Mostrando entradas con la etiqueta Lib. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lib. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de agosto de 2018

PRONTO - 8 de Diciembre de 1.977 - España


BODA SECRETA DE
SARA MONTIEL

Al gran éxito que está obteniendo Sara Montiel por tierras americanas se puede añadir su luna de miel con Pepe Tous. 

Lo habían anticipado: “Nos casaremos sin pasar por la vicaría. Será un matrimonio ante los hombres. Ellos actuarán de testigos. Haremos algo informal, bonito, libre”. Sara y Pepe Tous habían elegido la primavera ibicenca para ese casorio sin precedentes. Unidos desde hace seis años, no precisaban más. Pero la recién estrenada libertad de la diva merecía una celebración. Algo simbólico. La informalidad de la isla blanca hubiera sido el fondo apropiado. Pero no han podido aguantar más. Deben de ser cosas del Caribe, que todo lo enloquece. Entre actuación y triunfo, resolvieron que no valía la pena aguardar hasta junio. Si acaso, entonces celebrarán el medio año de maridaje. Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, guiados exclusivamente por sus ganas de ser marido y mujer, se han casado. Fue algo a su aire que tuvo por marco la famosa playa del “Capitán Drake”, uno de los más bellos arenales de Jamaica. Ellos, cielo, mar y palmeras. Sin fotógrafos que rompiesen la intimidad del momento. La única constancia gráfica que existe está tomada por la máquina de Tous. Son primicias que ofrecemos aquí. Algo digno de sus películas. Como un sueño imposible que no quisieron desperdiciar. Ni trajes largos, ni caras famosas, ni tumultos de los que tanto molestan a Sara. La timidez es otra de sus características. Y acepta el entusiasmo popular como algo inseparable de su carrera. Un gaje profesional. Pero a la hora de escoger sin imposiciones, un hombre y una mujer. Más que suficiente. Qué distinta esta unión de las celebradas anteriormente en Nueva York y Roma. Tuvieron mucho de cinematográfico. Pero nula intimidad. La “noche de bodas” transcurrió en Spanish Town, pequeña localidad jamaicana que conserva muchas huellas del paso español.


Sara posa con un grupo de nativos de la ciudad de Spanish Town, en Jamaica. 


Los niños de Jamaica estaban muy contentos por la visita de la cantante española. 

-El banquete –nos escriben- fue en el restaurante que instalaron en la casa colonial que utilizaba Churchill para pasar sus vacaciones.
¿Razones que les hicieron precipitar sus proyectos? Los impulsos del cuore  no pueden explicarse. A pesar de su fama de mujer fría, Sara actúa siempre siguiendo sus impulsos. El “dolce far niente” –al menos artístico- se prolongó doce días. Pasaron como un sueño.
Y con éste ya van tres. Días después, al debutar en Costa Rica, Sara miraba hacia atrás sin ira. Repasaba su vida sentimental: “En mi vida he tenido dos fracasos sentimentales. El primero, con Anthony Mann que me llevaba 29 años. Llegamos a un divorcio amistoso. Luego me casé con un español. Aguantamos nueve meses la convivencia matrimonial y hace poco nos concedieron la separación, tras esperarla once años. Pepe es toda mi vida. Lo respeto, lo admiro porque es un hombre sincero y de ideales maravillosos”.


Los espectadores abarrotaban de tal forma el local que incluso se situaron en los pasillos. 

Sara busca rincones singulares para matrimoniar. Con Mann se unió en Nueva York. Su despampanante matrimonio con Ramírez Olalla se celebró en Roma. Ahora ha sido un arenal jamaicano. A la tercera será la vencida, no cabe duda. La pareja tiene más que probadas sus afinidades después de varios años de vida prematrimonial.
“Recuerdo la primera vez que estuve con Pepe. Tenía un apartamento en el Paseo de Mallorca. Aún me rio recordando que en una mesilla de noche encontré un liguero. ‘¿Imagino que no será tuyo?’, le pregunté.”
Porque Pepe no conocía una gran parte de Centroamérica, Sara aceptó esta gira de tres meses. En estos momentos están en el Méjico lindo y querido tras una exhaustiva tournée por Costa Rica, Nicaragua y Ecuador. Bate récords de taquilla y de crítica. “La incógnita sobre el físico  y la voz quedó despejada al salir a escena, radiante, y recibir la primera ovación, que se fue repitiendo a medida que su maravillosa voz y tremenda expresividad, transmitían el mensaje de las canciones”, comentó “La Prensa”, de Nicaragua.


El público ni pestañeaba a lo largo de la actuación en Costa Rica. 


Un conjunto típico jamaiquense ofreció una serenata a Sara en la mansión colonial inglesa. 

“Pasaremos el fin de año en Cali. Nos gustaría verte por alguno de los sitios que visitamos”, rematan Sara y Pepe su abundante y noticiable carta. Para mediados de enero, cuando vuelvan, traerán noticias. Artísticas, sentimentales.

JESÚS MARIÑAS


EL RECORTE CCXCI
Pocos meses después de su boda civil con Pepe Tous, así se confesaba la actriz a la revista Lib en su número de 16 de Octubre de 1.979.


La reaparición de la famosa artista saltó todos los pronósticos. Su presencia y su éxito fueron constantes.
SARA MONTIEL:
“Qué bien me sienta el matrimonio”
Sin lugar a dudas, nos encontramos frente a un fenómeno indiscutible; Sara apareció en la platea cantando “Fumando espero” y el delirio del público fue total. Conseguir esto, al fin y al cabo, es el sueño de todo artista. 

Desde hace un tiempo, circula una frase que se utiliza con frecuencia y que sirve de buen comodín: “Las cosas como son”. Nunca tan bien escogida para comenzar un reportaje, porque por más vueltas que se le dé al gato, a veces las cosas no pueden ser de otra manera, que “como son”. Sara Montiel se ha constituido en un verdadero mito para los españoles. Sea cual fuere el lugar en donde se presenta a actuar, despierta un verdadero delirio que sus “fans” traducen en besos, piropos, abrazos y otros tipos de manifiesta admiración. No sólo es el mito de los varones españoles sino de las españolas, las amas de casa e incluso los gays. Al margen de las críticas –a las que todos los seres humanos estamos expuestos- no se puede ignorar el permanente éxito que la destacada figura de la canción española logra en sus actuaciones. Creo que ahora se puede justificar, en determinadas ocasiones, el abuso de emplear la frase mencionada más arriba, “las cosas… ¡como son!”.


LIB tuvo la ocasión de dialogar con Sara y formularle algunas preguntas que aquí reproducimos junto a las respuestas:
-Sara, ¿te sientes en forma?
-¡Totalmente! Incluso te puedo asegurar que mejor que nunca.
-¿Usas métodos especiales para mantener tu silueta?
-Uso el método especial de procurar ser feliz y no hacer daño al prójimo.
-¿Cuánto pesas?
-57 kilitos, mondos y lirondos.
-¿Tus comidas preferidas?
-Tengo una especial inclinación por todas las verduras.
-¿Animal preferido?
-El perro.


-¿Eres celosa?
-Lo normal.
-¿Estás enamorada?
-Sí, estoy enamorada de mi hombre, de Pepe Tous.
-¿Qué películas te gustan?
-Todas las que se hacían cuando el cine hacía cine y no guarrerías como ahora, salvo algunas honrosas excepciones como pueden ser las películas de Saura, Bardem o Berlanga, si hablamos de nuestro cine, de lo que queda de nuestro mal parado cine.
-¿Cuáles son los libros que lees?
-Leo a Vargas Llosa, a Camilo José Cela, a Terenci Moix, a Miguel Ángel Asturias…
-¿Sexualmente?, ¿te sientes realizada?
-Totalmente realizada, no padezco en esto ni en ninguna otra cosa de trauma alguno.
-¿Cuántas horas duermes?
-Unas nueve horas.


-¿Te gustan los hombres atrevidos?
-Me gustan los hombres que sean hombres.
-¿Te agrada la noche?
-Me encanta la noche, soy ave nocturna por excelencia.
-En la cama, ¿eres exigente con Pepe Tous?
-Con que lo sepamos Pepe y yo es suficiente, no tiene por qué saberlo nadie más.
-Hacia qué expresión artística te inclinas más: ¿pintura, danza, cine o teatro?
-Todo lo que sea arte me interesa y me apasiona.


-¿Te gusta viajar?
-Me gusta viajar en avión, en tren, en coche, en barco… me encantan los viajes, conocer nuevos lugares, ver mundo. Los otros tipo de “viajes”, si es que os refería a eso, y salgo del paso por si las moscas, no me gustan en absoluto y pienso que conducen a la propia autodestrucción. Estoy totalmente en contra de las drogas.
Agradecimos a Sara Montiel y la despedimos hasta muy pronto. Sara se dirige ahora a Norteamérica y pronto la veremos en Madrid. El mito continúa en su gira triunfal, provocando la asistencia multitudinaria. Sara no atrae sólo a los varones, serios y respetables que acuden a su cita con la diva, sino a las mujeres, las amas de casa, e inclusive los gays. Estos la han convertido en un mito más de su Olimpo particular. No había más que ver la nutrida asistencia que provocó el estreno en Barcelona. Los gays que lanzan mitos eternos como la Haywort, la Dietrich o la misma Marylin, tienen en el país una imagen viviente a la que adorar. Porque la nube de comentarios, de anécdotas, de flores en el camerino y aplausos en la escena, la ha envuelto casi con los nimbos de una leyenda. Algún día nos lo contará en sus memorias, pero aún falta mucho para que la diva se retire y, mientras, con su matrimonio recién estrenado, surgen nuevas anécdotas que acumular. El recital como tal está conformado por una serie de canciones que nos recuerdan sus mayores éxitos, o añade nuevas sensaciones que el espectador aplaude, quizá con menos calor que los viejos éxitos pero con igual atención. Sara, Saritísima, siempre será la gran vedette que representa toda una época y la sigue haciendo.



Los gays quieren ver a Sara
Cuando un mito se convierte en el pan nuestro de cada día, como es el caso de Sara Montiel y lo ha sido de la Marylin o de la Dietrich, el mundo gay se muestra muy sensible al fenómeno. Todos quieren verla y ellos también. En el debut de Sara en Barcelona lo demostraba su multitudinaria asistencia. 

Por Jorge Pérez Camacho
Fotos: Alcayna


LA FOTO CCXCI


Simplemente bella. 

martes, 18 de noviembre de 2014

LIB - 10 de Julio de 1984 - España


“HOY: CAMACHO con:
SARA MONTIEL”
Esta vez, doña Sara de La Mancha comió con Camacho en exclusiva para LIB. La mesa está servida y los platos a punto para que los disfruten nuestros lectores.

Mientras el camarero descorcha el vino, Sara Montiel consulta la carta y hace un comentario a nuestro periodista Pérez Camacho. Allí comenzó una cena exclusiva con la gran actriz, para que la compartan nuestros lectores. 

Invité a cenar a Sara Montiel porque me sentí celoso del alcalde Maurice Ferré y del gobernador de Florida, Mr. Clark, que la invitaron tiempo atrás junto a Joan Collins a recibir la llave de la ciudad de Miami.
Al coincidir con ella en Barcelona, no dudé ni un instante en extenderle mi invitación, sabiendo de antemano que no sólo tendría el placer de compartir la mesa con una magnífica mujer –tanto por sus atributos naturales como artísticos- sino además con alguien cuya gran humanidad queda fuera de toda duda.
Elegante ella, soberbia ella, mujer alta y esbelta ella, llegó con puntualidad a la cita. Sabe muy bien ella, que no necesita de ninguna triquiñuela para ser grande, y mucho menos hacerse esperar. A pesar de sus actuaciones y de prácticamente no tener tiempo disponible para cosas extras, supo hacerme, con la clase que le es muy suya, un espacio de tiempo para que juntos, dialogáramos y disfrutáramos de la cena. En el restaurante “Blancanieves”, en Montjuïc, escogimos una mesa cerca de la chimenea y lejos de las miradas de los curiosos. Y fue el propio dueño del local, Antonio Ortiz, quién insistió para que gustásemos de entrada un delicioso jamón de “pata negra”. Un auténtico manjar que Sara Montiel y yo, saboreamos con sumo placer.


Sara Montiel nació en Campo de Criptana, provincia de Ciudad Real, donde hace un par de años se descubrió la placa con el nombre de la actriz puesto a una de sus calles.
Sara Montiel y Camacho sonríen al fotógrafo mientras descienden la escalera. 

Fue entonces cuando pedí a Sara que me contara algo insólito que le hubiese ocurrido. “Mira, he vivido muchísimas cosas que son únicas. No habría espacio en tu reportaje para contarlas todas. Pero te voy a hablar de la primera que me viene a la mente. Creo que soy la única actriz española que se fotografió en el Pódium del Soviet Supremo, condecorada por ser la actriz extranjera más popular en la URSS”.
Llegaron los segundos platos. Sara Montiel escogió unos estupendos pinchos morunos, especialidad de la casa, con guarnición. Yo opté por el chuletón a la brasa, también acompañado por apetecibles guarniciones. Aunque en honor a la verdad, no pude prestar mucha atención a mi comida; estaba demasiado compenetrado en esta mujer maravillosa, cuyo “savoir faire”, que demostraba hasta en los más mínimos detalles, me tenía absolutamente obnubilado. Sabía que estaba frente a un ídolo que ya es un mito indiscutido en el mundo artístico. Pero como hombre, confirmaba poco a poco una nueva faceta de Sara Montiel, su seducción. Más allá de la actriz, o más acá, nunca se sabe bien dónde está el límite, está la Mujer, la mujer con mayúscula, aquella presencia femenina que ningún hombre puede dejar de lado, a pesar de que esté desempeñando su tarea profesional. Y sólo entonces, comprendí el porqué, durante sus estancias en Hollywood, hombres como James Dean, Gary Cooper, Marlon Brando y muchos otros, quedaron prendados de ella.


A pesar de su escaso tiempo disponible, Sara Montiel aceptó la invitación.


Los dos comensales escogieron el mismo postre. ¡Hasta en eso se entendieron bien: sin lugar a dudas, fue una de esas cenas difíciles de olvidar!


La comida se desarrolló dentro de la más cordial armonía. Entre ambos, el diálogo se hizo fácil. 

Y mientras no podía dejar de pensar en estas cosas, tampoco podía dejar de observarla, Sara me hacía referencias a una época que permanece imborrable en su mente: “Otra de las cosas que no puedo ni quiero olvidar, es el momento en que llegué por primera vez a Hollywood. Fue en marzo de 1951, y llegué como una modesta cantante de relleno de orquesta. Pero evidentemente, sabía que podía dar mucho más. Que había nacido para dar mucho más. Y al cabo de un tiempo, filmaba “Veracruz” con Gary Cooper y Burt Lancaster”. Y nosotros sabemos, que a partir de entonces, Sara Montiel pasó a ser una estrella de La Meca del Cine. Una estrella indiscutible, cuya presencia de diva, es admirada en la actualidad a donde quiera que vaya y actúe. No obstante, estos datos que bien podrían convertir a una mujer en “estatua”, no interfieren en ella en lo más mínimo. Sigue siendo una mujer magnífica, sensual, seductora más allá de su consciente y un ser cuya gran humanidad salta a primera vista. “Estoy organizando una actuación especial en ayuda de los toxicómanos. Considero que es gente que hay que ayudar por todos los medios. Y yo estoy dispuesta a hacerlo a pesar del esfuerzo que me pueda representar. Lo estoy preparando para este mismo mes de julio”. No es de extrañar que este gesto provenga de Sara, como tampoco su preocupación por la situación de los ancianos en los asilos.



Mientras Sara Montiel ríe, nuestro periodista llena su copa. No hay nada mejor que el buen champán para concluir bien una velada. 


Y llegó el momento del brindis como broche final a la amistosa comida. Sara Montiel mira la cámara, mientras Camacho no deja de contemplarla. 

Terminamos el postre y brindamos con champán. Sin que Sara lo advirtiese, aproveché para observarla en varias ocasiones a través de las burbujas. Quería tener la imagen de su bello rostro de mujer apareciendo en mi copa. Porque además de todo lo que peuda contar referente a Sara Montiel, hay algo que fue más fuerte que yo durante toda la comida. Algo que debo confesar: ¡Te envidio, Pepe Tous!

Fotos: J. L. Guerendiaín


EL RECORTE CCII
Con "Doña Sara de la Mancha" nuestra Sara se acreditaba uno de esos títulos con los que será recordada siempre y, además, daba que hablar, mucho que hablar, por hacer lo de siempre, por ser ella misma, eso sí, con un vestuario y un joyerío jamás visto en un escenario. Bueno sí, en las otras ocasiones que Sara se subió a uno. Este artículo pertenece a 1982 y es de la revista Güy. 

SARA
de la Mancha
Sí, estuvimos con Sara la divina, con Sara la multiimitada, con Sara la reina, con Sara la diosa del espectáculo… Estuvimos con todas las saras –nunca tan orgullosas, tan seguras y confiadas de sí- y también con la última Sara… Sara de la Mancha, que habló con simpatía y vitalidad para todos los amigos de GÜY.


-Sara de la Mancha, ¿dónde transportas al espectador, a la Mancha?
-No, yo intento llevarlo al mundo de la fantasía, de las cosas bellas, del amor, de los espectáculos de BROADWAY, con mis vestuarios, mis joyas incomparables, mis tocados únicos, mis modelos exclusivos y mis canciones en vivo, de ayer, de hoy y de siempre.
-¿Es tu modestia tu principal virtud?
-No, mi gran virtud es la sinceridad.
-¿Muy cansada al final de tu nuevo espectáculo?
-Cuando el trabajo se hace con gusto y dedicación una no se cansa. Por lo menos yo, a pesar del doble esfuerzo diario, de las dos funciones, no me canso. Veo que el público se lo pasa chupi y éste es el mejor premio y estímulo para seguir luchando con ilusión.


-De todos tus espectáculos ¿cuál ha dejado más huella en ti?
-Cada espectáculo deja siempre alguna huella imborrable. En cada uno de ellos he dejado parte de mí misma. Pero si debo ser sincera, creo que el actual va a ser el de los mejores recuerdos, y ello se lo debo agradecer al público.
-Eso se lo dirás a todos.
-Claro que se lo digo a todos, y en especial a quienes colaboran conmigo: GUARDIOLA, CALDUCH, ONCHO, TONI ANTONIO, DANIEL CICARE, los músicos, los técnicos… todos son excelentes artistas, muy educados, de gran sensibilidad, o sea, personas fabulosas, y esto a la hora de hacer balance también cuenta.
-¿Y el espectador?
-Creo que el espectador, todos mis trabajos siempre han dejado huella, trátese de películas, de shows musicales, de recitales, de galas… Sara Montiel es siempre Sara Montiel: nunca defraudo. Y esto, el público lo agradece, porque si hay algo que un artista jamás debe hacer, sobre todo si se es estrella como yo, es traicionar a su público.


-¿Qué piensas de tus imitadores?
-Me encanta que me imiten, los adoro a todos, y a todas. Y todos saben que en mí tienen a una verdadera admiradora de su arte y a una amiga dispuesta a echarles una mano y a darles un consejo.
-¿Has tenido problemas con ellos en alguna ocasión?
-Jamás, ni los tendré, con ninguno de ellos, porque ellos me adoran, me tienen como a una diosa, y una diosa jamás puede enfadarse con quienes la idolatran. ¿O no? ¿Verdad que tengo razón, monín?
-Has traído a tu hija al teatro para ver el espectáculo. ¿Le ha gustado?
-A mi hija THAIS la enloquece el mundo del espectáculo, tanto es así que algunas tardes viene al teatro y, cuando menos me lo espero, sale a escena a participar conmigo. La tía, ya con dos años y medio, se sabe todas mis canciones y tira claveles y besitos al público mejor que yo misma. Y no veas cómo se inclina para saludar al público. Como siga así me temo que ya tenemos una nueva Sara Montiel para el futuro.


-¿Compaginas bien tu vida sentimental con tu trabajo, o te sientes más absorbida por alguno en concreto?
-Comparto perfectamente ambas vidas, si bien tanto a mí como a mi marido, a Pepe, lo que nos ha dado gran ilusión de vivir, como si estuviéramos empezando ahora, es la presencia de nuestra hija Thais, que es lo mejor que nos ha sucedido en nuestras vidas.
-¿Tu sueño preferido?
-Por lo general no tengo sueños preferidos, si es que a esto te refieres. Desde que tenemos a Thais sueño mucho en ella, comparto intensamente toda su existencia, Thais es mi sueño preferido, indudablemente.


Sara de la Mancha, nos despedimos sin desearte suerte, porque estamos seguros de que no la necesitas. Sabes ser toda una profesional y con eso basta.

Texto y fotografía: J.T.


LA FOTO CII


Doña Sara de la Mancha. 

martes, 11 de noviembre de 2014

GACETA ILUSTRADA - 5 de Octubre de 1980 - España


EL CONFESIONARIO DE AMIBILIA
SARA MONTIEL:
“Si fornicar es pecado, yo no me he enterado”

María Antonia Abad Fernández, más conocida por Sara Montiel, 52 años, natural de Campo de Criptana, actriz, casada (tres veces) y con una hija, se presenta ante el entrevistador con la cara lavada, sin cremas ni aceites, solamente con un poco de oscuro en los ojos, tal y como recomendaban el buen tono, la honestidad y la prudencia que las mujeres fueran al templo antiguamente. Es la Montiel mujer vehemente, manchega internacional, quizá la “estrella” de más ancha fama que haya dado este país. Ahora hace el espectáculo “Super Sara Show”.
-¿De qué te acusas?
-Me acuso de creer en la gente siempre.
-Eso no es pecado.
-Hoy en día, sí, porque te toman por tonta.
-¿Y ser tonta es pecado?
-Seguro que sí: hacer el tonto es pecar contra uno mismo.
-¿Cuál es el pecado que más veces has cometido?
-Bueno, suponiendo que sea pecado, hacer el amor.
-Pero tú crees que eso no es…
-Mira, yo creo que ahí se equivocaron; el problema de la jodienda no tiene enmienda.
-¿Consideras que mundo, demonio y carne son los grandes enemigos del hombre?
-No creo en el demonio. En la carne y en el mundo, sí; pero más que enemigos, digamos que son amiguetes.
(Bebe el whisky a pequeños sorbos. No toma más que uno, y lo hace durar. “Nunca seré una borracha, no me gusta. Así se lo dije a mi madre y así lo he cumplido”.)
-¿Soberbia?
-No, yo no soy soberbia; bueno, quizá en un momento determinado, si cuando estoy amando mucho el hombre que amo me hace daño, pues entonces… Me crezco ante la puya.
-¿Avaricia?
-De eso, cero. No soy nada avariciosa.
-¿No parpadeas ante una buena piedra?
-Me gustan las piedras preciosas, sí, pero digamos que eso es una avaricia artística, estética. También parpadeo ante un Picasso.
(Tiene dos Picassos, por cierto. “Buenos, no son gran cosa, dos carbones del 55”).
-¿Lujuria?
-Me encanta ser lujuriosa. La lujuria no merece estar entre los pecados capitales, sino entre sábanas de raso.
-Sin embargo, Sara, tienes fama de ser mujer fría…
-Eso lo dirán los que no me han tenido, los que no me conocen.
-¿Envidia?
-Ese es el mal que todos los españoles parecemos llevar dentro. Yo diría que hay dos clases de envidia: una, admirativa, y otra, destructiva, carroñosa. A la primera se le llama sana envidia. Bueno, pues yo he tenido de ésa. Me acuerdo cuando veía a Ingrid Bergman y me daba tanta envidia ver trabajar a aquella maravilla de actriz y de mujer… Destrozada salía de verla, porque pensaba que yo, a su lado, no iba a hacer nunca nada. ¿Qué era yo comparada con ella? Pues este tipo de envidia sí que lo he tenido, pero creo que es envidia sana, ya te digo.
-¿Gula?
-Rechazo la grasa. Cuando tengo que comer, como, pero generalmente, si no me lo recuerdan, se me olvida, sobre todo cuando estoy trabajando. Y no soy golosa.
-Se decía que te iban unas alubias con tocino y morcilla más que a un tonto una tiza…
-Sí, lo sé. Decían que comía hasta hartarme. Pero la verdad es que tenía una enfermedad de tiroides que me hacía engordar. Me trató Marañón. Y ahora parece que he recuperado el equilibrio.
-¿Has tenido algo de devoradora de hombres?
-Sí, eso sí, pero siempre los he dejado vivos. La verdad es que yo he tenido mucha facilidad para quitarme a los amantes de encima.
-Nunca mejor dicho.
-Sí, me costaba más librarme de un catarro que de un amante.
(Thais, la pequeña Thais, tiene la carita cansada y llora para que la acuesten. Sara la coge en brazos y la lleva a su habitación. Frente al piano, en el salón, hay un enorme retrato de la Montiel de los años 50.)
-¿Ira?
-Mi ira puede ser terrible cuando veo una injusticia. En Nueva York fui a un restaurante con una amiga mía, Billie Hollyday, una gran cantante de jazz. Nos sentamos y pasó media hora sin que nadie nos preguntara ni qué queríamos tomar. Pregunté. Me explicaron que era porque mi amiga era de color. Dios, la que armé, que fui tirando todos los manteles, con todo lo que tenían encima, al suelo. Tuvo que intervenir la Embajada.
-¿Recuerdas la mayor injusticia que hayan cometido contigo?
-Recuerdo aquella vez que ofendieron a mi madre, siendo yo niña. En ese momento hubiera sido capaz de cualquier cosa. Aquella ira…
-¿Pereza?
-No, no soy perezosa. Quizá un poco en el amor, cuando la cosa no es muy fuerte, cuando no hay volcán. En lo demás, no. Yo soy muy de no parar. En mi casa de Palma tengo cincuenta y cuatro escalones que subo y bajo varias veces al día. A veces me subo cuatrocientos y pico escalones. Camino mucho, nado mucho, hago mucha vida sin coche. Me sigue encantando pasear por Palma.
-Tendrás el problema de que te reconocen a cada momento…
-Sí, pero eso me gusta mucho, me encanta que me pidan un autógrafo.
(Va vestida con un sencillo traje de percal, blanco, muy ab-lib.)
-¿A quién amas sobre todas las cosas?
-A mi hija Thais.
-¿Juras mucho?
-No, pero cuando juro, sentencio.
-¿Blasfemas?
-No paso del ¡ay, coño!
-¿Crees en Dios?
-Sí. Jesucristo hecho hombre es mi Dios.
-¿Vas a misa?
-Sí, fui el domingo pasado. Yo no soy practicante, pero ahora lo hago para ir con mi hija, para que ella algún día, tenga una creencia, crea en Jesucristo hombre. A mí, la Iglesia como tal me cae bastante mal, no la acepto, porque no está muy de acuerdo lo que hace, cómo lo hace, con lo que dijo Jesucristo hombre.
-¿Te hubiera gustado ser María Magdalena?
-Sí. Yo me hubiera caído muerta, enamorada de Jesús.
-Honrar padre y madre, Sara.
-Ahí está mi gran satisfacción. He honrado a mi padre y a mi madre siempre, vivos y muertos.


-Ahora ya sabes, está muy de moda lo de los asilos…
-Quien tenga dos brazos y dos piernas y los lleve a un asilo es un hijo de p…
(Sigue haciendo lo de siempre: si alguien le pregunta si lleva sostén, o si es verdad que anda un poco de teta caída, tirará para arriba la blusa para mostrar sus pechos desnudos. Es algo que le trae sin cuidado y lo hace desde hace muchos años. Hace poco se pasó toda una cena con las dos domingas fuera por el capricho de darle en la cara al director de “Diario de Mallorca”. Había escrito algo criticando esta costumbre de Sara y el hombre tuvo la mala suerte de caer frente a ella. Qué cena.)
-No fornicar, Sara.
-Qué quieres que te diga, si ya te lo ha dicho todo.
-No lo consideras pecado, ¿eh?
-Sí lo es, no me he enterado.
-¿Te gustaría más que fuera “no violarás”?
-Sí.
-¿Contra violación, castración?
-Francamente, sí. Sobre todo para quienes lo hacen con criaturas.
-Los hombres de este país presumen de hacer muy bien el amor…
-Dime de lo que presumes…
-¿Has robado alguna vez?
-No me gusta robar. Tenía cinco años cuando robé un niño Jesús en su cunita. Fue en una feria, camino de Albacete. No tenía dinero y me lo metí bajo la falda. A los pocos kilómetros me puse a llorar. Me entró tal ataque, que desde entonces he sido incapaz de robar más, ni un cenicero.
Y me enseña el niño Jesús en su cunita de virutas de madera. “Yo tengo 52 años; este niño Jesús tiene 47. Para mí, es sagrado. Es la primera cosa que le enseñé a Thais: bésalo, bésalo, le dije, que no es un muñeco, que es el niño Jesús”.)
-¿Crees que los políticos de este país han robado mucho?
-Creo que sí. Pagas los impuestos y luego no ves nada hecho en ninguna parte: ves el agujero en la calle, vas a Correos a las dos de la madrugada y no funciona, bueno aquí no funciona casi nada.
-¿Te gustaría enterarte de que te estaban poniendo los cuernos?
-Sí.
-¿Has deseado al hombre de tu prójima?
-Sí, muchas veces. Pero nunca le he quitado un hombre a una mujer amiga. A una desconocida sí, a una amiga, jamás.
-¿Codicias los bienes ajenos?
-No. En eso soy virgen, virgencísima. Al contrario, soy muy desprendida, me paso, en eso soy medio gili, y abusan de mí, claro.
-¿No has deseado ser rica?
-Rica, rica, no. He querido ser alguien, y si por ahí, por querer ser alguien, me ha venido dinero, pues bien venido sea; si hubiese querido ser rica, rica, me habría casado muy bien, con un hebreo maravilloso que me lo propuso; pero como no me gustaba, prefería hacer “El último cuplé” por 100.000 pesetas en letras y 250 pesetas diarias de dieta.
(Y no se quiere venir a cenar por no dejar sola a Thais.)

EL RESTO
Su película: “Casablanca”
El libro que vuelve a leer: “Nada menos que todo un hombre”, de Unamuno.
Va siempre sin sostén.
El hombre que le turbó más: “Varios, no muchos, pero sí varios”.
Su plato: el arroz a la cubana con ropa vieja.
La enfermedad más larga que padeció fue la difteria.
Le gustaría reencarnarse en su madre y ser como ella.
Su animal doméstico: “El perro, el pajarito; pero el animal que va más conmigo es el puma”.
No juega a nada, pero echa las cartas.


Otras secciones de la revista donde aparece la estrella
 Sara y Lina, grandes amigas
Sara Montiel y Lina Morgan se han hecho íntimas amigas. Las dos estuvieron en la “cena del éxito” ofrecida por la agencia Efe a la Saritísima. Días después han vuelto a coincidir en la inauguración de la “boite” Coco’s de Madrid. Testigo de excepción en aquel nuevo encuentro entre las dos estrellas fue Jorge Fiestas, amigo a su vez de ambas. Precisamente, Sara está actuando en el escenario donde Lina ha venido trabajando hasta ahora con su revista.



Protagonistas
El diario de Jorge Fiestas
Miércoles
Desde hoy, Madrid cuenta con un nuevo bar, “Babilonia”, en la calle Infanta Mercedes. Desde hoy, Miguel Ríos ha sumado otro “Long Play” de oro en la discoteca del mismo patronímico que regenta José María Suárez. Y desde hoy, Sara Montiel se ha convertido en Marlene Dietrich. Me explicaré. Cuando la Dietrich se retiró, por propia voluntad, del cine y sus pompas, inició una espléndida carrera como “chanteuse”. Los años la fueron añadiendo, carisma suyo aparte, un “savoir faire” ante el público, en directo, dejando atrás su glorioso mito cinematográfico, para inscribirla con letras de oro en el mundo del “Music Hall”. Saritísima, como la bautizó Terenci Moix, no va a regresar ya a la pantalla o al menos eso es lo que ella dice. Sarita lleva ya mucho tiempo cantando sus “Nenas”, “Violeteras” y “Camareras” en “shows” diversos que ha paseado por medio hemisferio. El último que se ha estrenado esta noche en la Latina, es el más honesto (y el mejor) de todos. Para empezar, no engaña a nadie. Desde que la estrella confiesa 52 años hasta la inclusión en el mismo de tres señores como Lorenzo González, Bonet de San Pedro, Jorge Sepúlveda y un presentador, Chicho Gordillo, la gente sabe lo que va a presenciar antes de adquirir sus localidades. La orquesta es excelente, se canta “en vivo” y no con el socorrido “play back”. Los arreglos están perfectamente acoplados a la actual voz de la Montiel, con un registro bajo que recuerdan mucho al de la Dietrich de los sesenta. Y los años y la experiencia han dado a María Antonia Abad un dominio y una soltura de los que antes carecía. A mí me ha gustado mucho. En las reseñas críticas que saldrán estoy seguro que el vocablo “carroza” va a imperar en ellas. Pero si es así se debería añadir que en efecto hay muchas “carrozas” en el “Super Sara Show”. Pero que hasta en esto hay clases, éstas de hoy lo son, pero de oro.


Antes del estreno: Ángela Tamayo (Sra. de Gordillo, Chicho), Vicente Parra y la Montiel, en Madrid, con "Super Sara Show".


EL RECORTE CC
Sobre el sexo se le preguntó a Sara hasta la saciedad. En el fondo siempre fue protagonista de aquellos sueños que 'andan por ahí'. Para la revista Lib, en el año 1977, hizo toda una confesión sobre la materia, que bien podría ser una clase magistral...

“El adulterio es un prejuicio”
(firmado:
SARA MONTIEL)

LIB estuvo en el Teatro Español de Barcelona, presenciando el “¡Increíble Sara!”, espectáculo con gran despliegue de color y música, que destacó la figura casi mítica y popular de Sarita Montiel. Con ella dialogamos por largo rato, mientras esperaba su salida a escena en la función de la noche. Aprovechamos la ocasión para pedirle que nos escribiera en exclusiva, desde su perspectiva de mujer y desde el ángulo de sus experiencias, sus opiniones sobre el amor y la pareja. Y aquí están.

Es muy difícil para una muer como yo, que vive siempre acuciada por el constante trajín de su trabajo, hacer un alto en el mismo y escribir sus reflexiones sobre diversos temas. Sin embargo, creo que la sexualidad, la juventud y las relaciones entre un hombre y una mujer, merecen que una dé una opinión. Una opinión que está basada en la propia experiencia y en los propios sentimientos, más que en un aprendizaje en los libros. Con esto no quiero decir que este aprendizaje no sea necesario. Al contrario. La intuición, y más aún en lo referente a la sexualidad, muchas veces nos triciona.
Pienso que las relaciones entre las personas deben regirse en base a la libertad. Cada persona tiene que ser muy libre con respecto a lo que piensa y a lo que desea de sí. Una mujer no debe pensar que desear sexualmente a un hombre es antinatural. Nada más natural que desear al hombre que se ama verdaderamente. Pienso que amar y actuar con espontaneidad y libertad se aprende a lo largo de toda la vida. Siempre estamos aprendiendo en todos los terrenos, y mientras más conozcamos a nuestros semejantes y a nosotros mismos, mejor podremos llevar adelante nuestras relaciones con los demás.


El instinto de una persona es bueno, él nos enseña mucho. También la experiencia. Pero el instinto y la experiencia debemos completarla con una buena educación.
Pienso que la educación sexual en los colegios es necesaria, pero mejor es aún la educación que pueden brindar los padres. Nadie mejor que ellos para ir respondiendo a todos los interrogantes que el niño plantea a medida que va creciendo.
En lo que no estoy de acuerdo es en que se crea que la educación sexual sea exclusiva. Al contrario, ésta debe ser parte de la educación total del niño La educación sexual es una parte que se le ha quitado al niño, porque siempre se ha considerado a la sexualidad como un pecado y no como parte natural de nosotros.
Por falta de esa educación es que hoy son necesarias las relaciones prematrimoniales, pues a través de ellas la pareja aprende a conocerse, a saber qué quiere uno del otro. A través de este conocimiento es posible evitar las sorpresas desagradables, las que –a veces- no tienen remedio.


Tanto la falta de información como la total ignorancia afectan a la vida sexual y a la espiritual de dos seres que, si no han encontrado el camino de la armonía, terminarán con todo aquello que un día los unió.
Cuando se llega al matrimonio en ese estado de ignorancia y desconocimiento mutuo, lo más seguro es que esa pareja poco a poco se destruya, se haga mal y uno u otro caiga en el adulterio. Pienso que la mujer casada, que se lleva mal con el marido y éste con ella y, precisamente, por no existir una ley de divorcio, llegan a la monstruosidad de hacerse daño, no teniendo la posibilidad, ninguno de los dos, de iniciar la nueva vida que necesitan.
Ahora bien, yo no estoy de acuerdo con que el hombre sea adúltero y que pase por tal muy graciosamente, y que su mujer quede muriéndose en su casa toda su triste vida. Esto, además de un absurdo, es una injusticia.
La ley de divorcio es muy necesaria porque si ella existiera no existiría el adulterio.
El adulterio es para mí el producto de una serie de prejuicios y tabúes de la sociedad que hacen que en la pareja se transformen en constantes incomprensiones, todos los problemas con los cuales se enfrentan diariamente. Y estos problemas acaban con el amor. Una mujer que ama a su marido, no tiene por qué irse con otro hombre. Pero si con su esposo no es feliz y se hacen la vida imposible, ninguno de los dos tienen por qué hacerse daño.
El hombre (sucede siempre o casi siempre) tampoco tiene que marcharse con otra. No debe irse con otra señora, ni adonde quiera con ella, y que no pase nada. Es decir, que no tiene –como vulgarmente se dice- que pegársela a la señora y que ésta permanezca sufriendo toda su vida.


Actitudes semejantes son producto del machismo del hombre, especialmente del español, que ha recibido durante muchos años una mala educación y una represión muy grande.
Es necesario que los españoles nos liberemos de muchos prejuicios y que nos conozcamos profundamente para no seguir cometiendo errores que luego nos pesan mucho.
Un joven que tiene relaciones con una chica, tiene que conocer perfectamente lo que hace y lo mismo la chica. Yo estoy de acuerdo con la píldora. Es una forma de no correr peligros inútiles, sexualmente hablando.
No creo en los inconvenientes que algunos dicen que la píldora trae para el organismo de la mujer. Y por lo mismo que estoy de acuerdo con la píldora, estoy en contra del aborto.
El aborto es para mí monstruoso porque es antinatural. No veo por qué una mujer debe abortar, si no es por razones de salud, de peligro para su vida.
Tal vez estas opiniones tengan el tono de consejos, es posible que lo sean, porque en todas mis opiniones soy profundamente honesta y sincera, y porque quiero que la juventud española sea totalmente libre.


LA FOTO CC


¿Quién podría resistirse ante esa mirada?