzgado el próximo 7 de septiembre.

*Texto: David Arnanz *Fotos: Paco Llata


Un momento de una de las actuaciones.

“Calculo que en todo el tiempo que lleva conmigo se habrá apropiado de más de nueve millones de euros”. Sara Montiel cumplió en marzo 82 espléndidos años rodeada de sus hijos, amigos y periodistas del corazón. La convocatoria mediática era jugosa: días antes, la artista anunció a la prensa que había presentado una querella criminal contra Francisco Fernández, su administrador y hombre de confianza, por un multimillonario robo: nueve millones de euros. Sin embargo, la cantidad que reclama, según los documentos de su denuncia, a la que ha tenido acceso esta revista, es muy inferior: 310.000 euros. Sara Montiel quiere que explique dónde están 150.000 euros de una póliza de crédito solicitada en 2007 y 185.000 euros más que cobró por la gira Doña Sara de la Mancha, firmada en 2008.

La artista asegura que descubrió “el robo” al comprobar que no tenía el dinero de esas galas en su cuenta. La gira constó de 14 conciertos en ciudades manchegas contratados con la conserjería de Cultura de Castilla – La Mancha. “Ella se pensaba que iba a tener los 185.000 euros íntegros, pero con ese dinero se pagaron todos los gastos: el pianista Pablo Sebastián cobraba 1.600 euros por gala, además de hoteles, desplazamientos, sastrería y vestuario que mandó hacer (cada vestido puede costar 4.000 euros), pelucas, zapatos… más los gastos personales: 500 euros de teléfono mensuales, obras de mejora en su casa, empleadas del hogar (1.500 euros al mes), dinero efectivo semanal para ella, obras de mejora en la casa (cocina, pintura, piscina), la comunidad, el agua, la luz, que rondan los 6.000 euros semanales, los médicos privados… Cuando terminó la gira en julio de 2009 yo me fui de vacaciones con mis hijos y dejé a Sara 4.000 euros en metálico, la chica pagada y la compra hecha. Ella dice que la dejé tirada”, se indigna Francisco Fernández, que fue a declarar ante la juez encargada del caso, titular del Juzgado número cinco de Madrid, el pasado mes de abril.

“La juez le preguntó a su abogado si había tenido más ingresos en este año y reconoció que no. ¡Si no tiene el dinero en el banco es porque se lo ha gastado! Yo aporté toda la documentación que me solicitó el juzgado para justificar en qué se habían gastado aquellas cantidades: contabilidades, extractos bancarios, gastos que se pagaban… Lo que me está salvando es que soy muy hormiguita y lo guardo todo, pero no ha habido juicio, ni estoy en busca y captura como se ha dicho”, explica.

Sara Montiel ha sido requerida por la juez y el 7 de septiembre tendrá que declarar y presentar pruebas que avalen su grave denuncia. “Ella ha destrozado mi vida y la de mi familia. El juicio mediático me ha cerrado puertas, muchos clientes se han ido hasta que no se aclare”, asegura el administrador. 


Sensual y bella como siempre se mostraba Sara Montiel en el cartel de la gira 'Doña Sara de la Mancha', que la llevó por 14 localidades castellano manchegas. 

LA CUENTA DE SUIZA

La relación laboral entre Sara Montiel y Francisco Fernández comenzó hace 20 años, antes de que falleciera Pepe Tous, marido de la artista. De hecho, el empresario mallorquín dejó a su esposa una carta de despedida con indicaciones y detalles económicos, como propiedades o cuentas bancarias. “Me ha acusado públicamente, pero no en el juzgado, de haber robado seis millones de euros de la cuenta de Suiza, pero cuando murió Pepe Tous allí había 584.000 euros. Depende de la época, se retiraba efectivo una vez al año, cada dos años, peor he llegado a ir hasta tres veces al año, coincidiendo con la época de Giarcarlo Viola (el novio italiano, y Guadiana, de la manchega). Lo normal era retirar entre 60.000 y 80.000 euros, que gardaba en la caja fuerte de su casa. De ahí se sacaba y no se metía. Siempre que he ido a Suiza ha sido autorizado por ella. Tengo todas las autorizaciones y entregas de dinero firmados por ella. ¿Cómo voy a robar en un banco suizo con todas las medidas de seguridad y voy a seguir con ella 15 años?”, se pregunta Francisco Fernández mostrando los recibos.

“Hasta 2005 yo le daba de 2.000 a 4.000 euros semanales, tengo los recibos firmados por ella, pero a partir de ese año la situación empezó a ser caótica y le rebajé la asignación. Ella sabía que había pocos ingresos, pero cuando le decía que en vez de 2.000 sólo podía darle 1.500 euros, se le venía el mundo encima: taquicardia, la tensión por las nubes, llamada al médico… Yo le decía que no había dinero y ella llamaba al tapicero: tiene un agujero en la mano. Siempre ha dicho que si la gente supiera su situación económica se tendría que ir de España. Sara Montiel no puede decir que está arruinada por 300.000 euros, por eso habla de 9 millones”, explica Fernández.


Francisco Fernández asegura que la actriz tiene un gran patrimonio aunque poco efectivo. Sara Montiel en su casa de Madrid rodeada de obras de arte. Se ex administrador asegura que una sala de subastas le valoró algunos cuadros pero al final no los vendió.

Los ingresos fijos que la artista ha tenido estos años han sido los alquileres de los cinco apartamentos que posee en Madrid. Por cada uno cobra entre 600 y 800 euros mensuales. “No estoy arruinada porque gracias a Dios no ha llegado a mis casas. Si lo hubiera hecho, mis hijos y yo hubiéramos ido a matarle”, dijo la actriz sobre su ex empleado en su fiesta de cumpleaños.

Sin embargo, en mayo de 2008, Sara Montiel nombró a Francisco Fernández administrador de las sociedades Elpi y Linchi (propietarias de los inmuebles), además de otorgarle un poder general. “Podría haberlo vendido todo si hubiera querido, desde pisos a los zapatos, pero no le falta ni un cuadro. Los alquileres de los pisos se ingresaban en su cuenta de Caja España, como consta en los contaros de arrendamiento. No los cobraba yo en efectivo como va diciendo”, explica el ex administrador. “No está arruinada porque tiene mucho patrimonio, pero le falta efectivo. En 2007 llamamos a una sala de subastas para que valoraran los cuadros, pero no aceptamos la cantidad. Decidió vender un apartamento y por eso se pidió la póliza de crédito, para salir del paso, pagar deudas y tener efectivo. Como volvía a haber dinero, ella renació como Sara Montiel y volvió a gastar”, asegura.


Fiesta. Sara Montiel celebró 82 años el pasado mes de marzo rodeada de sus hijos, amigos y prensa. La actriz, radiante, sopló las velas y habló del administrador.

Hace dos años Sara Montiel también cambió su testamento y nombró a Francisco Fernández albacea y tutor judicial por si la incapacitan. “Lo hizo por los hijos, la relación era complicada desde la boda con Tony Hernández”. Los poderes fueron revocados en julio de 2009 “pero yo he seguido teniendo firma en los bancos”.

Francisco cree que detrás de la querella se esconde la herencia de los hijos. “A cada hijo le corresponden 400.000 euros de herencia de Pepe Tous por la venta de un bingo, pero ella le ha dicho que solo les dejó deudas. Ella ha utilizado el dinero en su propio beneficio. Y se pensaba que yo nunca me iba a defender”.

TONY HERNÁNDEZ, GIANCARLO VIOLA…

“LOS HOMBRES LE HAN COSTADO MUCHO DINERO”


Sara Montiel y Toni Hernández

FRANCISCO FERNÁNDEZ también ha sido administrador de Música y Estrellas, empresa a través de la cual Sara Montiel  cobra sus exclusivas, entre ellas, la de su matrimonio con el cubano Tony Hernández en 2002 (que le distanció de sus hijos, que no fueron a la boda), su divorcio en 2003 o su relación con su eterno novio, el actor italiano Giancarlo Viola, con el que anunció que se casaba en 1994, aunque finalmente no lo hizo. “Por la exclusiva de la boda con el cubano se cobró 60.000 euros, la mitad para cada uno. Sin embargo, Sara pagó todos los gastos de la boda, que ascendieron a más de 20.000 euros: el convite, que lo dio el restaurante José Luís, costó más de 12.000 euros. Ella pagó los billetes de avión de la madre y la hija de Tony, la carpa que se instaló en la terraza de su casa para salvaguardar la exclusiva…”, enumera el ex administrador, que guarda todas las facturas. “Los hombres a Sara le han costado mucho dinero”, añade. Se refiere también a Giancarlo Viola, el galán al que la violetera abandonó para casarse con Pepe Tous y con el que ha vuelto en repetidas ocasiones. “Ella le ha hecho muchos regalos”. Música y Estrellas es además la sociedad con la que se firmaron las galas Doña Sara de la Mancha. “La empresa tiene problemas fiscales y yo le propongo facturar con Cuatro Ideas, una empresa a mi nombre que ya habíamos usado para facturar exclusivas y para que no se enteraran sus hijos o sus parejas, como el reportaje de Cuba con Tony. Ahora me acusa de haber desviado el dinero. ¿Por qué no me demandó entonces?”, se indigna el administrador. 



LA FOTO CCCLXXIII


Puro glamour. Fotografiada por Simón López en los años 60.