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viernes, 29 de diciembre de 2023

DIEZ MINUTOS - 27 de septiembre de 2002 - España


entrevista diez

Por Rosa Villacastín

Fotos: Fernando Roi

Sara Montiel

“Tony me hace el amor porque le gusta; lo siento, lo palpo”


ESTRICTAMENTE PERSONAL

Datos personales: María Antonia Abad Fernández nació en Campo de Criptana, Ciudad Real, el 10 de marzo de 1928.

Su familia: Ha tenido tres maridos: Anthony Mann, Vicente Ramírez y Pepe Tous, con el que adoptó dos hijos: Thais y Zeus.

Sus comienzos: Con 15 años ganó un concurso de nuevas actrices. Inició su carrera en 1944 y en los 50 se fue a México, donde el éxito le abrió las puertas de América.

Sus éxitos: Triunfó con “El último cuplé”, “La violetera”, “Mi último tango” y “La bella Lola”.


Sara y Tony forman una pareja atípica por la diferencia de edad y por la condición de cubano de él. Pero no más atípica que la de algunos prohombres que se han enamorado de mujeres a las que doblan la edad. Lo que ocurre es que mientras a los primeros se les envidia a Sara se le critica como si hubiera cometido el peor de los crímenes. Y lo hace gente que ella consideraba amigos, gente a la que, según dice, ayudó en momentos difíciles de su vida, amigas que odian todo lo que huele a la Cuba de Castro. Hablé con la actriz en su casa y tengo que decir que la encontré más preocupada por la repercusión que todas estas cosas puedan tener en el entorno de Tony, en Cuba, que por ella, que está acostumbrada a ponerse el mundo por montera.

-Antonia, ¿si fuera hombre se la criticaría por haberse enamorado de uno mucho más joven?

-No, porque hay muchos hombres mayores que yo que están casados con mujeres muy jóvenes y no se les critica para nada. Si fuese hombre sería más fácil.

-¿Está realmente enamorada de Tony?

-Claro; si no, no estaría con él.

-¿Qué es lo que le gusta de él?

-Su manera de ser, su franqueza, que es muy puro, educado, muy trabajador y tiene mucho sentido de la responsabilidad porque mantiene a su hija y a su madre. La familia está con él como loca porque para ellos es lo más; sus amigos, que tiene muchos, también lo quieren. Y yo lo quiero porque me ha gustado como persona y me ha conquistado como hombre.

-¿No le preocupa la diferencia de edad?

-No tengo ningún complejo de años ni de nada. Paso de eso. Lo que no quiero es morirme porque me gustaría estar un poquito más de tiempo en la tierra para ver a mis hijos colocados y disfrutar un poco más del amor. Pero no tengo complejo de tener 74 años y que él tenga 39.


Cada objeto de la casa de Sara, en el centro de Madrid, donde nos recibió, tiene una historia. La artista ha vivido mucho y quiere disfrutar lo que le queda. 

-¿Y si Tony estuviera enamorado del mito y no de la mujer?

-Antes de conocernos le decía por teléfono que yo era Antonia (él siempre me llamaba Sarita y de usted), y que él estaba enamorado de Sara Montiel. Él me decía que estaba enamorado de Sara porque no conocía a otra pero que el día que me conociese sería para él Antonia. Yo le decía que cuando me conociese debía pensar que era Sara Montiel, pero también Antonia y que tenía 73 años, que no era la mujer de 30 años que veía en las películas.

-¿Qué pasó cuando se vieron la primera vez?

-Al día siguiente de conocernos fuimos de excursión a Segovia y a Campo de Criptana, a conocer a mi prima y el molino en el que está mi museo. Lo pasamos muy bien y, cuando volvíamos, me puso su mano en la pierna y yo en la suya; así fuimos todo el viaje. Luego me fui a Nueva York con mi hija y él me esperó hasta que regresé. Dos días antes de que él se fuera para Cuba mi amiga Cari Antón nos dejó su apartamento y ahí empezó el amor.

-Cuando se enteró su hija de lo que estaba pasando, ¿qué le dijo?

-Se lo conté cuando nos fuimos a Nueva York. Pensó que estaba loca, porque era más joven que yo, pero que era algo temporal.

-¿En algún momento se le pasó por la cabeza que se estuviera aprovechando de usted?

-No, porque inmediatamente fui a una persona muy allegada a mí y le pedí que se enterase de quién era porque lo conocía muy poco, sólo de las llamadas de teléfono y de los pocos días que había estado en España. A los pocos días llamé y me dijo que era un chico intachable, un hombre muy majo, muy tranquilo, que llevaba 14 años en la escuela de cine y que en La Habana lo conocía por el teatro universitario que él hacía. Entonces me quedé tranquila.

-¿Lo hizo por la mala fama que tienen los cubanos?

-Lo hice porque no lo conocía bien. Por desgracia, lo han metido en el mismo saco. Yo no hablo de Dinio ni de nadie porque no los conozco. A mí ni me han hecho nada. Pero Tony no tiene nada que ver con ningún Dinio, ni con ningún Pepe, ni con ningún Luís.

-Se dijo que se habían casado en secreto.

-Eso fue culpa de la prensa; no fue nuestro.


(Pincha en la foto para ver el original)

-Su hija hizo unas declaraciones muy fuertes en Canal Sur. ¿No le dolió?

-Me disgusté muchísimo. Me tuvieron que ingresar en el sanatorio por una subida de tensión. Entonces mis hijos ya tenían amueblado su apartamento y se iban a mudar el mismo día que Thais cumplía años.

-¿La mudanza fue por culpa de Tony?

-Ellos no querían estar en la casa con él. No es normal que yo haya vivido cuatro años con Giancarlo y que tuviera que irme a un hotel a acostarme con él. Tengo una casa, que es mía, y me tenía que ir con Giancarlo a un hotel.

-Muchas mujeres se preguntarán al oírla que por qué no se sacrificó por sus hijos.

-Hay mujeres que pensarán eso, pero no me importa. Yo viví nueve años con el padre de mis hijos y todos los mallorquines me dieron la espalda. Si yo hubiera hecho caso de eso no hubiera estado viviendo tan felizmente con mi marido; pero tuve que esperar nueve años para que me anularan el matrimonio, poder casarme, ser feliz 22 años y poder adoptar a mis hijos. ¿Por qué tengo que renunciar ahora a este amor? No tiene nada que ver este amor con el amor de mis hijos. Yo a mis hijos no los voy a dejar en la calle. Viven mejor que yo. Yo les pago el apartamento, la comida, el vestuario, los estudios. Mis hijos me salen por 600.000 pesetas al mes.

-¿Habla con ellos?

-¡Sí, claro que sí! Ellos, mientras esté aquí Tony, no vienen, pero yo voy a su casa y hablamos mucho por teléfono.

-¿Cuántos amigos le han dejado por Tony?

-Mis amigos entrañables están a mi lado.

-¿Ninguno le ha dicho que se ha vuelto loca?

-No. Han conocido a Tony y me conocen a mí y saben que yo no estoy loca ni he perdido los papeles. Tengo la cabeza muy bien puesta. He cumplido diez años de viuda. Sólo voy a vivir una vez y quiero aprovechar la vida. Tengo un matrimonio fracasado que me duró un mes pero el primero me duró siete años y el último 22 años. ¿Por qué voy a renunciar al amor?

-¿Le duelen las cosas que se dicen de ustedes?

-No me duelen las cosas que se dicen de mí. No me importa que me digan que estoy loca, que a mi edad no debería hacer esas cosas. Yo soy una persona con una mentalidad abiertísima y si viviese en Estados Unidos no pasaría nada. Me duele lo que se dice de Tony porque no es verdad. Él venía con muchas ganas de conocerme a mí y la tierra de sus abuelos, porque todos eran canarios, y se ha encontrado con muchas críticas.

-De Tony se ha dicho que es homosexual.

-Sí, le han llamado homosexual, chulo, ladrón, que es espía. Han dicho de todo.

-¿Es cierto que se estaba poniendo las camisas de Pepe Tous?

-Es una falta de respeto por parte de Mariñas, porque Jesús fue un gran amigo de Pepe y es muy amigo mío. Menos mal que mis hijos saben que yo no tengo ropa de su padre. La repartimos entre sus amigos en cuanto se murió. Lo que tengo son sus cenizas. 


A sus 74 años, Sara, que posa sonriente con uno de sus perritos, afronta una nueva etapa de su vida, una de las más felices. 

-Hablemos de su futuro.

-Al futuro sólo le pido salud. A mí no me gusta molestar a nadie.

-¿Es cierto que se van a casar en la catedral de La Habana?

-En enero, pero todavía no tenemos fecha. No sabemos si será el 15, el 22, 24 o el 3. Lo que sí sabemos es que vamos a casarnos por la Iglesia, porque va a ser por la Iglesia.

-Y después de la boda ¿vivirán en Madrid o en Cuba?

-Yo soy como las soldaderas mejicanas en la época de la revolución, que iban detrás de sus hombres llevándoles la comida y las balas para que cambiaran la cartuchera. Yo voy a ser la soldadera; iré detrás del hombre.

-O sea, que les veremos menos en España.

-Pues sí, sí.

-¿Invitará a sus hijos?

-No es que los invite; es que quiero que vayan, pero eso lo tienen que decidir ellos.

-Siempre ha sido una mujer muy adelantada a su tiempo. ¿Le abrieron los ojos en América?

-Pues imagínese lo que fue con un León Felipe abriéndome los ojos y un Severo Ochoa también. Sé que han dicho que lo de Seve es mentira pero me da igual. No se divorció de su mujer por mi madre, porque ella dijo que nuestra relación era imposible.

-¿Por qué lo ha dicho después de tanto tiempo?

-Lo íbamos a contar los dos, pero Seve no se atrevió. Lo llevamos muy en silencio pero los amigos de Madrid sí lo sabían.

-¿No le ha traicionado al hacer público algo que el Nobel quería mantener en secreto?

-No. Él, en vida, no quería que se contara pero teníamos amigos que lo sabían. Cuando nos conocimos él no era conocido ni yo tampoco; no éramos nadie. Pero, claro, a los nueve años le dan el premio Nobel y se convierte en lo que fue y yo hago “El último cuplé” y me convierto en “premio Nobel” también.

-¿Pepe fue el hombre que más feliz la hizo?

-Sí, aunque son historias diferentes. El otro día le regalé a Tony un reloj Cartier con brillantes que era de Tony Mann. Él me dejó muchas cosas en el testamento.

-O sea, que se llevaba bien con él.

-Muy bien. Nosotros salimos de divorciarnos y de ahí nos fuimos a casa y estuvimos viviendo juntos un año más.

-¿Por qué se divorció?

-Él no quería salir nunca de noche, ya lo habían hecho todo, y yo empezaba.

-¿Por qué no se casó con Giancarlo?

-Porque su mujer no le dio el divorcio.

-¿A estas alturas usted necesita casarse?

-Yo no me iba a ir a vivir a un hotel con él. Además tengo a mis hijos.

-En esta relación, ¿cuál de los dos está más enamorado?

-Él, porque yo lo quiero de muchas maneras y él me quiere de dos.

-Explíquese.

-Yo lo quiero de muchas maneras y él está enamorado de mí como Antonia y como Sara. Me aporta serenidad. La convivencia es fácil con él. Mis hermanas están enloquecidas con él y ya llevamos cuatro meses conviviendo.

-¿E ilusión?

-Sí, porque yo no tengo futuro; tengo presente. Me da mucha ilusión como mujer y a mí también me gusta que el hombre me halague y que el hombre, cuando me hace el amor, me lo haga porque le gusta. Y yo lo palpo, lo siento, sé cómo me hace el amor. A estas alturas, con 74 años y la experiencia que tengo de hombres, tendría que estar borracha para que me dieran gato por liebre.

 

INTIMÍSIMO

Sara Montiel


¿Blanca y radiante irá la novia?

No, aunque yo voy de blanco todo el verano. Soy una enamorada del blanco y negro.

¿Usted renueva alguna vez el vestuario?

Depende; me encariño mucho con las prendas.

¿Qué tendría su fondo de armario?

No lo sé; lo tengo todo mezclado. Soy muy loca en el vestir.

¿Le gusta provocar?

No, pero me gustan las prendas que les abren la mente a las personas porque muchos viven en la antigüedad.

Sin duda, es usted una mujer valiente y llena de proyectos porque está preparando un libro sobre el sexo.

Sí, sobre el sexo en las décadas de los 40 o 50. En esa época no sabían lo que era el sexo. Hacían “chun-chun” y ya está. Los hombres estaban “acojonados” porque era todo tabú.

¿Y las mujeres?

Todavía peor. Las mujeres se ponían un camisón con dos agujeros arriba y un agujero abajo y aquí estoy para lo que usted quiera.

¿Si en la cama funcionan es más fácil la convivencia?

Sí; puede que en la cama sean más fuerte que tú y ahí tienes una compensación. Pero, por regla general, he tenido suerte con los hombres. Al segundo marido lo borro, pero luego conocí a Giancarlo y viví siete años con él.

Con Tony, ¿cama grande o separada?

Ahora dormimos en camas separadas porque así, cuando se va, duerme mi hermana en la misma habitación, pero en Cuba en cama grande. Con Tony me he acostumbrado a dormir sin luz porque antes siempre dormía con la luz encendida.

Dicen que en las relaciones hay uno que ama y otro que se deja querer.

Es verdad, pero sólo en algunos momentos. A veces uno de los dos tiene más carácter; a veces el hombre no manda en la casa pero sí en la cama, y eso es muy importante.

¿Ha amado más de lo que la han amado?

He amado mucho y he sido amada mucho. He tenido suerte.

 

Tony Hernández:

“Si yo fuera maricón no me casaría con Sara”

El novio de Sara Montiel es cubano, tiene 39 años y una hija de once. Trabaja como operador de vídeo en la escuela de cine de San Antonio de Baños, Cuba y, aunque gane mucho o poco dinero, está cansado de que lo insulten y le echen en cara que su amor por la artista es interesado.


Sara Montiel y Tony Hernández siguen ilusionados con la idea de casarse el próximo  mes de enero en la catedral de La Habana. 

Tony Hernández saltó a la fama hace 18 meses, cuando se dio a conocer como el novio de Sara Montiel, un mito con el que soñó desde niño y que hoy bebe los vientos por él, pese a la diferencia de edad -35 años- y de estatus social. El próximo enero, Tony y Sara se casarán en la catedral de La Habana, pero hasta entonces su vida será un continuo vía crucis.

-Tony, ¿por qué cree que se ha criticado su relación con Sara?

-Por envidia.

-¿Sólo por eso?

-A veces he querido echármelo todo a la espalda, pero es muy duro, pues la mayor ofensa que le pueden hacer a un hombre es llamarle maricón. Eso no sólo lo dicen en televisión, sino en Internet, gente como Karmele Marchante. Internet llega al mundo entero y me está perjudicando a mí, a mi hija y a mi familia. Me da vergüenza porque no es verdad. Si lo fuera no me casaría con esta mujer porque… ¿para qué?

-Sabiendo que le iban a insultar, aceptó ir al programa “Abierto al anochecer”, donde tuvo una trifulca con Karmele Marchante.

-Porque quiero que el público me vea como soy. Por donde voy, la gente se queda alucinada conmigo porque tengo encanto personal y ve mi sinceridad. Todas las amistades de Sara me tienen un cariño enorme. ¡Hasta la familia de Pepe Tous! Yo pensé que la familia de Pepe no me querría ver, pero me recibió con una cena. Yo nunca he dado un escándalo, no he salido desnudo en una revista. En un año y pico se deberían dar cuenta de que no soy lo que dicen por ahí.

-Con el corazón en la mano, ¿se casa por interés o por amor?

-Por amor. Yo no vine a conocerla por ningún interés, sino porque la adoraba. Quiero que todos lo tengan claro. Sus hijos también. Yo no vengo aquí por su fortuna. Nunca he tenido nada, pero tampoco me ha faltado nada.

-Sara le dobla la edad.

-Nunca me ha importado; tampoco me había enamorado hasta ahora de una mujer mayor; aunque desde niño sabía que las mujeres maduras se enamoraban de mí. A mí nunca me han gustado las mujeres mayores, pero ella es un caso excepcional. Lo nuestro es un cuento de hadas hecho realidad.

-¿Qué es lo que más le gusta de ella y lo que menos?

-Lo que menos es que no me deja dormir por la noche porque enciende la luz y pone la radio muy alta. Pero, realmente, es muy dulce conmigo.


"Estoy pagando un precio muy alto por estar con esta mujer, por quererla"

-¿Habrá boda en enero?

-Nosotros no hemos negado nunca que nos casábamos por la Iglesia. Pero quiero dejar claro que la decisión de casarnos la tomó Sara.

-Después de la boda, ¿se vendrá a vivir a España?

-Podría venirme, pero nunca he querido dejar Cuba porque mi familia, mis costumbres y mi casa, que es mía, están allí. Si algún día surge algo relacionado con mi trabajo, que yo venga y vaya, entonces podría estar un tiempo aquí y un tiempo allá.

-¿No quiere depender económicamente de Sara?

-A mí me gusta ganar mi dinero y tengo mi trabajo, gane poco o mucho. Pero nunca he pasado ese hambre que dicen que los cubanos pasamos. Todo el que trabaja come. Allí sin comer no se acuesta nadie.

-Su vida, desde que la conoció, ha dado un giro de 180 grados.

-¡Sí! Y estoy pagando un precio muy alto por estar con esta mujer, por quererla.

-¿Usted de quién está enamorado, de Sara o de Antonia?

-De Sara y de Antonia. La quiero de muchas maneras. La amo como mujer y la sigo admirando y respetando como Sara Montiel.



EL RECORTE CCCXLIX

 La primera Navidad de Sara con Tony trajo muy buenos deseos para el 2002. Así aparece en este pequeño reportaje de la revista Hola de enero de 2002. Lo que vino después.... todos lo sabemos. 

Entrar en casa de Sara Montiel es hacerlo en un lugar lleno de armonía. Todo gira en torno a ella y, sin embargo, es la mujer que se oculta detrás de la artista, Antonia, quien está pendiente de todo y de todos. Recibe las visitas, atiende a su hermana, Elpidia; intercambia gestos y palabras de amor con Tony y sonríe al ver a su ahijada jugar con sus estuches de maquillaje.

No hay nervios en el ático situado en pleno corazón de Madrid, a pesar de que ese día se celebra un acontecimiento muy especial. Apenas quedan cuarenta y ocho horas para que Tony abandone nuestro país y regrese a su Cuba natal, pero no ha querido marcharse sin dejar constancia del amor que siente por ella. Acaban de estrenar el nuevo año y los dos se sienten ilusionados ante el porvenir. Y es que tanto el uno como el otro esperan mucho de este 2002 recién estrenado.


Arriba, Sara Montiel y Tony Hernández posan, en el salón del ático madrileño de la artista, con Elpidia, la hermana de Sara (a la izquierda de la foto), y Estrella, la madre del joven operador de cine que vino con su hijo desde Cuba para conocer a Sara. Abajo, momento en que Tony, hoy divorciado, coloca en el dedo de Sara su anillo de casado. 


UNA PEQUEÑA SORPRESA

Tony ha organizado una pequeña gran sorpresa para su novia. Elpidia, la hermana de Sara, se ha arreglado para la ocasión, y también Estrella, la madre de él. Ambas han sido sus cómplices y le han ayudado a guardar el secreto de esta sencilla pero importante reunión familiar. Sara llega al salón y se encuentra con Tony. Recibe de sus manos un ramo de rosas rojas y después la invita a brindar en copas de plata con una botella de champán.

Entonces, la artista recibe de manos de Tony una pequeña caja en forma de corazón que hace sonar una melodía al abrirse. Dentro hay una alianza, el anillo de casado que Tony, hoy divorciado, que se lo regalaba a Sara.

“Es un anillo –dice Tony- como símbolo del profundo amor que siento por ti. No quería marcharme a Cuba sin dejar sellada nuestra relación de esta manera, porque quiero que sepas que me siento totalmente comprometido contigo”.



LA FOTO CCCXLIX


Sara Montiel y Tony Hernández en el Hotel Nacional de Cuba en 2002. Mítico hotel donde la artista figura en el panel de personas ilustres que lo visitaron. 
(Foto: Agencia EFE)

viernes, 24 de julio de 2020

CIUDADANO - Septiembre de 1.987 - España


La diva aparece sólo en la portada y la siguiente foto en el interior. Se trata de un artículo sobre quitarse años ilustrado con fotografías de varios artistas. 




EL RECORTE CCCLIV
Sara Montiel también jugó a eso de quitarse años. Pero desde los '80 siempre confesó su verdadera edad. Una muestra es la fiesta de sus 60 años que, como todas sus decenas, fue un gran acontecimiento social. Así lo recogía Diez Minutos en uno de sus números de marzo de 1.988. 

EN SU SESENTA CUMPLEAÑOS… PEPE TOUS “REGALÓ” A SU MUJER UNA CENA CON 150 INVITADOS
SARA MONTIEL:
“COMIENZO MIS SESENTA CON MUCHA MARCHA”

También acudieron a felicitar a Sara su hermana mayor, Elpidia, su cuñado y una prima-hermana de ochenta años. 

El pasado día 10, SARA MONTIEL cumplió sus primeros sesenta años, con motivo de lo cual, su marido, PEPE TOUS, la “regaló” una cena-sorpresa, a la que, en el más absoluto de los secretos, había invitado a ciento cincuenta amigos de la manchega universal. Ni que decir tiene la sorpresa que se llevó SARITÍSIMA, cuando al entrar en el “hall” del hotel Palace, se encontró con personajes tan importantes como BUERO VALLEJO, ANTONIO MINGOTE, ANTONIO TAPIES, LUÍS MARÍA ANSÓN, PEPE BONO (presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha), CARLOS MARTÍN (delegado del Gobierno Balear), el director del diario mallorquín “Última Hora”, etcétera. *AURORA BAUTISTA contaba que conoció a SARA el primer día de rodaje de “Locura de amor” y que, cuando la vio entrar en el plató con su larga melena, sus dientes como collares de perlas, sus pestañas como abanicos y una simpatía arrolladora como un huracán, ella, que aunque era su primera película, era la protagonista, se puso muy nerviosa ante la presencia de SARA –“era guapísima, de parar el tráfico”- y pidió un cigarrillo, aunque no fumaba, para hacer algo e intentar salir de su propio atolladero. *SARA, al final de la cena, dedicó el menú a AURORA con la siguiente dedicatoria: “Para mi reina doña Juana, de la princesa Aldara, en mis sesenta años de vida”… Dicho menú estuvo compuesto por terrina de salmón a la mantequilla de anchoas, tournedó de cebón a la salsa de foie-gras con guarnición, souflé a la naranja y tarta de aniversario. La tarta, que SARA partió con una espada, ayudada por PEPE TOUS, tenía cinco pisos, rematados por un molino de viento con una sola vela… *También, entre los invitados, vimos a PITITA RIDRUEJO, DIANA NAUTA (acompañada por PALOMA HURTADO, ya que CHICHO no pudo llegar desde Valencia), JESÚS HERMIDA, PALOMA GÓMEZ BORRERO, MARILÍ DE RIERA-MARSA, MARIAN CONDE, ROSITA FERRER, LUÍS COBOS (con su novia, ÁNGEL) y JORGE BERLANGA.


La estrella manchega junto a Pitita Ridruejo. Tras ésta podemos ver a Jesús Hermida. 


Rodeando a Sara podemos ver a Luís Cobos, Javier Gurruchaga, Ángel y Pepe Tous. 


Sara, acompañada por su marido, cortando la tarta de su sesenta cumpleaños. 

*JOSÉ LUÍS SAENZ DE HEREDIA y JUAN ANTONIO BARDEM ocuparon la misma mesa. Este último contó que conoció a SARA rodando, en Aranjuez, “Empezó en boda”, luego con “El último cuplé” fue cuando intimó más con ella, ya que su madre, GUADALUPE MUÑOZ SAMPEDRO, hacía de la tía de SARA en dicha película, para terminar rodando con ella “Varietés”, a instancias del productor EDUARDO MANZANOS (fallecido a finales del año pasado.) JUAN ANTONIO añadió que cuando conoció a SARA “era un guayabo impresionante, que crujía, y con la que quiso ligar en seguida”. Luego, referente al rodaje de “Varietés”, matizó: “A pesar de ser una gran estrella, SARA rodó como una principiante, aunque yo era absolutamente consciente de que esa película era un vehículo para SARA.” *JOSÉ LUÍS SAENZ DE HEREDIA conoció a SARITA con calcetines, presentada por EZCURRA, y nos dijo que ya entonces le pareció “una chica guapísima, encantadora, impresionante y muy despierta de desparpajo”. Con ella rodó más tarde tres películas: “Bambú”, “Mariona Rebull” y “La mies es mucha”… Al hablar de este último filme, PEDRO OLEA, que también estaba en la misma mesa, dijo: “A causa de esa película casi me fui de misionero”. *SAENZ DE HEREDIA también nos comentó que el día antes había ido a visitar a su prima PILAR PRIMO DE RIVERA, que anda un tanto pachucha (son ya ochenta y tres años los que tiene) y que, al encontrarla frente al televisor viendo un partido de fútbol se quedó un tanto extrañado, aunque mayor fue su sorpresa cuando ella le dijo: “Es que yo en el colegio jugaba de portero.” *También OLEA contó que estuvo a punto de dar el gran cambio cinematográfico de SARA rodando ambos “La casa de Bernarda Alba”, aunque luego a SARA MONTIEL le pareció demasiado brusco el cambio, y ambos siguen con una gran amistad, esperando encontrar el tema idóneo que les lleve a trabajar juntos en el cine. *VICENTE PARRA conoció a SARA cuando ésta vino a España para asistir a una proyección de “El último cuplé” (tras el clamoroso éxito de dicho filme) y preguntó quién era en aquellos momentos el galán más importante del cine español para acompañarla. Después, VICENTE y SARA han sido vecinos durante veinticuatro años. *También sorprendieron a SARA con su presencia, su hermana mayor, ELPIDIA; su cuñado, un sobrino y una prima-hermana de ochenta años. 


El mito cinematográfico español por excelencia, junto a Jorge Berlanga, Mingote y señora de Mingote. 


Sara sonríe ante la felicitación de los directores José Luís Sáenz de Heredia y Juan Antonio Bardem. 

*A los postres, PEPE TOUS cogió el micrófono y dijo: “Durante unos días estuve pensando qué es lo que la podría regalar a mi mujer para su cumpleaños, y como SARA tiene un alto concepto de la amistad, se me ocurrió reunir en torno a ella a sus mejores amigos; y así he podido ofrecerla el mejor de los regalos.” *La propia estrella puso el punto final, diciendo textualmente: “Al ver el regalo-sorpresa de mi marido me he sentido la mujer más feliz del mundo”. “¡Y la más guapa!”, dijo alguien de entre los comensales. A lo que ella respondió: “No estamos mal… La verdad es que los llevo bien los sesenta… Con mucha dignidad y ¡qué narices!, hay que cumplirlos… Yo empiezo los sesenta muy movidos y con mucha marcha, pues voy a hacer siete programas de televisión con cuarenta canciones, y saco ahora al mercado un nuevo disco.” Luego se fumó un puro… SARA nos había dicho antes que había recibido tantas cajas de puros como ramos de flores, y que los fuma desde 1956, a causa de HEMINGWAY, que la dijo que los cigarrillos eran malos para la salud.-

TRIALASOS.
Fotos: Antonio CUENCA.


LA FOTO CCCLIV


Otra ochentera de Sara por Chelo García-Cortés. 

domingo, 7 de octubre de 2018

DIEZ MINUTOS - 11 de Septiembre de 1.992 - España


Así cumplirá la última voluntad de su marido, Pepe Tous
SARA MONTIEL:
“tengo que luchar por nuestros hijos como una leona”
Las cenizas del empresario, fallecido el pasado día 25, fueron esparcidas por la bahía de Palma de Mallorca

"¿Cómo ha podido ocurrir esto?", se preguntaba todavía la actriz. 

Cuando Sara Montiel y sus familiares más allegados entraron momentos antes de las ocho de la tarde del pasado 31 de agosto, en la iglesia de Santa Teresita, en el barrio residencial mallorquín de Son Armadams, el rostro de la actriz reflejaba el inmenso dolor que le había causado la muerte de su querido José Tous, del que difícilmente podrá recuperarse.
Tendrá que pasar mucho tiempo hasta que se haga a la idea de que Pepe, el marido cariñoso, afectivo y atento, el amable y amoroso padre de familia, ya no está con ella. En esa iglesia en la que se celebró el funeral por el alma de Pepe, su esposa, María Antonia Abad –Antonia, como él la llamaba- vestida de riguroso luto, aguantaba muy a duras penas la emoción contenida. Intentando mantener el tipo, las lágrimas corrían por el rostro de la internacional manchega, cuyo estado anímico era a duras penas incapaz de controlar el sufrimiento.
El pasado día 25, Francisco Fernández, portavoz de la familia, anunció, que “la actriz estaba destrozada por la muerte de un ser tan querido para ella”. Y así era, ya que la siempre cuidada imagen de Sara Montiel recuerda en estos momentos a la de Isabel Pantoja cuando falleció Paquirri o a las de María Jiménez y Concha Márquez Piquer, cuando, en sendos accidentes de automóvil, perdieron a sus respectivas hijas.


El féretro con los restos mortales de José Tous poco antes de ser incinerados. 


La adoración y el cariño de Pepe y Antonia por sus dos hijos, Thais y Zeus, son de sobra conocidos por todos. 

Las cenizas, en Mallorca

El pasado martes 1 de septiembre, las cenizas de Pepe Tous fueron esparcidas por tres puntos de la bahía de Palma de Mallorca, siguiendo los deseos del fallecido. En la foto podemos ver a su viuda, Sara Montiel, a la llegada a la isla, llevando en una bolsa los restos del que fuera su tercer marido. 

Planes que no se realizarán
Fuentes cercanas a la familia anunciaron también el día 25 de agosto que “José Tous ha muerto mientras dormía en su domicilio particular, en el Paseo Marítimo de Palma de Mallorca, a las 17,10 horas de la tarde. Aunque la familia era consciente de la gravedad de su enfermedad, su muerte ha sido inesperada para los suyos, que se encontraban a su lado en el mismo momento de producirse el óbito”. En declaraciones a televisión, Sara Montiel, por su parte, manifestó que nunca quiso que su marido supiera la gravedad de su enfermedad. “En los últimos días –vino a decir la actriz- estuvo sedado para paliar los dolores, pero en los momentos de consciencia me comentaba el dichoso verano que nos estaba dando y no dejaba de hacer planes para el futuro”.

Sus últimos momentos
Como una amante esposa y una dulce madre, María Antonia Abad, nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real) hace 64 años, cuidó a su marido hasta los últimos momentos. Pepe Tous, a decir de la propia Sara, padecía cáncer de hígado y cólon, pero él nunca supo su grave enfermedad. "En los últimos días permaneció totalmente sedado, pero en los escasos momentos que recobraba la consciencia hacía planes para el futuro. De todas formas, sabía lo que ocurría, pues sus últimas palabras fueron: 'Lucha por nuestros hijos". 




José Tous y Sara Montiel en los jardines del Palacio Real, de Madrid, en una recepción regia. 

La incineración
Tous, sin embargo, conocía perfectamente el fatal destino que le esperaba, como lo confirma otra frase de la viuda: “Lo último que me dijo fue que luchara por nuestros hijos. Pepe murió delante de Thais y de mí. He perdido al amigo, al amante, al compañero y al padre de mis hijos. Estoy destrozada. Zeus, que está en Mallorca en casa de una amiga, no sabe nada de lo ocurrido. Todavía es muy pequeño para darse cuenta de lo que está pasando, pero Thais tiene 13 años y está muy afectada”.
Siguiendo sus propios deseos, el cadáver del empresario y promotor mallorquín fue incinerado. La incineración se llevó a cabo a las cuatro de la tarde del pasado día 27, en el cementerio barcelonés de Collserola, pues no existe crematorio en Palma de Mallorca, isla en la que nació y vivió Tous hasta su muerte. El féretro con sus restos mortales permaneció en el depósito del camposanto de Palma hasta las 21 horas del pasado 26 de agosto, en que fue trasladado al aeropuerto de Son Sant Joan con destino a la Ciudad Condal. Su viuda, familiares y amigos, volaron en el avión de las doce de mediodía, de Mallorca a Barcelona, para estar presentes en la incineración. Thais y Zeus se quedaron en la isla, porque según manifestó su madre “he preferido que no viniesen para evitarles este trago tan amargo”. A la actriz le acompañaron permanentemente su hermana Elpidia, una prima y los cuatro hijos de su hermano Antonio, ya fallecido. Momentos antes de producirse la cremación se ofició una misa por el alma del empresario muerto.
“Vamos a hacer un pacto de caballeros –dijo Sara a los informadores- entráis cinco minutos y después nos dejáis seguir la misa con la tranquilidad y el sosiego que necesitamos”. El pacto fue cumplido por ambas partes. Al funeral asistieron, entre otros artistas, Montserrat Caballé, Mary Santpere, Fernando Esteso, José Guardiola, Matías Colsada, Paco Calatrava y la “vedette” Tania Doris, quien comentó: “Sara está destrozada. Ha pedido que la dejemos ver a solas, por última vez, a su marido; lo ha pasado peor, pero era su deseo y había que cumplirlo”. La actriz, luciendo un traje de chaqueta negro, gafas oscuras y el pelo retirado de la cara, lloraba amargamente en el primer banco de la iglesia, donde estaba sentada entre José Roses, y Elpidia, su hermana mayor, que la tomaban del brazo.


Aunque dijo que ya se le habían agotado las lágrimas, Sara sigue llorando la muerte de su esposo. 


La fotografía refleja perfectamente el dolor de la viuda. Sobran los comentarios. 

Tres maridos, cuatro bodas
Sara Montiel ha tenido tres maridos, aunque se casó cuatro veces. Con Anthony Mann, el director cinematográfico norteamericano que falleció en 1964 a causa de un ataque cardíaco que le sobrevino en Berlín (Alemania) a los 60 años, contrajo matrimonio dos veces. El primero de estos enlaces se celebró “in artículo mortis” el 30 de marzo de 1957 en Nueva York, coincidiendo con un infarto que había padecido Anthony; el segundo matrimonio Anthony y Sara lo celebraron en Hollywood el 26 de agosto del mismo año, cuando él ya se había repuesto. Tras obtener el divorcio, la internacional manchega, volvió a casarse, esta vez por la iglesia y en Roma, con el industrial José Vicente Ramírez Olalla. La boda se celebró el 2 de junio del 64. Nueva separación y anulación matrimonial concedida en 1977. En 1970 Sara ya había conocido a Pepe Tous, que se convirtió en su tercer marido el 31 de julio de 1979. 




Angustiosa espera
Cuando todo terminó, con voz entrecortada pero con una gran entereza, Sara se dirigió a los periodistas para decirles: “Comprendo vuestro trabajo y os agradezco el cariño con que siempre nos habéis tratado. Sé que entendéis cuál es mi estado de ánimo en estos momentos”.
Las cenizas de Tous volvieron con su mujer a Palma el mismo día 27. El martes uno de septiembre fueron esparcidas por tres lugares distintos de la bahía de Palma. “Él me dijo –comentó su viuda a los periodistas- que quería reposar en aguas de Mallorca”.
A José Tous Barberán, se le diagnosticó, hace algo más de un año, un cáncer de cólon y otro de hígado, según confirmó su viuda. Fue operado del primero en una clínica de Barcelona, pero médicamente nada pudo hacerse por paliar los mortales efectos del segundo. A pesar de su delicado estado de salud, acompañó a su mujer, Sara Montiel, a todos los lugares a los que viajó. Sin embargo, en los últimos meses no se dejaba ver en público para que nadie pudiera captar su decaimiento físico. Así ocurrió en una reciente visita que realizó con su mujer a Barcelona, para que Sara fuera atendida de una operación de menisco que le habían practicado.


Junto a su hermana Elpidia, que ha estado a su lado permanentemente. 


Tan intenso es su dolor que Sara Montiel tiene que ser sujetada para poder caminar. 

Entrañable y querido
José Tous Barberán, nació en Palma de Mallorca en 1932, en el seno de una conocida familia de gran tradición cultural y empresarial. Los Tous levantaron los teatros Balear, Lírico y Born y la plaza de toros del Coliseo Balear. Fundaron la librería Tous y el vespertino “Última Hora”, decano de los diarios de Palma de Mallorca y en el que Pepe ejerció como redactor jefe de 1959 a 1962 y como director de 1962 a 1973, pues había cursado estudios de Periodismo y Derecho en la Universidad de Barcelona. Quienes trabajaron con él afirman que fue uno de los impulsores del periodismo moderno y protector de muchos periodistas catalanes. Tous heredó de su familia el citado rotativo y el teatro Balear.
Después de una dilatada trayectoria profesional en el mundo de la información, en 1970 decidió introducirse en el negocio del espectáculo, que compaginaría hasta el año 1973 con el periodístico. En el último año citado cesó por deseo propio en “Última hora”.
Pepe y Sara se conocieron en 1970 y se enamoraron. Lo suyo fue un flechazo, pues empezaron a convivir inmediatamente. Nueve años más tarde, el 31 de julio de 1979, contrajeron matrimonio civil en Palma de Mallorca, unos meses después de haber adoptado a Thais, la hija que nació el 3 de marzo del 79. La adopción de Zeus, su segundo hijo, se llevaría a cabo cuatro años más tarde. El niño nació el 21 de mayo de 1983 y a los pocos días ya estaba con ellos.


El matrimonio con sus dos hijos en Mallorca, el pasado verano. Sólo ha transcurrido un año. 


La actriz entre Roses, amigo y socio de Tous, y Elpidia, hermana mayor de Sara, al término de la incineración de Pepe. 

El telegrama de los reyes

SS.MM. los Reyes enviaron un telegrama de pésame a María Antonia Abad, cuyo texto decía así: "En estos tristes momentos nos acordamos de tí y te enviamos nuestro más sentido pésame, extensivo a toda la familia". 


Esta es la primera fotografía de Sara Montiel, asomada al balcón de su casa mallorquina, tras quedarse viuda. 


Aunque procuraba mantener una gran entereza, las lágrimas corrían constantemente por sus mejillas. 

Muy afectada y recordando a su marido, Sara se preguntaba en voz alta: “¿cómo ha podido ocurrir esto? Él con 59 años y yo con 64… Ahora todo ha cambiado, pero tengo a mis dos hijos y debo luchar por ellos como una leona. Luchar y vivir, para ayudar a mis pequeños…”
Sara no quiso a ningún hombre como a su tercer marido. “Llevábamos veintidós años juntos. Le adoraba”. La actriz y cantante estuvo casada en dos ocasiones anteriores, pero aquellos matrimonios no le reportaron la felicidad que encontró al lado de Pepe Tous. La primera boda de María Antonia Abad fue con el director de cine norteamericano Anthony Mann, con quien se casó el 30 de marzo de 1957 en Nueva York, en una ceremonia celebrada “in artículo mortis”, ya que Mann había sufrido un infarto y estaba al borde de la muerte. Se recuperó del mismo y la pareja volvió a casarse civilmente el 26 de agosto del mismo año en Hollywood. Terminarían separándose. El segundo esposo de Sara Montiel, con quien se casó por la iglesia en Roma (Italia) fue el industrial José Vicente Ramírez Olalla, de quien obtuvo la nulidad en 1977. Para esas fechas ya hacía siete años que había conocido al que sería de verdad el hombre de su vida: José Tous, de quien sólo la muerte ha podido separarla.
                                        
Luisa María Soto
Fotos: Rúbrica y Agencias


EL RECORTE CCXCIX
Desde que muriera Pepe Tous nada volvió a ser igual. Atrás quedaban las entrañables estampas familiares y la estabilidad personal y profesional. Uno de esos momentos fue el décimo cumpleaños de la pequeña Thais. Así lo contaba Hola en su número de 23 de marzo de 1.989. 

Rodeada por sus padres, su hermano Zeus y sus amigos
THAIS
LA HIJA DE
SARA MONTIEL
Y PEPE TOUS
cumplió diez años
“Defenderemos a nuestros hijos con toda la fuerza que tengamos”

Sara Montiel, Pepe Tous, Zeus y los amigos que compartieron la alegría de la jornada ayudan a Thais a apagar las velas de su tarta de cumpleaños, que celebró en un parque infantil de Mallorca. 

Fue un día especialmente inolvidable para la familia Tous: Thais, la hija de Sara Montiel y Pepe Tous, cumplía diez años. Nada mejor en tan señalado día que una fiesta infantil rodeada por sus padres, su hermano Zeus y sus amigos. Amaneció caluroso sobre Mallorca. Desde muy temprano había alboroto en la magnífica y nueva casa del matrimonio, que se asoma, majestuosa, sobre la bahía de Palma. La cita era un parque acuático, no a excesiva distancia del domicilio familiar. Allí, inteligentes y simpáticos delfines, juguetonas focas y alborotadores loros y cacatúas iban a servir de diversión para los pequeños, que, de un lado a otro del recinto, acudían en busca de la merecida diversión. Mientras que Pepe ultimaba los preparativos de la original tarta de cumpleaños –“ahora es la moda que sean de esta forma y como la ha elegido ella…”-, Sara, que días después celebraría, en Nueva York, su cumpleaños, acudía en busca de sus hijos a fin de enterarse de sus actividades.


Thais Tous posa, feliz y sonriente, con el pájaro que sus amigos la acaban de regalar. 
Thais y su hermano Zeus en la piscina, repleta de pelotas multicolores. 


“Es que se ponen a jugar y…”. Motos, piscinas a rebosar de pelotas multicolores o, simplemente, comprobar el espectacular salto de los delfines en busca de su comida llenaban la jornada. La hora de comer se acercaba y los niños, cansados pero alegres, se disponían para el feliz almuerzo. Sin embargo, había una sorpresa para Thais: sus compañeros de colegio y amigos le tenían reservado un regalo muy especial: un bonito pájaro en el interior de una jaula iluminó de sonrisa el rostro de la pequeña Thais…
“Se nos acaba de morir uno de nuestros perritos y tenemos un disgusto grandísimo”, indicó Sara.
Y tras la comida, todos alrededor de Thais, una niña cariñosa y extrovertida. Junto a ella, su hermano, que trataba de adelantarse en la siempre agradable tarea de soplar las velas.


Felicidad en los rostros de la familia. Sara, Pepe y sus hijos sonríen mientras descansan sentados en un banco. 


Zeus y una amiga delante de un ventanal de la piscina, por la que en ese momento pasa un delfín. 

“¡QUÉ GUAPA ESTA USTED!”
Cuando todos los pequeños habían dado buena cuenta de la tarta, pudimos conversar por unos momentos con Sara y su esposo, Pepe, quienes al ver la alegría y felicidad de sus hijos, no pudieron sino decir: “Les defenderemos con toda la fuerza que tengamos”.
El numeroso público que paseaba por el parque se acercaba a la artista solicitándole un autógrafo…
“¡Pero qué guapa está usted!”, le decían.
Por otra parte, Pepe afirmó:
-Queremos lo mejor para Thais y Zeus.


Sara Montiel y su hijo en una bella imagen. 

-¿Estáis orgullosos de vuestros hijos?
-Por supuesto. Nosotros, que somos sus legítimos padres, nos sentimos muy orgullosos de que lleven nuestros apellidos.
La jornada tocaba a su fin. Solamente restaba el paseo en una barca arrastrada por los delfines como homenaje a Thais, bajo la mirada de sus padres y Zeus, el cual, y con infantil naturalidad, preguntaba a su padre: “Papá, ¿me das otra ficha para las motos?”

Texto y fotos: TICO CHAO


LA FOTO CCXCIX