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domingo, 9 de agosto de 2020

PRONTO - 17 de Agosto de 1.991 - España

SORPRENDEMOS A LA POPULAR ARTISTA MIENTRAS TOMABA EL SOL CON SU FAMILIA

EL DESNUDO DE

SARA MONTIEL

SIN TRAMPA NI CARTÓN

Sara Montiel ha sido y sigue siendo, sin duda, uno de los grandes mitos de la industria cinematográfica nacional. Durante décadas y décadas encandiló a un público enfervorizado que aún ahora la sigue admirando y aplaudiendo como el primer día. Pero los años no transcurren en balde e incluso las grandes estrellas sufren en su propia carne las huellas del paso del tiempo. Y es que, señoras y señores, también ellas son de carne y hueso.

 En películas como “El último cuplé” o “La Violetera” y en otras tantas que nuestra gran diva filmó, y que ahora tenemos oportunidad de contemplar gracias al ciclo que Televisión Española emite los martes por la noche, Sara Montiel mostraba su hermosura juvenil, su eterna lozanía y la envidiable belleza de una mujer cautivadora como ninguna, que encandiló a varias generaciones. Con esa mirada entre pícara y tierna, ese estilizado cuerpo que sólo las grandes estrellas poseen, Sara Montiel fue y sigue siendo uno de los grandes mitos eróticos de las últimas décadas.

Pero, aunque no lo parezca, la edad no entiende de mitos, ni de estrellas del celuloide, ni de grandes divas. Los años no pasan en balde para nadie y si bien es cierto que Sara, Antonia para los amigos, sabe lucir lo que es y lo que fue con ese estilo que sólo ella tiene, también el transcurrir del tiempo se ha dejado sentir en su escultural naturaleza.

La artista manchega compartió con su familia y amigos una tranquila jornada marinera a bordo de su yate.

Así de natural

Sorprendimos a la popularísima artista manchega mientras disfrutaba de una tranquila jornada a bordo del espléndido yate de su propiedad en compañía de su familia y amigos. Sara, trabajadora como ninguna, aprovecha siempre que puede para estar junto a los suyos y nada mejor que el verano para compartir gratos momentos. La famosa estrella aprovechó este día de asueto para broncearse bajo los rayos del sol mediterráneo y sumergirse en las cálidas aguas del archipiélago balear. Junto a ella, su marido, Pepe Tous, y sus dos hijos, Thais y Zeus, quienes parecen crecer a pasos agigantados. Rodeada de mar y naturaleza, la manchega no dudó en destaparse y lucir el cuerpo tan deseado por tantos. Baños de mar y de sol para luego mostrarse a su público con todo su esplendor, tal y como sucede en todas sus actuaciones. 

Tras sumergirse en las cálidas y transparentes aguas del Mediterráneo, Sara tomó una refrescante ducha, luciendo su cuerpo sin prejuicio.

Sara estaba feliz. Rodeada de su familia, su gran pasión y a la vez su gran debilidad, y libre de inhibiciones, lució con naturalidad su cuerpo que, aunque no es lo que fue, todavía deja entrever atisbos de los encantos que tanta admiración despertaron y que a tantos nombres masculinos sedujeron.

La jornada transcurrió tranquila, entre conversaciones, baños de sol en la proa del barco y zambullidas en las cálidas y trasparentes aguas mallorquinas. Sara nadó cual sirena entre las suaves olas del “Mare nostrum” y luego tomó una refrescante ducha de agua dulce a bordo del yate que lleva el nombre de sus hijos. Después, la embarcación abandonó la bellísima “Cala Niña”, donde había permanecido anclada, para regresar al muelle deportivo de Puerto Portals, situado a unos 10 kilómetros de la residencia familiar de los Tous. 

Para resguardarse del fuerte sol estival, Sara no dudo en cubrirse la cabeza con un pañuelo de color naranja. 
Los bañistas de "Cala Niña" pudieron contemplar a una Sara muy distinta a la que nos tiene acostumbrados. 

Sara Montiel no tiene falsos prejuicios, es así de natural. Si TVE le está homenajeando con un ciclo dedicado a su persona, hoy es la popular artista la que homenajea a su público mostrándose tal cual es, sin trampa ni cartón. 

La popular artista no tuvo ningún inconveniente en tomar el sol y bañarse en "top-less".

Pregonera de las fiestas de la Paloma

Días después, Sara, siempre inquieta, se desplazó hasta la capital española para pronunciar el pregón de las fiestas de la virgen de la Paloma. Vestida de chulapa, la artista manchega recorrió las calles del viejo Madrid en compañía de una banda de música, mientras recibía los cálidos aplausos del numeroso público congregado allí para verla. Tras el paseo, Saritísima leyó el pregón con el que oficialmente se iniciaban las tradicionales fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Paloma. 

Pero aún le queda por protagonizar a Sara un nuevo evento este verano. Como todos recordarán, la gran estrella fue elegida Lady España 1991 y como tal será coronada en el transcurso de una brillante fiesta que tendrá lugar en fecha no muy lejana. Y es que Sara Montiel, a pesar de los años, sigue siendo uno de los personajes más entrañables y queridos del público español. 

Vestida de chulapa, Sara Montiel recorrió las calles del viejo Madrid y leyó el pregón de las fiestas de la Virgen de la Paloma.

Texto y fotos: KORPA



EL RECORTE CCCLVI

Entre momentos familiares y trabajo, la vida continuaba para la artista. En 1.990 estrenaba, quizá, su último gran espectáculo: "Saritízate". Así lo recogía la revista Lecturas en uno de sus números de Octubre de 1.990. 


En su espectáculo “Saritízate”

Los ‘sexys’ y lujosos modelos de

Sara Montiel

Una espectacular y atractiva imagen de Sara, con traje largo de lomé y marabú de plumas rojas. La artista de La Mancha consigue entusiasmar al público con sus canciones y su vestuario en “Saritízate”. 

SARA MONTIEL es casi un milagro: con tanto tiempo como lleva en el cine y en la canción, logró una vez más “estar de moda” en España, pues todo el país la pudo admirar en la serie de televisión “Sara y punto” hasta el domingo, día 4, y ahora también, en los escenarios, con “Saritízate”. En el espectáculo llama la atención a todos, especialmente a las damas, el vestuario de la artista. No se anda con miramientos en los gastos y se convierte en modelo de las creaciones de modistos como Valentino, Yves Saint-Laurent, Gucci, Cachi Otero y Pepe Rubio.

Sara Montiel interpreta en “Saritízate” las canciones de siempre, desde el “Fumando espero” a “La camarera”. Pero no se ha quedado esta mujer en “El último cuplé” y en “La violetera”; se ha atrevido a cantar “los modernos” como Joaquín Sabina, Carlos Berlanga o el mismo Pedro Ruiz, que es el autor de las canciones de “Saritízate” y “Qué noches”, columna vertebral del espectáculo.

Dos más de los modelos que luce Sara, uno en negro y otro blanco. 
Caracterizada de "la señora Bárbara", personaje muy simpático. 

Sara Montiel se arropa con un grupo musical moderno, con un ballet (del popular Giorgio Aresu) y con dos artistas invitados: el cantante Francisco, toda una voz valenciana, y el humor de Félix Prieto, “El Gato”.

En el escenario Sara explota muchísimo al personaje de “la señora Bárbara”, por el que siente un gran cariño: “No es una creación nueva, nació en el espectáculo “Saritísima”, en 1974, y obtuvo mucho éxito en “Tariro, Tariro”, de “La Trinca”, en TVE. Con este personaje me rio un poco de mí misma.”

Dorada y brillante como una diosa, "Saritísima" estrecha las manos de dos hombres muy importantes para ella: su marido, Pepe Tous, y Pedro Ruiz, creador y director de su espectáculo y autor, además, de algunas de sus canciones. 
La artista con un llamativo "maillot" de lentejuelas verdes. A sus 62 años, Sara sigue manteniéndose en perfecta forma física. 

El reportaje sobre este mito vivo, Sara Montiel, venía anunciado en el sumario del número anterior de Lecturas, pero la muerte de Xavier Cugat vino a trastocar la composición de nuestra revista. La necesidad de estar al día, en lo que a información se refiere, nos obligó a retirar este reportaje de la manchega universal que hoy les ofrecemos.

 

MADRID. Javier de Montini

Fotos: Eliseo Albarrán



LA FOTO CCCLVI

 Muy sensual en la primera etapa con Pepe Tous. Foto de José María Castellví. 

viernes, 4 de enero de 2019

ESTÚDIO - 5 de Abril de 1.957 - Portugal


NA CAPA: Sarita Montiel, em "A flecha sagrada", da R.K.O.

La diva aparece sólo en la portada. 


EL RECORTE CCCX
Durante cuatro semanas vamos a compartir una biografía que la revista Mucho Más le dedicó a la artista en Enero y Febrero de 1.991. Tiene cuatro capítulos. Aquí va el primero. 

Serie –DETALLES ÍNTIMOS DE SU VIDA – Capítulo 1
SARA MONTIEL
DE NIÑA POBRE A FULGURANTE ESTRELLA
“Nací por casualidad, porque mi abuela hizo abortar a mi madre”

Sarita Montiel vino al mundo el 10 de marzo de 1928. 

Diosa del público, musa de poetas y diva predilecta de actores y directores, Sara Montiel, nuestra entrañable violetera, no es una estrella. Es toda una constelación. A sus 62 años –que son como 62 soles-, la negrura de sus ojos, la expresividad de su sonrisa y esas piernas de quitar el hipo brillan en el firmamento del espectáculo con la misma fuerza que cuando enamoraba a Gary Cooper en Veracruz, fascinaba a Marice Ronet en Carmen, la de Ronda o compartía desayunos con el duro Marlon Brando. A su favor tiene, además, un carácter sencillo y hogareño y un espíritu que se pone a la edad por montera –como demuestra con su actual show, Saritízate- y que resiste a cantar su Último cuplé. Sara, actriz de fama, madre amantísima de Thais y Zeus, flor de otoño, es como un sombrero mágico, siempre lleno de sorpresas; un sombrero que ahora, en estas memorias, nos desvela sus resortes y sus misterios, entre los que se cuentan alegrías y alguna tristeza.
“Nací por casualidad”
Nada en los comienzos de Sara Montiel auguraba un futuro tan maravilloso como el que tuvo. En realidad, su infancia y su propio nacimiento estuvieron rodeados de penurias y tristezas.
Vino al mundo –según confiesa- cuando en Europa se apagaban los sones del charleston, un 10 de marzo de 1928, en un pueblecito de la Mancha llamado Campo de Criptana (Ciudad Real). Sus padres, Isidoro Abad y María Vicenta Fernández, labradores, la bautizaron como María Antonia, Alejandra, Vicenta, Isidora, Elpidia Abad Fernández. Este sonoro nombre no fue acompañado de un gran recibimiento.
En realidad, el nacimiento de Sarita en una familia pobre y ya con cuatro hijos, no suscitó grandes alegrías, sobre todo en su abuela materna. “Mi abuela –explica Sara Montiel- se enfadó mucho al saber que mi madre estaba embarazada. La llevó a casa de una mujer del pueblo que practicaba abortos. Mi madre recordó siempre aquellos momentos como un verdadero infierno. Nací merced a la casualidad de que en el vientre de mi madre se gestaban dos vidas y la mujer que realizó el aborto no supo verlo. Mi abuela nunca me quiso. Yo tampoco quise nunca a mi abuela, aunque de mayor comprendí que su vida había sido extremadamente difícil y poco feliz”.


La estrella, con dos años, cuando su familia pasaba hambre. 


Fue una jovencita muy guapa. Entonces, ya se adivinaba la gran belleza que enamoraría a Gary Cooper o Maurice Ronet. 

“Durante la guerra, pasamos mucha hambre”
Sus primeros años están marcados por la miseria y la visión de su padre trabajando la tierra casi hasta matarse. Hubo un momento, sin embargo, en el que las cosas parecieron mejorar. Sucedió cuando la pequeña María Antonia tenía siete años. Su padre, cansado de la esclavitud del campo, “tiró el arado –recuerda la estrella- y nos marchamos a Orihuela (Alicante). Nos instalamos en el primer piso de una casa con dos balcones que daban a la calle de la Acequia. Como mi padre poseía un talento natural, un gran don de gentes, no tardó en encontrar trabajo. Lo contrató un almacenista como catador de vinos, un tema en el que mi padre era todo un entendido”.
Este pueblo colocó a la familia Abad en una situación económica más holgada, pero la felicidad duró poco. Inmediatamente llegó la Guerra Civil y con ella el hambre y la desolación. “Lo pasé fatal porque siempre he sido muy tragona. Comíamos las cortezas de las patatas, las de las naranjas y un pan de color amarillo, de maíz amasado, que en mi casa decían que era muy malo. Esto me hizo aprender a valorar los alimentos. Con esta cuestión yo sigo teniendo un espíritu muy pobre, porque todos los alimentos, de la clase que sean, me parecen maravillosos”.
En tal situación, sus contactos con el mundo escolar fueron muy fugaces. En casa la necesitaban para echar una mano en las tareas domésticas, en trabajillos, y no había dinero ni ocasión para los estudios. Aun así, asistió algún tiempo al convento de las Madres Dominicas y, posteriormente, al colegio Jesús María. Gracias a las pocas clases que recibió en estos centros y la gran voluntad que puso por su parte, Sara aprendió a leer y a escribir. “Mi padre y mi madre murieron analfabetos, aunque eran unas personas con mucha sensibilidad para lo artístico. Yo aprendí a leer prácticamente sola, a fuerza de intentar leer el periódico a mi padre”.


Sarita, muy risueña, el día de su Primera Comunión, en Orihuela (Alicante). Lucía para la ocasión un sencillo vestido de organdí.


Una pose artística. De pequeña, le gustaba cantar seguidillas, tarantas, soleares y martinetas. 

“Comencé cantando flamenco”
Sara heredó de sus padres la pasión por el arte, la sensibilidad para escuchar música y cantar. Gracias a esto y a su enorme belleza, ya evidente en su infancia, pudo salir adelante. “Fue en el año 1937 o en el 1938, no recuerdo bien, cuando vi la película Carmen la de Triana, que interpretaba Imperio Argentina. Las canciones de la banda sonora, los preciosos vestidos de Imperio y la expresividad de sus gestos… En ese momento supe cuál era mi vocación. Y me la tomé muy en serio”.
Por aquellas fechas, la familia de Sara pasaba por momentos realmente malos. Ella y su hermana mayor, Ángeles, guardaban colas enormes para conseguir leche para su padre, entonces gravemente enfermo, y ayudaban a la economía doméstica hilvanando patrones para una modista del pueblo. “Fueron años muy duros. En casa no había ni agua corriente. Tenía que bajar al río para lavar los platos y hacer la colada. Pero lo hacía con alegría. Mientras trabajaba, canturreaba alguna de las canciones que iba aprendiendo. Así, el día me resultaba mucho más fácil”.
El tipo de música que más le gustaba era el flamenco. “Me encantaba entonar por soleares, seguidillas, tarantas y martinetes. Es decir, el cante grande”.
Tanto la piropearon y la ensalzaron en el barrio que, finalmente, Sara decidió presentarse en Murcia para cantar saetas durante la Semana Santa. Fue un bombazo. Las personas que contemplaban las procesiones se quedaron maravilladas con aquella voz. “¿Pero quién es esa niña? –decía el público- ¡Es la del Isidoro!”
Tras este éxito, Sara continuó cantando hasta 1944, año en que decidió viajar a Madrid para probar suerte en un concurso de cantantes infantiles organizado por Cifesa, una conocida productora de cine. La aguardaba el éxito, nunca soñado.

Paloma Escario
Efe/Reportajes
Próximo capítulo: Su primer sueldo en el cine: 2.500 pesetas.


LA FOTO CCCX


La diva posa en la habitación que la vio nacer... el 10 de Marzo de 1.928 en Campo de Criptana. 

sábado, 22 de septiembre de 2018

TELE PAÍS - 28 de Septiembre de 1.990 - España


PERSONAJES
Sara Montiel vuelve a la televisión con un proyecto propio, creado por y para la diva. La imagen que guarda de ella la pequeña pantalla se remonta a reposiciones de filmes rodados para la pantalla grande en el esplendor de su belleza. Ahora vuelve con un programa de variedades en el que se muestra más diva que nunca: Sara y punto. Pasados 43 años de su primera aparición en pantalla –su primera película data de 1947- resulta, al menos, valiente que Sarita, como ella gusta llamarse, siga enseñando muslo y voz a sus flamantes 62 años.
Lo divino y lo humano

Cuando de observan fotos de Sara Montiel, sobre todo las que le han realizado en los últimos años los fotógrafos vascos Ramón y Antonio Eguiguren utilizando nuevas técnicas de retocado, da la impresión de que la popular manchega ha decidido utilizar en su lucha contra el tiempo las armas de la cirugía. Pero cuando se está al lado de ella, a menos de un metro de distancia, la duda se vuelve a disipar y se afirma, con más contundencia aún, que la Montiel lo que tiene en un rostro de una mujer de 62 años que no ha necesitado entrar al quirófano para retener por la fuerza a su belleza.
“Es cierto que mi piel es muy agradecida, tengo las arrugas normales de hacer gestos y de cantar, pero, sin embargo, sigo teniendo problemas con los kilos”. Las dietas de adelgazamiento son la única dictadura a la que se somete este fenómeno del siglo XX español que, tras poner a varias generaciones de hombres a sus pies, ha doblegado también a su más firme adversario, el tiempo. Pero esa pleitesía del tiempo hacia ella no viene dada porque Sara Montiel le haya vencido. Ella es lista y sabe que ganar algunas batallas no le va a dar la victoria final, sino porque ha logrado hacerle su cómplice y aliado para que la ayude a caminar por el borde, por el más absoluto límite de lo permisible para una diva. Ello permite que la Montiel no abandone ni sea abandonada por la ética ni por la estética, y no tenga que recurrir a otro género artístico al que recurren frecuentemente estrellas con cuerpo a un paso de la jubilación. Pero a la Montiel y a su cuerpo no los jubila ni un decreto ley del Gobierno por vía de urgencia.
Y para demostrar que eso del retiro es para otras, una vez más, la Montiel se pone a prueba a sí misma y saca a pasear ese animal mitológico que lleva dentro y que gusta ser observado por tan diferentes elementos de la sociedad. Reina por excelencia de los homosexuales, fetiche de los intelectuales, mito de las amas de casa y animal de lujo zoológico para observadores críticos, la Montiel lo hace todo para no pasar inadvertida.
Último detalle
Esta vez el paseo que da es, si cabe, más arriesgado y de muchos miles de kilómetros en una sola noche. Son millones los hogares en los que Sara Montiel se introduce a través de la pantalla de los televisores. Empezó el domingo pasado y aún estará seis domingos más. Y la fórmula elegida no es precisamente la más fácil. Sara da el do de pecho, canta y baila, revuelve su pasado, jalea su presente, y ofrece trazos de cuál va a ser su futuro.


A su programa Sara y punto ha invitado a figuras internacionales, como Luciano Pavarotti o Boney M., sin olvidar que en semanas sucesivas veremos a Alberto Cortez, The Cristians, Luís Cobos, Charles Aznavour, Carlos Cano o Spandau Ballet. Pero no todo es música y cuerpo de baile. Sara introduce chistes y escenas cómica, y, compartiendo el reparto con ella, cuenta con actores como Antonio Gamero, José Luís López Vázquez, Chari Moreno, Moncho Borrajo, Antonio Resines, Pep Carabias, Pepe Yepes, Maribel Verdú, Javier Gurruchaga, Alfonso del Real, Aurora Redondo, Pastora Vega, Lidya Bosch, Miguel Rellá, María Elena Flores y aún muchos más.
Trabajar, para ella, no es salir a un escenario y repetir lo que ya aprendió en momentos que no hay por què pensar que fueron de mayor gloria, sino de distinta gloria. Trabajar, para la Montiel, es volver loco a un equipo que tiene que medir todo al milímetro, cuidar el último detalle de un sofisticado y revistero vestuario, ensayar hasta que ella diga sí, conseguir a las estrellas que ella quiere a su lado, y no a otras, y controlar el trabajo de los fotógrafos como si se tratara del bienestar de sus propios hijos.
A Eduardo Stern, guionista, director y realizador de la serie, le responsabiliza de lo que pueda ocurrir con la parte técnica: “Yo, por mi parte”, comenta, “he cantado, he bailado y he actuado lo mejor que he podido”.
“He estado casi ocho meses trabajando para estos siete capítulos”, comenta; “efectivamente, es un reto, pero depende de cómo se mire”. Sara señala que además de las canciones, antiguas y nuevas, ha puesto especial interés y cuidado en los golpes ingeniosos, fundamentalmente cómicos, que ha introducido en el programa.
Entre los personajes que interpreta se encuentra la señora Bárbara, de la que ya ofreció retazos en su espectáculo Saritísima y en el programa de televisión Tariro tariro, que dirigía el grupo catalán La Trinca. “En realidad, está basado en un personaje real, la mujer que me ayuda en casa desde hace 20 años y cuya filosofía aplico aquí”. Ello hace que cuando Sara Montiel saca este personaje a pasear le sirva para hacer una irónica autocrítica en la que cuestiona, desde el punto de vista de una trabajadora, a su señora Sara Montiel.
“La entrega de energía para hacer esta serie ha sido muy grande”, dice. “Lo que pasa es que recompensa”. Y para que quede claro que Sara no se ha quedado desgastada con el esfuerzo, nada más terminar la serie abordó sus giras veraniegas, a las que acudió con su hija Thais. Y nada más volver se puso a preparar su próximo espectáculo, que con el nombre de Saritízate estrenará dentro de un mes en Madrid.
Esa capacidad de trabajo, de organización y de inmediatez es la que hace que Sara Montiel se ponga nerviosa con los problemas burocráticos con que se ha encontrado en Televisión Española: “He encontrado muy duro lo de la burocracia”, dice. “Pasan las cosas por muchas manos y eso ralentiza inútilmente el trabajo”.
En cualquier caso, no sólo no ha salido quemada de la experiencia (en la que ha tenido que viajar a Nueva York, Sevilla, Campo de Criptana –su pueblo natal-, Almagro y Palma de Mallorca), sino que tiene el proyecto, “de aquí a unos años”, de abordar una serie muy distinta a la que ahora ha estrenado: “Me gustaría hacer una serie dramática en la que trabajara como actriz y no como cantante”.


En la conversación Sara Montiel introduce, de vez en cuando, un “gracias a Dios”, que no deja muy claro si es fruto de su fe católica o de una fiel usuaria de muletillas populares.
“No soy muy pegada a la religión, y, desde luego, nada practicante, pero creo en Jesucristo, que me parece un hombre fenomenal”, comenta. “En cualquier caso y en cuanto al más allá, lo que estamos viendo es que luego no hay nada y sólo somos unas partículas del cosmos”.
Sensibilizada por los acontecimientos políticos, la única española –que sepamos- que besó a Gary Cooper sufre por las madres que tienen a sus hijos en el Golfo: “He tenido un sobrino que lo mataron con 20 años haciendo el servicio militar, porque un compañero no supo manejar el arma, y he visto muy de cerca el dolor de una madre y eso es terrible; se me van los demonios cuando veo atentados”. La Montiel piensa que si hay tanto militar en España que les manden a ellos: “Son de carrera, les gusta y además llevan 51 años sin ejercer el objetivo último de su carrera”.
No es el caso de Sara Montiel, que desde 1947 ha realizado 47 películas, ha grabado 50 elepés y ha actuado un número incontable de veces como cantante y vedette, además de las intervenciones televisivas.
Tres ofertas
En este momento tiene tres serias ofertas de diferentes cadenas de televisión, aunque no desvela cuáles, ya que tiene en estudio la respuesta. Sea cual sea ésta, el objetivo en su próxima aparición ante las pantallas será el mismo que se ha impuesto con Sara y punto: “Quiero que la gente se olvide de sus problemas, se distraiga y pase un rato agradable con mis canciones y mis actuaciones, y eso es lo más importante”.
Ella, para distraerse, apenas enchufa la televisión: “Para evadirme tengo a mis hijos, que junto a Pepe, llenan mi vida”. Sara Montiel, y su marido, el empresario y periodista mallorquín Pepe Tous, adoptaron a una niña nacida en Brasil, a quien impusieron de nombre Thais, y aun niño nacido en España, a quien le dieron el nombre de Zeus.
Su biografía oficial, incluida en el expediente de prensa que facilita a los periodistas, comienza así: “Sarita Montiel, la estrella más famosa de la cinematografía hispana y una de las más queridas de la cinematografía mundial, nació en La Mancha, las tierras de Don Quijote, en España”.
En el mismo informe, las primeras dos páginas –a todo color- se dedican a fotografías de ella y su familia en diversos encuentros con los Reyes de España. Las siguientes instantáneas son con Joan Miró, Dalí, León Felipe y Camilo José Cela.

ROSANA TORRES


EL RECORTE CCXCVII
'Sara y punto' y 'Saritízate' fueron dos proyectos paralelos que re - encumbraron a Sara Montiel en el olimpo de los dioses. Esta es la crónica del estreno de 'Saritízate' que ofrecía la revista Semana en su número de 7 de Noviembre de 1.990. 


¡Saritízate!
La gran noche de la reaparición de
Sara Montiel
en Madrid
“Tengo fuelle para rato”, nos dijo la famosa estrella después del triunfal éxito

Sara Montiel lució un espectacular vestido de gasa con lentejuelas y pedrería. Su marido, Pepe Tous, la besó cariñosamente momentos antes de que se iniciara el estreno. 

El estreno de una película o de un espectáculo es un acontecimiento que siempre reúne a un buen número de famosos, pero si además quien estrena el espectáculo es un personaje de la talla de Sara Montiel toda la expectación levantada está más que justificada.
Así, el estreno de “Saritízate”, en el madrileño teatro Nuevo Apolo, el último espectáculo de la gran artista, reunió a numerosos amigos y admiradores de Sara, e incluso a alguna “rival”, artísticamente se entiende, como Carmen Sevilla, tan guapa como siempre, que llegó sola al teatro, aunque una vez allí se encontró con su marido, Vicente Patuel, de quien no se separó en toda la noche. Carmen, luciendo un elegante abrigo de piel, fue quizá la figura más importante de la velada. Esta gran artista, que fue la más directa rival que en su momento tuvo Sara Montiel, no pudo contener la emoción durante el espectáculo:
-Sara es formidable. Resulta envidiable verla todavía en acción, con tanta fuerza y estilo como en su mejor momento. Creo que Sara todavía nos puede dar muchas sorpresas a todos.


Sara fue felicitada efusivamente por numerosos amigos y compañeros del mundo del espectáculo. En la foto aparece junto a Norma Duval y Carmen Sevilla. 


Vicente Parra y Bárbara Rey conversaron animadamente con la estrella de la noche, tras su triunfal estreno. Sara se mostró muy emocionada y agradecida por las continuas muestras de admiración. 

Dentro del teatro se producían los reencuentros entre viejos compañeros de profesión que llevaban, quizá, años sin verse. Así Carmen Sevilla pudo volver a saludar a su gran amigo Vicente Parra, uno de los galanes más populares del cine español.

LOS MATRIMONIOS
Se podría decir que éste fue un estreno para matrimonios, ya que prácticamente todos los invitados venían acompañados por sus respectivos cónyuges, sin que ninguna pareja constituyera una sorpresa inesperada.
Florinda Chico, por ejemplo, estuvo acompañada por su segundo marido, Santos Pumar. El actor cómico Ángel de Andrés vino con su esposa, Chiti Juárez, al igual que el político Santiago Carrillo.
También estuvieron presentes las hermanas Duval, dos de las más llamativas bellezas de una noche que no estuvo escasa en ellas. Norma Duval se cubría con un llamativo abrigo de color rosa, y su hermana Carla hacía lo mismo con otro abrigo idéntico, aunque éste de color rojo, debajo de los cuales vestían unos seductores trajes de noche negros, con las faldas muy cortas y los escotes bastante pronunciados. Norma Duval vino acompañada, como es natural, por el padre de sus hijos, Marc, mientras su hermana Carla lucía un nuevo acompañante masculino.
Como era de esperar en un acto de este estilo, la extravagancia y el humor no tardaron mucho en hacer aparición. El vidente Rappel y Paco Clavel pusieron la esperada nota de sano humor. Rappel, cargado de anillos, pedrerías y abalorios, con un chirriante abrigo de plumas de color morado, acudió en compañía de Cristina Kauffman, la esposa del periodista Amilibia. El vidente, que en ningún momento ahorra su simpatía natural, hizo predicciones de futuro a todo aquel que se acercó a pedírselas.
Por su parte, Paco Clavel, con una boina y unos leotardos de piel de leopardo y una cazadora de skay color rojo sangre, conversó y bromeó toda la noche con su amiga Encarnita Polo, quien vestía de un modo mucho más discreto, con un elegante traje de chaqueta negro.
Rappel y Paco Clavel se confesaron fans incondicionales de Sara Montiel. Para Paco Sara es la gran estrella de España.
-Sara me causa esa impresión que dan las superstars. Ella es una auténtica reina, al estilo de Hollywood, pero siempre muy española.
Otro gran admirador de Sara Montiel, que siempre resulta divertido, es Javier Gurruchaga. El líder de la Orquesta Mondragón vino al estreno acompañado por una gordita de color, a la que ha incluido en sus últimos espectáculos.
Muchos más invitados hubo en el estreno. Así, pudimos ver al músico Luís Cobos acompañado por esa auténtica belleza que es su novia, Angel, y que, según se dice, muy pronto será su esposa; el reciente Premio Planeta, Antonio Gala, quien le escribiera hace años a Sara Montiel el guión de la película “Esa mujer”; María Asquerino, Bárbara Rey, Antonio Mercero, Mari Carmen, sin sus muñecos, Raúl Sender, María Teresa Campos, el humorista Eloy Arenas, José Luís Coll…


Gurruchaga, un tanto desconocido -con barba y algo más delgado-, saludó efusivamente a la actriz. El popular humorista dijo ser un fiel seguidor de ésta. 

Por su parte, Sara Montiel, la gran estrella de la noche, se mostró encantada con todas las muestras de cariño recibidas de sus amigos y admiradores.
-Es estupendo tener aquí a Carmen Sevilla, a Vicente Parra… Me ha emocionado mucho volver a verlos, y sus felicitaciones son algo que para mí tiene muchísimo valor, porque son personas a las que quiero y admiro muchísimo.

“PIENSO SEGUIR AGUANTANDO MUCHO TIEMPO”
Sara también se encargó de dejar bien patente que tiene energía suficiente para sacar adelante cualquier espectáculo.
-Tengo fuelle para rato. Hay que aguantar este ritmo de trabajo, que es muy fuerte, pero yo amo mi trabajo, y entonces esto me resulta coser y cantar. Pienso seguir aún mucho tiempo en el mundo del espectáculo, porque todavía me encuentro con ganas de trabajar, y creo que todavía no he hecho todo lo que yo sé que puedo hacer.
Con excelente humor, Sara Montiel reconoce ser consciente de estar viviendo un excelente momento, tanto en su vida familiar como en el terreno profesional.
-Estoy encantada de la vida. Estoy viviendo un gran momento junto a mi marido y mis hijos, que son maravillosos. Y en el trabajo, para qué hablar… Tengo la suerte de poder trabajar con gente tan estupenda como Pedro Ruiz, Francisco… Todo me está pareciendo maravilloso.
Consciente de este excelente momento, Sara sabe que tiene que seguir el ritmo de las cosas para no perder ninguna oportunidad y aprovechar el tiempo al máximo.
-Hay que ponerse las pilas y seguir el ritmo. Para estar con la familia me las apaño como puedo, y a veces no resulta demasiado fácil, ya que este ritmo de trabajo que llevo es muy absorbente y te exige una gran dedicación. De todas formas, es muy importante exprimir el tiempo al máximo para hacer el mayor número de cosas posibles.


Radiante y espléndida, como siempre, Sara logró dar a su espectáculo la gracia y la simpatía que tanto agrada a sus admiradores. Al final de la noche se manifestó satisfecha por la magnífica acogida de "Saritízate". 

Sara Montiel, por tanto, no piensa de momento dejar de trabajar. Su intención es seguir inyectándole al público las suficientes dosis de buen humor y de alegría para que todo marche mejor.
-Para todos los que tienen depresión, o sufren de mal de amores, o sienten que les falta algo en su vida, para ellos yo soy el remedio que buscan. Pienso que a la gente hay que hacerla disfrutar e inyectarles un poco de alegría. Hay que ponerse las pilas.
Por su parte, Pepe Tous, el marido de Sara Montiel, considera que:
-Es formidable el momento que está pasando Sara y las ganas que tiene de trabajar. Además se nota que el público la quiere y la aprecia, y eso ella sabe valorarlo en lo mucho que vale.


Vicente Fernández
Fotos: Galo Rivera


LA FOTO CCXCVII


Sara, en su 'Sara y punto' con el gran Carlos Cano. 

sábado, 30 de diciembre de 2017

MUJER FIGURAMA - Octubre de 1.990 - España


SARA MONTIEL
El secreto de su eterna belleza puede estar en que duerme mucho y come poco.

El 11 de Marzo de 1928 nace en Campo de Criptana (Ciudad Real) María Antonia Abad Fernández, según consta en la partida de nacimiento que Enrique Herreros hijo enseñó a varios periodistas, a raíz de que su padre dejase de llevar artísticamente a Sara Montiel. Nace en una familia sin ninguna vinculación con el cine y pasa su niñez en su lugar de nacimiento. A los ocho o nueve años –en plena guerra civil- se traslada a Orihuela. Son años difíciles y nada hace pensar que pasado el tiempo, aquella niña morena habría de convertirse en la artista española más cotizada y con renombre universal.
Sus principios artísticos están llenos de dificultades. María Antonia se traslada a Madrid y trata de abrirse camino como artista. Es en ese tiempo una muchacha llena de inquietudes y de excepcional belleza. Una larga serie de títulos le van abriendo las puertas de la cinematografía. Te quiero para mí, Empezó en boda, Bambú, Mariona Rebull, Don Quijote de la Mancha, Alhucemas, Locura de amor donde encarnó el papel de la mora misteriosa y guapísima que enamora al cristiano.
Pero en estos títulos María Antonia tiene pequeñas intervenciones que apenas le dan la oportunidad de que alguien se fije en ella, en sus condiciones de actriz. Sin embargo, no le falta trabajo. Sigue sumando títulos La mies es mucha, El capitán Veneno, Pequeñeces, Aquel hombre de Tánger, Necesito dinero, Cárcel de mujeres…
Desde muy pequeña la ilusión de su vida era el cine y convertirse en una gran actriz. Ya en el convento de las dominicas de Orihuela donde cursó sus primeros estudios, la niña de Campo de Criptana pensaba que algún día sería famosa. Pasados los años se demostraría que fue precoz su afición al cine y que sin duda había nacido marcada por el arte y para triunfar en él.
Sin embargo, España se le quedó pequeña pronto. Llevaba demasiadas películas y todavía no le habían ofrecido un papel interesante. Mujer de temperamento y luchadora incansable decidió irse a México para tratar de abrirse allí el camino que en España le resultaba imposible. Y, efectivamente, México le abrió las puertas de par en par y añadió otra serie de títulos a su historia: Veracruz, Donde el círculo termina, Dos pasiones y un amor, Yuma…
Su regreso a España ya fue en plan de gran estrella. Contribuyó a ello su mentor artístico o “manager”, Enrique Herreros padre, que sabiamente dosificó sus apariciones y sus intervenciones, como si de una gran diva internacional se tratara. Entrevistar a Sara Montiel una vez llegada de México era prácticamente imposible. Había que pasar por el tamiz de los Herreros y aceptar una serie de condiciones. Se dijo entonces que la tenían “secuestrada” y una aureola de misterio rodeó a Sara Montiel que ya no se llamaba María Antonia, ni utilizaba el sobrenombre de María Alejandra con el que inició su carrera artística.
La primera vez que la entrevisté, casi recién llegada, lo hice con una serie de condiciones un tanto misteriosas, pero que había que aceptar. Pude verla y fotografiarme con ella para dar fe del encuentro. Pero las preguntas se las tuve que hacer a Enrique Herreros y él me contestaba como si fuera Sara. La razón esgrimida por su mentor era que ella tenía mucho temperamento, era muy temperamental en sus respuestas y podía perjudicar su carrera.
La entrevista tenía que ser puramente profesional. Sara había venido casada con el director Anthony Mann, pero en la entrevista no se debía hablar de lo personal. Ni cómo le conoció, ni cómo se enamoraron, ni nada de todo aquello que suele interesar a los lectores cuando se trata de un personaje famoso, aunque sean preguntas manidas y a veces insustanciales.
Sara Montiel empieza a ser Sara Montiel la triunfadora a raíz de su regreso de México. Los Herreros, padre e hijo, manejan su carrera con habilidad y su reaparición ante el público español es con una película que acabaría convirtiéndose en un hito señalado del cine español.


Sus primeros estudios los hizo en el convento de dominicas de Orihuela.
Nació en una familia sin ninguna vinculación con el cine o el teatro. 

Juan de Orduña, entonces director de moda, pensó que Sara podía ser la protagonista de El último cuplé. Los responsables de la producción coincidieron en que Sara daba el tipo y que su belleza excepcional cautivaría, pero ya no estaban tan de acuerdo en que la artista, que tenía que interpretar la vida de una cupletista famosa, pudiera cantar las canciones de la película y menos aún grabar los discos de promoción.
Sara cantaba con una voz grave, muy grave y con una lentitud que irritaba a los productores. Todos coincidían en que el cuplé requería más nervio por parte de la intérprete y sobre todo una voz más clara, más aguda. Contra viento y marea, la película se hizo, Sara cantó y su voz tal vez empalagosa, pero indiscutiblemente muy personal, caló hondo en el sentir de los espectadores. El último cuplé fue un éxito y los discos se vendieron como rosquillas cayendo por tierra los pronósticos de los entendidos que habían propuesto que para la grabación de los discos fuese doblada por otra voz más de acuerdo con las normas y con los gustos.
Fueron años de mieles y de rosas para Sara Montiel, aunque el “secuestro” de los Herreros proseguía. La artista estaba programada como un robot. No se le conocía ningún romance tan al uso en los artistas famosos. Sara estaba en el máximo esplendor de su belleza, pero un misterioso entorno la rodeaba no dejándole contactar a su manera con el público. Sus apariciones estaban siempre acompañadas de artificiales montajes de “fans” dirigidos hábilmente.
A partir de El último cuplé Sara se convirtió en un rey Midas que todo lo que tocaba lo convertía en oro. A este éxito sucedieron La violetera, Carmen la de Ronda, Mi último tango, Pecado de amor, La bella Lola, La dama del Chantecler, Noches de Casablanca, Samba, La dama de Beyrut, La mujer perdida, Tuset… y un sinfín de películas, unas peores que otras, pero que llevaban al público a las salas cinematográficas atraído por el nombre de Sara y la oportunidad de disfrutar de su belleza.
El clamoroso éxito de El último cuplé dio a Sara la fuerza para plantearse la emancipación de los Herreros. Y “agradeciéndoles los servicios prestados” se independizó ofreciendo como primera noticia su relación sentimental –su noviazgo- con alguien totalmente alejado del mundillo cinematográfico. Concretamente con un alto ejecutivo de una gran empresa española.
La boda de Sara con Anthony Mann se había disuelto ya para estas fechas. Sara era ligre de elegir un nuevo camino sentimental y el elegido había resultado ser José Vicente Ramírez Olaya, al que sus amigos llamaban Chente y que en aquellos momentos era un ejecutivo de prestigio en Seat. El noviazgo de Sara y Chente atrajo la atención del gran público al que inevitablemente le arrebataban la novia favorita.
Pero aquella unión tampoco fue demasiado duradera. El fuerte temperamento de Sara necesitaba junto a ella un hombre con más temperamento aún. Y hasta el año 79 no lo encontró. Anduvo a la deriva sentimentalmente, pero logrando triunfo tras triunfo en todos los escenarios en los que se presentaba.



Los productores de El último cuplé no estaban de acuerdo con que Sara cantase las canciones. 

En 1979, Sara Montiel conoció a Pepe Tous y surgió entre ellos el amor verdadero y necesario para constituir una pareja estable. A Sara se le cambió la vida al conocer a Pepe. Pero la ilusión definitiva de la incomparable artista era ser madre. Y comenzó un largo peregrinaje de especialistas, hasta que la confirmaron que no podía serlo. Los agoreros pronosticaron el fin de la pareja, pero éste no se produjo porque entre los dos había verdadero amor y juntos emprendieron la gran aventura de prohijar una niña y un niño –Thais y Zeus- con los que actualmente comparten la felicidad en su casa de Mallorca.
Sara no abandona su trabajo y pese a que Thais y Zeus tiran mucho de ella, recorre España continuamente al frente de su espectáculo. Como es lógico estas giras artísticas son agotadoras y Sara no puede ver cumplido su deseo de llevar a los niños con ella y lo que hace es, entre actuación y actuación, si el tiempo lo permite, desplazarse a Mallorca para estar con ellos aunque sólo sea unas horas. Sara lo explica rotundamente:
-Quiero estar con Pepe y con mis hijos porque es lo que me gusta, pero tengo que trabajar. Lo mío es el trabajo y no puedo eludirlo.
El volver a Mallorca después de cada actuación, supone para Sara un esfuerzo físico enorme. Al cansancio del trabajo une el cansancio del viaje. Pero ella dice:
-Por los niños soy capaz de cualquier cosa.
Ha sido un verano intenso el de 1990 en el que a veces perdía la noción del lugar donde se encontraba de tanto ir de un sitio a otro. Un verano agotador recompensado con la estancia en Madrid, con su público madrileño y con la gran fortuna de poder estar día tras día junto a Pepe, Thais y Zeus y al mismo tiempo pisar las tablas de un escenario. Plena felicidad, porque a Sara lo que verdaderamente le gusta desde el punto de vista artístico, es enfrentarse con el público, sentirlo cerca.
-Lo mismo me da que sea en una sala de fiestas que en un teatro. Mi sangre caliente necesita el contacto directo con el espectador.
Tan guapa como cuando empezó, o tal vez con una belleza más serena y reposada, Sara asegura que no tiene ninguna fórmula mágica para conseguirlo.
-Muchas veces me preguntan qué es lo que hago para conservarme como me conservo. Y la verdad es que no haga nada de particular. Salvo dormir mucho y llevar una dieta justa, sin grasas y a base de verduras y pescado.
Profeta en su tierra, Sara donde de verdad ha ganado dinero ha sido en España. Lo reconoce.
-Ha sido en mi país donde me he hecho millonaria en humanidad y en dinero.
Y aunque lo tiene todo, Sara Montiel no piensa en retirarse.
-El público quiere que siga. Es algo que notamos los artistas. Por eso, cuando vea que la gente no va a mis galas, me iré definitivamente, sin que nadie se dé cuenta, en silencio…


G. Lopezarias


EL RECORTE CCLXIX
Sara terminó 1.990 postrada por un accidente sufrido durante una actuación. A la revista Semana, con fecha de 9 de Enero de 1.991 le confesaba cuales eran sus propósitos y deseos para el año que comenzaba. 


¡BIENVENIDO, 1991!
“Todavía no puedo ni doblarme ni agacharme”
SARA MONTIEL:
“Al comenzar el año pido salud para toda mi familia”
Primera entrevista tras su grave accidente, del que todavía se recupera en su casa de Mallorca

NAVIDADES de reposo para Sara Montiel, que aún se recupera del accidente sufrido hace mes y medio en el teatro madrileño donde representa “Saritízate”, su nuevo espectáculo. En su casa de Palma de Mallorca y en compañía de su marido y sus dos hijos, Thais y Zeus, Sara ha saludado con optimismo e ilusión la entrada del nuevo año.
-¿Cómo te recuperas del accidente, Sara?
-Afortunadamente me estoy recuperando muy bien, pero hoy por hoy soy un palo: no puedo ni doblarme ni agacharme. Tengo que realizar dos horas diarias de ejercicios de rehabilitación, un tratamiento con rayos láser y un montón de cosas más. Lo importante es que poco a poco todo se va arreglando.
Tras esta referencia obligada a su estado de salud, Sara comenta cómo le han resultado estas navidades que están a punto de finalizar.
-Han sido unas vacaciones reposadas, como os podéis imaginar. A nosotros siempre nos gustaba en estas fechas salir y viajar un poco por la isla, pero este año no hemos podido hacer nada. Por tanto, han sido unas vacaciones más tranquilas de lo normal, aquí, en casa, con mi marido y mis hijos. Han sido maravillosas igual.


Sara Montiel, además de una gran artista, es una madre preocupada por sus hijos, Thais y Zeus, para los que pide salud y toda la felicidad del mundo. 


“QUITANDO EL ACCIDENTE, EL 90 FUE UN AÑO EXCELENTE”
-¿Cómo valoras el año que ha terminado?
-Ha sido un año excelente. Quitando el accidente, que ha sido lo único negativo y que podría haber sido mucho peor, todo ha marchado muy bien. Profesionalmente ha sido un año muy activo y en mi vida familiar estoy contentísima. Este año, hasta las notas de mis hijos han sido muy buenas. ¿Qué más puedo pedir?
-Y a este 91 que acaba de comenzar, ¿qué le pides?
-Sobre todo, que traiga paz a este mundo, porque la necesitamos de verdad. También le pido salud para toda mi familia y ya, para que fuese un año redondo, que no faltase el trabajo y los buenos proyectos.
-¿Y tú, Pepe, añadirías algo a las peticiones de tu mujer?
-Pido lo mismo que ella, paz y salud, sobre todo para nuestros hijos. También deseo que mi mujer este año no tenga un nuevo tropezón.
Las vacaciones de Navidad son unas fechas en las que los niños cobran un papel preeminente y los hijos de Sara no iban a ser menos.
-¿Qué les van a traer los Reyes a tus hijos?
-A Thais, que ya es un poco más mayor y que, además, le gusta mucho leer, le dejarán libros y también muchos discos de los años 60. A Zeus, juguetes.
-¿Qué juguetes?
-Los mismos que les gustan a todos los niños, los que ven anunciados en televisión.
Pero las vacaciones terminan y, con el nuevo año comenzado, las personas hacen sus planes de futuro. Sara, desde su casa y recuperándose lentamente, planea su regreso.


Sara, aún convaleciente de su caída, ha pasado unas navidades reposadas en compañía de toda su familia. Su marido, Pepe Tous, y sus hijos, sólo están pendientes de su total recuperación. 

NO SE PODRÁ MOVER EN BASTANTE TIEMPO
-¿Vas a volver con “Saritízate” cuando ya estés recuperada?
-Sí, por supuesto. Ha sido bastante duro para mí tener que dejar el espectáculo. Si el accidente hubiera sucedido durante los ensayos no habría pasado nada, pero con la obra ya estrenada, cuando ya has saboreado el éxito y sentido los aplausos del público, eso puede llegar a ser muy duro. Pasar del escenario a estar inmovilizada encima de una tabla es una de las peores cosas que le pueden llegar a suceder a una artista. Además, por culpa del accidente he tenido que rechazar proyectos como el de presentar el programa de fin de año de Televisión Española.
Pepe Tous le toma la palabra a su mujer.
-El doctor nos ha sido partidario de que se mueva en mucho tiempo. Así que aquí estamos todos en casa pendientes de su recuperación y apoyándola lo mejor que podemos.
Lo que no cabe duda es que ya en el año 91, Sara Montiel sigue siendo una personalidad que fascina a multitud de generaciones, de públicos muy diferentes entre sí. Esta mujer, que se ha codeado en la pantalla con los mismísimos Gary Cooper, Burt Lancaster, Mario Lanza o Raf Vallone, sigue estando en la brecha, como en sus mejores años.
-A mí la gente joven me ve como una mujer muy asequible, que está en la onda, y esto es porque, además de mi trayectoria clásica, siempre he procurado renovarme. También sucede que la gente joven oye a sus padres hablar sobre mí y entonces se interesan por mi figura. Por mi parte, yo también he tratado de no quemarme, procurando no saturar demasiado al público.
-Sara, para mucha gente eres un auténtico mito en vida. ¿Qué opinas tú?
-No sé qué quieren decir con eso de mito. Yo he hablado con mucha gente de mi generación y sé que algunas de mis películas fueron auténticos fenómenos. Pero de ahí a considerarme un mito hay un camino muy largo. Lo que sucede es que yo siempre me he conocido muy bien y, por tanto, he sabido cuándo eran momentos buenos para mí y cuándo convenía que me retirara una temporada. También me he conservado muy bien, sigo teniendo unas piernas excelentes hoy, así es que podéis imaginaros cómo serían antes. Creo que todo eso lleva a la gente a pensar que soy un mito, pero exageran un poco.
Así es Sara Montiel: con sentido del humor, autosuficiencia, energía para seguir en la brecha mucho tiempo y siempre rodeada de una maravillosa familia que la ha ayudado en los duros momentos que ha tenido que superar. Sara, con mucha vida aún por delante, saluda a un nuevo año en el que ha puesto toda su ilusión y que seguro que le deparará grandes alegrías.


Vicente FERNANDEZ
Fotos Juan Gallego


LA FOTO CCLXIX


Luís Cobos visita a Sara en su programa 'Sara y punto'. Con el brindis de estos dos paisanos de Campo de Criptana os deseamos a todos lo mejor para este 2.018.