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viernes, 8 de noviembre de 2019

CARTELERA TURIA - del 27 de mayo al 2 de junio de 1.974 - España


DE LA COPLA AL CUPLÉ
El absurdo camino del “musical” español
“Hasta 1939 no hay cine español, ni natural, ni espiritual, ni técnicamente. En 1929 y en 1934 da sus primeros pasos. En 1939 pudo echar a andar, pero se frustra la creación de una industria, así como la posibilidad de un cine político. Continúan las castañuelas y el smoking…” El fragmentomento extraído de la “Historia de Cien Palabras del Cine Español”, de García Escudero, condensa admirablemente algunas de las etapas más significativas por las que ha atravesado nuestro cine. Las “Castañuelas” aludidas forman parte esencial de esas etapas. Tan antiguas como las primeras películas (Raquel Meller debutó en la pantalla en 1919 con un título simbólico: “La gitana”), han configurado siempre nuestra personal concepción de lo “musical” en el cine, algo que nunca llegó a reunir un mínimo de condiciones aceptables con respecto al género tal como, por ejemplo, lo entendemos al hablar de cualquier comedia musical americana (a saber: conjunción de una serie de elementos: la fusión espontánea de imagen, música y danza que, asimiladas en un ritmo común, un drama o una comedia realista). Salvo contadas excepciones, el auténtico musical ha aparecido reñido con el cine español. Y no por falta de bailes y canciones en sus películas donde, al contrario, a menudo estamos temiendo que eso ocurra por vaya-usted-a-saber-el-motivo, sino por la falta de espontaneidad y convicción narrativas, elementos que hacen el secreto de las obras profundamente populares; y por la escasa imaginación y dinamismo con que se han abordado este tipo de cintas. Sus artífices –productores, directores, estrellas-, al atisbar un filón tras una película de éxito (entre los casos más recientes: “El último cuplé”, “Un rayo de luz”, “Un beso en el puerto”…, y sus respectivas secuencias), se han lanzado a explotarlo con los ojos puestos únicamente en la taquilla… por el camino menos complicado. Como de costumbre, el film que inicia la serie no es el peor: “La Verbena de la Paloma” (v. 1935), de B. Perojo; o “Morena Clara” (v. 1936), de Florián Rey, constituyeron, dentro de su primitivismo, una buena muestra de cine intuitivo que supo compaginar un fino sentido cinematográfico junto al folklore popular. Pero el ejemplo del primero no lo siguieron Sáenz de Heredia en su remake 1963, el cual erró al creer que la trasposición de una zarzuela a nuestros días era una ligera cuestión de faldas cortas e insertos “rock”; ni Orduña en su intento de resucitar el “género chico” vía TVE. En cuanto al segundo, del tamdem F. Rey-I. Argentina no encontramos su huella para nada en la enorme lista de films “de castañuelas” que han llovido desde entonces.
La “españolada” (término genérico que sirve para designar lo mismo una cinta de bandoleros y gitanas que “ruiseñores” y tablaos) ha contado con la presencia y el aprovechamiento de cuantas figuras del baile y la canción –incluso del deporte y el toreo- aspiraron a la fama a través de la cámara. Sin embargo, y pese a la proliferación de tonadilleras y artistas “de tronío”, de niños-prodigio canoros y de cantantes seudopop, difícilmente ha surgido una estrella de verdadera magnitud como lo fue Imperio Argentina en los años 30, exceptuando los tres pilares de las gitanas de otrora (el tanto-monta Paca, Lola y Carmen, emblemas de la marca Suevia Films-Cesáreo González), y el mito en derribo de Saritísima (si hemos de remitir a su reciente espectáculo y sus imposibles picardías de “Cinco almohadas para una noche”, cuyo estreno ha motivado este trabajo), heredera póstuma del Imperio Cifesa.
Una exaltación a los valores “hispánicos”, genuinos de la raza, y una temática inamovible aplicable a cualquier frente, ya fuese el baturro como el andaluz, jugando invariablemente con el ínfimo nivel cultural del público, recreadas idiotamente por una pléyade de directores, cuyo mérito consiste en trabajar muy rápido, completan los rasgos fundamentales del “musical” español, subgénero al que iremos desglosando por períodos en un próximo número.- Juan de Mata.
Portada: Sara Montiel en “El último cuplé” (1957), inicio de una “operación nostalgia” que, desde la radio y el cine a la televisión, ha llenado tres lustros de cultura española.


EL RECORTE CCCXXVI 
Hablar de cine, antes o después, es hablar de Sara Montiel. Ella mima homenajeó su propio cine y a todo el género con el doble LP "Sara Montiel... de Cine". Así hablaba de él en Suplemento Semanal, con fecha 18 de febrero de 1.990. 

RETORNO AL MUNDO DISCOGRÁFICO CON UN HOMENAJE AL CINE
SARA MONTIEL
ESTRELLA DE UN NUEVO MUSICAL
Su homenaje al cine –el contenido de un amplio trabajo discográfico recogido en un doble elepé- ha sido la antesala del regreso a los platós de la televisión para rodar un ambicioso musical. Es la nueva Sara, a la que, según reconoce ella misma, sus hijos Thais y Zeus le han devuelto el coraje y la ilusión del comienzo de lo que es una de las más largas y brillantes carreras en el mundo del espectáculo. 

Sara Montiel emprende la década recién estrenada de los noventa en plena actividad. Acudimos a entrevistarla a los Estudios Buñuel de TVE, donde se está llevando a cabo la grabación de la serie musical que encabeza como máxima figura estelar la popular e internacional manchega. En una pausa de la grabación, mientras se permutan los decorados, se corrigen las luces para la adecuada iluminación del estudio y las cámaras se sitúan en su más adecuado emplazamiento, Sara, abierta como siempre al diálogo, atiende a nuestras preguntas.
-¿Qué queda atrás de los ochenta y qué espera de los noventa?
-Para mí los ochenta han sido maravillosos; es la década que me ha traído a mis hijos, a Thais y a Zeus, que son lo más importante de mi vida. Con su llegada me han infundido nuevos ánimos para seguir viviendo intensamente y muy al día, con la mirada, pensando en ellos, puesta en el futuro, en los noventa, que como puedes ver inicio trabajando a tope.
-¿La presencia en su vida de sus hijos hasta qué punto ha cambiado el rumbo de su vida?
-Lo ha cambiado en el sentido de que,  tras treinta años de llamarme Sara Montiel y ser mundialmente conocida, vivo ahora con la misma ilusión y el mismo espíritu de lucha que cuando empecé de jovencita.
Retorno. ¿Por eso su retorno al mundo discográfico y a las cámaras…
-Nunca he dejado de estar en activo. Tras mi retirada del cine, en los principios de los setenta, me dediqué de lleno al teatro, con mis espectáculos musicales y mis recitales y conciertos en España y en el extranjero; pero hace dos años irrumpí de nuevo en el mundo discográfico y ahora he vuelto a sacar un doble LP que se titula “Sara Montiel… de cine”, que ha tenido una maravillosa acogida por parte del público, ya que ha sido uno de los álbumes de mayor venta en las pasadas fiestas.
-¿Por qué “…de cine”?
-Porque he querido, con este doble álbum, rendir un homenaje, muy especial y muy personal, al cine, que fue el que me dio fama mundial y me hizo ser Sara Montiel. Yo adoro el cine; por otra parte, ahí están mis películas, que han marcado toda una época y forman parte ya de la historia del cine mundial, algunas de ellas, por ejemplo El último cuplé y La violetera, marcaron unos récords de permanencia en cartel y de recaudación que aún ninguna otra película de habla hispana ha logrado batir. Esto, como es lógico, me llena de orgullo, y es algo que yo no puedo olvidar.
-¿Qué canciones eligió para este homenaje al cine?
-He vuelto a grabar todos mis grandes éxitos, desde El Relicario a Valencia, pasando por el Fumando espero, Es mi hombre, Polichinela, Ven y ven, La mosca, Nena, en fin, todos los que en su día popularicé. Ahora tienen arreglos actuales, puestos al día, grabados con nuevas técnicas y con el sonido y el ritmo que el público quiere. Ha sido una producción musical realizada por Óscar Gómez que grabamos en Londres; insisto, con unos arreglos y un sonido maravillosos. Además de mis canciones famosas, en este doble álbum hago también un homenaje a otras películas que igualmente marcaron una época y he incluido los temas de Amado mío, Gilda, Casablanca, El Álamo, El padrino, Candilejas, sin que falte tampoco mi versión cantada en inglés de “Cheek to cheek” de Sombrero de copa, a cuyo autor, Irving Berlin, tuve ocasión de conocer durante los años que viví en Hollywood.


-¿Qué ha marcado su retorno a los platós, su presencia ante las cámaras?
-A pesar de haber dejado el cine, yo he seguido trabajando, presentándome en TV, tanto en España como en el extranjero, en donde tengo realizados muchos especiales, por ejemplo “O Globo” de Brasil, para Televisa de México, para la Televisión Francesa… pero deseaba un programa importante en España, tener una serie propia en televisión española, que es lo que ahora estoy haciendo.
-¿En qué consiste esta serie?
-Es eminentemente musical, junto a las canciones que interpretaron –algunas grabadas en exteriores y otras en interiores con espectaculares decorados, a veces sola, otras acompañada del ballet de Giorgio Aresu- se incluyen gags en los que yo hago personajes muy divertidos que van a sorprender a más de uno.
Ritmo y fuerza. Parece que está muy satisfecha con este trabajo.
-Pues sí, porque además tengo un equipo maravilloso, desde el realizador y director de la serie, Eduardo Stern, hasta el último electricista, todos formamos un bloque fenomenal. Que no me vengan a decir a mí que en Televisión Española no hay buenos profesionales porque es totalmente falso, ya los quisieran para sí alguna televisión del extranjero. Y te lo digo yo, que soy una profesional de los pies a la cabeza y que, si de algo peco, es precisamente de exigente; me exijo a mí misma y también exijo a los demás. Trabajar con un equipo como el que tengo en mi serie es trabajar a gusto. El resultado se verá cuando se emita la serie, a más de uno le va dar un patatús.
-Patatús, ¿por qué?
-Porque van a ver siete maravillosos capítulos, de una hora cada uno, con un ritmo y una brillantez fuera de lo común, con una Sara Montiel que va a dar mucho que hablar y con unos artistas, actores y cantantes invitados de gran talla nacional e internacional.
-O sea, que hay Sara Montiel para rato…
-Y que lo digas; soy como el plástico, indestructible, y como los buenos vinos, que mejoran con el paso del tiempo.
-Y de ciertos retoques faciales, ¿qué me cuenta?
-Que cuando lo necesito acudo a mi buen amigo y excelente cirujano Antonio Tapia y que me deja así de mona, como me estás viendo. Yo no oculto nada, ni la edad que tengo, ni esto.


Mimada. Defínase a sí misma en cuatro palabras.
-Sincera, feliz, optimista, trabajadora.
-Digamos algunas definiciones de otros sobre usted.
-Camilo José Cela me ha definido y ha escrito de mí como que soy la “voz que destila estrógeno y una de las mujeres más cachondas del Occidente europeo”; para Terenci Moix soy “Saritísima”; para Paco Umbral soy “Antoñísima”; para Emilio Romero, “un mito viviente”; para Antonio Álvarez Solís soy “la eterna juventud”, y para León Felipe fui su “última musa”.
-¿Por qué ha sido siempre mimada por los intelectuales?
-Eso no lo puedo contestar yo; pregúntaselo a ellos. Quizá porque siempre me han visto sincera y, sin duda, porque soy buena amiga de todos ellos. En nuestra vida privada el mundo que Pepe y yo frecuentamos es el de los escritores, de los pintores y de los médicos; nuestros mejores amigos están dentro de estas profesiones.
-Para terminar, Sara, formule con vistas a esta década de los noventa un gran deseo.
-Simplemente tener salud, junto a mi marido, para ver crecer a nuestros hijos, que son lo más importante en nuestra vida. Y un ferviente deseo de paz para todo el mundo.

Texto y fotos: JAVIER TORRES


LA FOTO CCCXXVI


Ella. El mito del Cine Español. 

sábado, 27 de junio de 2015

CARTELERA TURIA - del 20 al 26 de Diciembre de 1976 - España


ENTREVISTA A
SARA MONTIEL
Advertí a Sara de que en la presente entrevista alguna pregunta podría parecerle algo impertinente.
Pero Sara acepta el desafío y sale airosa, y en alguna respuesta incluso se permite el lujo de darme una pequeña lección al castigar con sutileza mi molesto aire de superioridad.
En mi descargo diré que este aire de superioridad era una de las reglas del juego, para que la entrevista llegase a tener ‘carne’.
Si esto se logra, el mérito es de Sara y de su muy apreciable sinceridad.
-Sara, varias veces has manifestado tus deseos de hacer un cine mejor, de montar espectáculos teatrales radicalmente alejados de tus espectáculos musicales. ¿Por qué todo eso no se cumple?
-A veces porque pienso que sería una estupidez por mi parte destruir una personalidad que es la que me ha dado fama; si soy un mito, como dicen, es porque soy Sara Montiel, así, con mis virtudes y mis defectos, pero más popular que ninguna otra. ¿Por qué voy a cambiar entonces? Otras veces, porque lo que me ofrecen ‘nuevo’ para hacer está muy por debajo de lo peor que hasta ahora haya podido hacer. Sí, estoy dispuesta a hacer un cine mejor, pero que me traigan el guión mejor, el equipo técnico mejor y el director mejor. Ahora bien, hacer de conejillo de indias para que otros hagan sus primeros o últimos pinitos, francamente no me interesa. Y, además, hay tantas cosas en el mundo que no se cumplen, mucho más importante que los buenos o malos propósitos de Sara Montiel…
-¿No crees que tu imagen artística está necesitando una renovación real? Y al decir renovación no hablo de ponerse una peluca de rizitos o adelgazar más o menos.
-El día que en una actuación mía personal  no hay público, el día que un nuevo disco de los míos no se venda, el día que el espectador no se interese por una de mis películas, el día que dejen de llamarme para ofrecerme contratos, desde España o desde el extranjero, este día pensaré, ante la evidencia de las pruebas, que mi imagen artística actual ya no interesa y, a lo mejor, me preocuparé en ofrecer una nueva imagen o simplemente me iré tranquilamente a mi casa, a mi querida Mallorca; me dedicaré a viajar, en plan de turismo, a pintar, a cuidar mi jardín, a leer intensamente… y los que vengan detrás que apechuguen, que yo empecé a trabajar a los ocho años, así como lo oyes, a los OCHO años, y aún no he parado.
-No entiendo por qué en un momento crítico de tu carrera cinematográfica te atreviste a hacer 5 ALMOHADAS PARA UNA NOCHE (Lazaga). ¿En qué medida fuiste responsable de aquello?
-Primero: tenía una especia de compromiso moral con el productor y no era justo que rechazara su oferta. Segundo: el guión, dentro de su frivolidad o poca consistencia, como le quieras llamar, tenía sobre el papel cierta gracia. Tercero: como cualquier otro españolito de este país, yo también tengo que trabajar para vivir. Cuarto: reconozco que después la película fue un petardo, pero también ha hecho petardos Chaplin, por ejemplo, “La Condesa de Hong Kong” y nadie se ha roto las vestiduras. Pero aquí parece ser que sólo se fijan en lo que hace la Montiel, los petardos de los demás no cuentan. Es un honor para mí. Gracias.
-Muchos creen que en tus actuaciones personales, entrevistas, etc., vendes una imagen hecha a base de guasa, divertido ingenuismo o declaraciones bastante disparatadas, a la manera de una Mae West celtibérica. ¿Hay algo de cierto en eso?
-Hombre, creo que tengo mi propia personalidad y algunas veces no niego que me sitúo por encima y soy capaz de tomarle el pelo al más pintado, simplemente haciéndome la tonta. Ya ves, a mí me encanta que me tomen por tonta, hasta en esto soy distinta. Tengo un gran respeto para Mae Wet y para todos los tontos inteligentes del mundo.
¿Cuándo nos contarás la verdad de tu etapa mejicana y holliwoodense, de tus relaciones con los intelectuales españoles exiliados? Se dice que podrías escribir unas intensas memorias de esa época.
-Ya estoy escribiendo esas memorias. Ya hay un enorme montón de cuartillas llenas de mis recuerdos, de mis experiencias… Sólo te diré que lo poco o mucho que sé, mí preparación, se la debo a los intelectuales españoles exiliados con los que tuve ocasión de entablar una excelente amistad, desde León Felipe a Max Aub. Y ellos me decían que jamás cambiara mi imagen artística ante el público; este consejo me lo daban cuando ya se había estrenado “El último cuplé”. A lo mejor, los pobres, estaban equivocados…
-Últimamente han sorprendido bastante algunas declaraciones tuyas, políticamente liberales, así como tu actuación solidaria en la huelga de los actores del año pasado. ¿Has evolucionado ideológicamente o es que antes preferías callar?
-Yo nunca me he callado con respecto a esto, ni antes ni ahora. Buena prueba de ello la pueden dar mis buenos amigos Vázquez Montalbán y Paco Umbral, que me han entrevistado ‘antes’ y lo publicaron, el primero en 1965 y Paco también ‘antes de…’.
-¿Qué opinas de la época franquista?
-Un retraso más y muy importante que añadir al tradicional retraso de nuestro país con el resto de Europa. Los sistemas inquisitoriales han conducido a nada bueno, y nosotros venimos arrastrando el fantasma de la Inquisición, por uno u otro motivo, desde la época de los Reyes Católicos, que es el arranque de todos nuestros males y retrasos.
-¿Te parece que la reforma política es excesiva, correcta o insuficiente?
-De momento me parece insuficiente y creo que esta opinión la comparte la inmensa mayoría del país. Pero quiero pensar que existe buena voluntad por parte de todos, del actual gobierno y de toda la oposición, ultras aparte, para llevar la nave a buen puerto.
-¿Has tenido experiencias homosexuales? ¿Caso de haberlas tenido, las confesarías en esta entrevista o las negarías?
-No las he tenido, algunas proposiciones que me han hecho en este sentido las he rechazado, no por cuestiones de principios, de moralidad o de prejuicios, sino simplemente porque a mí otra señora no me resuelve el problema; el hombre sí que me lo resuelve. Caso de haber tenido alguna relación en este sentido no creo que tuviera inconveniente en confesarlo.
-¿Por qué crees que tienes tanta audiencia entre el público ‘gay’?
-Supongo que porque se identifican con mi imagen artística, es muy humano, me parece muy natural y me satisface.
-¿Te presentarías a hacer una película-reportaje sobre tu vida, a la manera de El DESENCANTO? Es decir, con un auténtico strip-tease moral.
-Categóricamente ¡Sí!
-Por último, Sara, ¿no estarás un poco cansada de que te tengan que fotografiar siempre bella, por tu lado bueno, de tener que hacer películas iguales unas a otras, de tener que parecer eternamente joven y atractiva? ¿No es un poco esclavizante todo eso?
-El dar esta imagen al público no es en absoluto esclavizante para mí. Sara Montiel y María Antonia Abad son dos personas completamente distintas, que se respetan mutuamente, que no interfieren una en otra. Para Sara Montiel no existe nada esclavizante, salvo la censura. Para María Antonia existen muchas cosas esclavizantes en este país, por ejemplo, que no exista el divorcio y un largo etcétera y etcétera. Lo que más me cansa es que me hagan siempre las mismas preguntas, cosa que por lo menos no ha sucedido en esta entrevista. Algo es algo. Gracias.


RAFA MARI


EL RECORTE CCXXIX
Después de "5 Almohadas para una noche", la vida profesional de Sara se reparte entre proyectos cinematográficos que no llegan y su consolidación definitiva en los teatros. Esto es lo que contaba ella a la revista Lecturas en su número de 22 de Julio de 1976.


SARA MONTIEL:
“SI ANTES ME TENÍAN ENVIDIA, IMAGÍNATE AHORA, QUE PESO 50 KILOS…”
La actriz está preparando un espectáculo para presentarse en Madrid la próxima temporada y después marchará a América para realizar una gira de tres meses de duración.

Sara Montiel ha adelgazado nada menos que veinte kilos. Con su nueva silueta está dispuesta a reincorporarse de lleno al trabajo. Entre sus proyectos está el rodaje de dos películas, el montaje de un espectáculo teatral y una gira por América. 

Presentar a Sara Montiel resultaría casi una perogrullada. Como gran mito de nuestro cine, de ella se sabe todo, y quizá, justo es reconocerlo, no se sepa nada. Saritísima siempre resulta interesante porque sus contestaciones nunca dejan de ser sorprendentes, noticiables, reflejo de su fuerte y marcada personalidad.
-¿Cómo se encuentra Sara con catorce kilos menos?
-No son catorce, son veinte los kilos que me he quitado de encima y me encuentro, como puedes ver, fabulosa.
-Pero perder tantos kilos debe producir ciertos trastornos.
-En absoluto, si se hace bajo un buen método, con fuerza de voluntad y sin prisas.
-¿Cuánto pesas ahora?
-Ni más ni menos, cincuenta kilos.
-Algunas compañeras te tendrán envidia…
-No sé qué decirte, supongo que sí, pero esto no es nada nuevo porque son muchos años de ser Sara Montiel, de mantenerme, y esto aquí no te lo perdonan. Y si me tenían envidia de gordita, imagínate ahora que estoy delgadita.
-¿Sabes, exactamente, de qué te tienen envidia?
-Quizás una de las cosas que les causa más envidia es que sólo hago lo que me gusta y deseo hacer, y este es un privilegio que sólo tenemos las estrellas.
-Pero las estrellas también se equivocan.
-Qué duda cabe… Nadie es perfecto, todo el mundo se equivoca en algo, y yo no todo lo que hago es perfecto, pero sólo hago lo que quiero hacer, lo que a mí me gusta, me equivoque o no. Y esto que antes de hacer algo me lo pienso un rato largo, no soy de las que dicen que sí en seguida, al contrario. Yo sé de algunas que se autocalifican de estrellas, que aceptan hacer una película sin ni siquiera haber leído el guión. Van a salto de mata, sin parar, sin dejarse perder ni una. En su caso me parece muy bien que lo hagan, pero mi caso, afortunadamente, no es como el suyo.


En estas fotografías vemos a Sara Montiel en dos rincones de su casa de Na Burguesa, en Mallorca, donde vive desde hace algunos años. 


-¿Te consideras distinta?
-Si no fuera distinta no sería Sara Montiel, sería una más del montón.
-¿De quién desconfías?
-De las que dicen no haber roto jamás un plato, de las que se hacen pasar por santas, por víctimas…

“CONFÍO EN MI INSTINTO”
-¿En quién confías?
-En mi instinto, en mi radar y en algunos amigos inteligentes.
-Siempre te ha gustado frecuentar los ambientes intelectuales.
-Sí, se aprende más al lado de un León Felipe, de un Max Aub, de un Camilo J. Cela, de un Umbral o de un Moix, que al lado de un patán, por mucho dinero e influencia que pueda tener este patán. Los hay que se divierten alrededor de una mesa de juego, pero yo lo paso mejor de charla con escritores y médicos, escuchándoles y aprendiendo.
-¿Qué opinas del erotismo?
-Me parece muy bien, requetebién. Me considero una mujer erótica cien por ciento y la “Enciclopedia del erotismo”, de Camilo José Cela, es algo que le estaba haciendo mucha falta a este país, hasta ahora tan triste y místico, tan sin sexo.
-Entonces no te importaría salir desnuda en una película.
-Si fuera dirigida por un director inteligente, con sensibilidad, en absoluto, no tendría reparo alguno en salir desnuda.
-¿Cómo vas a pasar este verano?
-Como siempre, trabajando, pero sin prodigarme, ya que estoy estudiando los primeros tratamientos de unos guiones para dos películas que, si nos salen redondos, voy a empezar a rodar dentro de unos meses. También estoy preparando un próximo espectáculo con el que quieren que inaugure un nuevo teatro en Madrid. Pepe Tous está ahora en conversaciones con la empresa del local para puntualizar todos los extremos. Y por si fuera poco, tengo que cumplimentar un contrato para una gran gira que tengo pendiente en los Estados Unidos.
-¿Cómo será su gira por Norteamérica?
-Será a base de volver a presentarme en el famoso Lincoln Center, de Nueva York, que abarroté la última vez que actué allí, y después seguir hacia Filadelfia, Miami, donde tengo un sensacional club de ‘fans’, Tejas, Los Ángeles, San Francisco y terminar en Chicago.
-¿Estarás mucho tiempo ausente de España?
-Sí, calculo que esta gira me hará permanecer por lo menos tres meses y después otro mes y pico más para actuar en Puerto Rico, República Dominicana, Méjico, Venezuela, Brasil y Argentina.


"Si no fuera distinta a las demás, no sería Sara Montiel, sería una más del montón...", afirma nuestra popular Saritísima. 

-¿Cómo se puede compaginar tanto trabajo y tantos proyectos?
-Este es precisamente mi problema, porque, además, como ya te he dicho, a mí no me gusta trabajar a destajo. Pero yo planifico las cosas a dos años vista. Si empiezo por el rodaje de una película lo más probable es que a continuación haga la temporada teatral y para finales del próximo año la gira por América.
-Con tu nuevo espectáculo teatral, ¿piensas presentarte en Barcelona?
-Indudablemente, con todos mis espectáculos siempre he actuado en Barcelona. “Saritísima” lo estrené en el Teatro Victoria. Bajo ningún concepto aceptaría hacer teatro si no fuera a base de venir a Barcelona. Yo adoro a esta ciudad y a su público. Para mí, Barcelona es tanto o más importante que cualquier capital europea.
-Pero no todo el mundo piensa como tú, pues cada vez vienen menos Compañías a Barcelona.
-Mira, lo que no puede ser es presentar en Madrid un espectáculo de tal manera con menganito y fulanito, que son conocidos, y luego pretender ir a Barcelona con algo parecido, pero no igual, sin menganito y fulanito. Claro, el público de Barcelona ya está cansado de que le den gato por liebre y no quiere ir a ver a sustitutos, por muy buenos que éstos puedan ser. Al público de Barcelona no se le puede engañar, y la prueba es que cuando se presenta algo como es debido el público de Barcelona responde maravillosamente, por lo menos así lo ha hecho siempre conmigo.
Sara Montiel, incansable, esbelta, delgadísima, siempre en la brecha, está en mejor forma que nunca y desplegando una gran actividad profesional que muy pronto el público podrá constatar, teatral y cinematográficamente.


 T. P.
(Fotos J. Mª. Castellví)



LA FOTO CCXXIX


Una imagen transitoria de nuestra Sara a finales de los '70.

lunes, 11 de noviembre de 2013

CARTELERA TURIA - del 22 de Mayo al 2 de Junio de 1968 - España


La verdad es lo que es
y sigue siendo verdad
aunque se mire al revés.
A.   MACHADO
Teníamos que encontrar un buen comienzo para lo de SARA MONTIEL. Nada excesivamente pomposo, ni pesado. Un buen principio, ligero y ameno, que invitara a continuar leyendo. Algo intrascendente como esto:
En un claro día de mayo, el Abad Mitrado de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, fray Justo Pérez de Urbel, daba una plática ensalzando las virtudes del matrimonio a los recién casados: Antonia Abad –para todos Sara Montiel- y José Vicente Ramírez Olalla.
La cupletera –con evidente realismo-, dejaba sus amores románticos para el cine y se sacralizaba con toda pompa y esplendor.
Posteriormente, el matrimonio en su luna de miel llegaba a Roma y visitaba la tumba de Alfonso XII. Único dato desconsolador: no consiguieron que el Papa les recibiera en audiencia privada.
Después continuaron viaje. Y nosotros también.

SARA MONTIEL
Y LOS PREMIOS
PREMIOS DEL SINDICATO DEL ESPECTACULO
1957
Año del descubrimiento del filón. Premio a un film político, y a Sara, nostalgia de una época pasada.
Especial: ‘Y eligió el infierno’
1ºpremio: ‘El útlimo cuplé’
2ºpremio: ‘La puerta abierta’
3ºpremio: ‘Amanecer en Puerta oscura’
4ºpremio: ‘Los ángeles del volante’

1958
Exaltación de las organizaciones estatales. Canto sentimental a la monarquía. Comedias de chicas alegres por la Gran Vía madrileña.
Especial: ‘Quince bajo la lona’
1ºpremio: ‘¿Dónde vas, Alfonso XII?’
2ºpremio: ‘La violetera’
3ºpremio: ‘La venganza’
4ºpremio: ‘Las chicas de la Cruz Roja’

1959
Un falso cristianismo y una seudo apertura al perdón y al olvido. Films de ‘qualite’ alternando con la frivolidad característica.
Especial: ‘Molokai’ y ‘La fiel infantería’
1ºpremio: ‘El baile’
2ºpremio: ‘El lazarillo de Tormes’
3ºpremio: ‘La casa de la Troya’
4ºpremio: ‘Salto a la gloria’
Premio al personal de figuración de ‘Carmen la de Ronda’

1962
El cine histórico y el religioso en dos epopeyas muy españolas. La superproducción. Sara se renueva al compás de la época.
Gran premio: ‘Dulcinea’
Premio especial: ‘Santa Teresa de Jesús’
2ºpremio: ‘La gran familia’
3ºpremio: ‘La reina del Chantecler’
4ºpremio: ‘Ensayo general para la muerte’

FECHAS, LOCALES Y SEMANAS DE PERMANENCIA EN CARTEL DE LOS FILMS DE SARA EN NUESTRA CIUDAD (VALENCIA)
El último cuplé: Mayo del 57. Lys y Avenida. 35 semanas.
La violetera: Mayo del 58. Lys y Rex. 20 semanas. (?)
Carmen la de Ronda: Enero del 60. Rex y Lys. 5 semanas.
Mi último tango: Octubre del 60. Capitol. 4 semanas.
Pecado de amor: Marzo del 62. Olympia. 4 semanas.
La bella Lola: Octubre del 62. Capitol. 3 semanas.
Noches de Casablanca: Abril del 64. Capitol. 2 semanas.
Samba: Febrero del 65. Martí. 3 semanas.
La dama de Beirut: Enero del 66. Capitol. 2 semanas.
La mujer perdida: Octubre del 66. Eslava. 5 semanas.

 ANECDOTARIO FRIVOLO
*Cuando en un pueblo alicantino se levantó el alcalde –que en una de sus escapadas había visto ‘El último cuplé’- al grito de ‘han cortado la escena del bocado en el pecho’, el cine entero se hizo eco de esta protesta y con sus gritos hizo que se interrumpiera la proyección. Buscaron al responsable de la ‘elipsis’ y le obligaron a intercalar los metros cortados: la sala respiró tranquila. Se hizo marcha atrás y Sara, después de cantar ‘La nieta del Carmen’, fue mordida y ultrajada por Alfredo Mayo.

*’Soy Antonia Abad, modesta persona, y Sara Montiel, modesta actriz’.
Estreno de ‘La reina del Chantecler’ en un cine de la Gran Vía madrileña. Lleno total; además, los fans que no han podido entrar esperan a la puerta  la salida de la estrella. Comienzan a impacientarse: Sara no sale. Desmayos, riñas: intervención de la policía. En el momento culmen del clímax la diva hace su aparición. Todo hace presagiar un fatal desenlace si Sara se aventura a pasar entre sus admiradores. Se le propone salir por otra puerta para evitar tumultos. Ella se niega, se debe a su público. A duras penas consigue abrirse paso custodiada por la policía y llega al coche medio desvestida. Hubo heridos, bofetadas y alguna prenda íntima fue recogida al día siguiente por los porteros.

*Alarde esteticista en ‘Noches de Casablanca’: dos primerísimos planos de la boca de Sara.

*En la gala anual Philips en 1962 Sara canta ‘La violetera’. Acaba, y el locutro le hace las preguntas de rigor:
-¿Le gusta a usted la televisión?
-¿Qué si me gusta? ¡Me doy cada ‘panchá’…!
-¿Cuál es el ser que usted más quiere en el mundo?
-Está en la sala. ¡Mariaaa! Sube, que estos señores quieren conocerte. Es mi madre.

*Después de su boda, Sara emprende una gira por los países del Este. En un teatro de Bucarest interpreta ‘La violetera’ con este curioso arreglo de estribillo:
‘Llévelo usted, señor… rumano’.

*’La carta que más me ha impresionado de todas las que he recibido –que son muchas- es una que en el sobre llevaba escrito lo siguiente:
A Sara Montiel, la actriz que iluminó a España y al mundo entero con su interpretación de “El último cuplé”.
Madrid.’

*Apertura de mano de la censura: Sara se busca la pulga, se compra un chulo y enseña las piernas en ‘La reina del Chantecler’.

*Declaraciones de Sara a la prensa:
‘Yo no tengo subordinados, sino gente que se ocupa de mis cosas, que me ayuda. Yo nunca me meto en nada’.
‘A Jorge Grau le elegí porque me habían dicho que era un chico que prometía’.
Y para que baile tiro del hilito…
‘Las chicas de hoy en día me parecen hechas en serie, como peponas’.
‘Teresa Gimpera me parece una chica muy puesta’.

*SUS AMORES CON ANTHONY MANN:
‘Me enamoré de él porque era el hombre más guapo que jamás había visto. Un día, durante el rodaje de Serenade, no pude aguantar más y le declaré mi amor, proponiéndole que fuéramos a la playa a hacer ciertas cosas. Me dijo que no podía porque no estaba enamorado de mí.
Loca de rabia, y más enamorada aún, me vine a España a matarme de trabajo y olvidar. Al cabo de un mes recibí un telegrama de Hollywood: “¿Quiere usted ser mi mujer?”
Y lo firmaba Anthony.
Duró muy poco. ¡Él y yo éramos tan distintos1’

*’Por la mañana soy sincera; por la tarde, sensata; por la noche, sensacional’.
Extracto de una entrevista:
-¿Qué tiene usted dentro del cine español? ¿Prestigio, belleza…?
-¿Yo? El cine español me tiene a mí.
-Y usted, ¿quién es?
-¿Yo? Sara Montiel. ¿Te parece poco?

‘Y así aprendí que hay que fingir para vivir decentemente’.

LAS CUATRO ETAPAS
‘España es un país de grandes actrices antifotogénicas. Ese encanto especial, ese rubor felino, ese desparpajo alegre y dominante, esa verdad que respiran las mujeres de España se esfuma fácilmente ante una máquina de fotografiar, y mucho más, ante una cámara cinematográfica. Estoy refiriéndome únicamente a lo que suele llamarse ‘soportar la cámara’, a estar simplemente, a dejarse retratar, sin pensar en absoluto en las condiciones interpretativas. Se trata, pues, de una determinada actitud sociológica que impide a nuestras actrices mostrarse tal cual son ante la cámara debida a nuestro trascendentalismo racial, a nuestro querer ser importantes, que nos hace estar siempre pendientes de nosotros mismos.
Sara Montiel, gracias a su experiencia americana, no es dominada por los focos ni por la cámara, ni por la responsabilidad del primer plano; al contrario, es ella quien domina esos elementos y los usa eficazmente para dar de sí cuanto tiene, para esconder su cortedad expresiva, tras la sexualidad que imprime a su mirada. Alegrémonos de esta su aportación al cine español y esperemos que sea aprovechada por actrices de mayor talento’.
(Jorge Grau, en ‘El actor y el cine’)

Una María Alejandra rubia y pequeña es el recuerdo que tenemos de la primera etapa española de la hoy llamada Sara Montiel. Una niña de 14 años, tímida, que esbozaba ya, como Alicia en su viaje al País de las Maravillas, una sonrisa picante y maliciosa. En una época como aquella de la postguerra española, Sara, como otras tantas actrices de entonces, tuvo que sufrir todos los personajes de las diversas películas de temas rosáceos o pseudohistóricos, que debían tranquilizar el estado de ánimo y las desdichas de la gente.
Film como ‘Se le fue el novio’ (1945), típica imitación de las comedias americanas; mamotretos históricos, como ‘Locura de amor’ (1948), o religiosos, como ‘La mies es mucha’ (1948), sirvieron a Sara para decidirse a cambiar de aires. Su carrera cinematográfica en México, desde luego, no fue lo brillante que ella esperaba (‘Martín Corona’, ‘Piel canela’, ‘Necesito dinero’, varias de ellas interpretadas junto a Pedro Infante).
Y una cosa de destacar: Sara empieza a cantar en el cine.
‘Piel canela’ la sitúa por un momento como el reflejo más cercano de la Sara actual. Una estrella en el sentido total, que desborda al público, con su medio rostro desfigurado, con el otro muy bello, una larga melena que la oculta y una cálida voz.
A partir de aquí, Sara recordará este éxito, y lo mantendrá.
Sara ha sido la actriz española que tuvo la suerte de trabajar en Hollywood. Y esto no sólo le supuso la experiencia de conocer los sistemas de allá, sino ser dirigida por tres de los directores más importantes dentro del cinema americano, como son Fuller, Aldrich y Anthony Mann, quien luego se casaría con ella.
De esta etapa Sara aprendió a estar, a ser un poco más ella misma y a aprovechar y luego imponer en sus películas de la nueva etapa española el star-system.
En sus films americanos.
VERACRUZ (Aldrich) 1954.
SERENADE (Mann) 1955.
YUMA (Fuller) 1957.
la presentaban como la mujer latina o mestiza, según la idea que tienen de esto los americanos. Una mujer bella y rebelde, o dulce y sensacional.
Esta es sin duda la más interesante de sus etapas.
Sara se viene a España después de su boda con Mann, e interpreta ‘El último cuplé’. Conoce el éxito, del cual ella es la primera sorprendida. Una película con poco presupuesto salta a primer plano, no sólo por el tema, sino porque inmensamente dentro de todo respira Sara Montiel. Y esto, su público, lo ve. Y le gusta. Y pide más.
Sara se ha dedicado a corresponder durante doce años a ese público, pero sin darse cuenta de que éste ha cambiado. Que su sentido del amor y las pasiones ya no llaman a la gente. Y es ahora cuando decidirá cambiar. Conoce el cine de Lelouch y desea hacer algo así. Le presentan a Jorge Grau. Sara reacciona de forma negativa, no consentirá que nadie destruya su mito, que nadie atente contra la estrella de su productora.
Sara se ha plantado, y no juega más que al mismo número.
“QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA…”

Rafael y R.G.

LA SARA DOLIENTE
‘SI ME PEGA, ME DA IGUAL. ¡ES NATURAL!’
Las cinematografías extranjeras han apuntado siempre –el capitalismo occidental lo exigía así- hacía un tipo de ‘vamp’, o super.estrella, o supermujer, triunfalista, demoledora físicamente y además dueña de sus actos y responsabilidades femeninas. Entre Marilyn y Bardot caben miles de tipos, pero respondiendo todos a una concepción generalmente optimista.
Nuestra Sara Montiel es un tipo distinto. Anclada en un romanticismo trasnochado y decadente, Sara huele a camerino, a ropa interior muy lavada, a rebotica, a murmullo, a luto, a velatorios, a páginas de códices medievales y novelistas de Pedro Mata, Alberto Insúa y Felipe Trigo. Hay un mecanismo masoquista en la personalidad de Sara. Sara llora en sus momentos álgidos, nunca triunfa. Su desplazamiento social no obedece a un planteamiento serio de sus guionistas, que estudiarían el fenómeno de una sociedad puritana. Sara llora y muere –siempre muere esta chica; es una pena- porque al espectador español le llega al alma este tipo de mujer doliente y machacada. Sara está condenada a sufrir los desvíos de sus amantes, más o menos hipócritas, más o menos crueles, más o menos casados. Y para colmo de males, Sara no puede tener una escena conyugal en la que reprenda al marido. Ella se tiene que contentar con cantarle a su amante, desde el escenario, un cuplé intencionado: ‘Ya sé que vas pregonando…’, para demostrar que sufre y está enfadada. El público de la sala mira al señor a quien va dirigido el cuplé, que no oculta su desazón. Esta es la única y pobre intimidad de Sara.
A los españoles nos acusan de semi-africanos y de herederos de la cultura árabe. Pero ‘Las mil y una noches’ es una epopeya del optimismo y triunfalismo orientales, mientras nuestros mitos son dolientes. Sara sería, en un cuento oriental, la odalisca doliente que no cabría en el harén de un sultán; al final moriría él o moriría ella, sin posibilidades de ajustar la capacidad del harén a las necesidades sentimentales de nuestra Sara.
Así, con la tristeza en el alma, las lágrimas en los ojos, un cuplé en los labios y un destino funesto, el mito más importante –el único- del cine español va pasando por las pantallas, con ese olor a rebotica, a murmuración, a rincones de biblioteca milenaria, a ropa lavada con desinfectante…

F.R.



EL RECORTE CXLII
Mucho se ha dicho y mucho se ha escrito (ríos y ríos de tinta) intentando aproximarse a lo que ha sido o hubiese tenido que ser Sara Montiel como actriz. Lo que ha sido siempre indiscutible y han tenido que reconocer unos y otros ha sido su categoría de súper-estrella. Buen ejemplo es su presencia en el 'Baile de la Joyas' (Miami -1983). Esta es la crónica de la revista Disco Now en su número de Diciembre de 1983. 

SARA MONTIEL
Le ganó la batalla a Joan Collins

Sara actuando, a teatro lleno, en New Jersey, Estados Unidos. 

La más internacional de las actrices epañolas, empezó a mediados de septiembre una gira por Latinoamérica, que no finalizará antes del mes de abril de 1984. Desde Colombia a Santo Domingo, y después Miami, para saltar luego a diversas ciudades americanas, presentarse en México, Distrito Federal, con actuación en el famoso programa televisivo de Raúl Velasco ‘Siempre en domingo’, Panamá, y de nuevo México en el mes de diciembre. Ahí despedirá el año viejo, para volver a Estados Unidos, Santo Domingo, y al fin, durante el mes de marzo, Brasil.
Punto culminante de la gira, por lo que ha significado para ella de triunfo personal, ha sido su participación, como invitada de honor, en la gran gala de la American Cancer Society, junto a la actriz Joan Collins, hoy en la cresta de la popularidad por su participación en la serie televisiva Dinasty.
Si bien al comienzo de la reunión, celebrada en el magnífico hotel Omni, con asistencia de 1.300 invitados, la mayoría de las atenciones se dirigían a Joan Collins, pronto Sara Montiel se convirtió en centro de la reunión por su gran simpatía, y conquistó a toda la concurrencia.
A las dos famosas entregaron el alcalde de Miami, Maurice Farré y el gobernador del Estado, Mr. Clark, la ‘llave de oro’ de la ciudad. ‘Gracias por esa llave maravillosa que me habéis dado unos amigos tan maravillosos’, dijo Sara.


Sara Montiel y Joan Collins con las llaves de oro de la ciudad de Miami, junto a los alcaldes del condado de Dale, Steve Clark, y el de Miami, Maurice Ferré. 

La fiesta se celebraba bajo el lema de El baile de las piedras preciosas, y las damas iban enjoyadas desde la cabeza a los pies. Entre todas ellas destacaba Saritísima, que lucía un juego de aretes y gargantilla de esmeraldas y brillantes de Cartier, tan impresionantes que se llevó la mención de honor que le concedieron Pilar Larraín, directora de Harper’s Bazaar en español, e Irán Issa-Khan, una auténtica princesa persa que hace fotos para dicha revista. ‘Había muchas mujeres primorosamente vestidas –dijeron ambas- , pero Sara Montiel, con las maravillosas piedras que lucía, era quien mejor realzaba el lema escogido para la fiesta: baile de las piedras preciosas’.
Pero Sara no sólo estuvo más elegante, fue también la más artista. Mientras la Collins se dedicaba a besarse sin parar con su nuevo acompañante Peter Holm, de 23 años, casi treinta años menos que ella, la gran intérprete de El último cuplé, La violetera, y cincuenta películas más, cantó cuplés, a palo seco, coreada por un público enfervorizado que no dejaba de aplaudirla.
El 3 de febrero próximo Sara será de nuevo invitada de honor de un gran evento social: la fiesta anual del Museo de la Ciencia de América, que se celebrará también en Miami. La invitada de honor del año pasado fue la inimitable Shirley Mac Laine.
En esta larga gira, acompañan a Sara su marido Pepe Tous, así como sus hijos Thais, de cuatro años, y Zeus, de seis meses. También viajan con ellos una excelente nurse llamada Maritxell y el maestro musical de la estrella, Manuel Alfaro.
Su cuartel general está situado en Miami, donde se quedan los niños cuando se trata de viajes relámpago, para evitar los cambios bruscos de clima, nada beneficiosos para su salud, como es el caso de New Jersey, donde la estrella hispana ha hecho cuatro actuaciones; la temperatura de New Jersey está muy por debajo de la que disfruta en Florida.
El espectáculo que ofrece es un auténtico recital donde mezcla sus cuplés famosos, ‘El relicario’, cuyo estribillo hace cantar a todo el público, ‘Nena’, ‘Ven y ven’, ‘Colón 34’, así como tangos ‘La cumparsita’, ‘A media luz’, ‘Celos’, o deleita a la concurrencia bailando un vals tan famoso como ‘La viuda alegre’.
-Me siento muy feliz de estar de nuevo en Miami a través de una empresa tan querida para mí como es Grateli. Me dan la oportunidad de reunirme de nuevo con los cubanos, hacia los que siento un cariño muy especial. Más de ocho mil desfilaban cada día por el teatro Blanquita de La Habana de antes, para recibirme y aplaudirme hasta hacerme llorar, ha dicho.


A sus 55 años confesos, sigue conservándose bella, y se ha fotografiado desnuda para la revista española Interviú. 

A pesar de sus 55 años confesos, la Montiel se conserva radiante. Dice que su belleza no tiene secretos: ‘Hago lo que toda mujer debe hacer: desmaquillarme antes de acostarme, evitar los rayos del sol, no beber ni fumar…’.
Todos han señalado unánimemente que sigue siendo una figura importante e imponente:
‘Si no hubiera llegado precedida de su gran fama, igual habría triunfado. Los que pensaban encontrarse con un símbolo, un recuerdo del pasado, se han llevado una gran sorpresa. Sara explota el más puro romanticismo de manera magistral. Habla de recuerdos, de romances rotos, de tiempos que no volverán… siempre entre susurros, y el público se entrega desde el primer instante’.
‘¿Hasta cuándo, Sara?’, le hemos preguntado. Y ella ha respondido con esa sencillez de gran dama que nos ha desarmado desde el primer instante: ‘Seguiré llevando mis canciones por el mundo hasta que Dios disponga’. Ahora que es madre de dos hermosos niños, sólo pide salud y trabajo, como cualquier otro trabajador, para sacarlos adelante.


La estrella está feliz de encontrarse de nuevo en Miami, junto a sus amigos cubanos, por los que siente un cariño especial. 

‘¿Sabrán algún día tus hijos que son adoptados?’, hemos preguntado también. ‘Pero, ¿cómo? Mi hija mayor, que tiene cuatro años, ya lo sabe…’, responde. Y añade, dirigiéndose a la niña: ‘Explica quién es tu mamá’. Y contesta la niña: ‘Mi madre está en el cielo, pero ella quería que yo tuviera otra mamá en la tierra. Y esa es mi otra mamá, a la que adoro…’.

Texto: Betty PINO
Fotos: Gumer FUENTES


LA FOTO CXLII


...te has fijado? es la Luján... sin fumar pero igual de guapa y sofisticada....