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domingo, 14 de mayo de 2023

CINE MUNDO - 5 de abril de 1958 - España


SARA MONTIEL
Protagonista de "LA VIOLETERA", la superproducción de BENITO PEROJO, que presentará DIPENFA, S. A., mañana, día 6 de abril, en el cine Rialto, de Madrid.
Foto: Simón López

EL RECORTE CCCXXXI
Un artículo de la revista Radiocinema, 21 de diciembre de 1957, durante el rodaje de "La violetera". 

ACTIVIDADES DE NUESTROS ESTUDIOS

Por ARPECO

“LA VIOLETERA”


Sara Montiel era una figura prometedora en la cinematografía española. Se fue a Méjico y a Hollywood y regresó siendo una “estrella” cotizada internacionalmente. ¡Buen triunfo el de Sara Montiel! Menos mal que nuestro cine no ha consentido perderla definitivamente y le ha hecho ofertas. Primero fue “El último cuplé”. Ahora es “La violetera”, una coproducción Benito Perojo-Vie Film-Trive Cinematográfica.

Dirige “La violetera” el prestigioso realizador argentino afincado en nuestra Patria Luís César Amadori, sobre un argumento suyo y de Villegas López y Arozamena. El operador jefe es Antonio L. Ballesteros, y en el reparto acompañan a Sara Montiel, Raf Vallone, Frank Villard, Tomás Blanco, Pastor Serrador, Roberto Pizzani, Tony Soler, Félix Fernández, y Ana Mariscal como una especial colaboración.

La acción de “La violetera” comienza en la última noche del año 1899. Está a punto de llegar el siglo XX. Hay gran animación en las gentes y se ven en la puerta del teatro Apolo las floristas, las vendedoras de lotería y los golfillos. Soledad (Sara Montiel) es una chica de dieciocho años, bonita, alegre y graciosa que siempre consigue vender sus violetas. Esto despierta la envidia entre sus compañeras y deciden expulsarla de aquel lugar. Forman una verdadera batalla campal y un ramito de violetas lanzado por Soledad se estrella contra la cara de Fernando (Raf Vallone), que en esos momentos acaba de descender de un coche. Fernando se acerca a Soledad y le da las gracias: “Estoy muy contento de entrar en el siglo con flores…” La mirada de la florista cala muy hondo en el elegante caballero. Soledad y Fernando se amarán apasionadamente, pero éste, por imperativos sociales, se ve obligado a renunciar a ella. Soledad se hace una cupletista famosa. Ha triunfado artísticamente, aunque no en el amor. Pero la voz también la pierde…


Han pasado algunos años. Soledad se encuentra frente a Fernando otra vez, como cuando se conocieron, en una noche de fin de año. Esa noche volverá a cantar –recobra la voz- “La violetera”. Soledad y Fernando se abrazan y se desean Feliz Año Nuevo.

Con esta película tendrá Sara Montiel buenas oportunidades de revalidar sus últimos triunfos como actriz y como cupletista.


LA FOTO CCCXXXI 


Sara Montiel y Raf Vallone en un evento. Era la época de rodaje de "La violetera".

sábado, 19 de enero de 2019

CINE MUNDO - 21 de Diciembre de 1.957 - España


La diva aparece solo en la portada y en una sección al final de la revista. 

APUNTES DE MI FICHERO


¿LA RECONOCEN? – Estas fotografías son rigurosamente inéditas. Corresponden a los años de adolescencia de Sara Montiel, cuando principiaba a soñar con el cine y a su deseo inmenso de convertirse en actriz.

Por Jorge  FIESTAS


EL RECORTE CCCXII
Aquí el número 3 de la biografía que le dedicó a la actriz la revista Mucho Más en Enero-Febrero de 1.991. 

Serie –DETALLES ÍNTIMOS DE SU VIDA – Capítulo 3
SARA MONTIEL
DE NIÑA POBRE A FULGURANTE ESTRELLA
El primer fracaso:
su matrimonio con Anthony Mann

El 31 de agosto del año 1957, Sara se casó en Los Ángeles con Anthony Mann. Él era treinta años mayor, y el matrimonio duró seis. 

El éxito de Veracruz, la película de Robert Aldrich, proporcionó a Sarita Montiel la época más resplandeciente de su vida profesional, internacionalmente hablando. Su foto junto a Gary Cooper y Burt Lancaster, los más famosos galanes del momento y compañeros suyos de reparto, dio la vuelta al mundo. Sara podría haber sido toda una estrella del cine americano si no hubiera sentido tanta nostalgia de su tierra. Yuma y Serenade lo confirmaron.

Intimidades con los famosos de Hollywood
Entre sus amigos se encontraban nombres que hoy son ya glorias de Hollywood: Marlon Brando, Alfred Hitchcock, James Stewart, Barbara Stanwyck, Maureen O’Hara, Ernest Hemingway, John Huston, Anthony Quinn y un largo etcétera. Con algunos incluso vivió aventuras amorosas, como es el caso de Gary Cooper.
En sus memorias, la actriz cuenta muchas curiosidades: “Marlon Brandon –dice Sara- aparecía en mi casa a las horas más intempestivas para que le hiciera café o unos huevos fritos con ajos, a la española”, o y “en la misma calle en la que vivíamos Tony (Anthony Mann, entonces su marido) y yo, residían muchos famosos: Joan Collins, Mel Ferrer, Audrey Hepburn, Claudette Colbert… Pero, sobre todo en aquella calle de Hollywood vivía Barbara Stanwyck, gran amiga de Tony. Guardo un recuerdo imborrable de ella, una mujer cargada de humanidad y de vuelta de todo. No era la típica americana fría y banal. Todo lo contrario. Diría que se parecía mucho a los personajes que interpretaba.”


El público le fue incondicional desde sus comienzos, cuando sólo tenía ilusiones y muchas ganas de triunfar. 

No estuvo en el estreno de El último cuplé
En 1955, en pleno apogeo de su éxito hollywoodiense, María Antonia Abad vuelve a España. Hacía cinco años que faltaba de su tierra. Se hospedó, junto con su madre, en uno de los hoteles más lujosos de Madrid, siendo agasajada por aquellos que antes le habían vuelto la espalda.
Fue entonces cuando Juan de Orduña le ofreció protagonizar el que sería su mayor éxito cinematográfico en España, El último cuplé. Al principio, hubo dificultades para encontrar financiación para la película, pero el rodaje empezó en el mes de septiembre de 1956, en Barcelona. La película desbordó toda previsión y Sarita Montiel se convirtió en la figura más importante de la época. Sin embargo, no estuvo presente en su estreno, el 5 de mayo de 1957, pues se encontraba en Los Ángeles con Anthony Mann, con quien se casaría tres meses después.


Con Raf Vallone protagonizó uno de sus mayores éxitos en La Violetera. 

Boda con Anthony Mann
Había conquistado el corazón de uno de los directores más afamados del momento, el responsable del descubrimiento de estrellas del celuloide como Susan Hayward o Ava Gardner. A María Antonia no le importaba nada lo que ella consideraba entonces un pequeño detalle: Anthony Mann tenía treinta años más que ella.
A pesar de la diferencia de edad, se enamoraron y se casaron. La ceremonia, que se ajustó al rito judío, tuvo lugar en Los Ángeles el 31 de agosto de 1957.
Mann acompañaba a su esposa a todos los viajes que podía y llegó a enamorarse de España y de sus gentes. En 1958 ambos llegaron al aeropuerto de Barajas aclamados por la multitud.
Sara era ya una gran estrella y sus miles de admiradores la acosaban sin descanso. El éxito de El último cuplé y el hecho de estar casada con una de las glorias de Hollywood la habían convertido en una verdadera diva. Recibía ofertas de todas partes, incluso aquellos que antes la habían ignorado le ofrecían contratos millonarios, desorbitados para la época. Finalmente, aceptó una de las propuestas, la de Benito Perojo que lehizo ingresar casi cien millones de pesetas por protagonizar La violetera, Carmen la de Ronda, Mi último tango y Pecado de amor.


En los 70, se retiró del cine con Cinco almohadas para una noche. En la misma época dejó las huellas de sus manos en Hollywood. 

Primer fracaso matrimonial
Al marido de Sara le gustó tanto España que decidió rodar aquí su última película. “Se trataba de El Cid, que Tony quería que yo interpretase –contaría años más tarde la actriz-. Sin embargo, no pudo ser. Me había comprometido en una serie de contratos en Argentina, Puerto Rico, Chile y Cuba y el papel de doña Jimena se lo ofrecieron finalmente a Sofía Loren.”
Los primeros años de matrimonio fueron felices para Sara y Anthony. No obstante, un buen día las cosas empezaron a marcharles mal. Sara quería instalarse definitivamente en España, pero para Mann la vida estaba en Hollywood. El divorcio fue inevitable. Seis años después de la boda, el Juzgado número 3 de Madrid consideró nulo el matrimonio.
Atrás quedaban dos abortos, de los once que ha sufrido la actriz en su vida. Sara guardó, sin embargo, un gran recuerdo de aquel hombre que marcó una de las etapas más importantes de su vida amorosa.


Además de fama, La Violetera le aportó la importante cifra de 100 millones. 

“Me casé con Anthony Mann porque ambos estábamos muy enamorados, y si nuestro matrimonio fracasó fue por razones puramente personales. La más importante era la edad. Yo estaba empezando a vivir, pletórica de vida, acababa de lograr el triunfo, y él era un hombre bastante mayor que yo, cerca de treinta de años, que ya venía de vuelta, cansado y con ganas de tranquilidad. Por eso decidimos divorciarnos. No obstante, hasta su muerte hemos seguido siendo excelentes amigos e incluso a mi segunda boda vino una de sus hijas. Puedo decir que Anthony ha sido un marido ejemplar, un buen amigo y un gran director, y que lo he querido y respetado mucho”. Pero su vida sentimental no termina con este matrimonio. Aún pasará dos veces más por la vicaría.


Paloma Escario
Efe/Reportajes
Próximo capítulo: Sus bodas con españoles


LA FOCO CCCXII


Besándose con su primer marido: Anthony Mann. 

martes, 27 de febrero de 2018

CINE MUNDO - 1 de Marzo de 1.958 - España


La diva aparece solo en la portada. Dice así:
SARA MONTIEL. Triunfadora absoluta, en votación popular, del V Referéndum de Artistas organizado por CINE MUNDO entre sus lectores de toda España. 





EL RECORTE CCLXXVI
El nombre de Sara Montiel se consagró para siempre (y en todo el mundo) con 'La violetera'. Un nombre que brilló hasta el final. La artista hacía un balance de su carrera y de su vida en esta entrevista concedida a la revista Diez Minutos, en su número de 29 de Abril de 1.986. 

UN NOMBRE DE mujer
SARA MONTIEL

"Ni fumo ni bebo, y eso es muy bueno para la salud"

Sara Montiel acaba de cumplir cincuenta y ocho años. El paso del tiempo no parece afectar a esta maravillosa mujer. Feliz e incansable ha estrenado en el teatro Victoria, de Barcelona, su nuevo espectáculo, “Sara, mes que mai”. Mucho más delgada –confiesa pesar 57 kilos- ha estado durante un año sometida a un estricto régimen alimenticio. Sara Montiel continúa siendo la mujer bella y sensual, auténtico ‘boom’ de los años 50 y 60…
“ESTOY EN LA MEJOR ÉPOCA DE MI VIDA”
-Con Pepe y con mis hijos me siento realizada como mujer y viviendo la época más feliz de mi vida. Artísticamente, no. En mi profesión fui el ‘boom’ de los cincuenta y los sesenta, pero como mujer, ahora, soy muy feliz. En lo que se refiere a mi trabajo, no me puedo quejar. Todo marcha perfectamente, pero, como es lógico, voy por la calle más tranquila que antes. También es verdad que todo el mundo, hasta los más jóvenes, saben quién es Sara Montiel.
-Dicen que eres la última diva de nuestro país. ¿Es cierto?
-Eso no lo debo contestar yo. Estoy trabajando desde los diecisiete años, cuando hice “Locura de amor”. A los veintisiete ya era famosa. No he triunfado a los cuarenta, como otros y otras compañeras de profesión. Cuando cumplí esa edad casi estaba a punto de retirarme. Ahora bien, si me he mantenido todos estos años es porque nunca he engañado al público. Siempre he ofrecido lo mejor de mí. ¿Que si soy la única diva? Eso tendrías que decirlo tú, ¿no crees?


"Soy una madraza maravillosa", dice Sara de sí misma. 


Es posible que Saritísima vuelva al cine. Se lo está pensando. 

“NO ME PODRÍA PLANTEAR LA VIDA SIN PEPE”
Sara habla dulcemente; sus palabras están llenas de una sensualidad especial, la misma que la hizo famosa en otro tiempo.
-¿Has roto corazones?
-Algunos, pero eso es historia pasada. Hace dieciséis años que encontré el verdadero amor y es lo único que me importa: Pepe y mis hijos. Pepe se ha convertido en una persona imprescindible para mí, desde que le conocí y me enamoré locamente de él, hemos estado juntos y no pienso dejarle escapar. Es un hombre muy inteligente, un buen esposo y compañero, y un padrazo. Mi marido es el hombre ideal de mi vida. Me ayuda y me aconseja mucho. Llegó a mis cuarenta y dos años y, como decía antes, no pienso dejarle escapar.


A veces se tiene que someter a regímenes alimenticios muy estrictos. 

“SOY UNA MADRAZA MARAVILLOSA”
-Estoy loca con mis dos hijos. El mayor premio para mi hija Thais es dormir con sus padres. A mí me adora. Y procuro no pasarles muchas cosas para que se eduquen bien, pero he de reconocer que soy un poco blanda. A Pepe le ocurre lo mismo. Es tan maravilloso verles crecer felices, que sólo por mis hijos sería capaz de dejarlo todo, hasta mi profesión. En una palabra pienso que soy una madraza maravillosa.
-A tus cincuenta y ocho años te muestras como una mujer espléndida. ¿Qué haces para mantenerte así?
-Un poquito de ejercicio. Cuando estoy en Palma de Mallorca voy a clase de ballet. Como productos muy sanos. Siempre verduras y pescado. Además, como soy muy feliz, se me refleja también en el aspecto físico. Elimino las grasas y como soy propensa a engordar, hago regímenes bastante estrictos. Una de las ventajas que tengo es que ni bebo ni fumo, y eso es muy bueno para la salud y el buen estado físico.

“NUNCA HE OCULTADO MI EDAD”
-A pesar de lo que muchos puedan opinar, nunca he ocultado mi verdadera edad. Siempre que he podido he festejado el cumpleaños. Cumplir años y saberlos llevar es muy bonito. No tengo ningún tipo de complejo ni trauma con lo de los años. La salud sí que me preocupa; los años, no.
-¿Cuál es el balance de tu profesión a lo largo de tu dilatada carrera?
-Maravilloso. He sido profeta en mi tierra y fuera de ella. ¿Qué más puedo decir? El espectáculo que he presentado en Barcelona ha funcionado perfectamente. Ahora me marcho a México y a Los Ángeles, donde permaneceré hasta mediados de junio. Creo que mi carrera me mantiene en forma y el público es tan maravilloso que me da ánimos para seguir trabajando.


Una mujer que ha triunfado en su profesión, pero que no le importaría abandonarla por sus hijos. 



A sus cincuenta y ocho años, Sara aparece espléndida. 
Tras el éxito en Barcelona, Sara marchará en breve a América. 

-¿Estás reñida con el cine?
-Dije adiós al cine en el 76, cuando el destape. Aquel cine era barato, de mal gusto. No me interesaba. Ahora he tenido alguna que otra propuesta. Me estoy pensando el tema. Pero de momento prefiero seguir con el teatro, que me subyuga y propicia el contacto directo con el público. Cuando hago teatro me lo paso bomba.
-Tu belleza ha llegado a ser mítica. ¿Crees que contigo se rompió el molde?
-Más bien creo que marqué una época. Nada ha sido ficticio. Mi forma de hablar, mi manera de cantar es totalmente mía, nada estaba estudiado ni preparado. Todo ha sido natural.
A sus cincuenta y ocho años, Sara dice que le quedan muchas cosas por hacer y que cumplir todavía… “La vida es maravillosa y a mí me gusta vivirla. Pero soy consciente de que tengo cincuenta y ocho años y dos hijos a quienes educar y criar. Quiero que ellos disfruten tanto de la vida como yo lo he hecho. La mayor satisfacción de Pepe y mía es ver cómo nuestros hijos crecen felices junto a sus padres”.
Sara Montiel, mujer Piscis y, sobre todo, bella. La última diva.

Chelo GARCÍA-CORTÉS
Fotos: GARCÍA-CORTÉS, CASALS
Vestuario: Emilio GUCCI, VALENTINO y SANT LAURENT


LA FOTO CCLXXVI


Inolvidable. Un fotograma de 'La violetera'. 

domingo, 8 de enero de 2017

CINE MUNDO - 22 de Junio de 1957 - España


DUELO A ESPADAS
Entre dos guapas del cine español

Benito Perojo, Sara Montiel y el director argentino César Amadori, después de la firma del contrato por el que la estrella española actuará, a las órdenes del segundo, en "La violetera". 


El pasado sábado, Benito y Carmen Perojo ofrecieron una brillante fiesta en su residencia, con motivo de la firma del contrato de Sara Montiel. Hubo flamenco y “show” improvisado a base del bailarín Antonio, Carmen Sevilla, Sara Montiel, Emma Penella, Aurora Bautista, Mary Santpere y Conchita Bautista. Antes, las dos estrellas de Perojo, Carmen y Sara, habían contenido a base de espada… para terminar de una vez con una serie de rumores totalmente infundados. La única verdad es ésta: que el cine español, en estos momentos, empuja en todas las pantallas; que nuestras estrellas conquistan mercados a diario, y que el éxito espera a todos a la vuelta de la esquina. Y el que no piense así, peor para él…


Fotos: Basabe y Sáiz.


Sara Montiel y Carmen Sevilla frente a frente, en un duelo a espadas... para terminar con los rumores de una vez para siempre. 


Canción mejicana por la guapa Sara Montiel.


Sara Montiel y Aurora Bautista, triunfadoras un día en "Locura de amor", se encuentran de nuevo y recuerdan tiempos pasados. (Lo que no es obstáculo para que se conserven bellas). 


EL RECORTE CCXXXI
Contratos millonarios, películas exitosas y una Sara Montiel estrella del cine español como ninguna. Hoy parece olvidarse todo aquello. De la Academia del Cine Español Sara solo recogió la Medalla de Oro que se le otorgó en la primavera de 1997. Así lo relataba la revista Hola. 


 SARA MONTIEL
RECIBIÓ EL GRAN HOMENAJE DEL CINE ESPAÑOL

Sara Montiel en el momento de recibir la medalla de oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España de manos de su presidente, el director de cine José Luís Borau. 

La querida y gran actriz Sara Montiel vivió hace unas noches algunos de los momentos más emotivos de su vida. El cine español le rindió el gran homenaje que sobradamente merecía durante una brillante velada celebrada en los salones del hotel Ritz, de Madrid, en la que se dieron cita más de trescientas personalidades del mundo de las artes, y Sara tuvo que sobreponerse a la emoción en más de una ocasión al escuchar las palabras que le dirigieron. Todos los asistentes eran amigos, compañeros y admiradores suyos y ninguno de ellos se quiso perder la gran oportunidad de estar junto a Sara en una ocasión tan especial.
El momento crucial de la noche, que coincidió, por cierto, con el cuarenta aniversario del estreno de una de sus películas de más éxito, “El último cuplé”, tuvo lugar cuando el director de cine José Luís Borau, presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España, le hizo entrega de su medalla de oro. Entonces los aplausos llenaron la sala y Sara Montiel hubo de sobreponerse para dar las gracias a todos con palabras entrecortadas y llenas de emoción.


Sara entre el director Luís García Berlanga y el actor José Sacristán. 

Llegó Sara al Ritz luciendo un vestido negro de noche en terciopelo y gasa y un deslumbrante collar de esmeraldas, en compañía de su hija, Thais, muy guapa y elegante –su hijo, Zeus, no pudo estar presente, según dijo, por encontrarse estos días en plenos exámenes-, y allí se encontraban para recibirla un sinfín de famosos.  Entre ellos cabe citar a Concha Velasco, Luís García Berlanga, José Luís López Vázquez, Terenci Moix, Juanito Navarro, Pedro Almodóvar, Francisco Umbral, Pepe Rubio, Rosa Valenty, Massiel, Norma Duval, Esperanza Roy, José Sacristán, Manuel Zarzo, Aurora Bautista, Loles León, Elena Benarroch, Pedro Olea, Carmen Alborch, Miguel Ángel Cortés y José Bono. “Ha sido una noche inolvidable y llena de emociones, porque se ha tratado de un homenaje de mis compañeros”, dijo Sara al finalizar la velada.


Mostrando el galardón recibido junto a su hija, Thais.


Fotos: AGENCIAS


LA FOTO CCXXXI


Pasados los rumores y las desavenencias provocadas por "La violetera", Sara y Carmen siempre parecieron más o menos amigas. Décadas después la segunda visita a la primera. 

domingo, 10 de mayo de 2015

PICTUREGOER - 7 de Octubre de 1956 - Inglaterra


our cover girl…
SPEAKS HER MIND
The girl on the cover, Sarita Montiel, poses in the hay. But don’t be misled. Sarita in not only an outdoor girl.
The Mexican beauty, now making “Run of the Arrow” with Rod Steiger, likes life to be exotic and exciting.
She lives in an elegant Spanish house in Mexico, covers her swimming pool with flowers and sprays perfume on her pillows at night.
Excitement? She says she gets it all in her work.
Al twenty-three, a veteran of thirty Spanish and Mexican films, she burst into starring, roles in two Hollywood films, “Vera Cruz” and “Serenade”, without being able to speak more than a few words in English.


But she often cuts up rough –in broken English- about her Hollywood publicity label: “The Mexican Monroe”.
She’s outspoken, too, about men.
Mexican male stars, she says, “always kiss as though their wives were on the set watching”.
Her ideal choice of a husband is “over forty and ugly”. She hasn’t found him yet.
But she DOES get Rod Steiger in “Run of the Arrow”. It’s his first big romantic screen role AND he gets the girl.
That’s enough excitement for a girl in any language.
New Roman","serif"; mso-ansi-language:EN-US'>Al twenty-three, a veteran of thirty Spanish and Mexican films, she burst into starring, roles in two Hollywood films, “Vera Cruz” and “Serenade”, without being able to speak more than a few words in English.


EL RECORTE CCXXII
Probablemente las noticias y fotografías de este reportaje de Cine Mundo (5 de Junio de 1954) dejaron con la boca abierta a más de uno. Y es que, probablemente, muchos ni se acordarían de aquella muchachita que decidió emigrar a México en busca de un futuro mejor. ¡Y fíjense! ¡Estrella en Hollywood! Estos son los primeros ecos que llegaban a España de nuestra estrella. 

HOLLYWOOD
Oido en Beverly Hills
SARA MONTIEL
encabeza  el reparto femenino de “Veracruz” al lado de dos actors famosos, Gary Cooper y Burt Lancaster




Sara Montiel aparece en este fotograma con la belleza subyugante de la mujer española.

Un reciente triunfo en Hollywood de la estrella de la pantalla española Sara Montiel viene a identificarse a nuestro criterio de la absoluta necesidad de que las figuras de nuestros elencos adopten, al fin, la decisión, quizá heroica, según nuestro temperamento de personalidad arraigada a la tierra natal, de arrostrar nuevas aventuras para su arte. En la seguridad de que es éste uno de los más firmes y seguros caminos para triunfar. Y esto, claro, sin abdicar de la española personalidad ni desertar sino circunstancialmente de nuestro campo.
Y Sara Montiel, la bella Sarita Montiel, como familiarmente se la ha llamado siempre entre nosotros, acaba de aureolarse de nuevos triunfos al otro lado del mar; es decir, en la sede del cine por antonomasia, que es el siempre fabuloso y el eternamente sorprendente Hollywood. Encantados registramos este estupendo acontecimiento. Sara Montiel nos había dado ya pruebas en ocasiones distintas de sus grandes posibilidades. Actuó siempre con éxito en la pantalla española, pero sin que su actuación fuese precisamente un balbuceo –bien lejos, por cierto, de ello, lo que apuntaba con firmes rasgos del más seguro e inmediato triunfo-, sí, en cambio, es preciso considerar que los papeles que en sus films que interpretó aquí, no fueron nunca, por cierto, de la dimensión y calidad que su magnitud de verdadera estrella hubiese requerido.



Esta es otra actitud de Sarita Montiel. Ya están lejanos los tiempos en los que llegó de Valencia para iniciar aún tímidamente su carrera estelar.

La personalidad de Sara Montiel se acusa hoy, por el contrario, con más seguros y brillantes rasgos cuando, abandonando temporalmente nuestra patria, ha acudido a Hollywood para doctorarse en el difícil arte del estrellato. Sara Montiel ha sido, en efecto, en ocasión reciente, estrella en Hollywood de primerísima magnitud. Primero, por su propia personalidad aislada, como mujer elegante y bella y como artista indiscutible con indiscutibles cualidades de actriz dramática, tan importante para el cine como lo son, por supuesto, en el teatro. Aún en contra del limitado criterio de unos cuantos.
Sara Montiel ha sido, en efecto, estrella encabezando el reparto femenino de una gran película –“Veracruz”- al lado de personajes tan consagrados y aplaudidos en las pantallas de todo el mundo, como el veterano Gary Cooper y el moderno galán Burt Lancaster, que han servido esta actuación excepcional de Sara Montiel, que anota con este film de espléndido éxito en su hoja de servicios a la cinematografía una brillante puntuación.


Sara Montiel era la pequeña María Antonia cuando diableaba con la bicicleta.
Esta actitud alegre de niña que juega al aro ocultaba ya su ambición de estrella.

Sara Montiel ha emprendido una veloz carrera triunfal en esta nueva fase de su actuación y de aquella de sus primeras interpretaciones en España con papeles excesivamente modosos, si se nos permite la definición, ha saltado de pronto al gran escaparate de las rutilantes estrellas, que es decir a la verdadera admiración popular. Por otra parte, esta actuación al lado de Gary Cooper viene a ser como el punto de arranque de todas las nobles ambiciones a las que nos lleva el lógico deseo el triunfo artístico. Porque Sara acaba de firmar un contrato en exclusiva solamente para cine de habla inglesa y con la total libertad, por otra parte, para hacer cuantas películas desee en otros idiomas. Siempre, claro, para desenvolver sus actitudes con papeles estelares, dos por cada año.


Además de “Veracruz”, Sara Montiel ha realizado, según tenemos entendido, otras películas con galanes de la categoría de Glenn Ford, películas que han merecido el aplauso de toda América.


Este fenómeno, que recae hoy sobre nuestra artista, cuando se es española como ella, es decir, cuando se tiene temperamento de artista y, además, se es guapa (como Sara lo es), no tiene en principio nada de particular, aunque siempre es importante, en cambio, llegar a la decisión de emprender nuevos caminos dirigidos a la consecución de, verdaderamente, “llegar a ser”. Y Sara Montiel, si bien “fue”, actualmente “es”, y con más personalidad desde luego, que en sus comienzos.
A presencia de estas fotografías, nuestros lectores podrán considerar hasta qué punto de transformación, incluso de presencia, puede llegarse con el tesón de proponerse aquélla. Y Sarita Montiel lo ha conseguido, y sus triunfos en Méjico, hace ya varios años, como belleza representativa de la mujer española, y los que ahora renueva en los Estados Unidos, proclaman, en efecto, su indiscutible personalidad en todos los aspectos.


Esta era la fisonomía de Sarita en sus primeros tiempos cinematográficos: lejos del triunfo de hoy.

Norteamérica ha hecho de Sara Montiel en estos últimos tiempos su estrella favorita, y la mecánica de la publicidad no da abasto a reproducir las fotografías que esta predilección por la estrella, fenómeno general, que alcanza a todo el mundo diverso y numeroso de espectadores, requiere. CINE MUNDO habló en sus comienzos de las brillantes perspectivas que apuntaban luminosas para la vida artística de Sara Montiel. Hoy, cuando nos llegan los ecos de sus nuevos triunfos en los Estados Unidos, no dudamos en recogerlos aquí para aquellos que la conocimos y, muy especialmente, para los muchos admiradores que Sarita, nos consta, dejó en España.



Sara, al lado de Marta Toren, cuando estuvo en Méjico. Entonces acababa de salir de una enfermedad que no le restaba, sin embargo, optimismo.




EL RECORTE CCXXII


Toda una diva, nuestra Sara Montiel, en su época hollywoodiense.

viernes, 12 de septiembre de 2014

CINE MUNDO - 25 de Mayo de 1957 - España


La diva aparece sólo en la portada. Esto es lo que se dice de ella:
LLEGA SARA MONTIEL
Procedente de Hollywood, ha llegado a nuestra capital, para agradecer personalmente al público y a la crítica la acogida que le ha sido dispensada recientemente por su brillante actuación en "El último cuplé".
Foto Warner Bros


EL RECORTE CLXXXV
"El último cuplé" inmortalizó a Sara Montiel para siempre y sus reposiciones a lo largo de los años siempre contaron con alguna entrevista de la estrella. El 29 de Enero de 1972, la revista Semana recogía un reportaje en el que Sara contemplaba a Sara en la pantalla a raíz de tres películas suyas emitidas por TVE. Entre ellas, su mítico film. 


SE HAN PASADO POR LA TELEVISION
“LOCURA DE AMOR”
“EL ULTIMO CUPLE”
Y “MI ULTIMO TANGO”
SARA MONTIEL
ha revivido sus primeros años de triunfo

Fueron tres noches de intensa emoción.
-¿Lloró?
-Pude haber llorado…
Y sonríe por primera vez. Sonreiría (también reiría) muchas veces más en el transcurso de la entrevista. ¿Cómo es la sonrisa de María Antonia Abad? Es una sonrisa hecha de melancolía y nostalgia. También de malicia y desafío. Pudo haber llorado…
-No por mí, que yo soy fuerte, y ya hay pocas cosas en la vida que consigan hacerme llorar… Es que me acordaba de mi pobre madre. ¡Hubiera sido tan feliz volviendo a ver mis primeras películas! He pensado mucho en ella estas noches…
Estoy ante una mujer que, digan lo que digan sus detractores, los que no la conocen más allá de los focos y las cámaras, es todo sentimiento. “Sé con quién me gasto los cuartos”, suele decir. A veces le obligan a sacar las uñas, bien afiladas… Esta noche, no. Esta noche, Sara Montiel es, más que nunca, María Antonia Abad, nacida en un lugar de la Mancha del cual sí quiere acordarse, Campo de Criptana: tierra de sueños, ilusiones y quimeras.
La pequeña pantalla del televisor se inunda con la gracia, la belleza y la picardía de María Luján, protagonista de “El último cuplé”. Y Sara Montiel se siente orgullosa de sí misma; no puede ocultarlo. (Ni quiere).
-¡Estás maravillosa! –exclama José Rubio.
-¡Bravo, María Antonia! –la felicita Vicente Parra.
-¡Formidable! –se le escapa a la madre de Vicente.


Ya en sus primeras películas, tres de las cuales hemos visto recientemente en la pequeña pantalla, los directores destacaban la gran belleza de Sara Montiel en audaces y comprometidos primeros planos. En las fotografías que les ofrecemos en esta página también destaca la personal belleza de nuestra gran estrella. 


PRIMERA NOCHE: “LOCURA DE AMOR”
Porque Sarita quiso ver sus “viejas” películas junto a sus buenos amigos. Y allí estuvimos nosotros, en casa de Vicente Parra. ¿Por qué en casa de Vicente Parra? Se nubló la altiva sonrisa de Sara cuando nos explicó con voz quebrada por el sentimiento.
-Vivo en casa de Vicente Parra desde hace varios meses. Somos buenos amigos de toda la vida y vecinos desde hace varios años. Mi casa estaba en este mismo edificio, varias plantas más arriba. Cuando murió mi madre pensé que no me sería posible vivir allí más tiempo, a solas con su recuerdo. Intenté resistir, superar la crisis… No pude. Y decidí vender el piso. Vicente, amablemente, me invitó a vivir en su casa hasta que encuentre la mía propia, ya sin el recuerdo de mi madre entre sus paredes… Quizá me traslade a un chalet, en las afueras de Madrid. Quiero tranquilidad…
Aquí en casa de Vicente Parra, ahora su casa, ha vivido Sara tres noches de inolvidable emoción. Tres películas suyas, proyectadas por TVE dentro del ciclo dedicado al cine español, han despertado en ella mil y un recuerdos que permanecían, si no dormidos, sí aletargados… Primero, “Locura de amor”.
-Cuando Juan de Orduña me llamó para encarnar a la mora Aldara no se me ocurrió pensar, ni por equivocación, en que mi vida cambiaría fundamentalmente a partir de entonces…


“Locura de amor”, el mayor éxito del cine español de todos los tiempos (todavía sigue exhibiéndose con creciente éxito), abrió a Sara Montiel las puertas de América, Méjico, Argentina… y Hollywood, meta soñada de todas las estrellas del mundo. En La Meca del Cine encontraría Sara grandes éxitos internacionales… y el amor: contrajo matrimonio con el famoso director Anthony Mann.

SEGUNDA NOCHE: “EL ULTIMO CUPLE”
-Varios años después regresé a España para visitar a mi familia… Entonces surgió de nuevo en mi camino Juan de Orduña, que me ofreció el papel protagonista de “El último cuplé”, una película en que nadie creyó en los años cincuenta. Juan hizo la película con cuatro perras, pero con mucha inteligencia y sensibilidad. ¡Y ahí están los resultados!
-¿Usted cantaba?
-Yo siempre he cantado, aunque pocos lo sabían. Estaba decidido que los cuplés los cantaría una famosa cantante de entonces, que me doblaría en los números musicales. Pero Orduña disponía de tan poco dinero que no pudo dar a aquella cantante el dinero inicial que exigía. La orquesta del Gran Teatro del Liceo de Barcelona estaba preparada en el estudio. Y los coros. ¿Qué hacer? Juan me llamó urgentemente al hotel. “¡María Antonia, ven a toda prisa!” Fui y me dijo que tenía que cantar yo. “De acuerdo, pero a mi manera”, condicioné. Se bajaron los tonos sobre la marcha…y canté.
Y toda España cantó durante varios años los antiguos cuplés que en la voz, en la mirada y en la figura de Sara Montiel cobraban nueva e insospechada vida. Su voz grave y sensual, su mirada maliciosa, su resplandeciente belleza, hicieron de Sara Montiel la estrella más internacional del cine español.
-¿Quién canta en España los cuplés mejor que usted?
Me mira con sorpresa. Hay mucha guasa escondida en esta mirada…
-No conozco a nadie que los cante mejor que yo. No digo que yo sea la mejor. Digo que si hay alguien mejor… yo no lo conozco.


Todos están contentos. Vicente besa a Sara, mientras José Rubio no oculta su entusiasmo.


Fueron tres veladas de intensa emoción ante el televisor. Sara, que vive ahora en el piso de Vicente Parra, reunió a un grupo de amigos para ver sus tres películas en televisión. En nuestra fotografía vemos a Sara con Vicente Parra, José Rubio y la madre de Vicente. 




cuplé”?
-Cien mil pesetas, ni una más. Ya digo que nadie creía en esta película. Orduña la vendió por dos reales. ¡Luego ganaron con ella millones y millones!
Por cierto, además de fama… ¿les debe usted a los cuplés muchos millones de pesetas?
-¿Yo? Los productores se han forrado con mis películas. Yo, no. Hombre, no trabajo por dos cincuenta, pero las grandes fortunas han ido a parar al bolsillo de otros. Yo he ganado para ir tirando…

TERCERA NOCHE: “MI ULTIMO TANGO”
No sabe o no puede estarse quieta. Aprovecha los intermedios para ponerse en pie y dar breves paseítos alrededor de la mesa, accionando “a la italiana”, soltando su pintoresca conferencia con el gracejo, a veces desgarrado, que le caracteriza.
-He sido y sigo siendo una jornalera…
Y se queda tan fresca.
Suena el teléfono una y otra vez en casa de Parra. Admiradores anónimos de Sara que desean felicitar a su ídolo. Llegan telegramas. También flores. Como si estuviéramos viviendo una triunfal noche de estreno. Y Sara, tan orgullosa, tan altiva, tan satisfecha de sí misma. En la pantalla, “Mi último tango”.
-¡María Antonia, cómo te estarán poniendo! –dice de pronto, poniendo gesto de espanto.
-¿Quiénes?
-Algunas colegas mías. Las que no me perdonan mis éxitos y mi belleza.
Ahora estalla una carcajada en el salón. La carcajada triunfal de una mujer muy segura de sí misma.
-¿La envidian?
-La envidia es un pecado muy extendido en este país.
-¿Le preocupa que la envidien?
-Por el momento, no. Dentro de diez o quince años… ya veremos.
Vemos un bellísimo primer plano de Sara.
-¿Cómo se ve en la pantalla?
-¡Fenomenal!
-¿Qué significó “Mi último tango en su carrera”?
-Con “La violetera” marcó el comienzo de mis películas musicales de gran espectáculo. Nunca, hasta entonces, habían utilizado los productores españoles tan grandes presupuestos. Y empezaron a venir los galanes extranjeros… Raf Vallone, Maurice Ronet… “La violetera” dio solamente en Méjico dos millones de dólares. ¡Soy la estrella española que más divisas ha proporcionado al país!




Sara revivió sus primeros grandes éxitos. En este reportaje recogemos las íntimas sensaciones de nuestra gran estrella ante sus películas. 

CONTENTA Y TRISTE
Como Brigitte Bardot en Francia, Los Beatles en Inglaterra, Sofía Loren en Italia… Pero Sara, según ella, no es ahora ni rica ni pobre, sino todo lo contrario… ¡Con el Fisco hemos topado, Sancho!
En “Mi último tango”, Sara bailaba un “tangazo” con Carlitos Gardel, encarnado en la pantalla por el argentino Milo Quesada. Y cantaba tangos célebres con acento porteño.
-Me gusta mucho que la gente haya programado ahora mis películas de hace años. Como estoy en ellas guapísima y canto muy bien, el público joven que no pudo verlas, entre otras razones porque no eran toleradas para menores, comprenderá por qué soy quien soy. ¡Por qué sigo siendo la primera!
Tres noches de intensa emoción. Tres noches triunfales. Sara está lanzada… Televisión Española la ha reclamado para realizar un gran “show” musical de una hora de duración que aquí veremos en febrero, en blanco y negro, y en otros países –afortunados ellos- en color. Es como si Sara Montiel quisiera reafirmar su “aquí estoy yo”, que lanzara a los cuatro vientos hace veinte años.
-Estoy encantada por todo –dijo al final de las tres noches-. Y un poquito triste porque en estos años han muerto muchas personas queridas, y me acuerdo de ellas…
María Antonia Abad pudo haber llorado…

Hebrero SAN MARTIN
(Fotos J. Larrú)



SARITA, MADRINA DE LA HIJA DE SU PELUQUERA


A Sara le encantan los niños. Ella lamenta no haber sido madre, pero no pierde ocasión de mostrar su cariño hacia los pequeños. Hace unos días fue madrina del segundo hijo de su peinadora, Ester Martín, que lleva peinando a la famosa estrella once años. La ceremonia se celebró en la parroquia del madrileño barrio de La Estrella, y, junto a Sarita, actuó de padrino Vicente Parra. Sara hizo un regalo de rumbo a su ahijada, y en la calle hubo tumulto en honor de nuestra gran estrella, de palpitante actualidad debido a la revisión televisual de tres de sus películas.


LES FUERON IMPUESTOS LOS VIP’S DE ORO EN UNA FIESTA DE GALA
SARA MONTIEL
Y ANTONIO MINGOTE, “personas muy importantes” de 1971

Sara Montiel y Antonio Mingote, "personas muy importantes", de 1971, tras recibir los Vip's de Oro, abrieron el baile de gala. 

Sara estuvo en la fiesta acompañada por Vicente Parra, su actual "casero", pues, como es sabido, desde que vendió su piso vive en el del actor. 


Sarita cantó uno de sus más famosos cuplés. 


LA FOTO CLXXXV


"Si tú me quieres mi niño, cariño, yo te daré un clavelito bonito..."