Mostrando entradas con la etiqueta Giancarlo del Duca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Giancarlo del Duca. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de julio de 2023

CI-TE - semana del 6 al 12 de diciembre de 1965 - España


La diva aparece solo en la portada. Esto se dice de ella:
La bella actriz
Sarita Montiel
cuyas películas han abierto todas las fronteras al cine patrio y a la que veremos en "La Dama de Beirut" del malogrado Ladislao Vajda.

EL RECORTE CCCXXXVII
Un recorte del Diario Vasco, 25 de marzo de 1964, donde se empieza a esbozar el nuevo film de Sara y del que la estrella no quiere dar muchos detalles. 

Sara Montiel

DEBUTA COMO PRODUCTORA

Su rodaje será en Madrid, Egipto y París

“PERDIDA”, es el título de esta nueva comedia musical

Sarita Montiel va a producir una película en la que también tendrá a su cargo el papel estelar. Con tal motivo la famosa estrella del Campo de Criptana ha emprendido viaje a París y Londres para preparar el montaje de su primera producción cinematográfica.

-Voy a encargarme personalmente del montaje de los números musicales de la película. Este es el motivo de ir a París y Londres donde pienso ver todos los buenos espectáculos que están actualmente en cartel, y que son muchos. En la capital de Francia acudiré al Lido y al Folies Bergere donde puede que encuentre algo bueno para mi película. En Londres, la ciudad ideal para esto, ya que allí acuden compañías de todos las partes del mundo incluida Norteamérica, puede que contrate varios números.

-Esto hace presumir que la película será netamente musical…

-Para variar –me dice con sentido del humor.

Tres hombres y una mujer y media

Sarita luce un impresionante visón plateado y en el anular de su mano izquierda un valioso brillante del tamaño de un garbanzo montado en platino. Su nueva aventura cinematográfica la hace feliz y le da fuerza y seguridad en sí misma.

-¿Cómo se llama la película?

-“Perdida” y es un tema de López Rubio y Arozamena. Voy a producirla en coproducción con Arozamena.

-¿Cuál es el argumento?

-No puedo decirlo. Hoy está muy en boga eso de copiar.

Pero aunque Saria se niega a decirnos la sinopsis de su próxima película sí nos facilita en cambio algunos detalles sobre la misma.

-Será sobre un tema moderno, de época actual. Intervendrán tres hombres, casi galanes y una mujer y media… Será en color y se rodará en diversos escenarios españoles, en París y Egipto.

-¿Cuándo comenzará el rodaje?

-A mediados de mayo.


Nunca me preocupo del dinero

-Se barajan diversos nombres de afamados artistas españoles y extranjeros al igual que en lo que al director se refiere.

-Pero aún no hemos decidido nada. Hay que buscar las fechas que aquellos que nos interesan tienen libres.

-¿Cuál es su aportación económica en esta producción?

-Nunca me preocupo del dinero. Eso no es cosa mía.

“Perdida” será una película ambiciosa. De eso no nos cabe duda. Y seguramente una película de éxito, ya que Sarita piensa intercalar diversas y conocidas canciones suyas.

-Habrá alguna que otra creación, pero lo que al público le gusta son las canciones que ya conoce. Ese ha sido el éxito de mis películas y de mis discos. ¿No sabe que la edición de las canciones de “Noches de Casablanca” están siendo todo un éxito?

Esta producción será la película número 29 de las interpretadas por la estrella. Todo un récord si tenemos en cuenta que hace solo dos días Sarita Montiel ha cumplido los treinta y dos años.

 

Jaime PEÑAFIEL


LA FOTO CCCXXXVII


Sara Montiel y Fernand Gravey en una escena de "La dama de Beirut" (1965).

lunes, 24 de diciembre de 2018

MADRID - 2 de Noviembre de 1.966 - España


PERDIDA
JUNTO A LA CIBELES
Sarita Montiel está rodando una película que lleva por título “La mujer perdida”. La acción discurre en el siglo pasado, y con traje de esa época estaba la famosa actriz cuando se le ocurrió dar un paseo por las calles madrileñas, y, por lo visto, se perdió…, al margen de su papel en el “film”. Y la encontraron dos agentes de Tráfico junto a la estatua de la Cibeles.


EL RECORTE CCCIX
"La mujer perdida", uno de los films donde más bella aparece Sara. Aquí un pequeño reportaje de Cine en 7 días, 5 de Febrero de 1.966, que publicó durante el rodaje de la película. 



Se trata de la contraportada de la revista. Dice así:
SARA MONTIEL, HOY
Como una nota de gran actualidad, ofrecemos las primeras fotografías del rodaje de “La mujer perdida”, que se lleva a cabo en unos estudios madrileños, y de la que es protagonista principal y estrella cantante la bellísima Sara Montiel. (Reportaje en páginas interiores.) Fotos S. López.


SARA 66
Una actriz española preside este espacio, que habitualmente dedicamos a las figuras que, por algún concepto, polarizan el interés del público internacional. Sara Montiel es noticia hoy. No porque su película, ahora en rodaje, se diferencie esencialmente de otras anteriores en su tema, su ambiente y su desarrollo, sino porque la protagonista principal destaca, por sus atractivos, muy por encima de cualquier otra actriz española.
Así es Sara Montiel al comenzar el año 1966, y así la veremos en “La mujer perdida”, que bajo la dirección de Tulio Demicheli, y sobre guión de José María Arozamena y Manuel Pombo Angulo, se filma en Benidorm, Alicante. Los fotogramas que ilustran nuestras páginas –primeros que se publican en España de aquella película- nos muestran a la estrella en un plano junto al galán del cine en Italia, Giancarlo del Duca, y en otros dos durante las secuencias ya realizadas en los estudios de Madrid. 


Como información complementaria añadiremos que cuando termine “La mujer perdida”, hacia finales de marzo, Sara Montiel emprenderá una gira artística por los países situados más allá del telón de acero. Se han previsto actuaciones personales como cantante en Yugoslavia, Rumanía, Polonia, Bulgaria, Checoslovaquia y la U.R.S.S., por el momento. Y a su regreso, que tendrá lugar en los últimos días del mes de mayo, protagonizará una nueva película sobre otro guión original de Manuel Pombo Angulo y con el mismo productor de la presente.


LA FOTO CCCIX


"Como llovía, como llovía..."




sábado, 7 de julio de 2018

MÍA - 15 de Febrero de 1.965 - España


¿QUÉ HA HECHO
SARA MONTIEL
CON SUS MILLONES?


¿Se ha hecho usted alguna vez esta pregunta?, ¿o incluso se la ha hecho más de una vez? Hablar a estas alturas de la primera luminaria de nuestro cine es algo difícil, pero, por una vez, lo vamos a intentar… y para llegar al final de los millones, pasemos al principio, reflejando aquellos detalles que, aunque parezca mentira, usted todavía desconocía de esta mujer que, con “El Cordobés”, ha logrado alborotar es sistema de nuestras divisas:
“El último cuplé”, un título que hace historia en la vida de Sara, pero…
El final del rodaje de dicha película, coincidió con una gran concentración periodística en Barcelona, con motivo del estreno de “Trapecio”, el primer film norteamericano de Gina Lollobrigida; aprovechando dicha reunión, Sara y el productor, Juan de Orduña, reunieron a la prensa para proyectarles en sesión privada su última obra, al finalizar la misma, los señores de la prensa asistentes sólo preguntaron cuáles eran los proyectos de Orduña y cosas por el estilo, para ellos aquel film tenía que pasar sin pena ni gloria…
Eso no era todo, la única fortuna que había cobrado la Montiel eran trescientas cincuenta pesetas diarias, en concepto de dietas…
La casa de discos no quería que grabara la Montiel, sin embargo, después conseguiría un auténtico “disco de oro” concedido en España por la venta de un millón de ejemplares…



En fin, pasamos una nueva página: los cuplés le dieron mucha fama y muy poco dinero, cuando por veinte mil furos tenía que seguir cantando cuplés en “La violetera”, film que batería récords de taquillas (incluso en Bélgica llegó a sobrepasar los ingresos de “Los diez mandamientos”).
A todo esto triunfaba en Hollywood Natalie Wood interpretando un rol que se le había confiado a Sara, y que ella no había podido interpretar por actuar primero en “Serenade” (Dos pasiones y un amor), y después en “El último cuplé”: se trata de “Colinas ardientes”, a la que seguiría “La novia que él dejó”, convirtiendo a la Wood y a Tab Hunter en ídolos de la juventud norteamericana.


Con “Carmen, la de Ronda” y “Mi último tango” se inicia una nueva etapa “económica” del primer nombre de nuestra cinematografía: de las 100.000 pesetas pasó a las 500.000, de éstas a los dos millones, de aquí a cinco, a los diez, hasta los treinta y uno que cobra actualmente por “Una mujer perdida”, film cuyo rodaje la va a llevar a Italia (donde filma por vez primera), y cuyo guión está basado en la biografía de la comedianta española Rita Luna, y donde le acompañan Giancarlo del Duca (su galán en “La Dama de Beyruth”), y Massimo Seratto, produce Cesáreo González, y dirige Tulio Demicheli…
Pero sigamos con la “cuenta corriente”: en “Mi último tango”, y con la canción “Nada”, en nombre de Sarita Montiel se inscribe también en la Sociedad de autores. Sus discos comienzan a venderse y a agotarse en toda América y Europa, y comienza a cobrar sus porcentajes de venta, cuyo número de ceros es aumentado por el porcentaje de beneficios que en las taquillas van dejando sus películas… Una actuación suya en televisión cuesta 420.000 pesetas, como costaría después un show en Palma de Mallorca más de 300.000 pesetas… Dos jiras por Latinoamérica son un caso nunca visto de público, de entusiasmo y de fervor…


-Aquello era increíble- nos explica el maestro Solano, inseparable maestro en todas sus jiras-. En Argentina llegó incluso a esperar en la puerta del teatro, una mujer con un niño, que llevaba el brazo escayolado. Con lágrimas en los ojos le pidió a Sarita que tocara el brazo del niño, pues estaba completamente segura de que así se le curaría… Eso era veneración, fanatismo, muchísimas palabras son pocas para describir cómo recibieron a Sara en aquellas tierras…
-Siempre ha sido una locura acompañar a Sarita- nos explica otro amigo-. Existe en todo momento el peligro de perder la vida entre la multitud… Enrique Herreros, que entonces era su mánager, tenía que cerrar con llave las puertas de las “suites” que ocupaba en los hoteles, prohibir terminantemente el acceso del personal, e incluso arrancar de cuajo los hijos telefónicos para que Sara pudiera descansar entre actuación y actuación en el transcurso de la jiras.
Y Sara comenzó comprándose un ático en el número 117 de la calle de san Bernardo, en Madrid, y allí fijó su residencia habitual. Muchas habitaciones, salón, dos terrazas, etc., albergaban a la estrella más cotizada de la última década. Después cedió este piso a su madre, y adquirió otro apartamento en la Moncloa, junto a la plaza de España, desde cuyo salón se divisa también el Palacio de Oriente, edificó un hotelito en su ciudad natal, Campo de Criptana, instaló con un hermano un negocio de transportes, adquirió otro hotelito, con piscina, en las afueras de Madrid, donde pasar la temporada de calor madrileño, en caso de tener que quedarse en la ciudad durante el verano, por compromisos artísticos… En cuanto a su colección de joyas y de visones, es indudablemente la primera de España, siendo innumerables los millones invertidos en ello: sus esmeraldas y sus brillantes son bien conocidos entre los buenos aficionados a la joyería de Europa.


Sara jamás ha sido una mujer derrochadora. Cuando estuvo casada con el realizador norteamericano Anthony Mann, que rodó en España “El Cid” y “La caída del Imperio Romano”, no sólo no hizo alarde de ello en ningún momento, sino que incluso llegó a suponer una seria amenaza a Sofía Loren, cuando encontrándose ambas en Peñíscola (con motivo de rodar exteriores la primera), se pudo comprobar que “nuestra” número uno tenía en todo Levante mayor popularidad y admiración que la número uno de los italianos.
A Sara le entusiasma viajar acompañada de los suyos; desde que contrajo matrimonio con D. Vicente Ramírez de Olalla, recobró por completo su paz interior y pasó a ser una mujer distinta (si es que fuera posible ser distinta nuestra Sara), desde entonces “Chente”, y doña María (madre de la Montiel) solían acompañarla en casi todos los viajes; otras veces lo hacían una sobrina suya, o incluso sus cuñados, cuando se encontró en Barcelona rodando su última película.
Muchas veces ha pensado Sara Montiel en hacer teatro: sería indudablemente el cheque al portador más seguro que haya caído jamás en manos de los empresarios… Pero ella tiene mucho trabajo, debe dedicarse por completo a aquello que hace, y el cine sigue siendo lo primordial en estos momentos… Es seguro, por otra parte que a alguien le quepa preguntarse, ¿cuántos millones ingresaría Sara en un solo mes de actuaciones?


Los rumores comenzaron a circular a continuación: Sarita Montiel ha constituido una agencia de viajes, Sarita Montiel es parte de la productora de una serie de películas, etc., lo cierto es que indudablemente Sarita sabe darle al dinero todo el valor que tiene, porque a pesar de la enorme cantidad que ha logrado reunir, ha tenido que ganarlo peseta por peseta, o peso por peso; ha sido una carrera dura, llena de sacrificios, que todavía existen por aquello de que más difícil es aguantarse que situarse…
Hace exactamente diez años, que Sarita se encontraba en los desaparecidos estudios cinematográficos Orphea Films de Barcelona, cantando “Nena, me decía loco de pasión…”, hoy, diez años después, y pese a dimes y diretes, y pronósticos más o menos inducidos por el poco entusiasmo o la envidia, sigue siendo nuestra número uno, ninguna se cotiza tanto como ella, ninguna rueda tanto como ella (y ella no interpreta más films porque no quiere), ninguna ha logrado situarse a su nivel, ni de las nuevas, ni anteriores resucitadas, y si esto, en el transcurso de diez años, no es mantenerse en primerísima fila, sólo cabe decir: el que tenga algo que alegar que levante el dedo… Bien, como no vemos ninguno, ponemos punto final, deseándole mucha suerte y muchos millones a Sarita Montiel en esta segunda década de su imperio.


EL RECORTE CCLXXXIV
Mucha sería la fortuna y fama cosechadas por la actriz a lo largo de su dilatada carrera. Pero en el ocaso de su vida y trayectoria profesional, Sara, ponía los ojos de la nostalgia en las personas que habían marcado su vida personal. Así lo explicaba en esta revista, Magazine (La Vanguardia), con ocasión de la entrega de la medalla de oro de la Academia de Cine español. Era en su número de 1 de Junio de 1.997. 
  

Sara Montiel
“Lo mío es una sensualidad innata. Hay mujeres de 55 y no digamos de 60 que parecen mis abuelas”

A Sara Montiel la academia española del cine le va a conceder la medalla de oro como reconocimiento a su trabajo cinematográfico. Desde los años 50, y concretamente desde “El último cuplé”, ese reconocimiento lo tenía por parte del público. No importaba gran cosa cómo eran sus películas. Como escribió Antonio Valencia en su día, lo importante era ella: “En un espectáculo o en una película con Sara, si Sara marcha, todo marcha”.
Hace catorce años, todos los fines de semana y durante tres meses cogí el primer avión del viernes hacia Palma y regresé hacia Barcelona en el último avión del domingo. El resultado de aquellos viajes fue un montón de cintas magnetofónicas en las que Sara Montiel me explicaba su vida. Veinticinco capítulos en “Lecturas”, que empezaban diciendo: “Una placa en la puerta recuerda que nací allí. En la casa humilde, de fachada blanca, a las seis de la mañana del día 10 de marzo del año 1928”, y acaban con una confesión cargada de nostalgia: “Muchas veces, a través de una música me llega como un viento de vieja época y entonces me pregunto ¿cómo ha pasado todo?”
Nunca sabré si fue verdad que James Deam estuvo enamorado de ella o que uno que le tiró los tejos fue Marlon Brando. Pero recuerdo que cuando me contó que Fidel Castro trató de secuestrarla en sus tiempos de Sierra Maestra me fui incrédulo al consulado de Cuba para preguntarle al cónsul Eros si sabía algo de ese rocambolesco proyecto de secuestro y Eros me dejó clavado en la butaca cuando me dijo: “Lo sé todo: yo era el que dirigía la operación para secuestrarla al acabar una de sus actuaciones en el Tropicana. Cuando ya todo estaba ultimado se abandonó la operación porque se corría el riesgo de que ella muriese en el cruce de disparos con la policía Batista”. Y otro día me explicó que había protegido a tres comunistas que habían llamado a su balcón, tras descolgarse desde una azotea al irrumpir la policía en una reunión clandestina. Se lo pregunté a Santiago Carrillo y me lo confirmó. Luego, me explicó historias increíbles que no pude verificar y en otras era obvio que dejaba volar la fantasía. También era obvio que, como dice Agatha Christi en sus memorias, Sara “recordó lo que quiso recordar”, y en algunos casos recordó con generosidad: en las cintas aparecen los nombres de dos hombres famosos que fueron sus amantes cuando ella no había cumplido los 30 años, pero que me pidió no citase. No era por pudor, sino porque eran dos hombres casados y no quería hacerles daño. Ni a ellos ni a las mujeres que con ellos vivían.
Las largas horas pasadas en el salón de Na Burguesa, en el promontorio que domina la bahía de Palma, han dado paso hoy a una larga conversación en el salón de su piso de Madrid, atiborrado de recuerdos. Me decía años atrás, cuando su hija Thais tenía poco más de cuatro años y su hijo Zeus llegaba justo aquellos días a la casa –las cintas recogen sus primeros llantos y las primeras palabras de Sara para consolarlo- que vivir era dejar jirones de piel. Como mujer, reconocía los errores en sus fracasos sentimentales pero había encontrado la paz con Pepe Tous, un hombre que la quería, le daba seguridad y le permitía un desdoblamiento a lo doctor Jekyll y míster Hyde entre la Antonia cálida, desmaquillada e insegura y la Sara sensual, supermaquillada y estrella a lo “star system”.
Hasta que un día ella vio cómo por la bahía avanzaba un barco y le dijo a su marido: “Es ruso, amor”, porque siempre le llamaba amor, y él, acostado en la cama, miró por el ventanal y respondió: “No es ruso. No veo la hoz y el martillo”. Ella le puso en las manos unos prismáticos mientras le decía: “El comunismo acabó hace tiempo, amor” y Pepe Tous miró la bahía por los prismáticos y dijo, con su humor característico: “Sí, es ruso: las tiendas de Palma van a vender muchas bragas y sostenes del año de la tana”. Se ladeó en la cama, cogió el sueño de la siesta y ya no despertó y a Antonia Abad se le paró el reloj de la vida.


-¿Qué le ha pasado en estos catorce años?
-Cosas muy buenas y cosas muy malas. En los últimos cinco años, a partir de la muerte de mi marido, mi vida ha cambiado totalmente.
-¿Sobre qué cosas ha reflexionado en esos años malos?
-Sobre el valor de la vida, la frustración de la muerte, la traición de la amistad. Soy otra mujer. No diferente, porque cuando se llega a cierta edad no se puede ser diferente a como has sido, pero sí soy distinta mentalmente porque me he encontrado sola ante la responsabilidad de sacar adelante la educación de mis hijos.
-Usted ha sido una mujer que ha llorado mucho. Recuerdo que me contó cómo la muerte de su madre le produjo una profunda depresión…
-Sí. Fue terrible para mí. Una tragedia. Se cortó un cordón umbilical. Es la única forma de explicar que durante tres meses fuese a llorar, todas las noches, sobre la tumba de mi madre.
-¿No había llorado nunca como los últimos años?
-Nunca. El primer día que supe que Pepe iba a morir antes de tres meses el mundo se me hundió. No fue un llanto por egoísmo. Fue un llanto por lo que la enfermedad tenía de traición para él. Nunca acepté esa enfermedad. No pude.
-¿La aceptó mejor él?
-Él no supo nunca que iba a morir. Le engañamos.
-¿Le engañaron o les engañó él haciéndoles creer que se dejaba engañar?
-Supo que tenía cáncer de colon pero creyó hasta el final que le habían operado con éxito. Le propusieron ir a una clínica norteamericana, donde está el manitas en este tipo de operaciones, pero respondió que no. Él adoraba a su amigo el doctor Fábregas, y el doctor Fábregas, mi internista, también le adoraba a él.
-Dicho sin ironía: ese engaño ¿ha sido la mejor interpretación de su vida?
-Sin duda alguna. Tres Oscar serían poco pero es un papel que no deseo a nadie. Ni a mi peor enemigo. Tenía que maquillarme, estar alegre, rebosar optimismo para demostrarle lo contenta que estaba porque le veía mejorar.
-Y usted no es especialmente una mujer alegre…
-No. Pero tengo sentido del humor negro.
-No era precisamente el humor ideal para esa situación.
-No.
-A usted siempre le ha dado mucho miedo la muerte…
-Sí. Y los tres meses esperando la muerte de Pepe me han acrecentado ese miedo por la soledad que mi propia muerte entrañaría para mis hijos. Es por eso por lo que me dan miedo mis 69 años, los 70 que se acercan.
-¿Puedo decirle que la encuentro guapísima?
-¡Qué bien!
-Pero insisto, como hace catorce años, en que sin maquillar la encuentro todavía más bella.
-¿Sí?
-Sí.
-La piel. Cosa de la piel.
-Yo, y ya sé que usted en eso discrepa porque mantiene que Antonia Abad es una mujer para la privacidad y Sara Montiel es la que se debe al público, lo achaco más que a cosa de la piel al hecho de que a Antonia la encuentro mucho más entrañable que a Sara.
-Antonia va muy unida a Sara y usted lo sabe.
-Su belleza es ahora más serena. Como más madura, y no por los años.
-Debe ser cosa de la tristeza. Tras años de llorar sé que mis ojos ya no son los mismos. Han perdido vida, ya no son pícaros, no hay en ellos destellos ni de humor negro ni de amor. Solamente cuando canto mis ojos recuperan la pasión de siempre.
-Al despertar, como en aquella vieja novela francesa, ¿ha recibido el día diciéndole “buenos días, tristeza”?
-Muchas veces. No quería dormir para no despertar con la verdad.
-¿Tardó mucho tiempo en salir del pozo?
-Mucho. Estuve un año sometida a curas de sueño. Cometí el error de seguir en Palma de Mallorca. No me di cuenta de que al morir Pepe tenía que haber venido a vivir enseguida a Madrid, donde tengo una familia entrañable.
-Usted es un animal de escena. ¿Ni siquiera el actuar en directo le servía como terapia para tratar de olvidar?
-No podía actuar en directo. No pude hacerlo hasta hace un año. Créame: yo era una piltrafa. Sentía un vacío terrible y, pensando en mis hijos, sentí por primera vez el peso de los años. No era miedo a envejecer. Nunca tuve complejo de cumplir años. Era el peso de la responsabilidad.
-Él era esposo, padre, empresario, relaciones públicas. ¿Quién le suple?
-Nadie. Asumo todos los papeles, salvo el de esposo.
-¿Le han tratado de engañar?
-Me han engañado y me han estafado.
-¿Y han tratado de seducirla? Las separadas y las viudas atractivas suelen provocar concupiscencias.
-Han venido como moscas.
-Ese público anónimo que le adora ¿le envió muchas cartas expresándole su solidaridad en el dolor?
-Muchas. Maravillosas. Gentes anónimas y gentes conocidas. Quizá la carta más hermosa de todas fue la que me envió Adolfo Marsillach. Preciosa. Había sido un gran amigo de Pepe. En sus  años de estudiantes de Derecho vivieron juntos y lo compartieron todo. Incluso amores.
-¿Se siente sola? Usted siempre tuvo a su lado un hombre que la quería.
-Tuve esa suerte. Ahora tengo a mis hijos. Tengo bastante con ellos y con un buen amigo.
-¿Y qué sintió cuando al salir del pozo actuó en directo otra vez?
-Miedo.
-¿Quién la convence para que lo venza?
-Fui con mis hijos a pasar unas vacaciones a Miami, donde tenemos muchas amistades. Una vez allí, los empresarios que me habían contratado en otras ocasiones me ofrecieron dos actuaciones en su auditórium con capacidad para 14.000 espectadores. Mi hija me animó y dije que sí. Pedí que me enviaran las partituras desde Madrid y que viniese el maestro para ensayar durante una semana antes de las actuaciones. Al principio fue terrible, una prueba de fuego. Había olvidado incluso las letras de muchas canciones. Es curioso cómo el dolor afecta a cosas que tú crees dominar.
-El final me lo imagino: me dirá usted que fue un éxito…
-Inenarrable. Dos horas y 45 minutos en escena interpretando 26 canciones sin equivocarme una sola vez, cosa extraña porque a todos los que tenemos un repertorio muy amplio siempre se nos va la letra al cielo en un momento u otro de una actuación, y cambiándome tres veces de vestido. Mire si tuve éxito que me contrataron para actuar durante diez días en el teatro Avenida de Buenos Aires.
-¿Qué receta tiene usted para ser incombustible?
-Una gran fuerza de voluntad y una gran sensualidad cuando canto. Es una sensualidad innata. Es una sensualidad que morirá conmigo. No doy nunca la imagen de una mujer mayor, fría, muy puesta, muy señora. Siempre actúo con unos vestidos que ofrecen unas transparencias y unos escotes de locura. Hay mujeres de 55 años y no digamos de 60 que parecen mis abuelas.
-¿Siempre comiendo media lechuga sin aceite y sin sal para mantener el peso?
-Cuando es necesario, sí. Ahora he estado tres meses a dieta porque vine de Buenos Aires con ocho kilos de más. La carne argentina.
-¿Cuál es su peso ideal?
-61 kilos. Puedo llegar a los 65 pero entonces ya estoy redondita.
-El público, su público, ¿espera siempre la misma Sara?
-Siempre.
-¿Le molestaría otra Sara?
-Sí. Tengo que ser yo.
-¿Y a partir de ahora?
-La Sara de siempre actuará en Brasil. En Río de Janeiro, concretamente.
-¿Y el cine?
-Lo dejé en 1975 y no volveré salvo una oferta que sea extraordinaria y me dé libertad para seguir con mis hijos durante el rodaje.
-¿Sigue mirando sus películas?
-Cuando vienen a casa las amigas algunas veces nos divertimos pasándolas por vídeo.
-¿Y cuál aguanta?
-Todas.
-¡Mujer! Todas, todas… ¿no es un poco exagerado?
-Todas. La única mala es ‘Tuset Street’ y la más floja, ‘Cinco almohadas’, todavía se puede ver. ‘La violetera’ y ‘El último cuplé’ son dos clásicos que en los canales americanos pasan una y otra vez.


-Políticamente, ¿sigue siendo de izquierdas?
-Sí. Como mis abuelos y mis padres y mi familia. Soy una mujer muy fiel a sus creencias. Me han decepcionado muchísimo algunos políticos de izquierda pero a otros aún les sigo viendo como a dioses.
-Y al Partido Popular, ¿cómo lo ve’
-Si lo hacen bien me alegraré, porque eso será por el bien de mis hijos. A mí ya no me pueden quitar ni dar nada.
-A cierta edad se empieza a mirar hacia atrás. ¿Mira usted ya?
-Es malo rebobinar la memoria. No puedes vivir con el pasado.
-El pasado está ahí. Nos recuerda lo que hemos sido.
-El pasado es nostalgia. ¿Sabe cuándo he sentido nostalgia? Ha sido hace poco, cuando María Félix vino a Madrid. Hacía 47 años que quería conocerla personalmente y no lo he logrado hasta ahora. Era mi ídolo como estética. Era de una belleza que la eclipsaba como actriz. La quise conocer en 1947, mientras rodaba ‘Una mujer cualquiera’ con argumento de Miguel Mihura, ¿lo recuerda usted?, el primer hombre que creyó en mí y del que me enamoré. No me quiso recibir. Era tremenda. En 1951 rodábamos el platós próximos. Ella rodaba ‘Camelia’, con Jorge Mistral como pareja, y yo, ‘Necesito dinero’, con Pedro Infante y bajo la dirección de Miguel Zacarías, que descubrió a María en ‘El peñón de los ánimos’. Me asomé a la puerta de su plató justo en el momento en el que ella miraba hacia allí. Gritó enfurecida: “Esa señorita, fuera, que la saquen”. Como yo era la única señorita que estaba allí, me di por aludida y me marché llorando como una descosida. Mientras la presentaba en el festival del cine de la comunidad de Madrid y la invitaba a cenar el día que cumplía 83 años rebobiné mi memoria y reviví los años de México, el amor de Plaza, la amistad de León Felipe, lo sueños de una veinteañera que quería ser una gran actriz. Sí. Entonces sentí el pellizco de la nostalgia y recordé una frase de mi madre: ‘Antonia, espera; espera siempre porque la vida es muy larga’.
-Hace catorce años le pregunté si le gustaría un epitafio y me respondió que no. ¿Sigue pensando igual?
-Francamente: el epitafio me importa tres pimientos.
-¿Le dolería mucho que la olvidasen? La muerte es olvido.
-Una vez muerta ya no te enteras, pero pensándolo en vida, sí me produciría mucha pena que me olvidaran mis hijos. Yo no he olvidado a ninguno de mis seres queridos. Ni a mis padres ni a mi hermano ni a mis amigos, a muchos de los cuales se los ha llevado el dichoso sida. ¿Que los demás me olvidan? Pues qué bien. Que les den morcillas.
Sara Montiel, hace catorce años, mientras bebíamos la última copa mirando hacia las aguas lejanas de la bahía: “En ‘El último cuplé’ uno de los protagonistas decía que resulta difícil ser el marido de una estrella. El palmesano es el único hombre que ha estado a mi lado sabiendo cumplir ese difícil papel. Me deja de ser Sara Montiel y, al mismo tiempo, me sabe llevar como Antonia Abad y para hacer eso se necesita mucho tacto. Él sabe que soy una actriz con un carácter muy fuerte y que al mismo tiempo soy muy frágil como mujer”.
Junto a la piscina, Pepe Tous dirigía unas nuevas obras de albañilería. En un momento dado me gritó: “Cuando me casé, supe desde el primer día que me casaba con Antonia y con un grupo de albañiles”. Ella rió.

Texto de José Martí Gómez
Fotos de Montserrat Velando


LA FOTO CCLXXXIV


La diva en el esplendor de su carrera profesional y belleza legendaria. Por Gyenes. 


domingo, 11 de junio de 2017

COLECCAO CINEMA - 13 de Julio de 1.967 - Portugal



(Pincha en las ilustraciones para ver más grande)









EL RECORTE CCXLVI
En 1.966 Sara Montiel rodaba 'La mujer perdida' y hacía su gira por los países del Este. Visitó Rumanía y actuó en Bucarest. La revista húngara Világ Ifjúsága recogía la noticia y llevaba a la estrella a su contraportada con fotografías del film. 



(Pincha para ver el artículo en su tamaño original)



LA FOTO CCXLVI


La mujer perdida, al fin, redimida. 


viernes, 31 de julio de 2015

GACETA ILUSTRADA - 15 de Mayo de 1965 - España


CINE
SARA MONTIEL:
dólares

Sara Montiel: más millones

Aún no se ha terminado la película que Sarita Montiel rueda en Barcelona y ya anda la estrella enterándose del argumento del que podría ser su próximo film. Se trata de la vida de Rita Luna, una cómica del Madrid de los Austrias y de las corralas, a la que don Miguel de Unamuno dedicó un breve ensayo que ha servido en parte para confeccionar el guión. A Sara le gusta el personaje, como le gustan, por otra parte, cuantos interpreta, ya que ésta es condición ineludible en sus contratos, y como le gusta –y mucho- el de esta “Dama de Beyruth” que está acabando ya. Por cierto que la película ha cambiado su antiguo nombre por el mucho más explícito de “Cada noche un amor”, que, desde luego, se adapta bastante mejor al tema.
Si la vida de Rita Luna se pone en celuloide, será la primera de las tres cintas que Sara ha de hacer en los próximos dos años para cumplir los términos de su reciente contrato con Cesáreo González. Si lo que se rumorea es cierto, la estrella percibirá en conjunto la respetable suma de noventa y tres millones de pesetas, pero en dólares, con lo cual la importancia de la cosa queda aún más acentuada.
Según otros informes, que parecen ciertos, el contrato, en exclusiva, es por tres años, periodo en el que la actriz sólo podrá trabajar en películas de Cesáreo González. Se calculan en tres o cuatro las cintas a realizar en ese plazo, a razón de doce millones por película como mínimo garantizado; o sea, de 36 a 48 millones en los tres años. (Se calcula que hasta hoy, desde que regresó de América en 1955 –o sea, a partir de “El último cuplé” y “La violetera”-, Sara Montiel lleva ganados unos 100 millones de pesetas.)
Porque así lo desea el productor y lo manda el exhibidor, Sarita Montiel cantará en estas tres próximas películas, aunque es bien cierto que ella quisiera, una vez por lo menos, que la dejasen actuar sin el apoyo y el aliciente de su voz bonita y popular. Además, y de entrada, Sarita cantará en inglés directamente, porque en inglés será también el rodaje de las tres producciones. De su estancia en Estados Unidos se trajo Sara un bastante profundo dominio del inglés.
Las películas de Sara son siempre un “hit” en España y en Hispanoamérica y se venden bien en algunos países de Europa, muy particularmente, por ejemplo, en el Sur de Francia. Ahora, haciendo las películas directamente en inglés, don Cesáreo quiere conquistar el mercado yanqui.


Jesús Ulled


EL RECORTE CCXXXV
Este recorte mexicano contiene una sinopsis del film "La dama de Beyrut". Es de 1965 pero desconocemos la revista de procedencia. 

“CADA NOCHE UN AMOR”

Realización de LADISLAO VAJDA
Distribuida por PEL-MEX
REPARTO
Isabel………………..SARITA MONTIEL
Dr. Castelnov.........................F. GRAVEY
Omar……………………...ALAN SOURY
Gloria……………………MAGALI NOEL
Francis………GIAN CARLO DEL DUCA


Isabel es una joven y bella muchacha provinciana que en su ansia de triunfar como cantante cae bajo las garras de Omar, un inescrupuloso traficante, que la lleva, junto con otras infelices mujeres, a Beyrut, donde son obligadas a trabajar para un sujeto llamado Bepo, jefe de una siniestra organización, que trabaja en un cabaret, y que las asigna a apuestos empresarios.
Debido a un incidente hábilmente preparado, Isabel es despojada de su pasaporte y ante la amenaza de ser entregada a la policía, pues sus documentos son falsos, accede a ser levada a un lugar conocido por la Villa, un lujoso pero nada recomendable lugar, cuya directora, Gloria, que es la amante de Omar, la recibe de muy mala manera, al darse cuenta que su hombre demuestra ciertas preferencias por la muchacha.
Después de varias peripecias, Isabel es rescatada por un cliente de la Villa, conocido por el Dr. Castelnov, quien se la lleva a París.
Apenas llega a la deslumbrante capital francesa, Isabel vuelve a encontrarse con Francis, un joven que conoció en su travesía por el mediterráneo que acabó por llevarla a Beyrut. Francis no es otro que el hijo del Dr. Castelnov, y al igual que su padre le declara su amor.


Entretanto un elemento de la banda de Omar descubre el sitio donde se halla Isabel y da aviso a su jefe. Viéndose descubierta y ante la amenaza de Omar de dar muerte a Castelnov y a Francis, Isabel finge una escena amorosa con Omar. En esos momentos es sorprendida por Francis, el cual se aleja asqueado del sitio donde sorprendiera a su amada en los brazos de otro hombre.
Castelnov, ante esa vertiginosa sucesión de hechos tan reveladores, se da cuenta que su verdadero papel no es el de un galán y se dispone a actuar. Isabel le ha hecho confidencias en el sentido de que la vida de su hijo Francis corre peligro y sale en busca del desalmado Omar. Sabe que la banda que controla el despiadado traficante de infelices mujeres ha recibido instrucciones de asesinato.
Castelnov descubre el hotel donde se halla hospedado el malvado Omar y se dirige resueltamente a su habitación. Su intención es clara y terminante: matarlo. Acabar con esa alimaña humana que lucra con la perversión humana. Pero la fuerza de la juventud de Omar supera al impulso de Castelnov y este cae muerto de un tiro en el corazón.




Francis, que se resiste a admitir el cambio operado en Isabel, va hasta el lugar donde encuentra escondida a la banda de traficantes. Estos lo descubren y lo atacan, maltratándolo salvajemente. Lo castigan sin piedad y lo abandonan en un callejón dándolo por muerto.
Isabel, enterada de lo que le ha ocurrido a Francis, se dirige a Omar:
-Seguiré siempre contigo –le dice- : siempre y cuando la vida de Francis sea respetada…
-Antes de que nos vayamos a América –le responde Omar- , te llevaré para que compruebes que ese muchacho está a salvo. Te espero mañana en mi hotel…
Pero Omar no cuenta que Gloria, su celosa ex amante, lo denunciaría ante el jefe de la banda, Bepo, diciéndole que Omar piensa fugarse del país en compañía de Isabel. La orden de Bepo será precisa y breve.
Pero mientras Bepo sentencia a muerte a Omar, Francis, revisando unos papeles de su difunto padre, encuentra una revelación. Se da cuenta de que Isabel está fingiendo un amor que no siente para salvarlo a él de Omar y de su banda.
-He sido injusto –se dice- y no permitiré que Isabel se sacrifique para salvarme…



Se dirige al cabaret donde Isabel ha sido contratada y escucha una conversación entre Omar y la joven. Francis irrumpe en la habitación y comienza una lucha feroz entre los dos hombres. Omar parece dominar a Francis y ante una fugaz vacilación de éste huye rápidamente. Francis se recupera y se lanza en persecución del traficante.
A orillas del Sena, Francis alcanza a Omar y se traban nuevamente en una lucha sin cuartel, luchan cuerpo a cuerpo y a muerte.
Isabel, mientras tanto, queda en el cabaret con una angustia honda. Sabe que de esa lucha depende su felicidad, su libertad, y la vida del hombre que ama. Su único y verdadero amor. Ruega con todas las fuerzas por Francis y sus oraciones serán escuchadas. Francis da muerte a Omar. Termina así una vida ruin y triunfa por fin el amor.


Mientras Francis luchaba con Omar, la policía alertada, ha tendido sus redes y apresa al resto de la temible banda de traficantes. La odisea de Isabel ha terminado. En brazos de su amado se alejan de ese nefasto hotel de orillas del Sena donde han encontrado la muerte su salvador y su verdugo.
Junto a Francis encontrará una vida libre y sin temores. Los días pasados en Beyrut, su dorada prisión de la Villa y todo ese clima de vicio y lujuria ha quedado atrás.
El amor y el arte serán los únicos objetivos de su vida. A ellos dedicará su juventud y su belleza.


LA FOTO CCXXXV


La diva en el film "La dama de Beirut". Este 2015 cumple 50 años.