viernes, 26 de noviembre de 2010

AMA - Mayo Segunda quincena de 1977 - España

¡¡¡GUERRA!!!
LOLA Y CARMEN HAN AMENAZADO A SARA



SARA MONTIEL, CON SU ESPECTACULO EN UN TEATRO MADRILEÑO, HA DADO MUCHO QUE HABLAR. CARMEN SEVILLA Y LOLA FLORES SE HAN SENTIDO EN BOCA DE SARA. LA GUERRA ENTRE ESTAS TRES FAMOSAS HA ESTALLADO: GUERRA DE DIMES Y DIRETES. SIN MAYORES CONSECUENCIAS. LA VERSION DE CARMEN Y LOLA ES QUE SARA LAS RIDICULIZA EN ESCENA Y LAS NOMBRA EN SU ESPECTACULO PARA REIRSE Y MOFARSE DE ELLAS. 

“Me han visto tan delgada y físicamente bien… A lo mejor es que no están tan bien como yo”, pincha Sara.

Sara Montiel responde:
-Me quedé de piedra, el día del estreno, cuando recibí un telegrama de ambas en un tono airado y amenazante.
En las palabras de Sara se nota la sorpresa y la desilusión.
-¿Qué te decía el telegrama?
-Que las dejara de mentar para bien o para mal, o que me atuviese a las consecuencias… ¡Qué cosas!
-¿Realmente era así?
-Mira, quiero aclarar dos cosas de una vez para siempre: primero, no las he nombrado jamás en mi espectáculo. Y en segundo lugar, no he dicho nada malo de ellas.
-¿Entonces…?
-Que no lo entiendo. Lo que sí hago es una parodia de Sara Montiel, cosa que nadie me puede prohibir: yo me disfrazo de peluquero, y un actor de mi compañía, de Sara. Yo le digo: “Ya, ya, como si no supiese todo el mundo que en el 47 hiciste “Locura de amor” de protagonista, que a todas os da por quitaros años y la gente por echaros más. En esa época, otras actrices españolas también hacían de protagonistas con Jorge Negrete una; y otra, con películas de desnudo para exportar, porque aquí no se permitían…”, eso es todo. 

“NO ATACO A NADIE”

Estamos en el camarín de Sara, ha terminado la sesión de tarde y tiene una hora de descanso. Encarga la cena: un consomé y un filete a la plancha, algo de fruta y agua para beber. Se recoge el pelo con unos rulos de plástico, se ha quitado sus exuberantes trajes, sus joyas y se ha puesto una sencilla bata de seda. Es el momento de la sinceridad y de hablar con calma. En el escenario, Sara, Saritísima, la actriz, la profesional; aquí, la mujer, sin más.
-No entiendo cómo hay gente que se enfada porque yo diga que en el 47 hacían películas de protagonistas. ¿Es que es un pecado eso?... Además, todo el mundo lo sabe, y está en cualquier historia del cine.
-No sé, Sara, no sé; quizá se han sentido molestas.
-¡Pero si no han visto la obra! Yo creo que han estado muy mal aconsejadas.
-¿Le has contestado?
-¿Yo? Me parece una jilipollez; vamos, es que no llega ni a tontería. Yo me lo tomé a broma y lo sigo tomando así…
-Porque tienes sentido del humor y otras personas no…
-Pues lo siento por ellas. Vamos, que si yo fuese a poner un telegrama cada vez que alguien me imita, me arruinaba. Además, que no me enfado jamás; por ejemplo, cuando me imita Marujita Díaz, que lo hace fabulosamente bien, que es una gran amiga mía, pues me divierto muchísimo; lo mismo cuando lo hace Lina Morgan, que es fantástica. Cuando vienen ellas a verme, yo también las imito y nos reímos todas muchísimo y el público igual.
-¿Es que Lola y Carmen no son amigas tuyas?
-Yo si soy amiga de ellas, y las quiero y respeto mucho.
-Pero, ¿no han venido a verte?
-No, porque dicen que ellas no ven este tipo de espectáculo.
-¿Pelusa?
-Siempre hay una pelusilla brincando por ahí… Me han visto tan delgada y físicamente bien, y a lo mejor no les hace gracia. Hija, los años pasan para todo el mundo; y por encima de nosotros han pasado treinta años desde la época que te digo. Aquí estamos, yo no me oculto ni lo niego, a lo mejor no están tan bien como yo…
-Todo esto es una publicidad para ti…
-Pues ha sido en cargo de ellas y en beneficio mío, y además gratis.
-¿Cómo va el espectáculo?
-Maravilloso. Tengo un público fantástico. Me echan muchos piropos, tanto los hombres como las mujeres. Bajo hasta el final de butacas, para que me vean bien, y estoy muy contenta. Tenemos lleno todos los días.
Sara me dice que estará en Madrid hasta primeros de junio, para hacer gira por Andalucía. En julio, unos días de descanso en su casa de Mallorca y a continuar por el Norte, hasta el otoño. “¿Qué si gano mucho dinero? Yo cobro un sueldo porque no soy empresa. El empresario ha puesto mucho dinero: siete millones, que se ven en el vestuario que lucimos y en el ballet tan bueno que saco.”
Sara, la eterna Sara, con su buen sentido del humor, con su estilo y peculiar clase, con su inteligencia innata. Que no entiende muy bien por qué se han enfadado con ella.



Su vida, ya serenada al lado de su inseparable Pepe Tous, parece haberla rejuvenecido. 


Un momento de su espectáculo. En él, Sara y un “travesti” disfrazado de ella, hacen ciertos comentarios sobre la edad. Que poco o nada han gustado a Lola Flores y Carmen Sevilla. ¡Cosas de estrellas!


EL RECORTE IX

No fue la última vez que nuestra estrella tuvo enfrentamientos, al menos, con Carmen Sevilla. En 2003, el divorcio de Sara con el cubano las volvió a enfrentar. La prensa se puso del lado de la Sevilla. He aquí una muestra, con este recorte de Semana de Agosto de ese año.



Un par de semanas han bastado para hacer saltar por los aires una amistad de décadas, la de dos populares estrellas españolas: Carmen Sevilla y Sara Montiel.
La separación, durante meses anunciada, de la manchega y el cubano Tony Hernández fue motivo de interés periodístico generalizado el día en que se hizo pública a través de una revista, el pasado jueves 10 de julio.
Esa misma tarde, en horario de sobremesa, Ana  Rosa Quintana en “Sabor a ti” de Antena 3, se puso en contacto telefónico con Carmen Sevilla, que había sido unos meses antes madrina de la boda y era gran amiga de Sara de toda la vida, para preguntarle por esta sonada separación, sus motivaciones y la forma en que se había hecho pública.
Discreta, como es habitual en ella, pero sincera como siempre, Carmen contestó a sus interlocutores telefónicos y reconoció ante las preguntas, relativas tanto a la separación como al hecho de hacerla pública a través de una exclusiva, lo que casi toda España repetía con frases bastante menos medidas:
-Sara ha perdido los papeles.
En todo momento hizo gala Carmen de amistad hacia la manchega, disculpó, vaticinó que todo volvería a su cauce y que su amiga retomaría las buenas relaciones con los informadores. Le deseó todo lo mejor porque ella se lo merecía, intentó restañar posibles heridas en las previsibles grietas que se hubieran creado en las relaciones materno-filiales. Entendió a la mujer, su amiga, defendió a sus hijos, unos niños que la necesitaban y a los que ella adoraba… Pero, Carmen con esa espontaneidad suya, no supo rehusar el toro periodístico que habían soltado al ruedo televisivo y cogiéndolo por los cuernos admitió que, posiblemente, “Sara ha perdido los papeles”.
Aunque entonces no lo imaginara siquiera Carmen Sevilla, esto supondría la ruptura de sus relaciones amistosas con Sara y motivo para una feroz declaración de guerra de la manchega justo dos semanas más tarde, el viernes 24 de julio a través de las cámaras de televisión del programa “¿Dónde estás corazón”, también de la cadena Antena 3.
Tras ver las imágenes que le pusieron en un monitor, justo y exclusivamente aquellas en las que su amiga Carmen, madrina de su boda con el cubano Tony Hernández, admitía ante quienes le preguntaban que la manchega podía haber perdido los papeles, Sara Montiel sacó las uñas y atacó ferozmente a la artista sevillana, a quien envió un mensaje directo mirando a cámara y con una sonrisa en los labios:
-Antes de juzgar a los demás hay que barrer la casa de uno mismo. Carmen Sevilla: tú no eres nadie para juzgar, pero ya que lo haces te diré una cosa. Haz el favor de sacar a tu madre de 90 años de la residencia donde la tienes internada y abandonada por padecer alzheimer. Es muy cómodo que otros le limpien el culo a cambio de un cheque. Pero te aviso, Carmen, estás a tiempo de sacarla, de cuidarla tú personalmente, de atenderla como se merece. Mira que, cuando uno hace estas cosas, con el tiempo también le pueden pasar.
De golpe bajo fue unánimemente considerada la desproporcionada reacción de Sara hacia la que había sido su amiga.
De utilización denigrante de algunas dolorosas lacras que, desgraciadamente, padecen en cierta etapa de esta cruel dolencia los enfermos de alzheimer, la tacharon los familiares y cuidadores de estos pacientes.
La alusión descarnada de las miserias de una terrible dolencia, instrumentalizada a medida de sus argumentos mediáticos, hirió muchas sensibilidades. Así como el hecho de que vaticinase este terrible mal, encubiertamente, a quien fue su amiga. Una desgarradora pandemia, según las estadísticas mundiales de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que afecta en la actualidad a millones de personas en el mundo y amenaza como espada de Damocles a otros tantos más en un futuro no muy lejano. 

Carmen, Cesáreo González y Sara Montiel, a finales de los años 50.

Ante la tremenda andanada que le propinó Sara Montiel en público y con cámaras de por medio, Carmen Sevilla ha declinado realizar cualquier tipo de comentario, aclaración o respuesta.
La admirada artista, una de las mujeres más admiradas y queridas de España de los últimos años, ha encajado el terrible golpe en silencio. Carmen rehusa la invitación de sus docenas de amigos periodistas para contestar a Sara y nos comunica que se mantendrá callada.
-No tengo nada que decir.
Son muchos los que consideran que mejor habría hecho la manchega en tener en cuenta, antes de pronunciarse con tal desgarro, otra comparecencia televisiva de su comadre Carmen.
En una anterior intervención telefónica en Canal Sur, el 16 de julio, día de su santo, a Juan y Medio, sobre la que consideraba su amiga había explicado la Sevilla:
-Los papeles se pierden muchas veces y los perdemos nosotros, en ciertos momentos. Creo que ella no ha perdido los papeles, yo creo que ha perdido algo. Pero yo creo profundamente que ha sido por sus hijos. Estará ya meditado, estará ya la propuesta. Ella sabía que estaba perdiendo a sus hijos, ha hecho balanza, porque Sara Montiel no es tonta.
Un día después se publicaba una entrevista de Carmen Sevilla en la que la artista, ajena a cuanto se le vendría encima una semana más tarde, abordaba, como ya había hecho otras veces, uno de los temas más dolorosos de su vida: la enfermedad de su madre.
-Mi madre, que tiene 99 años, está en un hotel sanatorio maravilloso, muy bien atendida, y aparte tiene otras dos enfermeras particulares estupendas. Padece alzheimer desde hace seis años. Es muy duro padecer esa enfermedad. Yo la veo y me la como a besos, pero en realidad no me conoce. Mi hermano y yo vamos todas las semanas a verla. Confío mucho en el lugar donde está y en la gente maravillosa que tiene alrededor. Me planteé tenerla en casa atendida permanentemente por tres personas, pero al final me di cuenta de que necesitaba personal especializado en todas las materias para combatir esa enfermedad y además, si surge una urgencia, donde está, pueden hacer todo por ella y no aquí en casa.
No necesita Carmen Sevilla explicar nada más a los españoles, que la mantienen como a uno de sus personajes más queridos. Esta mujer de trayectoria coherente, que está sabiendo envejecer con alegría, pese a los avatares que el destino va poniendo en su camino, ha elegido el silencio digno y discreto ante la descalificación arrabalera y canallesca. No tiene nada que aclarar porque todo está meridianamente claro y, una vez más, ella se hace acreedora al respeto general con su actitud.


En 1990, Sara con las que serían madrinas de su última boda, Norma Duval y Carmen Sevilla. 

SARA, PROBLEMAS CON EL DIVORCIO

El arranque de la artista manchega contra su amiga Carmen Sevilla podría venir, en parte, motivado por el delicado momento que atraviesa Sara Montiel, cuya credibilidad está cuestionada. Después de haber anunciado unilateralmente su divorcio de Tony Hernández, una unión sentimental en la que pocos creyeron mientras que formalmente existió, la actriz está encontrando serios problemas legales para formalizar esta ruptura sentimental. El deterioro de su relación con Thais y Zeus, sus hijos; los desafortunados comentarios culpabilizando a los chicos de la ruptura; el rechazo de la medida por parte del afectado, Tony Hernández; así como algunos impedimentos burocráticos surgidos para el divorcio, tienen a Sara en una difícil encrucijada. 



MEDIO SIGO DE UNA SÓLIDA AMISTAD

A finales de la década de los cincuenta eran Carmen y Sara las dos estrellas más refulgentes del cine español. La sevillana era “la novia de España” y la manchega tenía un halo de mujer fatal y un caché algo superior al de su inmediata seguidora. Desde entonces arranca la amistad entre las dos populares mujeres, a la que puede haber puesto punto final en la madurez de ambas las desafortunadas declaraciones, muy difíciles de disculpar, de la temperamental Sara Montiel.


Las dos amigas en 1997


Margarita Penche


LA FOTO IX



Nuestra estrella en plena actuación. Foto que podéis encontrar en sus memorias publicadas por la revista Lecturas. 


PREPARANDO EL 50 ANIVERSARIO DE PECADO


El genial escultor y pintor Fernando de Vicente ya se ha puesto manos a la obra. Aunque en estas fotos su famosa escultura aún no representa ninguna estampa de pecado, sí que la podéis ver ya en you tube o bien pinchando en su blog fdevicente.blogspot.com. Os aseguro que un paseo por este lugar de la web os hará disfrutar. Gracias Fernando.


Ya estamos en facebook. Más de 700 amigos. No dudes en unirte a ellos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

LOS DOMINGOS DE ABC - 23 de Marzo de 1969 - España



SARA MONTIEL por Vicente Antonio Pineda

LA GENTE HABLA DE SU DECADENCIA FÍSICA Y ARTÍSTICA, PERO LA ESTRELLA CONTINUA LUCHANDO SIN DESMAYO



Buscar la explicación y el motivo del éxito popular de Sara Montiel es un intento difícil y complejo en el que se reúnen una serie de elementos y condicionamientos. Más que al crítico es al sociólogo o al psicoanalista a quien corresponde analizar el fenómeno Montiel entroncado en una concreta realidad y en una particular circunstancia. Sara Montiel “tiene su público”, lo que se complace en recordar y repetir. ¿Pero quién es ese público? ¿Qué encuentra en la figura a la que presta su atención mitizándola? ¿Qué representa para una galería fácil y fiel? Su aureola, su fama, comienza en rigor hace doce años con “El último cuplé”. Y aquella María Luján, mujer fatal en apariencia y sentimental en el fondo, con una mentalidad burguesa frustrada y, sin embargo, acariciada, recorre las pantallas de entonces como un signo casi matriarcal en sus amores. Es la tentación de lo prohibido, pero también el contrapunto del arrepentimiento. Muchas cosas se la perdonan por su capacidad hacia el amor, sacrificando lujo o bienestar por un afecto o romance imposibles. Y esto se lo agradecen los espíritus inocentes que sueñan en su quietud hogareña, en su ambiente familiar, con las aventuras y desventuras de la heroína. Tal vez quisieron hacer lo mismo, pero no se atrevieron por miedo a alterar su existencia tranquila y tradicional. En el personaje de María Luján se produce una curiosa identificación: triunfa, consigue halagos y aplausos, los hombres se rinden ante ella, en secreto o a voces, y María pasa a su lado entre canción y canción como una promesa inalcanzable. Pero sufre, sufre mucho, en medio del clamor de sus auditorios, mientras canta un cuplé. María Luján no es enteramente feliz y mueve a compasión. Se la admira y compadece. Es como sus cuplés, los que interpreta, renuncias, flores, esperas, nostalgias, celos, pasiones, besos, suspiros, reproches… “Todos los que antaño soñaron con los camerinos de las artistas pueden ahora asomarse a ellos a través de esa especie de ojo de cerradura que es “El último cuplé”, observaron Prado y Egido a raíz de su estreno. 


En la brava historia de “Carmen la de Ronda” junto a Jorge Mistral.  

Interpretando la monja de “Pecado de amor”.  


En los “adorables tiempos” de Cifesa. 


Sara vuelve al pueblo “que la vio crecer”, a Orihuela, en medio del entusiasmo popular, que le obligó a cantar en plena calle “La violetera”.  


De su paso por los estudios de Hollywood ha quedado su intervención en “Veracruz”, junto a Gary Cooper. 


Sara, en la ceremonia de su boda con José Vicente Ramírez Olalla, en la Iglesia Montserrat, de Roma


En un fotograma de “Pecado de amor”.


En una escena de “Samba”. 


La actriz visita al maestro “Azorín” en 1957, que dedica “El cine y el momento” a Sara Montiel. 


El españolismo de la artista está fuera de toda duda. Durante su estancia en Roma para celebrar su boda, aparte de visitar al Santo Padre, coloca un ramo de flores en la tumba de Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII.



Causas y factores de una identificación

Sin comprometerse, con licencia, ese público entra en un mundo que le atrae como una pasajera e ingenua evasión y trata con María. Pero, después, cada uno en su sitio. No ha pasado nada. Ella seguirá con sus cuplés y sus amores y desengaños, y los demás quizás deseen en sus largas horas de aburrimiento volver. Para muchas mujeres María encarna un callado y deseado ideal, ver al hombre vencido, derrotado y, para muchos hombres, el gusto ambigüo de sentirse rechazados. Y la melancolía de otros tiempos que oscurecen los presentes en un abandono reminescente. Puede que un inútil deseo de regresión a una juventud perdida. Y cuando se comprueba que María no tiene un amor verdadero, las espectadoras se marchan más tranquilas a casa, porque María, la pobre María, no puede dedicarse por su carrera a la vida del hogar. Y no se puede tener todo en el mundo.
Sara Montiel resulta simpática a un público femenino porque nunca pasa del límite que pudiera molestarle. Conserva siempre, aun en las situaciones más pretendidamente audaces, una dignidad y un pudor. Sabe hasta dónde puede llegar sin ofender una moral tradicional burguesa. Cuida a “su público” compuesto en buena parte de mujeres, como ella misma manifiesta. “La “estrella” se convierte en alimento onírico; el sueño, a diferencia de la tragedia ideal de Aristóteles, no nos purifica verdaderamente de nuestros fantasmas, sino que revela su presencia obsesiva; de la misma manera, las “estrellas” sólo provocan parcialmente la catarsis y alimentan fantasmas que querrían –pero no pueden- liberarse en actos. Aquí el papel de la “estrella” se convierte en “psicótico”. Polariza y fija obsesiones”. Las palabras del sociólogo Edgar Morín contribuyen a estudiar el fenómeno de cierta popularidad basada en proyecciones-identificaciones. Naturalmente, según el lugar donde se registran, el medio social y cultural, sus características difieren en cuanto a los recursos y efectos que emplean. Sara Montiel no ignora, y en esto es consecuente, a quién debe su popularidad y situación, quién la hizo “estrella”. En el temor de defraudar a ese público es siempre la misma, cuando hubiese convenido que se decidiese a buscar nuevas facetas. En nuestro cine supone la creación de la “estrella”, formada y configurada en un determinado contexto y época, producto dócil y propicio, agradecido y entregado. Su público la ha convertido en figura idolatrada, pero ella se lo dio todo en una preocupación constante de mantener su favor y culto. Esto ha impedido, quizás, la revelación de insospechadas posibilidades de actriz. José María García Escudero escribe en su libro “La historia en cien palabras del cine español”: “Al cine, pero más todavía al teatro, los perjudican los que van más que los que novan; porque, aplaudiendo lo que no debe ser aplaudido, cortan el paso al cine o al teatro de verdaderos”.

La “estrella”, la posible actriz y la persona

El simple hecho de enumerar algunos de los filmes interpretados por Sara Montiel define una línea: “El último cuplé”, “La violetera”, “Carmen, la de Ronda”, “Mi último tango”, “La bella Lola”, “La reina del Chantercler”, “Samba”, “Pecado de amor”, “La dama de Beirut”…
Si “El cuplé” fue su puerta a la fama, también trajo consigo una reiteración en donde a toda costa debía cantar en historias con ligeras variantes. Una racha ya acabada. La gente conoce a Sara Montiel a través de sus películas y se ha forjado una idea de su personalidad que pueda ser estereotipada o falsa. ¿Cómo es en su intimidad? La “estrella” y la persona se confunden y mezclan hasta el extremo de que constituyen un conjunto en donde no se sabe dónde comienza una y dónde acaba otra. La “estrella” pertenece por entero a su público. Gloriosa servidumbre de la que se apiada el mismo público que la exige. Como los reyes, como los dioses, la “estrella” pertenece mucho más a sus admiradores que éstos a la “estrella”.
Un buen día se nos apareció una Sara Montiel diferente en “Veracruz”, de Robert Aldrich. Un cometido breve, pero lleno de fuerza y vitalidad. Una nueva actriz surgía ante nosotros. Pero volvió a cantar cuplés, encerrada en una atmósfera pesada y decadente. Y, sin embargo, posee un temperamento acusado, un impulso natural, una inspiración dramática que, convenientemente dosificada y utilizadas, podían dar medida de una actriz que todavía puede ser si se empeña, aunque sea a costa de prescindir de su compromiso con ciertos espectadores y admiradores. Ya encontrará otros en la eventualidad de que pierda a los habituales. Además, el público cambia, evoluciona.







Popularidad, popularidad, popularidad. La “tuna” tiende sus capas a los pies de la “estrella”. Luce la expresividad de los ojos de Sara Montiel sobre un libro, “Las mujeres célebres”, en el que ella figura. En su casa, con su perro, rodeada de recuerdos y objetos queridos.: La “estrella” ha evidenciado grandes condiciones de actriz, algunas veces desaprovechadas, en varios de sus “films”.


Puntos de vista de Sara Montiel

Sinceramente creo que si Sara Montiel es muy conocida por sus intervenciones cinematográficas, en cambio es muy mal conocida en su verdadera personalidad. Por ello, excepcionalmente, transcribo una especie de “test” con la “estrella”, y preferiría decir actriz.
-Hable de su vocación.
-Significa todo para mí. Entrega total. Sin trabajar, me moriría.
-Y de sus comienzos.
-A los cinco años empezaba mi afición. Recuerdo que mi madre tenía una colcha de colores. Me deslumbraba la belleza. Colgaba esa colcha, la convertía en telón y con los niños de mi edad improvisábamos representaciones.
-¿Ha tropezado con muchas dificultades?
-Con todas.
-¿Cuál es su grado de instrucción?
-A los siete años comencé a leer los periódicos a mi padre. Decía que tenía una voz muy bonita y le gustaba oírla. Hombre humilde no pudo darme una educación por falta de medios. Día tras día, con esfuerzo, he ido haciéndome una cultura, leyendo, interesándome por las cosas.
-¿Es usted optimista?
-No. Siempre estuve sola. Únicamente he tenido responsabilidades. Quizá ahora sea algo más optimista al haber conseguido un nombre, amigos, dinero.
-¿Qué odia más?
-La mentira. Hay gente que me detesta porque digo la verdad.
-¿Le gusta la mundanidad?
-No. Sólo me gusta estar entre amigos íntimos.
-¿Le gustan los animales?
-Muchísimo, hasta las serpientes.
-¿Autores preferidos?
-Unamuno, Miguel Hernández.
-¿Músicos?
-Beethoven. Después, Chopin.
-¿Pintores?
-Goya.
-¿Qué ciencias le interesan?
-La médica. Y el psicoanálisis. Admiro a Freud.
-¿Y qué juegos?
-Las cuatro esquinas y la gallina ciega, por lo que tienen de sorpresa.
-¿Cuáles son los mayores defectos que le atribuyen?
-Tantos. Dominante, insoportable…
-¿Se lamenta de algo?
-De ser injusta con un amigo. En seguida le pido perdón.
-¿Qué le falta en este momento?
-Amor.
-¿La etapa más bella de su vida?
-Cuando era pequeña y estaba con mi padre. Mi padre no murió para mí.
-¿El mejor recuerdo?
-Conservo muchos buenos recuerdos.
-¿Y el peor?
-No haber encontrado a mi padre vivo.
-¿Cree en la casualidad?
-Sí. Es un misterio.
-¿Teme a la muerte?
-No, porque sé que vendrá algún día.
-¿Se considera coqueta?
-Es una obligación en la mujer. Una coquetería fina, femenina.
-¿Es usted sentimental?
-Mucho. Soy piscis. 




“La violetera”, después de la interpretación de Sara Montiel, ya no es no sólo una canción famosa en boca de Raquel Méller por los “felices veinte”, sino un mensaje español para el mundo ligero, sentimental y emocionante. La gran “estrella” cinematográfica revalidó su fama conseguida en “El último cuplé” con este “film”.


La actriz posa al lado de su retrato escultórico, obra de Collaut Valera.


 -¿Qué importancia da al dinero?
-No pienso nunca en el dinero.
-¿Se encontró alguna vez en una situación ridícula?
-Cuando un hombre pensaba que se reía de mí, aun sabiéndolo previamente, porque en ese momento no podía escapar.
-¿Cómo se manifiestan sus nervios?
-En silencio.
-¿Qué película es el origen de su popularidad?
-“El último cuplé”.
-¿Ha existido algún eclipse en su carrera?
-Varios. El mayor de 1956 a 1958, que fue cuando hice “El último cuplé”. Después, cuando me negué a hacer “Las guerrilleras de Villa”. Entablé un pleito que llegó a Supremo. Entonces Cesáreo González me pidió que lo retirase y de ahí partieron “Tuset Street” y “Esa mujer”.
-¿A qué actriz admira más?
-A Ingrid Bergman.
-¿Qué piensa del matrimonio entre actores?
-No lo sé.
-¿Y fuera del cine?
-El amor existe dentro o fuera del cine.
-¿Qué opina de la pena de muerte?
-Es horrorosa.
-¿Qué es la vida para usted?
Amor.
-¿Qué enfermedad teme más?
-La que sea más lenta, porque hace sufrir a los demás.
-¿Fija un límite en su carrera?
-Sólo si me quedase paralítica, muda.
-¿Su primera ganancia?
-Quinientas pesetas por “Te quiero para mí”, en 1944.


Sara en su última película, “Tuset Street”, estrenada recientemente con poca fortuna. El cuplé adquirió en su boca un estilo y un encanto personalísimo.



Sara Montiel si de una parte, como reconoce, experimenta una soledad, de otra vive rodeada de un mundo de fantasmas e influencias que determinan su actividad e invisiblemente con su presión la dirigen y conforman. Necesita liberarse de sus sugestiones, olvidar esos dictados y oír con atención las indicaciones que le permitan encontrarse a sí misma. En el punto al que ha llegado no es fácil desprenderse de todo lo que gravita sobre ella, convirtiéndola en lo que los otros quieren y a lo que accede bajo el efecto del éxito inmediato. Pero quizá convendría más el prestigio a largo plazo. Sara Montiel conoció en Méjico a Gerard Philippe y siguió los cursos de Elia Kazán. Lo importante es que el encuentro con el gran actor francés desaparecido y con el realizador norteamericano sirva para una reflexión indispensable


Con Reginald Kernan, su “partenaire” en “Pecado de amor”, de Amadori.



EL RECORTE VIII

La revista Hola, el 15 de Mayo de 1965, se hacía eco del contrato multimillonario firmado por nuestra estrella. Y para hacerlo constar publicó esta foto. 


CESAREO GONZÁLEZ , EXCLUSIVISTA DE SARITA MONTIEL

En el transcurso de una recepción, la famosa estrella Sarita Montiel firmó un contrato con el productor Cesáreo González por más de un millón de dólares. Fueron testigos el padre Mojica y el ex ministro don Raimundo Fernández Cuesta. En la foto, un momento de la firma del contrato. 






LA FOTO VIII


Otra instantánea de nuestra Sara Montiel posando con el mismo libro. Pero, claro, ¡cualquiera se fija en el libro! Bellísima en esta foto. 

sábado, 6 de noviembre de 2010

LECTURAS - 24 de Abril de 1964 - España


SARA MONTIEL
aplaza la fecha de su boda

Después de su viaje a Brasil para rodar “Samba” y de otro, posterior, a París, la famosa estrella cinematográfica, Sara Montiel, descansa unos días en uno de sus dos hogares que tiene montados en Madrid. Como es norma habitual en ella, en este descanso va implícita cierta jornada de trabajo, como las varias horas que dedica a repasar viejas canciones o a aprender las nuevas, en el magnífico piano de cola que constituye uno de los mejores ornatos de su casa, ya que Sara Montiel le debe la mayor parte de su popularidad a los numerosos “cuplés” que lleva interpretados.


Sara Montiel, en el cuarto de vestir de su domicilio. Respecto a sus relaciones amorosas, Sara afirma, que lleva veinte meses saliendo con José Vicente, y que a ambos les gusta hacer una vida sencilla como irse a merendar a algún apartado hostal, o ver algún programa doble en un cine alejado del centro. Para eludir los inconvenientes de la popularidad, Sara Montiel y su novio suelen viajar en un sencillo “600” ya que su “Mercedes” blanco es sobradamente conocido.


La intérprete de “El último cuplé”, que batió todos los “records” de taquilla en España, exhibe sus adquisiciones parisienses a su sobrina María Antonia. Junto a la famosa estrella viven siempre algunos familiares, especialmente su madre, de quien María Antonia Abad Fernández no ha querido separarse nunca. Hasta tal extremo, que cuando contraiga matrimonio, irá a vivir con ambos. Aunque tiene montado un piso de excepcional belleza en la Plaza de España, Sara Montiel continúa viviendo, por ahora, en la calle de San Bernardo, 117, domicilio que está ligado a los mejores éxitos de su carrera, y que sentiría abandonar.


La fama exige la atención constante a la Prensa, tanto impresa como radiofónica. Sara Montiel responde aquí a las preguntas del locutor José Luís Pecker, quien la interroga sobre sus nuevos proyectos. El próximo film de Sara Montiel se titulará “Perdida” y tendrá su acción en París, razón por la cual, la popularísima actriz ha visitado una vez más la capital del Sena, con objeto de ambientarse respecto al tipo de “night club” de la “Ville Lumière”.


En un rincón de la sala, algunos de los innumerables trofeos conquistados por la famosa estrella a lo largo de su carrera, entre ellos, el disco de oro que le fue otorgado en Sudamérica. Como toda novia dispuesta a contraer matrimonio, Sara Montiel se enfrenta con numerosos problemas, como son la elección de vivienda, ya que está dudando entre vivir en un piso o hacerlo en un chalet de los alrededores. Otro problema es de la elección de padrinos, pues hay varios miembros de la familia que se disputan este privilegio. Ramírez Olalla y ella tenían dispuesto todo para casarse en Brasil, durante las últimas Navidades, y dar así una sorpresa a sus numerosos amigos, pero hubieron de desistir de su idea a causa de los familiares de uno y otro contrayente, que, como es natural, quieren asistir a la emotiva ceremonia.


Todos los proyectos cinematográficos han obligado a Sara Montiel a aplazar su boda con el abogado José Vicente Ramírez Olalla, con quien aparece en esta fotografía durante la reciente estancia de ambos en París. Aunque el propósito de los novios era contraer matrimonio en el próximo mes de mayo, la ceremonia no podrá celebrarse, al menos, hasta julio, mes en el que Sara Montiel espera encontrar un respiro en sus actividades, ya que no es partidaria de simultanear su trabajo con su viaje de novios, y hace bien, a pesar de que el rodaje de su próximo film la llevará a El Cairo y Beirut, entre otras varias ciudades exóticas.


Mujer al fin, ha aprovechado su estancia en la capital de la moda para adquirir algunos “trapitos” especialmente sombreros, como este bonito modelo que ella luce con su singular gracia. Posteriormente a “Perdida”, Sara llevará a la pantalla la figura histórica de Claretta Petacci, ligada a la vida de Mussolini. “Es quizá el mejor papel de mi vida artística”, comenta la actriz, que está deseando, respecto a este personaje, que suene la tradicional voz de “se rueda”.


Respecto a los rumores que habían circulado de que se casará en Campo de Criptana, Sara no tiene nada decidido, ya que desde hace tiempo dispone de la oferta de un buen amigo, quien les brinda su finca de campo a varios kilómetros de Madrid, para celebrar la ceremonia, con lo que la estrella se ahorraría algunas molestias inherentes a su extraordinaria popularidad.

SARA MONTIEL
EN BRASIL

Durante su estancia en Brasil, la actriz española, visitó Brasilia, la actual capital brasileña. En la foto Sara Montiel con dos amigos ante un imponente rascacielos.


Sara Montiel fotografiada con el vestuario que luce en el film “Samba” y cuyos exteriores fueron rodados en Brasil, ciudad a la que se desplazó la actriz española. (Foto Simón López)


La actriz Sara Montiel en una escena perteneciente al film “Samba”. En esta película la actriz cinematográfica Sara Montiel, baila y canta algunos ritmos que serán famosos.


Brasilia es una ciudad que mira al modernismo y al futuro, Sara Montiel se deja fotografiar ante un moderno edificio y unas no menos modernas esculturas.


 EL RECORTE VII

En Noviembre de 2020, Qué me dices publicaba otro retraso matrimonial de Sara, pero esta vez con su cuarto marido y por razones totalmente diferentes. 

SARA MONTIEL
RETRASA SU BODA TRAS EL ACCIDENTE DE SU HERMANA
Elpidia, que vive con la artista, se recupera de una operación de cadera tras sufrir una aparatosa caída en la terraza de su casa

La Iglesia tendrá que esperar para casar como Dios manda a Sara Montiel y Tony Hernández, que celebraron su matrimonio por lo civil el pasado 17 de octubre en el Ayuntamiento de Majadahonda (Madrid).
La artista, que tenía previsto celebrar una boda por todo lo alto en la Catedral de La Habana para el próximo mes de enero, ha dejado la fecha en suspenso. Por delante de su marido ha puesto a su única hermana.

La artista no se aparta de la cama de Elpidia
Elpidia, que casi siempre ha vivido con Sara, tuvo que ser trasladada de urgencia el pasado sábado al madrileño Hospital Nuestra Señora del Rosario tras caerse en la terraza de la residencia de Sara. La mujer a la que la artista define como “una madre” ingresó grave en la Unidad de Cuidados Intensivos. Un día después fue intervenida para reducir su fractura de cadera. Sara no se apartó ni un instante de su lado y sólo respiró cuando los médicos le comunicaron que la evolución de Elpidia era favorable. Ahora, hasta su total recuperación, Sara seguirá junto a su hermana. 


Hermana y madre
Elpidia, hermana mayor de Sara, la acompañó en muchos de sus viajes y ahora vive con ella. La artista asegura que más que una hermana es una madre. 


La artista supera el disgusto sin su marido
Tony, que regresó a Cuba dos semanas después de su matrimonio con Sara, no puede brindarle su apoyo a la artista en estos momentos. La artista manchega tenía previsto viajar a Cuba en diciembre para empezar a preparar una boda que, ahora, tendrá que esperar…


LA FOTO VII


Aquí la foto completa de la portada que ocupa esta entrada. Foto que fue llevada hasta las portadas de varias revistas del mundo, y foto que también Fotogramas eligió para su especial "Las bellas del franquismo". Esto es lo que decían de nuestra estrella: "Las bellas del franquismo no transmitían sexualidad: eran generalas o monjas. Por eso la irrupción de la Montiel con el súper éxito El último cuplé (Juan de Orduna, 1957), tras una carrera en México y Hollywood que la sazonó sin desmanchegarla, introdujo el sexo en nuestro cine a lengüetazos y el personal libidinoso, histérico".