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domingo, 25 de junio de 2017

CINE EN 7 DÍAS - 1 de Febrero de 1.969 - España


“UNA MUJER MARAVILLOSA, HUMANA, CON MUCHO TEMPERAMENTO”
Así habla de
SARA MONTIEL
el galán IVAN RASSIMOV
AL ACTOR RUSO INCORPORADO A “ESA MUJER” LE GUSTARÍA INTERVENIR EN LAS PRÓXIMAS PELÍCULAS DE LA ESTRELLA

Sara Montiel e Iván Rassimov, es una escena de "Esa mujer"

Sara Montiel eligió para su filme “Esa mujer”, al galán ruso Iván Rassimov.
-Es un hombre extraordinario guapísimo, además de gran actor –ha dicho de él la propia Sara.
Iván Rassimov vino al mundo en una pequeña ciudad de la estepa. Siendo niño se trasladó a la localidad italiana de Trieste. Su padre era ruso y su madre yugoslava. Ahora, él tiene grandes ganas de regresar de nuevo a la tierra que le vio nacer.
Habla ruso, inglés e italiano a la perfección y entiende un poco de español. Empezó haciendo teatro en la Universidad. Estudiaba Economía y Comercio, que abandonó a los tres años de iniciada la carrera para dedicarse a sus actividades artísticas.
El debut de Iván Rassimov en el cine tuvo lugar en una película norteamericana alternando con Barry Sullivan sobre tema de ciencia-ficción.
Y declara:
-Me encantó aquella cinta. Además yo creo en la existencia de los ovni.
Hasta la fecha, ha intervenido en doce producciones cinematográficas, en seis de ellas como protagonista. La más importante, según él, la titulada “Siete boinas”.
-Me siento galán ruso en todos los sentidos. Conozco muy bien todo su cine. Participé en filmes diversos como, “Guerra y Paz” y “Don Quijote”.


Una dramática expresión de la popular actriz española dirigida por Mario Camús. 

-Hablemos de Sara Montiel.
-La primera película que vi de ella fue “Veracruz”. Me encantó.
-¿Qué impresión se llevó al tratar personalmente a Sara?
-La de que es una mujer maravillosa y humana.
-¿No se intimidó al conocerla?
-No, pero reconozco que tiene mucho temperamento.
-¿Capaz de hacer la vida imposible?
-Todo lo contrario.
-¿Cómo se llevan ustedes?
-Los dos somos grandes amigos, dentro y fuera del plató.
-¿Qué películas prefiere interpretar?
-Las dramáticas.
-Sara casi siempre protagoniza filmes románticos. ¿Le gustaría, al terminar “Esa mujer”, volver a trabajar a su lado?
-No me importaría ser su compañero en sucesivas películas, aunque esos filmes no fueran de mi agrado.


Otro plano de la guapísima Sara Montiel 1.969.


Sara e Iván en el filme.

Hasta hace poco, Iván Rassimov utilizaba un seudónimo americano en el cine: el de Sean Todd. Pero ahora es bastante cotizado en el mercado ruso e italiano.
-¿Con qué otra estrella europea le gustaría trabajar?
-Con Claudia Cardinalle.
-¿Encuentra algo en común entre Sara Montiel y C.C.?
-Su temperamento.
Iván Rassimov es un actor culto, lee a los clásicos y otros. También a Arthur Miller. Muy deportista. Monta perfectamente a caballo y es un excelente nadador.
-¿Lamenta haber abandonado la carrera de Economía?
-De ningún modo. Soy muy feliz trabajando en el cine.
-¿Qué piensas hacer en el futuro?
-Producir películas. Me gustaría llevar a la pantalla las obras “La balada de un soldado” o “Cuando llegan las golondrinas”.
Iván sigue soltero, aunque ha tenido ocasiones para casarse. Mide 1,84 metros y pesa 75 kilos. Se considera más actor que divo.
-Rod Steiger no es guapo y, sin embargo, es un gran actor –señala.
En Italia llaman a Iván Rassimov “The Golden boy” (El chico de oro), porque es una de las realidades más sorprendentes dentro de la cinematografía. En pocos años llegó al estrellato. En “Esa mujer”, ha encontrado una película adecuada a su carácter al lado de una estrella hispana de notorio relieve mundial.


La estrella cambia impresiones con el decorador Tony Cortés y el figurista León Revuelto.

Los que intervienen en “Esa mujer”
FICHA ARTÍSTICA: Sara Montiel, Iván Rassimov, Hugo Blanco, Marcela Yurfa, Cándida Losada, Marco Davó, Jesús Aristu, Ricardo Díaz, Patricia Nigel, Matilde Muñoz Sampedro, Fernando Hilbeck, Ramón Centenero y William Layton.
FICHA TÉCNICA: Realizador, Mario Camús; Director general de producción, Marciano de la Fuente; Director de Fotografía, Christian Matras; Decorador, Tony Cortés; Maquillaje, Julián Ruíz; Foto fija, Simón Ruíz; Montaje, José Luís Matesanz; Laboratorios, Fotofilm; Estudios, Sevilla films; Guión, Antonio Gala y Vizcaíno Casas.


EL RECORTE CCXLVIII
Sinopsis de la película "Esa mujer" publicada en una revista de la época. Desconocemos la publicación y, por tanto, la fecha exacta de la misma. 


 “ESA MUJER”

Fines del siglo XIX. La “bella época” está en todo su esplendor. Son años felices y no se vislumbran tragedias en el horizonte. Modas deslumbrantes y el Madrid galante en todo su esplendor. Pero no todo es felicidad. Los seres humanos –como siempre- alternan la dicha con el dolor. Con la desesperanza, con las eternas penas y tragedias del corazón.
En un tribunal madrileño se ventila un proceso sensacional. Es la comidilla de toda la ciudad y principalmente del medio artístico, ya que la que se sienta en el banquillo de los acusados no es otra que Soledad Romero, una de las más conocidas tonadilleras del ambiente teatral. Pesa sobre ella la sombra de un asesinato, y a través del juicio, la triste historia de su vida va desfilando ante los ojos de un público atónito.
Su historia es realmente novelesca. Soledad Romero, la mundana tonadillera, la mujer por quien suspiró todo Madrid, había sido una sacrificada religiosa misionera. Pero su vida estaba ya colocada bajo el sino de la tragedia. Durante una revolución su convento es asaltado por una turba y ella y sus compañeras son brutalmente vejadas. Es remitida nuevamente a España, pues va a dar a luz muy pronto. Poco tiempo después será madre de una niña a la que creerá muerta. Desesperada, renuncia a sus votos religiosos y se sumergirá en el mundo buscando eso tan simple y tan complejo que es la felicidad. Anhela buscar refugio en el cariño de un hombre para poder rehacer su vida.
Pero a partir de ese momento sólo conocerá desesperanzas y amarguras. Conocerá muchos hombres, pero ninguno de ellos se acercará a ella guiado por el verdadero amor. Para unos será una simple aventura, otros pretenderán explotarla como mujer, y algún otro se convertirá en su empresario para lanzarla como cantante. Logra notoriedad en su carrera y pronto será una bella figura del Madrid nocturno. Soledad Romero será famosa, pero en la soledad de su hogar, se sentirá la más desdichada de las criaturas humanas.
Pero un día conocerá a un hombre. Y ese día el primer rayo de esperanza alumbrará su vida. Él se llama Carlos de Alcántara, es un hombre distinguido, lleno de sensibilidad y bondad.


-Te amo, Carlos –le dice constantemente Soledad-; eres el primer hombre de bien que he conocido en mi vida. Quisiera casarme contigo y aislarme del mundo…
-Yo también te quiero bien –le responderá Carlos-, pero hay algo que, por ahora, impide nuestra felicidad.
El semblante de Soledad se torna sombrío. ¿Otro obstáculo para su felicidad? ¿Es posible que no hay tregua para ella?
Pero esta vez está dispuesta a luchar por su felicidad. Derribará todas las vallas que se oponen a la concretación de su tan ambiciosa dicha. Pero Soledad Romero no se imagina, ni remotamente, que esos escollos serán terribles, invencibles.
Soledad y Carlos vivirán su amor hasta que un día una revelación terrible fulminará a la pareja. Soledad se enterará de que Carlos es casado, pero todo se derrumbará cuando sepa que la esposa de su amante es su propia hija, a la que creyó muerta al nacer.



Soledad se convertirá en un fantasma. Sus últimas fuerzas caerán ante el embate de un destino trágico e inexorable. Repasa en un instante su existencia: niñez pobre, los sacrificios de la vida misionera, la violación, esa hija que creyó muerta, los hombres que la humillaron y ahora esta última y cruel jugarreta. Pero Carlos, pese a todo, no se resigna a perderla.
-Nada, ni lo más terrible –le dice- puede separarnos…
Pero Soledad se resiste:
-Es inútil. Nunca podríamos ser felices juntos…
-Si me dejas… me mataré…


Carlos extrae un revólver de sus ropas y Soledad tratará de impedir una tragedia. En el forcejeo que se produce, el arma se dispara y Carlos muere… Soledad, desesperada, se arrodilla junto al cuerpo del único gran amor de su vida.
Luego vendrá lo inevitable. La justicia de los hombres se pondrá en acción; policías, grandes titulares sensacionalistas en los diarios, el escándalo y finalmente, la prisión…
Ahora Soledad Romero, la más bella flor del Madrid del novecientos está sola esperando el veredicto de la justicia. Unos la defienden, otros la atacan. Pero ya a ella nada le importa de lo que piensen los hombres.
Sólo Dios será el que, en definitiva, decidirá sobre su vida o sobre su muerte.


Una realización de MARIO CAMUS. Guión de Antonio Gala. Fotografía de Christian Matras. Una producción de Eastmancolor de Cesáreo González, presentada por FILMESPAÑA.
REPARTO:
Soledad……….SARITA MONTIEL
Carlos…………IVAN RASSIMOV
……….y la actuación de Cándida Lozada, Marcela Yurfa, Hugo Blanco, José Marco Davo, Jesús Aristu, Ricardo Díaz y Patricia Nigel.


LA FOTO CCXLVIII


"Canta, canta guitarra, canta guitarra mía..."

sábado, 18 de octubre de 2014

CARTELERA BAYARRI - 12 al 18 de Mayo de 1969 - España




EL RECORTE CXCIV
La revista Fotogramas, en su número de 13 de Diciembre de 1968, ofrecía una primera impresión sobre el que sería el próximo film de la estrella. 

La última película de la Montiel
SARA,
COMO SIEMPRE

"Esa mujer". Con Sara, el director Mario Camús y el actor Hugo Blanco. 


Sara Montiel, la de ayer y la de hoy. La que implantó un estilo nuevo –la mujer “sexy” que no se avergüenza de serlo- y abrió mercados y conquistó fronteras para el cine español, como se ha venido diciendo desde que “El último cuplé” nos la revelara. Sara, con su estilo inmutable, labios sensuales, canciones de alcoba y escote generoso, tules negros y penetrante perfume a violeta. La Sara Montiel de siempre acomete ahora una nueva aventura cinematográfica que está, como todas las suyas, cuajada de incidencias sentimentales, de drama, de desgarro, de pecado y de arrepentimiento. Bajo la batuta de Mario Camús, director especialista en Raphael, Sara rueda ahora “Esa mujer”, con guión de Antonio Gala y Vizcaíno Casas, y la interpretación, junto a ella, del ruso Ivan Rassimov, de Hugo Blanco, Patricia Nigel, Ricardo Díaz, Manuel Otero, Fernando Hilbeck, Marco Davó, William Layton, etcétera. La historia de “Esa mujer”: Soledad Romero Fuentes –Sara-, acusada de homicidio, después de una vida licenciosa y con una hija de dieciocho años, acabará sus días en un convento. 





Comparen esta fotografía, perteneciente al film "Esa mujer", que actualmente rueda Sarita Montiel, con las restantes instantáneas que ilustran estas páginas, correspondientes a sus películas anteriores. Un mismo estilo, una misma actitud, una misma Sara. La Sara Montiel de siempre. 


LA FOTO CXCIV


"Contigo aprendí, que existen nuevas y mejores emociones..."

lunes, 3 de marzo de 2014

LOLITA - 6 de Diciembre de 1968 - España


(Agradecemos el envío de esta revista a Violeta Riscal)
SARA MONTIEL
Y SU NUEVO GALAN,
HUGO BLANCO,
RUEDAN
“ESA MUJER”

Después de su vuelta de Méjico, Sara Montiel ha empezado a rodar otra nueva película, y van… Nosotros ya hemos perdido la cuenta. Este film, titulado “Esa mujer”, está basado en un guión de Antonio Gala, con diálogos de Vizcaíno Casas.
Llegamos al plató donde daba comienzo la primera vuelta de manivela. La primera palabra que oímos cuando, indiscretamente, entreabrimos la puerta fue: ¡Silencio! Habíamos llegado un poco tarde. Las escenas consistían en unos primeros planos de Sara. El estudio es sumamente reducido, apenas pueden moverse los encargados de los trabajos manuales. El suelo era de moqueta, con dos grandes alfombras. Para tirar las colillas hubo un auténtico desfile toda la tarde; casi teníamos que salir a la calle. Todo esto son trivialidades que en nada repercutían sobre los auténticos protagonistas de las primeras secuencias.
Allí estaban, frente a las cámaras, Sara Montiel y el joven galán del cine español Hugo Blanco. Oímos de nuevo: ¡Silencio!, y Mario Camus continuó diciendo: ¡Acción! Hugo, el gran amor de Sara, es un joven teniente que la estrella espera con ansia. Se besan, ríen, se aman. De nuevo interviene Mario Camus: ‘¡Corten! Muy bien, vamos a hacer otra toma’.
Hablamos con Mario Camus, hombre sumamente agradable, muy joven y ya acreditado realizador de nuestro cine. Nos dijo que la mayor parte de los exteriores de la película se realizarán en Pontevedra. Tendrán secuencias en el monasterio de Oya y en Alcalá de Henares.
En esta película, Sara Montiel sufre una auténtica decepción: el galán terminará enamorándose de su hija, papel que incorpora una joven actriz española y que nada tiene que ver con aquella otra que le había salido a Sara en Méjico.
A Mario Camus no le gusta ver fotógrafos cerca. Le habíamos hablado de hacerle unas fotografías con Sara y con Hugo, y se disculpó. Repele todo lo que pueda ser el más ligero síntoma de aparecer en periódicos o revistas. Al final claudicó, ante la petición de Sara para que posase con los protagonistas. Trabajo le costó a la estrella. Le tomó de un brazo y trató de llevarle bajo los focos, diciendo: ‘Que luego van a hablar mal de nosotros…’. Todos rieron la ocurrencia y nuestra cámara hizo el disparo. Luego, al ver las fotografías, pudimos comprobar que el gran director es bastante fotogénico, aun con  gafas y todo. No nos extrañaría verlo algún día del otro lado de las cámaras.
Pero, por el momento, sigue desde el lado de acá del tomavistas, dirigiendo a la gran Sara, que, pese a su bien conservada belleza, para la que no parecen pasar los años, encarna esta vez a un personaje más cerca de la realidad de sus años floridos. La decepción que sufre Sara en la película, al ver como su hija cinematográfica le roba al galán, quizá sea pareja a la que padezcan ciertos ‘fans’ de la diva al contemplar la escena; pero otros muchos tendrán la satisfacción de ver a la estrella emprender el camino del gran cine dramático, de altura interpretativa.



Trío de ases: Sara Montiel, Mario Camus y Hugo Blanco. Son los tres grandes protagonistas de 'Esa mujer'. A ella no necesitamos presentarla. Hugo Blanco es un joven galán del cine hispano. Y Mario Camus es el director. 


Aunque los años no pasan por Sara, y los decimonónicos capitanes de Artillería siguen cayendo en sus encantos cupletistas, esta vez será desbancada por una hija suya, que le quitará el novio. Una hija cinematográfica sólo. 



M. MONTES-RADIAL PRESS

TODO ES DIFERENTE EN
SARA MONTIEL
Todo es diferente en Sara Montiel. Hasta las jornadas de rodaje que, normalmente comienzan cuando está rayando el día, con ella se inician después que el reloj marca las tres de la tarde. Es condición que ella impone en todos sus contratos: nunca rodará la estrella más internacional de nuestro cine antes del mediodía. Por eso, terminábamos de tomar café en el bar de los Estudios Sevilla Films, cuando aparatosa, importante y más guapa que  nunca llegó Sarita Montiel, repartiendo saludos, sonrisas y bromas. Inmediatamente una legión de maquilladores, peluqueros, masajistas, etc., se apoderó de ella y no la volvimos a ver más hasta que, transformada en otra persona, pero siempre dentro de ese torrente de personalidad que la hizo llegar al privilegiado lugar que ocupa, apareció en el plató, donde rueda, bajo las órdenes de Mario Camus, la historia de ‘Esa mujer’, con un guión de Antonio Gala, el afortunado autor de ‘Los verdes campos del Edén’, y diálogos de Vizcaíno Casas.
Sarita Montiel ha vuelto a trabajar para Suevia Films-Cesáreo González, una vez terminada las diferencias que surgieron con motivo de no poder intervenir la estrella en el rodaje de ‘La guerrillera de Villa’.
Todo se arregló afortunadamente. Todo se justificó y una vez más juntos la diva cinematográfica y la productora de éxitos multitudinarios volverán a proporcionar al cine español una película de éxito mundial.


Y aseguramos que será de éxito mundial, porque así lo garantizan los pilares que la sustentan: junto a Sara, y compartiendo honores estelares con ella, aparece el galán argentino Hugo Blanco, el protagonista de ‘Mestizo’ que, después de dejar en su tierra, allá por el Mar del Plata, un historial artístico de primera categoría, llegó a España dispuesto a ganarse limpiamente y por derecho propio todo lo que ya había superado dentro de los límites de las fronteras argentinas.
Hugo Blanco ha conseguido en menos de dos años de estadía en tierras españolas, ocupar un primer puesto en las filas delanteras del azaroso mundillo del cine y del teatro.
Como todo astro importante, alterna un trabajo con otro y así, antes de iniciar el rodaje de ‘Esa mujer’, redondeó una hermosa temporada teatral en el Marquina, de Madrid, al frente de su propia compañía y en unión a Trini Alonso y Teresa Hurtado, con la comedia ‘Coqueluche’, que hizo reír picarescamente a miles y miles de espectadores. Después que finalice su actual trabajo cinematográfico, debutará en Barcelona, junto a la delicadísima Elena María Tejeiro, con la traducción ‘La gata y el búho’. Y así, burla burlando, va apuntándose tantos a favor en el difícil peregrinar del mundo del arte.
Pero hay más todavía: Sara Montiel, por primera vez en su carrera, interpretará canciones del fabuloso Armando Manzanero, que este autor, ídolo actual, ha escrito expresamente para la estrella. 



Inicia su carrera cinematográfica, ya en serio, en esta película, una gran amiga de nuestras lectoras, una estrella de fotonovela que pasó al campo de la televisión y entra, ahora, por la puerta grande en el cine: Patricia Nicel, que muy pronto volverá con todas vosotras, dando vida fotográfica, una vez más, a otra de las heroínas de estos romances de amor que llenan las páginas de nuestra revista.
Comprendemos que Sara Montiel se haya decidió a interpretar ‘Esa mujer’, cuando ella misma nos da unos apuntes de lo que sucede en su nueva película, donde la protagonista de ‘El último cuplé’ vuelve a crear un personaje de los que nunca defraudan al público que ha mantenido a la Montiel en la supercima del éxito: una religiosa, ante la brutalidad de un desaprensivo, se ve obligada a abandonar su convento, a dejar atrás tocas, cilicios, rosarios y rezos, para enfrentarse fríamente con el torbellino del mundo.
Sara Montiel cambia los dulces cantos del coro por las canciones alegres de los grandes varietés. La celda del convento, por los camarines forrados de raso y cuajados de flores. El silencio del claustro, por la turbamulta de las fiestas mundanas, que se organizan en honor de la cantante de moda. Pero la felicidad no llega. Queda siempre el recuerdo de lo pasado y el vivir, actualmente, una vida sentimental turbulenta que llena sus ojos de lágrimas. Sin embargo, cuando aparece, por fin, la gracia estelar del amor definitivo y único, otra mujer se levanta para defender lo que hasta entonces había sido suyo. Es ahí donde empieza la tragedia, que hará suspirar a miles de corazones femeninos y apretar los ojos para que no aparezca el llanto.
Mario Camus, el director, acude para privarnos de la conversación con Sara. Comienza el rodaje. Se encienden los focos, cada cual corre a su puesto y a la voz de ‘¡Silencio; se rueda!’, comienza la escena de amor de una de nuestras fotografías:
-¡Amor mío! Mi vida empezó contigo, cuando te conocí, y acabará cuando te marches…
Volvemos al bar y allí encontramos a Patricia Nadal, que espera su momento de acudir al rodaje. La abordamos de prisa y corriendo, porque el tiempo apremia.
-¿Contenta, Patricia?
-Feliz.
-¿Difícil tu papel?
-No, pero sí lleno de matices, sabroso e importante.
-¿Volverás a la fotonovela?
-Desde luego. Nada tiene que ver que haga cine en este momento para abandonar mi trabajo en el foto-romance. Ya intervine anteriormente en otras películas y continué junto a mis amigas de SELENE.
-¿Qué películas fueron?
-Varias. Entre ellas, ‘Querido profesor’, a las órdenes de Javier Setó y en unión del propio Alfonso Paso, autor del guión, e Irene Gutiérrez Caba. Así, pues, no digo adiós, sino hasta luego. Nada tiene que ver el cine con la fotonovela. Son dos trabajos distintos, y los dos maravillosos. Todo es diferente. Tal vez en fotonovela el trabajo sea más duro, la interpretación más difícil, porque al faltar el gran apoyo de la palabra, la expresión en los ojos, en las manos, en el movimiento de todo el cuerpo deba cuidarse más, redondearse más. Y… perdonadme, pero me llaman para rodar y antes debo pasar a que repasen mi maquillaje. Muchas gracias por vuestra visita y decid a mis amigos de SELENE que pronto estaré con ellas. Adiós.
Volvemos a tomar café y salimos de los estudios de Sevilla Films, convencidos de que estos tres personajes llegarán a conmover a millones de personas, pues su historia cala hondo, muy hondo.


EL RECORTE CLVII
Mucha fue la expectación que causó el rodaje de 'Esa mujer'. Aparte de ser un nuevo film de 'súper' Sara, contaba con elementos novedosos en la trayectoria cinematográfica de la actriz y, además, venía precedida por la leyenda 'Tuset'. La revista Semana, en su número de 14 de Diciembre de 1968, mostraba un reportaje y entrevista realizado a la actriz durante el rodaje. 


¡JUICIO A
SARA MONTIEL!

Sara, en el banquillo de los acusados. El estudio se ha convertido en una sala de justicia. El fiscal acusa a Soledad (el personaje de 'Esa mujer') de asesinato. El periodista, sin embargo, prefiere juzgar a Sara. Y la estrella habla con la claridad que le caracteriza. 

La juzgan. Ha matado a alguien. Por amor. Viste de negro. Está altiva, orgullosa, ante el juez. Se llama Soledad. Sus manos se aferran a la barandilla del estrado. Tensión en la sala.
-¡Corten! ¡Vale! –y la tensión dramática se quiebra.
Ha sido una escena difícil. Sara Montiel –la ‘Soledad’ de ‘Esa mujer’- ha resistido impávida, sin mover una pestaña, unos primeros planos solo aptos para actrices de categoría. Sara, cada día más humanizada –aunque no diga que en otros tiempos no lo fuera-, acepta sumisamente las indicaciones del director o del cámara. Ella también aporta ideas, sin menospreciar o mermar la autoridad del director. Porque Sara entiende cada día más de cine; sobre todo, del cine que ella hace para su público.
-Sara –le digo erigido en periodista-juez-. Por ahí aseguran que ya no está usted en alza. Que sus películas no interesan…
-Pamplinas. Ahí está el control de taquilla. Mis películas son las que más dinero dan. Lo digo sin vanidad. Es un hecho evidente y no hay por qué ocultarlo. Quien quiera comprobarlo…



DOCE KILOS MENOS
Ha adelgazado. Está, claro, más llenita que hace unos años, pero mejor ‘silueteada’ que hace dos.
-He perdido doce kilos –reconoce.
-Confiesa que estaba gruesa…
-Sí, ¿por qué no? –surge la Montiel desafiante, rabiosamente sincera, española por los cuatro costados-. Cuando algunas colegas me insinuaban que estaba gorda yo les decía: “Sí, lo estoy, pero mis motivos tendré”. Y pensaba para mis adentros que la gordura tiene solución, pero la fealdad, no.
En efecto. Hoy, Sara Montiel está bella. Una belleza desbordante, muy joven, cuando en la cara se le marcan esos dos hoyuelos que en color y cinemascope son más taquilleros que otros atributos físicos de otras estrellas.
-Imagino, Sara, que disfruta usted de buen apetito…
-Lo normal. ¿Que engordo un poquito? Una dieta adecuada, y todo arreglado. Lo que pasa es que soy mujer ancha, grande…


La personalidad de esta actriz es arrebatadora. Ella sola llena el 'plató' y atrae la atención de todos. Hace gala de una profesionalidad ejemplar. 

Posa sus manos en las caderas. Levanta la cabeza. Se mira los hombros. Y sigue diciendo:
-¡Vamos, que no soy una melindres! Mido 1,70… Algo tendré que comer para mantenerme en pie, ¿no? Pero, lo dicho, es la fealdad lo que no tiene arreglo.
-Según usted, existen mujeres feas…
-Al menos, unas menos guapas que otras, sí existen.

CUATRO SARAS EN UNA
Sara es un compendio de actitudes y personalidades que se resumen en una sola: ella. La cosa está clara. Hay una Sara Montiel irónica, mordiente, que dispara dardos con hiriente gracejo popular. Hay otra Sara que se infantiliza, se torna indefensa… Pero yo no creo demasiado en esta Sara indefensa; sobre todo, desde que un día la oí decir ‘que a veces conviene hacerse la tonta’. Hay otra Sara, la desafiante, la altiva, la diosa erguida, que se sabe guapa y admirada. Una cuarta Sara es la que se humaniza y abre su corazón a la gente.
A esta última, pregunto:
-Sara, ¿hay cuerda para rato?
Pero surge la desafiante:
-¿Qué edad tiene Elizabeth Taylor? ¿Y Sofía Loren? Y ahí las tienen, más guapas que nadie, ganando más dinero que todas… ¡Pues yo tengo menos años que ellas! Así que…
-¿Cuántos años? –me apresuro a preguntar.
-Treinta y cinco, aunque algunos no lo crean.
-Hay personas que se empeñan en aconsejarla; que si lo que hace está mal hecho, que si ya está bien de cuplés, que si…
-No me entero de lo que dicen. Yo sé lo que hago.


-¿Se cree infalible?
-¡No, pobre de mí! Pero no soy una tonta…
-Sara, sinceramente, ¿en qué cree?
-En mi madre y en Dios. Tengo a mamá mala. Ayer creí que se me iba… Cosas de los huesos, ¿sabe? Parece que ha pasado la crisis…

LOS HIJOS
-¿Le gustaría tener un hijo?
-Me gustan mucho los niños… -se limita a decir.
-Pero no vienen –insisto.
-Así es la vida… ¡A lo mejor, el día menos pensado empiezan a venir y… me descuelgo con cinco! Como esa señora inglesa…
La entrevista sufre varias interrupciones. El rodaje no puede detenerse. El operador Christian Matras –francés- cuida con primor, hasta el detalle más insignificante, la iluminación sobre Sara, a la que califica como ‘una de las seis estrellas más fotogénicas del mundo’. Ella, prodigiosamente impávida, convertida en estatua de carne, soporta estoicamente los prolegómenos de cada escena. Sara derrocha profesionalidad. Hay que decirlo.
-¿Cuál es su mundo, Sara? –pregunto después.
-Mi madre, mi marido, mi perrita, mis siete sobrinos, mis amigos…
-¿Ha sufrido muchos desengaños?
-En mi vida artística, algunos; en mi vida privada, bastantes…
¡Quién no!
-¿Algún desengaño ha dejado huella en usted?
-Sí, claro. La vida es así. Pero yo sigo adelante… No me amilano tan fácilmente ante las contrariedades.
-¿Qué sabe usted de la venganza?
-¡Nada! Yo no soy de las que ponen la mejilla para que me den un segundo guantazo. ¡Eso, desde luego! Pero no soy vengativa. Todo tiene arreglo menos la muerte.


Una Sara arrogante y hermosa. Ahora la dirige un hombre joven, Mario Camus. En 'Esa mujer' Sara canta poco. Es un papel fundamentalemente dramático. 


EL AMOR
Se echa un chal sobre los hombros. Pide un café con leche. Nos vamos a un rincón, ‘para no molestar’.
-Sara: siempre le preguntan por su matrimonio… ¿Es que le ocurre algo a su matrimonio?
-Nada, que yo sepa. Es que hay personas que no saben preguntar otra cosa… Cuestión de imaginación, quizá.
-¿Se han enamorado de usted muchos hombres?
-Habría que preguntárselo a los hombres…
Encajo el golpe. Los reflejos de Sara están siempre a punto.
-Y usted ¿a cuántos ha enamorado?
-No me dedico a eso… Ahora he enamorado a uno: mi marido.
La reclama Mario Camus, el director, un hombre joven.
-Voy, Mario, perdona…
Sara pide siempre perdón. Está amable con todos. Hay una leyenda negra de Sara Montiel. Yo la desmiento. No es la tirana del ‘plató’, no es indisciplinada.
-Disculpa, Sara, hay que repetir… -dice luego el cámara.
-¡Por Dios, no hay nada que disculpar! Es un plano muy difícil, para vosotros y para mí. Hala, vamos…
La cámara capta sus ojos. Un primerísimo plano. Esos ojos vierten lágrimas. La cámara retrocede lentamente. Sara sigue llorando… Ella misma se ha maquillado. Sabe de luz, fotografía y maquillaje como el que más. Está en el estudio desde las doce de la mañana. Ya son las diez y media de la noche. El coche espera en el patio.
-Hasta mañana a todos –dice cuando abandona el ‘plató’.
Uno cree reconocer ya un poquito más a esta mujer sorprendente. Porque a mujeres como Sara Montiel nunca se las llega a conocer del todo.

H. S. M.
(Fotos Urech.)


LA FOTO CLVII


Otra imagen de Soledad, Sara Montiel, en 'Esa mujer'.