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viernes, 13 de enero de 2017

EL IMPARCIAL - 1958 - México



















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EL RECORTE CCXXXII
En 1997 la revista 'Qué me dices' recogía esta entrevista a la diva. A Sara se le concedía la medalla de Oro de la Academia de Cine Español y la artista hacía el milésimo repaso de todas las etapas de su vida haciendo un repaso, también, de la actualidad del momento. 


SARA MONTIEL:
“Banderas no me pidió consejo antes de ir a Hollywood”
La Academia de Cine le otorga la medalla de oro a toda su carrera. Pero ‘Saritísima’ es mucho más que una actriz. Es una mujer con historia: la única española que ha triunfado en EE.UU

Sara posa en la terraza de su ático, en la que tiene hasta una piscina, ¡en el centro de Madrid! Ella cuida personalmente de las plantas y las flores. 

Vive rodeada de todos sus recuerdos en una casa del barrio de Salamanca de Madrid. Parece la mansión de una gran estrella de Hollywood. Arte chino, plata y muy buenos cuadros recuerdan que Sara es mucho más que una actriz española: es la estrella por excelencia de nuestro cine.
-Sara, ¿qué te queda por vivir?
-Me falta la experiencia de ver al menos a uno de mis hijos casado. Mi ilusión es verlos crecer y preparar sus bodas. Eso quiere decir que tendré vida por delante.
-¿Cuál es el recuerdo más importante de tu vida?
-Muchas cosas. He sido muy afortunada porque me han querido hombres muy importantes. Pero como mujer, como esposa y como amante, recuerdo a Pepe Tous. Ha sido mi amor único, el verdadero.


Su casa es un verdadero museo. En sus paredes tiene colgados dos Picasso, 11 Tapies, un Goya, tres Miró, un Palencia, un Barceló, un Soroya, dos Dalí... ¡Y más de 100 cuadros que no le caben en las paredes!

-¿Y antes de irte a América?
-Antes de irme a México, un año horroroso que pasé en el hospital para tuberculosos de San Rafael.
-¿Y de Hollywood?
-Mi casa, mi gente, Tony Mann, mi primer marido. Murió tras siete años de matrimonio. Tengo allí a Tony y Nina, sus hijos, que vivieron con nosotros.
-¿Fue allí donde comenzó tu afición por el arte?
-A mí siempre me ha gustado la pintura. Cuando vine a Madrid con 14 años visitaba siempre que podía el Museo del Prado. Iba allí cuando no lo hacía nadie. Ahora está más de moda hacerlo.
-¿Dónde compras tus cuadros?
-Pepe era un gran aficionado y tenía una gran colección. He comprado muchos en subastas. Otros me los han regalado.
-¿Harías un museo como el de Tita Cervera?
-¡No por Dios! Lo de Tita es otra cosa. Pobrecita yo. Sólo tengo una pequeña colección privada que voy aumentando de vez en cuando.


Las joyas y los puros son sus otros vicios. Algunos de sus 'pedruscos' son de un valor incalculable. Los puros, siempre Montecristo. 

-¿Añoras el cine?
-En absoluto. Me retiré en 1976 porque quise, y sigo diciendo que no.
-¿Por qué una chica tan moderna se retiró cuando comenzó la libertad de expresión?
-Porque el cine que se hacía en esa época era muy malo. Hasta 1985 no se volvió a hacer buen cine.
-¿Te ha pedido consejo Antonio Banderas?
-No. Desde que se fue a Hollywood no le he visto. Él y yo hemos sido los dos únicos españoles que hemos llegado a trabajar allí de forma continuada.
-¿Te parece mal que Mar Flores haga cine?
-No sé quien es ella.
-¡Qué no sabes quién es Mar Flores!
-No. He oído hablar de ella, pero no sé lo que ha hecho. No sé si es actriz o no, porque no la he visto nunca.
-¿Vas con frecuencia al cine?
-Voy con mi hija a ver las películas en versión original subtitulada.
-¿Y cine español?
-Muchas me las mandan en vídeo, porque soy miembro activo de la Academia de Cine y tengo que votar a los Goya.
-¿A quién votaste el último año?
-No debo decirlo pero… a Conchita Velasco y a Más allá del jardín. Me encantó.


¡Dios mío también tiene esculturas! Por ejemplo: dos de Dalí y una de Picasso. 

-¿Estabas enfadada con Vicente Parra cuando murió?
-Eso son cuentos de su hermana. Yo dije en televisión lo de su enfermedad porque nos convenía. A Vicente y a todos. Era algo hablado. Él no sólo lo sabía, sino que grabó el programa.
-Entonces, ¿no se enfadó?
-En absoluto. Estuve con él hasta el último momento. Murió cuando yo estaba en Miami. Su hermana se ha portado muy mal con nosotros, sus amigos. Yo estaba fuera, pero a los demás no los avisaron para el entierro.
-¿No es una lástima que haya muerto así?
-La lástima es que haya muerto. Esa es la pena. Lo demás no importa.

Texto: Nacho Fresno
Fotos: Tomás Cifuentes

Lo que no sabías
Se ha casado 4 veces con tres hombres. Con Anthony Mann el 11 de marzo de 1957 en Nueva York en ‘artículo mortis’, pues él estaba muy grave por un infarto. El 26 de agosto del mismo año se casaron de forma civil y ya ante los amigos. El 2 de junio de 1964 se casó en Roma con José Vicente Martínez Olalla por la Iglesia. Con Pepe Tous se casó por lo civil el 31 de julio de 1979.
Pepe Tous y ella vivieron en Mallorca. La familia de su marido tenía allí muchos negocios. En la actualidad, Sara es la dueña de tres teatros y varias casas en la isla balear.
Fuma dos puros al día, uno después de comer y otro después de cenar. Siempre Montecristo número 4, y no los guarda en ninguna caja especial, pues los compra debajo de su casa.
Tras vender su casa de la Plaza de España, situada junto a la de Vicente Parra, se trasladó al ático de un edificio que ella misma mandó construir en el barrio de Salamanca de Madrid.


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LA FOTO CCXXXII


Sara Montiel regresa de París de rodar 'La violetera'. Las gafas son para proteger un ojo dañado por los focos durante el rodaje. 

martes, 17 de marzo de 2015

QUÉ ME DICES - 26 de Octubre de 2002 - España


SARA
Y TONY
hicieron de su boda un circo
La artista y el cubano se dieron el ‘sí, quiero’ el pasado jueves, 18 de octubre, en Majadahonda, en una ceremonia oficiada por el alcalde de esta localidad madrileña.

El día anterior a la boda, Sara acudió a la peluquería, donde la recogió Tony. La actriz vestía el mismo atuendo que el día del enlace. 

Sara Montiel y Tony Hernández ya son marido y mujer. Así lo aseguró el pasado jueves el programa Gente, de TVE. La ceremonia tuvo lugar en el Ayuntamiento de Majadahonda, donde el propio alcalde del municipio, que ofició la ceremonia, participó de la discreción de la pareja al afirmar: “Han venido dos ciudadanos a hacer unas gestiones en el Ayuntamiento y se les ha atendido como a cualquier ciudadano…”
Los testigos de la boda fueron la hija de Tony, Aileen, que tiene once años, y un íntimo amigo alicantino de Sara. La artista manchega, que abandonó el juzgado en compañía de su peluquero, declaró: “Tony acaba de recibir unos papeles de Cuba para la boda y yo he venido aquí para arreglar los míos y poder casarme el domingo o el lunes”.
Sara y Tony llegaron al consistorio madrileño rodeados de un gran revuelo que sorprendió a la propia cantante, que vestía un traje de chaqueta blanco, blusón negro con pedrería y gafas de sol: casualmente, el mismo atuendo que llevaba el día anterior.
No sabemos si la intención de Sara Montiel era despistar a la prensa, pero desde luego consiguió tener a los medios de comunicación al retortero durante toda la jornada del jueves. La pareja celebró la boda al día siguiente, en una fiesta privada que tuvo lugar en casa de la artista, a la que sólo acudieron algunos invitados. Sara reconoció que tenía la intención de disfrutar del ágape en la más estricta intimidad: “Mi familia y dos o tres invitados de Tony”.

“La presencia de mi hija es el mejor regalo”
Muy emocionado, el recién casado habló de la presencia de su hija Aileen, que se desplazó desde Cuba para asistir a la boda de su padre: “La presencia de mi hija es el mejor regalo y para ella ha sido una gran ilusión, porque nunca en su vida había viajado”.
Los grandes ausentes en la ceremonia fueron los hijos de Sara: Thais, de 21 años, y Zeus, de 17. A pesar de que, según Tony, la actriz había ido a verles en los días previos a la boda, ellos decidieron no acudir. “Estoy triste por ello, pero respeto sus deseos”, afirmó Sara. Además, el cubano admitió que veía difícil que se conocieran su hija y los hijos de Sara.
Tony habló unos días antes de la boda de sus sentimientos y sus planes de futuro: “Estoy tranquilo, para mí no es la primera vez y para Sara tampoco”.
También se había especulado con la asistencia a la boda de Norma Duval, Carmen Sevilla y José Manuel Parada, pero ninguno confirmó su asistencia.

La falta de un documento de Tony fue el motivo por el que la pareja no se había casado antes. De hecho, ya tenían en su poder las alianzas desde hacía tiempo: la pareja aprovechó un viaje a Melilla para comprar los anillos.


Sara aseguró a los periodistas que había acudido al Ayuntamiento de Majadahonda junto a Tony Hernández "a arreglar unos papeles para poder casarnos". Sin embargo, todo fue un juego para proteger la exclusiva que habían acordado con una revista.

“Me iré con mi hija a Cuba”
El cubano ya había hecho planes de futuro antes de dar el ‘sí, quiero’ a Sara Montiel.
Tony, ¿se quedará a vivir tu hija en Madrid con Sara?
No, se irá conmigo a Cuba a finales de octubre, el día 30.
¿Os iréis de luna de miel?
Eso será después, en Cuba.
Debe ser muy duro separarte de tu esposa tan pronto…
Me gustaría vivir con ella aquí, pero tengo a mi familia en Cuba; mi madre y mi hija, y yo soy muy familiar. Tengo mi trabajo fijo allí desde hace 15 años y me gusta muchísimo. No puedo quedarme aquí sin trabajo, para que luego digan que vivo a costa de ella…


Sara y Tony acudieron al Ayuntamiento de Majadahonda, donde tuvo lugar el enlace, que fue oficiado por el alcalde del municipio. 

“Amo a Tony de una forma relajada”
Cuando iniciaron su relación en agosto de 2001, la artista ya manifestó: “Amo a Tony de una forma relajada, sin tensiones ni agobios”. Y ésta ha sido la nota dominante de su noviazgo, donde ni la diferencia de edad (33 años) ha sido un problema para ellos.
Desde que Tony tuvo la oportunidad de conocer a la popular actriz, cuya fama traspasó fronteras en los años cincuenta con películas como La violetera o El último cuplé, Tony lo tenía claro: “Siento locura por ella desde que tengo uso de razón”. Pese al secretismo que ha rodeado su boda, ambos han cumplido su sueño. Aún falta la boda por la Iglesia, en la catedral de La Habana el próximo enero.



Cuatro bodas para Sara
La actriz, que nació en Campo de Criptana (Ciudad Real) el 10 de marzo de 1928, secasó por primera vez, por lo civil, con el director estadounidense Anthony Mann, en agosto de 1957. Su unión sólo duró cuatro años. En 1963 obtuvo la nulidad matrimonial y se casó, esta vez por la Iglesia, con el productor José Vicente Ramírez Olalla. Fue en Roma, en el año 1964. El matrimonio se anuló en el año 1977. Ya en 1979, tras nueve años de convivencia, dio el ‘sí, quiero’ al gran amor de su vida, el industrial mallorquín Pepe Tous, que falleció en 1992 y con quien adoptó dos hijos: Thais, que ahora tiene 21 años; y Zeus, de 17. Precisamente sus dos hijos se han opuesto abiertamente a su último matrimonio con el operador de cine cubano Tony Hernández, un hombre que tiene treinta y tres años menos que la artista manchega.


EL RECORTE CCXVI
Si su boda con Tony Hernández nos trajo ríos de tinta, horas de televisión y frases para la posteridad, su, casi instantánea, separación del cubano no fue para menos. Si fue el mayor o el menor error de Sara, nadie somos quien para juzgarlo, pues al fin, todo lo que la rodeó sólo son pequeños satélites en torno a un gran planeta, como decía una gran amiga nuestra.  Así recogía la revista Diez Minutos, en Julio de 2003, las primeras noticias sobre el divorcio. 

SARA MONTIEL
“Tony ha reaccionado fatal, pero ya me lo esperaba”
La artista, que se ha refugiado en su casa de Madrid, se ha separado del que ha sido su marido durante ocho meses. Según la cantante, sus hijos, Thais y Zeus, la obligaron a elegir entre ellos o el cubano.

Sara Montiel y Tony Hernández se han separado. Tras ocho meses de matrimonio la artista ha tenido que elegir entre su marido y sus hijos porque estos últimos, asegura, la han obligado. Thais, de 24 años, y Zeus, de 20 años, han vencido en su particular batalla contra el joven marido cubano de su madre. “Puse la situación en una balanza y ganaron mis hijos. Ellos nunca admitieron el matrimonio. Jamás han aceptado que yo estuviera casada con hombre alguno, fuera Tony o cualquier otro. Tampoco aceptaron en su día a Giancarlo”, ha declarado la artista.
Por un lado, Sara se siente alegre como madre porque vuelve a tener a sus hijos a su lado; por otro, es una mujer infeliz porque, según ella, sigue amando a su marido. “Tony sigue siendo mi marido hasta que haya una sentencia de separación. Hablamos todos los días; yo lo quiero muchísimo y él a mí”.


Según Sara, sus hijos, has sido los culpables de su separación de Tony. "Incluso tuve que enseñarles la demanda para que me creyeran", dice la artista. 

“Él sabe que mis hijos son lo primero”
Sara, que contrajo matrimonio con Tony el 17 de octubre de 2002, presentó la demanda de separación el pasado mes de junio. “Nos hemos separado de mutuo acuerdo, aunque Tony se lo ha tomado fatal, aunque ya me lo esperaba, pero él sabe que mis hijos son lo primero”. Éste ha sido el precio que ha tenido que pagar para que Thais y Zeus volvieran a su lado. “Ya están tranquilos. ¡Tuve que enseñarles la demanda de separación para que me creyeran!”. Ahora su dolor es que sigue amando a Tony. “Le adoro. Seguiremos siendo amigos”.

AGENCIAS



Sara, en su primera aparcición pública tras anunciar su separación, comentó, en la puerta de su casa, que sigue amando a Tony. 

Tony: “Me he enterado por la prensa”
A pesar de que el anuncio de la separación de Sara Montiel no ha causado sorpresa en España, en Cuba, a Tony, le ha generado mucha confusión. En una entrevista concedida a una cadena de televisión, el ex de Sara aseguró desconocer que su mujer había firmado la demanda de separación porque se lo habían exigido sus hijos. “Me he enterado por la prensa española y me he quedado alucinado. El sábado hablé con ella por teléfono y no me dijo nada; estaba como siempre. No sé qué está pasando, porque el problema con sus hijos ha estado ahí siempre”.
Sara Montiel ha asegurado que el cubano lo está pasando muy mal con la separación y que han presentado la demanda de mutuo acuerdo. Sin embargo, Tony dice no saber nada. “No se ha puesto en contacto conmigo. Sara se volvió loca; yo no sé”.
El abogado del cubano, Francisco Fernández Goberna, ha defendido a su cliente en la televisión. Según el letrado, Tony no tenía ni idea de los planes de Sara para deshacer su matrimonio.
“Es cierto que mi cliente ha firmado los papeles de separación, pero él desconocía lo que firmaba; creía que eran unos poderes”.
Al parecer, el marido de Sara se dio cuenta de las cosas cuando su esposa le mandó a Cuba una maleta con todas sus pertenencias. “Fue un acto no muy elegante por parte de Sara, que llenó a Tony de sorpresa y dolor”, comentó el abogado. Según Francisco Fernández Goberna, su cliente “está absolutamente dolido, enfadado y desconcertado. Está claro que esta demanda de separación, de la que nos hemos enterado los dos por la prensa, no puede ser válida, ya que una demanda de separación de mutuo acuerdo no se puede presentar en el juzgado hasta que se cumpla el primer aniversario de la boda, y ésta fue en el mes de octubre, por lo que dicha demanda es nula”.


LA FOTO CCXVI


Muchos aprovecharon el filón de la boda con Tony para desprestigiar a Sara. Pero a Sara nadie le pudo quitar su estatus de estrella. Aquí, por Wizuete, en los '70.

domingo, 5 de febrero de 2012

HOLA - 17 de Julio de 2003 - España


EXCLUSIVA
La demanda fue presentada el pasado 2 de julio en un juzgado de Madrid
SARA MONTIEL
SE SEPARA LEGALMENTE DE TONY HERNANDEZ PARA QUE SUS HIJOS VUELVAN A SU LADO


No es una historia de desamor, ni tampoco de traiciones o de desgaste de una pareja. Es simplemente la decisión de una madre llamada Sara Montiel de romper su matrimonio con Tony Hernández por sus hijos, Thais y Zeus. Así de crudo, así de duro, así de drástico… y así de claro también. Porque muy claro tiene Sara, y con hechos así lo demuestra, que sus hijos son antes que nada y que nadie, aunque para ello tenga que renunciar a su propia felicidad como mujer, según ella misma reconoce. No quiere hablar Sara de egoísmo o de actitudes justas o injustas, pero lo cierto es que no se había visto a la popular artista tan triste ni resignada en los últimos tiempos. Hasta se emociona a veces durante la entrevista.

UN ORDAGO CON LAS CARTAS MARCADAS
Ha tenido Sara que elegir, como ella cuenta, porque sus hijos le han obligado. La elección estaba clara: sus hijos. Un órdago a la grande con las cartas marcadas. Por una cara, la felicidad de una madre al tener a sus hijos a su lado; por la otra, la pátina de dolor de una mujer enamorada. Porque Sara aún continúa queriendo a Tony Hernández, su todavía marido hasta que la justicia se pronuncie próximamente tras haber presentado ella la demanda de separación en un juzgado de Madrid el pasado 2 de julio. Una conversación con Sara desde el rigor, con la alegría y la pena sentadas a ambos lados de la mesa tras haber posado junto a sus hijos.
Un excepcional reportaje por cuanto la influencia de Thais y Zeus ha contribuido de forma determinante a que su madre haya tomado la decisión de separarse, unido al mucho tiempo que ellos llevaban sin posar para los medios de comunicación, especialmente Thais, que siempre se ha mostrado muy reacia a esos menesteres. Un documento periodístico que bien podría denominarse “las fotos de la reconciliación”.



“LA ILUSIÓN ME ESTÁ DURANDO MUCHO”
-Sara, la ilusión parece haberse acabado…
-Perdona, pero la ilusión me está durando mucho.
-Pero tú has sido quien ha dado el paso de separarte.
-Sí. El motivo estaba clarísimo: mis hijos nunca han aceptado mi matrimonio. Jamás han aceptado que yo estuviese casada con hombre alguno, llámese Tony Hernández o Pepo Flores, como yo digo, y tampoco que viva con nadie. Nunca aceptaron a Giancarlo.
-Estamos hablando de Tony, Sara.
-Sí. Me enamoré de él después de estar dos años hablándonos. Luego nos casamos y hemos vivido ocho meses juntos sin separarnos, aunque después de la boda Tony tuvo que irse a Cuba por motivos de trabajo en la Escuela de Cine. Y yo también he ido a Cuba. Pero nada, mis hijos, erre que erre, con su decisión de no aceptarle, y yo con unos disgustos horrorosos. Hasta que un día decidí poner todo en una balanza.
-Te refieres a Tony y a tus hijos.
-Efectivamente. Son mis hijos y tenía que sacrificarme por ellos. Como así he hecho. Como te decía, no ha habido manera de que aceptaran al “cubano”, como llaman mis hijos a Tony.



“UNA DEPRESION MUY GRANDE”
-Podrían al menos haber intentado conocerle.
-Ya, pero no hubo manera. Yo he estado con una depresión muy grande; porque, claro, si estaba enferma, mis hijos no me llamaban ni venían a verme, pero incluso sin estar Tony a mi lado. He encajado toda esta situación a base de tomar tranquilizantes y de ponerme pastillas debajo de la lengua cuando la tensión me subía hasta veinte.
-Hasta que tomaste cartas en el asunto.
-Sí. Me fui a Londres a ver a mi hija, aunque previamente, el día dos de marzo, Thais me había llamado por teléfono para decirme que me divorciara, que ellos no querían ser los últimos de la fila y que yo les había abandonado por “el cubano”. Que si no me divorciaba, entonces no me tendrían jamás.
-Terrible momento, Sara.
-Terrible. Como te decía, caí en una depresión muy grande. Luego vino Tony a España y le conté lo que estaba sucediendo. Le dije: “Mira, Tony, mis hijos están tremendos con nuestro matrimonio y me dan unos disgustos de muerte, así que tengo, tenemos, que decidir si nos vamos a Cuba o qué”.
-¿A Cuba los dos?
-Sí, porque mi marido tampoco quería vivir en España. Me comentaba: “Amor, yo no soy feliz aquí”. Por eso él había arreglado su casa de Cuba para que los dos nos fuéramos allí.

“ESTAN LOS DOS EN EL AIRE”
-Vamos, poner tierra de por medio.
-Sí, pero no podía hacer eso. Yo no puedo dejar a mis hijos; uno con veinte años, que está terminando los estudios y sin saber lo que va a hacer con su futuro, y mi hija, sin terminar aún la carrera y también sin decidir lo que hará. Están los dos, como se dice, “en el aire”. Llevan dos años viviendo fuera de casa y yo les pago todo.
-Así se puede vivir fuera de casa.
-Les mantengo porque están estudiando y no tienen nada, sólo lo que yo les doy. No puedo hacer otra cosa porque están estudiando. Thais está cursando ICADE en Madrid. Por otra parte, Zeus necesita estar muy cerca de mí y yo de él. Estaba muy delgado. Ahora ha engordado seis kilos. Zeus mide un metro ochenta y nueve de estatura y sufrió una caída hace cuatro años, cuando estaba en Palma de Mallorca.
-Eso lo llamaría maternidad responsable.
-Mira, no quiero  que les pase algo porque su madre se haya casado y esté en Cuba. A mis setenta y cinco años y a estas alturas de mi vida tengo que amparar a mis hijos y tenerles en mi casa. Y la única forma es separándome de mi marido.



“HAY COSAS QUE MIS HIJOS YA NO ACEPTAN”
-Muchas veces, los hijos hacemos uso de la edad que tenemos de acuerdo a cómo sople el viento.
-Hay una cosa que es cierta: hasta los dieciocho años, los hijos no quieren separarse de tus faldas porque saben que lo pasarían mal. Pero cuando cumplen la mayoría de edad legal, entonces ya campan con su propia vida.
-Y nos volvemos, a veces, más intransigentes.
-En algunas cosas, sí. Por ejemplo, hay cosas que mis hijos ya no aceptan y que a mí me parecen insignificantes: que me rice el pelo, por ejemplo. Yo tengo un pelo maravilloso, y entonces me dicen: “Ay, no, mamá, ponte el pelo como tú te lo pones, raya en medio y liso, porque eres más tú y además para tu edad te va muy bien”.
-Ese, “para tu edad”…
-Hombre, a mí no me hieren por decirme “para tu edad”, pero sí me gustaría que me dijeran: “Mira, mamá, estás guapísima, ya sea con el pelo rizado, con raya en medio, con canas o teñida de rojo”.
-Mujer, a lo mejor no han caído.
-Me gustaría que un día me dijeran: “Mamá, estás guapa de todas las maneras y puedes hacer lo que quieras porque para eso eres la mujer más célebre de España y del mundo”. Porque yo sí disfruté con mi madre.



“MI MADRE DEJO A UN NOVIO POR SUS HIJOS”
-Tu padre murió cuando tú eras aún una adolescente, ¿no?
-Yo tenía dieciséis años cuando murió. Pero a mi madre la disfruté hasta que tuve cuarenta y un años. Y fíjate que ella dejó a un novio que estaba muy bien por sus hijos. Dijo: “No, ni hablar. ¿Yo, por mis hijos? Vamos. ¡Quita, quita, quita!”.
-La historia parece repetirse años después, Sara.
-Mi madre se vino conmigo a México, donde vivió durante seis años. Luego nos vinimos a España y murió a mi lado en mil novecientos sesenta y nueve. Mi madre me vio luchar desde los dieciséis años. Yo la he querido y respetado muchísimo. Nunca he sido egoísta con mi madre. Ahora bien, si me preguntas que si los hijos son egoístas, te diría que la mayoría.
-¿Con los padres, Sara?
-Puede ser. Mira, yo nunca metí a un amante en mi casa hasta que me casé con Tony.
-De todas formas, vaya papeleta para Tony.
-Desde luego. Mi marido está muy mal y muy dolido. Es un hombre que ha sido rechazado por las buenas, porque yo he partido de un hachazo nuestro matrimonio.
-¿Habéis firmado ya la demanda?
-Sí. Una persona de mi confianza viajó a Cuba con la documentación y Tony firmó ante el cónsul de España sin poner ni una sola pega.
-¿Se ha fijado algún tipo de pensión compensatoria para él?
-No. Todo ha sido de mutuo acuerdo. Nos casamos en régimen de separación de bienes y capitulaciones matrimoniales.

“TONY VENDRA A ESPAÑA A DEFENDERSE”
-¿Llegarás al divorcio?
-Por supuesto que sí. Tony tiene mucha vida por delante, un porvenir, un futuro, y no tiene por qué estar amarrado a mí. Si él no hubiera estado divorciado de su primera mujer, nunca se habría podido casar conmigo.
-¿Volverás a verle alguna vez?
-Vale. Me separo de Tony por ellos, pero, ahora bien, espero que mis hijos me dejen hablar con él. Porque sé que Tony vendrá a España para defenderse de las acusaciones que van a verter contra él cuando esta entrevista salga a la luz.
-¿Tus hijos podrían estar adoptando una postura egoísta?
-No. Yo no culpo a mis hijos, porque un hijo no tiene nunca culpa de nada.
-Hasta un cierto punto, Sara.
-Sí, bueno, pero somos los padres quienes tenemos que sacrificarnos por los hijos. Fíjate hasta dónde llego, que pienso que nunca habría debido, no ya casarme con Tony, sino comenzar nuestra relación.
-Al menos tus hijos serán conscientes de tu sacrificio.
-Lo único que voy a decir al respecto es que a mí nadie me puso una pistola en el pecho para ir a Brasil a por mi hija, como tampoco a Alicante a por mi hijo.
-Una cosa no quita la otra.
-Mis hijos son mis hijos, aunque sean adoptados y yo no los haya parido.



“MI HIJO YA VIENE A COMER TODOS LOS DIAS”
-Y ellos ya están en tu casa como si nunca hubiera pasado nada.
-Mi hijo ya viene a comer todos los días. Se  baña en la piscina y luego se queda conmigo hasta las ocho o las nueve que se va porque ha quedado con alguna amiga o amigo. Mi hija también viene de vez en cuando. A veces a comer y otras por la tarde, y ya se queda a cenar. Ya están tranquilos porque me separo. Ya están en su terreno. ¡Tuve hasta que enseñarles la demanda de separación para que me creyeran!
-Quizá el día que tus hijos se enamoren de verdad sepan lo que has hecho por ellos.
-Ya sabes, la juventud de ahora es así.
-Me refiero a dentro de unos años.
-La vida ha cambiado mucho y muchas familias ya no están tan unidas como antes. Ahora hay más libertad para los hijos y luego éstos se dan unos golpes que para qué.
-Pueden madurar rápido.
-En el caso de mis hijos se trata de dos “polluelos” que aún no han salido del cascarón; no saben lo que es la responsabilidad de un trabajo para ganarse un duro y poder pagar a Hacienda o comprarse unos zapatos, tener un seguro de enfermedad…

“A LA EDAD DE MI HIJA YO PARABA LOS COCHES POR LA CALLE”
-Nadie nace sabiendo, Sara.
-Sí, estoy de acuerdo; pero no olvides que a la edad de mi hija, es decir, a los veinticuatro años, yo ya paraba los coches por la calle. A esa edad ya había hecho “Veracruz”, ¿comprendes? Y ya no te digo a los diecisiete años, cuando ya era dueña de España trabajando y sabiendo lo que era un hombre.
-También eran otros tiempos y, además, tú eres una mujer de otra raza, de otra fuerza.
-Sí, será así, pero mis hijos quieren estar conmigo a base de mi sacrificio y de que únicamente esté con ellos. Thais y Zeus me han dado la felicidad como madre, pero me han hecho desgraciada como mujer. Los años que me falten ya no podré sentir que estoy viva, que quiero, que amo y que estoy amando. En este sentido soy muy infeliz, mucho.
-¿Crees que la vida es´ta siendo justa contigo?
-No lo creo. Yo he sido una persona con todo mi pasado y mi presente. Tuve un marido maravilloso durante siete años que se llamaba Tony Man. Pedimos el divorcio porque él pasaba de los cincuenta años y yo tenía veintinueve. Con el tiempo, él me puso en su testamento, a pesar de que tuvo un hijo con una chica maravillosa.
-No nos desviemos del tema, Sara, y perdona que vuelva a hablarte del posible egoísmo en la reacción de tus hijos.
-Eso lo dices tú.
-Y a lo mejor otros que puedan leer tus declaraciones.
-La verdad es que me da pena que mis hijos no puedan verme feliz como mujer, porque el amor de un hijo es muy distinto al amor de un hombre. Ya sólo me queda ser feliz como madre, y si después de todo tampoco recibo el cariño de mis hijos, pues que venga ese nuevo Talgo que atraviesa media España, me pongo delante y digo: “Anda, cógeme, porque yo no tengo ya otra salida”


“MIS HIJOS SE ENFADRAN POR ESTAS DECLARACIONES”
-Mira que si tus hijos se enfadan con tus declaraciones…
-¡Para nada! Si lo único que estoy diciendo es la verdad. ¡Pobrecitos míos! Ellos me lo dijeron muy claro desde el primer día: que no aceptaban al “cubano”, como ellos le llamaban.
-¿Cuándo se mudan a tu casa?
-Quieren venirse ya a vivir. Mi hija ha dicho que va a pintar su dormitorio. Cuando ella estaba aquí era de color rosa y luego yo lo pinté salmón. Tiene también una cama maravillosa del siglo diecinueve.
-¿Y quién mandó pintar el dormitorio?
-Lo hice yo, porque cuando se fueron mis hijos arreglé las habitaciones. Puse dos camas en la de Zeus. Aún están durmiendo allí, pero ya van a dejar su casa alquilada porque me estoy gastando un dineral en balde. Me ha costado un ojo de la cara mantenerles fuera.
-¿Quién estuvo más intransigente en su postura, Thais o Zeus?
-Los dos.
-Se habían confabulado.
-Como te decía, se cerraron en banda.
“NUNCA, NUNCA, NUNCA”
-A lo mejor has echado de menos a Pepe Tous en estos días.
-No. Por desgracia, ya hace once años que Pepe murió y nada tiene que ver nuestra vida de ahora. Además, de haber enviudado, él habría rehecho su vida. Lo habíamos hablado veintiocho mil veces. ¡Por favor, si Pepe murió con cincuenta y nueve años!
-Pongamos que Pepe tuviera un nuevo amor, ¿cuál habría sido entonces la postura de vuestros hijos? ¿Crees que hubieran sido tan intransigentes con él como contigo?
-¡Ah! Eso ya no lo sé. El pobre Pepe tendría que verse en esa situación, y ya veríamos.
-Dicen que Thais y Zeus nunca llegaron a cruzar palabra alguna con Tony en todo este tiempo.
-Nunca, nunca, nunca. Recuerdo que mi marido me decía: “Amor, yo no lo comprendo. Está bien que estén enfadados conmigo, pero si tú estás enferma, lo normal es que tus hijos te llamen por teléfono y te pregunten que cómo te encuentras”. Es más, Tony tuvo que acompañarme a una operación muy difícil a la que tuve que someterme y de la que nadie se enteró porque mis hijos no querían estar conmigo.
-Tú siempre has sido una mujer muy familiar.
-Yo me he criado en una familia muy unida. Maravillosa. Tengo sobrinos carnales por los que doy la vida igual que ellos por mí. Entonces, imagínate lo familiar que yo seré con mis hijos.


REPITE UNA Y OTRA VEZ QUE TODO LO HACE POR SUS HIJOS
Damos por concluida la entrevista. Sara repite una y otra vez que todo esto lo hace por sus hijos. La sensación de tristeza es todavía permanente en su rostro. Está vestida con una especie de túnica blanca. Fuma un habano. Muy cerca de ella está su hermana. En silencio. Thais y Zeus ya se han ido. Han quedado para volver. Muy pronto inundarán de nuevo la casa con sus voces y su presencia.
Por los ojos de Sara, bellos y expresivos como nunca, parece pasara la película de ese amor ilusionado que se inició hace dos años por el hilo telefónico, recordando aquella calurosa tarde de agosto junto al palmeral de Elche aguardando la llegada de un Tony asustado y superado –nunca hasta entonces había salido de su Cuba natal- por el momento que estaba viviendo.

HOMENAJEADA AL DIA SIGUIENTE
Un Tony pálido y mareado por el largo viaje, que se tumbaba en un sofá para descansar sin perder de vista a Sara. Unos momentos que parecen pasar deprisa por la retina de la artista. Una ilusión que aún continúa en su corazón al recordar el comienzo de su bonita historia con el joven cubano, sazonada por comentarios de muy distintos sabores. Tuvieron que luchar lo suyo y, al final, lo que creció despacio ha sido ahora cercernado de un tajo. Palabra de Sara.
No quiere hablar ya. No más. Ya tiene un hilo de voz. No está nerviosa y sí segura. Se acomoda en el sofá y se dispone a conversar con una amiga que ha ido a pasar unos días con ella. Cuenta en voz alta y sin miramientos que los nervios le han hecho engordar. Así se lo había dicho el doctor Mariscal, su auténtico “ángel de la guarda”, además de testigo de su boda civil con Tony en el Ayuntamiento de la madrileña localidad de Majadahonda. La misma persona que pasaría a recogerla a la mañana siguiente para acompañarla a tierras onubenses, donde Sara iba a recibir un homenaje.
Las manos de la artista, cuajadas de impresionantes joyas, como siempre, señalan las fotos esparcidas por el abigarrado salón. Imágenes de una vida. Sus hijos, Pepe Tous, Tony, momentos inolvidables y quizá, quién sabe, otros para olvidar. En el ático, en ese mismo lugar donde hace escasos meses Sara celebrada su boda con Tony, se agolpan cuadros y objetos. Casi no cabe un alfiler.

A CARA O CRUZ
Hay silencio en un ambiente que está perfumado con la vitola típica de los momentos trascendentales en la vida de cada uno. Sentido en la elección de Sara sin haber dado oportunidad a los términos medios. No era posible. A cara o cruz. Un peaje de compromiso para alguien que bien podría estar protagonizando en la realidad la gran película de su vida. Una nueva versión de “No sin mi hija”, en este caso sería “No sin mis hijos”.


TICO CHAO
Fotos: VICTOR CUCART


EL RECORTE LIII
...y finalmente se casó con el cubano..... y finalmente se divorció. Entre medias, portadas, entrevistas, exclusivas y horas y horas de televisión. Y artículos de todo tipo. Entre ellos este que le dedicaba la revista Qué Me Dices en 2002, poco tiempo antes de su cuarta boda. Toda una sección llena de ironía y buen humor. (Pinchar en la foto para ver en su tamaño original).





LA FOTO LIII


...y que a nadie se le olvide que Sara fue, sigue siendo una gran estrella, quizá la gran estrella.... Aquí en otra foto de estudio de la Warner Bross.