viernes, 16 de noviembre de 2012

LOLITA - 24 de Noviembre de 1965 - España


Agradecemos a Violeta Riscal el envío de esta revista. 

SARITA MONTIEL
GIANCARLO DEL DUCA
¿UNA PAREJA DE CINE DEFINITIVA?


En uno de sus descansos, Sarita parece meditar en el difícil papel que supone posar para este célebre escultor, que ha de dar vida al busto de la actriz para su nueva película. 

El nuevo cine trajo nuevas tendencias. Hubo un tiempo en el que las parejas cinematográficas eran una moda, y se hacían famosos ‘por duplicado’. La costumbre se fue perdiendo. Difícilmente se repite un reparto con iguales estrellas para película diferente.
Sin embargo, existe la posibilidad de que dos famosos se unan artísticamente. Esta es la noticia y éste es el reportaje conseguido por nuestros reporteros gráficos.
Magníficos y bellos escenarios para una pareja admirada por ellas y por ellos. ¿No es cierto? Los dos protagonistas se sienten muy felices de trabajar juntos, y tanto es así, que ya preparan su próxima película y piensan en las que vendrán después.
Es inútil repetir sus nombres. De todas maneras, éstos son y aquí los tienen ustedes: Sara Montiel, española, un día mejicana, otro día norteamericana y, definitivamente, española, porque no en vano se siente así, y el haber nacido en un lugar de la Mancha también obliga mucho. Y Giancarlo Del Duca, italiano, ahora radicado en España.
Después de algunos días tratando de localizar a Sarita Montiel, al fin lo conseguimos en el estudio del célebre escultor Federico Collaut-Valera, que está situado en la madrileña calle de Ayala.
Sabíamos de antemano que el escultor estaba haciendo un busto y una estatua de Sara Montiel, que serán utilizados en la próxima película, cuyo rodaje se iniciará en breve, titulada ‘Mujer perdida’.



En cada uno de sus gestos vemos el talento y la facilidad con que se acopla a las distintas facetas que han hecho de ella una actriz extraordinaria. 

Allí tuvimos ocasión de poder entrevistar al mismo tiempo a Sarita y a su ‘partenaire’ Giancarlo Del Duca, que también lo ha sido en la película recientemente estrenada en Madrid ‘La dama de Beirut’.
Entramos en el estudio de don Federico, que había citado a Sarita allí para posar. Ella, como toda mujer hermosa que ha de cuidar con esmero de su apariencia, llegó con casi una hora de retraso. Sin embargo, valió la pena la espera, pues Sarita nos recreó con su incomparable belleza.
El argumento de la película trata de la vida de un escultor (Giancarlo Del Duca), que se ve envuelto por la belleza de su modelo, originándose una trama de inesperado desenlace. Es debido a eso que Sarita se encuentra ahora posando durante largas horas, en completa inmovilidad, para que el famoso escultor español don Federico Collaut-Valera pueda llevar a cabo la ejecución del busto y estatua de la estrella, que tendrán un relevante papel en dicha película, al mismo tiempo que inicia al galán en los secretos de la escultura para dar un mayor verismo a las escenas en las cuales ha de aparecer esculpiendo.
De Sara Montiel hay poco que decir, puesto que ya todo o casi todo se ha escrito sobre ella. A pesar de sus muchas películas, la fama y popularidad de esta magnífica actriz continúa latente, y buena prueba de ello son estas dos nuevas películas, que nos muestran una nueva faceta de su arte.
Pero algo sí podemos hablar de este actor italiano que la acompaña y que empieza a ser conocido en España, donde ya ha rodado tres películas y que ahora, actuando al lado de Sara, no dudamos logrará alcanzar un éxito internacional. En Italia ha trabajado junto a Claudia Cardinale en ‘Un paseo por Roma’ y con Sylvia Koscina en ‘Via Veneto’. Además de algunos trabajos  realizados en el teatro y televisión italianos.



Mientras el escultor trabaja en el busto con increíble maestría, dando vida al barro, que entre sus manos se transforma en dócil colaborador del artista, tomando las formas adecuadas para convertirse en una expresión perfecta de la personalidad encarnada por Sarita en la película, hacemos algunas preguntas a Giancarlo:
-¿Por qué razón siendo Italia un país de éxitos cinematográficos y un gran productor en películas ha venido a trabajar en España?
-En primer lugar, por razones de coproducción y, muy especialmente, por la oportunidad de rodar al lado de una actriz internacional y bajo la dirección de Ladislao Vajda.
-¿Qué le ha parecido, en general, España?
-Le diré…; me he encontrado gratamente sorpendido. He descubierto España como se descubre un verdadero amigo. Es realmente maravillosa. Y su público, gentil y hospitalario.
-¿Qué piensa del cine español y de su futuro?
-Bajo mi punto de vista profesional, le vaticino un gran futuro, puesto que ya en España se producen películas que están alcanzando gran renombre internacional y creo que en poco tiempo se podrá poner al lado de los países más avanzados en la producción cinematográfica, sin contar con la gran belleza natural que por todos lados se puede observar y que la convierten en un gran escenario maravilloso lleno de luz y de belleza.
-¿Qué piensa de Sarita Montiel?
-Que es una gran actriz con una extraordinaria personalidad, inteligencia y belleza.
-¿Con qué belleza podría compararla?
-Puesto que su belleza ya por muchos ha sido calificada de incomparable, sólo podría hacerlo con la de una diosa griega.



Giancarlo observa la asombrosa agilidad y maestría de Collaut-Valera, deseando en su interior poder parecerse al gran maestro para llegar a interpretar con soltura el papel de escultor. 

Por unos momentos el escultor interrumpe su trabajo y aprovechamos el paréntesis de descanso para preguntarle a Sarita qué es lo que piensa de Giancarlo.
Con su amabilidad habitual, nos dio su opinión personal del joven actor.
-Es un actor que muy en breve será conocido del público español, y en poco tiempo su popularidad se habrá extendido más allá de nuestras fronteras.
Estas palabras, las frases de los dos, podrían quedarse en meros cumplidos. Pero como hechos son amores, resulta que los dos han firmado un nuevo contrato, en el que coincidirán.
-Se trata de ‘Mujer perdida’. Un tema muy interesante en el que los dos tenemos puestas nuestras máximas ilusiones artísticas.
‘La dama de Beirut’ les proporcionó otras vivencias muy humanas. Los dos recuerdan, con gran sentimiento por su parte, que durante el rodaje de la película falleció, como consecuencia de un ataque cardíaco, el famoso y universal director Ladislao Vajda.
-Creo –nos dice Sara- que traté de superarme en la interpretación como homenaje a Ladislao, que no era solamente un gran maestro de la dirección, sino un modelo de amistad.



Después del trabajo agotador que impone su próxima película, Sarita Montiel y Giancarlo Del Duca, junto con unos amigos, almuerzan en un restaurante madrileño. 

Pero ahora no caben los recuerdos tristes. Porque todo es artística felicidad en Sara Montiel y Giancarlo del Duca, que de nuevo estarán unidos en la cabecera de un cartel cinematográfico.
¿Nueva pareja de la pantalla a la vista? Ustedes tienen la palabra. Han sido buena pareja también ante nuestro reportero gráfico. Y las fotografías no precisan de más comentario, amigos.


Reportaje MONDIAL PRESS


EL RECORTE XC
No sabemos ni sabremos nunca cuál ha sido la verdadera relación de la actriz con el galán italiano. Lo único verdaderamente sólido, contado por ellos mismos, es el apasionante idilio que ambos vivieron durante siete años desde que se conocieran en el rodaje de 'La dama de Beirut'. En cualquier caso, Giancarlo Viola reapareció en la vida de la artista tras la muerte de Pepe Tous y la ha acompañado en momentos importantes de su vida. En este caso, la muerte y entierro de su hermana Elpidia. Así lo narraba la revista Hola en Enero de 2006.

EXCLUSIVA
SARA MONTIEL
Y GIANCARLO VIOLA
Fotografiados junto a Elpidia tres días antes de la muerte de la hermana mayor de la artista



El pasado 5 de enero, la víspera de Reyes, todo era alegría y buen humor en la casa de Sara Montiel. La popular artista y su novio, el italiano Giancarlo Viola, posaban muy felices en el salón de la artista mientras su hermana mayor, Elpidia, contemplaba la escena, siempre sonriente, siempre pendiente de su hermana. Lo que ninguno podía presagiar es que este reportaje exclusivo iba a convertirse en un documento excepcional, un homenaje a la hermana que crió a Sara y a la que siempre ha considerado como su segunda madre.
Sólo tres días después de que fueran realizadas las fotografías y la entrevista que aparecen en estas páginas, Elpidia, de noventa y dos años, fallecía en su casa tras sufrir un ataque al corazón. Fue Sara quien la encontró sin vida en el baño que compartían, la mañana del 8 de enero. Las dos, como hacían siempre que Giancarlo no estaba en España (se fue al día siguiente de la realización del reportaje y regresó en cuanto conoció la triste noticia), dormían en la misma habitación, donde habían dispuesto dos camas, y no porque no hubiera dormitorios de sobra en la casa de la artista, sino para estar cerca la una de la otra.



Sara, sin esperar este golpe del destino, nos decía mientras posaba por última vez junto a Elpidia: ‘Yo al nuevo año no le pido más que salud, no quiero nada más que salud, que el año pasado hemos estado muy fastidiados. Mi hermana estuvo muy mal y lo hemos pasado muy mal. Quiero salud para disfrutar este año’.
-¿Cómo has pasado las Navidades?
-Muy bien. Echando de menos al italiano, que llegó empezado el año, pero bien, en familia y con mis amigos. Echo de menos a personas muy queridas; echo de menos a mi padre, a mis hermanos que ya no están… La Navidad no me gusta y prefiero que pase rápido y con alegría.
-¿Tienes propósitos para este año?
-Nada, estar juntos, vernos, viajar y que tengamos buena salud, que ya he dicho que este año mi hermana Elpidia ha estado un poco pachucha.
-¿Te has sentido sola en algún momento de las pasadas fiestas?
-No, no, somos una familia muy unida, estamos siempre juntos en Nochebuena. También la Nochevieja la pasamos todos, hasta las once de la mañana del día siguiente.
-Y en plena Navidad llega Giancarlo…
-Sí, el día uno de enero. Tenía que haber venido antes, pero no encontró billete de avión.



-Giancarlo, ¿vienes a pasar las fiestas con ella o a cumplir una promesa?
-Vengo a encontrar a una persona a la que quiero mucho desde hace mucho años… Para mí significa mucho. Tengo un trabajo que no me permite venir más tiempo. En cuanto puedo, huyo de Italia y vengo a España, que me encanta.
-Pero todos recordamos la promesa de matrimonio que le hiciste en televisión a Sara poniéndose de rodillas…
-Sí, la que no quiere casarse soy yo –contesta Sara-. Estamos muy bien así, él quiere casarse pero ya somos mayores; estamos bien así porque mira: yo voy a Italia, estoy con él; él viene a España, está conmigo, viajamos juntos, vamos a Roma, vamos a Sassari, donde tenemos la casa en la que él trabaja y lo pasamos muy bien. En verano me lo paso bomba con él porque me gusta mucho el barco, y nadar y estar en el mar, como siempre me ha gustado cuando vivía en Palma de Mallorca, donde disfruté treinta años junto a mi marido, Pepe Tous. Y ahora con Giancarlo lo paso muy bien, tenemos el barco, vamos a pescar…
-Pero Giancarlo no opina lo igual: él sí quiere casarse.
-No, llegado a este punto, yo creo que no me compensa. (Dice tajante queriendo provocar a Sara)
-¿No te compensa?
-Claro que no. Yo soy un hombre que quiere tener una familia. Quiero una mujer y quiero vivir con ella. Miro adelante cuando llego a casa y no encuentro a la mujer a la que quiero, cuando tengo miles que quieren casarse conmigo (dice bromeando). De verdad, para mí es un problema muy gordo el que tenemos y ella le da menos importancia. Me dijo: ‘En cuanto pueda me casaré contigo’, y han pasado dos años. El veinte de septiembre de este año cumplo setenta.
-¿Te sientes engañado por Sara Montiel?
-No, no me siento engañado porque ella tendrá sus razones, sin duda, pero quiero aclarar todo esto.
-Puedes preguntárselo a ella ahora que estáis juntos…
-¡Qué pesado es el italiano! Es muy pesado. Quedamos de acuerdo él y yo en que así podíamos estar bien. Más adelante, cuando él deje de trabajar en lo suyo, que tiene un trabajo que le apasiona, y yo en lo mío, nos juntaremos, nos casaremos y viviremos juntos bajo el mismo techo; pero ahora no se puede porque él tiene sus asuntos allí, yo tengo los míos aquí…
-Pero más de uno piensa que tu carrera como artista ya pasó y que deberías retirarte.
-Pues que se retiren ellos, porque mientras yo cante y mientras tenga este medio palmito y no se me caigan las carnes por ningún sitio, seguiré, como los pintores que mientras ven, pintan. La gente puede opinar lo que quiera (‘opina mal’, dice él). A mí me trae sin cuidado, pero cuando dan una película mía en televisión alcanzo los siete millones de audiencia; ponen continuamente mis películas porque son las que más tirón tienen. Yo me llamo Sara Montiel y el que quiera que venga a verme, que pague y entre. Y yo hasta ahora he roto el teatro. Yo arraso, gracias a Dios, pero arraso porque todo es fruto del trabajo; cuando me subo a un escenario no cuento cuentos.
-¿Y si alguna vez Sara el público se olvidara de ti?
-En la calle, todo el mundo me conoce. Me siguen llamando para hacer cine, me traen guiones que no quiero aceptar.
-¿Te gustaría morir, como se dice, sobre el escenario?
-No me gustaría morirme, ni en el escenario ni en ningún sitio.
-Si finalmente os casarais, ¿cómo te imaginas la boda, Sara?
-Normal, por lo civil.
Unos días después, Giancarlo, demostrando la buena relación que tiene con la familia de Sara y recordando con cariño a Elpidia, nos diría: ‘Yo siempre la llamaba ‘mi novia’.

MACARENA DUO Y ANTONIO MONTERO


SARA,
DESOLADA EN EL ENTIERRO DE SU HERMANA ELPIDIA
“Estoy muy mal, he perdido a una madre”



No había consuelo para Sara Montiel el día que asistía al entierro de su hermana mayor. La artista se despedía el pasado lunes de Elpidia, su ‘segunda madre’, en el cementerio de la Sacramental de San Justo, en Madrid, rodeada por su familia y sus amigos más cercanos y sin poder contener las lágrimas. Sara llegó al cementerio desde el tanatorio de San Isidro junto a su hermana Mari Ángeles y su novio, Giancarlo Viola. El empresario italiano acababa de regresar a Roma después de pasar unos días en España cuando supo que Elpidia había fallecido y rápidamente volvió a Madrid para estar con Sara en tan difíciles momentos.
Llegó de madrugada sabiendo lo que Sara le iba a decir al verle, lo que repetía después en la Sacramental de San Justo: ‘He perdido a una madre. Estoy muy mal. Era muy buena mujer, una persona muy entrañable para todo el mundo’.



Como último homenaje a su hermana, Sara no descuidó su aspecto físico y se maquilló como Elpidia le pedía que hiciera antes de salir a la calle: ‘Píntate las cejas, píntate los ojitos, píntate los labios. No puedes salir así, tú eres Sara Montiel’, le decía cuando la manchega más internacional salía a pasear a su perrito. Fue Sara quien la halló muerta y nos lo contaba así: ‘Yo estaba durmiendo. Ella se levantó antes que yo, como siempre, y oí un golpe, así que fui a ver qué pasaba. Miré en el baño y no la vi, la llamaba y no contestaba, fui a la cocina y tampoco estaba, así que volví al baño y entonces la vi. Había caído en la bañera y yo la primera vez sólo había mirado en alto’.
Zeus y Thais, los hijos de la artista, estuvieron junto a sus primos durante el entierro de su tía Elpidia. Con ellos, y con Sara, pasó sus últimas horas Elpidia, ya que desde que enviudó vivía en la casa que su hermana menor tiene en el barrio de Salamanca. Desde el pasado lunes descansa en el panteón familiar, en el que también reposan los restos de su madre, María Vicenta Fernández Palacios, fallecida en 1969, tal y como le dijo a Sara que era su deseo.

M. URREA
Fotos: OSCAR MORENO


LA FOTO XC



La diva, como nunca apareció, en 'La mujer perdida'. 

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