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jueves, 2 de noviembre de 2023

EL ALCÁZAR - 22 de marzo de 1972 - España

 


La diva aparece solo en la portada.

SARA,

EN SILLA DE RUEDAS

Sara Montiel, que el pasado día 17 fue intervenida quirúrgicamente de hernia umbilical en una clínica barcelonesa, recibió a los informadores para darles cuenta del feliz resultado de la operación. Apareció, como se ve en la foto de Cifra, en el sillón de ruedas que utiliza para sus cortos desplazamientos dentro de la clínica donde convalece y que espera abandonar pronto, dada la franca recuperación experimentada por la popular estrella.


EL RECORTE CCCXLIV

La primera mitad de los 70, ya con Pepe Tous, llevaron a Sara varias veces a la clínica. Diese la explicación que fuese, siempre planeó la sombra de los embarazos y abortos que pudo sufrir. En cualquier caso, fue notorio este suceso que relataba así la revista Semana en su número de 8 de febrero de 1975. 


Ha sido su tercera frustración maternal (la primera sucedió en 1959, estando casada con Anthony Mann) 

SARA MONTIEL

lloró por la pérdida de su hijo

*Sin embargo, se asegura que está clínicamente sana y que podrá ser madre en otra ocasión


María Antonia no ha podido ni sabido expresar su dolor con palabras. Si, empero, con lágrimas. Lágrimas de mujer.

-No ha podido ser, no ha podido ser… -musitaba en el lecho.

Y yo recordaba sus ilusionadas palabras, dichas días antes:

“No quiero que esta vez me pase nada malo. Por eso estoy cuidándome como nunca. Quiero que mi hijo nazca fuerte y sano. ¡Ah!... y será niña. ¡Estoy segurísima! Mi hermana Ángeles también lo está; dice que mis síntomas son los mismos que ella sintió cuando tuvo sus dos chicas. Así que va a ser niña. Y después me gustaría tener dos hijos más, para completar el trío.”

Lo tenía todo previsto.

“Si es niña se llamará Aldara, como mi personaje en “Locura de amor”. Y si es niño…, porque, claro, también puede ser niño, le pondremos Juan Tomás, como mi abuelo. Además, Juan y Tomás eran los nombres de dos hermanos míos, gemelos, que murieron de meningitis en mil novecientos cuarenta y dos.”

E incluso ya había recibido algunos regalos para la criatura.

“Lola Flores es una mujer maravillosa. Me ha mandado un vestido flamenco precioso y me ha dicho: “¡Para tu niña, Antonia!” Y van llegando otras cosas. Y yo misma empezaré a bordar un día de estos porque me ilusiona mucho hacer personalmente alguna ropita para mi hijo. ¿Qué se creen, que yo no sé bordar? Pues lo hago muy bien, porque me enseñó mi madre.”

Sara acababa de finalizar en Madrid su temporada teatral con “Saritísima”. Sara, verdaderamente, estaba huérfana de descanso tras la agotadora campaña artística. Venía dedicando sus días libres a dormir -¡horas y horas, qué maravilla!- y a ir a los teatros, para conocer las más importantes novedades escénicas de la capital. Y fue durante la representación de “Un poquito locas”, en el teatro Lara, cuando…

-Ya durante el primer acto –me contó José Tous- Antonia comenzó a sentirse incómoda. Tenía náuseas. Yo le pregunté que si prefería que nos marchásemos, pero ella no dio mayor importancia a las molestias. “Se me pasará enseguida”, me contestó. Pero a mitad del acto segundo me dijo: “Tengo unas náuseas y unos dolores terribles. Acompáñame…”

Todo sucedió con dramática rapidez.

-Corrí a la taquilla del teatro –prosigue Tous- y telefoneé al ginecólogo de Antonia, al que pude localizar rápidamente, pues se encontraba en la clínica. Incluso creo que interrumpió lo que estaba haciendo para atenderme. Antonia ya se encontraba medio inconsciente. La habíamos tumbado en el saloncillo del teatro, improvisando un lecho. Poco después llegó una ambulancia y Antonia fue sacada  antes de que finalizase el segundo acto de la función. Quiero resaltar que los servicios funcionaron con extraordinaria rapidez. De no haber sido así…

En la misma ambulancia viajaron a la clínica las actrices Paquita Villalba y Lolita Losada, haciendo compañía a Sara, que perdió el sentido durante el traslado. El quirófano ya estaba preparado. A las nueve y cuarto de la noche Sara ingresó en él. Media hora más tarde, María Antonia Abad Fernández, de cuarenta y un años de edad –como constaba en la ficha de registro que se le hizo-, fue trasladada, aún bajo los efectos de la anestesia, a la habitación 608 de la planta sexta. En su puerta fue colgado este aviso: “De orden facultativa, prohibidas las visitas”. 


SU TERCERA FRUSTRACIÓN

Y, efectivamente, Sara no recibió visita alguna –salvo a sus hermanas Ángeles y Elpidia, y, naturalmente, José Tous- hasta tres días después de su internamiento. E incluso no atendió ninguna llamada telefónica, excepto una de la Casa Civil del Jefe del Estado, para interesarse por su salud. En la mesita del teléfono, empero, había una cuartilla en la que iban apuntándose los nombres de las personas que llamaban. Yo recuerdo haber leído estos nombres: María José Alfonso, Rafaela Aparicio, Lola Flores, Conchita Márquez Piquer, María Cuadra… Carmen Sevilla y Rocío Dúrcal se personaron en la clínica en los primeros momentos, pero no pudieron ver a su querida compañera.

Luego, al permitirse la entrada a algunos familiares, amigos y periodistas, Sara se echaba a llorar. Su desaliento era evidente. Y lanzaba esta pregunta al aire:

-¿Por qué? ¿Por qué?

Y es que hace dieciséis años, cuando Sara Montiel saboreaba las mieles del éxito en Hollywood, María Antonia Abad ya aprendía a sufrir como mujer y madre. En aquel tiempo, estaba casada con el director Anthony Mann y encinta de ocho meses. Un día sufrió un accidente en su casa de Los Ángeles. Resbaló en un escalón y cayó aparatosamente al suelo. Sara salvó la vida por milagro. Su hijo la perdió. Ella suele referir así el desenlace de aquella amarga historia:

“Verdaderamente, sí fui madre, pero me hicieron la cesárea y se me murió el niño poco después.”

Recuerdo ahora que Sara siempre pone especial énfasis al decir que… “verdaderamente, sí fui madre”. Más adelante, se malograría una segunda maternidad que sumió a Sara en la más profunda de las tristezas. Sin embargo, un rayo de esperanza alumbraba su más íntima ilusión: estaba clínicamente sana. Podría ser madre en cualquier momento.

Sin embargo, esta tercera frustración parece ensombrecer sus esperanzas maternales, aunque su ginecólogo ha sido tajante: Sara puede tener hijos.

-Es más, parece que ahora tiene más posibilidades que antes. Está como más sensibilizada –me recalcó José Tous.


Esta foto es reciente. En ella vemos a Sara Montiel y José Tous en una sala madrileña. Pocos días después, la famosa actriz sufriría el accidente que le provocó la pérdida del hijo que esperaba. Ahora se marchará a la isla Martinica a reponerse. 

ESTABA CANSADA

Entonces, ¿qué ha ocurrido? ¿Por qué ha ocurrido? Es evidente que Sara, con su espectáculo “Saritísima”, realizaba diariamente un tremendo esfuerzo físico y psíquico. Quiero recalcar, al respecto, que para Sara cada representación es como el primer estreno de su vida, lleno de riesgos y responsabilidades. Yo la vi nerviosa, sudorosa, agitada, buscando tranquilidad en los cigarrillos, antes de que cada tarde y cada noche se alzase el telón. Como si fuera una actriz novel. Y, luego, entregarse sin condiciones a la tremenda agitación del “show”. Cantando, bailando, entrando y saliendo, con constantes cambios de vestuario… Una noche, mientras repetía el baile de un tango (uno de los números más aplaudidos del espectáculo) sufrió un mareo en escena. Sara –siempre una gran profesional- pidió perdón al público. Entre bastidores bebió un vaso de agua tónica y pudo continuar su actuación, como si nada hubiera pasado. ¿Fue un aviso este incidente? Téngase en cuenta que Sara iba ya hacia su quinto mes de gestación.

La verdad es que Sara se encontraba últimamente cansada y con algunos achaques. Dormía poco. Comía menos y a deshora. Y esas largas horas de camarín y escenario respirando un aire viciado… Algunos días le dolían los riñones. Y varias veces me confesó que sentía frío. Sin olvidar sus problemas circulatorios de siempre, que ella acusa sobre todo cuando tiene gripe y catarros. Entonces, se le atrofian manos, piernas y cuello y experimenta una molesta sensación de hinchazón. Es lógico pensar que algunas de estas anormalidades las acusara más actualmente por su embarazo.

En cualquier caso, nada hacía presagiar concretamente el triste suceso que hoy nos ocupa. Sin olvidar que su ginecólogo, el doctor Paredes, la atendió perfectamente desde su primer mes de gestación.

María Antonia lloraba con desconsuelo. Y su hermana Elpidia trataba de animarla: “Otra vez será, Antonia.” José Tous escondía la cara entre sus manos. Y musitaba: “¡Qué mala suerte!” A estas horas, ella ya estará en su casa, completamente restablecida. Pero son otras heridas, no físicas, las que más tardan en cicatrizar. Ahora quiere sol, mucho sol, porque el sol la vivifica. Antonia conoce un lugar apartado, tranquilo y muy soleado, en la isla Martinica. Tal vez allí reconstruya ella su hermoso castillo de ilusiones, ahora derribado por los vientos de la desgracias.

 

H. S. M.

LA FOTO CCCXLIV


En los 70, con la llegada de Pepe Tous, la vida de Sara Montiel dio un giro radical. 

jueves, 17 de febrero de 2011

GARBO - 5 de Febrero de 1975 - España


SARA MONTIEL HA PERDIDO EL HIJO QUE ESPERABA



Sara acudió con Pepe Tous y con su amigo José de la Rosa al Teatro Lara de Madrid, donde Amparo Baró interpreta actualmente la divertida comedia. Al término del primer acto, se sintió repentinamente mal. Ante la gravedad de los síntomas, se llamó urgentemente a su médico particular, quien ordenó el ingreso en la clínica Buesa. Allí ha sido intervenida quirúrgicamente: ya no habrá niño. 

Sara, a veces jugaba con las palabras para dejar maliciosamente a la gente con una última duda. Otras, lo ha afirmado rotunda: “Se llamará Aldara, como la hija de Boabdil”. Y anunció que se retiraba a descansar hasta el mes de mayo. Ahora acaba de perder su esperanza en el cuarto mes de embarazo.
María Antonia Abad acudió con Pepe Tous y con su amigo José de la Rosa a ver una representación de “Ellos las prefieren un poquito locas”, que interpreta en el teatro Lara de Madrid su amiga Amparo Baró. Al término del primer acto, Sara se sintió repentinamente mal. Tuvo vómitos y una grave hemorragia. Se llamó urgentemente a su médico particular, quien ordenó que la internases en la clínica Buesa de Madrid.
Allí fue intervenida quirúrgicamente, y perdió el hijo que esperaba.
Sara Montiel ha estado internada en la clínica durante cinco días y ha recibido innumerables visitas, ramos de flores y llamadas de gente amiga.
Al término de la representación de noche de la misma fecha en que Sara perdió a su hijo, fueron a verla a la clínica los miembros de la compañía del Teatro Lara de Madrid, su amiga Amparo Baró y con ella Clara Suñer y Paquita Villalba. También acudió Conchita Márquez Piquer y gran cantidad de amigos.
Ahora Sara Montiel se está reponiendo de este trance moral y quiere pasar una temporada de descanso. Duro golpe ha sido, sin duda, para ella, que tantas ilusiones tenía puestas en esta maternidad. El percance no es el primero y ella misma confesó hace muy poco que, moralmente, podía sentirse madre de tres varoncitos que no llegaron a nacer. Tampoco esta vez ha visto cumplidos sus deseos y habrá de echar mano de sus recursos de carácter para superar el bache.
Pepe Tous ha permanecido en todo momento a su lado y, aunque al principio se mostraba reacio a hacer comentarios, dio a entender a los que incansablemente tratábamos de conseguir información acerca del estado de la actriz que ésta estaba amoldándose a las circunstancias con su habitual temple.
Hemos sabido que Sara Montiel ha recibido una nota de la Casa Civil de S.E. el Generalísimo, interesándose por su estado de salud. Deseamos que cuando estas líneas salgan a la luz se encuentre completamente restablecida.



Estas fotos correspondes a los últimos días de representación de su “Saritísima” y sus formas eran notablemente opulentas, aunque, a fuer de sinceros, debemos reconocer que la distribución del aumento de kilos era bastante generalizada. 


CASALS


EL RECORTE XVI

Esta misma revista Garbo, se hacía eco en páginas interiores de un acto institucionalizado en aquella década de los 70: la entrega de los "Vip de oro". Nuestra estrella acudió Pepe Tous y entregó uno de estos reconocimientos. 

CONCHITA VELASCO Y PEDRO OLEA, “VIP” DE ORO




La organización “Vip de Oro” ha concedido este año el galardón por partida doble. Conchita Velasco y Pedro Olea, por su reciente obra cinematográfica, se han hecho acreedores al galardón.
Antes, en otros años, fueron “Vip”, Natalia Figueroa, Sara Montiel, López Vázquez, Quadra Salcedo…
Y muchos de estos asistieron como testigos a la condecoración de sus “sucesores”. También Mingote, Juan Diego, Francisco Valladares…
Allí estaba Adolfo Marsillach, Nadiuska, José Luís López Vázquez, Carlos Larrañaga, etcétera…; es decir, aquellos que no se encontraban en el coktail que, a la misma hora, ofrecía la actriz Sarah Miles en otro local madrileño.
Tras la cena, los invitados del “Vip” pasaron a otro salón donde se improvisó un animado baile. Dura tarea la de los periodistas, empeñados en reflejar la actualidad nocturna madrileña, cuando, como en esta ocasión, los actos se realizan de forma simultánea.

MARIEL
Fotos: Jesús Carrero y Jamco


LA FOTO XVI

CELEBRANDO LOS 50 AÑOS DE PECADO DE AMOR



2011 es el año en el que se cumplen los 50 años de una de las películas más legendarias de Sara Montiel. Aquí otra instantánea.