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sábado, 13 de abril de 2024

DIEZ MINUTOS - 5 de octubre de 1968 - España


SARA

de la Mancha

En su próxima película, “Esa mujer”, será dirigida por Mario Camus

“Cuando dicen que mi marido no vive conmigo, es que lo saben y están en lo cierto”

“Mi madre me enseñó a no hablar nunca mal de la gente”


También Sara puede lucir minifaldas si quiere. En la terraza de su espléndido piso, el cabello por la cara, la "estrella" parece un desafío.

SARA de la Mancha. En el salón de invitados de su piso de la Plaza de España no hay molinos de viento ni libros de caballería.

Las paredes están forradas de raso y una lámpara del palacio de Isabel II extiende una pálida luz sobre el piano de la Fornarina. En un rincón, un barqueño de la época de los Reyes Católicos, adornado con labores de taracea doradas, compone con una mesa redonda de mármol de Carrara. La guardia del escalón de la doble planta moquetada en tonos gratísimos a la vista la componen la cabeza de un sammurai, realizada en alabastro y la diosa de la fortuna, talla bellísima obtenida en palmito de Tailandia.

Cerca de los regios tresillos no faltan las mesas pompeyanas o los armaritos de laca, jalonando uno de los ángulos una hermosa talla, en mármol, de Collaut-Valera, donde se reproduce el generoso busto de Sara y su belleza increíble. Y sobre el raso de las paredes, lienzos de gran valía y cobres italianos. En el piso de la Montiel se puede hacer recuento de un Goya, un Sorolla, un Eduardo Vicente, un Eugenio Lucas y dos Palmulori, aparte de decenas de cuadros que adornan pasillos y piezas de la casa.

Sara de la Mancha, sonríe. Sara de la Mancha, nacida en Campo de Criptana, posa y reposa. Y cambia de trajes, alternando la minifalda con un caftán de oro viejo del siglo XII.

Sobre el piano de la Fornarina están las letras de las canciones de su inminente película para Suevia Films. El viejo pleito entre la “estrella” y el hombre del pelo blanco ha derivado hacia un título: “Esa mujer”. El guión es de Antonio Gala y habrá canciones de Armando Manzanero, Rafael de León y Solano, hasta cubrir un programa de cinco intervenciones.


Sara Montiel sigue siendo la Dulcinea más guapa de España. Aquí la vemos apoyada en el piano de la Fornarina, que adorna esta lámpara que perteneció al palacio de Isabel II.

-¿Quién te va a dirigir en “Esa mujer”, Sara?

-Mario Camus –dice, y se va a poner otro vestido-. Asisten al reportaje, doña María, la madre de Sara y un compañero de arte, José Ramón Centenero, que actúa, en cierto modo, como director de escena, señalando a Sara algún posible error en la pose.

Sara de la Mancha, sonríe. Sobre la mesa pompeyana no hay vasos de recio cristal con el vino tinto de las ubres que despanzurrara “Quijote” con su espada mellada. Hay “whisky”, aceitunas, peladillas y, eso sí: queso manchego y del bueno.

Ha concluido el reportaje gráfico. Sara de la Mancha, sonríe y espera.

-Sara…

-Dime.

-Háblanos de Camus. Un nombre nuevo. Parece que tiendes hacia la gente nueva. Eso está bien, Sara.

Se encoge de hombros. Habla en directo, sin rodeos. “Quijote” hubiera gritado alborozado, al escucharla. Es, su castellano, un idioma rudo, si se quiere, pero claro como el agua y crujiente como el pan recién cocido.

-Verás: hay gente vieja muy buena y gente vieja muy mala. Y lo mismo sucede con la gente nueva. Yo procuro buscar lo mejor. Eso es todo.

-¿Te preocupan los sambenitos que te cuelgan Sara?

Ríe.

-No, no me preocupan. Lástima del día en que no amanezca con alguno. Mal presagio. Recuerda a “Quijote”: “Ladran, luego cabalgamos”.

-Entonces, recojamos un ladrido, Sara. La gente ladra en los cafés, y asegura que cuando Sara Montiel comienza una película el director no manda, el cameraman no manda, y el productor, muy asustado, pregunta todos los días a su gente cómo andas de humor…

-Mira: el cine es lo más importante de mi vida. Sin el cine yo no sabría vivir; pero yo no entiendo nada de cine, no sé nada de cine. Si yo dirigiera mis películas habría hecho mi cine, el cine de Sara Montiel. ¿Entiendes? Bueno, pues anótalo si quieres. No es cierto que yo haya influido en los directores: mi oficio es actuar y cantar. Ahora, eso sí. Me permito opinar sobre fotografía por una razón. He estudiado hasta quedarme sin aliento a los grandes maestros de la pintura. Y creo que la pintura y la fotografía tienen algo de común, ¿no?


Compañera inseparable de su hija, doña María ha seguido sus éxitos de lejos y de cerca. Sara se siente orgullosa de tener una madre sencilla y aldeana.

-Entonces, hablemos de pintura, Sara.

Me mira desafiante.

-¡Qué rico! Pues habrá que prepararte habitación, porque entonces no paro. De entrada te diré que me emociona la pintura de El Greco, de Goya, de Velázquez, de Picasso, de Gutiérrez Solana… Vamos, de todo lo bueno.

-La gente sigue ladrando, Sara. A lo mejor sus ladridos han llegado hasta aquí. ¿Sabes qué dicen ahora? Que estás acabada.

-Pues si lo estoy ahora, ¿qué será cuando no lo esté? Cuento con doscientos cincuenta millones de espectadores en España y América. Y, ahora, encima, Rusia. En el Japón celebran semanas cinematográficas con mis películas. Mira: llevo desde los cinco años trabajando. Y si he llegado no ha sido por lela. La realidad es que no le quito el pan a nadie. Yo hago mi película al año y a vivir. Pese a quien le pese. Aseguran que me hago la estética todos los años en París y que me extraigo las muelas para acentuar los pómulos. Pues bien, que vayan ellas al dentista y al cirujano de estética, a ver qué pasa. Odio hablar mal de la gente. Mi madre me enseñó a que no hablara mal del prójimo y a no tirar ningún plato de comida. Y aunque la belleza se va con los años, yo he sabido aprovecharla. Y tengo lo que tengo, que nadie me lo ha regalado.

A la vista está. Está guapa Sara, con su gesto desafiante. Le pregunto si el piano de la Fornarina y la lámpara de Isabel II; si los alabastros y las lacas y su Goya y su Sorolla lo tiene por el cine.

-En esto del cine, el dinero lo hacen los productores, los distribuidores y los exhibidores. Sara Montiel ha hecho a más de uno millonario. Como a Gonzalo Elvira y el pobre Cesáreo González. Yo he ganado un poco de dinero, sí. Pero aquí no está todo. He comprado cosas…

-¿Eres feliz, Sara?

-Lo soy, gracias a Dios.

-¿Del todo? Dicen que tu marido no vive aquí…

-Cuando lo dicen es que lo saben y están en lo cierto…

Sonríe Sara de la Mancha. La más guapa “Dulcinea” española continúa cabalgando por los caminos cinematográficos. En su torno, mordiendo las ancas de su cabalgadura, una jauría de perros ladra desaforadamente.

 

Fernando MONTEJANO

(Agencia TORREMOCHA)


EL RECORTE CCCLVIII

Entre la resaca de "Tuset Street" y el inminente rodaje de "Esa mujer", Sara concedía esta entrevista a la revista Ondas, 15 de enero de 1969, donde recordaba su infancia y adelantaba algún detalle del que sería su antepenúltimo film. 


SARA MONTIEL

HA REALIZADO TODOS SUS SUEÑOS

HA ADELGAZADO 11 KG. DESDE “TUSET STREET”


En la próxima primavera Sarita va a presentar un "show" cara al público. Será como los de Frank Sinatra, dice Sarita, pero "en vez de Sinatra estaré yo".

Sara Montiel ha vuelto mucho más delgada de Méjico. Aquellos kilos que le sobraban, desaparecieron como por encanto. No hay trucaje en las fotos ni en sus vestidos. También ha variado algo el decorado de su casa. Ha colocado el piano en otro ángulo y del país azteca se ha traído varios objetos que se sumarán a los muchos que, esparcidos en distintos rincones del hogar, hablan por sí solos de sus muchos y constantes viajes al extranjero. Empieza en breve –tal vez, cuando esta entrevista salte a las páginas de la revista haya dado ya comienzo- el rodaje de “Esa mujer”. Con ser eso noticia hay más, mucho más. Cuando termine el film en cuestión, Sarita Montiel cumplirá un hermoso sueño. Un sueño que acaricia en su mente desde hace algunos años: presentarse en España personalmente, en un escenario.

-Me voy a presentar yo personalmente en teatro, ya definitivamente para marzo o abril. Primero lo haré en Barcelona, en donde pienso hacer una temporada bastante larga. Seguidamente me presentaré en Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Málaga, Sevilla y también en muchas ciudades que forman parte de Andalucía y si Dios quiere, lo haré, asimismo, en Castilla la Vieja, porque yo quiero que todo el público de España me pueda ver –la mayor parte del público a ser posible- para así yo darles las gracias personalmente porque desde que se estrenó “El último cuplé” yo le estoy agradecida a todo el público español.

-¿Puedes adelantar cómo será y con qué título se presentará ese espectáculo tuyo?

-Es un “show” musical como acostumbran a hacer en Estados Unidos y en Londres. Como acostumbra a hacer Frank Sinatra, pero en este caso, en vez de ser Sinatra, será “Sara Montiel en persona”: ese será el título del “show”. Nunca perdí las esperanzas de demostrar al público que Sara Montiel no le tiene miedo a un escenario.

-¿Te sentirás en el escenario tan segura como en el “plató” de un estudio de cine?

-Creo que puedo dar mejor en el escenario que en cine, porque en el cine se puede repetir una misma escena varias veces, mientras que en teatro, ¿qué pasa? Allí la artista está solo al levantarse el telón y es entonces cuando se puede demostrar al público y a sí misma lo que de actriz se tiene.


Sarita juega todavía con muñecas. Tiene un corazón de mujer, pero en ella habita aún el alma de niña.

En un rincón de la estancia hay un magnífico busto, de grandes proporciones, de Sara Montiel. Su perfil derecho se refleja en la luna azogada de un espejo cercano. Es tan real la escultura, produce tal sensación de verismo, que difícilmente creo que una fotografía pudiera reflejar más fielmente los rasgos de nuestra actriz más internacional. Que la Montiel pasará a la posteridad es algo innegable. Y algún día, nuestros hijos, o los hijos de nuestros hijos, verán en la pantalla la vida, éxitos y fracasos –que también los hubo, por supuesto- de Sara Montiel.

Encima de la repisa de una chimenea, en un sencillo marco, María Antonia Abad, el día de su Primera Comunión. ¿Qué queda hoy de aquella niñita…? Esa es mi pregunta y calladamente, mansamente, María Antonia –o Sara Montiel- que son una misma persona dice:

-Queda el alma, que es la misma. Los sueños ya no, porque se realizaron… si no todos, casi todos. La niña soñaba con hermosos vestidos… la niña quería dormir en un colchón muelle y tener una almohada de plumas… la niña… no quería que su madre se tiznara las manos con el carbón mientras guisaba…

Silencio breve. Sara Montiel detiene su mirada en un punto lejano, muy lejano… Y después…

-Vaya a donde vaya, llevo siempre en mi equipaje mi almohada de plumas. Reconozco que puede parecer una niñería, pero no consigo conciliar el sueño con otra almohada que no sea la mía.

-Dime, Sarita, ¿te gustaría volver a ser niña por espacio de unos días, aunque tuvieses que vestir nuevamente aquellos vestidos de percal?

-Lo desearía tanto… ¿Sabes por qué? Porque volvería a estar junto a mi padre, que hace más de veinte años que murió. Guardo de él un maravilloso recuerdo. Cada tres días, como un rito, sueño con él. Luego… no lo perdí por completo. Es lo único que me falta para ser completamente feliz…

Hay un amago de lágrimas en los bellos ojos de la mujer.

-¿Hay algún episodio de tu infancia que recuerdes en especial’

-Yo recuerdo toda mi infancia, pero guardo un especial recuerdo para una muñeca que cuando yo tenía tres años, en el año 36, me trajo mi hermano cuando vino del frente. Yo la llamaba “Mi-Ya”, con lo que quería decir en mi lengua de trapo “Mi hija” y así he continuado llamándola, a través de los años. Es una pepona de trapo muy fea, pero que conservo aún y que para mí tiene un valor incalculable.

-¿Eras una niña miedosa?

-No exactamente miedosa, pero tenía –y sigo teniendo- un cierto respeto o temor a la oscuridad. Ello es debido a que, cuando era chica, como en mi familia éramos muy pobres, me veía obligada a llevar vestidos bastante feos. Yo no quería verme fea y entonces, arrancaba a llorar con unas pataletas tremendas. Mi hermana mayor –que me lleva más de veintitrés años- me encerraba en un cuarto oscuro, y vistiendo una silla con una sábana blanca, previamente, me decía: “Este es el rey que viene a por ti”. Al igual que en Frandes decir “el duque del Alba”  para mí, oír decir “El rey” era como decir “el coco”. Hasta que un día descubrí que sólo se trataba de una silla. Pero el recuerdo quedó grabado y aún hoy, sigo teniendo cierto temor a la oscuridad.


Un artista ha esculpido el busto de Sara en la piedra. Su belleza quedará así perpetuada y las generaciones futuras la podrán ver en el museo.

-¿Practicaste algún deporte en tu infancia?

-El de pasar hambre, por necesidad.

-¿Cuál era por aquel entonces tu afición predilecta? ¿A qué jugabas?

-Me gustaba cantar y poner en escena a mis amigas. Mi hermana, la que me lleva cuatro años, hacía de apuntadora, porque era la que entonces tenía la voz más clara. Las demás, con nuestras lenguas de trapo… Yo las vestía, las enseñaba ¡calcula! cómo se debía cantar y… dejaba volar mi imaginación, pensando que representaba para un público que sí llegó… al cabo de los años.

Hablo con ella del amor de la mujer. De los que en otros tiempos pudo tener. De sus admiradores.

-Mentiría si dijera que no he tenido muchos pretendientes. Pero ahora sólo me interesa un hombre: mi esposo. Si hemos de creer lo que dicen, existen, al parecer, treinta y siete maneras distintas de declarar el amor a una mujer. Yo creo que la mejor de todas y la que sí recuerdo de veras, ha sido –sin duda- la de mi esposo.

-Pareces totalmente feliz. ¿Ninguna nube?

-Ninguna, a pesar de que a muchos, esto quizá les defraude. A mí me han divorciado ya tantas veces en la prensa…

No ya como informadora, sino como mujer, me interesa saber el por qué Sara Montiel ha vuelto el color de sus cabellos a la tonalidad que le era ya habitual en los últimos tiempos: el caoba.

-Por exigencias del film que estoy rodando “Esa mujer”. En esta película interpreto dos papeles distintos. En uno de ellos doy vida a un personaje más agrio y voy con el cabello negro, y en el otro –soy la misma mujer, pero en períodos de tiempo distinto- llevo el cabello rojizo, vistiendo muy claro y con un tipo espiritualmente también distinto a la otra mujer que, sin embargo, soy yo misma.

-¿Hablamos de “Tuset Streeet”?

Pienso que va a eludir el tema, pero contrariamente a mis pensamiento, la oigo decir:

-Sí, ¿por qué no? Aquí, en Madrid, va muy bien, a la gente le gusta, pasan un rato agradable viendo una película moderna, con un color estupendo y con unas canciones preciosas. Casi todas mis películas han tenido un corte clásico: en esta hay un ambiente completamente nuevo.

-¿Qué hay de la película “Catalina la Grande”, junto a Marlon Brando?

-Estamos en tratos. Debería rodarse en Rusia y su duración sería muy larga. Si puedo compaginar mis películas ya proyectadas junto a mi actuación personal en teatro y luego, me queda tiempo, desde luego que la haré porque creo que podría ser sensacional.


Sarita es ahora más joven que nunca, cuando se dispone a interpretar una nueva película que llevará por título "Esa mujer". 

-Hay algo que supongo interesará sobre todo a las mujeres. ¿Cómo has conseguido perder tanto peso?

-De “Tuset Street” hasta ahora he perdido algo más de once kilos. Yo tuve una temporada –lo reconozco- en la que me sobraban unos cuantos kilitos, pero no podía adelgazar. Tuve paciencia hasta que el médico me dijo: “Ahora, María Antonia. Ahora puedes adelgazar”. Y ya lo ves.

Le sugiero hacerle algunas fotos al lado del busto que se refleja en el espejo. De su propio busto. Sonríe, un poco coqueta. Y amplía la sonrisa cuando dice:

-Soy casi tan presumida como cuando tenía ocho años… y me ponía aquel lazo tan grande en lo alto de la cabeza… tal vez, tal vez, para que destacase el lazo y nadie se fijara tanto en mi vestidito de percal…

La niña quedó atrás. Hoy, existe la mujer. Guapa, famosa y rica. Pero el alma de la niña, medio agazapada, está aún dormida en el corazón de la mujer.

 

Texto y fotos: Maite MAINE



LA FOTO CCCLVIII


Sara en una de las más icónicas imágenes de "Esa mujer" (España, 1968).

sábado, 22 de julio de 2023

BOLERO FILM - 17 de febrero de 1968 - España


NUESTRA PORTADA

SARA MONTIEL

Durante todos estos días Sara Montiel, “Tuset Street” y Jorge Grau han sido temas traídos y llevados para todos los gustos. Unos se ensañan con Grau, otros lo hacen con Sara. Unos dicen que está vieja y gorda, y ella dice que le quieren mal… Nosotros ofrecemos un reportaje gráfico que Sara ha concedido a nuestro fotógrafo Nicolás G. en exclusiva. Pueden sacar sus conclusiones. Nosotros ni quitamos ni ponemos actriz ni director. Sara es una figura mundial, en cuanto a un determinado sector de público. Grau es un director premiado. Grau quería hacer de Sara una actriz; y Sara quiere seguir siendo guapa… ¿quién tiene razón? – (Reportaje en color de Nicolás G.)


SARA

SIN TRAMPA NI CARTÓN…

…Y SIN PALABRAS

Con todo lo sucedido alrededor de la película “Tuset Street” ha salido a relucir muchas veces la línea, los kilos, y los años de Sara Montiel… Sara valiente como una moza del Campo de Criptana, se ha sometido a la indiscreción del objetivo sin aditamentos, sólo con el estricto vestuario de sus clases de ballet, que le permiten mostrarse tal y como es, sin juego de sombras, y sin trucos de alta costura.

No sabemos cómo va a resultar la película; no quedan muy claras las causas del choque estrella-director. Dicen que ella es una “vedette” caprichosa; dicen que él es un director que no se deja dominar.

Habla ella y sus razones parecen válidas; habla él, y también. Las últimas noticias que nos llegan son de que ha sido sustituido el director, cuando la película está rodada en un ochenta por ciento. La cosa no podrá quedar así, es más complicada de lo que pueda parecer. Es posible que cuando BOLERO FILM salga a la calle todo sea distinto. Pero en estos momentos, Sara sigue haciendo ballet con Juan Tena. Grau estrena película “Una historia de amor”, y habla con gesto de preocupación… Véanlo. 


NOCHE DE ESTRENO

“UNA HISTORIA DE AMOR”, JORGE GRAU, SERENA VERGANO, TERESA GIMPERA, Y LA PRESENCIA “IN MENTE” DE SARA MONTIEL

“TUSET STREET”, EN EL DIQUE SECO

EL CAPITAL FRENTE A LA OBRA, O VICEVERSA, QUE DE TODO HAY EN ESTE SIGLO ESPACIAL

Noche de estreno. Pieles, joyas, peinados. Todo ese conglomerado que da luz y colorido a los estrenos. Fantasía y realidad. Pero puedo asegurarles que nunca sé donde empieza la una y termina la otra.

Protagonistas: Jorge Grau (director cinematográfico), Teresa Gimpera y Serena Vergano. ¿Motivo?, “Una historia de amor”, la película que ha ganado el Premio Ciudad de Barcelona, que ha sido elegida para representar a España en la “Expo” de Montreal, y en la que además, Serena Vergano, ganó el premio de interpretación en el Festival de San Sebastián. Esto fue la noche del estreno. Pero el ambiente se hallaba “cargado”. El público esperaba algo. Nosotros también. ¿Qué era? La presencia en la sala de Sara Montiel. Sara, no asistió. La Montiel, desertó. La polémica se inicia. El “jaleo” no ha terminado. Por ello quisimos saber, lo que Jorge Grau opinaba del asunto “Tuset Street”.

-Jorge, yo quisiera dividir esta desagradable polémica, en tres partes. Contratación, Realización y Separación. ¿Vale?

-De acuerdo.

Contratación…

-Todo empezó con un proyecto mío, que un productor aceptó, y se tuvo la idea de que fuera Sara Montiel, la protagonista.

-¿Idea de usted?

-No, de la productora.

Realización…

-Se inició el rodaje, al principio todo iba bien, luego, ella no estuvo de acuerdo con mis órdenes y aquí empezó todo el lío.

-¿Falta mucho por rodar?

-Tenemos un setenta y cinco por ciento de la película filmada, sólo faltan dos escenas de amor entre los protagonistas (una al principio y otra al final) y las canciones.

-Bien, la película está parada. ¿Podría usted cambiar de primera actriz?

-Yo sí. Pero la productora no lo aceptaría, no olvide que Sara forma parte de la misma.

-Habiendo llegado a estos términos, ¿cree usted que todos los artistas, cobrarán el trabajo?

-Han cobrado casi todos, menos el protagonista, pero creo que esto no será problema.

-Decía yo hace pocos días, que aún veríamos a Jorge Grau y Sara Montiel, del brazo por todos los cines del país. ¿Puede ser una realidad?

-Cada vez tengo menos esperanzas y menos ganas.

Separación…

-Soy un director que siempre procuro cumplir mis ideas. Sara se negó a mis órdenes y no puedo esperar, que ocurra una segunda vez. Este es el verdadero asunto.

-¿Dolido?

-Digamos que una parte de mi vida, se abortó en un supuesto beneficio del negocio.

-¿Bache en su carrera, como director?

-Puede influir favorablemente, como demostración de que soy uno de los pocos directores, que no se dejan influenciar por las “estrellas”.

-¿Beneficiará la publicidad, que a todo esto se le ha dado?

-Puede beneficiar en el orden crematístico, pero puede destruir la obra… y yo prefiero la obra.

Jorge Grau se va a Madrid, para intentar resolver, o al menos salvar lo hecho, nada se sabe sobre el particular. El tiempo cura todas las heridas. Tiempo al tiempo.


ÚLTIMA HORA

JORGE GRAU RESCINDE SU CONTRATO CON

SARA MONTIEL

EN LA DIRECCIÓN DE “TUSET STREET”, SERÁ SUSTITUIDO POR LUÍS MARQUINA

MADRID, 9. (Cifra). – El director Jorge Grau ha resuelto sus diferencias con respecto a la realización de la película “Tuset Street”, interpretada por Sara Montiel, suscribiendo un convenio con la empresa productora de la misma, Proesa, en virtud del cual rescinde su anterior contrato. Acepta ser sustituido por otro director, que terminará el film y percibe la integridad de los salarios concertados.

El rodaje de la expresada película continuará dentro de breves días en Madrid, en cuanto su intérprete masculino principal, Patrick Bauchau, se recupere de la enfermedad que le obliga a guardar cama desde la semana pasada.

Parece que el nuevo director será Luís Marquina, si bien todavía no ha firmado el contrato. Existe la posibilidad de que Jorge Grau intervenga en el montaje definitivo del film y a resultas del mismo, decidirá –se sigue afirmando en círculos cinematográficos bien informados- si “Tuset Street” se proyectará haciéndose constar su participación en la realización.


EL RECORTE CCCXXXVIII

En este artículo de la revista Semana, 25 de noviembre de 1967, se adelanta lo que sería el proyecto ilusionante "Tuset Street". Seguramente ninguno imaginaba que se convertiría en lo que muchos llamaron "el escándalo Tuset".


PRODUCTORA DE SU PROPIA PELÍCULA

SARA MONTIEL

TRABAJARÁ CON UN PARIENTE DE B.B.


Sara Montiel se encuentra en Barcelona desde hace algunas semanas estudiando el guión de su próxima película, cuyo título provisional es “Tuset Street”, que han escrito Rafael Azcona y Jorge Grau.

El ambiente de este film va a desarrollarse principalmente, alrededor de la popular calle barcelonesa de Tuset, convertida hoy en una imitación de Carnaby Street, el centro de la moda juvenil inglesa.

Aunque la producción de la película corre a cargo de la llamada Nueva Escuela de Barcelona, Sara Montiel desea invertir parte de sus ahorros en esta singladura cinematográfica para la cual se está preparando concienzudamente, sometida a un severo régimen alimenticio. Quienes han visto a Sara últimamente saben de su preocupación por eliminar unos kilos de su peso. Sara llevaba ya cierto tiempo alejada de los platós, desde que todo parte en “La mujer perdida”. Zanjado definitivamente el pleito que sostuvo con Cesáreo González, tiene ahora más ilusiones que nunca en “Tuset Street”.

-Me juego demasiado en esta cinta –ha dicho la estrella-, porque mi actuación va a ser diferente a las que hasta ahora he hecho. Me va a dirigir Jorge Grau y el tema de la película es la historia de un “play-boy” que se enamora de una chica del Paralelo barcelonés.

Según nuestras noticias, el “partenaire” de Sara Montiel no va a ser Mauirce Ronet, como en principio se creyó, sino un familiar de Brigitte Bardot, compenetrado físicamente con el personaje central. Tiene un gran parecido con Gunther Sachs. También figurará en el reparto Teresa Gimpera, una de las modelos de más prestigio en estos momentos, decidida a convertirse en actriz después de su afortunada intervención en “Novios 68”.


LA FOTO CCCXXXVIII


Sara Montiel y Patrick Bauchau en una escena de "Tuset Street" (1967).

viernes, 21 de febrero de 2020

NUESTRO CINE - Mayo de 1.968 - España


La revista contiene una amplísima entrevista a Jorge Grau. La diva aparece solo en la portada. 


EL RECORTE CCCXXXVII
La polémica de Sara Montiel y Jorge Grau durante el rodaje de "Tuset Street" hizo correr ríos de tinta en periódicos, semanarios, revistas... y todo tipo de medio informativo. En esta ocasión recogemos uno de los artículos que Semana, de 1.968, le dedica al asunto. 

PRIMERO SE TIRARON LOS TRASTOS A LA CABEZA: LUEGO HICIERON LAS PACES
SARA
MONTIEL
y su director se ponen “verdes”

Escándalo cinematográfico, bomba artística en Barcelona, noticia del ámbito nacional por la popularidad de su protagonista. El rodaje de “Tuset Street” ha sido supendido, anunciaron los diarios de la Ciudad Condal. Entre Sara Montiel, protagonista y productora, y Jorge Grau, director y guionista, habían surgido diferencias, problemas, el chispazo definitivo que había encendido los ánimos… y que –debemos confesarlo a fuer de sinceros- se esperaba desde la primera vuelta de manivela. “Tuset Street” trataba de enfrentar dos mundos, dos mentalidades, dos formas de ser: de un lado, el submundo del cuplé con un ambiente sórdido y decadente. Por el otro, lo “ye-yé”, lo “in”, la música estridente, el estilo Carnaby en la forma y en el fondo de un sector juvenil.


La película continuará rodándose en la barcelonesa calle Tuset Street, como si el incidente entre Sara Montiel y Jorge Grau no hubiera existido. 


JUSTIFICACIÓN DE JORGE GRAU
-Conocía la fama de Sara y la temía. Ella se ofreció para protagonizar y financiar mi película; yo no fui a buscarla. Todos sabíamos que Sara está acostumbrada a imponer su criterio artístico. Yo no estaba dispuesto a aceptar su voluntad y se lo dije. “Dentro de un par de semanas tendrás que pedirme perdón por esas palabras”, replicó. Y se portó muy bien durante cuatro semanas. Pero…
-¿Qué?
-Al estar filmado unas escenas en la “boite” Boccaccio surgió el problema. Coloqué la cámara para rodar un plano y ella indicó que prefería hacerlo de otra manera. “Tal y como lo quieres –indicó- mi imagen no saldrá perfecta.” Insistí, rogándole que lo comprobara. Y se negó. Decía que la estaba retratando mal. “No conseguirás destruir el mito de Sara Montiel”, añadió.
Y se  paralizó el rodaje. Durante cuarenta y ocho horas, la Prensa anduvo detrás de la estrella, toda vez que Grau manifestó que estaba dispuesto a mantener su posición.
-Estuvo a punto de echarlo a rodar, a renunciar y dejar que otro acabara el film. Pero después de ver la proyección me convencí de que Sara sale estupenda como actriz y “vedette”. Ahora prefiero quemar la película. Y no aceptaré otra cosa que terminarla a mi manera. Lamento lo ocurrido, pero es culpa de Sara. Mientras se limitó a cumplir, todo iba como la seda. Pero debió de sentir esa irrefrenable necesidad de llamar la atención que tienen todas las estrellas.


Sara Montiel saliendo de uno de los "drugstores" de Tuset Street. En los escaparates hay muestras de los "posters", nueva moda de carteles decorativos. 


Sara rodeada de algunos de los actores que intervienen en la película, en la que es protagonista y productora. La expectación en la calle hace que algunos obreros detengan su trabajo para admirar a la estrella. 


SARA TAMBIÉN HABLA CLARO
El mutismo de Sara cedió ante el nombre de SEMANA.
-¿Qué nos dice de todo el problema?
-Al director de mi película le gusta la publicidad. Quiere hacerse famoso a mi costa. Y me parece bien porque está favoreciendo el lanzamiento de mi película. Cuando asistía a una representación de ópera, me enteré de lo que iba manifestando. Me pareció un disparate.
-¿Y lo que dijo de su físico?
-Tonterías, hijo, tonterías. Todo falso. Peso 55 kilos y mido un metro setenta centímetros. ¿Cree usted que estoy mal? La película continuará su rodaje normal. Solo estoy disgustada por lo que ha dicho del público. No, no pienso ni quiero cambiar de director. A Grau le pagué bien. Demasiado para un director desconocido hasta ahora. No, no consiento que ofenda a los espectadores. La película continuará normalmente. Se lo aseguro.


Dos escenas de la película. En una de ellas, Sara se enfada con uno de los músicos. En la otra fotografía, figura también Luís G. Berlanga, el gran director de cine, que intervino aquí como actor. 


A última hora nos llega la noticia de que Sara y Grau han hecho las paces. ¿Para siempre? Ya veremos, porque, en todo caso, hay que reconocer que los escándalos durante un rodaje se convierten en publicidad eficaz y divertida, de impacto seguro.

Jesús MARIÑAS
(Fotos Cid.)


LA FOTO CCCXXXVII


Emblemática escena de "Tuset Street".

viernes, 21 de junio de 2019

ESPAÑA SEMANAL - 7 de Abril de 1.968 - España


EL JUEGO DE LA VERDAD
SARA MONTIEL
Y LOS HOMBRES
*Los prefiero altos, morenos claros, ojos azules
*Estuve enamorada, pero no muchas veces
*Soy muy apasionada, celosa, mal genio y dulce
*Lo más importante para mí, el amor
Terminó, por fin, “Tuset Street”

Altos, morenos y ojos azules ("Tuset Street")

-Dígame, Sarita, ¿qué es lo más importante para usted, después de su carrera artística y de su familia?
-Lo más importante para mí, dejando a un lado mi trabajo y a los míos, o sea, la familia, que es lo que más quiero, lo más importante, repito, es el amor.
Estamos hablando con Sara Montiel en los Estudios Roma de Madrid. Está rodando los últimos planos de “Tuset Street”, la película de los dos percances. Lo explicaremos: recordarán ustedes que Sara Montiel puso pleito a Cesáreo González por un pretendido incumplimiento de contrato. Sarita perdió el pleito y tras hacer luego las paces con el productor gallego, se avino a protagonizar tres films para dos Cesáreo. El primero de ellos es “Tusset Street” del que la estrella es productora en un cincuenta por ciento. Pero esta película sufrió un segundo percance porque la empezó Jorge Grau. Hubo disgustos mediado el rodaje, ruptura entre la vedette y el director catalán y por último la “Tuset Street” ha sido terminada en Madrid por Luís Marquina, catalán también, e hijo del ilustre poeta Eduardo Marquina. El film sufrido por ello cierto retraso pues debió haberse terminado hace un mes. Total que el presupuesto sale por veinte millones de pesetas.
Sarita está sobre un escenario réplica del de un conocido y popular salón barcelonés.
Sarita lleva un kaftán marroquí y unas zapatillas de casa. Está sentada en una silla. Cuando llega el momento de rodar se ausenta y vuelve ya en ropa de “faena”, o sea, preparada para filmar. No vamos a describir el rodaje con que se ha presentado ante nosotros. Digamos sólo que está esplendorosa, exhibiendo generosamente todos los encantos que posee la de Campo de Criptana entre la frente y los tacones de sus zapatos. Plumas por arriba, por debajo de la espalda y joyas malla en un noventa por ciento de la epidermis.

LA AMBICIÓN Y EL TRABAJO
-¿Y para usted qué es más fuerte, el amor o la ambición?
-Bueno, yo creo que ambición existe en todo el mundo, más o menos pronunciada, más o menos disimulada, pero lo más fuerte para mí es el amor siempre.
-Y continuando con el amor, ¿este afecto la apartó alguna vez de su trabajo?
-Sí, desde luego.
-¿Estuvo enamorada muchas veces?
-No, muchas veces, no, por supuesto.
-¿Qué busca la mujer en el hombre?
-Principalmente creo que lo que buscamos todas las mujeres en el hombre es precisamente eso, que sea un hombre.
-¿Siente predilección por algún determinado tipo de hombre?
-Sí, confieso que los prefiero altos, morenos claros y con ojos azules.


LA MIRADA MASCULINA
-¿En qué se fija antes que nada cuando ve a un hombre por primera vez?
-En los ojos, o dicho más exactamente en su forma de mirar.
-Sarita, quieres venir, por favor - grita Marquina
Sara Montiel acude al requerimiento. Se va a ensayar una “toma”, en la que tiene que cantar rodeada de un ballet de chicas en el que también abundan las plumas, las mallas y otras generosidades. Luces, focos, baile, movimiento de caderas y de lo que no es cadera; ensayo en una palabra, filmación y se acabó.
-Perdone, en seguida vuelvo.
Cuando la estrella de la Mancha regresa del camerino viene embutida en un elegante vestido negro de noche; muy largo por arriba hasta… Un resplandeciente collar de perlas cubre su cuello. Los extraordinarios ojos de la artista brillan, los labios también brillan. ¿Cómo podrá decir uno con sencillez y en pocas palabras que está guapísima la actriz más taquillera de todos los tiempos del cine que se expresa en castellano?

EL ESPIRITUAL Y EL FÍSICO
-¿Qué es más importante en su opinión, el amor espiritual o el físico?
-En mi opinión, considero que las dos cosas son importantes.
-¿Considera que hay diferencia entre amor y deseo?
-Bueno, pienso que no puede existir el amor sin el deseo.
-¿Cree que el amor físico, con el tiempo y la costumbre no tienden a convertirse en afecto y simpatía?
-Por lo menos yo no lo creo.
-¿Un amor puede durar siempre?
-Desde luego que no.
-¿Cómo definiría al hombre?
-Diciendo que es un ser físicamente perfecto y si es médico todavía mejor, más perfecto.
-¿Quiere resumir su vida sentimental?
-Ahora mismo, con todo este ajetreo que usted me ve, no tengo tiempo.
Efectivamente, Sarita observa atentamente la coreografía del ballet masculino que le acompañará en la interpretación de la canción “Tengo miedo” porque los ensayos, al principio, no convencen a Marquina ni a ella por supuesto. Pero finalmente todo queda perfecto y Sara canta rodeada de los bailarines ante un auditorio de figurantes.

FRACASOS SENTIMENTALES
-¿Hubo fracasos sentimentales en su vida?
-Sí, muchos.
-¿En el terreno sentimental está arrepentida de algo?
-Ya lo creo, de muchas cosas.
-¿Algún hombre tuvo influencia en su carrera?
-Sí, pero no uno sólo, varios.
-¿Es usted celosa?
-Lo soy cuando amo y lo soy mucho.
-¿Le molestaría que lo fuese su marido, su novio o su amigo?
-Me gusta que el hombre a quien amo sea celoso.
-¿Usted podría estar enamorada al mismo tiempo de más de un hombre?
-No, ¡por Dios!
-¿Cuál es el estado ideal de la mujer: soltera, casada o con una amistad masculina al lado?
-Con una amistad masculina junto a ella.
-¿Cometió usted errores de los que se haya arrepentido luego?
-Sí, ¿y quién no los comete alguna vez en la vida?
-Cuando está deprimida, ¿qué hace para recobrar el bienestar?
-Pues escuchar música y, a veces caminar largo tiempo sola.
-¿Cuál es el mejor cumplido que le han dirigido?
-No sé, pero desde luego, el cumplido que más me agrada ha de ser expresado con toda sinceridad.
-¿Qué le molesta o fastidia más?
-La idiotez humana.
-Antes ha definido al hombre, ¿cómo se definiría usted?
-Yo soy una mujer apasionada, muy celosa, con mal genio a veces, lo confieso, y muy dulce.


La misma espléndida figura de siempre. 

LOS PLACERES
-¿Cuáles son en su opinión los placeres de la vida?
-El amor y las comidas.
-¿Cree posible una verdadera amistad entre un hombre y una mujer?
-Ya lo creo que sí.
-Y pasando del terreno estrictamente personal al profesional. ¿”Tuset Street” será distinto a los films que ha hecho antes?
-No tendrá ningún aire especial. Yo seré Sara Montiel, distinta en el personaje, pero con la misma nariz, el mismo rostro y la misma figura de siempre.

VIAJE A LA U.R.S.S
-¿Proyectos inmediatos?
-Hacer otras dos películas para don Cesáreo y para mayo volveré a la Unión Soviética, para actuar en Moscú, Leningrado y Gorki. Permaneceré allí tres semanas ofreciendo recitales. Luego haré una escapada a la Argentina y en septiembre me presentaré en Madrid y Barcelona con un espectáculo que denominaré “Sara Montiel en persona” y en el que interpretaré las canciones más famosas de mis películas. Quiero que el público me vea tal y como soy en realidad.
-¿Son esenciales sus canciones en sus películas?
-Soy la peor crítica de mí misma y siempre considero que puedo hacer mejor lo que hago.
-¿Rodamos Sara?
Y la estrella de la Mancha se despide y aparece en el escenario. Se mueven los chicos del ballet masculino y Sarita canta con una flor en la mano mientras avanza unos pasos. Cuando termina su interpretación todos aplauden: figurantes, tramoyistas, electricistas, visitantes y mirones.

G. PASTOR
(Fotos Brunet y Ruiz y S. López)


EL RECORTE CCCVII
En esta entrevista de Diez Minutos, 16 de Diciembre de 1.967, la artista nos cuenta los albores de la inminente "Tuset Street". No cabe duda que nadie sospechaba, todavía, el escándalo que supondría. 

SARITA MONTIEL
prepara una nueva película: “Tuset Street”, que dirigirá Jorge Grau
Para conservar su esbeltez, Sarita hace dos horas y media de gimnasia diarias

Sarita Montiel ha regresado de Somalia. Sarita ha permanecido durante dos meses en las costas africanas, invitada por un matrimonio amigo de la actriz.
Como recuerdo de esas cálidas tierras, Sara ha traído un sinfín de preciosos objetos para decorar su casa, amén de un terrible catarrazo. A Dios gracias, ya está totalmente curada de una terrible insolación, fruto de las grandes dosis de sol ingeridas.
Cuando llegué a casa de Sarita, la doncella me hizo pasar al salón. Sara estaba escribiendo, sin un ápice de maquillaje en la cara y esbelta como nunca.
Le pregunto qué es lo que escribe y, rápida de reflejos, me llama “curiosa”, e inmediatamente comienza el relato.
-Durante el tiempo que he estado en África he escrito mucho, ahora sigo escribiendo detalles de mi vida de infancia. Cuando sea mayor, me gustará recordar aquellas cosas que pensaba de joven. Todos estos datos los voy recopilando, para que algún día alguien que sepa escribir los convierta en mi biografía.
-Hace poco estuviste en Barcelona, y me consta que volverás pronto.
-Estoy preparando una película, llevará por título “Tuset Street”, está ambientada en la calle barcelonesa del mismo nombre y será dirigida por Jorge Grau. Admiro mucho a este hombre. Creo que es uno de los mejores directores jóvenes de nuestro cine. Yo quiero hacer cosas nuevas, de las que necesitan nuestros tiempos. Un cine moderno, de aire actual. En “Tuset Street” cantaré canciones “ye-yés” y dos serias, de las mías.


-¿Eres completamente feliz o te falta algo?
-Como artista, nada. Tengo que dar muchas gracias a Dios por todo lo que tengo. Se lo debo al público, como es lógico. Y para él, tengo que trabajar lo mejor que pueda, no se merece que yo le decepcione. Como mujer, soy sentimental, no sé… Bueno, será que hoy me siento un poco triste, decaída.
-Sarita, estás más esbelta que la última vez que te vi. ¿Cómo lo has logrado?
-Con gimnasia sueca y un poco de danza. Me gustan los ritmos brasileiros y africanos. Ayuda mucho a tener estabilidad y a caminar con un poco más de gracia de lo normal.
-¿Qué recuerdo agradable guardas mejor de tu infancia?
-Mi padre.
Sarita me cuenta su condición de sentimental. Cuando da, no espera recompensa, pero le apena que la gente no sea sensible, que no responda muchas veces al amor que ella imparte por donde pasa. Sarita confiesa que ha tenido mucha suerte, pues según ella, se ha rodeado de muy buenos amigos.


A Sara Montiel le encanta la pintura y la música. Del arte plástico me muestra reproducciones suyas de originales de Van Gogh y Gauguin. La música clásica le encanta y la moderna le gusta, siempre que sea buena: The Beatles, Raphael… En poesía, Sara prefiere: Lorca, Alberti, P. Neruda, A. Machado y todos los clásicos.
Cuando estábamos hablando, la doncella interrumpe nuestro diálogo. Acaba de llegar el profesor de gimnasia. Ramón Centenero. Al ritmo que marca la música de Chopin, Sara realiza movimientos de gimnasia sueca, durante una hora y media. Más tarde, junto con su mamá y el profesor, marchamos a la Casa de Campo, y otra vez, gimnasia. Una hora de reloj estuvo haciendo atletismo la actriz.
Después de terminar su “jornada deportiva”, dejo a Sara Montiel rumiando en mi cabeza, la fuerza de voluntad de esta actriz, bella entre las bellas y de gran personalidad.

Texto y fotos: Maite MAINE


LA FOTO CCCVII


...tu piel de canela, tu aliento cercano, verano, veranoo....