martes, 28 de octubre de 2014

CINE EN 7 DIAS - 27 de Noviembre de 1971 - España


SARA MONTIEL
-BARDEM Y YO NO SOMOS “NORMALES”
-CADA PELICULA ES UN RETO
-SIN EL AMOR NO HAY VIDA
-EL PUBLICO ME HA HECHO.


La mujer y la actriz, en varios momentos de una misma jornada: mientras firma autógrafos, en el cine donde se proyecta su última película; durante nuestra conversación, a la que asiste Vicente Parra.

Una niña de Campo de Criptana, Ciudad Real. Una niña de cinco años. La gusta, claro está, jugar con las muñecas, pero, además, hace algo que a todos asombra y divierte: juega al teatro. Un mantel, una sábana, todo la viene bien para disfrazarse, inventando gracias y monerías, y risas, y llantos; menuda, inquieta, en lo que apunta como su verdadera razón de ser: la interpretación.
Cinco añitos. Casi nada. Y, con el tiempo, casi todo. Ella, aquella niña, que hoy es nada menos que Sara Montiel, lo recuerda ahora.

DEL SUEÑO A LA REALIDAD
Muchos sueños desde entonces. Sara confiesa que se han hecho realidad en gran medida.
-Sería injusta si dijese otra cosa. Soñé mucho, es cierto. Pero me siento satisfecha de mi vida artística. Ahora mismo, con “Varietés”, la taquilla tiene la palabra. Llevamos más de siete semanas en Madrid y no digamos lo que ha gustado en Barcelona, en Valencia y en Zaragoza…
“Varietés”. Sara Montiel, del brazo del director Bardem. Una “mezcla” que sorprendió a no pocos cuando anunciaron el rodaje del film. Sara sonríe.
-Yo se lo pedí a Bardem. No somos “normales”. Me interesaba la experiencia. Él nunca había hecho una película musical. Yo, por mi parte, no había tenido un director como él. Y ya ve: ha salido “Varietés”.
Nosotros recordamos aquello de que “los polos opuestos se atraen” y Sara asiente, complacida.
-Tenía que salir bien. Yo puse mucha confianza en esta película y creo que representa un paso importante en mi carrera.


“HACER LA AMERICA”
Frase muy de allí, del otro lado del “charco”. Eso de “hacer la América” es dar ese paso arriesgado, llegando al continente americano para poner una pica en Flandes, y valga el trasiego geográfico.
Sara Montiel es un verdadero ídolo en Hispanoamérica. Nos consta. La reposición actual de películas como “El último cuplé”, “Carmen la de Ronda” o cualquier otra película de Sara, incluso las citadas, que son ya dos “clásicos” en la carrera de esta “estrella”, supone un lleno en cualquier sala cinematográfica en los hermanos países de América. Se trata de una popularidad sin tiempo. Como si acabase de nacer, en ese punto de milagro auténtico, cuando un público se entrega con ese inapelable “porque quiero”, “porque me gusta” y “porque me da la gana”.

PUBLICO EN LOS ARBOLES
Fue en Yecla. El pueblo se encontraba celebrando sus fiestas y el alcalde quiso tirar la casa por la ventana. Para Sara es algo realmente inolvidable.
-Vino a verme el alcalde de Yecla y me habló con mucho entusiasmo.
-Figúrese, Sara. Son las fiestas del pueblo y yo he prometido que usted estará allí, en Yecla.
-¿En qué teatro?
-En el parque del pueblo, para que quepan todos.
-Bueno, pero es que yo… ¿Y qué quieren que haga?
-Quieren verla. Eso es todo.
-¿Verme?
-Sí. Eso es. Usted va, la ven y ya.
Sara Montiel fue a Yecla. No podía faltar a una cita tan importante, tan llena de ilusión, de fervor, de cariño por parte de aquellas buenas gentes que sólo querían eso: verla. Y la vieron y la escucharon, porque Sara cantó allí, en el parque del pueblo.
-Lo que no pudo pensar el alcalde de Yecla es que se “volcaron” de todos los pueblos vecinos. ¡Qué gentío! Los que mejor vieron el espectáculo fueron los que sacaron localidad “de árbol”.
Sí. Podían haber colgado el cartel de “no hay árboles”, porque en todos los del parque de Yecla había florecido un público entusiasta y tarzanesco, para ver a Sara…

HABLANDO DE AMOR…
¿Y por qué no? El amor salta, surge en la conversación, como quien no quiere la cosa. ¿Por qué no recibirlo como se merece? Habíamos hablado del amor por el trabajo, del amor al público… Y el amor, el otro, ese que…
-Sencillamente, creo que no se puede vivir sin el amor. Pero, cuidado… Quiero decir amor. Ese amor que es la suma de muchas, de muchísimas cosas. Sí. Creo en el amor, y vivir… es amar.


AYER, HOY Y MAÑANA
Sara Montiel es y ha sido siempre la realización de un proyecto. Cada hora de su vida ha estado apoyando un vivo deseo de hacer “algo más”.
-Tengo varios proyectos. Como siempre, tardo en decidirme, porque quiero estar segura. Cine, desde luego. Sobre todo hay una cosa que… Pero todavía no. A lo mejor un día de éstos les doy la noticia. Estoy muy ilusionada.

HASTA PRONTO
Nos despedimos de Sara Montiel. Es el hasta pronto que todos le decimos al salir de un cine en cuya pantalla acaba de vivir la imagen de esta “estrella”. Hasta pronto, porque estamos seguros de la nueva cita, en otro cine, otro día, siempre con la renovada emoción de lo que no queremos dejar de ser: público. Igual que ese que en Yecla supo subir a los árboles para ver a Sarita…

Por EDUARDO PAGES


EL RECORTE CXCVI
Si la entrevista de C7 días hubiese continuado en el tiempo, bien podría haber relatado Sara su visita a la prisión de Palma de Mallorca y haberla incluido dentro de su anecdotario personal. Esta es la crónica de la revista Lecturas en 1983. 

SARA MONTIEL
se encontró con su mayordomo infiel en la cárcel
La popular cantante ofreció recientemente un recital en la prisión de Palma de Mallorca ante la presencia de 240 reclusos que la aplaudieron a rabiar. Entre ellos se encontraba su antiguo mayordomo, acusado de haber robado a la artista varias y valiosas joyas. 

Sara Montiel abrazó y habló con su ex mayordomo diciéndole que ella ya le había perdonado. 


Sara fue muy efusiva con los reclusos. Bailó entre ellos, se sentó en las rodillas de algunos y fue muy aplaudida en todo momento. También la piropearon.


La artista invitó a bailar a un recluso, considerado peligroso, en un momento de su actuación, cuando interpretaba un tango. Al final, le besó sonoramente. 


Sara en un momento de su brillante actuación en la cárcel de Mallorca.
La actriz posando en una puerta de rejas de la prisión de Palma. 

Sara Montiel ofreció a los presos de la prisión Provincial de Palma de Mallorca un recital por espacio de una hora en el que interpretó unas quince canciones de todas sus épocas. Su show estuvo marcado por el entusiasmo del público, que coreaba sus obras, daba palmadas, piropeaba a la artista y aplaudía a rabiar al término de cada actuación. La nota destacable del mismo tuvo lugar cuando Sara divisó entre las últimas filas al que había sido su mayordomo durante algo más de año y medio, y que actualmente está acusado del robo de un anillo valorado en casi cinco millones además de otras joyas de menor valor pertenecientes a la artista, José Marotto Avil, de cuarenta años de edad, no quiso perderse la actuación de Sarita, y aunque en un primer momento intentó pasar desapercibido, después respondió al abrazo con el que le obsequió la cantante y casi entre sollozos le dijo: “Lo estoy pasando mal. He estado en la enfermería y… no me hago a la idea de estar aquí. Sara… te quiero y te querré siempre. Espero que me perdones porque ha sido la torpeza más grande que he hecho en mi vida”. Sarita, visiblemente emocionada le aseguró: “Yo te perdono José, pero por favor no lo hagas más”. También le dio un efusivo beso diciendo que era de parte de su hija Thais, de cinco años de edad.


Sara actuó por espacio de una hora e interpretó varias de las más conocidas canciones de su repertorio como: "Fumando espero", "Toda una vida"...

Más tarde, Sara nos explicó que José Marotto había entrado a su servicio por una agencia de contratación de personal en Barcelona, y que a lo largo de todo el tiempo que estuvo en su casa de Mallorca, Na Burguesa, nunca había tenido ninguna queja grave. La artista notó la desaparición de sus joyas durante los meses de junio y julio, cuando estaba por la península realizando galas veraniegas. Su mayordomo sufrió por aquél entonces un ataque de anginas, y para evitar un posible contagio que afectara a los hijos del matrimonio Tous, Sara le pidió a José que se trasladara a otro hospedaje hasta que se curara. Al principio, nadie en la casa se preocupó por la tardanza del regreso del mayordomo, pues todo el mundo sabía que mantenía relaciones amorosas con una azafata de una compañía. Pero, al echar en falta el anillo valorado en casi cinco millones, y al no haber ninguna señal que indicara que se había forzado alguna puerta o ventana, en “Villa Thais” se empezó a sospechar del mayordomo y dieron parte a la policía. Esta localizó a José y en su poder se encontró una papeleta de empeño que correspondía al valioso anillo, por el cual sólo le habían ofrecido 75.000 pesetas.


Sarita causó furor entre la población reclusa, quien la aplaudió a rabiar durante toda su actuación y se ganó la simpatía y el entusiasmo de todos.


Los presos de la cárcel de Palma participaron en todo el show coreando sus canciones y siguiendo el ritmo con palmas. También charlaron con la cantante.

Volviendo al patio de la prisión, Sara le dijo al mayordomo infiel que cumpliera su condena, y que si algún día quería volver a reincorporarse a su servicio podía hacerlo cuando quisiera. Estas palabras no sólo conmovieron a José sino también a todos los presos, en cuyos rostros se reflejaba la emoción. Sarita se había ganado la admiración de todos ellos, no sólo por su buen cantar y su saber estar en el escenario, sino también por la manera de tratar a un tipo de público tan especial y que nunca antes había conocido.
Sara fue uno más entre ellos. Invitó a un recluso –considerado altamente peligroso- a bailar un tango, y después de dio un sonoro beso. Se mezcló entre todos ellos, se sentó en la rodilla de varios, incluso de dos o tres a la vez. Entre aplausos y sonrisas, los reclusos la piropeaban gentilmente, y hacían comentarios del tipo “Está muy buena esta mujer”, o “es mucho más simpática al natural que en el cine”…


Sara Montiel se sentó en las rodillas de varios presos e incluso encima de algunos de ellos a la vez.


La cantante fue obsequiada con flores, juguetes, y una placa de recuerdo.

Su marido Pepe Tous, sentado entre el público sonreía sin cesar al ver la admiración que causaba su mujer.
Al finalizar la actuación, la población reclusa obsequió a Sara con un ramo de flores, varios juguetes para sus hijos y una placa que decía: “Hoy, que sentimos la alegría de compartir una hora contigo, queremos dedicarte nuestro cariño y admiración”.
Un gesto realmente bonito.

Fotos: Toni Monka


LA FOTO CXCVI


La estrella en otro momento de su actuación en la cárcel de Palma de Mallorca.

Porque siempre apoyaste el proyecto.
Porque iniciaste una maravillosa colección.
Porque diste a conocer a "la Sara" estrellísima.
Porque trascendiste el universo "Sara" y formaste parte importante de la intimidad.
Porque desde aquél encuentro estuviste siempre en lo bueno, en lo malo y en lo regular.
Erika, prima... ¡Que en paz descanses!

(Ha fallecido Erika Comellas, creadora de visitingsaramontiel. Nuestro más sentido pésame a todos sus familiares y amigos)

No hay comentarios:

Publicar un comentario