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domingo, 29 de julio de 2018

CINE EN 7 DÍAS - 9 de Agosto de 1.969 - España


SARA MONTIEL
habla de
MOSCÚ

Cierto que Sara Montiel, a pesar del dolor que estos días la atenaza por el reciente fallecimiento de su madre, es una profesional completa, y  no tiene inconveniente en que rompamos su aislamiento para facilitarnos nuestra tarea informativa. Y no sólo eso, sino que se presta a ser ella misma quien escriba esta crónica de su viaje por tierras soviéticas, rememorando los días pasados allí, aunque nos dijo:
-No recuerdo bien lo que hice un día y lo que ocurrió al siguiente de una forma cronológica, pero os daré todo lo que a mí me llamó la atención particularmente y las cosas que más me impresionaron; luego, vosotros lo dais como mejor os parezca.
Y así lo hicimos. He aquí, pues, el relato de Sara:


Bajo el cielo de Moscú, la famosa actriz española, ala que dieron oportunidad de escuchar los primeros piropos en el idioma de la URSS, recibió el homenaje popular y se retrató incluso entre los soldados del ejército soviético, los cuales parecen muy satisfechos. En estas páginas, la propia Sara Montiel nos cuenta las impresiones de su viaje. 

EL VIAJE CONTADO POR ELLA
Nada más bajar del avión que me llevó a Moscú, me sentí tremendamente agasajada por una comisión de personalidades del cine soviético que había ido a recibirme, ya que yo no he ido al Festival Cinematográfico de Moscú como parte de la delegación española, sino como invitada especial de la comisión organizadora de dicho certamen para asistir a la proyección de mí película “Esa mujer”, que se presentaba fuera de concurso.
Tras saludar a las personas que habían ido a recibirme, me presentaron a dos chicas (Tania y Delia) que eran estudiantes aventajadas de nuestro idioma, y que me servirían de intérpretes, así como a un profesor de castellano que se llamaba Wladimir, y al que también habían destinado para acompañarme.
Me instalaron en el hotel Rusia, que es enorme y modernísimo, muy en línea americana tanto en su exterior como en su interior, y cuya capacidad es para seis mil personas. Allí también vivían Sofía Loren y Marcelo Mastroniani, que están rodando en Moscú un filme dirigido por Vittorio de Sica que se llama “El girasol”, así como el resto de los artistas de las diversas delegaciones cinematográficas que concurrían al festival. Melina Mercuri, Mónica Vitti, Marina Vlady y Alberto Sordi son con los que más amistad hice.
Yo ya conocía Moscú, puesto que hace dos años estuve allí grabando para la TV en color un programa sensacional que se pasó en la noche de fin de año; no obstante, volví de nuevo a recorrer las calles de la capital de la URSS con esa curiosidad propia de las personas que llegamos de Occidente. ¡Cómo no!, lo primero que hice fue darme un paseo por la plaza Roja de Moscú, que se llama así por sus edificios, que son casi todos de este color, y no por la actual ideología política, como se piensa mucha gente.


Yo sabía de antemano que era muy popular en la URSS, pero no me creí nunca que fuera tanto. La gente se acercaba a pedirme autógrafos continuamente, y muchos de ellos me saludaban con frases de mis cuplés. Yo al principio no les entendía muy bien qué querían decirme cuando me soltaban “Nena, me decías loco de pasión”, “Pisa, morena, pisa con garbo” o “Fumando espero al hombre que yo quiero”, pero en seguida capté su gentileza y amabilidad y les correspondía lo mejor que sabía. Muchos de ellos se sabían mis canciones sin saber siquiera lo que significaban. No peco de inmodesta si digo que Sofía Loren y yo éramos allí los artistas más conocidos, y la delegación española en pleno puede ratificar lo que digo. Mónica Vitti y Maximiliam Schell, así como algunos otros actores de su talla internacional, casi no les conocía nadie.
De los españoles, aunque no eran conocidos, han adquirido allí con su presencia una fuerte notoriedad Julián Mateos, Paco de Alba, Amelia de la Torre y Ana Mariscal; pero aún así, nuestras figuras son totalmente desconocidas en la URSS, excepto una servidora y Raphael, que también empieza a sonar muy fuerte allí.
No he visto todas las películas que se proyectaron en el festival, pero sí las más interesantes. “La Celestina”, de Ardavín, fue acogida con muchísimos aplausos, a pesar de que a la hora final no ha obtenido ningún premio. Yo aparecí en el escenario la noche que se presentó, junto a los intérpretes y director del filme, así como también el jefe de la delegación española, señor Robles Piquer, y el señor Blanco, de Uniespaña. Me alegré mucho, como es natural, del éxito que consiguió nuestra película.


Sara rinde homenaje a Gagarin. 

Después Uniespaña ofreció una gran fiesta y cena fría a las delegaciones asistentes, que duró hasta más tarde de las cuatro de la madrugada. El ballet español de Paco de Alba fue el colofón perfecto a la fiesta –donde la sangría corría a raudales-, ya que todos se entusiasmaron con el flamenco.  Yo bailé ritmos modernos durante toda la noche con todo aquel que me sacaba, y al final me hicieron cantar el “Fumando espero”.
Al día siguiente me levanté muy tarde, claro, y la tarde la dediqué a ir de compras a los almacenes Gum, que son una especia de Galerías Preciados. Compré, sobre todo, discos de folklore ruso y una balalaika.
Otro día estuve visitando la avenida de los Cosmonautas, donde están las estatuas de Gagarin, la Tereshkova y Titov. Ya que Gagarin fue el primer hombre del espacio, y, dado su fallecimiento, le puse en el frontal de su esfinge un gran ramo de flores. Esta avenida está coronada por un gran obelisco rematado por una aeronave, como homenaje a los hombres que han subido al espacio. Pesa más de 300 toneladas y su altura es de 100 metros. La aeronave que remata la parte más alta reluce enormemente cuando la da el sol, ya que está fabricada de metal perenne titanio, que no se oscurece con el paso del tiempo.
Como monumentos dignos de destacar en Moscú están el Kremlim, la catedral de la Asunción y la catedral de San Basilio. Me llamaron poderosamente la atención las estrellas que rematan las cúpulas del Kremlin, por su color y luminosidad. Me explicaron que todas ellas son de rubíes y que dentro tienen una luz especial para darlas más brillo. Hay que tener en cuenta que cada una de estas estrellas es casi del tamaño de nuestra madrileñísima fuente de la Cibeles.
En el museo de los Zares me enseñaron una puerta toda de oro macizo, y una esmeralda del tamaño de un plato de postre.
Respecto de la gente del pueblo, han sido cariñosísimos conmigo. Los rusos he observado que nunca corren; no sé si es porque no tienen prisa o porque van con el tiempo medido de antemano. Los pañuelos que suelen llevar las mujeres al cuello son preciosos para las modas “beat” que se llevan ahora, y yo compré varios el día que estuve de tiendas.
Las comidas típicas no las probé, debido a mi régimen, aunque sí degusté el famoso caviar de allá, su salmón y el vodka.


Ante "La reina de las campanas" suscita la curiosidad popular la actriz española, que fue en Moscú feliz y desgraciada. 

Respecto a mi trabajo, diré que he firmado una “tournée” por varias capitales soviéticas, para presentarme cantando en teatros, y una coproducción cinematográfica para hacer yo el papel de Catalina ‘la Grande’. También los húngaros y los cineastas de Polonia me ofrecieron otra película. “La reina del Chantecler” y “Mi último tango” se han proyectado no solamente en toda la Unión Soviética, sino también en todos los países de más allá del telón de acero.
Yo fui designada, junto a Sofía Loren y a la principal actriz soviética, para repartir los premios del palmarés final, pero no pude hacerlo debido a que cuando fui a mi habitación ese día me encontré un telegrama de Madrid en donde se me anunciaba la gravedad de mi madre. Lógicamente, en aquellos momentos, lo único que hice fue tomar el primer avión que salía rumbo a París. Este fue el motivo de mi ausencia en la gala de clausura y el que no pudiera recibir el galardón oficial que la cinematografía soviética me había concedido, que era la medalla de Lenin, concedida solamente a los personajes que gozar de un gran fervor popular.
Mi presencia allí, el cariño que me demostraron, y el telegrama que comunicaba el gravísimo estado de mi madre, me hicieron sentirme en Moscú la mujer más feliz y desgraciada del mundo, al mismo tiempo…

Sara MONTIEL
Por la transcripción: Trialasos


EL RECORTE CCLXXXVIII
Míticos fueron dos reconocimientos en su vida: el de Moscú y el homenaje que recibió en París. Del segundo la revista Interviú , 24 de Diciembre a 4 de Enero de 1.982, hacía la siguiente semblanza. 

PROTAGONISTAS
SARA MONTIEL
“HE VIVIDO 10 AÑOS EN PECADO MORTAL”
Seis salas proyectando nueve de sus películas durante varios días. La televisión francesa, rindiéndole homenaje. Los ‘gais’, ovacionándola. Felicitada por el ministro de la Cultura. Festejada con una gran recepción en Maxim’s. Y la prensa francesa, atreviéndose a calificarla “la Sara Bernardt del cine español”… Sara Montiel no pararía de repetir: “Estoy tan emocionada”. “Es todo tan bonito”. 

En algún momento te parece dura. Luego, tierna. Un momento, primaria. Y luego, conmovedora. Si quieres acusarla, te clavará las uñas, brillándole en sus ojos color de miel, la furia.
-No, perdona… Yo he sido estrella del franquismo porque me pilló con veintiséis años haciendo “El último cuplé” en España. Y yo he sido estrella del franquismo como lo fueron todos los periodistas que trabajaban en la época de Franco. Unos eran de derechas, otros de izquierdas, y los que eran de izquierdas no podían decir nada porque les iba muy mal… Ahora, llamarme estrella del franquismo, no. Primero porque yo no he sido política nunca y segundo porque nunca he sido de derechas. En mi casa, toda la familia era de izquierdas y yo siempre me he considerado demócrata, aprendí a serlo al lado de León Felipe y todos los intelectuales que conocí en Méjico cuando me marché de España. Yo era muy joven y apenas sabía leer y escribir y León Felipe me ayudó a conocer a los clásicos y a formarme. Yo siempre he tenido un interés enorme por mi España, yo quería que progresase, me daba mucha pena la censura, nos censuraban muchas cosas. Para seguir haciendo cine después de “El último cuplé”, yo tuve que seguir las reglas de juego que me ponían en España o tenía que marcharme. Yo llegué a España en mil novecientos cincuenta y seis. Me había marchado en el año cincuenta porque me moría de hambre. En Méjico tuve suerte y pude hacer tres películas. Cuando volví con mi madre para ver a la familia, me salió lo de “El último cuplé”. Yo ya estaba casada con Anthony Mann y vivía en Hollywood, con un contrato de tres años con la Warner. Y después de rodar la película me volví allá. Poco después recibí un telegrama comunicándome que regresara para hacer más cine en España. Regresé, se me acogió muy bien y continué haciendo mis películas, con un estilo al que siempre he sido fiel. Todas mis películas han tenido el sello Sara Montiel, pero por esto no puede llamárseme artista del franquismo. Te digo que no.


En 1963, en una revista catalán, se declara “socialdemócrata” y esto provoca un gran escándalo. Sara evita luego el pronunciarse tan abiertamente. Sólo en 1972, en otra entrevista, se declara de nuevo socialista: escándalo de nuevo… Hoy, Sara declara felizmente que bebió champán la noche del 28 de octubre.
-Creo que ya era hora. Esto va a ser muy importante para España. Felipe González me parece un chico muy joven, pero con unas ideas muy buenas para el pueblo español. Creo que hay que darle confianza y que tenemos que ayudarle en todo lo que podamos porque me parece un hombre muy decente, que va de muy buena fe y que está bien preparado.
Punto y aparte. Que es la actriz española más popular, que no se lo robe nadie.
-Cuatro portadas de “Life”. Número tres mundial en venta de discos. En China Popular, la primera película occidental que se proyectó fue “Varietés”, con Sara, claro. Frederick Mitterrand quería presentar el cine popular español en su prestigioso ciclo del Festival de Otoño: era imposible no contar con Sara. Berlanga lo aprobó.


El que haya sido Francia antes que España la que le rinda un homenaje no le molesta.
-Todavía soy una mujer joven y espero que un día los que representan al cine español reconocerán que ha habido una Sara Montiel que ha llegado hasta el Japón, Australia, China, Rusia, América… Alguien saldrá que reconocerá que he existido y que existo y que he hecho un cine muy personal y que he marcado una época, sin discusión, y esto no me lo quita nadie.
En Francia ha sido recibida como la gran estrella: flores, coche a su disposición, una “suite” en el George V, homenaje en la televisión presentada por su gran amigo Charles Aznavour, presentación de sus películas al lado de Samuel Fuller, Alexandre como peluquero, una “jauría” de periodistas constantemente a su lado, entrevistas, fotos, cenas, cóctel y ministro de la Cultura, gran fiesta en Maxim’s acompañada por Rudolf Nureyev y un importante grupo de artistas franceses. En Maxim’s, una gran ovación culminó el homenaje. Sara cantó “La violetera” y, en francés, “Fru – fru”.
Bailó con Nureyev y repitió muchas veces: “Estoy emocionada. Estoy emocionada”.


La actriz bailó con Rudolf Nureyev en la fiesta - homenaje. 

¿El cine de nuevo? No. Nada de nada. Le han ofrecido cosas buenas, pero luego le falla el director, o el fotógrafo, el cámara o cualquier técnico, y eso a ella no le gusta.
-Yo soy una mujer muy profesional, aprendí muy bien la técnica en Hollywood y no puedo soportar la falta de profesionalidad que desde hace unos cinco años se va observando: no encuentro un equipo técnico completo. Si un día encuentro ese equipo y un tema sensacional, pues no sé. Yo soy Piscis y no Virgo, pero me gusta la perfección, busco la estética y la cuido mucho, cuido el estilo, la atmósfera… Me gustan las películas de Zeffirelli, Visconti, la belleza poética de las películas de Renoir.
-¿Se siente bien consigo misma?
-Como una mujer bastante bien. Creo que llevo muy bien los años, que estoy muy rica. Además, absorbo como una esponja, aprendo y nunca me siento sola. Intento superarme en mi trabajo cada vez más y pongo mucha ilusión en ello. Mi nuevo espectáculo es una prueba de ello.
-Viendo ahora de nuevo las películas de “la Sara” comprendes mejor el impacto de la época: en una España puritana, la sensualidad de la Montiel desbordaba y revolucinaba. Era como un dulce caramelo a nuestra castidad. ¿Era consciente de ello?
-Pues claro… Yo estaba siempre peleando contra la censura. En “El último cuplé” aparezco en muchas escenas con un tul en el escote porque cuando llegaba el de la censura me obligaba a ponérmelo. En cuanto se iba, yo lo quitaba. Los besos los rodábamos también cuando no estaba el de la censura… Así eran… “El último cuplé” es una película tremendamente erótica y sigue siéndolo.


La prensa francesa se volcó con Sara. 


-“La Sara” sigue desbordando sensualidad… ¿Se siente ella sensual?
-Pregúntale a mi marido.
-No, tú. ¿Cómo te sientes tú?
-Yo me siento una mujer…, cómo te diría, más que caliente, cálida…
-¿El amor ha sido importante en tu vida?
-Mucho, muy importante.
-¿El erotismo?
-Creo que tiene su encanto. Siempre que se haga con estética.
“Amor Tous” la contempla con adoración. Es el tercer marido, pero ella dice: “El verdadero y único hombre de mi vida”. Se enamoraron en la misma escalerilla del avión donde se conocieron.
-Yo llegaba a Palma para actuar en su teatro. Él iba a casarse con una señorita muy bien. Yo estaba casada… Y fue un flechazo total. En seguida nos liamos la manta a la cabeza y hemos vivido en pecado mortal durante diez años… -sonríe- . Nos casamos por culpa de Thais.
Dentro de poco llegará Zeus. Antonia – Sara lo espera con todo el instinto maternal a flor de piel. De Thais, ni hablemos: Sara nos cuenta mil anécdotas rebosando amor. Sara Montiel es ahora una estrella maternal que su público sigue adorando. De retirarse, nada. Seguirá hasta que ese público siga reclamándola y aplaudiéndola. Y luego tal vez la sustituya Thais… A los Tous les gustaría tanto que fuera artista o periodista…

Evelyn MESQUIDA
Fotos: Ferrán MARULL


LA FOTO CCLXXXVIII


La diva a finales de los '60 tomando el sol. 

viernes, 19 de junio de 2015

SÁBADO GRÁFICO - 9 de Agosto de 1969 - España


UN VIAJE TRIUNFAL ROTO POR LA DESGRACIA
SARA
EN MOSCÚ

Nadie se preocupe; no ha sido Sara la que rompiera la gran campana del Zar.


En la fiesta de Uniespaña, Sara interpretó "Fumando espero".


Ritmos "beat" entre Sarita y un actor soviético.


Junto a las figuras del bajo relieve del monumento a la Areonaútica del Espacio.


La actriz refleja su imagen en un charco (también en Moscú hay socavones). Tras ella, la catedral de la Asunción.

Invitada especialmente por el Comité organizador del Festival de Cine que recientemente se ha celebrado en Moscú, Sara Montiel ha pasado unos días en la capital de la URSS. Nuestra primera estrella, que goza de gran popularidad allí, ha recibido continuas muestras de simpatía y cariño, tanto de las personalidades cinematográficas soviéticas, así como de la gente sencilla que, a través de sus recorridos por las calles de Moscú, se acercaban a pedirle autógrafos. Sarita, aprovechando este viaje y el marco del Festival Internacional, presentó en Moscú su película “Esa mujer” y tomó contacto directo para trabajar en producciones de más allá del telón de acero.
Sara, por una desgracia familiar, tuvo que abandonar antes de tiempo la URSS para regresar al lado de su madre, aquejada de una penosa enfermedad. La fortuna no fue favorable en este caso a Sara Montiel, y, aunque llegó a Madrid con tiempo para ver a su madre con vida, poco después se ha visto privada de ella para siempre.
Sara, que idolatraba a su madre, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida; aún así, consciente de su profesionalidad, ha tenido la gentileza de recibirme para relatarme parte del viaje a tierras moscovitas.
-¿Cómo te han recibido allí, Sarita?
-Maravillosamente bien. Nada más bajar del avión me pusieron a mi entera disposición tres intérpretes: dos chicas (Tania y Delia, ambas estudiantes aventajadas de castellano) y un hombre, Wladimir, periodista y profesor de nuestro idioma. Según lo que yo precisara o donde quisiera ir, podía elegir a cualquiera de ellos para que me acompañara…
-¿Qué opinas de los rusos en general?
-Son personas muy serias de entrada, pero luego campea en todos ellos una humanidad aplastante. Quizá el detalle que más llama la atención a cualquier occidental es su tremenda buena fe y su falta de malicia y picardía. Todos ellos son cordiales, amables y con un gran sentido práctico.
-¿Me hablas de tu popularidad allí?
-Muchas veces lo he comentado aquí y la gente no acababa de creerlo. Cualquier persona que haya estado ahora allí podrá haber comprobado que mi popularidad en la Unión Soviética es mayor que la de muchas estrellas internacionales. En esto de la popularidad, Sofía Loren y yo nos hemos llevado la palma, y fuimos, en compañía de la actriz rusa más importante, las encargadas de entregar los premios del Festival Cinematográfico el día de la clausura. Yo no pude hacerlo, ya que momentos antes recibí un telegrama comunicándome la gravedad de mi madre, y, claro, volé a España en el primer avión que pude tomar.


Ante el hotel Rusia, donde se hospedó, con capacidad para seis mil clientes.


Palacio del Festival con Julián Mateos y el intérprete. Entre Sarita y Julián, detrás, se ve a Ana Mariscal.


Paseo por la plaza Roja de Moscú. Al fondo, el Kremlin.



En la Avenida de los Cosmonautas, junto a las estatuas de Gagarin, Valentina Tereshkova, Titov y Komarov.

-¿Qué otros actores y actrices se hallaban allí?
-Muchos, tales como Marina Vlady, Mónica Vitti, Maximilian Schell, Alberto Sordi, Melina Mercouri, etcétera.
-¿Qué película tuya fue la primera que se dio a conocer en la Unión Soviética?
-“La reina del Chantecler”. Ahora se empieza a proyectar “Mi último tango” y pronto pasará a las pantallas de todo el país “Esa mujer”. También me dio una gran popularidad el programa de televisión en color que se dio la noche de fin de año de mil novecientos sesenta y siete, donde yo tuve un cometido estelar.
-¿Rodarás alguna película con producción o coproducción soviética?
-Sí, “Catalina la Grande”, con la Unión Soviética, y otra, a decidir, con Polonia.
-Háblame de lo que te decían las gentes del pueblo cuando te reconocían por las calles.
-Me decían piropos en ruso y frases de mis cuplés en castellano. Se acercaban a mí y me decían cosas tales como, por ejemplo: “Nena, me decías loco de pasión”, “Fumando espero al hombre que yo quiero” y “Pisa morena, pisa con garbo”. La mayoría de ellos ignoraban lo que estaban diciendo y repetían las frases por las canciones, pero sin saber exactamente la traducción.


Entre el actor italiano Alberto Sordi y Hugo Ferrer.


Sarita Montiel con el joven protagonista del musical "Oliver Twist".



Con dos militares en la Plaza Roja.

-Como turista, ¿qué es lo que más te llamó la atención?
-El Museo de los Zares, donde contemplé una puerta de oro macizo y una esmeralda tan grande como un plato de postre. También las estrellas que coronan el edificio del Kremlin me maravillaron, ya que están hechas de rubíes, con iluminación. Ten en cuenta que cada una de estas estrellas tiene un tamaño casi como la fuente madrileña de la Cibeles…


TRIALASOS


EL RECORTE CCXXVIII
No fue menos sonada su gira por Sudamérica en 1968. ¿Qué hubiese pasado si la diva regresara a México tras el triunfo del cuplé y La Violetera? Quizá nos hayamos perdido la que, sin ninguna duda, sería la mayor de sus apoteosis. Pero bueno, fueron 12 años de espera con un regreso que trajo mucha cola... Aquí sólo unos apuntes de la propia Sara para la revista Lecturas en su número de 13 de Septiembre de 1968. 


SARA MONTIEL
NARRA INCREIBLES ANÉCDOTAS DESPUÉS DE SU ÚLTIMA JIRA POR SUDAMÉRICA

Sara llegó esplendorosa. Vestido y medias de color verde y un inmenso muñeco que le regalaron momentos antes de subir al avión y al que ella llama, el “Rápido González”.
Su llegada, anunciada para las ocho de la mañana, se pospuso hasta las tres menos cuarto de la tarde. Sara descendió del avión muy cansada y con un gran susto en el cuerpo.
-A poco de sobrevolar Santo Domingo me pareció como si chocáramos contra una pared. Era una nube que nos dio tres sacudidas de espanto.
Sara, minifaldera ella, sonriente ella, abraza a su marido Chente, que también estuvo a primera hora en Barajas. Cambian impresiones…
-He venido con unos días de retraso porque estuve esperando a una amiga íntima española que venía a España a ver a su hija interna en un colegio madrileño. He trabajado mucho y en todos los lugares se han portado de maravilla conmigo. En Méjico, Miami, Puerto Rico, Santo Domingo. De verdad he trabajado tanto que me he dado la “gran paliza”.
-Sara, ¿qué ha sucedido con tu supuesta hija?
-Es curioso. Ya estoy acostumbrada a que me cuelguen padres, tíos… Hace años fue un señor en Lima que afirmó “ser el padre a quien yo había abandonado y que estaba sin dinero para volver a España”. Ahora es una española que asegura ser mi hija.
Sara se ríe, al tiempo que cruza las piernas y prosigue:
-¡Cómo va a ser hija mía si ella tiene treinta y un años y yo treinta y cinco…! No sabía que una mujer pudiera tener un hijo a los cuatro años. Claro que como soy tan extraordinaria, tan fuera de serie, eso podría suceder…
-Mi “hija” –continúa- quiso montar una buena publicidad a mi costa. Es bailarina en una sala de fiestas.
Doce años hacía que Sara no volvía a Méjico. Doce años y los mejicanos la recordaban. El Patio, Radio Centro y el canal 13 de televisión vieron de sus triunfos.
-Yo soy la misma y no puedo cambiar. Todo el mundo me reconoce por dondequiera que vaya. En Méjico mis películas están constantemente en cartel.
Sara Montiel, María Antonia Abad, tuvo también sus pequeños problemas de contratos.
-Me demandaron por incumplimiento. Pero la culpa no fue mía, sino de mi representante mejicano. Él había hecho un acuerdo verbal sin contar para nada conmigo. Yo no tuve culpa alguna.


Sara Montiel, a su regreso de la jira por Sudamérica, fue recibida en el aeropuerto de Barajas por numerosos periodistas, así como por su madre, con quién aparece en la foto. 

Sara, por donde quiera que va, deja tras sí la admiración, el escándalo publicitario. Sara se ríe de todo ello. No le preocupa lo más mínimo. Sara asegura que sólo tiene un defecto grande.
-Confío mucho en los amigos, pero no me importa, sigo creyendo en ellos. La amistad es tan bonita…, aunque luego te engañen…
Sara abraza a su madre. La señora no se quiere quitar las gafas; sólo tiene ojos para su hija…
-Mamá –dice Sara- , quítate esos cristales y sonríe. ¿No ves que estamos en familia?
La familia éramos muchos periodistas y más admiradores. Sara no suelta de sus brazos su “Speedy González”. Le preguntamos por la Olimpiada, por los disturbios estudiantiles…
-Todo está en orden. El día 1º de septiembre el Presidente se dirigió al pueblo y aseguró que toda diferencia estaba ya resuelta y que Méjico acogerá a la Olimpiada como se merece una manifestación deportiva de tal categoría. La verdad es que Méjico sigue preciosísimo…
-¿Y ahora, Sara…?
-Dormir, descansar hasta que me pase el susto del vuelo. Luego haré una película cuyo título provisional es “El cielo y la tierra”. Haré el papel de una monja. El año que viene volveré a Méjico para hacer una coproducción.
La Sara minifaldera y sonriente. La Sara vestida de color esperanza está nuevamente entre nosotros.


Texto: ALFONSO LAVANDEIRA
(Fotos: FÉLIX GÓMEZ)


EL RECORTE CCXXVIII


La diva en una foto clásica de finales de los '60. Era la época de "Esa mujer".

viernes, 25 de mayo de 2012

SINFONIA - 8 de Septiembre de 1969 - España


Agradecemos a Violeta Riscal el envío de esta revista. 


SARA MONTIEL
UNA MANCHEGA INTERNACIONAL




La popularidad de Sarita en países de las más diversas latitudes es cada vez mayor. En esta foto, tomada durante su reciente viaje a Moscú, nuestra compatriota se ve rodeada y aclamada por el numeroso público que, día tras día, visita el mausoleo de Lenin, en la Plaza Roja. 

A Sarita Montiel se la puede considerar, sin el menor lugar a dudas, como la actriz y cantante española más famosa dentro y fuera de nuestras fronteras.
Sus películas y sus discos constituyen verdaderos éxitos de público, no sólo en el ámbito de habla castellana, sino también en otros muchos países, como ha ocurrido recientemente en la Unión Soviética, donde se lleva exhibiendo triunfalmente desde hace más de un año aquel film tan conocido por nosotros, que llevaba por título ‘La reina del Chantercler’.



SUS EXITOS
En los orígenes de la larga carrera cinematográfica de esta actriz recordaremos aquella inolvidable cinta que se llamó ‘Veracruz’, en la que actuó al lado de los dos colosos de Hollywood, como el malogrado Gary Cooper y Burt Lancaster, siendo una de las primeras compatriotas nuestras que trabajó en el cine americano.
Pero el arte de Sara llegaría a la cima de la popularidad con el estreno de ‘El último cuplé’, cuyo éxito dio lugar a una serie de films posteriores, situados también en la misma línea. Cabe destacar entre ellos: ‘La violetera’, ‘Mi último tango’, la ya citada ‘La reina del Chantercler’ y otras muchas. También añadiremos que los discos correspondientes a las bandas sonoras de estas cintas han obtenido un volumen de ventas verdaderamente increíble.



Una de las más características perspectivas moscovitas: el Kremlin. Al pie de la torre principal, Sarita Montiel tuvo la amabilidad de posar para nuestro fotógrafo. 

SUS VIAJES
Sarita conoce, a través de sus innumerables viajes, los cinco continentes. Precisamente, estos largos recorridos suyos a través del globo le han valido para promocionar por todas partes sus éxitos discográficos y cinematográficos. Pero, más concretamente, podemos decir que donde más popularidad tiene, fuera de nuestras fronteras, es en el Brasil, donde rodó la película ‘Samba’, y en Rusia,  a donde lleva efectuados tres viajes, en el último de los cuales fue expresamente invitada por el Jurado del Festival de Cine de Moscú, que le concedió la medalla Lenin de la popularidad. Desgraciadamente, no pudo recoger este galardón, pues estando allí le fue notificada la gravedad de su madre, recientemente fallecida.




Como una bella cicerone, Sarita nos fue mostrando uno a uno los principales monumentos con que cuenta esta ciudad. Aquí la vemos junto a la catedral de los Doce Apóstoles. 

SUS PROYECTOS
En la actualidad, Sarita Montiel tiene pensado rodar una coproducción en la que interpretará el papel de Catalina la Grande, y que se rodará en Rusia. También ha firmado un contrato con una productora americana para trabajar en tres películas. Proyecta, asimismo, presentar en Madrid y Barcelona un espectáculo musical en el que actuará por primera vez en público, y que se titulará ‘Sara Montiel, en persona’. Pero lo que más la ilusiona es participar en el rodaje de ‘La espía de Castilla’.
No dudamos de que Sarita verá cumplidas muy pronto todas estas ilusiones. 



El monumento a los astronautas, construido con el mismo material que las naves espaciales, se eleva al cielo como queriendo echar a volar. Aquí sirve de fondo a la foto de nuestra actriz. 
Esta sustuosa pieza en que vemos a Sarita no es otra que la habitación del último Zar ruso, que conserva en su decoración y en sus muebles toda la majestuosidad y lejano esplendor de los días de la antigua monarquía rusa. En la actualidad, el palacio está convertido en museo, para atracción de los turistas y de todos cuantos quieran visitarlo. 


V.L.




EL RECORTE LXVI
Si en 1969 la diva viaja por tercera vez a Rusia, en 1977 era el famoso circo del país quien brindaba a Sara todo un homenaje: le entregaban la llave de Moscú. Así lo recogía la revista Diez Minutos el 11 de Julio de 1977. 

El humor presidió el homenaje de despedida a
SARA MONTIEL
Los miembros del circo ruso le hicieron varios regalos, como la llave de Moscú


Sara Montiel nos muestra la llave de Moscú y un paquete de cigarrillos, regalo de los componentes del circo ruso de Moscú. 

Cuando cumplía las doscientas cincuenta representaciones de ‘Increíble Sara’, la Montiel ha suspendido en pleno éxito su actuación madrileña para retirarse unos días a descansar a Mallorca –y curarse una tremenda gripe por prescripción facultativa- antes de comenzar una gira monstruo por Andalucía y el norte de España.
Para despedir a Sara en su última actuación madrileña se organizó un fin de fiesta que estuvo presentado por Agustín Trialasos y que por expreso deseo de la Montiel estuvo presidido por el humor, a cargo de Andrés Pajares, Juanito Navarro y Fernando Esteso. Ni que decir tiene que el público que abarrotaba el teatro rio a mandíbula batiente las acertadísimas intervenciones de los tres humoristas y caricatos, que hicieron las delicias del respetable con sus parodias e imitaciones.



Sara Montiel es entrevistada por Agustín Trialasos, cara al público, a fin de que explicara su inesperada retirada de cartel. 
Fernando Esteso y Juanito Navarro con Sara Montiel, tras el fin de fiesta a la que acudieron los famosos y populares cómicos. 

Esa misma tarde, componentes del circo ruso de Moscú estuvieron a ver a la Montiel (ya se sabe que Sara es estrellísima en la Unión Soviética), regalándola una simbólica llave de Moscú, así como discos y cigarrillos rusos.
Mientras que Andrés Pajares sigue cosechando un éxito tremendo con ‘Burrus’, Juanito Navarro nos contó que se marchaba a Puerto Rico para trabajar en una producción de Masó ‘La Coquitos’ ‘¿La Chelito?’, junto a esa joven belleza llamada Iliana Ross, que presidió la portada de nuestro pasado número, en un papel totalmente diferente de lo que ha hecho hasta ahora –un ‘manager’ un tanto tirano- que puede suponerle una nueva y futura dimensión en el cine; Fernando Esteso, por su parte, tiene a punto de caramelo un nuevo disco (con mucha miga política dentro), del que se espera sea un impacto grande –por lo menos- como ‘La Ramona’ y como ‘Zurriagazo’. Referente a Esteso añadiremos que a RTVE parece no gustarle ni pizca que éste haga caricaturas de determinados programas (recuérdese el acertadísimo de ‘¿Quién es?’) en ‘625 líneas’, y que han cortado este tipo de iniciativas del humorista para que se limite ‘a hacer reír, que es para lo que se le paga’.



La noche terminó de copas en Mayte. Vean a Clara Benayas ('La Ramona') y a Norma Duval, con Sara Montiel, que tiene en brazos un nuevo caniche al que ha bautizado con el mismo nombre del que se le murió: 'Cuchy'.


Texto y fotos: F. RETRO.




LA FOTO LXVI

Celebrando los 50 años de 'La Bella Lola'


Sara Montiel, impresionantemente bella, durante el rodaje de la famosa película.