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viernes, 7 de septiembre de 2012

O CRUZEIRO - 16 de Febrero de 1959 - Brasil


SARITA MONTIEL

CANCION HECHA MUJER


Desde la calle resonante nos colamos en la caja de silencio refrigerado que es el ‘lobby’ del hotel Habana Hilton. Pasamos a un mundo menor y reservado, donde se cruzan huéspedes y visitantes. Todavía el ascensor nos guardó en su intimidad mayor de campana neumática, aspirándonos hasta el piso 21. En un trámite de minutos quedamos a dúo con el fotógrafo, pisando las alfombras de un largo pasillo, donde no hubo rastro de vida hasta que la puerta del ‘suite’ de Sarita Montiel se nos abrió. La cita era para gastar el día entero, cancelando todo otro programa. (Antes pasamos un penúltimo filtro: los detectives que cuidaban la repetición de un secuestro a lo Fangio).
‘¡Qué sola vive!’, confesamos a la belleza española, sin herir por alusión a su marido Anthony Mann. Ella no fue menos sincera: ‘Cierto, vivo en soledad’. El tema, por lo pronto, quedaría sin más comentario, porque se prestaba a una interpretación indiscreta. Habría tiempo para replantearlo… (En realidad, la Montiel tenía un agudo contrapunto que marcaba la música interior de su destino personal. Buscada y amada por los públicos, en la calle la esperan para pedirle una sonrisa, un autógrafo, una foto, una marca de rouge, un algo. La detienen y acarician, la abrazan, miman y hasta la arrugan y golpean: ‘Porque te quiero te porro’. Al final se libera de la muchedumbre y se refugia en la soledad de sus cuatro paredes, para hacer las pequeñas cosas cotidianas que hacen todos los demás).


Sarita recibe besos y cariño de sus admiradoras.

Esperaba las cámaras con una bata de casa, y, al descuido, los muslos se la escapaban, como en el romance lorquiano de ‘La casada infiel’. Sin más testigo que su civilizado Anthony, detallamos su estampa de muchacha, incendiaria como flor de llano manchego. Es un canto al torno humano. Y su cara tiene un par de ojos bien alumbrados y esa boca fotogénica, abundante, donde los labios son tan cálidos como la voz. Habla con reposo y con suavidad, y en cada frase se descubre un milagroso tono de niña grande que no ha perdido la sana gracia en el remolino de los sets peliculeros ni en el maquillaje de la publicidad. Sin embargo, el oficio del cine la tiene enterada de las posiciones en que sale mejor, y ella se mueve magníficamente, creando ángulos y motivos: ‘Ahora hacia acá, con fondo oscuro’; ‘Y la mantilla también’; ‘Creo que ya logramos un buen contraste’; ‘No tenemos que preguntarle mucho, porque usted lo dice todo’, la advertimos por cortesía. Punto y seguido, para ganarla, recordamos su Campo de Criptana, donde nació hace 26 años. Allá en la región de Montiel, donde su agudo descubridor Enrique Herreros –el humorista madrileño de ‘La Codorniz’ le dio el nombre y apellido a la artista. (Se llamaba María Antonia Fernández Abad; para la escena se llamaría Sara Montiel). ‘A que no sabe usted, hija de La Mancha, aquello que escribió Azorín: ‘Los molinitos de Criptana andan y andan’. Y los pájaros húmedos dijeron que sí, evocando la austera provincia y sus padres campesinos, las aspas lentas sobre la llanura bermeja, las lamparillas de los retablos y las puertas azules, familiares, por donde escapa el olor del pan de cada día. Pero la vida la había premiado, y salió de aquellos recuerdos con una suave alegría.



Intensamente atractiva y bella como el óleo de Portocarreño que hay al fondo.

Mientras posaba bajo los focos, nos entendimos con el norteamericano Mann, director en Hollywood, que acaba de presentar en el Festival de Venecia su versión de God’s little acre, la recia novela del compatriota Erskine Caldwell. Le conocíamos por otras producciones de ambiente militar: ‘Comando aéreo’, ‘Winchester 73’… Pero tenía en las manos el guión de ‘Espartaco’, y nos provocó la pregunta: ‘¿Va a realizar el ‘Espartaco’ de Howard Fast?’ Iluminando el rostro con simpatía razonó la fuerza de esa obra sobre Espartaco, esclavo tracio, -hijo y nieto de esclavos- un koruu –luchando contra la más corrompida época del imperio romano. ‘Salgo a filmarla, mientras ella cumpla otros compromisos. Luego nos reuniremos en California para rodar ‘Fruta amarga’ en los estudios que hemos comprado. Ella habla buen inglés y no habrá doblaje’… Doblaje es una mala palabra, una palabra corruptora en el idioma fílmico).
Ella se tomaba intervalos de modelo, entre vestido y vestido. El amplio ropero de Sarita Montiel es para desmayar a quien intente probarlo en su cuerpo. Pero su voluntad amistosa nos regalaba todo el día para repasar colores, telas, modistos. Y sin más ropa interior que su piel, se fue echando encima un raso blanco de Balenciaga, muy a lo Rembrandt, que los europeos llaman flamenco; un lamé con mostacillas, que copió Moniques de un cuadro de Goya; un exclusivo de Dior, negro, contorneador; un Pertegaz, otro Pertegaz, que es la etiqueta más solicitada. Y hasta un saco verde estampado: ‘El chemise está de moda y no se discute’.
Mientras iba y venía, se vestía y desvestía, usó varios pañuelos de chifón de seda. Pero no usó sus famosas esmeraldas –collares, artes, pulseras- y sencillamente se retocó con una base de Max Factor, el borde negro en las pestañas y un rocío de laca rosada sobre el pelo rojizo. Entre las evoluciones de sus pasos fuimos anotando sus criterios: ‘Los artistas no debemos callar las opiniones propias. No solamente pertenecemos al público en las pantallas, sino también en el resto de la sociedad. Si quieren conocer cómo pensamos, estamos en el deber de decirlo pronto y claro’.
‘La primera actuación en teatro y en televisión la acabo de cumplir en Cuba. Solamente había tenido la pequeña experiencia de aparecer haciendo reclamo a mis películas en algunas salas de Ciudad México’ (Fue simpático verla como novata, despistada de las lentes de TV. En seguida su calidad teatral superó la primera lección y resultó una graduada).


Sopla la brisa del mar de Cuba en su piso del Habana Hilton.

Un par de ojos brillantes y una boca fotogénica.

Gaspar Pumajero firmó contrato por 10 días de actuación ante las socias de Hogar Club y en el Canal 2 de televisión. Alternaba dos funciones diarias en el teatro Blanquita con su estreno en audio y video. 140.000 personas llenaron en 20 tandas el teatro mayor del mundo, para aplaudir delirantemente a la estrella del cine hispanoparlante, mientras los televisores saturaban las ondas de Escuela de Televisión. $25.000, libres, pasaron a la bolsa de la actriz. Pumarejo rechazó una oferta igual de un cabaret: ‘No tengo interés en que trabaje gratis para mí. Los $25.000 son para ella solamente’. Y ella exclamaba cada noche: ‘Me siento pequeñita dentro de este teatro enorme, de frente a 7 mil amigos. Creo que hay espacio para volar en avión’.
‘En mis horas de triunfo –añadía la Montiel- no olvido a Ladislao Vajda, quien me dio la primera oportunidad, casi siendo una niña. Ni a José Luís Sáenz, Julio Salvador, Gonzalo Delgrás, Jerónimo Mihura, José López Rubio ni Rafael Gil’.
Hicimos un repaso de su trabajo profesional, desde el pequeño papel de colegiala en ‘Te quiero para mí’, hasta ‘Locura de amor’, la inolvidable presentación con Jorge Mistral y Aurora Bautista, sin olvido de su extensa producción mexicana junto a Pedro Infante, Roberto Cañedo y Arturo de Córdoba. Además, el ingreso en Hollywood, donde compartió con Gary Cooper y Burt Lancaster los roles estelares de ‘Veracruz’, o en ‘Serenata’, junto a Mario Lanza y Joan Fontaine, bajo el sello de la Warner. Por fin caímos en la etapa del cuplé, que la tiene bajo los reflectores de la sensación en todos los escenarios de cine del conjunto de naciones que hablan la lengua castellana. Empinó su barbilla juvenil, asomó aún más los aleros –por fortuna no mide los excesivos 103 centímetros de la Mansfield- y perteneció al tema del cuplé, aunque antes le repetimos la incertidumbre del difunto Manuel Machado: ‘Pues yo no sé –ni nadie tal vez lo sabrá –lo que es el cuplé. -¿Será alguna cosa el cuplé?


La exhuberante belleza de Sarita Montiel, tiene algo del fuerte encanto de los paisajes soleados y llenos de perfumadas flores. 

‘Por lo pronto –agrega Sarita- llenó todo un tiempo que los historiadores musicales definen melancólicamente como ‘aquél tiempo del cuplé’. Es algo sentimental que nos liga al pasado inmediato de nuestros padres, pues a principios de siglo éstas canciones que ahora canto eran la pasión del público en las voces de las cupletistas’.
‘Pero usted es distinta a La Goya (Aurora Mañanos), a Raquel Meller (Francisca Marqués), y aún a La Fornaria (Consuelo Bello) a quien personifica ahora’, intercalamos, para oírle decir: ‘Tengo mi tono y digo mis canciones según mi temperamento’. Y rápida hacía un párrafo aparte para Enrique Herreros, también compañero de viaje y de entrevista: ‘A Enrique le debo mi éxito en ‘El último cuplé’. Tuvo confianza en mí y yo le correspondí con mi confianza. Tal vez lo demás sea suerte’.


Tampoco en el camerino termina el acoso del público y la publicidad. 

Ahí mismo el aludido entabló diálogo con su ahijada: ‘Conozco a Sara desde que tenía 14 años. Siempre me impresionó su estilo pausado, melodioso, bien distinto de las demás. Cuando concebí llevar a película la historia del cuplé, no tuve deudas de que era la protagonista. Tampoco me equivoqué. Sobre el magnífico guión de Juan de Orduña, lo demás fue trabajo incesante, pero también un triunfo sin precedentes. Durante 42 semanas consecutivas se mantuvo en el cine Rialto, en Madrid, donde luego se hizo relevo con ‘La violetera’. Sara lleva año y medio sin salir de la cartelera. Y aún puede seguir cantando en el cine buena parte del cancionero español, como lo hará de inmediato en ‘Carmen, la de Ronda’, otro seguro acierto dirigido por Benito Perojo. Su carrera musical aún está en marcha’. (‘El último cuplé’, con Armando Calvo, iba a tomar el mal título de ‘La reina del Moulin Rouge’, que poco diría a los públicos enamorados por nostalgia de la palabra cuplé).
‘Con todas esas razones de Sarita y de usted –advertimos al periodista Herreros- luce como que prefiere el arte dramático’. Por resorte, Sarita completó: ‘Así lo creo. Es mi más profunda vocación de arte. Pero… seguiré cantando, mientras el canto me traiga éxito’. (El mister Mann hace una mueca, porque nunca transigió con ‘El último cuplé’. El sostiene que su mujer está destinada a cosas menos frívolas).
De todas formas, la menuda manchega -5,5 pies de altura y 117 libras de peso promedio- ha regalado un soplo de juventud a los que ya tienen las cabezas blancas. Lo que de niños oíamos en las tonadas de nuestros padres, ha reencarnado como canción de cuna en los que ya somos hombres. La Montiel refresca aquella época de alusiones picarescas, cuando las revistas madrileñas traían grabados de floristas buenas mozas apostadas en la puerta de los teatros, o la sensual figura de la Meller, cantado ‘bajo los puentes de París’. Una reválida impresionante en un tiempo de radioactividad y rock’n roll. Eso lo sabe Sarita Montiel y la hace feliz.


En un teatro de La Habana, repartiendo violetas y sonrisas a los espectadores en ocasión de la exhibición de su película 'La Violetera'. Sarita derrocha su simpatía y su gracia. 

Pero los públicos piden más y más, y los que manejan las corrientes de opinión dan más y más. Por eso un Gaspar Pumarejo extrajo a la estrella del celuloide y la situó, en persona, delante de Cuba, la isla cubierta en todo su mapa por cadenas de televisión. Aunque en las horas libres de clamor, cuando la febril solidaridad de las muchedumbres la dejaban aislarse, Sarita Montiel se iba consigo, solitaria, sin renegar de su impacto popular. En la eterna y apacible soledad se reencontraba el alma sencilla, la Soledad de ‘La Violetera’.


Texto de FERNANDO G. CAMPOAMOR
Fotos de DELIO VALDES


EL RECORTE LXXXI
...los 50 fueron los años de esplendor de Sarita Montiel, su época dorada hollywoodiense, pero estos últimos años han sido los años en que Saritísima ha recogido infinidad de premios y reconocimientos, aunque la injusticia también se está haciendo presente.... Este recorte de la revista Pronto de Abril de 2008, muestra el homenajazo que su pueblo natal, Campo de Criptana, brindó a la estrella por su 80 cumpleaños. 

SARA MONTIEL
homenajeada en su tierra
Con motivo de su 80 cumpleaños, la artista descubrió una estatua y una placa conmemorativa en su pueblo natal, Campo de Criptana


La artista recibió el galardón de Gigante Universal de manos del alcalde de Campo de Criptana. 

Los gigantes universales de Campo de Criptana ya no sólo son aquellos que Cervantes inmortalizó en las conocidas luchas del Quijote. A partir de ahora, este pueblo manchego de magistrales molinos de viento cuenta con una Gigante Universal más, Sara Montiel, la primera mujer española que conquistó Hollywood y que, a sus 80 años recién cumplidos, acaba de recibir uno de los homenajes más bonitos y emotivos de su vida. El pasado 28 de marzo, la actriz y cantante volvió a su tierra para recibir el cariño de los suyos y de cientos de personas que acudieron de diversas partes de España, Francia o México.
Acompañada de su hijo, Zeus (Thais no pudo asistir al homenaje porque acababa de ser operada de las muelas del juicio), la artista inició su homenaje descubriendo la estatua que se ha alzado en su honor en un parque de la localidad. Entre el gentío y los gritos de ‘¡guapa!’, ‘¡esa manchega!’ o ‘¡viva la madre que te parió!’, la artista se trasladó posteriormente a la casa donde nació, donde descubrió una placa conmemorativa. Finalmente, su recorrido acabó en el Cerro de la Paz, donde el molino ‘Culebro’ acaba de ser convertido en el nuevo museo de Sara Montiel. Allí, el alcalde de la localidad, Santiago Lucas-Torres, dijo: ‘Este lugar mágico, este lugar cervantino por antonomasia, en las noches despejadas es un perfecto observatorio de estrellas. Pero la más grande está hoy aquí, a plena luz del día. Brilla con luz propia y se llama Sara Montiel. No existe mejor sitio posible que éste para ubicar el Museo de Sara Montiel, un museo en un molino que recientemente hemos restaurado para dar cabida a enseres que Sara ha cedido de sus películas más famosas y actuaciones más memorables, un museo que se convierte en destino turístico y lugar de peregrinaje para los seguidores y aficionados del mundo del cine y de la canción’. Tras sus palabras, el alcalde, junto con el presidente de la Comunidad de Castilla La Mancha, José María Barreda, le otorgó a la manchega el título de Gigante Universal. ‘Recordaba ahora lo que dijo tu madre cuando naciste con 7 kilos: ‘Ya de pequeña es grande’. Pues ahora es un gigante, un gigante universal del que todos sus paisanos nos sentimos muy orgullosos’, dijo Barreda, que posteriormente le dio a Sara la Medalla de Oro de Castilla La Mancha.



Sara, muy emocionada, dijo: ‘Yo estoy procurando no demostrar la emoción que tengo. Agradezco de todo corazón todo el cariño que me estáis demostrando y que siempre me habéis demostrado toda la gente de Campo de Criptana. Yo sé que he trabajado mucho, que he querido conseguir que la gente, al verme en las películas, se emocionara, por mi manera de cantar o por mi manera de actuar. He trabajado mucho, sigo trabajando, llevo desde el año 43 hasta hoy sin parar, lo cual para mí es un orgullo muy grande. Estos han sido los 80 años más maravillosos que he podido cumplir con el cariño que vosotros me habéis demostrado. Muchas gracias y a seguir viviendo, que vivir es un placer genial y sensual’, dijo ante la gente, que empezó a cantarle el ‘Cumpleaños feliz’.


Sara Montiel junto a la estatua levantada en un parque de la localidad, que la muestra en todo su esplendor. 

Tras este emotivo homenaje, en PRONTO pudimos hablar con Sara, que nos dijo: ‘Me he podido sostener, no llorar por no hacer el ridículo, pero dentro de mí llevo una emoción tan grande que a mi edad puede ser peligrosa’.
-¿Cómo te sientes ante este gran homenaje, Sara?
-Muy feliz, me siento cerca del cielo, y desde aquí mucho más.
-Sara, tienes 80 años, estás fantástica, la gente te quiere…y, además, estás enamorada.
-Sí. Estoy muy contenta con el hombre que tengo. Ya llevo tres años con él.
-Pero estáis separados.
-Bueno, ha estado cinco días conmigo en Madrid, antes de que me marchara yo a Melilla. Él ahora está trabajando en Marruecos, porque es arquitecto. Tiene 59 años.
-¿Es difícil mantener la relación así en la distancia?
-No, porque yo voy y él viene, así que no pasa nada. Nuestro encuentro será la próxima semana en Fez. Ahora es que estoy ensayando, porque preparo un espectáculo musical para presentarme en mayo, junio y julio por España con una gira.
-¿Qué te aporta tu novio?
-Es una persona muy tranquila y muy amorosa. Nos divertimos mucho.


Texto: ARACELI MANZANARES
Fotos: MIGUEL ÁNGEL MOYA


LA FOTO LXXXI


Sarita Montiel cautivando los objetivos americanos de la Warner Bross. 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA TRIBUNA de Ciudad Real - 30 de Marzo de 2008 - España


HOMENAJE A SARA MONTIEL. ACTO OFICIAL Y RECUERDOS DE LA ARTISTA

SARA MONTIEL: “AQUÍ ESTOY MÁS CERCA DE LAS ESTRELLAS Y DEL CIELO”



Campo de Criptana y numerosos ciudadanos de España acompañaron ayer a Sara Montiel en su nombramiento como Gigante Universal, el primero de estos reconocimientos que entrega el Ayuntamiento a personas de reconocido prestigio cultural. En este caso se ha dado a la actriz y cantante por su 80 cumpleaños, que los hizo el pasado 10 de marzo.
“Todo un homenajazo” en palabras de la artista quien se sintió arropada durante el recorrido por la ciudad por vecinos del municipio además de por visitantes de Bilbao, Valencia e incluso Madrid, Méjico, Costa Rica o Francia.
“Estoy procurando no emocionarme”, dijo la actriz, mientras contenía una lágrima que se deslizaba por su rostro, tras recoger el premio. La cantante explicó que “todo el cariño” que le demostraban los ciudadanos lo tenía “en el corazón” y, posteriormente, en declaraciones a los medios, aseguró que en Criptana se siente “cerca del cielo y de las estrellas”.
“He estado trabajando mucho desde el año 1943”, cuando ella tenía sólo 15 años, dijo Sara, para continuar explicando que ha querido conseguir que la gente al ver sus películas “se emocionara” con su “modo de cantar y actuar”.
Sara Montiel comentó además que sentía como “un orgullo” que el pueblo de su padre le homenajeara, hasta el punto de decir que ha sido la celebración de sus 80 años “más maravillosa”. “A seguir viviendo que vivir es un placer sensual y genial”, acabó la criptanense.
Antes del acto, María Antonia Abad, nombre auténtico de Sara Montiel, inauguró una estatua con su efigie, una placa en la casa donde nació y su molino-museo, ubicado en la sierra, acompañada por su hijo Zeus, sus hermanas y familiares, y por el presidente regional, José María Barreda, y el alcalde, Santiago Lucas-Torres, además de otras personalidades políticas.
De hecho, Barreda se quiso sumar al homenaje que le había organizado el municipio y anunció que se va a entregar a Sara Montiel la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha el próximo Día de la Región, el 31 de mayo.
“De la misma manera que tiene la Legión de Honor, la máxima distinción de Francia o la Medalla de Oro de las academias de las artes” se le va a otorgar el galardón regional. Este reconocimiento ya lo poseen otros castellano-manchegos relacionados con el mundo del cine como José Luís Cuerda o Pedro Almodóvar.
El presidente regional remarcó el homenaje al recordar la frase que dijo la madre de Sara Montiel cuando nació, con un peso de siete kilos: “Ya de pequeña es grande y ahora es un gigante universal”. Barreda rememoró la historia de la artista en su discurso con sus amoríos con el poeta León Felipe, en Méjico, o su llegada a Hollywood, con una vida que da “un mensaje cargado de esperanzas”.
Por su parte, el alcalde comparó a la artista con el cielo estrellado que se observa desde la sierra de los molinos ya que es “la estrella que más grande  brilla y con luz propia”. Lucas-Torres recordó la importancia de la jornada y del propio acto, celebrado en el cerro de la Paz, junto a los molinos del siglo XVI, porque a estas obras de ingeniería se sumarán desde ahora la casa donde nació la artista, su estatua y el molino-museo de la cantante, como “nuevos elementos del patrimonio” local.
De este modo con esas infraestructuras y con el acto de ayer se homenajea a “una musa” de los criptanenses, indicó Lucas-Torres, y se añaden elementos a “la mejor marca” turística con la que cuenta Criptana: Sara Montiel.

Hilario L. Muñoz

“ME HAN PUESTO UNA ESTATUA EN VIDA”
La artista mostro su entusiasmo por ver una imagen suya en su ciudad natal cuando se suelen poner “a los artistas después de muertos” – La actriz aseguró que debe lo que es “a su madre, a su padre y a la tierra que le vio nacer”

“Doy gracias a Dios por haber podido verlo”. Así de clara se mostró Sara Montiel durante su comparecencia ante los medios de comunicación tras su homenaje. La actriz afirmó que es “una satisfacción” poder ver una estatua suya en la ciudad que le vio nacer, ya que este tipo de monumentos se suelen levantar a artistas y escritores “después de muertos”.
La artista recordó ante los medios su infancia en Criptana junto a su madre, una argamasillera “muy fuerte y maravillosa”, y a su padre, un gañán criptanense “maravilloso y guapo”, un municipio donde vivió en el municipio sólo hasta los cinco años ya que tuvo que marcharse a Orihuela (Alicante) huyendo de “los crudos inviernos” del municipio “por el asma” que sufría su padre.
Entre esos recuerdos se encuentra la difteria que sufrió en su casa o el entierro de su padre, en 1944, el año en que se estrenó su primera película. A partir de aquí ha habido muchos regresos a ver a sus familiares en los que “la gente ha sido muy amable”, aseguró la actriz.
“Soy una del pueblo más”, aseguró la actriz, quien considera que su fama se la debe a su madre, su padre y a la tierra que la vio nacer.
Por otra parte, Sara Montiel anunció durante la rueda de prensa que espera regresar a la localidad este verano con su nuevo espectáculo, que está preparando actualmente y con el que actuará por toda España para acabar en Madrid, en septiembre, y actuar durante la temporada teatral. Será un concierto con sus canciones más conocidas. “Espero venir a Criptana”, dijo mientras recordaba que siempre acude a “hacer recaudación para el cáncer”.
Por último confirmó a los medios que fue el escritor norteamericano Ernest Hemingway quien le enseñó a fumar los tradicionales puros que siempre le han acompañado. “Ya me he retirado” dijo, para aclarar a continuación que no fuma, aunque añadió que “de vez en cuando” se salta el retiro y su fuma un cigarro a sus 80 años.

H.L.M.

Una placa vuelve a marcar el lugar donde nació el mito



La visita de Sara Montiel sirvió también para inaugurar una placa en la casa donde nació, situada en la calle General Peñaranda, y que ahora pertenece a otro particular. En este emplazamiento había un elemento similar hasta el año 1974, recordando que allí nació María Antonia Abad, la persona que con el tiempo se convertiría en icono de Hollywood bajo el nombre de Sarita Montiel.
Mientras en su ciudad quedan sus familiares como su hermana María Ángeles Abad que todavía la recuerdan por su verdadero nombre. Angelines, como se le conoce, aseguró a La Tribuna que “lo habían hecho todo maravillosamente” en el homenaje y calificó de “preciosa” la estatua de su hermana.
Por su parte, el hijo de Sara Montiel, Zeus Tous indicó que había sido una jornada “muy emocionante”. Tous, que ha seguido los pasos de su madre y este verano estará de gira con su grupo por España, explicó que a Campo de Criptana había ido sobre todo de pequeño a ver a la familia de su madre y que, incluso, su bautizo se celebró “al lado, en Arenales de San Gregorio”.

Los vecinos de Criptana homenajean entregados a su “Gigante Universal”

Los vecinos se echaron a la calle para recibir a su insigne paisana, que se mostró muy emocionada por la cálida acogida que le brindaron

Campo de Criptana, el pueblo ciudadrealeño que vio nacer a Sara Montiel hace ocho décadas, se engalanó ayer para rendir tributo a su hija más universal, una de las artistas más polifacéticas y talentosas vivas, pionera de los actores españoles en Hollywood, reina del cuplé e icono erótico, con motivo de su 80 aniversario.
Los primeros curiosos comenzaron a congregarse en la plaza de España a primera hora de la mañana, y junto a ellos decenas de periodistas acreditados de diversos medios locales, regionales y, en especial, las revistas rosas.
Cuando Sara Montiel hizo su aparición para dirigirse al Ayuntamiento, donde fue recibida por el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, la plaza ya estaba repleta de vecinos, turistas y admiradores que la recibieron con aplausos, piropos y vítores: “¡Guapa!”, “¡Guapísima!”, “¡Viva la Sara!”, algunos de los cuales eran coreados por grupos de seguidores. Asimismo, eran numerosas las personas que se acercaban a la artista para verla de cerca, fotografiarse con ella o pedirle un autógrafo. La homenajeada se mostró en todo momento muy sorprendida ante esta cálida bienvenida, y, sobre todo, ante las muestras de afecto y de admiración de un pueblo que la recibió entregado.
Después de la recepción oficial por parte de las autoridades en el Consistorio, Sara Montiel fue conducida a la plaza del Pozo Hondo, donde descubrió una estatua de bronce de casi 1,80 metros del escultor extremeño Juan Cuevas que muestra a la artista en forma de venus desnuda, con el pelo ondeando, el busto descubierto y una estilizada figura. La estatua, que el pueblo pagó con sus aportaciones, causó sorpresa entre sus habitantes, quienes comentaban que no guarda mucha similitud con su “Sarita”.
Fue en este momento cuando la artista dio sus primeras señales de emoción por recibir un merecido tributo “en vida”, tal y como señaló en varias ocasiones.
A medida que transcurría la mañana los vecinos y admiradores de la genial artista se multiplicaban, y también se agolparon de nuevo en el siguiente acto, que tuvo lugar a las puertas de la modesta casa situada en la calle General Peñaranda donde nació María Antonia Abad en el año 1928, en la que descubrió una placa conmemorativa.





“GRAN EMBAJADORA”
Todos los vecinos de las casas colindantes salieron a sus balcones o intentaron hacerse un hueco entre cámaras, fotógrafos y periodistas, aunque otros desistieron y se conformaron con ver a su insigne paisana desde lejos, como es el caso de una familia que vive dos manzanas más abajo, quienes aseguran tener la suerte de verla a menudo porque “viene mucho por aquí, le quedan unas primas de su madre y viene a verlas”. En su opinión, el homenaje de ayer es “mucho más que merecido” porque “es una estrella” y porque “ha sido una gran embajadora de su pueblo, nunca ha olvidado Criptana ni sus raíces”.
Los actos en homenaje a la actriz y cantante continuaron en la Sierra de los Molinos, donde tuvo lugar la reinauguración del museo y molino de Sara Montiel, también conocido como “Culebro”, que alberga prendas y objetos personales de la musa.
El Consistorio había llevado a cabo una rehabilitación completa del molino para la ocasión y la artista criptanense había donado nuevos objetos que a partir de ahora podrán contemplar los cientos de miles de turistas que cada año visitan la Villa de los Molinos.
Llegado este momento, a la tropa de admiradores que siguió a Sara Montiel a cada uno de los actos oficiales se sumaron los cientos de turistas llegados de todas partes de España, Valencia, Bilbao, Barcelona, Alicante… y de distintas partes del globo.

“GALARDÓN”
El acto central llegó pasadas las 13.00 horas, cuando el presidente regional hizo entrega a la artista del primer galardón Gigante Universal en el cerro de la Virgen de la Paz, junto al carismático molino Sardinero, del siglo XVI, uno de los históricos del municipio.
Sara Montiel fue acompañada ayer por numerosas autoridades que presidieron los actos de homenaje, entre los que estaban el director general de Turismo de Castilla-La Mancha, Rafael Cabanillas; el delegado de la Junta de Comunidades en Ciudad Real, José Fuentes; el alcalde de la localidad, Santiago Lucas-Torres; el concejal de Cultura del Ayuntamiento criptanense, José Antonio Díaz-Hellín; y la senadora por Ciudad Real Carmen Fúnez.

Graciela Simón


DE TOKIO A MONTERREY, TODO POR VER A “SARITA”
La artista criptanense se convirtió en el foco de atención de numerosos medios internacionales y de cientos de turistas

Los actos en homenaje a Sara Montiel con motivo de su 80 aniversario congregaron ayer a diversos medios de comunicación no sólo de referencia nacional sino también internacional, entre los que estaban televisiones de México, Estados Unidos, Italia y Francia. Marie-Jose Martin, reportera gala, señaló a este diario que Sara Montiel “es todo un ejemplo de superación, Sara es el espejo al revés de la España doliente y hambrienta que le tocó vivir”, y prosigue “en una entrevista, hablando de sus gustos gastronómicos, me dijo que la especialidad de su madre para engañar estómagos hambrientos eran las tortillas de harina”. En opinión de Martin, el papel que más la define es “el de La violetera, una bella vendedora que trabaja en la calle y que llega a ser una cantante famosa”. Martin, entregada admiradora de la artista manchega, señala que “ella es un amor en Francia, antes representaba junto con Dúrcal, Marisol y Flores la esperanza de un país hundido por la dictadura”.
Entre todos los periodistas se coló la cámara de Keiko, una curiosa turista nipona que intentaba captar la mejor instantánea de la diva a la entrada del molino Culebro. Asombrada, decía que había “tenido mucha suerte de ver a Sara Montiel”, de la que nunca había oído hablar en Tokio.
También quiso estar cerca de la artista uno de sus mejores amigos, el mexicano Raúl Cantú, que ayer desafió el calor manchego vestido con una capa mexicana típicamente indígena. Expresamente llegado de Monterrey, Cantú quedó maravillado con el pueblo, del que le gustaría ser “hijo predilecto, como Sarita”.

G.S.




LA MUSA

Si alguien cree en las musas que mire los ojos rasgados, profundos, intensamente egipcios de Sara Montiel. Yo creo en las musas, al margen de Sara, pues tengo mi musa particular, de cabecera, desde hace más de treinta años y con su inspiración voy avanzando por la vida. Pero quien no crea que mire a Sara con la piel tersa de los días jóvenes y adolescentes, o con la piel cansada por la tortura de los años y percibirá como a veces una mujer puede ser una musa y una diosa y una ninfa o cualquiera de las otras especies de divinidades femeninas que se nos cuelan a los hombres en los sueños. Ahora tengo una foto al lado del ordenador, y mientras escribo sin quitar mis ojos de sus ojos imagino a Gary Cooper preguntándose si después de Sara podría admirar cualquier otra belleza femenina. La de Sara, de la que todavía queda bastante, se suele comprimir sobre todo en los ojos, como decía, y aun a pesar de los desgarros de tanto amanecer, se ven tan intensos que parecen estar naciendo todavía, las luces oscuras de una princesa árabe que se ha escapado de las mil y una noches para vivir en la realidad sobre una llanura manchega. Pero desde la realidad es de donde mejor se asienta la imaginación. Y por eso Sara es una musa, porque despierta la imaginación, porque alimenta con su belleza la sed de belleza que siempre tienen los poetas. Sara significa princesa en hebreo. Y el contenido de su nombre lo tiene en toda la desnudez de su rostro, es princesa de nacimiento sin que tenga otra estirpe que la de su genio y su talento para la vida. Fue la musa de la transición y la musa libertaria del franquismo y como musa de la democracia a veces aparece emergiendo de una enciclopedia en imágenes en la que están todas sus películas. A veces aparece también por su tierra y los molinos se vuelven gigantes y las gentes de su pueblo se sientes orgullosas de haber lanzado una musa al mundo para que también se admirara La Mancha. Y La Mancha a veces se acuerda de que está todavía tan cerca como siempre, en aquellos escenarios en los que la luz del insuperable atardecer manchego viajaba hasta Hollywood.

Manuel Juliá


EL RECORTE X

En una humilde casa de la Calle General Peñaranda de Campo de Criptana, un 10 de Marzo de 1928 nació una niña que en pocos años pondría el mundo a sus pies. Sara Montiel, la gran estrella, regresó a su pueblo a finales de Agosto de 1974 para inaugurar la placa conmemorativa en la casa que la vio nacer. Así lo recogía La Actualidad Española el 4 de Septiembre de 1974. De la Mancha al mundo, de la nada al todo. Sarita, la gran Sarita. 

En CAMPO DE CRIPTANA, su pueblo natal, HOMENAJE A SARA MONTIEL




¿Cuánto tiempo llevaba Sara Montiel sin aparecer por su pueblo natal? Sin duda alguna, mucho. La vida de una actriz es dura. Y pocas veces se encuentran huecos para cumplir los sueños. Sara, sin embargo, esta vez, lo encontró.
Era domingo por la tarde, y Campo de Criptana se hallaba engalanado para recibirla. Con los primeros aplausos, Sarita recordó su ayer. Ayer salió de este mismo lugar siendo una perfecta desconocida. Era joven, guapa, y sabía cantar. Se llamaba María Antonia Abad, y pronto habría de conquistar Hollywood con interpretaciones como la de “Veracruz”, junto a Gary Cooper y Burt Lancaster. Después, en nuestro país, con “El último cuplé”, conquistaría también España.



Ahora, Sara Montiel, apareció entre su gente acompañada de sus inseparables amigos Perla Cristal y Vicente Parra, para descubrir una placa con su imagen en su casa natal.
Durante el recorrido triunfal desde el Ayuntamiento hasta su casa encontró amigos, conocidos, parientes. Parientes como su tío Manolo, el mielero, que se sentó junto a ella en el acto del Ayuntamiento, o como su paisano el ciclista Manzaneque.
El homenaje que se la brindó fue sencillo, pero grande, emocionante. El alcalde del pueblo le entregó una placa del acto y la invitó a visitar su antigua casa, pero Sarita se negó; eran demasiadas emociones para un solo día. 




LA FOTO X


Bellísima Sara Montiel, con un look muy similar al que aquella tarde de verano lució en su pueblo natal, Campo de Criptana.