sábado, 27 de mayo de 2017

CINELANDIA - 1.966 - México


EL ALBUM DE
SARA MONTIEL
LOS CAMBIOS DE LA HERMOSA A TRAVÉS DEL TIEMPO

En un pueblo perdido de la Mancha, llamado Campo de Criptana, bajo un sol fuerte y amenazador que quema la tierra, nace Sara Montiel, cuyo verdadero nombre es María Antonia Abad Fernández. Su infancia es obscura, a veces triste, a menudo llena de ilusiones.
Sus padres eran modestos labradores, gente de campo, sencilla y llana como su tierra. Sara organiza funciones de teatro ante un público imaginario, con decorados surrealistas a base de viejas cortinas y carteles de publicidad cinematográfica, que arranca con sus compañeros de juego de las fachadas de las casas.
Ella sueña. Mira a lo lejos de aquel campo amarillo, dorado, donde Don Quijote había cabalgado siglos atrás en la inspiración de Cervantes. Aquellos viñedos que se recortan en el horizonte y comprende que le gustaría recorrer largos caminos en busca de nuevas rutas en donde cristalicen sus sueños.
Pero además, Antonia canta. Canta en las fiestas del pequeño colegio donde recibe elemental educación, canta en público en un festival y en una procesión, y es precisamente en ese momento que unos productores de Madrid la escuchan, la elogian, la animan y le aseguran que ella puede ser una “estrella de cine”. En aquel instante sólo sabe que son estrellas aquellas mujeres guapísimas que aparecen en los carteles de cine y ella, fallecido su padre, se encuentra humilde, sola, llena de ilusiones que cree difícil alcanzar. Sólo un hombre experto como Enrique Herreros acertó a “ver” las posibilidades de aquella chicuela anónima que va a Orihuela, que llega a Madrid y que toma parte en un concurso organizado por una productora fílmica. El periodista encuentra algo especial en la chica y la lleva a la compañía Filmófono que prepara Empezó en Boda. Y allí se inicia la gran carrera de la estrella.


1.María Antonia Abad Fernández debutó en la película Empezó en Boda, encarnando a una recién casada. El periodista Enrique Herreros la apoya, impulsa, corta las trenzas, cambia el color de sus cabellos, le maquilla los ojos y la bautiza como Sara Montiel: Sara por su abuela y Montiel por los campos de su patria chica.
2.Los comienzos fueron duros. El camino del cine es peligroso –“Pasé varios años con más ilusiones que trabajo. Me ofrecían papeles que no me permitían lucir. Llegué a desmoralizarme”.-dice la actriz.


3.En 1.949 aparece Juan de Orduña por primera vez en el camino de Sarita y nace Locura de Amor, una película que podía ayudarla mucho y así fue. Locura de Amor fue un gran éxito en todos los países de habla castellana y abrió las puertas de la fama a la manchega.
4.Poco después Sarita tomaba parte en El Capitán Veneno, de Luís Marquina, con Fernando Fernán Gómez. Con esta película, se despide de España y marcha a América en busca de nuevos horizontes.


5.En México, la Montiel debe empezar de nuevo. No se tienen en cuenta sus éxitos anteriores, ni el terrible suplicio de aquella quietud forzada. Y en 1.950 toma parte en la cinta de Stve Sekely, Furia Roja, al lado de Arturo de Córdova y Emilia Guiú.
6.Es elegida Reina de la Primavera de la Ciudad de México y toma parte en tres películas de Miguel Zacarías: Necesito Dinero, Ahí Viene Martín Corona y El Enamorado (1.951), con Pedro Infante. Viajes interminables por muchas repúblicas hispanoamericanas presentado sus películas.


7.Sarita toma parte en otras muchas películas mediocres durante ese período. Su nombre es conocido en el país, pero no suena con tonos estelares. Una de esas cintas es Cárcel de Mujeres (1.951), mediocre melodrama de Miguel Delgado, con Sarita, Miroslava y Katy Jurado en los estelares. Y en 1.953 tiene una parte importante en Reportaje, al lado de las figuras de moda del cine mexicano.


8.Siguen los filmes mediocres con Sara. Los personajes que se le encomendaban la iban esterotipando poco a poco. Una de esas cintas fue la comedia rural de Roberto Rodríguez Yo Soy Gallo Dondequiera, de Joaquín Cordero, rodada en 1.952.
9.Mal, y muy mal le iba a Sara en México. En 1.955 trabaja a las órdenes de Alfredo B. Crevenna en la versión fílmica de una novela de Spota, Donde el Círculo Termina, con Raúl Ramírez y Nadia Haro Oliva, que resulta un churro sin disculpas. Desalentada, Sara aceptó los llamados de Hollywood y se fue a incorporar el papel de india en Veracruz, otro churro sin disculpas.


10.En Hollywood no tiene fortuna como actriz pero hace muy buenos amigos entre los astros famosos. Yul Brynner la mima y la acompaña. Y Sara filma Serenata (1.955), con Mario Lanza y Joan Fontaine; Yuma, (1.956). Conoce al director Anthony Mann, el hombre con quien se casaría en Agosto de 1.957.

EL ALBUM DE SARITA


1.Regresa a su patria. Juan de Orduña está preparando El Último Cuplé, en medio de muchos obstáculos, pues el director carece de dinero y no encuentra quién lo aporte para que Sara haga de intérprete. Se habla de María Félix y otras importantes figuras, pero Orduña se niega a filmar la película sin Sarita. Se filma la cinta. La Montiel ha grabado las canciones ante el escepticismo de todos. Luego todos descubrirán en la voz de la manchega un nuevo matiz, un nuevo tono, un aire caliente y sensual.
2.El Último Cuplé (1.958) marca el triunfo definitivo de la actriz. La consagración. Nadie discute ya su categoría. Sarita casi no puede creerlo: pero, cuando retorna a Madrid es aclamada por la multitud que acude al aeropuerto a recibirla y siente en sus pulsos que la gloria que ella esperaba ha llegado por fin.


3.Juan Manuel Vida, director de la grabadora Gamma, le entrega un Disco de Oro. El Círculo de Bellas Artes la considera la mejor actriz del año. Y la revista Fotogramas la recompensa con su galardón a la mejor actriz. Por otro lado, la crítica hace pedazos El Último Cuplé, y juzga mediocre la voz y la capacidad interpretativa de Sarita.


4.Después de otro viaje a Hollywood vuelve a Madrid para rodar La Violetera, a las órdenes de Luís César Amadori. Con este filme vuelve a batir “récords” de taquilla y admiración. Y nuevos premios.
5.En 1.959 filma Carmen la de Ronda, con Jorge Mistral, Maurice Ronet y Amadeo Nazzari. Luego hace unos viajes al extranjero presentando su película y tiene fuertes disgustos con su marido, el director Anthony Mann, de quien se divorcia poco después.


6.En 1.960 filma Mi Último Tango y Pecado de Amor. Las dos fueron dirigidas por Luís César Amadori. El 21 de septiembre de ese mismo año, Sara firma un fabuloso contrato con Francisco Balcázar para filmar La Bella Lola, que la presenta en la época romántica de 1.830.


7.Sara está convertida en la actriz más popular y taquillera de habla española. El público no se muestra muy exigente con los temas de sus filmes, y exige su presencia. La cinta que sigue en la carrera de la actriz es La Reina del Chantecler, de Rafael Gil, con Alberto de Mendoza y Ana Mariscal.


8.El francés Henry Decoin la dirige en Bésame (Noches de Casablanca), al lado de Maurice Ronet, Franco Fabrizi, Gerard Tichy y José Guardiola. Es un melodrama amenizado con canciones modernas en la voz de la estrella.
9.En Junio de 1.964, Sarita se volvió a casar. La ceremonia tuvo lugar en Roma, capital del catolicismo, en la Iglesia de Montserrat, situada en el corazón de la parte antigua de la ciudad italiana. El esposo es el abogado y economista español José Vicente Ramírez Olalla. Sarita se casó con el traje ilustrado de la fotografía: vestido corto, de tul, de color ‘beige’, bordado con hilos de oro y plata.

SUS ÚLTIMAS PELÍCULAS


Samba (1.964) nos mostró a una Sarita Montiel en su mejor momento físico. Su pareja romántica fue Marc Michel. Los viejos cuplés de Sarita dieron paso a los ritmos tropicales de moda. Es un filme de Gonzalo Elvira y Cesáreo González.



Cada noche un amor (1.965) (La Dama de  Beyrut), coproducción hispano-franco-italiana, dirigida por Ladislao Vajda. Un reparto internacional apoya a Sarita Montiel: Giancarlo del Duca, Ferdinand Gravey, Magali Noel, Alain Soury, Gemma Cuervo, Chonette Lauret y Carlos Casaravilla.


Una Mujer Perdida (1.965), coproducción hispano-italiana, dirigida por Tulio de Michelli. El galán fue Giancarlo del Duca. También intervino Máximo Seratto. Trata de una pescadora italiana de la que se enamora un famoso escultor, también italiano, que desea le sirva de modelo para una escultura. La obra resulta premiada en una bienal que se celebra en Madrid, donde se producen una serie de incidentes con motivo de ese premio.

 LA PELÍCULA DE LA QUINCENA
CADA NOCHE UN AMOR
COPRODUCCIÓN HISPANO-FRANCO-ITALIANA
Argumento: Alfonso Balcázar, José A. de la Loma, Duccio Tessari.
Director: Ladislao Vajda.
En Eastmancolor.
Intérpretes: Sarita Montiel, Giancarlo del Duca, Ferdinand Gravey, Magali Noel, Alain Soury, Gemma Cuervo, Chonette Lauret y Carlos Casaravilla.


SINOPSIS:
Isabel, joven provinciana en su deseo de triunfar como cantante, cae en la garras de Omar, un tratante de blancas y junto con otras mujeres es llevada a Beyrut, donde las obligan a trabajar para un tal Bepo, jefe de la organización, en un cabaret donde son asignadas a supuestos empresarios.
Por un incidente hábilmente preparado, Isabel es despojada de dinero y pasaporte, y ante la amenaza de ser entregada a la policía, pues sus documentos son falsos, Isabel accede a ser llevada a un lugar conocido por La Villa, que resulta ser un lujoso lupanar, en el cual, la directora, Gloria, que es amante de Omar, la recibe de mala manera al darse cuenta de que su hombre demuestra ciertas preferencias por la muchacha.
Después de varias peripecias, Isabel es rescatada por un cliente de La Villa, conocido por Doctor Castelnov, quien se la lleva a París. A la llegada a París, Isabel vuelve a encontrarse con Francis, personaje que conoció en el recorrido que acabara llevándola al Líbano. Francis resulta ser hijo del Doctor Castelnov, y al igual que su padre, le declara su amor.
Entretanto, un elemento de la banda de Omar descubre el sitio donde se halla Isabel y da aviso a su jefe. Viéndose descubierta y ante la amenaza de Omar de dar muerte tanto al Doctor como a Francis Isabel finge una escena amorosa con Omar, la que es sorprendida por Francis, el cual, asqueado, se aleja del sitio donde sorprendiera a su amada en brazos de otro hombre.



El Doctor, ante los hechos, se da cuenta de que su verdadero papel no es el de ‘galán’ y se dispone a actuar, saliendo en busca de Omar, después de que Isabel le ha hecho confidencias en el sentido de que la vida de Francis peligra, pues la banda que controla Omar ha recibido instrucciones de asesinarlo. El Doctor llega hasta la habitación del hotel donde se encuentra hospedado Omar con intenciones de matarlo. Pero la fuerza y la juventud de Omar violentan la situación y el Doctor cae muerto con un tiro en el corazón.


Francis, que se resiste a admitir el cambio operado en Isabel, va hasta el lugar donde se encuentra escondida la banda de traficantes  y es recibido y maltratado por tan abrumadora mayoría, que en pocos minutos se deshace de Francis dándolo por muerto. Isabel, sabedora de lo ocurrido a Francis, promete a Omar que se irá con él siempre y cuando la vida de Francis sea respetada. Omar promete que antes de que salgan de viaje con destino a América la llevará a comprobar que Francis está a salvo. Y hacen una cita para el día siguiente en el hotel donde vive Omar. En tanto, el jefe de la banda, enterado por Gloria de los planes de aquél, da instrucciones a la banda de que liquiden a Omar. Francis, recuperado de la golpiza recibida descubre unos papeles que guardaba su padre en el escritorio y esto lo hace sospechar de que Isabel está fingiendo con el fin de alejarlo de Omar y su banda. Vuelve al cabaret donde Isabel ha sido contratada, a tiempo de escuchar una conversación entre Omar y la joven. Francis irrumpe en la habitación, y se inicia una pelea en la que aparentemente Omar domina a Francis, aprovechando esa ventaja para huir, aunque es perseguido de cerca por Francis. A las orillas del Sena, éste da alcance a aquél, entablándose una feroz lucha cuerpo a cuerpo que culmina con la muerte del traficante. La policía aprehende al resto de la banda –que fue la asesina de su compañero- y termina con ello la desventura de Isabel, quien en brazos de su amado, encuentra al fin la felicidad.



EL RECORTE CCXLV
Durante el rodaje de "La Dama de Beyrut" Sara concede una entrevista a la revista Dígame. Es el número de 10 de Agosto de 1.965. 


SARA MONTIEL
EN LA PEQUEÑA PANTALLA A TRAVÉS DE LOS RAYOS X
SENTIMENTAL, APASIONADA, DULCE, MAL GENIO (SEGÚN ELLA MISMA MANIFIESTA, ESTO NADA TIENE QUE VER CON EL MAL CARÁCTER) Y MIEDOSILLA… HE AQUÍ LA VERDAD DE SARA MONTIEL.

Hace millones de años desde el día –tristemente famoso- en que Adán y Eva tiraron la primera piedra por razones de vanidad y desde que el mito de la belleza subió de categoría. El cine aumentó, miles de años después, la creencia de que sólo los malos y las mujeres ruines podían ser feos.
Evidentemente, es un hecho patente que cuando existe el talento, la belleza no es lo principal. El caso especialísimo de Sara Montiel es punto y aparte. Conjuga admirablemente la belleza y el talento.
La miro a través del espejo, mientras da término a su maquillaje en la habitación del hotel donde se hospeda en Barcelona. La conocí hace ya algún tiempo; el suficiente para conocer ya sus reacciones, y, sin embargo, cada vez que la veo me parece conocerla por vez primera. Tal es su personalidad. Personalidad que a muchos intimida. Hoy la encuentro distinta. No es que propiamente Sara Montiel haya cambiado físicamente. Sus ojos, sus cabellos, su rostro hermoso, son los mismos. Pero hay en ella un aire más grave, que infunde un mayor respeto, marcando un lugar primerísimo en nuestra consideración. Elegante, sin excentricidades. Sencilla, sin falsa modestia. Así surge nuestra españolísima Sarita ante nuestros ojos.
Viste casi siempre de negro. ¿Por qué?
-En mi guardarropa predomina el negro. Tengo aproximadamente un centenar de vestidos de ese color. Me gustó vestir de oscuro desde que era niña.
-¿Es que acaso el color negro armoniza con tu espíritu?
-Puede ser que guarde una cierta relación conmigo misma, aunque nunca he acertado a explicármelo.
-Ni yo tampoco; tu carácter es comunicativo, alegre. Eres sociable y nada huraña.
-Bueno… -responde sonriendo la actriz-. También depende de la compañía; soy triste o alegre, comunicativa o reservada.


-¿Hay algo que desees mucho y todavía no hayas conseguido?
Sara une las manos como en una plegaria:
-No. Dios me ha dado la felicidad. Tanta, tanta, que a veces casi me parece que mi corazón va a estallar. Y lo gritaría al aire para que todos lo supieran y se alegrasen aquellos que de verdad me quieren. Conservo a mi madre conmigo y espero que me viva muchos años aún. ¿Qué más puedo pedir? Casi sería una ofensa a Dios pedirle más.
De improviso, Sara ha quedado silenciosa unos segundos. Se mira al espejo, como escrutándose a sí misma:
-Bueno… lamento que hasta ahora las noticias que han circulado sobre mi posible maternidad no hayan sido ciertas. Pero lo serán algún día. Siempre he creído que cuando algo se desea mucho y se pide con fervor desde lo más profundo del corazón se acaba consiguiendo.
En cualquier ocasión he podido comprobar que Sara no usa perfume alguno, y eso me sorprende en una mujer tan exquisitamente femenina como ella.
-Jabón y agua clara. No uso ni tan siquiera agua de colonia.
Le gustan, en cambio, las flores; en especial, las silvestres. Se queja ahora de que en Barcelona va casi sin zapatos por no disponer de tiempo libre para ir de compras. Curioso y raro, pero verdad.


Podría prescindir de cualquier objeto de su uso personal y sustituirlo por otro. Pero en lo tocante a las comodidades modernas…
-No podría pasarme sin teléfono. ¿Tú imaginas? ¿Qué haría yo sin él? Es un tirano, sí, pero también una ayuda incomparable.
Me hace casi sonreír esa Sarita tan espontánea, con esa naturalidad que ella derrocha, generosa, porque ahí precisamente radica el secreto de su éxito.
-¿Ha habido alguna circunstancia dentro de tu profesión que te haya molestado?
Sonríe pícara…, pícara…, pero yo no sé aún lo que ella va a contestar. Al final lo dice:
-En mil novecientos cuarenta y cinco interpreté en el cine mi primer papel, que era precisamente el de una colegiala. Pues bien; cuando esa película se estrenó, yo no conseguí verla porque era ‘no apta’ y no me permitieron la entrada.
Hace ya algunos meses, Sarita tuvo que someterse a un severo régimen para perder algunos kilos por exigencias de su última película: “La dama de Beirut”.
-¿Cuál es tu “menú” favorito, Sarita?
-¡Comer! Cuando se tiene buen apetito todo es delicioso. Afortunadamente, ya no sigo régimen, porque pasé un hambre…
-¿Tú sabes que estás considerada como una de las mujeres más guapas no solamente de nuestro cine, sino quizás del cine mundial?
-Bueno…, soy monilla…, pero sin llegar a tanto.
-¿Crees de veras lo que dices?
-¿Acaso no lo creen los demás?


-¿Qué opinas de la felicidad, Sarita?
-Que como se llegue a conseguir solamente un poquito –e indica con la mano un pedacito muy chiquitín- ya te pueden dar con un canto en los dientes. Esta es una expresión muy mía –termina, alegre.
-¿Te aterra pensar que un día –afortunadamente aún lejano- envejecerá tu rostro y tu figura?
-Como me considero un poquitín inteligente, creo que me conformaré tan ricamente. Por otra parte, la Naturaleza es muy sabia, y pienso que cada época, cada edad, tiene su encanto.
-¿Tampoco le temes a la muerte?
-Me haces cada preguntita… que se las trae. Yo creo que el temor a la muerte es una cosa calladita y silenciosa que todos llevamos adherida a nosotros mismos. Es el apego a la vida, el desear curarnos cuando estamos enfermos… O incluso ese temor que, al menos yo, experimentamos cuando tenemos que coger el avión.
Me enseña unas fotografías que últimamente le hicieron. Algunas las rechaza a un lado. No le agradan. Aquel no es su lado bueno. Esta mujer es fenomenal. En fotografía entiende tanto en la materia como un profesional. En publicidad, un prodigio, y como mujer de negocios…, sensacional. Todo de una talla.
Vuelvo con mi interrogatorio:
-¿Qué preferirías hacer: cantar y no actuar o actuar y no cantar?
-No se puede cantar sin actuar y sí, en cambio, actuar sin cantar. Yo canto, pero ante todo soy actriz.
-Y con mayúscula –añado yo.
-¿Y tu presentación en teatro?
-Tan pronto disponga de una poco de tiempo libre entre película y película. Aún no he terminado ésta y ya me están terminando el guión de la próxima, basado en la vida de Rita Luna.
-¿Con qué actor te has complementado mejor?
-Con Gary Cooper.
LA EMBAJADORA DE NUESTRO CINE ESPAÑOL ES, ANTE TODO, UNA MUJER EXQUISITAMENTE FEMENINA QUE DETESTA HABLAR DE SU RIQUEZA ACTUAL.


-¿Ensayas alguna vez frente al espejo?
-Sólo cuando tengo que interpretar una escena de enferma. Entonces sí, para ensayar la mirada, que debe dejarse como sin vida, apagada.
Me consta que Sara es un poquitín miedosa, aunque a ella el que se lo diga no la avergüenza.
-Soy muy femenina, y eso, el ser miedosas, forma parte de nosotras las mujeres. No es un miedo cerval a nada determinado, pero sí, por ejemplo, miedo a un simple ratoncillo que pudiera aparecer.
Por fortuna, no apareció.
-Si te dieran a elegir el interpretar en la pantalla la vida de un personaje histórico, ¿cuál escogerías?
-El de Catalina de Rusia.
Sara Montiel termina de retocar sus labios. Me doy cuenta de que la marca que usa es nacional y de un precio asequible a cualquier empleada. Tal vez muchas personas pensarán que el encanto de sus bonitos labios reside en el uso de un ‘rouge’ carísimo y de firma extranjera. Pues no, Sarita es española, y como se siente orgullosa de ello, usa productos de perfumería española.
Le pregunto cuánto dinero calcula habrá ganado desde que es actriz.
-No me gusta hablar de dinero, Maite. Me consta que hay personas que pasan apuros económicos, y hablar de mi riqueza actual me parece algo así como un despliegue de soberbia, y yo no lo soy.
Por esa su sencillez se hace precisamente admirable esta magnífica actriz. A mí me gusta escribir de ella. Porque la admiro como artista: única, indiscutible. Y porque la admiro doblemente como ser humano. Muchas veces, antes de conocerla, me había preguntado a mí misma cuál debía ser el secreto de Sarita para llegar al corazón de los públicos. Es ahora, cuando la conozco, cuando comprendo el impacto que causa, debido precisamente a mostrarse “al natural”. Los “efectos especiales”, en la pantalla. Fuera de ella, mujer. Muy Mujer. Así, con mayúsculas.

Por Maite MAINE
Fotos: José E. Puente


LA FOTO CCXLV


..."besos sin caricias yo voy dejando por ahí, bellas avaricias que están prohibidas para mí"...

No hay comentarios:

Publicar un comentario