sábado, 13 de octubre de 2012

SEMANA - 4 DE MARZO DE 1972 - España

Agradecemos a Violeta Riscal el envío de esta revista.

¿ENAMORADOS?
HEMOS SORPRENDIDO A SARA MONTIEL Y AL GALAN INTERNACIONAL OMAR SHARIF EN ACTITUD DEMASIADO ROMANTICA
“A cualquier mujer le gusta un hombre como Omar” ,
dice la estrella española


(Madrid, año 1966. Omar Sharif protagoniza ‘Doctor Zhivago’. Le entrevisto. Le pido que describa a su mujer ideal, tal vez la de sus sueños. Lo hace con palabras suaves, impregnadas de un acento extraño, sugestivo. He aquí un pasaje de su descripción: ‘Mi mujer ideal tiene los labios de Sara Montiel’.
Madrid, año 1969. Entrevisto a Sara Montiel con preguntas directamente dirigidas a su corazón. ‘El retrato de su hombre favorito’, pido. Sara arrastra caprichosamente las palabras, y, entre otras, pronuncia éstas: ‘Me gusta que tenga los ojos de Omar Sharif’.)

***

Madrid, febrero de 1972. La gran estrella española y el famoso galán internacional Omar Sharif se encuentran otra vez. ¿Otra vez? Sí, otra vez.
-¡Omar, guapísimo!
-¡Sarita, encanto!
Se funden en un abrazo. Besos, risas, alegría. A primera vista, dos buenos y viejos amigos que se encuentran después de muchos años de no verse.
-Has perdido unos kilos, Omar. Oye, así me gustas más.
-He estado dos meses a régimen por culpa de una película que he rodado en Yugoslavia. Tenía que aparecer demacrado… Si el rodaje hubiera durado algunos días más, no lo contaría ahora… Tú estás estupenda, Sarita.
-¡Como siempre, hijo!
Ríen, ríen, ríen…
Están juntos. Omar ha cogido a Sarita del brazo. Se miran, se contemplan, se examinan; tal vez se analizan. ¿Qué significa todo esto? Uno trata de ser objetivo, ecuánime, al relatar unos hechos. Unos hechos que, innegablemente, en manos menos discretas, más sensacionalistas que las nuestras, darían pie a una ‘bomba’ periodística de gran onda expansiva. Oímos este comentario:
-Están demasiado románticos para ser simplemente amigos… ¡Yo no doy besitos a mis amistades!




BUENOS AMIGOS
El encuentro –más exacto sería hablar de ‘reencuentro’- tiene por escenario unos estudios cinematográficos madrileños. En ellos rueda el director español Juan Antonio Bardem una película –río (dura más de cuatro horas), titulada ‘La isla misteriosa’, según su apasionante relato de Julio Verne. Omar Sharif encarna al enigmático capitán Nemo. El misterio y el extraño y poderoso atractivo que emanan de la figura del gran actor egipcio son mayores con el colorista y exótico atuendo que ahora luce. El rodaje transcurre normalmente hasta que, a media tarde, llega al plató una inesperada y sorprendente visita: Sara Montiel.
-Si la montaña no viene a mí, yo voy a la montaña –explica Sara de España mientras salva un mar de cables, vías y demás utensilios.
La ‘montaña’ naturalmente, es morena (casi cetriña), alta, corpulenta… La ‘montaña’ es Omar Sharif.
-¡Omar, guapísimo!
-¡Sarita, encanto!
(La palabra idilio baila en la punta de mi pluma. ¿La escribo? ¿No la escribo? No nos precipitemos. Seamos consecuentes.)
-¿Desde cuando se conocen? –preguntamos.
Sara, que hoy (como siempre, y más aún si se encuentra entre amigos) está locuaz, ocurrente, arrolladoramente simpática, responde:
-Omar y yo somos viejos amigos. ¡Es tan rico! Y guapo como él solo. Bueno, como le decía, nos conocemos desde hace tiempo. Exactamente desde que nos vimos en Londres, cuando él rodaba ‘Lawrence de Arabia’ y yo vivía allí con mi marido, Anthony Mann. Tony preparaba el rodaje de ‘El Cid’, y yo estuve a su lado aquel tiempo. El director, de ‘Lawrence de Arabia’, David Lean, era muy amigo de Tony. Un día nos invitó al rodaje, y entonces conocí a Omar. Me causó una primera impresión sensacional… ¡Hay que ver cómo mira este hombre!



SARA Y FATEM
Omar sonríe… Su sonrisa está hecha de picardía, cinismo, buen humor y, sobre todo, de simpatía. Sonríe… Más con los ojos que con el resto de la cara. Omar sonríe más que habla. Es más silencioso que parlanchín.
-Yo era una gran admiradora de Fatem Hamama, su esposa, la primera actriz del cine árabe. Omar todavía no era famoso. Omar se interesó mucho por mí porque daba la casualidad de que mis películas estaban obteniendo mucho éxito en los países árabes, de forma que Fatem y yo éramos competidoras en aquel mercado. Cuando Omar me vio, dijo: ‘Ahora comprendo tu éxito en todo el mundo’.
Volviéronse a ver en varias ocasiones más. También -¡cómo no!- cuando Omar vino a Madrid a rodar ‘Doctor Zhivago’, película que le impulsaría al triunfo mundial.
-¿Qué le atrae fundamentalmente de Omar Sharif, Sara?
-Se lo diré ahora que no nos oye… Todo él emana una fuerza bárbara… Una fuerza casi eléctrica.
-Dicen que ‘las enamora con los ojos’… ¿Usted también piensa así?
-Los ojos de Omar son muy canallas, desde luego… Sí, es posible que, en un primer momento, sus ojos atraigan y convenzan… Pero yo pido bastante más a un hombre. Porque si sus ojos son bonitos y todo él es hueco por dentro…, ¡estamos aviados! Este no es el caso de Omar, que, si como actor es fenomenal, como hombre es tan sensible como culto e inteligente. Aunque a cualquier mujer le gusta un hombre como Omar Sharif.
Nunca, hasta ahora, fue posible testificar gráfica y literariamente un encuentro de Sara Montiel y Omar Sharif. Reconocemos que la suerte ha sido nuestra aliada en esta ocasión, sin desmerecer –modestia aparte- a nuestro olfato periodístico, que nos puso sobre aviso. Porque, ¿por qué no podía repetirse ahora un encuentro a imagen y semejanza del que tuvo lugar durante el rodaje de ‘Doctor Zhivago’? Y acertamos.



UN SEÑOR MUY GUAPO
He ido al grano.
-Sara, ¿Omar es tu tipo?
-Sí, Omar es un señor muy guapo, y debo aclarar que me gustan más los guapos que los guapitos. ¿Nos entendemos?
-¿Omar Sharif o Alain Delon?
-Delon tampoco está mal, ¡canastos! Pero prefiero a Omar. Parece más ibérico, por ser árabe.
-Pues bien, ha llegado el momento de formular esta pregunta: ¿está enamorada de Omar Sharif?
Ríe. Suelta un ‘huy’ y luego varios más.
-Si formulara esta pregunta a cien mujeres, ¿qué cree que le contestarían? Que sí. Los actores, sobre todo los que protagonizan apasionadas historias de amor, atraen irresistiblemente a las mujeres, que se enamoran de ellos, aunque estén casadas o tengan novio, o sean demasiado jóvenes o demasiado viejas. Son amores platónicos… Luego, surge otro actor más guapo y más romántico y es de éste del que se enamoran.
-Sí, sí, pero mi pregunta sigue en pie, Sarita…
-Yo, como mujer que soy, estoy enamorada de Omar Sharif, pero esto, como acabo de explicarle, no significa nada. Es un hombre que me agrada, me cae bien… Sería tonto negarlo.
(Es un ‘sí, pero no’, un ‘no, pero sí’, un ‘ni si ni no, sino todo lo contrario’. Es…¿Qué es esto? Tal vez, y exactamente, lo que acabo de decir. Más no puedo concretar, y, por consiguiente, no concreto).
-¿Le gustaría hacer una película con Omar?
-¡Mañana mismo! Formamos una pareja estupenda… ¡El, tan galán, y yo, tan galana! Se iban a emocionar los espectadores, los de uno y otro sexo…
Vuelve Omar. Hablan de caballos. Es curioso: Omar, con su fama de Don Juan a cuestas, a veces parece que prefiere los caballos de carrera a las mujeres. Habla de ‘Blinis’, su equipo favorito, con gran apasionamiento.

¿MUJERES O CABALLOS?
Para salir de dudas sobre el particular, hemos formulado una pregunta al ‘persuasivo’ egipcio. Respuesta:
-¿Mujeres o caballos? Cada cosa en su momento. En estos últimos tiempos, por ejemplo, los caballos me dan más satisfacciones que las mujeres. Son más dóciles y agradecidos…
Sara hace como que no le oye.
Debo decir que de estas palabras de Omar se desprende mucha y sincera pesadumbre. No es feliz el apuesto egipcio en el terreno sentimental. Separado de su esposa, Fatem, vaga sentimentalmente de un lado a otro, picoteando aquí y allá, sin que sus aventuras (tal vez solamente aventurillas) lleguen a cuajar siquiera en idilios. Hombre desventurado en amores, vive envuelto en una leyenda ficticia que él no sabe cómo y por qué le han creado: la de un Casanova tan irresistible e implacable como irresponsable y sin corazón. Omar Sharif, desde luego, no es así.
-¿Por qué le agrada Sara Montiel?
-No sólo por su belleza, que es mucha y muy mediterránea. También por su desbordante simpatía, por su buen humor, por su sensibilidad, por su sinceridad y sencillez…
-¿Volverá a casarse, Omar?
-Si encuentro una mujer a mi medida… Fracasé una vez. No tropezaré en la misma piedra nuevamente…
Se despiden con el mismo afecto que al principio. Abrazos, besos, risas, piropos… Han pasado una grata velada, tal vez demasiado corta. Una estupenda noticia final: Sara visitará próximamente los países árabes para promocionar su película ‘Varietés’ y cantar personalmente. Irá, naturalmente, a El Cairo. Si entonces está allí Omar Sharif, Sara dispondrá de un cicerone excepcional. A los dos les encanta tal posibilidad…

***

No puedo ni debo terminar este reportaje con una afirmación tajante. Carezco de los suficientes elementos de juicio para ello. Hemos testificado, sí, el inesperado y romántico encuentro de la bellísima Sara Montiel y Omar Sharif, el galán de los ojos persuasores. Hemos visto, oído y contado. Ahora, preguntamos: ¿Enamorados?


Hebreo SAN MARTIN
Fotos: J. Larrú


EL RECORTE LXXXVI
Por un motivo u otro Sara siempre estuvo rodeada de celebrities y ella regaló su presencia a otras tantas. En esta ocasión era el año 1995, y Sara entregó 'La Palmera de Oro', de la Mostra de Cine de Valencia, a Christopher Lee. A modo de anécdota lo contaba la revista Diez Minutos. 


SARITISIMA
no teme a Drácula



Por primera vez, una película española, ‘La leyenda de Baltashar el castrado’, ganó la XVI edición de la Mostra del Cinema del Mediterrani, que se celebró en Valencia. Por primera vez también, Drácula no mordió el cuello de una hermosa mujer. O sea, que Sara Montiel se libró del ‘bocado’ de Chirstopher Lee. Tal como les ven, entraditos en años, atractivos y aparentes, posaron para la prensa.


LA FOTO LXXXVI



Más celebrities. La diva con Josephine Baker y Lola Flores. 

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