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sábado, 4 de mayo de 2024

LECTURAS - 15 de julio de 1960 - España


SEÑORA MANN – SARA MONTIEL – MARÍA ANTONIA ABAD

Con veinte maletas y treinta y seis vestidos

SARA MONTIEL

ha emprendido de nuevo el camino de América

Actuará en Buenos Aires, Montevideo, Puerto Rico y Sao Paulo, lo que la tendrá alejada unos cuantos meses de su patria.

Asegura que la mayor satisfacción que le han proporcionado sus triunfos es la seguridad de tener a su madre tranquila y feliz.

Una entrevista de PEDRO LUÍS CAMPOS TEJÓN


Sarita, en sus preparativos para el viaje, no se olvida de incluir en su equipaje un buen número de sus fotografías, pues sabe bien le serán solicitadas por sus admiradores.

Lo primero que echo de ver, en Sara Montiel, apenas llevo hablando con ella unos minutos, es una faceta interesantísima y posiblemente desconocida por el gran público: su fidelidad a las personas y cosas ligadas a otros tiempos en que el éxito, la fama y la popularidad parecían metas inaccesibles: cuando no era más que María Antonia Abad Fernández, una chiquilla que de Orihuela llegara a Madrid dispuesta a echarle coraje a la lucha y a llegar arriba confiando en su belleza y, sobre todo, en su vocación; un hombre para ella desconocido, llamado Enrique Herreros, la descubrió –a través de una portada de “Semana”- para nuestro cine, y la situaba, con papeles cada vez más importantes, en nuestros “platós”. El nombre de Sarita Montiel comenzó a cotizarse en aquellos primeros años –“Te quiero para mí”, “Empezó en boda”, “El viajero del Clipper”, “Mariona Rebull”, “Confidencia”, “Alhucemas”, “Vidas confusas”, “Don Quijote de la Mancha”, “Locura de amor”, “El capitán Veneno”…-, pero Sarita Montiel siguió al lado de quien la lanzara. Y hoy, al cabo de varios años, y cuando las más dulces mieles del éxito llegaron a sus labios, ella sigue junto a la familia Herreros, como sigue idolatrando su patria chica –Campo de Criptana, donde acaba de estrenar un hotel-como sigue considerándose carne de los suyos. No es muy frecuente, porque el desagradecimiento, el olvido, el egoísmo, se adueñan fácilmente de quienes habiendo comenzado como ella, desde un modesto principio, llegan arriba.

Pero este introito, quizá demasiado largo, roba espacio a la entrevista celebrada a vuelapluma, cuando Sara está a punto de tomar el avión que se la llevará a Buenos Aires como primera etapa de este viaje profesional.

-¿Países que recorrerá?

-Realmente, eso no se sabe nunca. En principio, tengo contratos firmes para Buenos Aires, Montevideo y Puerto Rico. Probablemente también visite Santiago de Chile y San Pablo… Luego, a lo mejor surgen otros. Depende de las oportunidades que se ofrezcan. Es como la duración. Más o menos pienso estar algunos meses, pero en esta aventura, que supone toda presentación lejos de la patria, no se sabe cómo responderá el público.

-¿Le causa miedo su debut en Buenos Aires?

-No, miedo no. Curiosidad, nerviosismo, puede. El éxito de la artista está determinado, muchas veces, por imponderables imposibles de prever.

-¿Qué le gustará más traerse de este viaje: un éxito artístico o uno económico?

-En realidad, van unidos. A la actriz le satisface el artístico, pero éste suele aparejar el otro. Y aunque el dinero no lo es todo en la vida… es una parte muy importante.

-¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha proporcionado su dinero?

-Una, sobre todas las demás: tener a mi madre tranquila y feliz; pensar que si antes no tenía para aceite o pan, ahora tiene para cremas y vestidos.

-¿La acompañará?

-Suele hacerlo. En este viaje no es posible.


Sara Montiel durante la charla que sostuvo con nuestro colaborador unos días antes de su partida.

-¿Y su marido? ¿Irá con usted?

(Sara Montiel está casada con el director cinematográfico norteamericano Anthony Mann, al que conoció cuando la dirigía en “Dos pasiones y un amor”).

-No. Empieza dentro de unos días “El Cid”, y le resulta imposible.

-¿De qué está usted arrepentida, profesionalmente?

-De nada. Las películas malas (he hecho bastantes, no crea) me sirvieron, al menos, para conocer mis propios fallos y no repetirlos.

-Cuando usted regresó de Méjico y Norteamérica para hacer “El último cuplé”, nadie creía que fuese capaz de cantar…

-Ni de cantar –me interrumpe, vivaz- ni de otra cosa. Todos creían que yo no sabía hacer nada de nada.

-¿Podrá usted hacer otra película del éxito popular de “El último cuplé”?

-Ya la hice; por lo menos, fuera de España, “La violetera” tuvo bastante más éxito. Contra tres semanas de la primera en Río de Janeiro, hay que oponer veintiocho de la segunda.

-Su extraordinaria popularidad, ¿hasta dónde la halaga y hasta dónde le molesta?

-Me va usted a creer insincera, pero es la verdad: no me molesta nunca. Yo uso gafas negras por la sencilla razón de que me molesta el sol, no porque pretenda pasar inadvertida. Me gusta que me reconozcan, y agradezco cuanto el público hace por demostrarme simpatía. La popularidad, no lo olvide, es el termómetro de la cotización artística.

-¿Sigue usted pensando, como hace cuatro años, que a la Prensa deben ustedes el ochenta por ciento de su carrera, de su vida profesional?

-¡Desde luego!


La voz de Sarita Montiel ha dado la vuelta al mundo cantando esos cuplés españoles que llenaron una época. Por haber alcanzado la cifra de un millón en la venta de sus discos, le fue concedido un premio consistente en un Disco de Oro.

No cabe duda. Porque si pensara lo contrario, no me habría recibido, como no hubiera recibido a otra colega que está esperando a que yo termine, y como no habría atendido a dos o tres llamadas, también de compañeros, durante la conversación. El trajinar de visitas es continuo mientras dura nuestra charla. Sara Montiel –rubia ahora, con un sencillo traje-sastre veraniego, fumadora y locuaz-, está disimulando, no me cabe duda, un gran cansancio.

-¿Cuesta mucho trabajo preparar una “tournée” como esta?

-¡No me hable! Sobre todo, de modistas.

-¿Qué equipaje lleva Sara Montiel a Buenos Aires?

-Unas veinte o veinticinco maletas. Treinta y seis trajes, mitad verano y mitad invierno, porque pasaré por las dos estaciones.

-¿Arriesga usted mucho, económicamente hablando?

-No, no. No soy Empresa, sino actriz contratada. Me lleva Luís César Amadori a uno de los mejores teatros de la capital argentina. Pero hay que cuidar mucho los detalles cuando se presenta una en una ciudad de cinco millones de habitantes.

-¿Teme usted a las huellas dejas allí por otras estrellas españolas?

-No, en absoluto. Por ejemplo, Conchita Piquer, que siempre fue un ídolo mío, armó un alboroto hace unos cuantos años. Pero yo llevo mi propia personalidad y estilo.

-¿Echa usted algo de menos en la vida?

-Creo que no, porque lo que más quiero en el mundo, que es mi madre, la tengo conmigo, sana, contenta y feliz.



Arriba: Campo de Criptana, la tierra donde vio la luz primera Sara Montiel, entonces María Antonia Abad.
Abajo: Sarita con su esposo Anthony Mann, en uno de los Festivales de Cine de Venecia.

-Pensando en lo que ya dejó atrás, ¿cree usted que la audacia le conviene a las estrellas de cine?

-A las estrellas de cine y a los representantes comerciales. Nadie puede triunfar sin ser audaz, quedándose en un rinconcito, esperando de los demás lo que debe salir de uno mismo.

-La actriz alcanza su puesto, ¿llegó al summun en cuanto a conocimientos o debe seguir estudiando?

-Yo atiendo al refrán: “a la cama no te irás sin saber algo más”. Y tengo una gran curiosidad por todo, y de todo quiero aprender siempre algo.

-No cabe duda de que, hoy por hoy, está usted encasillada en un tipo de personaje. ¿Le agrada?

-No. Lo que pasa es que hay que saber aprovechar el momento, el sitio en que a una la coloca el público, juez inapelable. Pero como toda actriz que se precie de serlo, quisiera otros personajes. Siempre soñé con, por ejemplo, María Estuardo. Una mujer que tiene ese formidable contenido humano, sería un personaje cinematográfico maravilloso. Como ve, por completo alejado de mi línea actual.

Enciende un cigarrillo y habla momentáneamente de no sé qué con el fotógrafo. Aprovecho para fijarme en ella. ¿Se parece a la Sara Montiel que vemos en la pantalla? Sí, naturalmente. Pero la encuentro… ¿cómo diría? Más humana, más simpática, más sincera que en sus personajes de ficción. Observo su perfil y pienso en que resulta una fabulosa verdad, pero que parece mentira, esto de que haya seres que salten así, en el breve lapso de unos años, de una esfera a otra, de la modestia de la fama, de la pobreza (Sara Montiel tiene a gala el haber sido una niña pobre), a la fortuna. Un millón seiscientas mil pesetas le valió “El último cuplé”. Las posteriores habrán incrementado, me figuro, esa cifra. Y, sin embargo, Sara Montiel se diferencia muy poco de María Antonia Abad, sobre todo, según confiesa, cuando se enfada.

-¡A mí que no me joroben…!

Y no resulta ordinaria, sino graciosa, por espontánea, esta frase en sus labios. Por cierto, hablando de éstos, observo una cosa curiosa. Cuando el fotógrafo se dispone a disparar su “flash”, un leve, imperceptible movimiento de su boca, transforma a Sara que tengo a mi lado en la Sara que he visto en la pantalla.

-La fama ¿proporciona más amigos que enemigos?

-Aparentemente, al menos, amigos. Pero cualquiera sabe la verdad.

-¿Vivirá usted ya siempre en España?

-Ese es mi deseo.

-En este viaje, ¿no hará cine?

-No puedo, aunque quisiera. Tengo comprometidos los años sesenta y uno y sesenta y dos en España. 


Sara conversa con Benito Perojo en la fiesta en que fue galardonada con el Disco de Oro.

Y quedan muchas, muchas cosas en el bloc de notas, pero el espacio impuesto se acaba. A decir verdad, y por el trabajo que me costó concertar esta entrevista, tenía otra idea de Sara Montiel. Quizás, en el fondo, fuese un poco predispuesto en contra suya. El resultado es que me ha conmovido su sinceridad y su espontaneidad. Bastante más que su belleza, con ser mucha.

-¿Vive usted en estrella?

-A ratos. Pero siempre me siento muy dueña de mí misma. A mí, por lo menos, no me ocurre eso de perder independencia por culpa de la fama. Sé vivir sola y con gente alrededor.

-Última pregunta: ¿ha tenido usted ocasión de ayudar a alguien, dentro del cine?

-He hecho lo que he podido.

La respuesta es modesta. Pero alguien que está con nosotros me muestra un disco, en el que se lee: “Grabado por Sara Montiel a beneficio de los actores ancianos acogidos en el Instituto Cervantes”. Y ese alguien me informa de que no es ésta, ni mucho menos, la única obra meritoria realizada por ella en beneficio de los menos afortunados. Y me parece adivinar, bajo la espesa capa de maquillaje, que se ruboriza cuando le pregunto si el éxito de sus películas se debe exclusivamente a ella.

A estas horas, Sara estará en Buenos Aires, adonde ha ido, sin que me lo haya confesado –las cosas se ven-, segura por completo de su triunfo. Al regreso seguiremos charlando para ustedes.

 

P.L.C.T.


EL RECORTE CCCLX

La presentación de Sara Montiel en Buenos Aires fue mítica pero no la única ni la primera. En 1958 se presentaba en Cuba. Así recogía la revista Primer Plano, 5 de octubre de 1958, su partida y llegada a la isla. 



(Pincha en la foto para verla más grande)

"LA VIOLETERA" RUMBO A LA HABANA
Se marchó SARA para cumplimentar el más fabuloso contrato que se ha firmado en la televisión cubana. Dentro de este mes volverá la Montiel para ser "CARMEN, LA DE RONDA". Una producción de BENITO PEROJO que distribuirá DIPENFA, S.A.


(Pincha en la foto para verla más grande)

SARITA MONTIEL LLEGÓ A LA HABANA
Estas son las primeras fotografías de la llegada de Sarita Montiel a La Habana, donde se le ha tributado un apoteósico recibimiento. En la capital cubana va a actuar en la televisión. Un numeroso público que la esperaba en el aeropuerto la recibió con grandes muestras de simpatía 
(Fotos Torremocha)


LA FOTO CCCLX


Sara Montiel en La Habana (Cuba) atiende a sus admiradores. 

lunes, 22 de enero de 2024

PRIMER PLANO - 5 de agosto de 1945 - España


La diva aparece solo en la portada. 


EL RECORTE CCCL
Bonito reportaje de Cámara, 1946, mientras la artista rodaba su película "Por el gran premio".

AVENTURAS DE UNA CHICA DE LA PRENSA EN LA VUELTA CICLISTA A ESPAÑA


Las muchachas que suelen hacernos el honor de salir por esos mundos, pluma en ristre, a la caza de interviews, temas para reportaje y otras menudencias del oficio, deben ser, necesariamente, jóvenes y agraciadas. Yo ignoro el porqué; pero es lo cierto que si hablamos de una chica que cultiva esta profesión, por la misma razón de subsistencia que nosotros, pensamos siempre en el tipo deportivo y moderno que las propias películas nos muestran. Exista o no, Hollywood lo ha creado así.

En España hay lo menos media docena de señoritas reporteros, algunas de las cuales alternan su periodismo, vario y audaz, con literatura de altos vuelos y poesía. En ocasiones, la mujer tiene mayores posibilidades de triunfo, por un más fácil acceso a la intimidad de los sujetos –sobre todo las artistas de cine o teatro- motivo de una encuesta. En la diaria lucha callejera, ellas, por el contrario, poseen muchos menos medios. Aun así, saben defenderse muy bien.

Teníamos gran curiosidad por comprobar cómo resultaba sobre el lienzo de plata un tipo de muchacha española periodista. Ahí está. Y precisamente es una película de ritmo excepcionalmente ágil y argumento de interés general, pese al tema.

“Por el Gran Premio”, este es el título, recoge, en lo que tiene de anecdótico y popular, la aventura del aspirante a campeón en una prueba ciclista. Sirve de fondo a la trama un escenario diverso y enorme: el de España: el mismo de la gran competición de primavera. Resulta doblemente divertido el que, al lado del interés que suscitan los contratiempos y los triunfos del joven capitán del equipo aspirante, está el que proporciona la periodista que, que ha jugado todo, y el corazón entre otras cosas, a una sola carta.

A Sara Montiel, la deliciosa estrella que tan rápida carrera accesional lleva, le ha correspondido esta difícil interpretación. Con ella aparecen Manolo Morán, más gracioso que nunca; la gran Paola Bárbara, magistral siempre, y Raúl Cancio, que une a su simpatía proverbial una excelente calidad de actor.

Como digo, Sara Montiel encarna a una atrevida periodista que sigue a los participantes en la carrera a través de España. Múltiples accidentes ocurren en el curso de su misión como “enviado especial” de un gran rotativo. Al cabo, Sarita –es decir, Dolores en la película- resulta victoriosa.

Por algunos fotogramas podía adivinarse ya el entusiasmo con que la linda estrella representaba su papel. Sin embargo, hemos querido conocer de sus labios la impresión que le ha producido el desempeño –siquiera bajo el aire y la luz de quimera de unos estudios de cine- de este trabajo nuestro de todos los días.

Sara Montiel acaba de ser víctima, cuando la encontramos, de un accidente de oficio. A lo que parece, uno de los momentos más duros por que pasa el capitán del equipo que aparece en “Por el Gran Premio”, es el de una carrera a través de una terrible tormenta. Dolores, que acompaña a los corredores, sufre también los caprichos atmosféricos. Hela aquí, embutida en un grueso “sweter” y ciñendo a su delicado cuello una bufanda de contrabandista del Pirineo.







SARA MONTIEL, la estrella más joven del nuestro cine, tiene como puede verse, grandes recursos en su expresión, y es, no solamente fotogénica, sino también una actriz muy competente. 

-¿Quieres decirnos –preguntamos- qué es lo que más te gusta de nuestra profesión?

-¡At chiss…!

-No comprendo bien…

-Pues… ¡at-chiss…!

-¡Jesús! –dice alguien.

Y ahora nos damos cuenta de que Sarita ha pescado un resfriado regular. Por fin, habla.

-Lo que más me gusta es eso de enterarme de todo antes que los demás. Pero dime una cosa: ¿vosotros trabajáis siempre?

-Sí.

-¿Aunque diluvie?

-Sí, hija, sí. Como los serenos y como los bomberos, aunque diluvie y aunque nos achicharre el sol…

-Hay otra cosa que tengo curiosidad por saber: cuando viene alguien y me pregunta cosas y las anoto en un bloc, yo lo observo distraídamente y no veo nunca más que garabatos. ¿Escribís algo entonces o es para despistar?

-El buen periodista, según rezan los manuales, ha de tener una memoria privilegiada. No debe anotar nada jamás. Y menos en presencia del interviewado, porque se coloca a la defensiva. Pero, en ocasiones, anotamos, registramos, exactos. Por ejemplo, ahora…

Y Sara Montiel se precipita sobre nuestras cuartillas. Y apenas tenemos tiempos de hurtarlas a sus manos. Lee en voz alta: “Ligeramente despeinada. Se muerde la uña del meñique izquierdo; algo coja. Estigmas de criminal descritos por Lombroso…” Sarita da un alarido.

-Esto es intolerable. ¡Cómo te atreves a escribir estos insultos!...

-Perdona, hija; pero no has leído bien. No se trata de ti, sino de María Jiménez y Jiménez, convicta de haber asesinado a cinco personas, y a quien he interrogado esta mañana en la Cárcel de Mujeres. Lo tuyo es lo de la página siguiente…

Sarita Montiel quiere balbucir unas excusas. Sin embargo, suena la voz cansada de siempre:

-¡”Por el Gran Premio”, 42 primera…!

Y se va corriendo.

 

J. Sobrarbe



LA FOTO CCCL


En una escena de "El misterioso viajero del Clipper" (1945), otra de sus primeras películas. 

sábado, 17 de junio de 2023

MÉXICO CINEMA - 15 de enero de 1962 - México


Genio y vocación de una

GRAN ESTRELLA

“PECADO DE AMOR”

la mejor película de

SARA MONTIEL


Ni los guardias, ni sus cuidadores, pudieron impedir que Sarita Montiel fuera lleva "a hombros", como torero en tarde triunfal, al terminar "Pecado de Amor".

MADRID, enero de 1962.-Después de “El último cuplé”, “La Violetera” y “Mi último tango”, parecía imposible hacer una nueva película con Sarita Montiel sin que tuviera reminiscencias de las anteriores, sin que hubiera algo de repetición.

Sin embargo, el estreno en el Cine Avenida de “Pecado de Amor”, ha evidenciado que el prodigio era posible y hemos visto a una Sara Montiel distinta, arrolladora, maravillosamente nueva. La conjunción Amadori-Sara, ha dado la medida de lo que es posible alcanzar cuando se tiene genio, vocación calidades extraordinarias.

“Pecado de amor” es una coproducción hispanoitaliana, de Benito Perojo y Cesáreo González, por Madrid, y Transmonde Films, por Roma, con guión y diálogos de Jesús María de Arozamena y Gabriel Peña, que ha dirigido Luís César Amadori. En los principales papeles del reparto, están Reginald Kernan, Rafael Alonso, Mario Girotti, Alessandra Panaro, Gerard Tichy, Ana María Custodio, Ana María Noé y Mario Morales. La fotografía, en Eastmancolor, ha estado a cargo de Antonio  López Ballesteros.


Estrella y director durante el rodaje del film. La conjunción de Amadori-Montiel demuestra lo que es posible alcanzar cuando se tiene genio y vocación. 

Para dar idea del resonante éxito alcanzado por “Pecado de amor”, la noche de su estreno, se parece lo más elocuente transcribir lo que han escrito los críticos de los ocho diarios madrileños, que es así:

Migue Pérez Ferrero “Donald”, en “ABC”: “Sigue Sara Montiel traspasando la pantalla.- Luís César Amadori ha dirigido la película con su proverbial sabiduría, para conjugar lo que es puro espectáculo y acción sentimental y, sobre todo, ha demostrado una vez más su buen gusto y exquisito cuidado al captar con las cámaras a su estrella, realzándola en todo instante, valorizando su belleza”.

Luís Gómez Mesa, en “Arriba”: “Sara Montiel desarrolla uno de sus mejores trabajos interpretativos. Matiza expresivamente sus alegrías y penas, sus diferentes emociones. Y canta en su personalísimo estilo, más agudizado, los títulos más diversos, unos en castellano, otro en griego y otro en francés”.


Así de hermosa y cautivadora aparece Sara Montiel en "Pecado de Amor", la película que ha constituído un rotundo éxito en la noche de su estreno. La crítica madrileña ha tenido unánimes elogios para la actuación de la sensacional estrella, que tiene el triunfo más grande de su carrera. 

Carlos Fernández Cuenca, en “Ya”: En “Pecado de Amor” más todavía que en sus anteriores películas musicales, Sara Montiel triunfa como actriz completa. Son perfectas de garbo, penetración y originalidad y también de picardía cuando la letra lo requiere, sus versiones de las canciones; canta en francés y en griego y siempre lo hace muy bien. Esta realizado el film con esa segura brillantez que Luís César Amadori sabe infundir a sus relatos”.

Paulino Martín, en “Marca”: “En esta película, en una gran superación técnica, más maciza por su argumento, dirección e interpretación, Sarita Montiel se nos muestra en todo su esplendor artístico, viviendo con un realismo sorprendente, con una gran naturalidad, el difícil papel de Magda, la muchacha que desde su humildad escaló la cumbre de la fama. Su temperamento, su ductilidad, su acariciante voz en la interpretación de los cuplés, su sugestiva belleza y el alarde en la exhibición de costosos trajes y joyas, la hacen, sin duda, figurar a la cabeza de las estrellas del cine español”.


Elocuentes muestras de la honda calidad interpretativa de Sarita Montiel son estas tres fotografías de diversas escenas del film, en que la hermosa estrella no solo es una cancionista que hace insuperables creaciones de las melodías que interpreta, sino que también una actriz consumada. 

Rafaes Capilla, en “El Alcázar”: “Nos encontramos ante la mejor interpretación de Sara Montiel. Bastarían los últimos doce minutos de la cinta para reafirmar que nos hallamos ante la actriz máxima de la pantalla española. Empaque de gran superproducción cuidada al máximo –esos exteriores en Grecia lo atestiguan- para que el espectador encuentre un aliciente entre los alicientes”.

Alfonso Sánchez, en “Informaciones”: “Sara Montiel despliega la gracia, el sentido de la canción, su atractivo modo de ‘jugarla’, su cautivadora expresividad habituales, en grado que me ha parecido incluso superior a otras veces. Debemos alabar esa total entrega de Sara Montiel a su arte, en el que gana calidades. Está bellísima. Luís César Amadori ha cumplido con diestra eficacia lo que el empeño requería del realizador y todo su trabajo responde a un hombre de veterana seguridad que sabe lo que quiere, lo que el tipo de película demanda y lo realiza con acierto”.


En plenitud de su belleza y de sus facultades está Sarita Montiel, sorprendida durante la filmación de "Pecado de Amor", en la que logra la mejor de sus actuaciones. 

Ingancio de Montes-Jovellar, en “Madrid”: “La película es, ante todo, el espectáculo y el recreo que supone Sara Montiel, que logra indiscutiblemente su mejor interpretación de todos los tiempos; se revela como una de nuestras actrices más características pues, no sólo canta muy bien varias canciones –especialmente la griega, en la que ha sabido captar la poesía y el encanto de aquel país, reflejados en la canción- sino que realiza su cometido interpretativo magistralmente”.

Tomás García de la Puerta, en “Pueblo”: “La máxima estrella de nuestra constelación cinematográfica triunfa porque actúa y canta con ese estilo tan suyo que conquista de forma definitiva al público. ¡No hablemos de su belleza1 En este film hace gala de todo su esplendor y nos atrevemos a asegurar que en esta película aparece más bella que nunca. Éxito, pues, extraordinario el logrado por Sara Montiel que, por su personalidad, encanto y simpatía, nada de extrañar tiene que el público español todo la considere su actriz favorita”.


Sarita Montiel conversa con dos compañeros, sobre las peripecias del rodaje de la película. 

Ahí quedan reflejadas las opiniones de los ocho críticos cinematográficos madrileños, que responden fielmente a los comentarios y estruendosas ovaciones con que el público acogió el estreno de “Pecado de Amor”.

 

nota de: S. DE LA C.


Correo de MADRID


La bellísima Sara Montiel ha comenzado ya a grabar las canciones de su próxima película, “La Bella Lola”, cuyo rodaje dará comienzo en estos días en Barcelona, a las órdenes de Alfonso Balcázar, con sensacional reparto internacional. Una cinta ambiciosa.

DOS PELÍCULAS IMPORTANTES

Otra película que está a punto de comenzar en Barcelona, es la titulada “La Bella Lola”, nueva aparición de Sara Montiel en las pantallas, esta vez dirigida por Alfonso Balcázar, con guión de Arozamena, el autor que tan acertadamente sirve sus ideas a la bella estrella. El reparto, de la mayor importancia internacional, está encabezado por el galán norteamericano Gerard Moore, con Isa Miranda. Será una coproducción hispanofrancoitaliana, con decorados de Juan Alberto y la fotografía está encomendada al famoso italiano Mario Montuori, que siempre trabaja con los mejores directores italianos y que es el fotógrafo favorito de Sofía Loren. Todos estos datos hacen esperar que “La Bella Lola” será un nuevo impacto mundial de Sara Montiel en las taquillas, lo que nos alegra mucho. ¡Naturalmente!


EL RECORTE CCCXXXIV

Primer Plano en su número de 17 de noviembre de 1961. lleva, también, hasta sus páginas la película "Pecado de Amor" y realza el papel de la diva como el mejor de su carrera. 



SARA MONTIEL

INTERPRETA EL MEJOR PAPEL DE SU VIDA EN

“PECADO DE AMOR”

REALIZACIÓN DE LUÍS CÉSAR AMADORI, UNA DRAMÁTICA HISTORIA, en color, que pone a prueba el talento de nuestra primera estrella

Una coproducción BENITO PEROJO-CESAREO GONZÁLEZ-TRANSMONDE FILM, QUE PRESENTARÁ SUEVIA FILMS-CESÁREO GONZÁLEZ


Las estrellas, cuando tienen un grandioso éxito, adquieren desde aquel mismo momento una terrible responsabilidad. Dicen que no es lo más difícil “llegar”, sino mantenerse. Constantes casos en las cinematografías de todo el mundo de la “starlet” que llega a estrella a base, a veces, de un solo título. Pero son meteoros que surcan el firmamento cinematográfico para desaparecer después sin pena ni gloria. Hollywood sabe mucho sobre esto.

Lo difícil es “seguir en la brecha”. Lo difícil fue lo de la Garbo o lo de la Hepburn…, o, recientemente, lo de la Monroe o Bardot. ¡Eso es lo difícil! El cine español no podía estar ajeno a esta ley. Se crea un ídolo… y después se intenta derrumbarle por todos los medios. Pero siempre el público tiene la última palabra…


Mario Girotti, Sara Montiel y Rafael Alonso.


Reginald Kernan.

Cuando Sara Montiel surgió –resurgió- con su “El último cuplé”, la mayoría de la gente –sobre todo, de la profesión- comentó: “Bueno, aquí está sensacional, pero veremos la próxima…” Cuando se estrenó “La violetera”, el asombro fue en aumento… y ya muy pocos dijeron la manida frase: “A la tercera, va la vencida.” Cuando llegó “Carmen, la de Ronda”, ya nadie pudo hacer conjeturas, pues nos encontrábamos ante una estrella con brillo para parar un tren. Y después, “Mi último tango…”. Y ahora, “Pecado de amor”.

Pero a Sara de algo le sirvió estar mucho tiempo en Hollywood. Aprendió las modas y los modos del cine. Supo ver lo de la supervivencia…, y en lugar de dedicarse a los caminos trillados buscó la fórmula para encontrar los caminos más difíciles. En “Pecado de amor”, magnífica realización de Luís César Amadori, Sara se enfrenta con dos papeles, aunque sea un mismo personaje. Dos papeles totalmente opuestos, diferentes: el norte y el sur. De un lado, Sor Belén, dulzura y recato; del otro, Magda Beltrán, una mujer que ha capeado todos los temporales de la vida. Y como remate, una apasionada y dramática historia de amor. Una historia de amor imposible…


La prueba ha sido dura para la actriz. Pero la ha superado con creces. Si Sara fue en “El último cuplé” una bellísima mujer con intención en todas sus canciones, si en “La Violetera” supo contener el drama hondo de su existencia, si en “Carmen” jugó con el amor y si en “Mi último tango” vivió una vida de aventura…, en “Pecado de amor” Sara compendia todas sus interpretaciones, pero la enriquece con una gama de matices que sólo una actriz, ACTRIZ, con mayúsculas, puede dar. Violenta, apasionada, sencilla, dramática… y siempre fabulosa, Sara Montiel supera su propia carrera, su propia línea ascendente, y nos hace pensar que ella ha batido sus propios “récords”. Y, sobre todo, ha hecho realidad lo que sólo parecía una frase: “no llegar…, sino mantenerse”. En el caso de Sara es una auténtica realidad.

 

A. T.

(Fotos Simón López)


En otra parte de la revista aparece...


LA ESTRELLA Y EL CENTINELA.-Nuna hubiera sospechado este soldado, ni remotamente, que durante una de sus guardias iba a llegar hasta él nada menos que Sara Montiel. Y con la suerte de tener foto del acontecimiento, que tuvo lugar en la puerta de Capitanía General, hasta donde llegó la guapa Sara postulando para la Cruz Roja, por las calles de Madrid, con la gran recaudación que se puede suponer.


 LA FOTO CCCXXXIV


Sara Montiel y Reginald Kernan en una escena de "Pecado de Amor". 

sábado, 2 de mayo de 2020

HOSTERÍA - Febrero/Marzo de 1.963 - España


La diva aparece solo en la portada. 


EL RECORTE CCCXLV
Los '60 fueron el esplendor de su estrellato y, por ello, su presencia o imagen eran el reclamo perfecto para eventos o portadas. Prueba de ello es la gala Philips 1962. Esta es la crónica de Primer Plano, 22 de octubre de 1961. 


ASÍ FUE LA GALA PHILIPS 1962

Sarita Montiel, con don J. H. de Jongh y Cesáreo González, departen momentos antes de comenzar la GALA PHILIPS 1962. 

Tal fue la expectación suscitada por la GALA PHILIPS 1962, que días antes de que tuviera lugar el magno programa a través de Televisión Española y de toda la red e emisoras de radio nacionales, en sus distintas cadenas, la venta o el alquiler de televisores alcanzó límites insospechados, llegando a agotarse las existencias en numerosos establecimientos de Madrid y provincias.
Por eso, en la gran noche del 11 de octubre, no hubo hogar español en el que no se esperara, y se siguiera posteriormente, el programa organizado y patrocinado por Philips. Mayores y pequeños pudieron saborear, por primera vez en su vida, la actuación de tres artistas de categoría mundial.
Este estuche magnífico de realizaciones televisivas que es el local de F. A. E. presentaba un brillante aspecto, bellamente decorado y repleto de un público ansioso de presenciar la inolvidable y sensacional sorpresa que les iba a obsequiar la GALA PHILIPS 1962, mientras millones de españoles –de grandes ciudades y pequeños pueblos-, a la hora mágica de las 22,45, conectaban sus receptores de televisión y radio con el único deseo de vivir unos minutos de ensueño al lado de Gene Kelly, Fred Astaire y Sarita Montiel.


Si el público fue fiel a su cita, al final del programa quedó ampliamente satisfecho de todo lo que había visto y oído. Si la llegada de Sarita Montiel al local fue apoteósica, en olor de popularidad, su aparición ante las cámaras constituyó el mejor premio para los presentes. Sus canciones, las que le hicieron famosa, resultaron inigualables. Su sentimiento, profundo y sincero, al contestar las preguntas que le hiciera Jesús Álvarez ganó por entero a todos los invitados.
Igual ocurrió cuando le tocó el turno a Gene Kelly. Su intervención –como la de Fred Astaire, enviadas desde América en “video-tape”- fue ampliamente aplaudida. La de Fred resultó un modelo de finura y arte. El éxito estaba asegurado de antemano. Y el esfuerzo, jamás realizado por ninguna otra empresa española, entusiasmó al público visual y auditivamente.
Hemos de felicitar a los organizadores. Pues no sólo agruparon para el espacio a Gene Kelly, Fred Astaire y Sarita Montiel, cuyas actuaciones se salieron de la corriente, sino que los anuncios intercalados durante la emisión lograron su propósito: tener un sentido estético, atrayente y altamente publicitario. El objetivo se había cumplido con exceso. En suma, un notable éxito, que animará a todos para que la superación sea el signo dominante en años venideros.
Días antes se ofreció un “cock-tail” en honor de Sarita Montiel, al que asistieron don J.H. de Jongh, administrador delegado de Philips Ibérica, S.A.E.; el señor Vidal, director comercial de Hispavox; don Antonio Manzanares y don Cesáreo González, entre otras personas y representantes de la prensa radio y televisión. La fiesta transcurrió por cauces de verdadera camaradería y amistad, brindándose por el éxito futuro del programa.
Nosotros hacemos votos para que en años sucesivos las GALAS PHILIPS, gracias al esfuerzo titánico de unos hombres al servicio del bienestar de todos los españoles, se vean compensadas nuevamente por la alegría de haberlo logrado todo y de comprobar que el triunfo les acompañe en su trabajo.


Durante la recepción dada en su honor, Sarita Montiel conversa con Cesáreo González, don J. H. de Jongh y el señor Vidal, de HISPAVOX. 

Ahí están, como prueba fehaciente, las montañas de cartas y telegramas llegados de todas partes, comunicando la bondad del programa y el apasionante entusiasmo que creó. Y también están los comentarios hablados; porque de lo que ahora se conversa en las tertulias es de la emisión gigantesca que se propuso una meta y a la que llegó gracias a la colaboración desinteresada de millones de telespectadores y radioyentes.
La familia Philips siempre procurará –pese a todo- hacerlo muchísimo mejor y superarse. Es su lema. 


EL RECORTE CCCXLV


Imagen de la diva, de Simón López, utilizada en aquella mítica Gala Philips de 1962.