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viernes, 6 de enero de 2023

SOMBRAS - diciembre de 1949 - España

 


La diva aparece solo en la portada.

EL RECORTE CCCLXX
Este artículo es el primer reportaje realizado a Sara Montiel. Es curioso porque durante su transcurso se produce el primer bautismo artístico de la actriz como María Alejandra. Se lo concedió la revista Cámara en uno de sus números de 1944.

 UNA NUEVA ESTRELLA

MARÍA ALEJANDRA, BELLEZA MORENA, SOLO TIENE DIECISEIS AÑOS


Las gacetillas y los reportajes publicitarios –verdadero opio de la cinematografía- han difundido una especia de patrón de descubrimientos estelares. Parece dominar la idea de que sólo se consagran aquellas criaturas que pasaron por trances novelescos.

Manicuras, dependientas de comercio, estudiantes de filosofía, baronesas polacas y relojeros suizos, integran ese mundo aventurero, que realiza, de la noche a la mañana, el sueño remoto de alcanzar una gloria humana brillante y estruendosa.

Cuando se nos dijo que una muchacha dominicana se había atrevido a desafiar a las costumbres y al tiempo, apenas pudimos creerlo. María Montez hizo más: llegada a Hollywood con el propósito único de convertirse en estrella, aburrió, espantó y cautivó, por fin, a los más difíciles productores de la Meca del cine. Y ¿qué necesitó María Montez? Nada. Bueno, sí; muy poca cosa: un puñado de sonrisas científicas en los bolsillos y una capacidad de resistencia asombrosa frente a cuantos porteros – exploradores y secretarios – barrera salieron a su encuentro.

La mentalidad española no está preparada, ciertamente, para este tipo de propagandas. Además, la elevación al estrellato, salvo muy contados casos, no constituye, en manera alguna, un medio de independizarse económicamente. Se ruedan pocas películas, y los sueldos son escasos. No abundan, pues, los episodios a base de lindas costureras convertidas en millonarias por obra y gracia del celuloide. Sin embargo, el caso contario, es decir, el de la muchacha que, lisa y llanamente, pretende ser estrella, suele ocurrir con más frecuencia.




UNA VISITA DE LA NUEVA ESTRELLA

Así, nos han anunciado de pronto una visita. Un sondeo previo de los botones y ordenanzas, no arroja grandes resultados: “Un señor y una señorita”, o al revés. Pero sin otros datos.

Pasan el señor E. y…


MARÍA ANTONIETA

Que es morena. Y tiene una cara de muñeca. La nariz pequeña. Dientes y boca perfectos. Unos ojos extraordinariamente vivaces. Y un suavísimo acento “valensiá”.

Se sienta modosamente, y comienza nuestro interrogatorio.

-Ustedes dirán…

-La señorita…, yo…, en fin; que lo explique ella misma…

-Pues –rompe ya, sin titubeos, María Antonieta-, que quiero ser estrella de cine.

“De los audaces es el mundo” –pensamos-, y a renglón seguido nos permitimos preguntar:

-¿Pero sabe lo que es eso? ¿Ha visitado algún estudio?

-¡Anda! ¡Ya lo creo! Y he trabajado… Sí; en “Mi novio, el emperador”. Hago un papelito. Vean…

Y nos muestra unas fotografías. Y, en efecto, no están mal.

-¿Ha ido usted a Campúa? – sugerimos.

-Naturalmente.

 

CONSECUENCIAS DE UNA SAETA

Por lo visto, la muchacha no tiene pelo de tonta y conoce los primeros pasos de toda aspirante a estrella. En las fotos de Campúa se expresa mejor su belleza. Ahora no hay más remedio que lanzar otra preguntita consabida. Esa que gusta siempre:

-¿Cómo nació en usted la afición al cine?

-Vivía en Campo de Criptana, mi pueblo natal. Un día, durante la Semana Santa de 1942, me oyeron cantar una saeta.

-¿Pero también canta?

-Pues claro. De todo: ópera, valses, fox lento… Aunque en aquella época sólo sabía algunos trozos de música clásica y poco más. Lo que aprendí en el coro del colegio. Al oírme una señora, como les digo, se interesó por mí y me ofreció educar mi voz en Valencia. Acepté, aun cuando para ello hube de pensarlo mucho. Entonces tenía otra idea distinta de lo que había de ser mi vida…

-¿Por qué?

-Quería profesar como religiosa. Desde niña soñaba con ello… Una vez en Valencia, me eduqué la voz; aprendí francés e italiano.




LA PRUEBA CINEMATOGRÁFICA

-¿Cómo llegó hasta el cine?

-Me presentaron un día a Juan de Orduña. En seguida quiso hacerme una prueba. Fuimos a Barcelona. Era durante el rodaje de “Deliciosamente tontos”.

-¿Tenía miedo?

-Espantoso. Recuerdo que me hicieron entrar al plató cuando acababan de construir la decoración de un barco. Aquellos muros encalados, con ventanas sin fondo y escaleras incompletas y aquel navío navegando sobre el suelo macizo del estudio, me daban mucho miedo. Y la presencia de tanta gente. Pero, principalmente, los focos. El calor y la luz me cegaban.

-¿Leyó o declamó algo?

-Las dos cosas. Me aprendí y recité algunas poesías de los Quintero. Tenía que encarnar a todos los personajes a la vez, con voces distintas.

-¿Y después de la prueba?...

-A pesar de que fue satisfactoria, según me dijeron, nadie se acordó de mí… Hasta que Ladislao Vajda me dio un papel…

-Usted no tendrá prisa, sin embargo. Parece, joven…

-Dieciséis años…

-¡Cáspita! Nadie lo diría… ¿Qué vida hace?

-Por la mañana, voy a misa todos los días. Luego, practico deporte. Y leo mucho. 



UN BAUTIZO

-Ahora, díganos, con franqueza, una cosa: ¿Por qué se hace llamar María Antonieta?

-¡Ay, no sé! Tampoco a mí me convence…

Inmediatamente nos ponemos de acuerdo. Hay que buscarle otro nombre. Alguien propone el de Rosa de Criptana. Se desecha. Otro indica el de Sol de Valencia. Tampoco. Está muy visto. ¿Podría ser María del Campo? Nada. Ninguno de ellos…

-¿Cuáles son sus nombres de pila?

-María, Antonia, Alejandra…

-Ya está: María Alejandra. ¿Qué tal?

-María Alejandra: ¡eso es!

Y la chiquilla palmotea con alegría infantil y luminosa. CÁMARA acaba de bautizar a una estrella. Ahí tenéis un puñado de fotografías. ¿No estamos pidiendo a gritos gente nueva? Os presentamos a María Alejandra… Dieciséis años, bella, radiante… Con un optimismo y una voluntad de triunfar tan grande que solamente presta la adolescencia.

 

M. Abizanda


LA FOTO CCCLXX


Una jovencísima Sara Montiel. Foto: Valentín. 

sábado, 6 de enero de 2018

VIDA MUNDIAL ILUSTRADA - 14 de Junio de 1.945 - Portugal


Uma das mais lindas e ovens artistas do cinema espanhol. E a protagonista de "Empezó en boda" e será a estréla de mais um filme luso-espanhol dirigido por Vadja, de colaboracao com produtores portugueses. 

(La artista sólo aparece en la portada)


EL RECORTE CCLXX
Curiosas las palabras de la recién estrenada Sara Montiel (antes María Alejandra) a Marca en su número de 31 de Octubre de 1.944. En ella confiesa las ilusiones, proyectos y aficiones de la, por entonces, estrella más joven del cinema español. 


celuloide
SARA MONTIEL
y la caña de pescar
La estrella más joven del cine español rema, patina y monta en bicicleta

La nueva estrella de cine Sara Montiel. 

LA ESTRELLA NUEVA
Amparito Rivelles, que empezó su carrera cinematográfica a los quince años, ha sido hasta hace poco la estrella más joven del cine español. Pero éste es uno de los títulos que no se pueden conservar indefinidamente. El tiempo pasa, las personas crecen y llega un momento en que se presenta otra candidatura que no hay más remedio que aceptar porque se presenta acompañada de todos los requisitos legales. Amparito Rivelles ha dejado de ser la estrella más joven del cine español; pero, en cambio, muchos son los que la votarían como la estrella más rutilante, y puesta en caso de elección, no cabe duda que se decidiría por lo segundo. ¿Quién ha pasado a ocupar su puesto? Pues la deliciosa joven con la que nos hemos encontrado hoy y cuyo nombre artístico ilumina ya las carteleras de las fachadas de los cinematógrafos. Hemos nombrado a Sara Montiel, nombre que tiene sabor de protagonista de novela y hasta de buena novela. Sara Montiel tiene una edad que no quiere confesar porque es demasiado tierna. Es decir, que a ella le ocurre lo contrario que a la mayoría de las mujeres, que no quieren confesar los años porque se les antoja que son demasiados, cuando en realidad no se tienen nunca más que los justos. Sólo diremos que Sara Montiel iba hasta el otro día con calcetines y que cuando se vio con tacón alto ella fue la primera sorprendida. Pero sus exigencias de protagonista de películas la obligan ahora a aparecer un poco mayor de lo que es y un poquito más seria. Ella ha tenido que decir adiós de repente a todos sus recuerdos infantiles y tiene que proceder ya como una mujercita.


La pescadora, a punto de perder la paciencia. 
Por la orilla del río va Sara Montiel, en busca de un sitio adecuado para tirar el anzuelo. 

BOGAR, BOGAR, BOGAR…
Cuatro son los deportes, cuatro, a los que, sin pensar nunca que hacía deporte, se ha entregado desde muy pequeñita esta Sara Montiel que, no obstante su juventud, conoce ya casi toda la geografía de España y buena parte de la de Francia. Nuestra estrella ha nacido cara al Mediterráneo y así no es extraño que uno de estos deportes sea el remo y otro la pesca. Nos explica algo de esto y empieza la explicación cantando:
Bogar, bogar, bogar,
es toda mi ilusión…
-Y además, cantando bien, cualidad que le hacemos observar.
-Es que estoy dando clases con un profesor de canto.
-¿Y qué es lo que quieres cantar?
-Ópera –nos responde sin vacilar.
-Pero yo tengo entendido que las cantantes de ópera tienen que pasar de los sesenta kilos.
-Bueno, con el tiempo y muchos huevos fritos, todo puede conseguirse.
Se ríe de su propia gracia y yo me río también. Sin embargo, tengo la sospecha de que Sara Montiel se saldrá con la suya, porque debajo de su fotogénica cabellera rubia se esconde una gran voluntad, aparte de que en su garganta hay un verdadero tesoro, que es lo principal.


La pesca tiene su técnica. Sara Montiel suelta hilo para que el cebo llegue al sitio preciso. 
El pez picó; pero luego soltóse, y de ahí el gesto de rabia de la pescadora. 

A VER LO QUE SE PESCA…
-Lo que me parece un poco raro en una muchacha es que sea aficionada a la pesca. ¿A qué se debe tu entusiasmo por un deporte que es más bien reposado y contemplativo?
-Esa es una falsa opinión que tienen las gentes que no entienden una palabra de pesca. En este deporte hay una emoción que sólo comprenden los que se dedican a él.
-Cuando tú lo dices…
-No hay duda alguna. El ver si pican sus atractivos. Además que pescar no consiste sólo en sostener una caña. Hay que saber muchas cosas, desde el modo de tirar el anzuelo, hasta lo que se va a pescar, dónde se debe pescar y cómo hay que pescar.
-¿Y tú sabes todo eso?
-Naturalmente. Yo sé lo que me pesco.
-Eso está muy bien.
-He pescado en mar y en río. La pesca en el mar es más aparatosa y espectacular. En el río, me gusta más porque es más particular y quien maneja la caña tiene más oportunidades de probar su saber y… su paciencia.
-¿Y en la calle?
-De eso, ni hablar. No me gusta la pesca en aguas urbanas, ni me agrada su estilo ni la clase de peces que se cogen.
-¿De verdad, de verdad?
-Como te lo digo.
-Lo que procurarás, entonces, es que no te pesquen a ti.
-Tengo yo muchas escamas para eso. ¡Con lo bien que se vive nadando tranquilamente entre dos aguas!
-¿Te gusta la caza?
-No, por Dios. Me dan mucho miedo las armas de fuego.


Una hora así..., y no ha picado ninguna. 

PATINAR, BICICLETEAR…
-Entonces, ¿cuáles son los otros dos deportes que faltan para completar los cuatro de que me has hablado?
-Los deportes que hemos hecho todos los chicos. Patinar y bicicletear. Las dos cosas me gustan mucho. Tengo unos patines último modelo y una bicicleta aerodinámica. Los patines me los pongo poco ahora porque no encuentro sitio donde practicar este deporte a mi gusto; pero en cambio con la bicicleta me doy los grandes paseos, siempre por sitios donde no haya cuestas, ya que trato de divertirme y no de ganar el premio de la montaña.
-¿Ya no hay más deportes?
-No hay más, no. Me gusta el fútbol como espectadora, pero nada más.


Sara Montiel, dispuesta a pescar. No falta más que los peces sean complacientes. 

LA ELECCIÓN DEL NOMBRE ARTÍSTICO
-¿A qué se debe el llamarte, para las películas, Sara Montiel?
-A lo de siempre. Se necesita un nombre breve, que tenga cierta soronidad, que llegue pronto al oído… Antes, me habían puesto María Alexandra. Pero no acababa de convencerme. Resultaba un poco extraño. Yo quería algo completamente español y así surgió el Sara Montiel, con el que estoy francamente contenta, porque con él he hecho por primera vez de protagonista.
-Luego, entonces, ¿ya habías actuado antes ante la cámara?
-Sí. Antes había desempeñado un papel en Te quiero para mí.
-Y fue tal vez por lo bien que lo hiciste por lo que…
-No, no… Lo que ocurrió fue que un popular semanario publicó en la portada un retrato mío. Este retrato lo vio Matarazzo, el director que se disponía a rodar Empezó en boda y aun no tenía protagonista. Hizo que me buscaran, me sometió a unas pruebas, salí bien y… eso fue todo.
-Entonces acabas de romper el cascarón del anónimo.
-Poco más o menos. Y desde que ha empezado a proyectarse la película, me llaman por teléfono, me escriben, me visitan periodistas para preguntarme cosas… Ahora he comenzado a darme cuenta de lo que significa el tiempo. Porque yo antes tenía tiempo para todo, y ahora, entre unas cosas y otras, resulta que no tengo tiempo para nada.


Para engañar a sus víctimas, Sara hace como que mira a otro sitio. 

TODO EMPEZÓ POR UNA SAETA…
Pero no se crea que Sara Montiel –antes María Alexandra y en la realidad María Antonieta Abad- llegó al cine como si dijéramos sin apenas darse cuenta. Resulta que hace ya algunos años que venía preparándose para la empresa. La cosa se inició cuando cantó una saeta en la Semana Santa de Orihuela. La oyó una señora de Valencia y quedó maravillada. Tanto, que la hizo en la capital levantina seguir cursos de educación artística. A partir de entonces, siempre ha estudiado canto y declamación y siempre ha esperado el día en que pudieran probarse sus condiciones para actuar en la pantalla. Ese día ha llegado, pero Sara Montiel continúa con sus estudios en un continuo deseo de perfeccionarse. Ahora tiene sobre la mesa de las ofertas dos proposiciones y la muchacha deshoja la margarita de la incertidumbre. Entre tanto, estudia, lee biografías de las grandes figuras históricas, contesta cartas y llamadas y se va a montar en bicicleta o coge la caña y pasa el día en el campo, junto al río, olvidada completamente de sus triunfos para entregarse a este juego de ver si pican.

ALBERTO ARENAS
Fotos: MANZANO


LA FOTO CCLXX


Una jovencísima Sara Montiel, de la que celebraremos, el próximo 10 de Marzo, el 90 aniversario de su nacimiento en Campo de Criptana (1.928). 

lunes, 18 de agosto de 2014

PRIMER PLANO - 23 de Julio de 1944 - España


RODAJE VERANIEGO
EN LOS ESTUDIOS DE
ARANJUEZ
Enrique Herreros, jefe de publicidad de la distribuidora Filmófono y graciosísimo colaborador de “La Codorniz”, me dice por teléfono:
-¿Quieres venir esta tarde a los Estudios de Aranjuez? Saldremos a las siete para llegar a tiempo de ver rodar unas escenas muy graciosas.
-Muy bien Herrreros. La idea me parece excelente, y la hora, más excelente todavía. Os espero a las siete en punto.
Y, efectivamente, a las ocho y media pasan a recogerme en un magnífico ‘autobús’ de cuatro plazas, con un chófer que ocupa dos. Pero ni Herreros, ni Perchicot, ni yo somos muy exigentes y terminamos por acomodarnos, después de dejar sitio a los rollos de película que han recogido en el laboratorio, a una pequeña maleta de Perchicot y a una enorme garrafa destinada a llevar agua del Lozoya a los artistas para que puedan quitarse fácilmente el maquillaje.
Se pone en marcha nuestro coche, y salimos de Madrid con dirección a la vecina ciudad de la fresa, no sin antes haber hecho acopio de toda la prensa del día. Este detalle me extraña un poco, y pregunto a Herreros por qué compra tantos periódicos repetidos.
-Son para los que están ‘concentrados’ en los Estudios. Siempre que llego me acosan a preguntas…, me piden noticias todos a un tiempo, y he decidido comprar periódicos, y repartirlos.
-A usted también le preguntarán cosas –me indica Nicolás Perchicot, que va a quedarse unos días en los Estudios para rodar unas escenas-, noticias…, algo que les ponga al corriente de todo.

Desterrados en Aranjuez
Y hablando de esto y otras muchas cosas, agotamos el viaje sin darnos cuenta de que va cerrando el día y que llevamos la oscuridad tras de nosotros. Aranjuez está a la vista, y a dos kilómetros, los Estudios cinematográficos.
Nuestra llegada, como me habían dicho mis compañeros de viaje, es motivo de ansiedad en los allí ‘desterrados’. Da la sensación de que ha llegado el correo al frente de guerra. Con esa alegría se recibe en los Estudios a todo el que llega, aunque, en realidad, están llegando coches y visitas todos los días repetidas veces.
Naturalmente, no llegamos a tiempo de ver rodar ninguna escena. El trabajo del día ha terminado, y cada cual se ocupa en el quehacer habitual con que llenan las horas de descanso. Y esto es lo que me sugiere el reportaje: visitar uno por uno a todos los que allí viven estos días el rodaje de “Empezó en boda” y saber cómo ocupan su ocio.
He de esperar un poco antes de poner en práctica mi secreto proyecto para que Rafael Matarazzo, director de la película, y Manuel de Lara, productor, me hablen de “Empezó en boda”.


Sara Montiel, la joven protagonista de "Empezó en boda", gusta de estar sobre el agua sin peligro de mojarse. Además, la foto es bonita... y Sara más bonita todavía. 

Los protagonistas, Fernán-Gómez y Sara Montiel
Y director y productor me cuentan, entre otras muchas cosas interesantes que auguran un buen film para el cine español, algo que me produce franca alegría: es el entusiasmo con que hablan de todos los artistas, la magnífica actuación que cada uno pone en su metido. Pero donde más se detienen los elogios es en los protagonistas: Fernando Fernán-Gómez y Sara Montiel. Esta última, juventud de quince años, bonita, inteligente y simpática, hizo su debut cinematográfico con un papelito en “Mi novio el emperador”, y sin pasar por otro ensayo, salta a protagonizar “Empezó en boda”. A juzgar por lo que oigo de ellos mismos, la actuación de Sara Montiel inspira gran confianza en Matarazzo y Lara. “Será –me dicen- una verdadera revelación para el cine español y una agradable sorpresa para el público. Ya se puede contar con una nueva y excelente actriz”.
Entra en el turno de elogios Fernán-Gómez. Este magnífico actor, naturalísimo y acertado en las películas que le hemos visto, aun siendo más veterano que su joven ‘partenaire’, hace en esta película su primer papel de protagonista. Los dos, pues, llevan por vez primera la responsabilidad máxima de interpretación en un film, bien secundados por un magnífico elenco de ya consagrados artistas –Guadalupe Muñoz Sampedro, Julia Lajos, Pilar Soler, Manuel Arbó, Rafael Bardem, Gabriel Algara, Mariano Alcón, Nicolás Perchicot, Luís Alcaraz, María Cañete, etc.-, íntimamente compenetrados con sus papeles.
Esta es la impresión que saco de mi charla con Rafael Matarazzo y Manuel de Lara. Agreguemos a esto, antes de hacer mi recorrido por los rincones del ocio, la inteligencia y habilidad del director, base esencial del éxito que pueda alcanzar “Empezó en boda”.

…Y el reportaje corre a cargo del fotógrafo
Y, efectivamente, he girado mi visita de inspección, sacando tema sabroso para el reportaje. Charlo con unos y con otros, pregunto, observo… y observo también una dificultad con la que no contaba. Son tantas cosas las que me cuentan, contestan con tal abundancia a mis preguntas; es decir, ocupan tan ampliamente sus ratos de descanso durante el rodaje que sería preciso escribir mucho para recogerlos con todo detalle. Pienso entonces que lo mejor es contarla por medio de fotografías. Mas no hay luz para hacerlas. Esto es otra dificultad, pero no grave, afortunadamente. Queda un recurso. Voy a buscar a Ortas, el fotógrafo de la película, y hablo con él en secreto. Al día siguiente, por la tarde, están en mi poder estas fotografías. Ha trabajado con rapidez.

PIO GARCIA


EL RECORTE CLXXX
Esta entrevista de Isdiscreta (21 de Enero de 1985), es una reflexión a lo 'Sara' de la vida, la felicidad, la nostalgia... Con motivo de la reposición de 'Mariona Rebull', nuestra estrella decía esto...

SARA FUE UN ÉXITO EN LOS 40 Y TRIUNFA EN LOS 80
Las “nostalgias” de
SARA MONTIEL
El pasado lunes 7 pudimos ver por la Segunda Cadena, en la nueva etapa de “La noche del cine español”, la reposición de “Mariona Rebull”, película dirigida en 1947 por José Luís Sáenz de Heredia e interpretada por Sara Montiel, entre otros. No podemos olvidar que esta película fue descollante en su época y forma parte del “dossier” de lo mejor de este director. Conversamos con Sara Montiel para conocer de cerca la opinión de esta artista desde su punto de vista actual, en relación a las obras que la hicieron famosa cuarenta años atrás.

Sara Montiel disfruta viendo sus películas. Se siente muy bien contemplando a esa Sara mucho más joven, pero no por eso más bella: “La belleza es la felicidad que lleva uno dentro, y ahora soy mucho más feliz”. Lula Yepes, una bailarina enamorada… de Joaquín Ríus, un industrial de Barcelona que quiere a Lula como una aventura pasajera, ya que su gran amor es Mariona Rebull… El tema es archiconocido.
Hemos visto recientemente esta película, como primera de una serie que emitirá Televisión Española de cincuenta films.
-Sara, ¿a qué edad empezastes en el cine?
-Muy jovencilla, era una cría, pero en aquel tiempo nos vestíamos y nos arreglábamos de una forma que parecíamos mayores.
-Decías que te sientes muy bien viéndote en el ‘Último cuplé’ y en otras películas de esta época. ¿No te asusta el paso de los años?
-No me asusta, tengo muy asumido que la vida es una evolución constante, que primero se pasa una etapa y luego otra, y esta etapa de mi vida es feliz.
-Se te nota en la cara. ¿Fue un acierto conocer a Pepe Tous?
-Sí, totalmente. Nos conocimos en plan de trabajo, él era el empresario y yo tenía que trabajar en su teatro; desde el primer momento surgió el flechazo y ya no nos separamos…


-Tú eres una triunfadora en el cine, en el amor. Lula, sin embargo, persigue el amor de Joaquín Ríus y él sigue con su obsesión hacia Mariona Rebull. ¿Sabrías perder en el juego de la pareja, sabrías ser tú la que da el primer paso?
-Yo, en esto, soy muy clásica, a mí me gusta que el hombre esté por mí, que me lo demuestre; eso me hace estar más tranquila, más segura.
-¿Perdonarías la infidelidad?
-No me gustaría nada, pero hay cosas mucho más imperdonables. (Que no me oiga Pepe –dice, riéndose.)
-Veo que te pintas las uñas, te cepillas el pelo… ¿Cuántas horas dedicas a tu arreglo personal?
-Pues no muchas, lo que ocurre es que me pillas unos minutos antes de empezar la función “Nostalgias” y me estoy arreglando para salir.


Para Sara Montiel parece que no pasan los años, y quizá sea por lo que ella dice de que "esta etapa de mi vida es feliz". Su unión con Pepe Tous ha de ser uno de los triunfos de su vida, pues ya al conocerse surgió el flechazo... y ya no se han separado más desde entonces. 

Vuelve el romanticismo
-Un éxito apoteósico “Nostalgia”. ¿La gente siente nostalgia del cuplé, del romanticismo, del bolero…?
-Pues claro, la gente quiere volver a decirse cosas tiernas al oído, a mirarse a los ojos; ya se está pasando de moda eso de llamarse a gritos y no hacerse ni caso. Esta juventud, los que han vivido esa época tan despejada, no saben lo que se han perdido. No hay nada más bonito, no hay nada más tierno que ese preludio, ese irse acercando poco a poco…
-Pero, Sara, ahora están de moda los nuevos románticos y se lleva mucho eso de escuchar boleros…
-Sí, lo estoy viendo en el teatro. Vienen a vernos, a Celia Gámez, a Olga Guillot, a mí…, y ves a los más jóvenes disfrutando con esas canciones que decían tanto y tan bien. Seguro que salen más románticos…
-Tú te pones muy acaramelada con Manolo Otero en eso del ‘Acércate más’. ¿Pepe no es celoso?
-Pepe no tiene ningún motivo para ser celoso. Manolo Otero es un buen mozo, guapísimo, pero Pepe es toda mi vida. Una cosa es interpretar y otra muy distinta sentir… Pero ya veo que te ha gustado eso del ‘Acércate más’, nos ha quedado muy bonito.
-Sara, cuando ves tus películas, ¿no sientes nostalgia del cine?
-No, es una época cubierta. Yo ahora me veo muy compenetrada con el teatro, me gusta sentir al público cerca, saber que me quieren es un auténtico regalo. Soy Sara Montiel por ellos y me gusta que sigan queriéndome, saberlo y sentirlo. En el teatro hay más calor humano…, es otra cosa.

Sara ya es un mito
-Tú quedarás como un mito. ¿Qué películas romperías?
-Ninguna, cada una es un paso hacia adelante.
¿Te has sentido amada?
-Sí, en esto soy afortunada, he amado y me han correspondido.
-¿Te adelantaste a tu época?
-Pienso que fui una mujer que vivió muy avanzada, muy a mi aire… Creo que eso se lo debo a los hombres que me rodearon. Siempre me sentí atraía por hombres inteligentes y ellos me enseñaron a calibrar de una forma real las cosas de la vida, a no dar importancia a los prejuicios y a ser como soy.
-¿En tus Memorias dijiste toda la verdad?
-Sí, lo que ocurre es que eran unas Memorias reducidas. Pienso hacer un libro donde pueda relatar, paso a paso, lo que me ha ido sucediendo. Cundo tenga un poco de tiempo…


La felicidad es fuente de juventud
-¿Tomas jalea real?
-¡Ja, ja, ja! No tomo nada especial. Si me conservo, debe ser porque soy feliz. Ya te digo que no me siento mal cuando me veo en estas películas en las que casi era una cría, no me duele ver en mí el paso de los años. El alma todavía es joven y se refleja en mi cara.
-Tú jamás has negado que les hagan fotos a tus hijos. ¿Por qué?
-Mis hijos son parte mía, son mi vida, no creo que el salir en una foto les sea ningún trauma, todo lo contrario. Además, son tan guapos… ¿Te has fijado en la niña, qué bonita es? ¡Y el crío! Thais y Zeus son como mis brazos, parte mía, ya te lo he dicho.


Textos: Ana Teixidó


LA FOTO CLXXX


Nuestra estrella en los primeros momentos de su carrera como actriz. Eran los años 40. 

martes, 16 de julio de 2013

SEMANA - 2 de Mayo de 1944 - España



La diva aparece sólo en la portada.
Este es el texto que acompaña la fotografía de la actriz, de Gyenes, en la primera de muchísimas portadas a lo largo de toda su trayectoria en todas las partes del mundo:

OTRA "ESTRELLA" NUEVA
Esta vez no se trata de añadir un nombre exótico a la ya extensa lista de descubrimientos cinematográficos americanos. He aquí a María Antonieta Abad, la más joven actriz de cine española, que, en punto a belleza, nada tiene que envidiar a esas caras nuevas que Hollywood nos remite periódicamente. 


EL RECORTE CXX
...y pasaron los años y Sara, hasta el momento de su muerte, siguió levantando pasiones y admiración.... En Julio de 2001, con motivo de la maravillosa sesión fotográfica que le realizó el genial Víctor Cucart, la divísima concedía esta entrevista a la revista Hola. El encabezamiento nos hablaba del otoño de la artista, pero en cualquier estación de su vida, 'la Montiel' siempre lució bellísima y deslumbrante. 

SARA MONTIEL
EN EL FASCINANTE OTOÑO DE SU VIDA
“El destino lo escribe uno mismo”

Enigmática y misteriosa. Así aparece en estas dos imágenes Sara Montiel, siempre noticia. Dijo adiós al cine hace ahora veinticinco años y hace poco saludó a la literatura con su libro de Memorias. Una mujer, sin duda, también polifacética


Esta mujer aún hermosa, que me recibe, a estas horas de la mañana, para poner un largo pie a estas fotos de ayer mismo, en las que demuestra el milagro de su eternidad, no tiene orejas. Y eso es un milagro, porque se ha acostado a las siete de la mañana, tras una larga noche de ‘reina del Chantecler’ en olor de popularidad, luego de un pregón rosa –muy aplaudido-, y además te viene de frente sin afeites, con la carita lavada, abiertos los ojos verdes aceituna, según su propia declaración de principios. Insisto, sin orejas, lo que demuestra, en principio, que para hacer válido el refrán popular, ‘no está queriendo de veras’. Pero no está sola Sara Montiel, siempre de palpitante actualidad, porque hace unos días la vimos radiante y enmedallada en el homenaje que la Universidad cervantina de Alcalá de Henares le rindió, que no en vano a María Antonia Abad la llaman, y con justicia, ‘Doña Sara de la Mancha’, porque no sólo nació en Campo de Criptana, como todo el Globo sabe, sino que ejerce de manchega. Y a mucha honra.
Es por eso que le debo preguntar:
-Sara, ahora ‘El Quijote’ tiene mucho rollo. Como sabes, se habla mucho de él en estos días. Dime: ¿te gusta a ti su musa adorada, doña Dulcinea del Toboso?
Y ella, aunque es nieta de gente buena de La Solana, la patria de la zarzuela, hija de labriegos de Argamasilla de Alba y, por si fuera poco, nacida en Criptana, me responde, que Sara no tiene vacíos de memoria, ni a estas horas de la mañana:
-A mí lo que más me gusta de Doña Dulcinea, que fue la musa de Don Quijote, pero que sólo existió en su sueño, es la verdad de Dulcinea, que es Aldonza Lorenzo. Yo, querido Tico, como sabes, soy una mujer que tiene los pies en el suelo.
Siempre fue una campesina esta leyenda, que lleva ya doce ediciones de su último y reciente y discutido e indiscutible libro de Memorias, que está siendo un ‘best-seller’ en Estados Unidos.
-Me han dicho que habrá segunda parte…
-Pues te han dicho mal, porque lo que tenía que decir lo he dicho ya, y punto, así que no tengo nada más que contar.

ESTA DEJANDO EL TABACO
Además, le espera un verano duro. Por lo pronto, se acercará a Buenos Aires, donde tiene que dar un par de conciertos, cantando. Y en cuanto pueda, subirá hasta Barcelona, donde iniciará los ensayos de su próxima comedia musical, titulada ‘Sara es un placer’, aunque ella misma me dice que está dejando el tabaco.
-Es que dos puros diarios, Sara…
-Sí, ya está bien, aunque ya sabes que yo no me trago el humo… Claro, que es una consecuencia de mi forma de ser, porque, como sabes, yo no me trago nada.


Sara, siempre Sara. Tiene galas para este verano en su agenda y, si tiene tiempo, se irá a Palma de Mallorca con sus hijos, Thais y Zeus, para pasar allí unos días en su casa. 

Condición y figura. Hace unos días se nos fue ‘La Bella Dorita’, a los cien años, que fue en su tiempo reina del Paralelo y a la que Sara conoció personalmente. Y también ha hecho mutis por el foro el gran Jack Lemmon, al que Sara también conoció en sus días dorados de Hollywood, cuando su boca de fresa era una revelación.
-Pero hay que sobrevivir. Esas historias tristes, inevitables y cercanas son necesarias, porque te demuestran que así es la vida. Lo que pasa es que hay que seguir adelante.
Si tiene tiempo se dará unos baños en el Mediterráneo, donde, como siempre digo, reposan las cenizas de Pepe Tous, su último marido. Pero será en la casa de una buena amiga, viuda como ella, en la Costa Brava.
-Yo adoro el sol, y prefiero el verano al invierno, que es un tiempo que me deprime mucho.

“CADA UNO EN SU SITIO”
Y lo dice desde su otoño eterno. Antonia hoy, como todos los días de calor, se bañará en su piscina de este ático, donde vive en Madrid, porque a Sara siempre le gustó vivir en un piso alto, en el más alto, a ser posible, porque, pienso, ‘ella no quiere que nadie le pise la cabeza’. Y como estamos hablando de proyectos, le pregunto si está en la actualidad con novio cerca, y Sara me afirma:
-Pues no. No tengo novio.
-¿Y el italiano Giancarlo?
-Pues ahora, ‘ni fú ni fá, ni chicha ni limoná’. Ahora, cada uno en su sitio. Hemos pasado muy buenos años juntos, pero ahora estamos distantes.


-Entonces debo preguntarte, dada la enorme expectación que está despertando, querida Sara –nos reímos un poco los dos, como viejos cómplices que somos-, por ese chico cubano del que hablan, que tiene bastantes años menos que tú y que dicen que está muy cerca de ti.
-Ah, sí… Es un chico estupendo, muy joven y muy buen seguidor mío de siempre… pero nada más.
-Que se llama…
-Tony, se llama Tony, y es muy buena gente, pero tiene treinta y siete años y, como sabes, a mí nunca me gustó la gente muy joven para esto.
-Pero no se puede decir que de ‘esta agua no he de beber’, Sara. El destino…
-El destino, por lo general, se lo escribe uno mismo.

“NUNCA ME IRE DE ESTO”
Tiene galas en su agenda, el perro fiel está cerquita, termina de leer una biografía de Isabel II y ayer mismo recibió un nuevo guión de cine para hacer, que ha devuelto cortésmente, porque Sara dejó de hacerlo en el 76, y desde entonces, ni una película más. Se cuida, me muestra su piel –que es la de una doncella, palabra-, y cuando hablamos, observo que aún conserva en sus hombros restos de las estrellitas de anoche.
Así está ‘Doña Sara de la Mancha 2001’, por la que no pasan las estaciones del año. Capaz de ‘enamorar’ a la cámara como nadie lo hace, que no hay más que asomarse al ‘glamour’ de las fotos de esta historia. Hubo un tiempo en que ella se ponía frente al objetivo del mejor fotógrafo del mundo, el que fuera, y le miraba a los ojos, y luego al cristal de la cámara, y le decía:
-Ahora colócame una luz ahí arriba, y que esta parte esté envuelta en una sombra.
Se las sabe todas Sara Montiel, la hija de aquel labriego tan guapo de Levante, a cuyo recuerdo acudí yo un día con ella. Despertando la nostalgia hasta las tierras de esparto y Luna de Orihuela. Las monjas recordaban a aquella niña tan linda, que tenía los ojos más grandes que los pies –era un piropo de la época- y que siempre soñó con ser artista.
Pero nada heredó Antonia, porque hasta hace unos días en La Solana, donde hace tiempo la engalanaron con la Rosa del Azafrán de Oro de la zarzuela –este año lo han sido, Gala, Esperanza Roy y Nati Mistral, que fue a recoger la que le concedieron el año pasado-, todo el mundo de hace años recordaba a la niña Antonia como la más manchega entre las manchegas.
Hoy, rodeada de sus recuerdos, de sus joyas, de sus buenos cuadros, con su perro cerca, en este ático de Madrid, camina entre sus obras de arte y su memoria, junto a esa foto, por ejemplo, de ella con Severo Ochoa, en actitud para foto, o, aquella de Pepe Tous, su marido, o en un lugar especial, el documento gráfico que recoge el momento en que los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía saludan al matrimonio con afecto, en el curso de una audiencia oficial.
Antonia no se sabe, no se siente sola, en la calle es una leyenda, y además está atenta a sus hijos, a si llegan tarde en la noche, como todos los chicos de su edad, o a organizarles su próximo viaje a Palma, donde quieren pasar unos días en su casa, acabados los exámenes, que han sido buenos. Mientras tanto, ella se pinta las uñas de colores, porque le da la gana y porque le gusta llevarlas así, y se fuma sus dos buenos puros al día, aunque, como ha confesado más adelante, ‘se quiere quitar del vicio’. Lee, colecciona pareos, recuerda lo que quiere, aunque tiene la memoria de un elefante, y olvida todo aquello que no quiere recordar. Y si tiene que decirte algo te lo dice en esa voz baja suya, que no es necesario gritar para que te hagan caso.
-Que no te olvides de decir, Tico, lo de Alcalá de Henares, que eso ha sido una cosa muy importante.
Le escriben cartas pidiéndole de todo, incluso a través de ‘e-mail’ que maneja su hijo, se hacen con su teléfono –menos el móvil, que es secreto, como el cajón último de ese bargueño dorado que hay en el ‘hall’ de la entrada- y se le declaran todavía. Ella se deja querer, y recuerda a su madre, mucho, cada día más, aunque está cerca su hermana. En la casa hay dos chicas de color canela, de la otra orilla del océano, que sacan lustre a la plata, sacuden las alfombras persas y echan vaho a los cristales de las vajillas. Y Antonia, en la mitad de este mundo interior al que no todo el mundo tiene acceso, se pone sus gafas para leer, acaricia a su perro o se pinta, como una niña caprichosa, las uñas de los pies. Pero, sobre todo, sabe que mientras ella quiera será de las más grandes, porque la gloria bien administrada no se olvida.


Mira Sara con fuerza a la cámara, con esos ojos que cautivaron a Hollywood. El paso de los años no ha mitigado su belleza. Va a preparar una comedia musical para septiembre y se irá a Buenos Aires a ofrecer dos conciertos. 

-Estás en todos sitios, Sara, se te ve en todas partes.
-Si me pide el cuerpo ir, voy; donde no estoy es donde sé que no tengo por qué estar. Mira, yo nunca me iré de esto, porque disfruto en el escenario cuando canto. Aún conservo mi voz, o la he mejorado incluso. ¿Por qué voy a dejar de hacer lo que me gusta, entonces?
Así que, ahí está, al pie del cañón, repasando esta buena colección de fotos –Sara, de verde limón, haciendo juego con la mirada; Sara, de rojo, color pasión, todavía; Sara, de azul; Sara, de maja vestida-; sus hijos cerca, dispuestos a pasarse unos días en la casa que aún conservan abierta en Palma. Sara-Aldonza-Dulcinea, manchega, con los ojos en el cielo, pero con los pies en el suelo. Luego me acompaña hasta el ascensor y me regla:
-Que ya sabes que me alegra mucho siempre volver a verte, Tico.
-Lo mismo digo, Sara. ¿Y sabes por qué? Pues porque me das ganas de vivir y de seguir luchando.

TICO MEDINA
Fotos: VICTOR CUCART


Celebrando los 50 años de
'La Reina del Chantecler'


LA FOTO CXX


Sara, de SARA, en otra instantánea de esa maravillosa sesión que le realizó en 2001 Víctor Cucart.